Un hombre identificado como Edwin Salvador Hernández Díaz ofrece servicios sexuales de seis supuestas menores de edad
Hernández destaca en primer lugar las fotos de las jóvenes menores de edad, aunque todas, sean menores o mayores de 18 años, tienen una misma tarifa: 75 dólares por un momento y 95 por toda una noche. Cada chica es identificada por el nombre que utiliza en el ámbito de la prostitución y la edad que tiene.
“En esta sección del catálogo estarás observando a las señoritas de 17 años recién disponibles. Puedes observar sus fotos de promoción, su edad, nombre y costos de cada servicio”, reza en parte el correo.
El supuesto proxeneta, cuyo nombre completo es Edwin Salvador Hernández Díaz, identifica como Brenda, Daniela, Cindy, Fabiola, Angélica y Damaris, a las seis menores de edad de las que se estaría lucrando.
Hernández Díaz asegura que el servicio de chicas scort que ofrece es exclusivamente a domicilio en hoteles de lujo, moteles tipo A y B, y residencias, y que las jóvenes no son de lugar cerrado, esto es que no trabajan en barras show o burdeles, y con ello justifica que el precio de cada una es fijo, no negociable.
El Diario de Hoy le siguió la pista a la supuesta agencia. A través de una llamada telefónica Edwin aportó más detalles acerca del servicio que ofrecen sus chicas y la forma en que debe cerrarse el trato, tras lo cual se esconde otro afán: el de estafar a quienes buscan una relación ocasional.
Lo primero que dejó en claro fue el número de cuenta a la que había que depositarle la mitad de la tarifa de la chica, y como si estuviera seguro de que cumpliría con cualquiera que fuera la chica que se le pide, Edwin dio el número: 003040222680-0 que tiene en un banco local. El resto debería ser entregado a la chica luego de que ésta prestara el servicio.
“El sistema de la agencia se basa en la promoción de jóvenes seleccionadas a través de un catálogo, por lo tanto, el término de pago se explica por los servicios, tanto de la agencia como de la señorita por contratos de pago anticipado”, afirma el correo, que también indica que una cita puede gestarse en línea con una mujer de nombre Lisseth Landaverde.
Una vez aclarados los términos que aparecen en el email, Edwin pide el nombre del motel, hotel o la dirección de la residencia donde el cliente quiere que le lleven a la joven y dice que llegará en una camioneta Ford azul. En caso de que el cliente lo prefiera, ofrece llevar a la chica a un punto acordado, el cual podría ser un centro comercial o una gasolinera cualquiera que el potencial cliente elija.
Pesquisas policiales
En el primero contacto telefónico con Edwin realizado el domingo anterior en la tarde, se acordó la cita para el martes, a las 2:00 p.m. en un motel del bulevar Constitución. Sin embargo, el lunes en la mañana Edwin dijo que ya tenía a la chica que había sido seleccionada y que, incluso, la menor estaba en total disponibilidad y que la cita podría ser para el mismo lunes.
Edwin no quiso que la mitad del dinero le fuera entregada de forma personal, aduciendo que no tenía tiempo y que por la misma confidencialidad del servicio era preferible que se hiciera a través de la cuenta bancaria.
Hernández Díaz dio todos los detalles de la cuenta, menos su nombre completo, el cual fue investigado posteriormente al simular que se haría una segunda transacción sin que el proxeneta lo supiera.
Sin embargo, luego de que Hernández Díaz fuera notificado a través de una llamada a su teléfono de que la transacción se había realizado y que continuaba en firme la hora y el lugar donde entregaría a la chica, no se presentó y nunca más volvió a contestar el 7445-5989.
Personas que se dedican a la prostitución por pago anticipado aseguran que Edwin realmente dispone de un buen número de chicas, algunas con apariencia de menor de edad y que el único trabajo que él realiza es difundir el catálogo y contestar las llamadas telefónicas de los clientes. Con sólo eso, Hernández Díaz se embolsa entre 45 y 50 dólares.
Las mismas fuentes indican que las actividades de Hernández Díaz, en la explotación sexual comercial datan desde hace muchos meses y que cuando se siente descubierto lo que hace es cambiar de número telefónico y de correo electrónico. De esa forma evita que las autoridades le sigan la pista o que los hombres a quienes por alguna razón les ha incumplido o estafado le sigan los pasos.
Fuentes vinculadas a la Policía indicaron también que a Hernández Díaz le siguen los pasos desde hace varias semanas, cuando su catálogo comenzó a llegar a los correos electrónicos de muchos hombres, con el ofrecimiento de siempre: chicas jóvenes.
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_completa.asp?idCat=6358&idArt=5022290








