Hace un año, este espacio simbolizó la degradación de la Rambla al dar cobijo a servicios sexuales al aire libre
El futuro verjado persigue que la labor comercial matinal no se prolongue por la noche, convirtiendo los porches en un mercado del sexo / LVE/Mané Espinosa
Una vendedora atiende a un cliente que pide un helado desde uno de los nuevos puestos que lucen desde este verano en el emblemático paseo barcelonés, donde el Ayuntamiento quiere que reine la limpieza y la seguridad /LVE/Pedro Madueño
Era una reivindicación histórica aunque hasta ahora el Ayuntamiento siempre se había negado. Pero un año después de que los porches de la Boqueria se convirtieran en uno de los símbolos de la degradación de la Rambla, tras haberse convertido en un prostíbulo al aire libre, ayer el Consistorio anunció que lo hará. Cerrará el perímetro del mercado por las noches como pedían vecinos y puesteros. “Un cierre preventivo”, según la concejal del distrito de Ciutat Vella, Assumpta Escarp, quien argumentó que ahora es posible gracias al proyecto del nuevo aparcamiento de la plaza Gardunya. Sus obras empezarán el 10 de septiembre y permitirán reordenar todo el entorno.
“La previsión es que a finales de año los porches ya puedan cerrarse por las noches”, manifestó Escarp, quien explicó que la inversión prevista es de 80.000 euros. El Consistorio instalará verjas que de noche sólo podrán atravesar los vecinos a través de ocho puntos de acceso, cuya llave o tarjeta también tendrán los servicios de emergencia. Una iniciativa que, según fuentes municipales, se suma a otras actuaciones que se están siguiendo en otros puntos de la ciudad, no sólo en el distrito, enmarcados en la lucha contra los malos usos y el incivismo. Actuaciones dentro de las cuales también se enmarca la sustitución de los bancos de la plaza Urquinaona –ahora con reposabrazos para evitar que se conviertan en camas– o el reaprovechamiento de solares. Y que va en la misma línea de cierre de parques o de islas de viviendas que se han producido en los últimos meses, pero también años, como el caso de la calle Les Mosques, la más estrecha de Barcelona, que los vecinos consiguieron que se cerrara por las noches en el año 1991 y así dejara de ser un urinario público. “Pero es el cierre y es la reordenación de toda la zona”, puntualizó Escarp, quien insistió en que ahora es posible gracias a las transformación derivada del nuevo aparcamiento de La Gardunya, ligado a su vez a otras actuaciones, como la construcción de viviendas o el traslado de la escuela Massana.
Y es que el nuevo aparcamiento permitirá aumentar el espacio actual de almacenaje del mercado –de 948 metros cuadrados a 2.634– y equipar a la zona con contenedores de basuras centralizados.
Además, de las tres plantas que tendrá, la primera será de uso exclusivo para los servicios de La Boqueria y pondrá a disposición de los puesteros 77 plazas para furgonetas y camiones con el objetivo de facilitar y ordenar la carga y descarga. Las otras dos plantas serán aparcamiento público: 451 plazas. “Es una medida que nosotros evaluamos muy positivamente. Y también lo hace el mercado. De hecho, el presidente de la Boqueria está en la junta directiva de nuestra asociación”, manifestó ayer Ramon Llamazares, presidente de la Asociación de Amigos y Comerciantes de la Rambla. El futuro cierre de los porches no se libró ayer de suscitar polémica en los grupos municipales de PP y CiU. No porque se opongan, sino porque el Consistorio haya sido el último en dar pie a que se produzca. “El cierre nocturno de la Boqueria es una propuesta del PP en el distrito de Ciutat Vella aprobada por unanimidad. A pesar de que llega tarde, esperamos que se consensúe con todos los puesteros para establecer la mejor seguridad del mercado”, señaló ayer el portavoz adjunto del grupo popular, Alberto Villagrasa. Convergència i Unió (CiU), a través de su concejal de Ciutat Vella, Mercè Homs, recordó que en octubre del 2009 su grupo ya hizo una propuesta para cerrar los porches del emblemático mercado barcelonés aprovechando la reforma de la plaza de la Gardunya y el distrito se había comprometido a hacer una propuesta antes de que acabara el 2009. “Han pasado más de nueve meses y el gobierno municipal no ha hecho nada. Ninguna propuesta, ningún proyecto, sólo grandes palabras, como las de hoy (por ayer) de la concejal Assumpta Escarp con nuevas promesas sobre que ahora sí, que ahora lo ejecutarán todo”, manifestó Homs.
Aunque todo indica que el anuncio de Escarp es firme. El Ayuntamiento ya no puede cometer nuevos errores. Tal y como avanzó La Vanguardia el pasado 10 de agosto, la Rambla se ha convertido en una de las prioridades del Consistorio. Hay que evitar posibles escándalos como el que se declaró en la primavera y verano del año pasado. Fue entonces cuando la prostitución de origen subsahariano invadió la Rambla y con ella llegó el incremento de hurtos a turistas y la prestación de servicios sexuales en plena calle. De evitar esas situaciones nace la idea de la verja de la Boqueria, que llega tras un verano de otras medidas preventivas en materia de seguridad y limpieza, que ayer también valoró Escarp, pero sentada junto a Llamazares, presidente de una de las entidades que habían sido más críticas por la dejadez del paseo. “La situación es correcta”, valoró Llamazares.
Y la sensación entre los comerciantes de la zona es que se nota el incremento del 16% en la limpieza, incluso los 400.000 chicles que se han retirado este verano. Eso sí, la seguridad sigue preocupando. Los trileros siguen dando la bienvenida a los visitantes de la Rambla. Siguen los carteristas, ahora mejor vestidos, y prosiguen los hurtos, aunque ahora los protagonizan ladrones con acento sudamericano y de la Europa del Este. Escarp presentó cifras del verano: 354 actuaciones en cuestión de trileros. Un total de 67 denuncias por ofrecimiento y demanda de servicios sexuales, 328 sanciones por consumir bebidas alcohólicas y hasta 408 detenidos por robo (124) o estafa (213). Principalmente, de nuevo, trileros. “Si ha habido tantas actuaciones también es porque hay mayor presión policial”, añadió. Y recordó que desde verano hay 77 guardias urbanos más en la Rambla. “Aunque todavía es pronto para valorar el funcionamiento de las cámaras de vigilancia, es evidente que también han ayudado en materia de seguridad. Y el año que viene habrá más policía”, sentenció Escarp. Tampoco habrá el año que viene otra cosa que podría hacer mucho daño político: fotos de sexo explícito en la Boqueria.











Joder, es demencial. ¿Cuentan los chicles que quitan?
La solución de las verjas muy bien, vamos a restringir el espacio público en vez de permitir que estas personas se atiendan en pisos como han hecho toda la vida. Llevemos las CÁRCELES a la calle. Joder, estos sociolistos se superan. Ni en mis sueños más surrealistas podría haberlo imaginado, pero así es, la realidad supera a la ficción.
Venga, que ya os quedan cuatro días. En Noviembre salís del sillón… pero llegan los carcas de CiU… joder, menudo “alivio”. A estos la idea de prohibir y reprimir también les mola.