L a Concejalía de Bienestar Social del Ayuntamiento de León acaba de presentar una campaña concienciadora que nos advierte de que la prostitución también es violencia de género.
Dicha campaña, poniendo luz en lo que suele tratarse echando mano de tópicos, pone el ojo no en normas morales que estigmatizan a las propias obreras del deseo, sino en lo que es la raíz del asunto: que, ya que ganarse la vida se ha convertido en una epopeya para buena parte del mundo, la prostitución muchas veces no es un ejercicio de libertad individual, sino el resultado sórdido del aprovechamiento de la pobreza y las carencias por parte de proxenetas, mafias coercitivas y fenicios sin escrúpulos-¦
La violencia, ese fracaso de la convivencia y de la inteligencia, tiene en nuestra sociedad más expresiones que las evidentes. Es el machismo cultural además de la hipocresía lo que criminaliza moralmente a las prostitutas, en vez de a los usuarios e intermediarios chantajistas.
Por eso más allá de manipuladores cuentos de hadas como Pretty woman aquí, en la vida real, la pobreza y las mafias han convertido la prostitución en lo opuesto a cualquier tipo de libertad, pasando a ser lo que hemos de entender como una expresión de la explotación del fuerte sobre el débil sin que el débil tenga apenas derechos reconocidos. Y a esto colabora el hecho de que, como es sabido, se trata de una actividad laboral apenas regulada legalmente debido precisamente a la falta de concienciación social.
Varios milenios de historia nos enseñan que, en lo referente a la prostitución, no es realista apostar por la erradicación. Y, como nos enseña esta campaña, carece de cualquier sentido de la justicia menoscabar la dignidad moral de las trabajadoras del deseo y no de los usuarios e intermediarios coactivos, cuando son ellas las víctimas de la violencia y lo mal repartido que está el mundo. Por eso lo humanista y humanitario en este tema es criminalizar a quienes empujan a la prostitución, sean quienes sean, y concienciar al público de lo que está promoviendo cuando financia a esos coactivos intermediarios del comercio de la carne.
El valor cívico supremo en democracia es la libertad frente a la esclavitud. Y qué mayor atentado contra la libertad hay que la violencia que impone y que te destruye la dignidad. Por eso esta campaña municipal, según creo entender, más que ir contra la realidad propone un cambio de enfoque, un nuevo punto de vista corrector, una luz esclarecedora en lo que tiene que ver con ese mundo cada vez más sórdido, más injusto y más carente de sofisticación que es la prostitución.
Nací y crecí en un pueblo repleto de clubs de carretera que parecían hospitales sentimentales: allí las meretrices eran mis vecinas. Las escuché empapándome de idioma allí, en el envés de todo oficialismo. Y esta campaña coincide con el hecho de que acabo de terminar de escribir la que será mi cuarta y más biográfica novela, la cual aborda justamente la desconocida vida de las trotamundos de alterne para tratar de devolverles, mediante la ficción, un poco de la normalidad social que de ordinario se les niega…
Sí, la prostitución no elegida también es violencia de género.
http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=551110








