¿Pecados de Sexualidad?

La relación Iglesia- es perseverante tema de noticias en los medios de comunicación social, también nacionales. Sus versiones y argumentos son muy variados y ocupan largos y privilegiados espacios. Curas-sacerdotes, obispos, niños, homosexuales, lesbianas, parejas de hecho o de derecho, relaciones prematrimoniales, control de natalidad… aportan argumentos, datos y detalles, desde perspectivas múltiples, lo mismo en los noticiarios, que en otras muchas secciones de los referidos medios, sin excluir las de los sucesos, editoriales, comentarios y páginas de opinión en general.

No sería sensato dejar de reconocer que, aunque no con la liberalidad y énfasis con que ahora se sirven y potencian estas noticias, también en tiempos pasados se registraban hechos similares aunque por circunstancias explicables su referencia habría de administrarse con reserva y circunspección. Entre aquellos tiempos tan excesivamente “aseados” a los actuales, pútridos y descocados, media un abismo y ni en unos ni en otros resultan ser recomendables los tratamientos informativos con los que se presentaron y siguen presentándose. La sexualidad constituye hoy una corriente que ocasiona tales y tantos desbordamientos, que se hace presente en todos los lugares, programas, temas y conversaciones, sin descartar los tradicionalmente, intangibles, límpidos e incólumes. Aún más, y culpo a quienes también en los mismos protagonizaron hechos abominables y odiosos, reconozco explicables con objetividad y lógica que exactamente estos adquieran mayores relieves noticiables.
Al margen de comportamientos delincuentes, protagonizados también por personas revestidas de hábitos eclesiásticos o talares, merecedoras de toda reprobación, creo que la insistencia en la relación Iglesia- sexualidad en la historia de la institución necesitará un análisis que hasta el presente no fue afrontado en profundidad y con sentido evangélico. Tal y como están redactados los Mandamientos, la insistencia en sus prédicas y sermones, el tenaz, obstinado, pormenorizado y casi patológico tratamiento con que adoctrina a sus fieles en relación con la sexualidad, grita a todos los vientos que seguramente este capítulo de la moral exige otros planteamientos y, por supuesto, valoraciones diferentes.
Iglesia y sexualidad resultan ser asignatura constante y capital en el adoctrinamiento cristiano. La educación de la fe acapara espacios de sexualidad superiores en intensidad, en tiempos y en argumentos a los del resto de tratados de teología bíblica, dogmática y, por supuesto, moral. Da la impresión de que Iglesia-sexualidad configuran una unidad intocable, hasta proporcionar argumentos que hacen pensar a muchos que la sexualidad es el alma y la justificación de la vida de la Iglesia , como si este hubiera sido el objetivo y el fin primordial y de la misión de Cristo Jesús al fundarla. A estos mismos les parece exagerado tal raciocinio al comprobar por los evangelios que en ellos la sexualidad no es pieza clave de la doctrina de la salvación, por lo que se extrañan que haya sido y siga siendo su temática preocupación principal en la formación de los niños, jóvenes, matrimonios, solteros, casados, curas, frailes, obispos y papas…
No solo por su contenido y valores, sino por la misma presentación adoctrinadora, la sexualidad demanda en la Iglesia una revisión mucho más seria, profunda y en mayor consonancia con la antropología y la sociología actuales, por lo que al listado tradicional de los pecados es preciso añadirle el del anómalo y desordenado planteamiento que acerca de la sexualidad se tiene y todavía se sigue teniendo en la Iglesia.
Iglesia –pansexualidad- pansexualismo parecen haber establecido una relación esencial e institucionalizada, dándose la sensación a los cristianos de a pié de que “en el atardecer de la vida, no se nos examinará de amor”, sino de sexualidad y de su pormenorizado y meticuloso ejercicio.

http://blogs.periodistadigital.com/in-itinere.php/2010/10/24/pecados-sexualidad-1

Share
Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Comentarios en FaceBook:

Deja un comentario