Los índices de prostitución en Plaza de Armas se reducen tras el incremento de controles policiales en la zona

A raíz de las últimas conversaciones vecinales mantenidas con la Policía Nacional, se ha producido una mayor presencia de este cuerpo

Los vecinos del entorno de la estación de autobuses Plaza de Armas de Sevilla han constatado en las últimas semanas una reducción de los índices de prostitución callejera, que recientemente sufrieron un repunte en los entornos de las calles Radio Sevilla y Trastamara, tras el incremento de los controles policiales en el entorno.
Así lo ha indicado a Europa Press la presidenta de la asociación de vecinos ´Estación de Córdoba´, Dolores Dávila, que ha señalado que a raíz de las últimas conversaciones vecinales mantenidas con la Policía Nacional, se ha producido una mayor presencia de este cuerpo por las calles de la zona, lo que ha derivado en que el fenómeno esté «más controlado».
«Aún sigue habiendo, sobre todo en las inmediaciones de algunos locales de ocio, pero ya no es tan evidente ni hay tanta», se ha congratulado Dávila respecto al ejercicio de esta actividad en el lugar, que llegó a derivar en un contacto entre diversas asociaciones vecinales de varias zonas de Sevilla para plantear la idea de articular una plataforma vecinal que pudiera ejercer una acción conjunta contra la prostitución.
En otras zonas de la capital hispalense el conflicto permanece. A la intensidad con la que el fenómeno de la prostitución se da en algunas partes de la barriada de Nervión –principalmente en el entorno más inmediato de la calle Santo Domingo de la Calzada– se sume la situación en Sevilla Este, donde los residentes de las zonas más cercanas a la avenida de Emilio Lemos y la avenida del Deporte pretenden definir movilizaciones a cuenta del incremento detectado en los robos a comercios y en la prostitución callejera debido a la escasa presencia policial.
El vicepresidente de la Federación de Entidades Ciudadanas de Sevilla Este (Fecise), Ramón Bulnes, ya explicó al respecto a Europa Press que, en lo tocante a la Policía Nacional, «los vecinos no notamos nada», pues a pesar de la inauguración de la Comisaría de Policía Nacional en el cruce de Médicos Mundi con Emilio Lemos, «la baja cantidad de efectivos es alarmante y por las noches no se ve ni un alma».
Ello provoca que las prostitutas se ubiquen por todo este entorno, «incluso en la propia rotonda donde se encuentra la Policía», según Bulnes, que ha expuesto que continúa el proceso de recogida de firmas para solicitar al Ayuntamiento hispalense una mayor presencia policial en estas zonas, afectadas por el fenómeno de la prostitución, ante el incremento del número de mujeres que ejercen esta actividad.
http://www.giraldainformacion.com/inicio.php?codigo=25791&-%C3%ADndices-prostituci%C3%B3n-reducen-incremento-controles-policiales

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Viagra femenina y sus efectos secundarios

La nueva viagra femenina de la farmacéutica Boehringer Ingelheim, destinada a tratar de disfunción sexual femenina en mujeres premenopausicas, por el momento no saldrá al mercado. Al parecer, finalmente la empresa alemana se lo ha pensado mejor y prefiere continuar con los ensayos clínicos de la que ya se conoce como viagra rosa, un fármaco a base de flibanserina que debía ayudar a esa una de cada diez mujeres que manifiestan una falta de deseo sexual.

Hace unos meses la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) en Estados Unidos no quedó para nada convencida al analizar los resultados de las investigaciones y las opiniones de los expertos. Entonces se advirtió sobre los escasos beneficios que aportaba este medicamento en comparación con los posibles riesgos que implicaba para la salud. Concretamente, en los estudios realizados, hasta el 15% de las participantes tuvo que abandonar el tratamiento al sufrir efectos secundarios como: mareos, nauseas, somnolencia, fatiga o ansiedad.

Aún hoy en día conocemos muy poco sobre el funcionamiento de nuestro cerebro, y sin embargo éste lo controla prácticamente todo en nuestro cuerpo. A la hora de desarrollar medicamentos las farmacéuticas no es que vayan dando palos de ciego, pero si que con frecuencia descubren efectos positivos por mera casualidad, como es el caso de la flibanserina, un fármaco con el que se pretendía tratar la depresión pero que pronto mostró que actuaba también sobre mecanismos cerebrales que regulan la respuesta sexual femenina.

Enseguida se pensó que podía servir como viagra femenina y hacer de oro a la empresa que la patentara, se diseñó como un fármaco que debía ser ingerido a diario en dosis de 100 mg antes de acostarse, y a su salida al mercado sería bautizada como Girosa. Lamentablemente las cosas no han salido como planearon y por el momento tendrán que seguir trabajando en una formula más segura o que provoque menos efectos secundarios.

En cualquier caso, lo que está claro es que lo van a seguir intentando, es mucho el dinero que ya han invertido y enorme el potencial de clientas como para dejar de lado semejante descubrimiento. Y como más tarde o más temprano acabará saliendo al mercado, conviene entender cual es su función.

Cómo funciona el Flibanserin: Para entender su funcionamiento hay que saber que son varios los esteroides sexuales, neurotransmisores y hormonas que juegan un papel importante en los efectos de excitación o inhibición en la respuesta sexual. En lo que se refiere a neurotransmisores, la actividad estimulante es impulsada por la dopamina y la noradrenalina, mientras que la actividad inhibitoria es impulsada por la serotonina. El equilibrio entre estos es importante para una respuesta sexual saludable, y lo que consigue la flibanserina es equilibrar estos neurotransmisores en áreas concretas del cerebro, dando como resultado una buena respuesta sexual.

http://blog.coompra.com/2010/10/viagra-femenina-y-sus-efectos-secundarios/

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Súper alimentos para súper sexo

súper alimentos para súper sexo!

¿Buscas  encuentros sexuales vitalicios y vigorosos? ¿Que te hagan sudar, reír y gemir de felicidad y placer? La clave para lograr esto que buscas, no está  bajo las sábanas o en tus juegos sexuales, ni siquiera en  tu pareja, está en la cocina!

Hay alimentos especiales para el buen sexo. Estos alimentos no sólo forman parte de una dieta saludable que te ayudarán a mantenerte en forma (y en mejor condición para enérgicas  sesiones de sexuales), si no que te también te animarán a iniciar la acción entre las sábanas!

Mucha atención a que no  falte en la alacena:

  • Vino tinto. Las mujeres que toman dos copas de vino tinto diarias tienen mayor lubricación natural que las abstemias, reveló un estudio de la Universidad de Florencia, en Italia. Cinco onzas de vino tinto con la cena te harán brindar por el sexo. ¡Salud!
  • Ciruelas. Esta fruta ayuda a prevenir la acumulación de la placa en los vasos sanguíneos, según establece el Journal Británico de Nutrición. Arterias despejadas propician el placer porque la buena circulación promueve la excitación sexual.
  • Garbanzos. L-arginine, un amino ácido que se encuentra en los garbanzos, provee óxido nítrico a los vasos sanguíneos, lo que facilita una lubricación más rápida en las mujeres. Cuatro cucharadas de hummus proveen la cantidad necesaria para que no tengas que utilizar lubricante que venden en la farmacia.
  • Aceite de oliva. Aunque la testosterona es denominada la «hormona masculina», está ligada al deseo sexual femenino. Cuando las féminas limitan su consumo de grasa, producir testosterona es más difícil. Para tu dosis diaria de grasa saludable, consume dos cucharadas de aceite de oliva.
  • Avena: El buen sexo siempre debe ir de la mano de la avena; este cereal aumenta la testosterona  en la sangre del hombre y la mujer lo cual potenciara al vitalidad sexual.
  • Semillas de girasol, calabaza y soya: El bueno sexo implica no cansarse y para ello la mejor arma que tienes es consumir este tipo de semillas al ser grandes fuentes de vitamina B6 y proteínas. La soja favorece la producción de estrógenos en la mujer, lo que cuida su vida sexual. Aparte de ser saludables para tu cuerpo, son esenciales para el sexo!.
  • Huevos: No podía faltar el súper alimento predilecto! Rico en vitaminas, y poseedor  de la proteína de  mejor calidad, el huevo pone tu organismo a funcionar a las mil maravillas, además combate el estrés, ayudan a equilibrar los niveles de hormonas, te proporcionan energía, es decir, ponen todo en la mesa para que disfrutes placenteramente el sexo!.

Buen Provecho!

http://www.tuguiasexual.com/super-alimentos-para-super-sexo.html

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París se sonroja con el sexo adolescente más explícito de Larry Clark

París se sonroja con el sexo adolescente más explícito de Larry Clark
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París, 11 oct (EFE).- Con el cartel de prohibida la entrada a menores de 18 años por sus rotundas imágenes sobre una juventud estadounidense atormentada que se guarece en el sexo y las drogas, la retrospectiva del fotógrafo y cineasta Larry Clark se nutre de la controversia por su censura para atraer al público en París.

En una inusual decisión, el Ayuntamiento de París ha dispuesto que sólo los adultos puedan contemplar en el Museo de Arte Moderno y hasta el próximo 2 de enero lo que esconde el ojo de un Clark, que durante más de cinco décadas ha capturado en instantáneas de delicada crueldad a humildes adolescentes que buscaban la salida de emergencia de la sociedad que les había tocado vivir.

Desde las primeras fotografías que el realizador de «Kids» o «Ken Park» recogió en su libro «Tulsa» (1971) hasta el peregrinaje de la adolescencia a la edad adulta del patinador venezolano Jonathan Velasquez en un suburbio de Los Ángeles (2003), la cámara de Clark transita por la juventud pobre, triste y resignada del país que le vio nacer.

Es la faceta oscura de quienes sólo encontraron marginación y desesperanza mientras atravesaban la edad de los descubrimientos, ese período en el que los niños aprenden a vivir en un mundo de adultos.

El recurso técnico esencial es la fotografía, en unas doscientas obras en blanco y negro a las que se suman algunas imágenes en color, piezas de collage y una inédita grabación en 16 milímetros.

Penes flácidos, erectos y masturbados, heroína inyectada, pistolas en la sien, sogas alrededor del cuello, orgías, tatuajes, prostitución y tribus urbanas. Un obsceno ejercicio que se acerca a la pornografía, para algunos; una crónica social, para otros.

«Me parece una visión bastante parcial de la juventud en los Estados Unidos, que se limita a la droga y el sexo», explica a Efe Florian Aymard, un decepcionado visitante que ha encontrado pocas fotos, mucha gente y menos provocación de lo anunciado en una muestra que ha dado mucho de qué hablar en París.

En gran medida, la expectación la creó el diario de izquierdas «Libération», que para denunciar la actitud de la Alcaldía ante la obra del artista, el pasado jueves llenó su portada con una instantánea de gran formato del fotógrafo en la que una adolescente desnuda, recostada sobre su pareja en el asiento trasero de un coche, besa a un chico mientras acaricia su pene.

En las páginas interiores del periódico, Clark (1943, Tulsa, Oklahoma) aseguraba que es «ridículo» prohibir a los jóvenes «reconocerse» en un museo y que la única opción alternativa consiste en confinarles en sus casas, mientras descargan de internet pornografía y basura descontextualizada.

Como ya demostró con su polémica cinta «Kids» en 1995, en la que el sexo compulsivo, el sida y las drogas campan a sus anchas por 90 minutos de contundente largometraje, Clark es un cronista social que se mueve con soltura en el universo de la controversia.

Retratar el desnudo más marginal es un recurso del que se han alimentado artistas que van desde el Tintoretto del siglo XVI al Picasso del XX. Pero las instantáneas de 1963 en las que Clark exponía a jóvenes de tupé engominado y camisa de cuadros que jugaban con pistolas y se perforaban las venas con estupefacientes, marcaron tendencia.

Sirvieron, por ejemplo para inspirar al realizador Martin Scorsese, quien mamaría de la incipiente obra del fotógrafo para concebir su aclamada «Taxi Driver» (1976), en la que Robert de Niro daba vida a Travis, aquel inadaptado veterano de Vietnam reconvertido en taxista que perdía la cabeza en la jungla nocturna más repugnante de Nueva York.

Por eso una parte del público que actualmente visita la exposición «Kiss the past hello», la primera retrospectiva del artista en Francia, descubre un arte oscuro pero evocador del que emana una dosis de denuncia contra la explotación, aunque sea ésta del propio individuo sobre sí mismo.

«Me provoca un vacío enorme», comenta a Efe João Denófrio, un brasileño de 25 años que estudia antropología en la capital francesa y que encuentra ciertas similitudes en la denuncia de Clark y la del también brasileño Sebastião Salgado, más allá de la aproximación formal y temática de cada uno de los dos fotógrafos.

Además, agradece Denófrio, el censurado cronista enseña «la parte china, latina e indígena de Estados Unidos», una de las parcelas que refleja la exposición, que muestra la deriva de unas vidas tan breves como desmoralizadas.

http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5iz9DBEvB3hwccJOs5bOUbVf8bqXg?docId=1382537

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Las prostitutas de carretera de Alamús tendrán que llevar chaleco reflectante

Tras ser multadas con 40 euros por los Mossos d’Escuadra, se han visto obligadas a cumplir la normativa vial

Las prostitutas de carretera que ejercen en Alamús (Lleida) han empezado a utilizar chalecos reflectantes después de ser multadas en diversas ocasiones por los Mossos d’Escuadra, según informa la página web del grupo catalán Segre. De esta manera, realizarán su labor de una manera más segura, aunque también más visible.
Anteriormente, muchas de ellas fueron interceptadas por patrullas de policía, y cada una recibió una multa de 40 euros por la infracción, razón por la que han decidido cambiar de sistema. Ayer, la media docena de mujeres que ejercen la prostitución en esta zona llevaban un reflectante amarillo.
Un portavoz de los Mossos d’Esquadra ha explicado que se les aplica «la misma normativa que al resto de usuarios». «De hecho, en estos últimos dos meses, las prostitutas han sido sancionadas por dos motivos: no llevar el chaleco reflectante y generar peligro en la vía pública» ha añadido.
La rotonda de Els Alamús es el límite entre este municipio i Lleida, ciduad que hace unos meses aprobó una ordenanza para multar la prostitución callejera, como ya se hace en otros lugares.
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COLEGAS pide a China una política de protección y respeto a la comunidad LGBT

La Conferación Española LGBT COLEGAS quiere mostrar su satisfacción por la concesión del Premio Nobel de la Paz al disidente chino Liu Xiaobo, uno de los más conocidos activistas de derechos humanos de China.

Nota enviada al Diario Digital Transexual-. “Desde COLEGAS exigimos que China libere a Liu Xiaobo y a todos los presos de conciencia encarcelados injustamente por defender los derechos humanos y el derecho a la libertad y la democracia para su pueblo. También sería una ocasión única para realizar un cambio fundamental en la nación asiática, y asumir su responsabilidad en el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Ya que China quiere asumir un papel protagonista en el mundo ante su pujanza económica, debe incluir estos cambios para no aplazar por más tiempo su democratización”, declara Paco Ramírez, Secretario de COLEGAS.

“También queremos aprovechar y pedir a China que las libertades sexuales sean efectivas de una vez por todas, y deje de reprimir a la comunidad LGBT china y de hacer redadas. Aunque la homosexualidad fue despenalizada en China en 1997, y en 2001 dejó de ser considerada una enfermedad mental, aún es un gran estigma social, y las autoridades no terminan de dar pasos para promocionar la aceptación y la tolerancia. De hecho los pocos espacios de encuentro de los homosexuales son objeto de represión y redadas, con la excusa de que existe prostitución o pequeños delitos, además de censurar la homosexualidad en medios de comunicación por considerarla contraria a una “vida saludable”. Desde COLEGAS pedimos al gobierno chino que realice políticas de protección para la comunidad LGBT china con una urgente ley anti discriminación”, afirma Ramírez. 

http://www.carlaantonelli.com/notis-11102010-colegas-pide-china-respeto-lgtb.htm

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Entrevista con la Dra. Francisca Molero, directora del Instituto de Sexología de Barcelona

Entrevista con Francisca Molero

Entrevista con Francisca Molero

La sequedad vaginal es un problema que afecta a muchas más mujeres de las que pensamos. Le preguntamos a la Doctora Francisca Molero, directoral del Instituto de Sexología de Barcelona acerca del tema y ella nos aconsejó.

1-¿Cuáles son las causas más frecuentes de la sequedad vaginal?

La causa más frecuente es la disminución hormonal, concretamente la disminución de estrógenos en la . Aparece sobretodo en la menopausia, aunque también puede ocurrir en otros momentos de la vida como en el post parto, en que toman hormonales, en mujeres con algunas enfermedades crónicas o en las que están sometidas a radioterapia o quimioterapia.

2-¿En que edades se suele dar más frecuentemente?

Es más común en la menopausia.

3- ¿Y cuáles son las consecuencias más comunes de la sequedad vaginal?

La sequedad vaginal produce sobretodo molestias al tener relaciones con , aunque en algunos casos las molestias pueden aparecer incluso al tocar o acariciar la zona de la vulva. Este malestar hace que las mujeres que la padecen vinculen las relaciones sexuales con dolor y acaben evitándolas o disminuyendo su frecuencia.

4- ¿Puede llegar a crear problemas en la pareja?

Sí, puede crear problemas de pareja, porque se produce una evitación de las relaciones por parte de la mujer, que le puede vivir como un abandono pérdida de atractivo, que al mismo tiempo hace que la se culpabilice

5- Aparte de utilizar un gel como Sensilube ¿recomienda alguna otra medida que tomar ante el problema?

Siempre se ha de consultar con su ginecóloga, porque en ocasiones, además de un gel lubricante, se necesita añadir un tratamiento hormonal, que puede ser de aplicación local de óvulos o crema vaginal, o en algunos casos tratamiento general de parches o pastillas.

6- ¿Y existe alguna manera de evitarla?

Además de los anteriores, es muy importante, para mantener la de la vulva y vagina, mantenerla siempre hidratada y tener actividad sexual periódica sola o en .

http://www.nosotras.com/salud/entrevista-dra-francisca-molero-directora-instituto-sexologia-barcelona-91009/2

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Para que el hombre controle su orgasmo la intimidad

Frecuentemente, la postura que permite un mejor control es aquella en la cual la mujer se sienta encima del varón que está acostado, cara a cara.

Además tiene menos posibilidad de movimiento (que queda más bajo el control de la mujer) y las sensaciones genitales son menores que en otras posturas porque la presión de las paredes vaginales sobre el pene, es menor.

En algunos casos, cuando la mujer utiliza movimientos demasiado fuertes o bruscos el control se suele complicar. En ese caso deberán ajustarse mutuamente hasta encontrar el ritmo preciso. Pero esta postura tiene también una importante ventaja porque posibilita el roce del clítoris con el pubis, de modo tal que estimula el orgasmo femenino.

Por otro lado, la postura de costado, en la cual el varón y la mujer están frente a frente, también es atractiva para el control de la eyaculación. Esto es posible porque la penetración no es muy profunda, y los movimientos en general no son tan rápidos como en otros casos. También permite la estimulación manual del clítoris.

Aquellas posturas tipo «misionero», es decir el varón encima de la mujer, no son favorables para el control de la eyaculación porque el cuerpo está tenso, el pene entra más justo en la vagina y en general la posición desemboca en una arrolladora carrera hacia el orgasmo. Y limita mucho los movimientos y el roce con el clítoris.

Para controlar la eyaculación se recomienda una excitación muy gradual. Comenzar con la postura que resulta menos excitante y utilizar los movimientos que compliquen menos el control. En general son los movimientos más cortos y lentos. Una vez que tenemos la sensación de control, podemos comenzar a aumentar la excitación lentamente.

Fuente: http://www.critica.com.pa/archivo/10112010/viv07.html#ixzz122QfQ7cD

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Sujeto asesina a meretriz y practica sexo con el cadáver

David Barrón Velázquez, de 28 años, es investigado por el Ministerio Público de Villa Lázaro Cárdenas respecto al homicidio de una sexoservidora de nombre María del Carmen Padrón, a quien privó de la vida disparándole con un arma de fuego en la cabeza. De acuerdo a la declaración de dos testigos, el probable responsable tuvo relaciones sexuales con el cadáver.

Los hechos se registraron en un local de ropa usada y bisutería, ubicado en la calle 12 de diciembre, entre Aquiles Serdán y Apolo 08, en dicha demarcación.

El dueño, Ángel Pérez, refirió que David le invitó una cerveza y que más tarde, junto con Pablo Santos, acudieron a un bar donde continuaron bebiendo. Entrada la madrugada del domingo, salieron del lugar acompañados de la hoy occisa, a quien habían contratado para pasar la noche.

Durante un par de horas continuaron conviviendo dentro del local, cuando escucharon una detonación. Al llegar al cuarto de donde provino, encontraron a David sosteniendo el cuerpo de la fémina de 38 años, pero no pudieron acercarse porque les apuntó y se encerró en el baño, donde tuvo sexo con el cadáver.

Los hechos quedaron asentados en la averiguación previa 225/2010/VLC, interpuesta por el delito de homicidio doloso en contra de David Barrón.

http://www.e-consulta.com/index.php?option=com_content&task=view&id=60282&Itemid=282

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La casa verde de Mario Vargas Llosa

La casa verde es la segunda novela del escritor peruano Mario Vargas Llosa, que se publicó en 1965. Es un inmenso relato, muy complejo, pero a la vez excelentemente estructurado. El autor hace gala de las modernas técnicas narrativas asimiladas de autores europeos y americanos. La obra consiguió el Premio Rómulo Gallegos.

Escenarios

Mapa del norte peruano, donde se desenvuelven las historias de la novela.

La acción de la novela transcurre entre dos escenarios, separados entre sí por muchos kilómetros: la ciudad de Piura (situada en el desierto de la costa norte peruana), y la selva amazónica peruana, principalmente en el poblado de Santa María de Nieva, sede de una misión religiosa española así como de un puesto de la Guardia Civil. Otros escenarios selváticos son Iquitos, la principal ciudad del oriente peruano, y Borja, sede de un destacamento del ejército peruano. Los nervios de aquel mundo selvático son los ríos caudalosos e imponentes: el Marañón, el Amazonas y sus afluentes.

[editar] Argumento

En esta novela confluyen muchas historias que, espacial y temporalmente, se entrecruzan, se complementan y se enriquecen mutuamente, sin embargo, es posible distinguir tres historias “base”: la de Don Anselmo, la del Sargento Lituma y la del bandido Fushía.

Don Anselmo es un forastero que funda un prostíbulo en Piura, conocido como “La Casa Verde”. Ante ello el cura García, junto con otros “guardianes de la moral” de la ciudad inician una lucha frontal contra el “antro de perversión”, al cual terminan por incendiar. Don Anselmo cae en la miseria y se dedica a tocar el arpa en las cantinas. Años después, su hija, apodada “La Chunga”, funda otra casa-burdel al cual bautiza con el mismo nombre de la anterior.

Lituma es un piurano o mangache más que frecuenta la Casa Verde (la regentada por La Chunga), junto con sus amigos, tipos vagos y vividores como él, apodados “los Inconquistables”. Tiempo después se enrola en la Guardia Civil, fungiendo de Sargento en el poblado selvático de Santa María de Nieva. Allí conoce a Bonifacia o “La Selvática”, una lugareña de ascendencia aguaruna, con quien se casa y regresa a Piura. Pero al reunirse de nuevo con sus amigos “inconquistables”, recae en las andadas y termina por ser encarcelado, mientras su esposa se prostituye en la Casa Verde. Al salir de prisión, Lituma no solo no hace nada para rescatar a su esposa, sino que junto con sus amigos empieza a vivir a expensas de ella.

Fushía es un contrabandista de origen japonés, quien junto con una muchacha iquiteña llamada Lalita, se instala en una isla del río Santiago, cerca a la frontera con Ecuador, donde se dedica a robar mercaderías a las tribus vecinas. Le ayuda su fiel amigo Aquilino, quien se encarga de llevarle dinero y víveres a cambio de las mercaderías robadas. Pero empieza a maltratar a Lalita y esta huye junto con otro prófugo, el práctico Adrián Nieves, desertor del Ejército. Solitario y víctima de una repulsiva enfermedad, Fushía es trasladado por su amigo Aquilino al leprosorio de San Pablo, cerca de Iquitos.

[editar] Sinopsis de la obra

[editar] Historia de Don Anselmo o El Arpista

Plaza de Armas de Piura

O mejor podríamos llamarla la “historia de la Casa Verde”. Transponiendo los médanos montado en un asno, aparece un día en Piura un misterioso forastero de oscuro origen. Nadie sabe quién es ni de dónde viene. Un día, sorprende a los pobladores de la zona, sobre todo a los habitantes de la Mangachería (barrio marginal de Piura), al comprar un terreno en pleno arenal, donde piensa edificar una casa. Desoyendo los consejos de la gente, don Anselmo («este es el nombre del enigmático personaje, quien afirmaba ser peruano «), levanta la casa y la pinta totalmente de color verde. Obviamente la casa resulta extraña por su color, y no menos extraña por la disposición de sus habitaciones. Un espacioso salón en el piso de abajo y seis cuartos minúsculos en el de arriba. Ello aumenta la expectativa de los pobladores.

Para implementar aquel misterioso ambiente, llegan media docena de camas, seis lavabos, seis espejos y seis bacinicas. Las sospechas en el pueblo aumentan cada vez más; tanto es así que el Padre García expresa en la misa de un domingo, que una agresión moral se cierne sobre la ciudad. Empiezan a llegar las mujeres o trabajadoras sexuales (llamadas “las habitantas”), y don Anselmo se enriquece y se pasea orgulloso por el pueblo. Pese a las críticas del cura, las actividades en la «Casa Verde» convertida en burdel continúan. En esta parte de la novela empiezan los contrastes. Llega al pueblo Antonia, una niña e hija de unos viajeros asesinados por bandidos una mañana en las dunas. Tendida sobre la arena es encontrada moribunda con la lengua y los ojos arrancados por los buitres. Esta hija de la desgracia centra la atención del pueblo. Todos la miran y algunas veces la compadecen.

Una lavandera, Juana Baura, la acoge y la cría como si fuera su hija en el barrio de la Gallinacera, hasta que un día la Antonia o “La Toñita”, ya adolescente, desaparece misteriosamente. La gente se conmueve de tal hecho. Tiempo después se enterarían que había sido raptada por don Anselmo, quien, enamorado de ella, la instala en un hediondo cuarto privado del burdel, situado en el piso superior (llamada “la Torre”), donde alternativamente la ama y la viola, quedando Antonia embarazada. Al momento del alumbramiento y a pesar de las medidas de emergencia tomadas por el doctor Pedro Zeballos, la mujer muere en el parto, pero la niña recién nacida se salva. La gente se entera al fin del oscuro secreto de don Anselmo y durante el sepelio de Antonia la ira estalla incontenible. El cura García instiga al pueblo a acabar de una vez con el antro de la perversión.

Una muchedumbre portando antorchas se dirige hacia la «Casa Verde» la cual es totalmente arrasada por el fuego. La gente intenta lapidar a don Anselmo, pero terminan perdonándolo, cuando lo ven emocionado abrazar a su hijita, rescatada de las llamas. La cólera popular se vuelve entonces contra el padre García, a quien desde entonces apodan como “el quemador”. De todos modos don Anselmo cae en la ruina; deja a la niña al cuidado de la lavandera Juana Baura (la misma que criara a la Antonia) y arrastra su miseria por tabernas, tocando su arpa en juergas noctámbulas. Pasan los años y la “Casa Verde” se convierte en leyenda, de la que solo guardan un recuerdo real los más viejos. Con un grupo de músicos mangaches (el Bolas y el Joven Alejandro) don Anselmo, conocido ahora como “el arpista”, decide formar una orquesta. Una mujer, apodada la Chunga, reconstruye la «Casa Verde» y contrata a don Anselmo y a sus músicos para que animen su local.

La Chunga era nada menos que la hija de don Anselmo, la misma que recién nacida fuera salvada del incendio de la primera “Casa Verde”. En el epílogo muere don Anselmo, en el local de la Chunga, pero antes confluyen allí el doctor Zevallos y el Padre García para asistirlo en sus últimos instantes. En la conversación que sostienen ambos personajes, esclarecen al lector la muerte de la ciega Antonia durante el parto y el nacimiento de la Chunga en pleno prostíbulo. El padre García administra los últimos sacramentos a don Anselmo y acepta oficiar la misa del sepelio.

[editar] Historia de Lituma o el Sargento

Casas flotantes en el río Amazonas

Lituma es un residente del barrio de la Mangachería, en Piura, y a lo largo de la narración es conocido también como el Sargento. Junto con tres amigos mangaches (Josefino Rojas y los primos de Lituma: José y el Mono) forma el grupo de los “inconquistables”, gente vividora, sin ideales ni metas concretas. Lituma se enrola en la policía y parte a la selva, donde funge como Sargento en el recién creado puesto de la Guardia Civil del poblado de Santa María de Nieva, situado en el Alto Marañón (Amazonas). Allí también se hallaba una misión de religiosas españolas, que reclutaban “pupilas” de los pueblos nativos para internarlas en un convento y “civilizarlas”. Una de dichas pupilas es Bonifacia, cuya historia, entrelazada con la de Lituma, conforma otro núcleo argumental del relato.

Niña aún, Bonifacia había sido rescatada del poder de los aguarunas, cuando una patrulla del Ejército, dirigida por el gobernador don Julio Reátegui, incursiona en el territorio de dicha tribu, a raíz de una rebelión acaudillada por el jefe aguaruna Jum de Urakusa. Reátegui se encariña con la niña y la entrega a las madres españolas, quienes la acogen y la bautizan con el nombre de Bonifacia. Años después Reátegui vuelve para llevársela a fin de tomarla como empleada doméstica pero la muchacha prefiere quedarse con las madres aunque poco después es expulsada del convento, como castigo por dejar huir a un grupo de pupilas aguarunas recién venidas.

Bonifacia logra conseguir trabajo como sirvienta en la casa del práctico (guía) Adrián Nieves y su mujer, la Lalita. El práctico Nieves era un desertor del ejército, de la guarnición acantonada en Borja, pero aprovechando que nadie lo conocía en Nieva, trabajaba eventualmente para la guardia civil. Precisamente es requerido para ayudar a los guardias a fin de encontrar a las pupilas fugitivas y así es como conoce al Sargento Lituma, de quien se hace amigo y lo invita a su casa. Lituma conoce a su vez a Bonifacia, de quien se enamora, y un día en que los Nieves se ausentan de su casa, aprovecha para visitarla y seducirla. Bonifacia se resiste al principio pero al final acepta; luego Lituma le propone matrimonio, contando con el apoyo de Lalita. Pero antes de realizarse la boda, Lituma es enviado a una misión junto con el Teniente de la guarnición de Borja, hacia la isla del río Santiago, situada cerca de la frontera con Ecuador, donde debían capturar a unos contrabandistas que se dedicaban a robar mercancías a las tribus vecinas. Solo logran capturar a uno de los bandidos, un individuo apodado Pantacha, que ya estaba completamente loco, mientras que el cabecilla de la banda (un tal Fushía, apodado “el japonés”) hacía tiempo que se había escapado. Suponen que el bandido ya había cruzado la frontera.

De retorno a Nieva, Lituma contrae matrimonio con Bonifacia y se prepara para retornar a Piura, pero antes se le comisiona una última misión en la selva: arrestar al práctico Nieves, por desertor del ejército y por estar también involucrado con los bandidos, según informaciones obtenidas por la policía en el interrogatorio a Pantacha. Lituma trata de salvar a su amigo Nieves, aconsejándole que se internara en el monte, mientras que él diría que lo había perdido, pero Nieves prefiere entregarse a la justicia, para no llevar una permanente vida de fugitivo. Felicitado por sus servicios, Lituma por fin puede retornar a Piura, junto con su esposa, feliz con la idea de volver donde sus familiares y amigos de infancia. Por un tiempo la pareja vive tranquila en el barrio de la Mangachería, pero Lituma nuevamente frecuenta con sus amigos, los “inconquistables” y empieza a golpear a Bonifacia, a quien reprocha no querer adaptarse a la “civilización”.

En una de sus frecuentes visitas a la “Casa Verde” (la administrada por la Chunga), Lituma se ve envuelto en una discusión con un iracundo hacendado apellidado Seminario, a raíz de la cual éste se mata de un disparo en la cabeza jugando a la “ruleta rusa”. Lituma es arrestado, trasladado a Lima y encarcelado, quedando Bonifacia desamparada. Algún tiempo después Lituma retorna a Piura y se entera que durante su ausencia Bonifacia se había convertido en amante de uno de sus amigos, Josefino, quien la obliga a abortar el hijo que esperaba de Lituma; luego de esta penosa experiencia, Bonifacia había empezado a prostituirse en la “Casa Verde”, adoptando el apelativo de “la Selvática”. Furioso, Lituma propina a Josefino y a Bonifacia una paliza feroz, para finalmente aceptar resignado los hechos. Todos los “inconquistables” usufructúan del trabajo de “la Selvática”. En el epílogo, se encuentran todos cara a cara con el padre García, a raíz del sepelio de don Anselmo (el arpista). El cura les echa en cara su vida de vagos y parásitos. Los personajes de Lituma (el Sargento) y la Selvática (Bonifacia) son los personajes-puente de la obra, que participan en todas las historias, dando unidad a la novela.

[editar] Historia de Fushía

Fushía es un contrabandista brasileño de origen japonés, que huye de Campo Grande (Mato Grosso, en el Brasil) hacia la selva peruana, y cuya historia, llena de aventuras, peleas, traiciones, crueldades y amores se va conociendo según avanza la narración, a través del relato que hace él mismo, ya viejo y enfermo, a su amigo Aquilino.

Fushía es el prototipo del bandido cruel y sin escrúpulos. Llega primero a Moyobamba, donde recluta a Aquilino, un humilde aguatero con quien se dedica a traficar con las tribus indígenas, adquiriendo pieles y bolas de caucho a cambio de baratijas y utensilios domésticos. Luego se traslada a Iquitos, donde participa del tráfico ilícito de caucho que realiza el gobernador de Santa María de Nieva, don Julio Reátegui. Descubierto el negociado por la policía, toda la responsabilidad recae en Fushía, quien huye de la justicia, llevándose consigo a Lalita, una linda muchacha iquiteña de quien se había enamorado. Pero antes de internarse por los ríos de la selva, Fushía pide a don Julio una lancha con víveres, con la promesa de irse muy lejos y no delatarlo.

Don Julio acepta darle todo a cambio de Lalita, a quien quería convertirla en su amante. Fushía acepta el trato pero Lalita lo alcanza justo cuando ya partía en la lancha, burlando así a don Julio. Tras una larga y penosa navegación por la Amazonía la pareja llega a una isla del río Santiago, cerca de la frontera con Ecuador, en donde se establecen y con la ayuda de los huambisas se dedican a robar caucho y pieles de animales a las otras tribus nativas de los contornos: los achuales, los muratos, los shapras y los aguarunas. Se suman en tal labor otros dos fugitivos: el serrano Pantacha y el práctico Nieves, el recluta que desertara del ejército, hastiado de la vida severa en la guarnición de Borja. También recala por un tiempo en la isla el aguaruna Jum, el mismo de la rebelión de Urakusa anteriormente mencionada, quien ayuda a Fushía convenciendo a los indígenas a entregar sus mercancías sin violencia.

Cada cierto tiempo Aquilino llega a visitarlos para intercambiar la mercadería robada por víveres y dinero. Fushia tiene un hijo con Lalita, a quien llama Aquilino, en honor al fiel amigo, pero empieza a maltratar a su esposa y no tiene tampoco reparos en llevar a su cabaña a nativas selváticas cautivas con quienes tiene relaciones sexuales ante la vista de su mujer. Pero tal prepotencia y abuso tiene al fin su retribución: Fushía empieza a decaer físicamente y desarrolla una rara enfermedad de la piel que le hace perder su virilidad y exhalar un olor insoportable. Hastiada de tal vida, Lalita abandona a Fushía, llevándose a su hijo y fugándose con el práctico Nieves, con quien se instala en Santa María de Nieva, empezando una nueva vida (allí es donde conocen a Lituma, según lo relatado anteriormente).

Fushía, viejo y enfermo, termina abandonado por todos y solo le recuerda el fiel Aquilino, quien lo convence a dejar la isla, llevándolo en su lancha rumbo a San Pablo, un albergue de leprosos situado al otro lado de Iquitos. En el transcurso de la larga y penosa navegación por el Amazonas, Fushía cuenta los pormenores de su aventurera vida a Aquilino. Cuando meses después las fuerzas del orden llegan a la isla de río Santiago, solo encuentran a Pantacha, tirado en la playa y narcotizado. Suponen que Fushía ya había cruzado la frontera y dejan de buscarlo. En el epílogo, Fushia es visitado por Aquilino en el albergue, después de mucho tiempo, y entre otras cosas, se entera de la vida de Lalita: ella, tras el arresto del práctico Nieves, se había vuelto a casar, esta vez con el guardia civil Huambachano, apodado «el Pesado», con quien tuvo varios hijos. Estaba ya irreconocible, se había puesto muy gorda. Su hijo mayor, el pequeño Aquilino, ya era un joven que trabajaba en el muelle de Iquitos. Fushía no parece muy feliz con las noticias de su amigo y se sume en una profunda melancolía. Aquilino promete volver a visitarlo el próximo año, pero Fushía cree que no volverá más a verlo.

[editar] Estructura

La novela está dividida en cuatro capítulos y un epílogo. Cada una de estas cinco secciones se inicia con una especie de prólogo o narración flotante, para luego dar pase a subcapítulos rotulados con números romanos, cuyo número varía entre tres y cuatro, distribuyéndose de esta manera:

Capítulo Uno: I, II, III y IV

Capítulo Dos: I, II y III

Capítulo Tres: I, II, III y IV

Capítulo Cuatro: I, II y III

Epílogo: I, II, III y IV.

A la vez, cada uno de los subcapítulos está conformado por entre 4 y 5 unidades narrativas (una sola en las correspondientes al Epílogo), que se distinguen gráficamente al estar separadas por espacios en blanco y con las dos o tres primeras palabras iniciales escritas en mayúsculas (esta última característica corresponde a la edición príncipe; otras ediciones posteriores no la tienen).

Dichas unidades narrativas corresponden a cinco núcleos argumentales que se van desarrollando a lo largo de la novela. Para esquematizar los señalaremos con las letras del alfabeto:

A.- Se desarrolla en Santa María de Nieva, sede de una misión de religiosas españolas y de un puesto de la Guardia Civil (policía). En el convento de la misión son acogidas niñas indígenas para evangelizarlas y “civilizarlas”. Entre dichas pupilas se encuentra Bonifacia, quien tras ser expulsada del convento, se casa con el Sargento Lituma, de la Guardia Civil.

B.- Corresponde a la historia del bandido Fushía, un brasileño de ascendencia japonesa, que tiene su centro de operaciones en una islita del río Santiago.

C.- Es la historia de Don Anselmo y la “Casa Verde”, burdel de Piura, historia que se prolonga en un espacio de 40 años.

D.- Tiene su centro de referencia la guarnición militar de Borja, en la Amazonía, cuyas fuerzas son solicitadas por las autoridades para reprimir a los nativos encabezados por el aguaruna Jum. Uno de los reclutas, el práctico Adrián Nieves, deserta y termina recalando en la isla de Fushía. Los militares actúan en coordinación con la Guardia Civil de Nieva.

E.- La acción se desarrolla en la Mangachería, barrio bravo de Piura, en torno a las andanzas de los “inconquistables”, con el Sargento Lituma a la cabeza. Su canto triunfal era: «Eran los Inconquistables, no sabían trabajar, sólo chupar, sólo timbear, eran los Inconquistables y ahora iban a culear».

Estas historias se distribuyen a lo largo de la novela del siguiente modo:

Capítulo Uno: “Prólogo” (A), I (A-B-C-D-E), II (A-B-C-D-E), III (A-B-C-D-E) y IV (A-B-C-D-E)

Capítulo Dos: “Prólogo” (A), I (A-B-C-D-E), II (A-B-C-D-E) y III (A-B-C-D-E)

Capítulo Tres: “Prólogo” (D), I (A-B-C-E), II (A-B-C-E), III (A-B-C-E) y IV (A-B-C-E)

Capítulo Cuatro: “Prólogo” (B), I (A-B-C-E), II (A-B-C-E) y III (A-B-C-E)

Epílogo: “Prólogo” (A), I (B), II (C), III (D) y IV (C/E).

La edición príncipe contaba además con un mapa del escenario de los sucesos de la novela: es decir todo el norte peruano, desde Piura en la costa hasta la selva amazónica repartida entre los departamentos de Amazonas y Loreto. No todas las ediciones posteriores incluyen dicho mapa.

[editar] Personajes

[editar] Principales

  • Don Anselmo o El Arpista.- Aparece un día en Piura, donde se radica para no salir más de ahí. Parece ser un personaje que está más allá del tiempo, pues nadie sabe nada de su pasado y él no parece tener proyectos a futuro. Sin embargo, sorprende a todos creando un burdel en las afueras de la ciudad, al que bautizan como la “Casa Verde”. Es odiado por los sectores conservadores de la ciudad, a la cabeza de los cuales se halla el padre García. Otros lo respetan y lo frecuentan solo por su riqueza. Don Anselmo es el prototipo del empresario hábil y sin escrúpulos que hace dinero a expensas de los bajos instintos de los hombres. Quizás el único momento puro de su vida sea su amor por Antonia, la niña ciega; pero la muerte de ésta, durante el parto, seguido del incendio de la “Casa Verde” detiene absolutamente todo, y para don Anselmo ya sólo existe el recuerdo de ese instante crucial de su vida. Termina sus días trabajando como músico en locales de ínfimo nivel. «Es el hombre de un solo sitio, sin pasado y sin futuro: la casa».
  • Lituma o El Sargento.- Es uno de los «Inconquistables», nombre con el que se apodan un grupo de mangaches (piuranos del barrio de la Mangachería) vividores, que no tienen ideales ni metas concretas. Lituma parte a la selva, enrolado en la Guardia Civil, pero trabaja sólo por cumplir, y la posibilidad de abusar de su cargo le permite la revancha de disponer un pequeño poder. Pero ya de regreso en Piura, no es siquiera capaz de salvar a su mujer, Bonifacia, de la prostitución. Lituma es la debilidad, la casi inexistencia de una existencia gris: el fracaso.
  • Fushía.- Es el aventurero que vive al margen de la ley y que aspira a tener poder y riqueza. Cree que el crimen es el único camino para llegar a donde se propone; pero el puro ímpetu no basta para imponerse sobre los demás, y poco a poco va perdiendo su ilusorio poder. Así, sus actos forjarán su soledad final, agudizada por el aislamiento al que lo condena una rara enfermedad de la piel. Pese a todo, su naturaleza emprendedora hace que su mirada esté siempre puesta en el futuro, pues aun enfermo y solo mantiene algún proyecto: confía en el regreso del que quizás sea su único amigo, Aquilino. «Fushía es el movimiento, lo temporal: el río».
  • Bonifacia o “la Selvática”, de origen desconocido. Era de baja de estatura y de ojos verdes. Había nacido entre los aguarunas y criada por el cacique Jum. Niña aún, es capturada por los soldados y llevada al convento de Nieva. Expulsada de allí, se casa con el Sargento Lituma, quien la lleva a Piura. Acaba convertida en una prostituta de la “Casa Verde” (la regentada por La Chunga) y a sus expensas viven Lituma y sus amigos “los inconquistables”.

Barrio de Belén, en Iquitos

  • Lalita, una mujer iquiteña, del barrio de Belén, muy atractiva, de cabello largo y claro. Muy joven aún, se enamora de Fushía, cuando éste trabajaba en Iquitos como empleado de Julio Reátegui, en el comercio de tabaco. Cuando la policía descubre que este negocio era solo una fachada del tráfico de caucho, Fushía huye y Lalita lo sigue, arribando ambos a una isla del río Santiago, donde llevarán durante mucho tiempo una vida muy dura dedicada al robo y el contrabando. En ese ambiente tienen un hijo, el pequeño Aquilino, pero cansada de los maltratos de Fushía, Lalita se fuga con el práctico Nieves, con quien se instala en Santa María de Nieva y tiene dos hijos. Descubierto y arrestado Nieves, Lalita se casa después con el guardia Huambachano, apodado el Pesado, con quien tiene más hijos.
  • El práctico Adrián Nieves, natural de Amazonas. Su trabajo consistía en guiar a los foráneos a través de los ríos y parajes de la selva. Se enrola en la guarnición de Nieva, pero cansado de la dura vida cuartelaria deserta y se interna en una isla del río Santiago, cercano a la frontera con Ecuador, donde lo acoge Fushía, jefe de bandidos. Se traslada luego a Santa María de Nieva, junto con Lalita (la mujer de Fushía) con quien tiene dos hijos. Pero es descubierto por la policía y arrestado, permaneciendo en prisión durante muchos años.
  • La Chunga, hija de don Anselmo y de la ciega Toñita, nacida poco antes del incendio de la “Casa Verde”, de la que se salva. Ya mayor, trabaja en el bar de Doroteo, y termina apoderándose del negocio, que prospera bajo su impulso. Funda luego una casa-burdel a la que denomina como la “Casa Verde” en recuerdo del anterior prostíbulo.

[editar] Secundarios

  • La ciega Antonia o la Toñita, hija de los esposos Quiroga, unos hacendados que habían sido asesinados por unos bandidos en el camino hacia Piura. Es adoptada por la lavandera Juana Baura, pero don Anselmo la rapta y lo encierra en una habitación, donde la viola, fruto de lo cual nace una niña conocida después como La Chunga.
  • La lavandera Juana Baura, una “gallinaza”, es decir del barrio de la Gallinacera de Piura, que cría a la ciega Antonia y después a la hija de ésta, La Chunguita o La Chunga.
  • Angélica Mercedes, cocinera de “La Casa Verde” (la primera) y que luego funda su propia chichería, en la Mangachería.
  • La «habitantas» o prostitutas de la «Casa Verde», todas foráneas.
  • El doctor Pedro Zevallos, natural de Lima pero establecido en Piura. Amigo de don Anselmo y asiduo concurrente de la “Casa Verde”.
  • El español Eusebio Romero, dueño de un almacén en Piura. Otro de los que frecuentan la “Casa Verde”. Se traslada luego a Sullana, donde su negocio prospera.
  • Chápiro Seminario, rico hacendado de Piura, famoso por su fuerza y brío. Asiduo visitante de la “Casa Verde” (la primera).
  • El padre García, el cura de Piura, severo vigilante de la moral pública. Encabeza a las “personas de bien” en contra del funcionamiento de la “Casa Verde”.
  • El camionero Bolas, aficionado a la música, y el Joven Alejandro, un mediocre compositor de baladas, que se juntan con don Anselmo, ya caído en desgracia, para formar una orquesta.
  • Josefino Rojas, José y el Mono, amigos y parientes del Sargento Lituma, quienes forman el grupo de los “Inconquistables”, gente maleante y vividora del barrio de la Mangachería, en Piura.
  • El hacendado Seminario (sobrino de Chápiro), quien agrede verbalmente al Sargento Lituma en la “Casa Verde” y acepta el reto de la “ruleta rusa”, disparándose un tiro en la cabeza.
  • La religiosas españolas de la misión de Santa María de Nieva: Madre Angélica, Madre Leonor, Madre Griselda (la Superiora). Acogen a niñas nativas en el convento para “civilizarlas”.
  • Las tribus amazónicas del alto Marañón: los aguarunas, los huambisas, los shapras, los muratos, los achuales, entre las cuales existen peleas y rivalidades. Son conocidos genéricamente como “chunchos”. Venden bolas de caucho y pieles de animales a los “patrones” pero a cambio reciben pagos irrisorios.
  • Jum, cacique aguaruna de la localidad de Urakusa (Alto Marañón), quien azuzado por unos forasteros, exige un pago más justo para el caucho que su tribu vendía a los intermediarios o “patrones” al servicio de Julio Reátegui, uno de los hombres más ricos de la Amazonía. Al ser ignorado, decide organizar una cooperativa para vender el caucho directamente a los comerciantes de Iquitos y así obtener mayores ganancias. Las fuerzas del orden intervienen y capturan a Jum, acusándolo de sedicioso. Enseguida lo torturan y lo cuelgan durante un día en la plaza de Nieva, para luego soltarlo bajo promesa de no volver a azuzar a su gente. Jum no se arredra y cada cierto tiempo retorna a Nieva exigiendo la devolución de las mercancías que el Ejército le había confiscado, así como a la muchacha que le habían arrebatado (la Bonifacia).
  • Don Julio Reátegui, hombre de negocios y Gobernador de Santa María de Nieva. Es dueño de múltiples empresas en Iquitos, pero su negocio más rentable es el comercio ilegal del caucho (que estaba prohibido por ser “material estratégico” en los años de la segunda guerra mundial). Recurre al ejército y a la policía para someter a todos aquellos que hacían peligrar su negocio: tanto a los aguarunas sublevados por Jum como a los bandidos encabezados por Fushía.
  • Don Fabio Cuesta, socio de Reátegui, a quien sucede en la gobernación de Santa María de Nieva.
  • El doctor Portillo, abogado de Reátegui, cuyos pleitos siempre los gana.
  • Manuel Águila, Pedro Escabino y Arévalo Benzas, intermediarios de Julio Reátegui en el comercio del caucho con los aguarunas.
  • Bonino Reyes y Teófilo Cañas, forasteros que azuzan a los aguarunas a exigir un pago justo por el caucho.
  • El Cabo (luego Sargento) Roberto Delgado, perteneciente a las fuerzas militares acantonadas en Borja.
  • El Capitán Artemio Quiroga, de la guarnición de Borja.
  • El Teniente Cipriano, jefe de la Guardia Civil de Santa María de Nieva, superior del Sargento Lituma.
  • Los guardias civiles bajo las órdenes del Sargento Lituma: el Rubio, el Chiquito, el Oscuro y el Pesado, todos limeños. De todos ellos, solo el Pesado (Huambachano), el más lujurioso, decide establecerse definitivamente en la selva, casándose con la Lalita, a quien llena de hijos.
  • Aquilino, aguatero de Moyobamba, que es reclutado por Fushía para servirle de ayuda en el comercio con las tribus selváticas. Destaca por la fidelidad que demuestra a su jefe.
  • Pantacha, un aventurero, serrano de origen. Es recogido por Aquilino y se suma a la banda de Fushía en la isla del río Santiago.
  • El pequeño Aquilino, hijo de Fushía y Lalita, quien nace en la isla del río Santiago.

[editar] Crítica

Mario Vargas Llosa había tenido un enorme e inesperado éxito con su primera novela La ciudad y los perros, en la que novelaba sus experiencias en la Escuela Militar, y abordó esta segunda novela con tiempo y ganas de experimentar. El relato se mueve en tiempos y espacios cambiantes, reales e imaginarios. Su historia, confusa y fragmentaria en principio, se va construyendo conforme avanza la novela, sin que se pierda la claridad, como un enorme rompecabezas que sólo al final se completa. Vargas Llosa aprovechó el recuerdo de sus años en Piura para componer este fresco, utilizando técnicas narrativas vanguardistas e innovadoras.

Ejemplo de su habilidad técnica son las llamadas «narraciones telescópicas»: se presentan simultáneamente dos (y hasta tres) diálogos que ocurren en diferentes momentos del tiempo y del espacio. Y a pesar de que pueda parecer complejo, el lector atento no se pierde en este juego artístico, pues la maestría del narrador lo orienta paso a paso a través del laberinto que ha construido no por una mera exhibición de virtuosismo, sino porque la naturaleza misma de la novela exige esta fusión abrumadora de realidades fragmentadas. Ellas van dándonos a conocer el universo total que la novela pretende abarcar, como Luis Loayza apunta: «Lo genial estriba en que esta estructura es necesaria; el autor va graduando sus efectos de tal manera, que mantiene nuestro interés en todo momento y, al terminar la lectura, comprendemos que “La Casa Verde” no podía escribirse de otra manera».

[editar] Novelas de Mario Vargas Llosa

Título↓ Fecha↓
La ciudad y los perros 1962
La casa verde 1966
Los cachorros 1967
Conversación en La Catedral 1969
Pantaleón y las visitadoras 1973
La tía Julia y el escribidor 1977
La guerra del fin del mundo 1981
Historia de Mayta 1984
¿Quién mató a Palomino Molero? 1986
El hablador 1987
Elogio de la madrastra 1988
Lituma en los Andes 1993
Los cuadernos de don Rigoberto 1997
La Fiesta del Chivo 2000
El Paraíso en la otra esquina 2003
Travesuras de la niña mala 2006
El sueño del celta 2010

Fuente

  • La Casa Verde. Mario Vargas Llosa.
– Editorial La Oveja Negra Ltda., 1984. ISBN 84-8280-800-1 (Obra completa)
– Lima, PEISA, 2001. Gran Biblioteca de Literatura Peruana El Comercio, Tomo 10, con guía de lectura.

http://es.wikipedia.org/wiki/La_casa_verde

Hace ya varios años que Mario Vargas Llosa universalizó el Perú y sus escenarios en su obra, pero el último jueves, al obtener el Premio Nobel, dio un paso a la posteridad

Domingo 10 de octubre de 2010 – 11:39 am 14 comentarios

Imagen(Archivo de El Comercio)

Por Nelly Luna Amancio

–¿Estás segura de que esta es la casa donde vivió Vargas Llosa?

El asombro dibuja el rostro de Edson León. Abre la vieja y negra reja de metal de esta quinta escondida en la primera cuadra de la calle Porta, en Miraflores. Una vez dentro el ruido del exterior se detiene, un árbol gobierna el jardín interior, todas las casitas son simétricas: todas de quincha, paredes blancas, tejas rojas, puertas estrechas, ventanas pequeñas. Un gato ronronea al costado del depósito: una construcción que bien podría ser la casa de un enano. La quinta parece inamovible en el tiempo. Fuera de ella el mundo avanza, los edificios se multiplican y la asfixian, pero aquí adentro el escenario permanece tal cual Mario Vargas Llosa la describió cuando la llamó la quinta de los duendes, en “Conversación en La Catedral”.

El escritor vivió aquí, según narra en “El pez en el agua”, con Julia Urquidi, la Tía Julia: “Constaba de dos cuartos y una cocinita y un baño tan diminutos que solo cabía en ellos una persona a la vez y frunciendo la barriga. Pero en su brevedad y espartano mobiliario, tenía algo muy simpático, con sus alegres cortinas y el patiecillo de cascajos y matas de geranios al que miraban las casitas”.

Los geranios persisten en el jardín, también las cortinas alegres. Dentro de la casita que hoy ocupa Edson es posible imaginar a Ana, la mujer de Zavalita, ingresando a la habitación llorando por el arrebato del inquieto Batuque, su perro; es posible también evocar a Santiago, sentado en la salita viendo “un retazo de cielo casi oscuro, y adivinar, afuera, encima, cayendo sobre la quinta de los duendes, Miraflores, Lima, la miserable garúa de siempre”.

La quinta de los duendes se ha detenido en el tiempo, pero afuera, en la calle Porta, todo se transforma: se derriban las viejas casas y se levantan enormes edificaciones. Es probable que los territorios que recorren la obra de Vargas Llosa vayan cambiando en la realidad, pero sus novelas las conservarán –inamovibles y cautivas– en la memoria de sus lectores.

TRANSGRESOR
El precio del amor
Uno de los lugares más recordados en la obra de Vargas Llosa es La Casa Verde (1965), célebre prostíbulo piurano que habría estado en las afueras de Castilla, camino a Catacaos.

“La Casa Verde era una cabaña grande, algo más rústica que una casa, un lugar mucho más alegre y sociable que los prostíbulos limeños, generalmente sórdidos y a menudo pendencieros […] El ambiente era campechano, informal, risueño y rara vez lo afeaban las broncas”, escribe Vargas Llosa en “El pez en el agua” (1993). Para el autor, el burdel de Piura conservaba una función tradicional que en otras ciudades como Lima ya había perdido: “el lugar de encuentro y de tertulia, al mismo tiempo que de casa de citas”.

El burdel tiene un rol protagónico en la obra del Nobel peruano. “Salía [de La Casa Verde] con la cabeza llena de imágenes ardientes, y estoy seguro de haber vagamente soñado desde entonces con inventar alguna vez una historia que tuviera como escenario esa casa”. Pero él mismo reconoce luego: “Es posible que la memoria y la nostalgia embellezcan algo que era pobre y sórdido –¿qué podía esperarse de un pequeño prostíbulo de una pequeñísima ciudad como Piura?”.

La Casa Verde existió. Se habría ubicado entre el fundo Flores y el hotel Iguanas, hacia el costado derecho de la carretera, donde ahora solo hay chacras.

Al otro extremo de la carretera el crecimiento urbano ha ocupado el descampado, pero la gente más antigua del lugar todavía recuerda a doña Rosa, la matrona del burdel. Hace unos 20 años, un veterano periodista piurano halló lo que serían los últimos restos de La Casa Verde: una casa derruida y una destartalada rocola.

La desaparición de La Casa Verde fue la metáfora de la aniquilación de algo más. Vargas Llosa cuenta en “El pez en el agua” que su generación “enterró a esa institución que iría extinguiéndose a medida que las costumbres sexuales se distendían, pasaba a ser obsoleto el mito de la virginidad y los muchachos comenzaban a hacer el amor con sus enamoradas”.

EL PODER
La lucha por la utopía
Con los personajes de Vargas Llosa sucede lo mismo que con los escenarios de sus novelas: trascienden los límites del tiempo. Cayo Bermúdez no es solo Esparza Zañartu, es la representación del abuso del poder: un hombre común y corriente al que el poder transforma en un individuo abyecto, sórdido y vil; lo mismo sucede con el perplejo Zavalita en su búsqueda de la verdad, o con el poeta Alberto, con la niña mala, con Pichulita Cuéllar, con Lituma y los inconquistables, todos transgresores. La sexualidad también es una forma de transgresión.

“En su obra siempre hay alguien que desafía al poder, que lucha contra él. Yo creo que a eso se refiere la academia cuando dice que en su obra hay una permanente lucha del individuo contra el poder”, dice el escritor Alonso Cueto. Agrega: “Uno de los grandes temas tiene que ver con los maleficios del poder, que instaura un mundo totalitario, los pervierte, los corrompe”.

Para Cueto, el otro gran tema en Vargas Llosa tiene que ver con la utopía. Sus personajes se refugian en un mundo utópico y crean un paraíso personal, privado. El capitán Pantoja, por ejemplo, crea su comunidad de visitadoras. Desafía al sistema militar y se burla de este. Es memorable el himno que Pantaleón Pantoja escribe para sus visitadoras: “Servir, servir, servir/ Al Ejército de la Nación/ con mucha dedicación/ Hacer felices a los soldaditos/ y a los sargentos y a los cabitos/ Es nuestra honrosa obligación/ Cruzamos selvas, ríos y cochas/ no tenemos ningún temor/ porque nos sobra el patriotismo/ Hacemos riquísimo el amor” (“Pantaleón y las visitadoras”, 1973).

MIRAFLORES
Retrato de la clase media
La vida clasemediera del barrio de Diego Ferré, en Miraflores, ya no existe en la realidad. El barrio que Vargas Llosa recreó en sus novelas e hizo que nos enamoráramos de su historia en “La ciudad y los perros”, “Los jefes” y, luego, en “Las travesuras de la niña mala”, ha sido sepultado por el cemento.

Diego Ferré no es más la calle donde el adolescente escritor jugaba todos los fines de semana. No hay niños jugando en sus calles: viejas casas se han destruido para levantar sobre ellas edificaciones multifamiliares con vecinos que no se conocen. “Esa pequeña comunidad, fraternidad de muchachos y muchachas con territorio propio”, que él describió en “Los jefes”, no lo es más. La inseguridad ha ensimismado a sus vecinos. Solo el aliento de la niebla permanece, frío y arbitrario.

Hace un tiempo le preguntaron al Nobel si no tenía nostalgia de ese barrio: “Esa es una Lima que ya solo existe en la memoria o en la literatura”, contestó. En su “Diccionario del amante de América Latina” escribe: “Comparados con las generaciones que nos han seguido éramos arcangélicos. Los jóvenes limeños de hoy hacen el amor al mismo tiempo que la primera comunión”.

VIAJE AL CENTRO
La bohemia de los 50
Un monumento a la nostalgia son los restos olvidados de lo que alguna vez fue el bar La Catedral, en la cuadra dos de la avenida Alfonso Ugarte. El espacio en el que Zavalita descubre la verdad en una larga conversación con Ambrosio es hoy un sucio almacén que afea más ese peligroso y ruidoso lado de la ciudad.

A los 16 años, Vargas Llosa y Zavalita descubren lo que era hasta entonces para él una Lima ignota: el centro. El escritor ingresa a trabajar en “La Crónica” e inicia su vida bohemia acompañado por Carlos ‘Carlitos’ Ney. El relanzado Negro-Negro (llamado ahora Bar de Grot) es otro de los protagonistas en “Conversación en La Catedral”. “Las carátulas eran brillantes, irónicas, multicolores. La mayoría de las mesas estaban vacías, pero del otro lado de la rejilla venían murmullos. Alguien, oculto en la oscuridad, tocaba el piano”, narra el autor en “Conversación en La Catedral”. Su descripción corresponde al Negro-Negro de la realidad.

Vargas Llosa es un autor de vocación realista, dice Alfredo Barnechea. El premio Nobel reportea, investiga, indaga en sus personajes y sus circunstancias. “Si bien todos ellos viven en un contexto real e histórico, también sueñan y tienen fantasías”.

Sus personajes no morirán, Zavalita será siempre ese limeño turbado que mira a la ciudad sin amor, Lituma y los inconquistables continuarán reuniéndose en La Casa Verde, en su recoveco del jirón Huatica la prostituta más preciada por los cadetes de Leoncio Prado, la Pies Dorados, seguirá cobrando por amar, las viejas quintas miraflorinas no serán destruidas para levantar edificios sobre ellas, el bar La Catedral no será un depósito olvidado que afea aún esa parte de Lima. La ficción y la nostalgia triunfarán sobre la realidad.

http://elcomercio.pe/noticia/651942/sepa-que-lugares-peru-ha-inmortalizado-vargas-llosa-sus-obras

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