El sexo evitó que españoles y mapuches se masacraran, afirma escritor chileno

El sexo evitó que mapuches y españoles se masacraran cuando los conquistadores llegaron a la Araucanía, sostiene en su libro «Pecar como Dios manda» el escritor chileno Jaime Collyer.

«No entiendo mucho esa vocación del occidente cristiano de expurgar el sexo de la vida actual», señaló en entrevista con Efe este novelista, para quién el sexo es «el color de la vida».

Según el autor del libro «Pecar como Dios manda. Historia sexual de los chilenos», los indios, originariamente polígamos, no entendían la obsesión de los españoles por tener a una sola mujer, aunque con el correr de los tiempos «comenzaron a entenderse».

Con una sonrisa picarona, el escritor rememora que la monogamia de los españoles «era de puertas para afuera», porque aparte de la esposa, tenían cuatro o cinco indígenas como amantes, «un modo de vida que además les daba cierto estatus entre sus compañeros».

En esta obra, que abarca desde los orígenes hasta la independencia de Chile, Collyer se adentra en temas ignotos y por ello anuncia que continuará con una saga que describa los usos y costumbres en materia erótica de sus compatriotas.

«No es posible conocer la esencia de un pueblo si se ignora la historia de su sexualidad», asegura.

Psicólogo y sociólogo, la obra de Collyer (Santiago de Chile, 1955) ha sido reconocida por diversas universidades y galardonada con premios como el de Narraciones Eróticas de la revista «Playboy», en 1988.

El creador de «Gente al acecho» describe en su último libro la herencia europea que los conquistadores dejaron en tierras australes y el choque de dos civilizaciones que parecían entender la sexualidad de manera totalmente opuesta.

Antes de la llegada de los españoles un sinfín de pueblos originarios disfrutaba de «un sexo a su manera, sin mucho apego a las nociones recatadas traídas posteriormente por los europeos».

Así por ejemplo, la etnia rapa nui (originaria de Isla de Pascua) celebraba la creación del mundo con danzas que evocaban el acto sexual, mientras que los aymaras tenían una noción de la sexualidad asociada al paisaje, las montañas y la naturaleza.

La visión de la sexualidad que se impuso en Chile al cabo de los siglos estaba en sintonía con el Concilio de Trento, el cónclave convocado por la Iglesia católica a mediados del siglo XVI para frenar el protestantismo.

«Son los españoles de la segunda hornada los que imponen esta visión restrictiva, conservadora, fuera del camino del pecado», aseveró.

«Sin embargo, mi impresión al estudiar la historia es que esto era un zafarrancho. Aquí estuvo permanentemente el obispado, la Real Audiencia, la justicia de la época o incluso el rey de España poniendo orden», argumentó.

Debido a esta situación, los Borbones enviaron una comisión para investigar qué pasaba en Chile, porque la elite y el bajo pueblo estaban abocados al sexo a ultranza, sostiene el autor de «La bestia en casa».

«Yo tengo la impresión de que en Chile se vive más relajadamente y con más libertades en la vida íntima que lo que el discurso público sostiene. De puertas para afuera, el chileno mantiene una fachada. Es la idea de apagar la luz para que no le vean los vecinos», señaló el escritor.

«Pero lo que pasa cuando esa luz se apaga es muy fluido y muy desaforado en lo que al acto sexual se refiere», concluyó Collyer, que en su libro intenta adentrase en lo más íntimo de la historia chilena en este tema, que para algunos todavía es un tabú.

http://www.adn.es/internacional/20101025/NWS-1509-masacraran-espanoles-escritor-mapuches-chileno.html

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Condenado a año y medio de cárcel por un delito de prostitución de menores

El Juzgado de lo Penal número 2 condenó ayer a un año y medio de prisión a un hombre como responsable de un delito de prostitución de un menor. Además el acusado se comprometió a pagar una multa 2.100 euros, a no acercarse al citado menor, ni a su domicilio a menos de 200 metros durante un plazo de cinco años y a indemnizarlo con 12.000 euros, por los daños morales.
Dicha sentencia fue posible gracias a un acuerdo entre el abogado de la defensa, Jesús Torrente Risueño y el fiscal, fruto del cual el Ministerio Público rebajó su petición inicial de pena, que era de tres años y nueve meses de prisión. De esta forma, el acusado evitará ir a la cárcel, ya que carece de antecedentes y la pena es inferior a dos años de cárcel.
En el juicio celebrado ayer el acusado reconoció los hechos del escrito de acusación, en los que se explica que desde el verano de 2005, hasta septiembre de 2007, el acusado J.L.F., mantuvo numerosos encuentros con un menor, durante los cuales el menor satisfacía los impulsos sexuales del acusado a cambio de 2 ó 4 euros.
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“Me iré cuando me digan que me vaya”

Decenas de mujeres siguieron ejerciendo en el primer día de prohibición de la prostitución callejera.
 
Ofrecer y demandar servicios sexuales en la calle puede ya costarles caro. Pero decenas de mujeres continuaban ayer ejerciendo en rotondas y polígonos de Alcalá, en el primer día de funcionamiento de la ordenanza que prohíbe la prostitución en la vía pública. Las multas podrán llegar hasta los 3.000 euros cuando meretrices y clientes se encuentren a menos de 200 metros de zonas residenciales, educativas o empresariales. Pero muchas de las mujeres desconocían aun ayer la nueva Ordenanza para la Convivencia, e ignoraban estar realizando una actividad ahora ilegal en las calles de todo el término municipal. Otras conocen la nueva norma, pero dicen que continuarán ejerciendo hasta que la Policía Local les diga lo contrario. Los agentes comenzarán por advertir a prostitutas y clientes antes de sancionar.

Georgina llevaba dos semanas notando que se acercaban menos clientes a la calle de las afueras de Alcalá en la que ejerce la prostitución. Pero no sabía por qué. “No sabía nada de que fueran a multar. ¿Dónde está prohibido? ¿En esta calle?”. Como ella, decenas de mujeres permanecían ayer ofreciendo servicios sexuales en la M-300, el polígono La Garena, la rotonda de Fiat o la calle Iplacea. No por menosprecio a las multas que recoge la Ordenanza para la Convivencia, sino porque muchas mujeres ni tan siquiera sabían de su existencia.
Otras afirman que habían oído hablar de la norma municipal, pero desconocían que hubiera entrado en vigor; y señalan que esperarán a ser informadas de la prohibición antes de abandonar la prostitución en la calle. “Hemos visto pasar a la Policía, pero no nos han dicho nada. Hasta que no nos digan que nos tenemos que ir de aquí no nos vamos a marchar. Me iré cuando me digan que no puedo estar aquí. De todos modos no creo que aquí molestemos a nadie”, decía ayer Fernanda mientras se ofrecía en una de las rotondas del polígono La Garena. 

“Si dicen que van a empezar a ponernos multas tendremos que irnos a otro lado. Así no vamos a poder trabajar”, se quejaban ayer Carolina y Sonia. “Vinimos de Valencia hace cuatro días; allí trabajábamos en un club, pero no había casi clientes. Tendremos que marcharnos otra vez a otro sitio”. Como ellas, otras mujeres se planteaban ayer continuar ejerciendo la prostitución en otras localidades cercanas. Las hay también que se plantean regresar a sus países de origen, ante la falta de trabajo: para buscar allí un empleo de otro tipo, o para regresar “cuando esto esté más calmado”.   

Los agentes de la Policía Local comenzarán esta semana por advertir de que el ejercicio de la prostitución está ahora prohibido en todo el término municipal. También informarán a las mujeres de los servicios sociales, educativos y sanitarios de que disponen, y de los recursos laborales y de formación existentes. Ofrecer, solicitar, negociar y aceptar servicios sexuales, si no se acata el apercibimiento del agente, conllevará una multa de hasta 300 euros para prostitutas y clientes. Desde ayer quedan prohibidos asimismo los actos sexuales u obscenos en la calle y en el interior de vehículos.  
TODO EN ORDEN. PSOE e IU entienden que las normas y sanciones de la ordenanza tendrán difícil aplicación por parte de la Policía Local. El gobierno municipal, por su parte, cree que la nueva Ordenanza para la Convivencia, que sanciona decenas de comportamientos incívicos de todos los ámbitos, dota a los agentes de una serie de textos legales con los que actuar. “Este fenómeno que se da en las grandes ciudades no es bueno para la imagen de la ciudad, no es bueno para los objetivos que tiene cualquier ciudad y sobre todo pretendemos evitar el trato inhumano y degradante, y cualquier persona que vende su cuerpo se está sometiendo a un trato inhumano y degradante”, señalaba antes de la aprobación del texto el concejal de Medio Ambiente, Jesús Domínguez. Los agentes comenzarán esta semana a recibir un curso sobre la aplicación de la nueva norma.

Marina de la Cruz.

http://www.diariodealcala.es/articulo/general/4671/ldquo-me-ire-cuando-me-digan-que-me-vaya-rdquo

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El subdelegado del Gobierno recalca presunción de inocencia de los detenidos

Lugo, 26 oct (EFE).- El subdelegado del Gobierno en Lugo, José Vázquez Portomeñe, resaltó hoy la «presunción de inocencia» para la personas afectadas por la investigación que impulsa el juzgado de instrucción número 1, el marco de la «Operación Carioca», con el fin de determinar supuestos delitos vinculados al ejercicio de la prostitución.

Así lo expuso hoy el máximo responsable de la Subdelegación cuando fue requerida su opinión por parte de los medios, tras la detención ayer de 4 agentes de la Policía Nacional por su presunta vinculación con este caso.

Los 4 policías pasaron la noche en la Comandancia de la Guardia Civil, tras ser detenidos en el día de ayer, y están a la espera de pasar a disposición judicial.

El subdelegado no quiso profundizar con opiniones, al observar que son investigaciones que están declaradas secretas, a la vez que expresó «todo el respeto y apoyo» para el juzgado instructor.

Sobre este particular también se pronunció hoy el alcalde de Lugo, el socialista José López Orozco, quien reconoció que se siente «preocupado» por la imagen que se pueda trasladar de la ciudad como consecuencia de esta operación.

El alcalde quiso remarcar que Lugo es «una ciudad tranquila» y los lucenses «buena gente», a la vez que reconoció que se están investigando unos hechos y la investigación, dijo, «tiene que tener lugar cuando la jueza vea que hay indicios».

La Operación Carioca se puso en marcha en la madrugada del 16 de octubre de 2009, cuando fueron intervenidos y precintados cuatro clubes de alterne que continúan cerrados a día de hoy.

Desde entonces más de medio centenar de personas aparecen como detenidos e imputados, entre los que figuran parte de la cúpula de mando de la Guardia Civil, un inspector de la Policía Local y el anterior Subdelegado del Gobierno en Lugo.

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=566038

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Alcohol y Sexo: De Baco a Shakespeare

Muchos mitos y falsas verdades rodean el concepto popular de la relacion entre el sexo y el consumo de alcohol. En la tradicion Greco-Romana, Dionosio, Dios del vino, más conocido como Baco, representa no sólo las buenas influencias sociales del vino sino tambien su poder de intoxicación. Del mismo modo, las famosas bacanales, no eran mas que fiestas donde se abusaba del alcohol y el sexo.

Pues bien, desde entonces, el consumo de alcohol es una práctica muy común relacionada con el ocio y el disfrute de la vida social, que se relaciona con momentos de esparcimiento y placer. Muchas veces, se piensa en el alcohol como un desinhibidor que permite en ocasiones tener y disfrutar más de las relaciones sexuales.

Sin embargo, Shakespeare en su famoso Macbeth ya era el primero en afirmar el doble papel del alcohol, como provocador del deseo pero, a veces, impide llevarlo a cabo.

En este sentido, y para intentar esclarecer esta compleja asociación entre consumo de alcohol y sexo, un grupo de investigadores de la Universidad de Florencia ha realizado un interesante estudio publicado hace escasas semanas. En un grupo de casi 2.000 varones que padecen disfunción eréctil, estudian la relación del consumo de alcohol diario (bien es cierto que la mayoría de la gente es consumidora ocasional de alcohol, no diario) y datos de salud general como en el riesgo de tener problemas cardiovasculares y otros.

Llegan a la conclusión de que el alcohol, lejos de ser un buen amigo de las relaciones sexuales (aumentar la erección o el deseo), produce el efecto contrario. Además de los ya conocidos problemas que puede causar en otros órganos (hígado, cerebro, etc.), el hombre con problemas de erección que consume mucho alcohol puede tener importantes trastornos: por supuesto, empeoramiento de su función sexual (erección y deseo), problemas de relación con la pareja, así como problemas de ansiedad o depresión (trastornos del humor).

Por tanto, lejos de las bucólicas ventajas, a veces sonadas, el consumo diario de alcohol produce infelicidad, problemas de convivencia y aumenta el riesgo de padecer problemas cardiovasculares.

Del matrimonio entre Baco y Venus, nació Príapo (símbolo fálico por excelencia). Pero a la vista de estos resultados, si el joven Príapo quiere conservar su sana salud sexual, mejor que viva con mami que con papi.

Mis queridos cibernautas, seguro que cada uno de vosotros/as tiene su propia experiencia e idea sobre la relación entre el consumo de alcohol y las relaciones sexuales. Me encantaría que lo pudiéramos compartir entre todos, espero vuestros comentarios. Hasta la semana que viene amigos.

PD: El que quiere ampliar información, le remito a: Priapus is Happier with Venous than with Bacchus. Valentina Boddi, Giovanni Corona et al. JSM 2010;7:2831-2841)

http://www.elmundo.es/blogs/salud/saludsexual/2010/10/26/alcohol-y-sexo-de-bacco-a-shakespeare.html

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El anhelo de muchos: controlar la eyaculación

Pedro Rondón Navas(*)

Si alguna vez percibió todas las sensaciones de un orgasmo y no llegó a eyacular no tiene por qué preocuparse, al contrario, es un privilegio que pocos hombres han experimentado (salvo que sea una patología); tendemos a confundir ambos eventos que ocurren casi simultáneamente, sin entender que son independientes y no exploramos la posibilidad de experimentarlos separadamente.
El orgasmo del varón es un proceso involuntario que aparece tras haber superado las fases de excitación y meseta. Durante el orgasmo se incrementa la presión sanguínea, se acelera el ritmo cardiaco y la respiración se hace más intensa, los testículos se elevan y pegan al cuerpo, se produce una gran tensión muscular y contracciones en las zonas genital y anal. Se acerca el momento de la inminencia eyaculatoria, donde el proceso se vuelve irreversible. El tracto urinario se cierra y el semen es expulsado a través del pene. La eyaculación es la expulsión del semen a través del pene mientras que el orgasmo es la máxima intensidad de placer que experimenta el varón, en este caso, durante el ciclo sexual. 

Usted no necesita pensar en problemas de trabajo, fórmulas matemáticas o velorios para retardar la eyaculación, esto más bien puede disminuir las sensaciones de placer y hasta hacerle perder la erección. Para eso existen técnicas de control: por ejemplo, durante la penetración puede retirar el pene de la vagina y ejercer presión manual sobre el glande cuando aparezca la inminencia eyaculatoria. Dado que la forma de facilitar el orgasmo es incrementando la presión del pene realizando empujones más fuertes y profundos hasta llegar a eyacular puede disminuir el ritmo voluntariamente, retirar el pene o cambiar de posición para demorarla. Durante la masturbación el movimiento de la mano se hace más vigoroso cuando se va a llegar al orgasmo, puede variar el ritmo para retrasar la eyaculación. 

Llegar a percibir el orgasmo y eyaculación como procesos diferentes es la clave del multiorgasmo, existe la opción ocasional de tener orgasmos sin eyaculación, deseo de la mayoría de varones y esto se puede lograr a través de un entrenamiento apropiado y con ayuda de su pareja. (*)Psicólogo- Sexólogo

http://www.larazon.com.pe/online/indice.asp?tfi=LRActualidad04&td=24&tm=10&ta=2010

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La ordenanza contra el sexo en la calle multa desde hoy a prostitutas y clientes

Las multas oscilan desde los 300 hasta los 3.000 euros por tener relaciones en la vía pública.
 
Desde hoy acudir a la zona donde están las prostitutas en las rotondas de Alcalá tiene riesgo de multa, pues entra en vigor la ordenanza contra la prostitución que ha elaborado el Ayuntamiento y que penaliza el sexo en la calle.

Hasta ahora, la Policía Local poco podía hacer y se limitaba a vigilar las zonas de prostitución para evitar posibles altercados, pero las cosas pueden cambiar. El alcalde, Bartolomé González, no ha querido ignorar más el problema y ha decidido afrontarlo, en la medida de lo posible, mediante una nueva ordenanza que aglutine desde los atentados contra la dignidad de las mujeres hasta  los actos de incivismo urbano.

La nueva “superordenanza” del Ayuntamiento se suma a la lista de regulaciones de ayuntamientos que sancionan a clientes y a prostitutas por practicar sexo en la vía pública. El texto de convivencia ciudadana, que abarca 74 artículos destinados a “prevenir las conductas incívicas, las actuaciones perturbadoras y a rehabilitar a los infractores”, multará a meretrices y compradores de sexo, siempre y cuando se encuentren a menos de 200 metros de zonas residenciales, centros educativos o de actividad económica, lo que incluye polígonos industriales. Esto hace impracticable para los clientes y las prostitutas –que también serán multadas– la práctica totalidad de las zonas públicas de Alcalá.

Además, la ordenanza establece la potestad de los agentes municipales para persuadir a vendedores y clientes a que abandonen sus negociaciones o prácticas, ya sea en la vía pública o dentro de algún vehículo a la distancia citada de unos 200 metros. Mejor hacer caso desde hoy a lo que nos indiquen los agentes, pues de lo contrario nada les librará de la multa, que oscilará desde los 300 hasta los 3.000 euros.

La ordenanza sobre la postitución llega en un momento en el que la venta de sexo está en el punto de mira legal de muchos colectivos feministas y cercanos al gobierno que abogan por proscribirla legalmente o por lo menos prohibir sus anuncios. Desde el Gobierno municipal  se recuerda que dado que un municipio “carece de potestad para regular el ejercicio de la prostitución, lo único que podemos hacer es disuadir de su práctica en entornos residenciales, educativos y de actividad económica para evitar problemas y conflictos en la convivencia”. En ese sentido se expresó el edil de Seguridad, Javier Fernández Abad, que tuvo que salir a la palestra a defender la ordenanza después de que la entonces ministra de Igualdad, Bibiana Aído, acusase al Ayuntamiento de querer “esconder el problema”.

Estas multas convertirán a la ciudad complutense en la primera de la Comunidad de Madrid en imponer sanciones económicas a clientes y meretrices, no se deben a que la prostitución en el municipio, tradicionalmente enclavada en torno al eje de la A-2 , se haya aproximado o trasladado hacia el casco urbano, “sino a la necesidad de ponerle límites”.

El problema de la prostitución callejera se ha agudizado desde el cierre al tráfico de la Casa de Campo y la instalación de cámaras en la calle Ballesta de Madrid. Muchas prostitutas se han desplazado a polígonos en las afueras de la ciudad. Para muchos esto demuestra que la solución para acabar con la prostitución no consiste en cerrar las zonas donde se practica.
El problema ha cambiado las calles seguras del centro de Madrid –Montera, Gran Vía, Capitán Haya– por los desolados y abandonados, polígonos industriales de las afueras de la capital, por ejemplo en Alcalá de Henares o Arganda. De este modo, el peligro de que sean agredidas o atacadas se incrementa de forma considerable.

Algunas ya han sufrido palizas y robos. Se trata de mujeres, en su mayoría extranjeras, que vienen a España explícitamente para ejercer la prostitución durante 3 meses y luego regresan a su país, por motivos de su visado como ‘turista’ donde descansan un mes, y de vuelta a España otra vez durante 3 meses más.

La ordenanza se aprobó en pleno el pasado 4 de mayo. Después ha habido que esperar pues aún no se ha había publicado en el Bocam, con su debido lapso de tiempo para la exposición pública y para que se presenten alegaciones.

Aun así, serán los grafiteros quienes se llevarán la palma y pagarán hasta un millón. Y, justo la mitad, los autores de conductas vandálicas con el mobiliario urbano.

http://www.diariodealcala.es/articulo/general/4656/la-ordenanza-contra-el-sexo-en-la-calle-multa-desde-hoy-a-prostitutas-y-clientes

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Alcalá acaba con la prostitución

Alcalá acaba con la prostitución y la mendicidad

25-10-2010 – MDO – Fotografías: Gustavo San Miguel
Ya ha entrado en vigor la nueva ordenanza de convivencia en Alcalá de Henares, que contempla sanciones económicas para quieren ejerzan la prostitución y para quienes paguen por este servicio, siempre y cuando se encuentren a menos de 200 metros de zonas residenciales o de actividad económica. Además, la nueva normativa intentará erradicar la mendicidad con sanciones que, según el consistorio, buscan evitar el acoso a los viandantes y la explotación de menores.

Estos son los dos aspectos más llamativos de la nueva ordenanza de convivencia de Alcalá que ha comenzado a aplicarse este lunes con diferentes perspectivas desde el ejecutivo local y desde la oposición. Mientras que PSOE e IU entienden que las normas y sanciones de la ordenanza tendrán difícil aplicación por parte de la Policía Local, desde el gobierno municipal entienden que la nueva ordenanza dota precisamente a los agentes de una serie de textos legales con los que actuar ante determinados actos incívicos. Además, el consistorio ha anunciado que durante el primer mes de aplicación de la norma ser hará más hincapié en la información en la sanción.

En el texto se establece la potestad de los agentes municipales para persuadir a prostitutas y clientes de que abandonen sus negociaciones o prácticas, ya sea en la calle o dentro de algún vehículo, siempre y cuando se encuentren a menos de 200 metros de zonas residenciales o de actividad económica, lo que incluye también los polígonos industriales. Si a pesar de las indicaciones de los agentes se mantiene la actividad, los clientes y las prostitutas podrán ser sancionados con multas que van desde los 300 a los 1.500 euros. Asimismo, a las prostitutas se les ofrecerá la posibilidad de acogerse a planes sociales para que abandonen el ejercicio de la prostitución.

La ordenanza contempla también un endurecimiento de las sanciones para grafiteros, para aquellos que coloquen carteles en la vía pública y especialmente aquellos que contengan mensajes ofensivos y discriminatorios, y también para los dueños de mascotas que no recojan las deposiciones de los animales. Finalmente, otro de los puntos polémicos de la norma es la prohibición de que los vecinos cuelguen su ropa a secar en las fachadas de los edificios.

http://www.madridiario.es/2010/Octubre/municipio/alacalah/194038/alcala-prostitucion-mendicidad-grafiteros-prohibicion-fin-ordenanza-vigor-aprobacion.html

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Decretada la detención contra un cuarto policía por la ‘Operación Carioca’

Uno de los incendios del local, el pasado 19 de julio. | EfeUno de los incendios del local, el pasado 19 de julio. | Efe

  • El policía está localizado y en breve podría ser trasladado a Lugo
  • Este nuevo agente se suma a los tres detenidos esta misma mañana
  • Entre cinco y diez guardias civiles de Asuntos Internos llevan la operación
  • Actualmente hay más de 50 personas imputadas en esta operación

Un cuarto policía nacional de la Comisaría de Lugo está pendiente de ser detenido por los agentes de la Unidad de Asuntos Internos de la Guardia Civil, en el marco de la operación Carioca que investiga una supuesta trama vinculada a la prostitución en esta provincia.

Este nuevo agente se sumaría a los tres detenidos desde primera hora de esta mañana, quienes permanecen en la Comandancia de la Guardia Civil donde están siendo interrogados hasta pasar a disposición judicial.

Los agentes desplazados desde Madrid tratan de localizar a este cuarto policía que, según distintas fuentes consultadas por Europa Press, vive fuera de la ciudad de Lugo. Las fuentes consultadas señalaron que este cuarto agente está localizado, por lo que en breve podría serle comunicada su orden de detención y se procedería a conducirlo a la ciudad de Lugo.

Entre cinco y diez guardias civiles de Asuntos Internos, procedentes de Madrid, trabajan en esta operación, que coordina la titular del juzgado número uno de instrucción de Lugo, Pilar de Lara Cifuentes.

Sobre las 8.00 horas de esta mañana fueron detenidos los dos primeros policías y, posteriormente, fue arrestado el tercero. Fuentes de la investigación apuntan que hasta esta tarde no pasarán a disposición judicial, incluso no descartan que no sea hasta mañana cuando presten declaración ante la jueza.

Uno de los arrestados es subinspector

Uno de los tres policías nacionales cuya detención ya ha sido practicada es un subinspector adscrito a la Comisaría de Lugo, donde también desarrollan su trabajo los otros dos agentes arrestados.

Según informaron a Europa Press fuentes de la investigación, ninguno de los policías, dos de ellos hermanos, están asignados a la unidad de extranjería de esta comisaría, sino que estaban en las unidades de seguridad ciudadana, policía judicial y gestión de carnés de identidad.

Aunque las detenciones no se han producido hasta este lunes, la orden de detención está firmada de la pasada semana, según apuntaron fuentes de la investigación. Al respecto, las fuentes consultadas indicaron que este cuarto policía será detenido próximamente, ya que se le ha ido a comunicar el auto del juzgado número uno, que lleva la causa, al municipio de Quiroga, donde se encontraba de vacaciones.

Louro: ‘Irregularidades puntuales’

Por otro lado, el delegado del Gobierno en Galicia, Antón Louro, ha asegurado que «cualquier tipo de irregularidad o conducta impropia» de miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado sólo podría verse como «muy puntual», después de la detención de tres policías nacionales adscritos a la Comisaría de Lugo por su supuesta relación con la Operación Carioca, que investiga una trama vinculada a la prostitución en esta provincia.

En declaraciones a Europa Press, Antón Louro ha trasladado «todo el respeto y apoyo desde los poderes públicos» al trabajo que realiza la titular del juzgado de instrucción número uno de Lugo, Pilar de Lara Cifuentes, que instruye la denominada Operación Carioca, que ya ha supuesto la imputación de más de medio centenar de personas, de las cuales varias permanecen en prisión preventiva.

Louro ha expresado su deseo de que el trabajo de la juez «clarifique cualquier tipo de irregularidad» que, puntualizó, «sólo cabría entender como muy puntual» y que «no puede enmascarar el buen trabajo y la buena labor» que realizan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado «a diario».

«Trabajan por la seguridad de todos y por la garantía de los derechos y libertades de la ciudadanía», ha aseverado el delegado del Gobierno en Galicia, quien ha hecho hincapié en los «buenos resultados» que presenta la comunidad en materia de seguridad.

‘Operación Carioca’

La acusación que pesa sobre estos cuatro policías nacionales tendría que ver con delitos relacionados con la prostitución y con el tráfico de mujeres. La Operación Carioca, que aún se encuentra bajo secreto de sumario, se inició a finales del año 2008, con la entrada en varios burdeles en la ciudad de Lugo de guardias civiles de Asuntos Internos y la detención de un cabo de la Benemérita y un inspector de la Policía Local, que se encuentran en prisión, al igual que varios de los proxenetas que dirigían los locales de alterne.

Más de 50 personas han sido imputadas, entre otros el ex subdelegado del Gobierno, Jesús Otero, y el anterior jefe de la comandancia de Lugo, el ahora coronel Herrera-Lora.

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/10/25/galicia/1288010796.html

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Una noche entre las obreras del paraíso / Una nit entre les obreres del paradís

Una redactora de «Diari de Girona» com a prostituta al nou macrobordell de la Jonquera

Dimecres, em disposo a quedar-me a dormir al Paradise. Però al local encara no hi ha llum. Els obrers treballaran contrarellotge. <br />

Dimecres, em disposo a quedar-me a dormir al Paradise. Però al local encara no hi ha llum. Els obrers treballaran contrarellotge.
 marc martí

Diners a guanyar -molts més que en alguna feina poc qualificada- per a les prostitutes. Centenars de milers d’euros de beneficis per al club, que alhora paga altíssims impostos municipals. Noies protegides o explotades? L’obertura d’un nou local a prop de la frontera amb França, el Paradise, ha reobert el debat sobre uns clubs que, a Catalunya, tenen cobertura legal. Però, què hi guanyen realment les unes i els altres?

Ha conegut mai una prostituta? Si la resposta és sí, probablement li deu haver fet dues preguntes: una, com s’entra en aquest món, i dues, per què ho ha fet. Pel que fa a la primera, a Internet hi trobem una gran via d’accés. Agafem com a exemple un anunci publicat a Loquo el nou d’octubre: Es busquen noies de 18 a 35 anys per a un macroclub de la Jonquera. No és cap secret: el 21 d’octubre el Paradise, el nou gran bordell que saluda els conductors que entren a Catalunya per la N-II, obria les portes al públic alhora que feia sortir els paletes per la banda de darrere. El local, de polèmica construcció -l’Ajuntament el va intentar prohibir i el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya va obligar a concedir llicències en considerar arbitrària la decisió municipal-, va patir un intent d’incendi a finals d’agost i des de llavors manobres i instal·ladors hi han treballat fins i tot de nit, afirma un dels empleats. La segona resposta és òbvia: diners. Però permeti’m afegir-hi un motiu més: la curiositat d’una periodista. El dia de la inauguració unes 80 dones van entrar a treballar com a prostitutes al Paradise -n’hi caben 200-. Només dues o tres eren de nacionalitat espanyola, segons l’organització del local, entre les quals es comptava aquesta redactora, a la recerca no de clients, sinó de respostes.
Durant una setmana i tres entrevistes, la primera telefònica i les altres dues personals, em vaig fer passar per una dona amb necessitats econòmiques i sense experiència en la prostitució. Un cop superats certs tràmits amb relativa facilitat, dijous cap a les onze del vespre traspassava les portes del que s’ha publicitat com el bordell més gran d’Europa -dada incerta que els implicats qüestionen: asseguren que ells mai ho han afirmat- caminant el més ferm possible sobre uns tacons de deu centímetres i ostentant el dret a fer ús, i fins i tot abús, d’alguna de les 80 habitacions de l’establiment. Primera sorpresa per a mi, que mai havia aconseguit entrar en un bordell per la meva condició de dona: el local no és fosc. Hi ha una raó: cal que els clients i les noies es puguin veure mútuament -no ens enganyem: trien elles en funció d’un bon rellotge o altres signes de poder adquisitiu-. Segona sorpresa: hi ha clientes femenines. Els locals de José Moreno Gómez, propietari del Paradise i també de l’Eclipse de Mont-ras i l’Edén de Melianta, han estat els darrers mesos objectiu de batudes del Cos Nacional de Policia que han donat lloc a imputacions per delictes relacionats amb l’afavoriment de la prostitució, la immigració il·legal i el blanqueig de capitals, dels quals es declaren innocents. En una intel·ligent operació d’imatge duta a terme els dies abans de l’obertura, Moreno ha permès l’entrada al Paradise no només als mitjans de comunicació, sinó també, la nit de la inauguració, a curiosos -i curioses- que són, fonamentalment, veïns de la Jonquera. Veig una senyora d’uns 70 anys amb un got a la mà mirant molt interessada al seu voltant. Parlo i ric una estona amb una dona d’origen magrebí de mitjana edat que sembla divertir-se de valent i que, de manera molt afable, elogia el meu aspecte -en entrar al local constato que hi ha noies en tan sols tanga i sostenidors, però també unes quantes que van més tapades que jo- i em desitja molta sort amb els clients. Al local hi ha cap a dos centenars de persones i això que els preus de les begudes no són prohibitius, però sí alts: una cervesa i una Coca-Cola costen 20 euros.

Em pagues una copa?
Em dirigeixo a la barra amb el meu contacte, que fa el paper de client i s’encarrega de pagar les copes. La seva presència em permet, després de voltar una mica i parlar amb un parell d’homes, fer veure que he aconseguit un servei i interpretar amb tranquil·litat el meu paper de prostituta. Sort que hi és: just quan em dirigeixo a ell un home m’agafa el braç i intenta acostar-se’m. Li indico que estic lligant un negoci amb un altre i es disculpa afablement. Els codis de conducta són clars i la presència d’una desena d’agents de seguretat aplaca les ganes de brega. Però tornem a l’afer de les begudes: la meva inexperiència em suposa el primer greuge econòmic de la nit. A l’Estat espanyol la prostitució no és delicte però sí ho és el proxenetisme, és a dir, lucrar-se a costa del treball sexual d’algú altre. Els responsables del Paradise es cuiden molt de deixar clar que les noies paguen 70 euros al dia pel dret d’estar-se al local -sota la figura de clientes d’hotel amb dret a tres àpats al dia, un armari amb pany i un llit de matrimoni compartit amb una altra noia per dormir-hi- i que les prostitutes s’embutxaquen íntegrament els guanys pels serveis sexuals. En la meva primera entrevista per assabentar-me de les condicions, que va tenir lloc dilluns passat en un bar de Llagostera i que va transcórrer amb tota correcció, m’expliquen també que em correspon la meitat del preu de les copes a què em convidin. Per tant, reclamo al bàrman els cinc euros que em toquen per la Coca-Cola. «Ah! Ja ho arreglaràs amb el teu client» em contesta, i fa el gest de rentar-se’n les mans.
Arriba el moment de comprovar si és cert que la casa no aplica comissió sobre el fornici. El meu contacte i jo ens dirigim a una habitació. El preu establert per la casa són 70 euros per un servei sexual de mitja hora, més els plusos que les prostitutes hi vulguin aplicar. Com que ja he parlat amb algunes i m’expliquen que ho estan fent un xic més barat per plantar cara a la competència -en tres quilòmetres de la N-II hi ha tres grans bordells: el Paradise, el Lady Dallas i el Madam’s- poso a prova la forquilla de preus i dic a recepció que, al meu client, només li’n vull cobrar 40. Em responen que, com a mínim, han de ser 55. D’aquests, me n’entreguen a l’acte 50: els cinc restants són per pagar la llum de l’habitació. Sobre aquest detall els responsables del local han hagut de donar més d’una explicació davant un jutge, argumentant que es tracta d’un servei que no entra en el preu de l’allotjament: un detall que en cap moment m’han explicat. Val a dir, però, que jo no he pagat res perquè durant els primers dies l’estada és gratis de cara a captar noies. Una mami ens acompanya després dels tràmits, que han sigut prou lents com perquè el meu contacte es queixi que, a aquestes alçades, ja li han marxat les ganes. Un cop a la cambra, la noia ens sol·licita una propina i trec cinc euros de la lligacama. N’hi dono massa: gairebé em fa una reverència. La meva inexperiència em torna a passar factura: una autèntica professional indicaria que correspon al client fer-se’n càrrec.
Aprofito la mitja hora per treure’m les sabates, immortalitzar el moment amb la càmera del mòbil i retornar els diners al meu sofert acompanyant: d’un total de 60 euros a guanyar entre el servei i la copa, n’he fet 45. Un cop superat el xoc d’estar vestida de puta a l’habitació d’un bordell en companyia d’un home amb qui m’uneix una relació de caire exclusivament amistós, ens posem a xafardejar. No hi ha gran cosa per veure: les presses de la inauguració són evidents en l’absència del comandament de la televisió, en un forat a la paret on encara no hi ha hagut temps de penjar-hi un quadre i en la manca d’elements imprescindibles com ara sabó al lavabo; però ens diverteixen el capçal del llit -un enorme mirall- i els llums de colors canviants de la cambra. M’adono que ningú m’ha mostrat on és el botó d’alarma que hauria de fer servir en cas que un client es destapi com a violador o aficionat a experiències que no estic disposada a compartir. Tampoc ningú s’ha preocupat de procurar-me preservatius, tot i que des de l’empresa asseguren que n’hi ha en màquines expenedores a disposició de les noies. Pagant, és clar. Com també hauria de pagar si vull fer ús del jacuzzi o si vull llençols especials per anar a la suite. Si em passo de temps a l’habitació -l’accés es controla mitjançant la imposició d’empremta dactilar, que prèviament m’han pres mentre em registrava com a suposada clienta de l’hotel- probablement seré jo qui hauré de pagar l’excés, ja que el client haurà marxat. Durant la primera entrevista m’expliquen que si faig un servei especial -a una casa particular, per exemple- i guanyo 1.000 euros, la casa «crec que» se’n queda 300. També m’informen que al bordell hi puc comprar roba per treballar, joguines sexuals i fins i tot que hi ha perruqueria que, òbviament, cal pagar. Em sento com una viatgera d’una aerolínia de baix cost: contínuament em volen vendre coses o induir-me a gastar de totes les maneres possibles.

Una professional lliure
El meu primer entrevistador m’havia animat a anar al bordell dimecres i, a porta tancada, conèixer les companyes: responc immediatament que sí, ja que m’està oferint en safata una gran ocasió per parlar amb elles. Per dissimular mostro inquietud. «Ens provareu»? En absolut, assegura; el personal té prohibit tenir relacions amb les noies. «Tot és molt professional», em tranquil·litza. Hi faig cap a mitja tarda amb actitud tímida. Tinc un fotògraf a la porta per immortalitzar la meva entrada. Em truca: «Hi ha TV3 gravant». M’esvero no pel fet que m’enregistrin, sinó per por que algun company sorprès em deixi en evidència. Prenc dos cafès en un bar amb expositors de CD a la venda: Adamo, Capricho español i Boleros del alma. Finalment hi entro i parlo amb el director, que és correcte però sec i fa la impressió de dirigir més aviat una cadena de muntatge. Em diu que no em puc quedar i marxo. Un cafè més tard, hi torno i insisteixo: li faig repetir-me les condicions i demano quedar-me una estona per parlar amb les noies. Els tractes difereixen lleugerament del que m’havien explicat en la primera entrevista -m’esclareix que la casa no posa tarifes més enllà de la general de 70 euros per mitja hora: «Els preus els posa vostè, que porta el seu negoci a sobre»- i que jo sóc allà una professional lliure, tot i que el primer entrevistador m’ha deixar clar que hi he d’anar cada nit o perdré la plaça: això sí, tinc un dia de festa a la setmana. El director m’etziba una frase que ha repetit moltes vegades: «Nos sentiríamos muy mal si usted no se sintiera bien», i em commina a tornar a l’endemà. Durant la conversa, contesta el mòbil i adverteix a una aspirant que pot enviar el currículum, però que estan complerts i tenen 90 dones en llista d’espera.
No em deixa parlar amb cap noia i concloc que, en realitat, no els interessa que intercanviem informació, cosa que confirmo en la meva primera -i darrera- nit de feina. Excepte comptades excepcions les prostitutes són esquives a les preguntes, però el personal és encantador. Netejadores -dones dels municipis del voltant que asseguren que les condicions laborals no són dolentes, tot i que les presses per la inauguració fan que el primer dia treballin des de dos quarts de nou del matí a quarts de dotze de la nit- i mamis xerren amb mi i em tranquil·litzen quan admeto que és la meva primera vegada. Les noies es queixen que la feina és dura?, pregunto. «Diuen que un cop tens els diners a la mà, no. Follar gratis els dissabtes amb un home conegut a la discoteca: això sí que és ser puta», sentencia una, seriosa. M’acaricia un braç i em somriu: «Ets maca, tindràs sort» -el meu primer entrevistador m’augura també un futur al costat d’un home que em retirarà.
Les meves expectatives no són tan altes: se centren, cap a quarts d’una de la matinada, a sortir del local sense problemes. Abandono el meu contacte a recepció amb exagerades mostres de rebuig, prenc l’abric i la bossa de la taquilla i, tremolant i amb ulls plorosos, em dirigeixo a l’oficina on m’he registrat. Pel camí trobo el director. «Me’n vull anar. No puc fer-ho». Manté la calma i em porta a la recepció, i fins i tot intenta animar-me: «Si vostè no té estómac per dedicar-se a això, no passa res!» Amb somriures entre fotetes i compassius, les recepcionistes recullen les claus de l’armari i la taquilla i m’acomiaden «fins a la pròxima». Surto a la nit fresca i em deixo captar, sense problemes, per càmeres de televisió. Objectiu complert, tot i que lamento no haver pogut parlar més amb les noies. Respiro fondo i somric sola en adonar-me de la paradoxa: hi he trobat més pragmatisme que sordidesa, però estic contenta d’haver deixat enrere el paradís.
Esperança Padilla
la jonquera

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Una redactora de «Diario de Girona» como prostituta en el nuevo macroburdel de La Jonquera

Dimecres, em disposo a quedar-me a dormir al Paradise. Però al local encara no hi ha llum. Els obrers treballaran contrarellotge. <br />

Miércoles, me dispongo a quedarme a dormir en el Paradise. Pero el local todavía no hay luz. Los obreros trabajarán contrarreloj.
marc martí
Dinero a ganar muchos más que en algún trabajo poco calificada-para las prostitutas. Cientos de miles de euros de beneficios para el club, que a su vez paga altísimos impuestos municipales. Chicas protegidas o explotadas? La apertura de un nuevo local cerca de la frontera con Francia, el Paradise, ha reabierto el debate sobre unos clubes que, en Cataluña, tienen cobertura legal. Pero, ¿qué ganan realmente unas y otras?

Ha conocido nunca una prostituta? Si la respuesta es sí, probablemente le habrá hecho dos preguntas: una, como se entra en este mundo, y dos, por qué lo ha hecho. En cuanto a la primera, en Internet encontramos una gran vía de acceso. Tomemos como ejemplo un anuncio publicado en Loquo el nueve de octubre: Se buscan chicas de 18 a 35 años para un macroclubs de La Jonquera. No es ningún secreto: el 21 de octubre el Paradise, el nuevo gran burdel que saluda a los conductores que entran en Cataluña por la N-II, abría las puertas al público a la vez que hacía salir los albañiles por la banda de atrás. El local, de polémica construcción-el Ayuntamiento lo intentó prohibir y el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña obligó a conceder licencias al considerar arbitraria la decisión municipal-, sufrió un intento de incendio a finales de agosto y desde entonces peones e instaladores han trabajado incluso de noche, afirma uno de los empleados. La segunda respuesta es obvia: dinero. Pero permítame añadir un motivo más: la curiosidad de una periodista. El día de la inauguración unas 80 mujeres entraron a trabajar como prostitutas en el Paradise-n ‘caben 200 -. Sólo dos o tres eran de nacionalidad española, según la organización del local, entre las que se contaba esta redactora, en busca no de clientes, sino de respuestas.
Durante una semana y tres entrevistas, la primera telefónica y las otras dos personales, me hice pasar por una mujer con necesidades económicas y sin experiencia en la prostitución. Una vez superados ciertos trámites con relativa facilidad, jueves hacia las once de la noche traspasaba las puertas de lo que se ha publicitado como el burdel más grande de Europa-dato incierta que los implicados cuestionan: aseguran que ellos nunca lo han afirmado-caminando el más firme posible sobre unos tacones de diez centímetros y ostentando el derecho a hacer uso, e incluso abuso, de alguna de las 80 habitaciones del establecimiento. Primera sorpresa para mí, que nunca había conseguido entrar en un burdel por mi condición de mujer: el local no es oscuro. Hay una razón: es necesario que los clientes y las chicas puedan verse mutuamente-no nos engañemos: eligen ellas en función de un buen reloj u otros signos de poder adquisitivo-. Segunda sorpresa: hay clientes femeninas. Los locales de José Moreno Gómez, propietario del Paradise y también del Eclipse de Mont-ras y el Edén de Melianta, han sido los últimos meses objetivo de redadas del Cuerpo Nacional de Policía que han dado lugar a imputaciones por delitos relacionados con el favorecimiento de la prostitución, la inmigración ilegal y el blanqueo de capitales, los cuales se declaran inocentes. En una inteligente operación de imagen llevada a cabo los días antes de la apertura, Moreno ha permitido la entrada al Paradise no sólo a los medios de comunicación, sino también, la noche de la inauguración, a curiosos-y curiosas- que son, fundamentalmente, vecinos de La Jonquera. Veo una señora de unos 70 años con un vaso en la mano mirando muy interesada a su alrededor. Hablo y rico un rato con una mujer de origen magrebí de mediana edad que parece divertirse de lo lindo y que, de manera muy afable, elogia mi aspecto-al entrar en el local constato que hay chicas en tan solo tanga y sujetador , pero también algunas que van más tapadas que yo-y me desea mucha suerte con los clientes. En el local hay dos centenares de personas y eso que los precios de las bebidas no son prohibitivos, pero sí altos: una cerveza y una Coca-Cola cuestan 20 euros.

Me pagas una copa?
Me dirijo a la barra con mi contacto, que hace el papel de cliente y se encarga de pagar las copas. Su presencia me permite, después de recorrer un poco y hablar con un par de hombres, hacer ver que he conseguido un servicio e interpretar con tranquilidad mi papel de prostituta. Suerte que es: justo cuando me dirijo a él un hombre me da el brazo e intenta acercarse me. Le indico que estoy ligando un negocio con otro y se disculpa afablemente. Los códigos de conducta son claros y la presencia de una decena de agentes de seguridad aplaca las ganas de bronca. Pero volvamos al asunto de las bebidas: mi inexperiencia me supone el primer agravio económico de la noche. En España la prostitución no es delito pero sí lo es el proxenetismo, es decir, lucrarse a costa del trabajo sexual de otra persona. Los responsables del Paradise se cuidan mucho de dejar claro que las chicas pagan 70 euros al día por el derecho de estar en el local-bajo la figura de clientes de hotel con derecho a tres comidas al día, un armario con cerradura y un cama de matrimonio compartido con otra chica para dormir-y que las prostitutas se embolsan íntegramente las ganancias por los servicios sexuales. En mi primera entrevista para enterarme de las condiciones, que tuvo lugar el pasado lunes en un bar de Llagostera y que transcurrió con toda corrección, me cuentan también que me corresponde la mitad del precio de las copas a que me inviten . Por lo tanto, reclamo el barman los cinco euros que me tocan por la Coca-Cola. «Ah! Ya lo arreglaràs con tu cliente» me contesta, y hace el gesto de lavarse las manos.
Llega el momento de comprobar si es cierto que la casa no aplica comisión sobre el fornicio. Mi contacto y yo nos dirigimos a una habitación. El precio establecido por la casa son 70 euros por un servicio sexual de media hora, más los pluses que las prostitutas quieran aplicar. Como ya he hablado con algunas y me cuentan que lo están haciendo un poco más barato para hacer frente a la competencia-en tres kilómetros de la N-II hay tres grandes burdeles: el Paradise, el Lady Dallas y el Madam’s- pongo a prueba la horquilla de precios y digo a recepción que, a mi cliente, sólo le quiero cobrar 40. Me responden que, como mínimo, deben ser 55. De estos, me entregan en el acto 50: los cinco restantes son para pagar la luz de la habitación. Sobre este detalle los responsables del local han tenido que dar más de una explicación ante un juez, argumentando que se trata de un servicio que no entra en el precio del alojamiento: un detalle que en ningún momento me han contado. Cabe decir, pero, que yo no he pagado nada porque durante los primeros días la estancia es gratis de cara a captar chicas. Una mami nos acompaña después de los trámites, que han sido bastante lentos como para que mi contacto se queje de que, a estas alturas, ya le han ido las ganas. Una vez en la cámara, la chica nos solicita una propina y saco cinco euros de la liga. Hay doy demasiado: casi me hace una reverencia. Mi inexperiencia me vuelve a pasar factura: una auténtica profesional indicaría que corresponde al cliente hacerse cargo.
Aprovecho la media hora para sacarme los zapatos, inmortalizar el momento con la cámara del móvil y devolver el dinero a mi sufrido acompañante: de un total de 60 euros a ganar entre el servicio y la copa, he hecho 45. Una vez superado el choque de estar vestida de puta en la habitación de un burdel en compañía de un hombre con quien me une una relación de carácter exclusivamente amistoso, nos ponemos a cotillear. No hay gran cosa por ver: las prisas de la inauguración son evidentes en la ausencia del mando de la televisión, en un agujero en la pared donde todavía no ha habido tiempo de colgar un cuadro y en la falta de elementos imprescindibles como jabón en el lavabo, pero nos divierten el cabezal de la cama-un enorme espejo-y las luces de colores cambiantes de la cámara. Me doy cuenta que nadie me ha mostrado que es el botón de alarma que debería utilizar en caso de que un cliente se destape como violador o aficionado a experiencias que no estoy dispuesta a compartir. Tampoco nadie se ha preocupado de procurarme preservativos, aunque desde la empresa aseguran que hay en máquinas expendedoras a disposición de las chicas. Pagando, claro. Como también tendría que pagar si quiero hacer uso del jacuzzi o si quiero sábanas especiales para ir a la suite. Si me paso de tiempo en la habitación-el acceso se controla mediante la imposición de huella dactilar, que previamente me han tomado mientras me registraba como supuesta clienta del hotel-probablemente seré yo quien tendré que pagar el exceso, ya que el cliente deberá marchado. Durante la primera entrevista me cuentan que si hago un servicio especial-en una casa particular, por ejemplo-y gano 1.000 euros, la casa «creo que» se queda 300. También me informan que el burdel puedo comprar ropa para trabajar, juguetes sexuales e incluso que hay peluquería que, obviamente, hay que pagar. Me siento como una viajera de una aerolínea de bajo coste: continuamente me quieren vender cosas o inducirme a gastar de todas las maneras posibles.

Una profesional libre
Mi primer entrevistador me había animado a ir al burdel miércoles y, a puerta cerrada, conocer las compañeras: respondo inmediatamente que sí, ya que me está ofreciendo en bandeja una gran ocasión para hablar con ellas. Para disimular muestro inquietud. «Nos probaréis»? En absoluto, asegura, el personal tiene prohibido tener relaciones con las chicas. «Todo es muy profesional», me tranquiliza. Hago hacia media tarde con actitud tímida. Tengo un fotógrafo en la puerta para inmortalizar mi entrada. Me llama: «Hay TV3 grabando». Me preocupa no por el hecho que m’enregistrin, sino por miedo a que algún compañero sorprendido me deje en evidencia. Tomo dos cafés en un bar con expositores de CD a la venta: Adamo, Capricho español y Boleros del alma. Finalmente entro y hablo con el director, que es correcto pero seco y da la impresión de dirigir más bien una cadena de montaje. Me dice que no me puedo quedar y me voy. Un café más tarde, vuelvo e insisto: le hago repetirme las condiciones y pido quedarme un rato para hablar con las chicas. Los tratos difieren ligeramente de lo que me habían explicado en la primera entrevista-me esclarece que la casa no pone tarifas más allá de la general de 70 euros por media hora: «Los precios los pone usted, que lleva su negocio sobre «- y que yo estoy allí una profesional libre, aunque el primer entrevistador me dejó claro que tengo que ir cada noche o perderé la plaza: eso sí, tengo un día de fiesta a la semana. El director m’etziba una frase que ha repetido muchas veces: «Nos sentiríamos Muy mal si usted no se sintiera bien», y me conmina a volver al día siguiente. Durante la conversación, contesta el móvil y advierte a una aspirante que puede enviar el currículum, pero que están completos y tienen 90 mujeres en lista de espera.
No me deja hablar con ninguna chica y concluyo que, en realidad, no les interesa que intercambiamos información, lo que confirmo en mi primera-y última-noche de trabajo. Salvo contadas excepciones las prostitutas son esquivas a las preguntas, pero el personal es encantador. Limpiadoras-mujeres de los municipios de alrededor que aseguran que las condiciones laborales no son malas, aunque las prisas por la inauguración hacen que el primer día trabajen desde ocho y media de la mañana a las once y media de la noche-y mames charlan conmigo y me tranquilizan cuando admito que es mi primera vez. Las chicas se quejan de que el trabajo es duro?, Pregunto. «Dicen que una vez tienes el dinero en la mano, no. Follar gratis los sábados con un hombre conocido en la discoteca: eso sí que es ser puta», sentencia una, seria. Me acaricia un brazo y me sonríe: «Eres guapa, te irá bien»-mi primer entrevistador m’augura también un futuro al lado de un hombre que me retirará.
Mis expectativas no son tan altas: se centran, hacia las doce y media de la madrugada, a salir del local sin problemas. Abandono mi contacto en recepción con exageradas muestras de rechazo, tomo el abrigo y el bolso de la taquilla y, temblando y con ojos llorosos, me dirijo a la oficina donde me he registrado. Por el camino encuentro el director. «Me quiero ir. No puedo hacerlo». Mantiene la calma y me lleva a la recepción, e incluso intenta animarme: «Si usted no tiene estómago para dedicarse a ello, no pasa nada!» Con sonrisas entre vacilón y compasivos, las recepcionistas recogen las claves del armario y la taquilla y me despiden «hasta la próxima». Salgo por la noche fresca y me dejo captar, sin problemas, por cámaras de televisión. Objetivo cumplido, aunque lamento no haber podido hablar más con las chicas. Respiro hondo y sonrío sola en darme cuenta de la paradoja: he encontrado más pragmatismo que sordidez, pero estoy contenta de haber dejado atrás el paraíso.

Esperanza Padilla
la jonquera
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