David Castillo: “A través del realismo se abre un abanico enorme de ficción”

 

(Cataluña) CULTURA-ESPECTACULOS,LITERATURA-LIBROS | > AREA: Arte, cultura y espectáculos
24-10-2010 / 12:10 h

Barcelona, 24 oct (EFE).- El escritor barcelonés David Castillo mira hacia atrás en su nueva novela «El mar de la tranquil·litat» y asevera, en una entrevista con Efe, que «a través del realismo se abre un abanico enorme de ficción, en el que hay que ser verosímil, pero no fidedigno con lo que realmente ocurrió».

Publicado por Proa, el relato, con tintes autobiográficos, se centra en el regreso de Ángel Varona a los lugares de su infancia y su juventud, entre los barrios barceloneses de Vallcarca y del Carmelo, los mismos barrios que pisaba Castillo, en un momento de su vida en el que ha perdido su empresa y ha terminado la relación con su novia.

El novelista rememora que ha querido que Varona fuera el protagonista, junto con los antiguos compañeros de juegos, muchos de ellos supervivientes de mil y una batallas, así como una de lujo con la que mantendrá una intensa relación y que contribuirá a que vuelva a reengancharse a la vida.

Reconoce que se lo ha pasado muy bien mientras escribía sobre alguien que «se motiva con todo lo que encuentra a su regreso al barrio, hasta el punto de que es capaz de reaccionar y salir hacia adelante».

Sin obviar que Juan Marsé es su maestro, David Castillo comenta que este artefacto literario le ha permitido echar una mirada al pasado, sin documentarse, y entendiendo «la memoria como un género de ficción».

También remarca que en esta ocasión «hay nostalgia», a diferencia de lo que ocurría en «No miris enrere», con la que obtuvo el premio Sant Jordi en el año 2001.

El escritor no esconde que ha estado años dando vueltas a este proyecto y agrega que no ha sido posible hasta que pudo viajar hacia el sur y desconectar de su trabajo diario como periodista en el diario «Avui».

Ante el ordenador siempre tuvo claro que los personajes del libro debían ser unos chicos nacidos entre los años 1958 y 1961 de la zona de Vallcarca y el Carmelo, todavía con muchas áreas no urbanizadas, que participaban en ligas de fútbol «con partidos salvajes» y que eran capaces de ir corriendo sin parar del Hospital Militar hasta el parque del Tibidabo.

Con la memoria como guía, Castillo ha ido creando sus personajes de papel a partir de otros que fueron reales, «recuperando los hechos más notorios que llevaron a cabo, mezclándolos».

En este sentido, señala que algunos de los que aparecen sí fue el primer atracador en solitario que conoció o una bomba de carburo que explota en las primeras páginas que provocó heridas de verdad y más de un susto hace más de tres décadas.

Respecto al personaje de Blanca, la prostituta de la que se enamora Ángel Varona, dice que es como «una válvula de salida, de una acción que no quería fuera claustrofóbica».

Preguntado sobre el hecho de que Barcelona vuelve a ser la ciudad escogida para la trama de su obra, indica que nunca «es premeditado, surge de manera espontánea».

En cuanto a nuevos proyectos, avanza Castillo que está ya trabajando en una novela, con estilo «J.G Ballard» (ciencia ficción), con una capital catalana postautonómica, asediada en el centro y con barricadas dominadas por jóvenes, con un periodista de protagonista. EFE

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=563988 

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