El tubo de ensayo de la sexualidad

Algunos, avisados en temas sociológicos, lo suelen llamar “ingeniería social” que es algo así como decir que se pretende cambiar la sociedad llevando a cabo un plan perfectamente establecido, delimitado y claro.

Sin embargo, el que esto escribe prefiere llamarlo, sencillamente, burda manipulación de la realidad en interés propio e ideológico izquierdoso y, por lo tanto, siniestro.

En los tubos de ensayo suelen ponerse sustancias o elementos de la ciencia para, en determinados casos, llevar a cabo reacciones en pequeña escala. Luego, si de lo hecho se obtiene el resultado esperado se aplica donde sea menester.

Sí, ya sé que tal explicación tiene poco de científica en cuanto a términos utilizados pero sabiendo que el tubo de ensayo es, también, un símbolo de la experimentación científica, ha de quedar claro que, aplicado a la sociedad, viene a ser lo mismo pero en malo o negativo.

Diversos ministerios del Ejecutivo que dizque preside Rodríguez Zapatero, véase Sanidad o el difunto Igualdad (muerto en acto de nigérrimo servicio al mal) se han aplicado, al parecer con aprovechamiento, en manejar la sociedad en una especie de tubo de ensayo gubernamental de tal manera que salga del mismo algo más acorde con su enfermiza forma de pensar.

 

Lo dieron en llamar Salud y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo” y ha entrado, ya, en vigor.

Semejante título es, en sí mismo, manifestación de algún tipo de disfunción lingüística porque no coincide, para nada, lo que dice con la realidad. Pero lo pretendido sí que coincide, a la perfección, con un ejercicio de la llamada, arriba, ingeniería social.

Para eso se aplican en todos los campos donde su larga mano puede meter la pata para que ninguno de ellos se libre de su distorsionante voluntad.

Esto se dice:

Artículo 3. Principios y ámbito de aplicación.

1. En el ejercicio de sus derechos de libertad, intimidad y autonomía personal, todas las personas tienen derecho a adoptar libremente decisiones que afectan a su vida sexual y reproductiva sin más límites que los derivados del respeto a los derechos de las demás personas y al orden público garantizado por la Constitución y las Leyes.

2. Se reconoce el derecho a la maternidad libremente decidida”.

Así se define, perfectamente, el aborto como un derecho” mientras que se olvida, por ejemplo, que en el “respeto a los derechos de las demás personas” debería estar incluido el del nasciturus al que, con todo el desparpajo del mundo, hacen de menos. También, con tal forma de actuar, al no hacer discriminación por edad, se permite, de facto, que las mujeres menores de edad acudan a los servicios públicos de sanidad para abortar sin el menor cargo de conciencia legal.

Esto, sin embargo, con ser malo y nefasto no es lo peor porque una cosa es permitir que se aborte y otra, muy distinta, que se obligue a creer que eso es bueno y, además, benéfico para el bien social.

Y es que se dice, en la misma ley, lo siguiente:

Artículo 9. Incorporación de la formación en salud sexual y reproductiva al sistema educativo.

El sistema educativo contemplará la formación en salud sexual y reproductiva, como parte del desarrollo integral de la personalidad y de la formación en valores, incluyendo un enfoque integral que contribuya a:

a) La promoción de una visión de la en términos de igualdad y corresponsabilidad entre hombres y mujeres con especial atención a la prevención de la violencia de género, agresiones y abusos .

b) El reconocimiento y aceptación de la diversidad sexual.

c) El desarrollo armónico de la sexualidad acorde con las características de las personas jóvenes.

d) La prevención de enfermedades e infecciones de transmisión sexual y especialmente la prevención del VIH.

e) La prevención de embarazos no deseados, en el marco de una sexualidad responsable”.

A mí me enseñaron que cuando se utiliza un tiempo verbal en futuro se da la impresión de que se obliga a hacer, decir algo o mejor, que se da por hecho alguna cosa. Por eso se dice el sistema educativo contemplará” y no se añade “podrá” o “podría”. Lo que se hace es, en efecto, obligar a todo lo que luego se dice.

Es decir, que

El reconocimiento y aceptación de la diversidad sexual” que quiere decir, sin duda, que hay que aceptar la homosexualidad como un comportamiento ordinario y, casi, de obligada práctica.

La prevención de enfermedades e infecciones de transmisión sexual y especialmente la prevención del VIH” o “La prevención de embarazos no deseados” que quiere decir, sin duda alguna, que el uso de preservativos y otros medios de “prevención” (véase píldora del día después) será convenientemente transmitido en el sistema educativo sin que nada se pueda hacer en su contra.

Eso, se diga lo que se diga, es una forma más que evidente de querer transformar el pensamiento de la sociedad (pues se hace desde el sistema educativo) para adaptarlo a una forma de pensar que puede estar, está, muy alejada, de muchos padres que tienen pleno derecho a que no se haga tal cosa.

Y supone, esto, meter en un tubo de ensayo las mentes jóvenes manejables de nuestros hijos para, mediando obligación legal, reconvertirlas al gusto muy personal de quien ostenta el poder.

Y a eso lo llaman salud sexual y reproductiva.

Claro, y por el mar corren las liebres.

Eleuterio Fernández Guzmán

http://infocatolica.com/blog/meradefensa.php/1010211212-el-tubo-de-ensayo-de-la-sexua

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