José López Riopedre: ”Hay entre 50 y 60 pisos en Lugo dedicados a la prostitución”

26/09/2010 – Sabela Corbelle / El Progreso (Lugo)

EL TRABAJO DE JOSÉ LÓPEZ RIOPEDRE echa por tierra varios estereotipos sociales de victimización de la prostitución. La tesis, dirigida por el antropólogo José Antonio Nieto Piñeroba y merecedora de un sobresaliente cum laude, es, según palabras del autor, un análisis socioantropológico sobre esta profesión, centrándose en la que se ejerce en pisos y no en clubes, por inmigrantes colombianas y brasileñas. José López Riopedre pasó horas conviviendo en los pisos con estas mujeres con un único objetivo: estudiar la prostitución como fenómeno social.

Durante los años que hizo su investigación, ¿detectó alguna evolución en el ejercicio de la prostitución en pisos en Lugo?
En la década de los 90, había muchas mujeres dominicanas. Luego, llegaron las colombianas. Sin embargo, a partir de 2001, al exigir el Estado español visado para los ciudadanos de ese país, cesa el flujo migratorio colombiano y comienzan a llegar las brasileñas. Ahora se puede decir que este sector está dominado por ellas porque el 80 por ciento de las que ejercen en pisos son brasileñas.

¿Hay alguna diferencia entre la prostitución que ejercen las mujeres brasileñas y la de las colombianas?
Las brasileñas utilizan prácticas rituales como, por ejemplo, la ‘Pomba Gira’. La usan para atraer y fidelizar clientes o desbancar a la competencia. Emplean piedras, bebidas, amuletos y ungüentos con los que se bañan.

¿Cuándo se produce el cambio de actividad del club al piso?
La mayoría trabajaron, primero, en clubs y después se fueron a pisos. En un club, suelen estar sometidas a horarios restringidos, no tienen vida íntima ni familiar. Llega un momento en que deciden independizarse, alquilan un piso y practican lo que se puede llamar como prostitución cooperativista, en la que comparten gastos y reparten ganancias. Si el piso funciona, acaba reconvirtiéndose en un sistema de plaza.

¿En qué consiste este sistema?
Se produce cuando las mujeres que alquilaron el piso comienzan a cobrar a otras mujeres por trabajar allí. A esto se le llama un piso de plaza. Las mujeres que entran pagan un porcentaje a la dueña o inquilina del piso.

¿La mayoría de los pisos terminan así?
Sí porque es una manera de, digamos, legalizar este trabajo. Ahora se está empezando a cobrar un hospedaje por uso de habitación y dentro del cuarto, lo que haga cada mujer es, digamos, libre. Nadie se puede meter en la vida de alguien. Digamos que los pisos de prostitución se están reconvirtiendo, de alguna manera, en sitios de hospedaje.

¿Qué tipo de mujeres vienen a Lugo a ejercer la prostitución en pisos?
Hay desde mujeres que tienen deudas hasta solteras que sólo vienen a ganar dinero para comprar en su país un piso o montar un negocio.

¿Cuántos puede haber dedicados a este negocio?
Entre 50 y 60. En la mayoría, las jefas son mujeres. Sólo sé de dos en que los jefes son hombres. Suele haber entre dos y cuatro mujeres por piso.

¿Existen muchas viviendas alquiladas por transexuales?
Aumentó mucho la prostitución transexual en los últimos años en pisos de Lugo. Unas tres cuartas partes de los transexuales se dedican a la prostitución. Suelen ser homosexuales que fueron transformando su cuerpo con hormonas, implantes de silicona, depilación… pero sin hacerse cirugía genital. Son lo que ellos llaman «la mujer fálica». En mi tesis, incluí la historia vital de dos travestis brasileñas.

¿Se cotizan igual los servicios de las travestis que de las mujeres?
No, son superiores los de las travestis. Si una mujer cobra, por término medio en un piso, 40 euros, la travesti cobra entre 50 y 60. Algo curioso es que más de la mitad de los clientes demandan el rol activo de la travesti. O sea, un coito anal en el que la travesti se ‘coma’ al cliente. Otra particularidad de este tipo de prostitución es que suelen tener más movilidad geográfica: no pasan más de veinte o treinta días en un piso.

¿Las inmigrantes a las que entrevistó ejercían ya antes de llegar a España la prostitución?
La tercera parte de ellas trabajaban en la prostitución en su país con la diferencia de que, aquí, en España, ganan el triple. Ellas mismas dicen que «venir a Europa a ejercer la prostitución es como entrar en la universidad». La mitad vienen de forma autónoma, con sus ahorros. También hay casos de mujeres que comenzaron limpiando y acabaron en esto porque descubrieron que ganaban más.

¿Regresan a sus países de origen?
Pocas. Muchas se convierten en ‘madames’ y viven del negocio del . De las que abandonan, algunas compran una casa y pagan deudas y otras montan negocios de hostelería.

¿Cuánto dinero sacan al mes?
Casi ninguna baja de los 3.000 euros al mes y para ello no hay que hacer muchos pases. Algunas llegan a los 8.000 y no todos los clientes piden sexo. Muchos suben sólo para hablar o drogarse en compañía. Aunque la crisis afecta.


¿Descubrió casos de mujeres coaccionadas para ejercer la prostitución?
De las 44 con las que hablé, ninguna fue coaccionada y todas ellas empezaron en clubs. Sólo hubo algún caso de engaño pero en lo que respecta a las condiciones del trabajo. Por ejemplo, que les dijeran que iban a un club de , que la deuda iba a ser inferior…, pero nada más. En esta tesis, se deconstruyen varios estereotipos sociales que hay sobre la prostitución.

¿Se deduce entonces de esto que estas mujeres están satisfechas con este trabajo?
No, es un trabajo durísimo, pero más por el estigma que la sociedad vierte sobre la prostitución que por otra cosa. Ellas se quejan, sobre todo, del racismo, de las miradas de las mujeres españolas, del trato con algunos policías, de la falta de higiene de los hombres españoles y de su negativa a usar preservativos.

¿Son muy grandes las deudas que tienen con los dueños de los clubs?
Sólo una de ellas tenía una deuda de 12.000 euros; cinco de ellas debían 6.000 y el resto, 4.000 o menos. En uno de los casos, el dueño del club le pagó sólo el viaje a la chica.

Una vez que saldan la deuda, ¿les resulta fácil abandonar esta vida?
De las 44 entrevistadas, 21 vinieron por su cuenta y de entre éstas, 8 se marcharon de los clubs por estar en desacuerdo con el trato. Es lo que ellas llaman «volarse». Se trataba, sobre todo, de diferencias con el empresario en cuestión de ganancias o deudas.

¿Cuál es su opinión, entonces, del caso Carioca?
Es una investigación, básicamente, sobre una supuesta corrupción policial y un presunto homicidio. Sin más. El caso está bajo secreto de sumario, pero yo no aprecié que las mujeres que yo entrevisté hubieran sido coaccionadas.

¿Apostaría por la legalización de la prostitución?
Sería lo mejor. Se debería despenalizar la prostitución porque se está criminalizando.

¿Y por la supresión de los en prensa?
Las prohibiciones me dan repelús y son un síntoma de pérdida del sistema democrático. Sería como inmiscuirse en la vida sexual y en la libertad de los ciudadanos. Un atropello institucional. Se debería gastar más dinero en campañas antisida que en campañas contra la prostitución.

(En las fotos de PEPE ÁLVEZ, el autor de la tesis, José López Riopedre, en su despacho.)

http://elprogreso.galiciae.com/nova/62814.html

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