Marien, la única prostituta especializada

Marien, la única prostituta especializadaMarien, en una fotografía sacada de su web, (prostitución visionobjetiva.blogspot.com).

«Cuidado tierno, amoroso, de confianza» es lo que viene a significar Tender Loving Care Trust (TLC). ‘Stripers’, masajistas, expertas en sexo tántrico…, así hasta 55 ‘trabajadoras sexuales’ que integran esta asociación inglesa que busca la igualdad de los discapacitados en la cama. En Suiza y en Noruega, incluso hay subvenciones públicas para este tipo de servicios. En España, Marien, el nombre de ‘guerra’ de la catalana Montse Neira, es casi la única exponente de esta realidad.
Pocas prostitutas se atreven a dar la cara. Y ninguna se cuelga la etiqueta de especializada en discapacitados. «El placer no entiende de minusvalías». Montse subraya sin tapujos que yace con el mismo cariño con hemipléjicos, personas con síndrome de Down o clientes en silla de ruedas. Hace años que hizo un curso sobre discapacidad. Empezó en el mundo de la noche por necesidad. «Estaba desesperada». Separada, con hijos que mantener, al borde del desahucio… Y ya entonces no tenía reparo alguno para estar con discapacitados.
No le guía la lástima. De hecho, les cobra la misma tarifa que a cualquiera (200 euros la hora). Camino de los 50 años, no se plantea dejar la prostitución. Incluso escribe un blog en el que defiende de forma acérrima el alterne. «A mí me ha salvado la vida». Hoy, Marien ya es licenciada en Ciencias Políticas y estudia un máster en Problemas Sociales.

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10 Videos publicitarios cargados de Curvas, Sexo y Erotismo que quizás no conozcas

Es indiscutible y hemos de reconocer que la publicidad utiliza de forma bastante frecuente la sensualidad y el suave erotismo como recursos para seducirnos y llamar la atención sobre determinados anuncios, campañas o productos que incluso nada tienen que ver con el.

El erotismo en la publicidad generalmente se utiliza de forma sugerente combinando el glamour y la estética principalmente sobre el cuerpo femenino. Aunque en la mayoría de los casos siempre es así, cada día aumentan los spots y campañas donde los protagonistas son modelos masculinos semi-desnudos y contorneados que despiertan el interés y la atención del público femenino.
A nadie le sorprende ya descubrir anuncios donde la sensualidad o el erotismo se añaden entre sus ingredientes. Para ello, en esta ocasión te mostramos una selección con 10 videos de spot y anuncios publicitarios cargados de Curvas, Sexo y Erotismo que quizás no conozcas.










http://www.puromarketing.com/24/8300/videos-publicitarios-cargados-curvas-sexo-erotismo-quizas-conozcas.html

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Una noche en el prostíbulo más grande de Europa

La revista TIEMPO publica esta semana un curioso reportaje contando cómo es una noche cualquiera en el Paradise, el mayor prostíbulo de la Unión Europea y que ha sido recientemente inaugurado en La Junquera (Gerona).
Los propietarios del local esperan llegar a tener hasta 200 mujeres ofreciendo sexo, aunque ahora mismo son 120 cada noche. Las hay de muchas nacionalidades, pero también españolas. Las prostitutas pernoctan en el mismo local, donde pagan 70 euros diarios por cama y manutención. A cambio, jornadas de 12 horas, de 5 de la tarde a 5 de la madrugada. “No tenemos descanso ni días festivos”, dice una de las trabajadoras.

Y lo curioso es que la mayoría de clientes que acuden al Paradise son franceses y, en vez de los tradicionales camioneros que frecuentan los clubes de carretera, aquí son grupos organizados de gente joven que cruzan la frontera en busca de lo que no pueden encontrar en su país.

http://www.tiempodehoy.com/default.asp?idpublicacio_PK=50&idioma=CAS&idnoticia_PK=62211&idseccio_PK=612&h=

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“La pequeña muerte” de un actor porno

La petite mort es un término utilizado generalmente para describir la pérdida del estado de conciencia o desvanecimiento que sufren las personas en algunas experiencias sexuales. Dicho esto, pasemos a ver “la pequeña muerte” de un actor porno ante el estupor de algunos de sus colegas de escena. O lo que es lo mismo, la eyaculación de un hombre que llevaba un lustro sin mojar el churro. Enviado por AS280

http://www.orgasmatrix.com/blog/noticias/correrse-a-muerte/

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Jornadas Sobre Prostitución. Ponencia de PaulaVip

Aún con la maleta por deshacer, os dejo la copia de la ponencia que di el sábado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en el marco de las Jornadas Sobre Prostitución, cuyo título era «Y ahora las Trabajadoras del Sexo…» que organizó el Colectivo Hetaira.


Quiero comenzar agradeciendo al Colectivo Hetaira su invitación a estas Jornadas.

Estupendas profesionales, colaboracionistas incansables, rebeldes, por desgracia, con causa, corredoras de fondo y buenas. Porque gente buena, ya queda poca y parece cursi decir de alguien que es “bueno”. Pues ellas, lo son. Por su altruismo, por su generosidad, por su buen hacer como profesionales en los diferentes ámbitos que cada una de ellas, abarca, por su dedicación, por su entrega, por su paciencia y su tesón.

¡Gracias Hetairas!

Pese a mi corta trayectoria como profesional del sexo de pago, creo que puedo ofreceros un testimonio y unos puntos de vista tan verdaderos, como solapados.

Cierto es que, si el tiempo ha sido relativamente breve, ha pasado muy deprisa y sin duda alguna siempre he gustado de aprender escuchando y leyendo a quienes más saben. No ha sido tiempo desaprovechado en absoluto. Y desde ese punto os aportaré mi granito de arena con respecto a ese gran desconocido. El cliente de la prostitución.

El Hombre del saco, el Demonio de Cuernos Afilados y larga cola acabada en una punta de flecha…¡para clavarla mejor!

Hay sectores profesionales más expuestos a la luz y de los que sabemos, o creemos saber, mucho. Nos gusta y satisface pensar que, sabemos de todo. Nos hace sentir mejor. A fin de cuentas, estamos y vivimos en plena era de la Sociedad de la Información.  Aunque, en muchos casos se doblega ante la información manejada, hilvanada, descafeinada o inflada, según convenga a quién paga. Poderoso caballero…a fin de cuentas.

Y en este caso,  la supuesta información, pasa a ser Desinformación. En mayúsculas y con todas y cada una de las letras. Sin miedo alguno a llamar a las cosas por su nombre.

Todos hemos visto a esos clientes de la prostitución en la pequeña pantalla en series de televisión, y en el cine, tanto a nivel nacional como internacional y su perfil es siempre el mismo. Son Sucios, desaliñados, alcohólicos, drogadictos, maltratadores, gente de mal vivir y otras perlas de parecido semejante.

Y de esa manera, nada velada, se imprime en nuestro cerebro una imagen muy determinada, de quién y cómo, es el cliente de la prostitución.

Y con esa imagen implantada en mi propio cerebro, me lancé al mundo de la prostitución como profesional. Y como profesional, tras cuatro años y medio de ejercicio, puedo decir que, mis clientes están total y completamente alejados de ese estereotipo que nos venden de manera incondicional y repetitiva.

Son hombres, en su mayoría de mediana edad, tan respetables como mínimo, como aquellos que no son clientes del sexo de pago.  De hecho, no habría manera de distinguirlos de ningún otro caballero.

No destacan por nada que no sea su educación y el saber estar de cualquier otro señor.  En ningún caso son hombres desaliñados, ni sucios, ni adictos. Son maridos y padres de familia.

El vecino del quinto, el padre de ese niño que comparte clase con el nuestro, el jefe de nuestra sección, el director de la oficina bancaria, o el tendero de la esquina. Hombres como los que nos rodean a diario. Nuestros clientes, con mayor o menor poder adquisitivo, son los mismos hombres con los que ustedes tratan a diario. Hombres. Sin más.

Es difícil zafarse de aquellas imágenes que, escena a escena, anuncio a anuncio, indocumental tras indocumental, se implantan en nuestro cerebro. Para mí también lo era. La misma que pueda tener cualquier otra persona sometida a los medios.

Pero la realidad, es lo que tiene, suele imponerse. Para bien o para mal. Desde luego, me sé y lo digo, una privilegiada. Con todo aquello que comporta de sacrificio y de recompensa. Porque los privilegios también requieren esfuerzos.  Y los esfuerzos, otros más elaborados. Cuanto más ascendemos, más probabilidades hay, de caer y lógicamente,  desde más arriba.

Por eso, cuando tomas conciencia de tu posición, es cuando puedes y debes dar la versión de cómo son las cosas y cómo ocurren para que nadie se lleve a engaño. Los que deseen permanecer engañados, será por su propia ceguera y obcecación, porque es el deseo de todas nosotras, plasmar la realidad del día a día. De lo cotidiano, de lo habitual. De un trabajo. El nuestro. Profesionales del sexo de pago. Prostitutas. Putas. Nosotras.

Desde luego no quiero desde aquí, dar a entender que, el cliente del sexo de pago es alguien descontextualizado. Es decir, tenemos clientes variopintos  porque variopinta es la sociedad.

Si hay hombres encantadores, educados, tiernos, atentos y serviciales, es obvio que nuestros clientes nos llenarán de encanto, nos tratarán con educación y ternura y sus atenciones nos harán sentir muy cómodas.

Desgraciadamente, la sociedad también pare otro tipo de individuos de costumbres más insanas y de cierto peligro.

Maltratadores, violadores, hombres agresivos, sádicos, también pululan a nuestro alrededor. Si una prostituta es agredida, no lo es por un cliente del sexo de pago, si no por uno de los muchos elementos de esta sociedad. La nuestra. Intentar siempre, noticia tras noticia, esconder que, tras una agresión a una compañera no hay un cliente de sexo de pago, si no un individuo perteneciente a la misma sociedad que el resto de los ciudadanos, es una inmoralidad, carente de  sensibilidad hacia la mujer agredida,- que antes que prostituta es mujer, no hay que olvidarlo- y es una falacia que se vierte sin miramientos y que causa grandes daños a un colectivo de profesionales. Mujeres como las demás, y  con los mismos derechos a ser tratadas con dignidad.  Por las que hay que sentir un sentimiento de solidaridad por cada agresión que sufren.

En lugar de eso, desde instituciones y prensa, la más de la veces se pretende dar una imagen de que, estos hechos ocurren porque, el cliente del sexo de pago es agresivo, maltratador, violador y sádico.  En modo alguno, vamos a callar ante semejante atropello a la dignidad de las mujeres que los sufren, cuanto menos si son compañeras de profesión. No es posible que, se consienta y es más, se aliente desde estamentos públicos, políticos, que pagamos entre todos,-porque nosotras también contribuimos con nuestro dinero-, a crear la falsa sensación de que, el cliente agresivo lo es, por ser cliente y no por ser un miembro de la sociedad con una, o varias, patologías psicológicas graves.

Es una lástima que, con cada noticia se aproveche el morbo y el tirón de la prostitución para usar las palabra, prostituta, prostitución, burdel, explotación, trata, inmigración, detención y drogas.

Son recurrentes, lo sé y así lo entiendo. Y es porque, lo entiendo por lo que me produce más indignación. A poco que, queramos darnos cuenta del tirón que supone para las ventas, el uso de determinadas palabras en un titular, comprendemos por qué se nos usa para vender periódicos, programas de tv, reportajes, documentales, cortos y películas.  Sin olvidarnos del ya tan manido, hacendoso y ahora ya defenestrado, Ministerio de Igualdad.

Pero nosotras, mujeres como el resto, no estamos por la labor de ser vendidas para el lucro de otros, sean éstos dependientes de empresas públicas o privadas.

¿Acaso no se dan cuenta de que, al atacar a nuestros clientes, nos causan un daño en nuestra imagen también? No voy a entrar a debatir aquí si la nuestra es o no, una profesión digna, que ese tema lo tratarán compañeras mías que poseen más y mejor formación e información al respecto.

Pero si tratan a un cliente mío, sin merecerlo de manera despectiva y dándole un trato vejatorio y desconsiderado, también me lo están infringiendo a mí.  Si se le trata de delincuente, a mí se me criminaliza. Si se le trata de maltratador, a mí se me maltrata al considerarme víctima de algo que no padezco. Al igual que ocurre si se le tacha de violador o persona agresiva.  No soy una víctima, por el hecho de ser trabajadora sexual.

No lo soy. Y no quiero que nadie venga a salvarme, porque nada me ocurre. Aquello que, de bueno y malo, tiene esta profesión  no dista de aquello, bueno y malo qué le ocurre a ustedes en las suyas. ¿Hablamos claro? Hablemos claro, pero además, vamos a pedir un esfuerzo adicional esta vez que es más importante que hablar y es el hecho de ser escuchadas.

Oídas y escuchadas, porque no hay otro modo de que se nos pueda comprender. No vamos a seguir permitiendo que, otras personas ajenas a nuestra profesión, que sólo la conocen a través de leer tratados y estudios publicados por terceros, que  pasan su tiempo libre en estos menesteres hasta que encuentran la manera de  convertirlo en lucrativo para ellas, haciendo lo posible y lo imposible por, explicarle a todo el mundo quiénes somos, cómo somos malogradas y de qué modo y manera se nos compra, no vamos a seguir permitiendo –decía- que, usen sus malsanas intenciones de lucro para desacreditarnos y ningunearnos.

Esa manera de hacer las cosas ha llegado a su fin. Tenemos voz propia y sabemos usarla. Somos capaces, estamos preparadas y  tenemos un equipo fuerte al frente que, sí sabe y conoce los entresijos de nuestra profesión desde sus más internos e íntimos recovecos. Ni estamos solas ni estamos desunidas que, es otra de las grandes mentiras que, gustan de usarse.

Estamos atónitas frente a noticias que se titulan como estos:

“Esloganes Contra la Prostitución”.

“Cuando Compras Una Mujer, Fomentas Su Venta”,

O

Tú dinero hace mucho daño. Porque tú pagas, existe la prostitución.

A las prostitutas no las compra nadie. Somos mujeres libres con voz y voto. Pero, con estos eslóganes se nos maltrata porque se miente sobre nosotras y nuestros clientes.

Intentar, campaña tras campaña equiparar el libre ejercicio de nuestra profesión a la trata de personas es, simplemente indignante. Y denigrante para nosotras porque, la imagen pública que se proyecta de nosotras no sólo es incierta a sabiendas, si no que, además, hace que la sociedad  nos vea como víctimas maltratadas. Y a nuestros clientes como insanos depredadores de mujeres.

Como decía al comenzar, los clientes que buscan nuestros servicios son los mismos hombres con los que se comparte el día a día. Nada les diferencia y nada les aparta de la sociedad. Buenos y malos. Como todos y cada uno de nosotros.

Como escort, puedo afirmar que, tras estos años de profesión, nada me ha sorprendido más que, el escaso interés en el sexo que muestran muchos de mis clientes. Y, por sorprendente que pueda parecer, es completamente cierto y muchas de mis compañeras aquí presentes, afirmarán lo mismo.

Es cierto que, en primera instancia, vienen buscando sexo. Cierto. Como también lo es, el hecho de que, esta sociedad nuestra, implica un alto grado de soledad y desubicación.  Las personas, hombres y mujeres, precisamos de comunicación, de atención y de agasajo.

A todos nos agrada, de vez en cuando, quedar con alguien con quien pasar un rato y hablar sobre esos asuntos que no puedes o no quieres compartir con alguien conocido. Puede ser porque, te apetezca rememorar episodios que, para tus más allegados resultan tediosos, por repetitivos.

O, porque quieras inventar una vida que nunca tuviste, haciendo que sea perfecta…o desgraciada. Es un juego. Nuestros clientes, en su gran mayoría, acuden a los servicios de una escort, básicamente a jugar. Poco importa si el juego consiste en una fantasía sexual o en una creada y recreada sobre una vida familiar o profesional que no existe más que un pequeño espacio de su mente. Es un juego. Y como un juego, se afronta desde ambas partes.

Las escorts, somos esa parte de la prostitución, más desconocida por el halo de misterio que se nos ha dado desde, de nuevo, los medios de comunicación. Las compañeras que trabajan en la calle, también saben de lo que estoy hablando. Sus clientes también les cuentan intimidades, interioridades, verdades y mentiras.

Porque, el nuestro, le pese a quien le pese,  es un trabajo muy personal y tremendamente humano. El sexo puede, o no, formar parte de un servicio, pero lo que sí habrá en un altísimo porcentaje de los casos, es una conversación íntima y personal.

Los clientes suelen querer cosas parecidas, no hay diferencias en aquello que precisan los seres humanos si hablamos de afecto, deferencia, atención, ternura, respeto y  consideración.

La diferencia se encontrará en su nivel cultural, social y económico. Pero no en sus necesidades. Y si bien es cierto que, cuando pensamos en un cliente de la prostitución, automáticamente proyectamos la imagen  de un señor practicando sexo con una señorita que, se siente violentada, la verdad es que, el hombre busca que esa relación sexual, de darse, sea lo más satisfactoria y placentera posible para su compañera.

Lo repito, es un juego. Y no es divertido ni agradable de jugar, si la compañera no se encuentra cómoda. Ellos hacen lo posible para que ese rato sea tremendamente especial y poderlo recordar. Y, que sea especial, dependerá, en gran parte, del empeño que él ponga en hacerlo entretenido y deleitoso.

Nuestros clientes, saben a qué vienen. Y nosotras también. Jugar es una prioridad en la vida del ser humano que, hemos ido apartando de nuestra cotidianidad pero que nos sigue siendo imprescindible. Unos echan una partida de ajedrez, otros juegan al tenis o al pádel, o se machacan en el gym o leen estudios sobre  lo malos que son los clientes de las prostitutas. Algunos, se inventan una nueva personalidad en internet y chat a chat, nick a nick queman sus vidas tragándose, en muchas ocasiones, las ilusiones de mujeres en situación de tremenda indefensión.

Otros, se dedican un tiempo para sanar cuerpo y mente, para desatar fantasías y desnudar su alma. Nosotras les acompañamos en esos momentos robados en que, la máxima es, el disfrute del tiempo contratado.

Tiempo contratado. ¡No cuerpo comprado! Porque, lo que realmente vende una prostituta es tiempo. En ese tiempo que, se pacta por adelantado la duración del servicio y qué se va a hacer y a dónde se va a ir, es siempre, siempre, la profesional la que, decide si la propuesta del cliente es, o no, de su agrado.

Somos profesionales, no muñecas hinchables. Es bien cierto que, a cada una de nosotras le gusta trabajar de una determinada manera. Y si bien a algunas les horrorizan los besos, otras no pueden mantener una relación, de no ser por ellos. Unas gustarán de pasear, mientras que, para otras, su feudo será una habitación o su apartamento.

Cada una de nosotras, como personas y profesionales, pactamos aquello que nos interesa hacer, siempre con la seguridad de que es con lo que más cómodas nos sentimos.

Realmente resulta molesto que, siempre desde altavoces ajenos se hable por nosotras, como si lo necesitásemos. Cuando en realidad, nadie puede saber de una actividad laboral, mejor que el propio profesional que la práctica a diario.

A fuerza de repetir consignas facilonas, burlescas, falsas y burdas, algunos grupos claramente anti-prostitución y anti-prostitutas, han logrado subvenciones que pagamos entre todos. Sí, tristemente nosotras, como todos ustedes, también pagamos por esas campañas que reciben el dinero que no se les llega a las ong´s que por derecho lo merecen y así se les otorga pero que,  misteriosamente se pierde en el camino hacia las arcas de quienes nos atacan frontalmente.

En ningún otro sector profesional se permitiría una afrenta y una vejación pública como a la que se nos somete a diario por abolicionistas pro-vaya usted a saber qué, medios de comunicación contaminados y gobiernos autonómicos, central y ayuntamientos.

Se nos trata como apestadas, como delincuentes, como drogadictas, como basura humana a reprimir y exterminar, se habla de nosotras como si de seres inferiores se tratase y eso, en cualquier otro ramo, sería motivo de alzamiento por parte de los poderes fácticos gritando todos a una. Sin embargo, parece que el juego fuera el  acoso y derribo a las putas y a sus clientes. Comprendo que a muchas personas, podamos molestarles por su moral. No, en serio, lo comprendo…pero la vida de este país no se rige por la moral. Ya no. Se supone que somos un país libre, con un claro derecho por las libertades del individuo y de marcada tendencia aconfesional… Ya. Y Espinete juega al corro de la patata con Epi y Blas.

Pero, lo que piensen  determinados grupos, no debe ser relevante para catalogar a unas mujeres.  A personas. A profesionales. A nosotras. ¡A nosotras!. Mujeres como ésas a las que se les llena la boca diciendo que tratan de salvarnos del fuego eterno del infierno y la condenación de nuestras almas. Dios les libre a ustedes de toparse un día con estas Soldados de la Verdad Absoluta porque, sabrán, les aseguro que lo sabrán y lo sufrirán, lo que es sentir el rencor, el odio, el asco que les provocas a ésas, a  las que dicen que luchan por ti como ser humano.

Si no fuera triste, resultaría un argumento majestuoso para echarse unas risas, pero cuando se ataca a tu profesión, cuando se ataca a tu persona, cuando se intenta desacreditarte como ser humano y con ello se llevan por delante tu pan y el de tus hijos, no resulta triste, resulta patéticamente insultante. Nos sentimos insultadas y ninguneadas. A ningún otro colectivo profesional se le acosa de este modo, atacando a trabajadoras y a clientes.

Que nuestros clientes, son sus congéneres. Sus compadres, sus acólitos. Están cerca, muy cerca de todos nosotros. Porque, somos muchas, las profesionales y más, aún,  nuestros clientes. No están escondidos en una jaula sucia de un zoo sub-humano, salen para aliviarse como unos degenerados y vuelven a su apestoso hábitat. Desgraciadamente para nuestras “salvadoras”, esto no es así. Es más simple. Más real. Más verdadero. Más cierto. Más genuino. Más sincero. Pero, sobre todo, mucho  más humano.

No pedimos nada que no sea nuestro por derecho. Porque, derechos, es justamente lo que reclamamos. Ni justicia divina, ni provocar lástima. No somos pedigüeñas en busca de  limosna. Mírennos y verán mujeres. Mujeres, trabajadoras, luchadoras, emprendedoras, con padres, hijos, novios, maridos, hermanos. Con vidas como la de cualquier otra mujer.

Yo tuve que descubrir cómo era una parte del mundo, de una manera brutal, como respetable madre y esposa, abnegada y subyugada. A mí también me vendieron la moto que no era. Pongamos las cosas en su sitio, porque, de ese modo resulta más sencillo encontrarlas.

Escúchennos, tenemos voz, y no vamos a cejar en el empeño de conseguir la honorabilidad que corresponde a las profesionales del sexo de pago. Esa honorabilidad y dignidad que nos niegan ésas que dicen luchar por nosotras.

Escúchennos, somos fuertes, somos muchas. Somos una. Somos UNA.

¡GRACIAS A TODAS COMPAÑERAS!

PaulaVip

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Christina Hendricks, una puta de 20 dólares

Para poner un poco de color a esta noticia y por si hay algún despistado que el nombre de Christina Hendricks no le dice nada, me gustaría que antes de nada vieras estas fotos que publicamos antaño con la protagonista que ha convertido en legión a los seguidores de la serie Mad Men únicamente para ver sus curvas imposibles… Al parecer, Christina Hendricks se encontraba tomando un descanso en el rodaje de “Drive” cuando un hombre se acercó a ella y preguntó por las tarifas y los servicios que ofrecía, a saber: felaciónes, cubanas, anales y demás prestaciones que pueda ofrecer toda mujer de compañía. La historia acabó con final feliz (para la productora, que no para el anónimo putero) cuando alguien del equipo de producción se acercó a la escena para advertir al buen hombre que se trataba de una actriz y no una puta. A lo que el hombre dijo “si las visten como putas ¿Cómo iba yo a saber..?”.

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http://www.orgasmatrix.com/blog/noticias/christina-hendricks-puta/

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El sexo anal en la publicidad común

¿El culo de tu pareja no lubrifica lo suficiente para un rabo tan grande como el tuyo? ¿sufres de problemas con los fluidos corporales a la hora de practicar sexo anal? La creatividad en la publicidad no tiene límites y no existe contratiempo sin solución, sea cual sea el problema… La siguiente selección de publicidad de lubricantes –con mucho humor y cierta exageración– es una muestra de que con el producto acertado no hay culo que se resista, por muy prieto y virgen que sea éste.

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http://www.orgasmatrix.com/blog/noticias/sexo-anal-publicidad/

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La base del amor está en el cerebro

La besa del amor está en el cerebro

Enamorarse toma exactamente 0,5 segundos. Ése es el tiempo en que el cerebro responde liberando compuestos químicos cuando se encuentra «a la persona amada».

BBC Salud. Ésa es la conclusión de un estudio llevado a cabo en Estados Unidos que encontró que el amor -más que en el corazón- es un proceso cerebral.

Según la profesora Stephanie Ortigue, de la Universidad de Syracuse, en Nueva York, enamorarse puede provocar la misma respuesta eufórica que provocan las drogas ilícitas en el cerebro.

Y también activa varias zonas cerebrales, incluidas las vinculadas con funciones cognitivas sofisticadas, dice el estudio publicado en Journal of Sexual Medicine (Revista de Medicina Sexual).

La investigadora y su equipo analizaron varios estudios llevados a cabo en el pasado sobre la respuesta del cerebro al concepto del amor. Descubrieron que cuando un individuo se enamora, se activan 12 áreas cerebrales para liberar compuestos químicos como dopamina, oxitocina y adrenalina.

Tal como explicó la doctora Ortigue a la BBC «creamos un ‘mapa cerebral del amor’ con toda la información que se ha estado recogiendo en los últimos 10 años sobre el concepto del amor y las zonas cerebrales que se activan cuando una persona está enamorada».

«Con los resultados de todos los estudios que se han hecho establecimos este ‘mapa cerebral’, el primero que se ha hecho, y ahora sabemos que el amor involucra 12 áreas en el cerebro humano».

Estos resultados confirman que el amor tiene una base científica
Los científicos querían responder a la pregunta «¿nos enamoramos con el corazón o con el cerebro?».

Según la investigadora, la respuesta es compleja porque el concepto del amor involucra procesos que van desde el cerebro hasta el corazón (como los latidos más rápidos que a veces relacionamos como síntoma del amor) y viceversa.

«Estábamos tratando de responder qué surge primero. ¿Nos enamoramos porque sentimos ‘mariposas en el estómago’ o porque sentimos que nuestro corazón late más rápido de lo normal. ¿O nos enamoramos porque nuestro cerebro está activando estas 12 zonas cerebrales y el efecto secundario son esas mariposas en el estómago y los rápidos latidos del corazón?»dice la investigadora.

Los científicos creen que la activación de ciertas zonas cerebrales pueden generar un estímulo en el corazón y el sentimiento de mariposas en el estómago.
«Ahora sabemos con el nuevo estudio que todo surge en el cerebro. Y no estoy hablando de imaginación, se trata de la activación del cerebro».

Esta activación involucra la liberación de compuestos químicos, como la dopamina, que producen euforia -un proceso similar al consumo de drogas- y sentimientos de satisfacción y felicidad».

«Pero también se activan áreas cognitivas más complejas, como las encargadas de la representación mental y la autoimagen corporal. Así que el amor es un proceso más complicado que la adicción a las drogas», dice la profesora Ortigue.

Y agrega que «estos resultados confirman que el amor tiene una base científica».
Pero el estudio tiene implicaciones más importantes que confirmar el tiempo de enamoramiento.

Según los investigadores, estos resultados podrían tener un impacto en el desarrollo de nuevas terapias de salud mental porque cuando el amor no funciona, puede ser una causa significativa de conductas negativas, estrés emocional y depresión.

«Al entender las partes del cerebro que se estimulan con el amor, los especialistas podrían tener una mejor comprensión de qué ocurre en el cerebro cuando un paciente sufre por el amor y quizás podrían utilizar nuevas terapias» dice la investigadora.

Los científicos también encontraron que las distintas formas de amor, como el amor filial o el amor materno, activan distintas áreas cerebrales que las activadas con el amor apasionado.

http://www.tuguiasexual.com/la-base-del-amor-esta-en-el-cerebro.html

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Querido… ¡Hoy no toca!

Existen innumerables motivos por los que una mujer se negará a sostener relaciones por más que se lo pidas y seas su pareja. Conoce los comunes y cómo afrontarlos

 
Especial
 
     
 
(Las mujeres pueden negarse a tener sexo porque no están depiladas)

Alguna vez hablé de las miles de razones por las que las mujeres podrían tener sexo. Esta vez hablaré del por qué no. Entre las innumerables razones por las cuales una mujer se abstiene de tener sexo (morales, por gusto, convicción, físicos, cansancio, fidelidad con su pareja que está lejos, porque simplemente no se le da la gana, etcétera), hay una en particular que es la más escondida para todos los hombres: porque tenemos bochorno.

El otro día, mientras tomaba café con unos cuates, mi amiga nos reveló que le había tenido que decir que no a su galán una noche porque ella no se había depilado las piernas. Obviamente prefirió decirle que no, que darle explicaciones tales como: mira no tuve tiempo, no había citas disponibles, no tuve ganas, la cera es así y así, lo hago cada 15 días, etc.

A mí me pareció algo de lo más natural. Un rechazo común, que más de alguna mujer hemos aplicado por lo menos una vez en la vida, pero que sinceramente pocas veces decimos. Y entonces seguí bebiendo mi café con naturalidad.

Sin embargo, nuestro amigo quedó como paralizado ante tal confesión. Atónito, confundido, boquiabierto, estupefacto. ¿Cómo es posible que el pobre hombre aquel haya tenido que aguantarse su dolor de testículos sólo porque su linda mujercita tenía pelos en las piernas? Sí, dijimos nosotras, ¿por qué no?

Claro está que un hombre no se detendría de tener sexo debido a que tuviera un bosque entero en sus partes nobles o a que olvidó ponerse desodorante por la mañana. Ni siquiera porque no trae preservativos a la mano…

A nosotras nos sorprendió tanto la reacción de él en torno a nuestra respuesta femenina, que entramos en debate filosófico en torno a ello. Y llegamos a la conclusión: ¿para qué preocuparse por depilarse las piernas si de todas maneras los hombres de hoy no las acarician? Es más, ni siquiera se dan cuenta si hay algún cambio en ellas, ¿si hay o no pelos ahí?

Sólo llegan a la penetración y ya. Nuestro amigo quedó en shock profundo (del cual tal vez todavía no se recupera) cuando ambas le dijimos, sí es verdad, las mujeres podemos tener el deseo a tope, pero si no nos sentimos seguras con algo, decimos no al sexo con gran facilidad. Y a lo que sigue, sin problemas.

Claro, es un secreto entre mujeres. No es algo que decimos a los hombres: «Ey, hoy no quiero sexo porque no he ido a mi depilación y parezco una extra del Planeta de los simios». No, una dice cosas como «me duele la cabeza», «quiero estar a solas conmigo misma», «tengo mucho trabajo por hacer» o «tengo que levantarme muy temprano mañana», etcétera.

Y, por supuesto, deberíamos ser más honestas. Total, sobre aviso no hay engaño. Si después de decirle al hombre en turno que nuestras piernas no están tan suaves como él lo imaginaba, seguramente él dirá que no le importará. Pero, bueno, el asunto aquí es una situación de pudor personal: si yo no me siento cómoda con que tú me veas no depilada, tal vez en el fondo ni siquiera es por ti, sino por lo que yo siento.

Podemos dejar de tener sexo por razones tan triviales o banales como: no nos hemos hecho el pedicure, estamos cansadas, tenemos sueño, tenemos la regla, tenemos la casa hecha un desastre, simplemente no se nos da la gana, queremos dormir a nuestras anchas esa noche o porque justo ese día traemos la peor lencería de nuestro guardarropa o simplemente preferimos las cobijas a un momento sexual con alguien. Claro, hay momentos en que eso no influye en lo más mínimo, pero créanme, sucede, es real.

¿Bochorno? Se preguntarán ¿Si? Lo curioso es que nunca lo hablamos con los hombres y terminamos inventando mil  historias para evadirlos. A mí me gustaría saber las razones para que los hombres no tengan sexo. Así de escondidas y hasta ñoñas como nosotras. ¿Acaso existen?

¿Los hombres creen que nuestra sinceridad ayude en algo? ¿Se supone que deberíamos estar dispuestas siempre a tener sexo y a toda hora? ¿Les gustaría que eso ocurriera?

¿El hombre deja de tener sexo sólo para ser fiel o existen otros motivos?

http://de10.com.mx/9810.html

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