
En la imagen, el escritor Fernando Sánchez Dragó. Foto: Archivo.
Primero vino un artículo a modo de explicación y ahora un juicio en toda regla. Fernado Sánchez Dragó ha decidido someterse a las preguntas de usuarios anónimos para esclarecer el episodio en el que confesada que se había acostado con dos niñas japonesas de trece años.”La palabra puta en mi boca jamás es un insulto. A veces puede ser, incluso, un elogio”, advertía el escritor.
El autor madrileño ha aprovechado un encuentro digital en El Mundo para esclarecer la polémica que ha salpicado sus últimas declaraciones.
“No me gusta la polémica”
“Me atraen, como a la mayor parte de los hombres, las teenagers, las adolescentes ya mayorcitas, las jovencitas (…) por la disponibilidad para correr aventuras no forzosamente eróticas que suele tener una chica joven frente a una mujer de edad”, explica. “Digamos que la primera, si le propongo venirse al Sáhara conmigo se viene. La segunda se lo piensa”, añade.
“Lo de trece años es una forma de hablar”
Dragó confiesa que, aunque no lo parezca, “no le gusta la polémica”. “La soledad excluye la polémica, ¿no le parece? Son ellos quienes polemizan. Yo me limito a decir lo que pienso”, contesta el escritor a la pregunta de un usuario.
El escritor madrileño es consciente de que el tema de la edad de las ‘lolitas’ -en el libro citaba que tenían 13 años- es uno de los más escabrosos. “Lo de 13 años es una forma de hablar. Igual podría haber dicho 18 o 10″. Asimismo, Sánchez Dragó ha querido una vez más explicar que trajinar es una palabra “ambigua”. “Yo ahora en este chateo estoy trajinando”, matiza.
“No necesito esos eurillos para nada”. De esta forma el escritor ha querido dejar claro que sus polémicas revelaciones no buscaba un aumento inmediato de las ventas del libro. “No busco fruto alguno”, añade.









Que creas que tienes el derecho a que te den el Nobel de Literatura cada año y ni siquiera te nominen debe frustrar mucho.
Está claro que, la evolución de algunos especímenes de seres humanos es lenta en el espacio-tiempo. O, simplemente, inexistente.
Un tipo que te recibe en su salón, metido en un ataúd, no creo que ande con un desarrollo corriente u ordinario.
Es más, no creo que ande, al menos para adelante. Pero fijaros cómo arregla lo de la edad referida en 13 años -”Igual podría haber dicho 18 o 10″-.
Pues a mí, me parece que no es lo mismo, 10, 13 o 18. Ni aquí, ni en el Sáhara, ni en Japón.
Los hombres inmaduros buscan niñas y ellas no son culpables de que haya seres despreciables a medio hacer que, no saben ni pretenden saber que el resto de los humanos, sufren, sienten y padecen.
Una vergüenza de hombre, uno de esos tipos repugnantes que no debieran estar sobre la faz de la tierra. Pero que, por desgracia, también forman parte de esta sociedad plural y consumista. Todo se puede comprar y vender y ¿qué otra cosa podía hacer él, si esas ninfómanas de 10 años, se le tiraron encima? Pues lo natural…trajinárselas.
¡Qué mal me está sentado el desayuno…qué mal!