Trabajaba nueve horas todos los días, se quedaban con todo lo que cobraba e incluso llegaron a agredirla físicamente

El dueño de un club de alterne de El Ejido y su hijo, dos mujeres de nacionalidad rumana y otras dos personas encargadas de llevar el establecimiento fueron detenidas en una operación de la Guardia Civil en la que se ha puesto al descubierto las penosas condiciones en las que varias mujeres eran obligadas a ejercer la prostitución, entre ellas una menor de 16 años.
Precisamente fue la presencia de esta la que puso en marcha la denominada ‘Operación Mancebía’ a principios del pasado mes de enero. Los agentes trataron de determinar si en el mismo local había más menores de edad ejerciendo la prostitución. En el transcurso de las pesquisas que se han prolongado durante dos meses, se determinó que las mujeres comenzaban a trabajar todos los días a las 19:00 horas y se quedaban en el local hasta las 4:00 del día siguiente.
Por su trabajo, recibían una comisión por las copas a las que les invitaban los clientes o por mantener relaciones sexuales con estos, una cantidad económica que dependía del tiempo empleado en el servicio o en la calidad de la habitación que ocupaban.
El control de todas estas actividades y el cobro efectuado a las chicas, lo realizaban dos camareras que atendían la barra del local, dos mujeres identificadas como Florina Z. y Georgeta de 25 y 30 años de edad respectivamente y nacionalidad rumana quienes entregaban la totalidad de lo ganado al dueño del establecimiento Juan José R. P. de 53 años y a las otras tres personas que trabajaban en la marcha del club. Entre ellos se encontraba su propio hijo, Antonio Jesús R. V. de 28 años de edad y Rogelio F. M. de 57 años y Alberto G. S. de 33; estos dos últimos se dedicaban al mantenimiento del orden en las instalaciones.
Durante las investigaciones, los agentes de la Guardia Civil pudo constatar que las mujeres que trabajaban en el local habían padecido episodios de riesgo, con situaciones en las que sufrieron agresiones por parte del dueño del establecimiento.
En los últimos momentos de la investigación, la Guardia Civil estuvo acompañada de personal de la Inspección de Trabajo y de la Seguridad Social que pudieron constatar las condiciones implantadas en el local, así como la total ausencia de contratos de trabajo que vinculara a las trabajadoras con la empresa.








