Desmantelada una red de prostitución masculina

 

La operación se salda con un detenido en Alicante y dos en Murcia por quedarse con el dinero de los servicios

J. A. M./ P . C.

El Cuerpo Nacional de Policía ha desmantelado en Alicante y Murcia una supuesta red de explotación sexual masculina y de transexuales que operaba en un piso de la pedanía murciana de Algezares. Los implicados están acusados de haberse quedado con las ganancias de las personas que supuestamente trabajaban para ellos ofreciendo servicios sexuales.
La investigación se centró en tres personas de 30, 31 y 59 años de edad y de nacionalidad rumana, ecuatoriana y española respectivamente.
Según la investigación, las personas que se prostituían en ese inmueble habían entrado en contacto con ellos a través de una página web dedicada a la oferta de este tipo de servicios. La red les ofrecía la posibilidad de ejercer la prostitución en ese piso y también les trasladaba a los lugares donde ejercían la prostitución a demanda de los clientes. Aunque había un acuerdo para dar a los supuestos proxenetas la mitad de las ganancias, la Policía sostiene que los detenidos llegaban a quedarse con todo el dinero.

http://www.diarioinformacion.com/alicante/2011/03/29/desmantelada-red-prostitucion-masculina/1109888.html

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La prostitución, ¿mejor clandestina?

Por: Ricardo de Querol

Princesas

Muchas personas consideran inmoral el aborto. El asunto toca distintas sensibilidades porque, se mire como se mire, quitar un feto no es lo mismo que sacarse una muela. Pero la mayoría de los países desarrollados entendieron hace tiempo que es difícil obligar a una mujer a culminar un embarazo que rechaza, que es peor perseguir y encarcelar a las que lo interrumpan, y que es imprudente empujar esta práctica a la clandestinidad. Así que casi todos los gobiernos occidentales han regulado el aborto en plazos y supuestos determinados y dejan que cada afectada decida según su conciencia y sus circunstancias.

Muchas personas consideran inaceptable el consumo de las drogas ilegales. Sus efectos sanitarios y sociales son dañinos. Desde hace un siglo las autoridades de EE UU, primero, y de casi todo el mundo, después, han perseguido a productores, traficantes y consumidores. Las normas se endurecieron sucesivamente a golpe de alarma social (por ejemplo en los 80, cuando la heroína hizo estragos). El resultado es que las cárceles están llenas de tristes camellos o explotadas mulas, eslabones débiles de la cadena del narco, mientras la droga es abundante en la calle y su consumo elevado entre los ciudadanos: el 10% de la población española consume regularmente cannabis y un 1,2%, cocaína, según datos oficiales.

Muchas personas rechazan la prostitución. Pero ¿de verdad piensan que se puede abolir? Para empezar dejará de anunciarse en los periódicos. ¿Perderán con ello a muchos clientes, abandonará el oficio una sola mujer explotada? Si la prostitución fuera a desaparecer de un plumazo por ser ilegalizada, cabría el debate que quieren abrir los abolicionistas, bonito nombre que remite al fin de la esclavitud. Si el desafío, en realidad, es combatir a las mafias de la trata de mujeres y proteger a sus víctimas, ¿cómo ayudamos más? ¿Empujando a la clandestinidad?

En los países comunistas, oficialmente, la prostitución no existía. Era imposible, decían hace unas décadas los líderes soviéticos o cubanos, tal servidumbre en una sociedad socialista. Sin embargo, al turista extranjero le llovían las proposiciones sexuales de pago nada más bajarse del avión y antes de deshacer la maleta. Una idea repetida hoy por el feminismo es que la prostitución es intrínsecamente indigna para la mujer y nunca es ejercida voluntariamente. Es un diagnóstico cargado de buena intención pero demasiado simple para un asunto complejo, que está relacionado con una cultura machista y también con la débil condición humana, que merece tanto estudio sociológico como antropológico, que responde tanto a desigualdades de género como a los abismos económicos y en el acceso a la educación.

Los países han ensayado distintas vías para tratar la prostitución: en la mayor parte de EE UU es un crimen; en Alemania o en Holanda las meretrices tienen licencia, pagan Seguridad Social y se afilian a sindicatos. Suecia ensaya fórmulas nuevas: no persigue a las chicas pero sí a los clientes. En ningún lugar, ni en el Afganistán del burka, se ha erradicado el fenómeno. Incluso allí donde se ha legalizado el negocio, también opera la delincuencia organizada moviendo a mujeres indefensas entre burdeles y entre países. Ni la mano dura ni la regulación son recetas mágicas.

Princesas2

España es uno de los países más permisivos de hecho, que no de derecho, porque todo queda en el vacío legal. Cualquier observador extranjero se sorprende de que los prostíbulos se anuncien con grandes letreros de neón en la carretera o en los barrios, de que sus anuncios se hayan publicado siempre en los diarios más respetables, de que nuestros pueblos fronterizos se estén convirtiendo en parques temáticos del sexo de pago. La tolerancia social ha sido considerable: en la tradición ibérica, el hombre se desahogaba con fulanas porque en casa tenía a una santa; el nacionalcatolicismo nunca hizo nada por acabar con esa vía de escape para los varones, ni tampoco los poderes democráticos. EscribióMaría R. Sahuquillo que los clientes de los clubes de alterne son hoy «cada vez son más jóvenes, señal de que las nuevas generaciones observan el intercambio de sexo por dinero más lejos de los tabúes y más cerca de lo socialmente aceptado».

Ese clima de tolerancia quizás empiece a cambiar según va quedando claro que el negocio está mayoritariamente controlado por mafias que explotan a inmigrantes. El que era Ministerio de Igualdad sostenía, sin aportar más datos, que un 90% de las prostitutas son víctimas de trata de blancas. Informes de la ONU rebajaban ese porcentaje a una de cada siete prostitutas en Europa, que es mucho menos pero no es poco. Los resultados de las redadas policiales, sin embargo, son desalentadores. Se detiene a decenas de proxenetas cada año, la policía vende en sus notas de prensa que ha «liberado» a cientos de mujeres prostituidas en operaciones espectaculares, pero luego muy pocas de ellas declaran contra su chulo, que habitualmente queda impune, y la mayoría vuelve a ponerse el uniforme de lencería y tacones. El plan del Gobierno contra la trata se estrella contra el silencio de las supuestas víctimas. Una explicación es que están aterrorizadas, que temen por sus vidas y por sus familias en el país de origen. Otra es que no todas desean abandonar su profesión, por indigna que parezca, porque sus alternativas son peores o inexistentes. Los límites de lo voluntario (o lo obligado por la necesidad) y lo forzado no siempre están claros: una mujer puede ejercer la prostitución por decisión consciente pero estar siendo explotada y sufrir un trato inhumano. No hace falta sostener que todas vinieron engañadas para tomar medidas contra los proxenetas que pisotean sus derechos.

Princesas4El director de cine Fernando León de Aranoa se sumergió en este mundo para preparar su películaPrincesas. «He podido conocer a muchas prostitutas y hablando con ellas he descubierto cosas tan obvias como que sus hijos hacen la primera comunión. Finalmente, trabajan por dinero, como hacemos la mayoría«, dijo a Elsa Fernández-Santos. «Una se prostituye porque tiene que mandar dinero a sus hijos, y la otra tiene las necesidades del mundo en el que vivimos. Quiere dinero para comprarse ropa, para operarse el pecho… La prostitución nace desde muchos lugares y no es tan ajena como queremos pensar. A veces nace de la casualidad, con alguien que un día te hace un regalo, o como algo ocasional, para cubrir los gastos después de varios meses sin encontrar trabajo.. Hay muchas clases de putas y hay putas por miles de motivos distintos». Y ¿qué dicen ellas? El colectivo Hetaria lleva tiempo diciendo que las prostitutas estarían mejor con todos los papeles, con derechos, con menos miedo a acudir a la policía.

Nos faltan datos aunque nos hemos empeñado en buscarlos. Dos periodistas de esta casa, Mónica Ceberio y Álvaro de Cózar, publicaron una serie de reportajes tras una exhaustiva investigación en 2009. El diagnóstico más prudente posible era alarmante: «Si hubiera 45.000 prostitutas en España -las cifras más bajas de la ONU y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado-, y sólo el 10% estuvieran obligadas (porcentaje que calculan los propios empresarios del sexo), estaríamos hablando de miles de esclavas, un drama invisible que provoca una escasa preocupación social». Hemos informado de cómo las chicas son reclutadas entre los pobres de países pobres; cómo se las aterroriza obligándolas a firmar que renuncian a su vida; cómo se las fuerza a estar disponibles las 24 horas o se las presiona para que perdonen el preservativo. «¿Tú quieres que te rompa la cabeza?», le decía el proxeneta a sus empledas en un caso que terminó enabsolución. Aumenta el uso de chicas menores de edad. Los empresarios de los burdeles y los traficantes de mujeres son grupos separados que evitan implicarse entre sí; algunas bandas están formadas por tan pocas personas que su caída no pone en peligro en negocio.

Entonces, ¿de qué hablamos? No de moralidad, ni de si un trabajo es indigno por naturaleza, sino sobre todo de derechos humanos: de explotación, amenazas de muerte, palizas, violaciones. Pues bien, cuando hemos ido dando todas estas informaciones de lo que ocurre en las redes de prostitución, muchos lectores nos afeaban la incoherencia de contar esto y acoger, unas páginas más allá, los anuncios de contactos. La Defensora del Lector recogió este debate. Quedó claro, en todo caso, que la independencia informativa de este periódico no está en cuestión por un puñado, o varias páginas, de anuncios breves.

Este diario y otros siguen aceptando esos anuncios aunque rechazan las fotos y los textos obscenos, que persisten en otros periódicos; solo dos de los de difusión nacional (Público La Razón) los vetan. Un vistazo rápido a los clasificados da una idea del mapa de la prostitución: una minoría de españolas; muchos pisos especializados en latinas, europeas del Este, africanas u orientales; algunas transexuales; un número notable de hombres ofreciéndose a hombres y rarísimas ofertas de sexo de pago para mujeres. El Consejo de Estado da argumentos al Gobierno para respaldar una prohibición por ley como la que planteó Bibiana Aído. Los editores de diarios preguntan por qué van a tener que rechazar anuncios profesionales de un negocio que no es ilegal, y se sienten discriminados porque saben que la publicidad de contactos tendrá todo el campo abierto en Internet. Si ha sido tan difícil introducir la Ley Sinde contra los principales sitios de descargas ilegales de cine y música, y vaticinamos que va a servir de poco, adivinen si sería posible censurar un universo de millones de mensajes cortos. Eso sin contar con que muchas salieran de pisos y se echaran a la calle a por los clientes que no saben navegar en la Red.

La publicidad de los burdeles probablemente desaparezca más pronto que tarde de la prensa, por autorregulación o por imposición, como desapareció la del alcohol o la del tabaco, pero esta batalla librada contra la prostitución no tendrá más impacto que el simbólico. Los abolicionistas buscarán dar nuevos pasos, pero pesa demasiado la lección histórica de que la ley seca solo sirvió para engrandecer a Al Capone. La regulación está muy lejos de ser una solución ideal, pero ¿estarían los empresarios más vigilados y las mujeres un poco más protegidas? Eso parece lo urgente. Utopías en otro momento.

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Fotogramas de Princesas (Fernando León de Aranoa, 2005). Vídeo: Me llaman calle, de Manu Chao, de la banda sonora del filme.

http://blogs.elpais.com/mujeres/2011/03/de-profesion-prostituta.html

 

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¡Nada sobre NOSOTRAS sin NOSOTRAS!, de Pia Covre (del Comitato per i Diritti Civili delle Prostitute, Italia)

Madrid, viernes, 25 de marzo de 2011

Intervención de Pia Covre (del Comitato per i Diritti Civili delle Prostitute- Onlus) en un máster en la Universidad Rey Juan Carlos en Alcorcón.

Pia Covre

 

En mi discurso intentaré formar un cuadro de la situación sobre las políticas aplicadas en Italia -de verdad, no sólo en Italia parece que en España pasa algo similar – con respecto al trabajo sexual y a la lucha contra la trata de seres humanos. Actualmente, se unen estos dos fenómenos como si se tratara de un solo fenómeno. Sin embargo, la causa de la trata no es el trabajo sexual, sino las políticas inherentes a la migración que inducen y alimentan la trata. Lo que está pasando ultimamente es que se está implementando una mezcla de los modelos abolicionista y prohibicionista. Sin duda la ideologia abolicionista es la gran influencia, no sólo a la hora de decidir reglamentar o prohibir, sino a la hora de que socialmente la prostitucion se vea como pecaminosa y algo indigno que no se puede tolerar.

 

Se habla de tráfico de seres humanos para la explotación sexual, como si fuera el único sector en el que explotan a los inmigrantes, fingiendo no ver que existen muchas otras formas de trabajo explotado y forzoso en la agricultura, en el trabajo doméstico, en la construcción y otros sectores. La trata de seres humanos constituye una violación grave, que justamente requiere el empeño de toda la sociedad para eliminarla; sin embargo hoy en día vemos que la lucha contra la trata se realiza fundamentalmente a través de la lucha contra la prostitución. Este modo de obrar quiere hacer ver como “víctimas” a trabajadoras y trabajadores sexuales; y, en algunos países, hasta se criminaliza a sus clientes. Hablo, a menudo, de las trabajadoras, en femenino, porque constituyen la mayoría, pero les ruego que tengan en cuenta que hoy en día hay trabajadores de ambos sexos y personas transexuales y me refiero también a ellos. Sin embargo, la presencia de mujeres es preponderante. Y en este fenómeno de migración de mujeres y menores de edad se determina el perfil de la “víctima potencial”, que se construye sobre la falta de “voluntad” por su parte. Se supone que toda migrante es una víctima, desprovista de su propia voluntad de emigrar o viajar y del mismo modo se niega deliberadamente la autodeterminación de quien elige libremente el trabajo sexual.

 

Normalmente en la prensa cuando se aborda la prostitución se hace desde una perspectiva “trafiquista”. Raras veces se nos reconoce la libertad de elección, incluso a las trabajadoras autóctonas, y por lo general se tiende a presentarnos como discapacitadas psíquicas o desviadas (este concepto se utiliza con mayor frecuencia para las personas transexuales) incapaces de administrar la propia vida. Se niega nuestra voluntad y, por supuesto como consecuencia directa, se nos niega la dignidad de trabajadoras y trabajadores. Y esto no es un detalle secundario… en efecto, en Europa más del 60% de los trabajadores sexuales son migrantes. Y en países como España e Italia este porcentaje es mayor.

 

Quisiera subrayar que en muchos países es indispensable para obtener los derechos de ciudadanía que las personas extranjeras sean TRABAJADORAS. Quien no puede acceder a un trabajo regularizado se ve obligado a confiarse en los que organizan el trabajo negro, explotado, clandestino y, incluso, el trabajo sexual. Delito de entrada y de residencia ilegales, continuas redadas policiales a la caza de inmigrantes «sin papeles», muchas de ellas son mujeres. Así pasa en España también. En Italia el Ministerio de Interior promulgó el Decreto sobre la Seguridad (Decreto Ley N º 125, 24-7 – 2008), con el que se autoriza a los alcaldes a emitir ordenanzas contra la prostitución callejera, con sanciones para cualquier persona que se suponga esté allí para vender o comprar sexo y el decreto ley de la ministra de Igualdad de Oportunidades, Carfagna -que debería reemplazar la ley de prostituciones- refleja en parte las ordenanzas e instaura una orientación muy represiva, todo ello añadiéndose a las nuevas normas sobre la inmigración. (El decreto ley aprobado por el Consejo de Ministros en el otoño de 2008 ahora se ha estancado después de los escándalos de políticos con las escort girls). Al decreto sobre la seguridad (convertido en ley en el mes de agosto de 2009) siguió inmediatamente toda una serie de ordenanzas contra la prostitución, emitidas por los alcaldes, que incluyen multas para las prostitutas y sus clientes. Con pocas variaciones, las ordenanzas pretenden impedir en el territorio, dependiente de cada ayuntamiento, la prostitución en la calle y “llamará al orden” a aquellas personas de quienes se sospeche que puedan dedicarse a la prostitución. Desde agosto de 2008, la ola de represión ha sido llevada a cabo por la policía nacional, los carabinieri y también por la policía municipal, los guardias de las finanzas, etc…:

 

. redadas en las calles;

 

. identificaciones con fichajes y fotos de señalización (no sólo para las extranjeras);

 

. persecuciones en las afueras de las ciudades para atrapar a quienes intentan escapar (se verificó algún accidente trágico en el que una mujer murió atropellada por un coche mientras huía);

 

. redadas en los clubes nocturnos para «desanimar» a quienes han buscado estos puestos alternativos de trabajo;

 

. intensificación de las redadas en los apartamentos (donde las Fuerzas del Orden entran sin orden judicial, hacen registros, secuestran condones y teléfonos móviles…) donde se ficha a las mujeres y se denuncia a los dueños por proxenetismo.

 

. lucha contra los periódicos y los sitios web donde se publican anuncios de contactos. Se denuncian algunos periódicos y se cierran sitios web, con la acusación para los gestores de explotar y favorecer la prostitución Como afirma el Colectivo Hetaira en un comunicado de prensa esta semana: “La prohibición de los anuncios en los medios escritos se trata de una medida demagógica, fácil y barata para el Gobierno pero totalmente ineficaz para la protección de las víctimas de trata que ejercen de forma coaccionada la prostitución. La trata con fines de prostitución es un delito y, como tal, no se anuncia masivamente en la prensa. Por el contrario quienes sí se anuncian son aquellas trabajadoras del sexo que ejercen por voluntad propia y que ven cómo medidas como éstas recortan su derecho a ofertar su trabajo. Su prohibición, por lo tanto, implicaría obligarlas a lanzarse a la calle a buscar clientela o a refugiarse en los clubes donde tendrían que someterse a las imposiciones de los empresarios”.

 

 

L@s trabajador@s del sexo:

 

. Hemos luchado y siempre nos hemos opuesto con tenacidad a las leyes que limitan la libertad y la autonomía de las trabajadoras sexuales y cuyo objetivo es poner bajo el control y el dominio de otros el trabajo sexual.

 

. Nos movilizamos contra las decisiones y políticas del Gobierno y de las Administraciones locales.

 

. Creemos que las ordenanzas de los alcaldes son inconstitucionales y hemos presentado recursos a los tribunales regionales.

. Y en el 2010 presentamos un recurso al Consejo de Estado -también ahora que el alcalde de Roma ha presentado una nueva ordenanza. Así como sucede aquí en España: “Esta ordenanza contra la que hoy nos posicionamos es contraria a la Carta Europea de Salvaguarda de los Derechos Humanos en la Ciudad, en la que se establece que: la ciudad es un espacio colectivo que pertenece a todos sus habitantes, que tienen derecho a encontrar las condiciones para su realización política, social y ecológica, asumiendo deberes de solidaridad”, tal como dice la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA).

 

En Italia, los colectivos de trabajadoras y trabajadores sexuales y personas transexuales con los proyectos de unidad de la calle, las asociaciones de la red de asistencia a las víctimas de la trata y a quienes se ocupan de inmigración y de menores de edad (por lo que respecta a los abusos y a la explotación) hemos preparado un documento firmado por más de 100 instituciones y asociaciones y enviado a los ministros y parlamentarios. Hemos querido tomar posición contra las prácticas prohibicionistas que criminalizan a trabajador@s sexuales, víctimas de trata e incluso a clientes.

 

El documento De víctima a ciudadan@ -ampliamente compartida por las asociaciones- pone de relieve:

 

.  la preocupación por el aumento de vulnerabilidad de las personas más débiles y de su mayor exposición a la violencia;

 

. subraya que hay una clara violación de los derechos humanos de las personas víctimas de la trata;

 

. las nuevas políticas ponen en tela de juicio las buenas prácticas, de modo particular las buenas prácticas para combatir la trata y apoyar a las víctimas, que se han demostrado eficaces y que ahora se consideran un modelo que hay que imitar en Europa.

 

Se realizaron también seminarios y manifestaciones civiles para sensibilizar a los políticos sobre la peligrosa desviación a la que puede conducir la elección de represión generalizada y la falta de políticas sociales de apoyo.

 

Para esta protesta dieron un gran soporte algunos colectivos de jóvenes feministas pertenecientes a los grupos de lucha contra el trabajo precario y contra la violencia, un soplo de frescura y de «hermandad» que nos hace esperar un feminismo mejor que el «abolicionista » o «putófobo» ([1]), que nos considera sólo víctimas.

 

La criminalización de la prostitución y de la migración hace que se «victimice” por partida doble a las víctimas de trata, ocultas, invisibles.. La invisibilidad y la simplificación para aplicar las expulsiones pueden hacer ineficaces los instrumentos legislativos para combatir la trata de personas y apoyar y proteger a las víctimas. Éstas son consecuencia de la vieja ideología feminista, las feministas que llegaron al poder, abrazadas al abolicinismo y que pretenden desligitimar continuamente al movimiento pro-derechos inventando falsedades cada día: sobre las cifras, por ejemplo. Su discurso es de una «moralina» cargante y tienen la última palabra a la hora de influir en los argumentos institucionales, tanto a nivel nacional como internacional.

 

La exclusión del acceso a la asistencia, a las curas médicas y a la protección social -que proceden de normas y políticas levadas a cabo por muchos Gobiernos- constituyen una violación de los derechos humanos, principalmente para las víctimas de la trata de los seres humanos y también para l@s trabajador@s sexuales migrantes. Denunciamos falta de indicadores claros para detectar a víctimas de trata de seres humanos en varios países. Sospechamos que se está expulsando del país en toda Europa a muchas mujeres sin que hayan contado con protección.

 

En 2008, TAMPEP (constituida por asociaciones pro derechos en diferentes países europeos) desarrolló un mapeo del trabajo sexual en 25 países de Europa y analizó el fenómeno y sus contextos nacionales. Estudió las leyes, observó las políticas aplicadas y examinó la accesibilidad a los servicios de salud y las buenas prácticas como modelo aplicable. Los resultados se pueden leer en los informes de los sitios: www.tampep.euwww.services4sexworkers.eu, SEX WORK IN EUROPE, SEX WORK MIGRATION HEALTH, WORK SAFE IN SEX WORK, Services 4 SexWorkers – Internet Directory. La investigación realizada por la red TAMPEP nos da una visión general de las prácticas en Europa bastante desoladora y una larga lista de recomendaciones inherentes al respeto de los derechos de trabajador@s sexuales: acceso a las curas médicas y a los servicios de salud, respeto de los derechos humanos de los migrantes.

 

Es necesario salvaguardar los derechos de quienes hacen trabajo sexual y de quienes se prostituyen; hacen falta más oportunidades para una mayor integración social. Es preciso hacer frente a las redes criminales que explotan a las personas, y no a las redes de sostén (como sucede cuando se aplica el delito de proxenetismo hasta las mismas trabajadoras que se unen para autodefenderse). Se debería permitir un modelo cooperativista de organización de este trabajo. Much@s trabajador@s sexuales([2]) quisieran mayor respeto de su libre elección y ser reconocidos como trabajador@ss. Personas que no desean cambiar de actividad y no consideran aceptable esta línea prohibicionista, que quiere convertirlas en criminales. Es hora de cambiar las posturas ante el trabajo sexual, cualquiera que sea el territorio en el que una persona decide ejercer su actividad (en casa o en la calle o en otro lugar), porque en el trabajo sexual los territorios son principalmente nuestros cuerpos, con los que nos exponemos en el mercado del sexo comercial.

 

Nuestros cuerpos en los que otras personas pueden ejercer el poder de la explotación, exactamente como en las fábricas, peor que en las fábricas, cuerpos de mujeres, transexuales, extranjeras y autóctonas sobre los que se ejerce la violencia genérica, racista e incluso institucional. Pedimos políticas que nos liberen de la violencia política, violencia que es generada por el sistema social de las desigualdades en la que se fundan la violencia genérica, y también la violencia institucional, consecuencia de las leyes prohibicionistas sobre la migración y la prostitución.

 

¡Nada sobre NOSOTRAS sin NOSOTRAS!

 

Pia Covre, secretaria del CDCP ONLUS

 

 

 

[1] Como dicen nuestras colegas francesas Maitress Nikita & Thierry Schaffauser en el libro «Orgullosas de ser putas».

 

[2] En el mes de octubre de 2005, en Bruselas l@s trabajador@s sexuales llevaron sus propias reivindicaciones al Parlamento Europeo considerando necesario que la cuestión del trabajo sexual, en sus numerosos aspectos, sea puesta en la agenda del Parlamento para el reconocimiento de los derechos de los trabajadorses sexuales y para la lucha contra la discriminación.

Los documentos elaborados via internet por las activistas del trabajo sexual han llegado a constituir la plataforma política del movimiento y han sido presentados en Bruselas por 120 activistas de 26 países. El Manifiesto es un documento de los colectivos europeos, sin embargo su contenido global ha sido compartido por las trabajadoras sexuales. Se encuentra en varias lenguas en los sitios :www.sexworkeurope.org ó www.lucciole.org, entre otros.

 

 

 

 

http://www.facebook.com/notes/colectivo-hetaira/nada-sobre-nosotras-sin-nosotras-de-pia-covre-del-comitato-per-i-diritti-civili-/10150215900537802

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