NI «ESO», NI «ÉSTA»

Hace mucho que recibo mails de mujeres que, en algún momento y de manera más o menos  firme, están pensando en dedicarse al mundo de la prostitución como profesionales del . Sigo pensando que es una palabra más limpia y clara. Pero no quiero ofender a nadie con ella.

 

Lo que no deja de sorprenderme es, cómo se refieren a nuestro trabajo:

-Estaba pensando en meterme en esto-…

-No sé cómo puede irme en este mundillo-…

-De este ambiente no sé nada-…

Yo defiendo mi trabajo porque es mi manera de ganarme el sueldo, de pagar facturas y de salir adelante sin la ayuda de nadie. Lo defiendo porque, en su momento me salvó de una vida que no quería seguir viviendo y que más pronto que tarde, hubiese terminado conmigo y con mi hijo. Defiendo este trabajo porque me gusta, porque aprendo a diario, porque he conocido a hombres y mujeres excepcionales, porque he podido ver cuántas mentiras encierran los titulares de los periódicos y los programas de tv sensacionalistas y aprovechados.

No me gusta que nadie llame “eso” a mi trabajo. Nadie llama “eso” al ejercicio de la medicina, a la arquitectura, al derecho o a la limpieza doméstica.

No trabajo “en eso”. Soy , puta, . No soy “ésa”, y no trabajo en “eso”.

No estoy enfadada, aunque quizá por  el tono, pudiera parecerlo, en realidad, estoy aturdida.

Intentas hacer llegar mil mensajes, mil consignas, mil verdades. En este blog, en GuiaGeisha, en el Facebook, en cada entrevista, en cada conversación, en cada mail, en cada llamada. Y sólo consigues que el resto del mundo siga refiriéndose a mi trabajo, como “eso”.

Yo no trabajo en un mundillo, ni en un ambiente, ni en “eso”. ¿tan difícil resulta para la sociedad en general, llamar a las cosas por su nombre? Con lo mucho que gusta ahora etiquetarlo todo, hay dos términos que la gente no usa. Uno es la palabra cáncer, -ahora se le llama larga y penosa enfermedad-, y a mi trabajo se lo denomina , “eso”.

Quizá haya algún tipo de lazo que se me escapa, entre ambos términos. Entre cáncer y puta, quiero decir. Lo mismo que aún se asocian las ITS a las profesionales del de pago que, somos las únicas que nos cuidamos y hacemos exámenes con meticulosa regularidad.

Soy puta y trabajo como puta. Si no les gusta, acepto , , prostituta o trabajadora del sexo de pago. Pero ni “esa” ni “eso”. Las profesiones tienen nombre y el de la mía es muy claro.

Y siguiendo con el principio de esta entrada, me pregunto cómo una mujer, piensa en trabajar en algo a lo que ella misma denomina “eso”.  Hace algún tiempo en este blog una chica nos hablaba de la vergüenza que experimentaba al trabajar como limpiadora y cómo le mentía a su propia familia, sobre su verdadera ocupación. Pero no la llamaba “eso”.

No me pregunto de dónde viene esa vergüenza porque,, es simple. Es aprendida, adquirida. Nada nuevo. Pero sí me pregunto cómo te puedes imaginar trabajando como puta, si ni siquiera puedes nombrar a tu próximo oficio.

Cuando yo me planteé por primera vez trabajar como prostituta, cerré los ojos y me vi. No podía imaginar cuán distinto era porque yo partía de una base falsa, la que siempre nos enseñan los medios de comunicación. Pero, sí me veía intercambiando sexo por dinero con un desconocido. Luego, simplemente, adapté mi trabajo a mi manera de ser y le di mi toque. Como hacemos todos en nuestro puesto de trabajo.

Pero, pido por favor, a todas aquellas mujeres, jóvenes o maduras que, si no pueden autodenominarse puta, prostituta o trabajadora y no pueden admitir que van a trabajar en el mundo del sexo de pago, en lugar de hacerlo en “eso”; que ni siquiera sigan imaginando, fabulando o pensando en entrar en esta profesión.

Porque, no todo el mundo sirve para trabajar en cualquier ramo. Y no todas las mujeres, sirven para ser profesionales del sexo de pago. , al fin y al cabo. Somos muchas las que trabajamos para exigir nuestros derechos y nuestras obligaciones, para hacer que la sociedad conozca de primera mano lo que pensamos, sentimos y cómo trabajamos en nuestro día a día, sin permitir que otros lo hagan por nosotras de oídas.

Dignificamos nuestro trabajo, lo mismo que él nos ha devuelto nuestra dignidad a nosotras.  Seguimos en él porque nos gusta y nos aporta mucho a nuestra vida. Porque, además podemos ayudar a otras personas y ser ayudadas a la par.

“Eso”, se llama prostitución y “ésta”, es Paula.

Gracias

PaulaVip

 

Share
Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Comentarios en FaceBook:

22 comentarios

  1. El trabajo del sexo de pago no os ha devuelto la dignidad porque nunca la habeis perdido por dedicaros a él.
    Para mi eres (muy) digna por cosas mucho más importantes.
    Y no digo nada más querida Paula, el agua clara y el chocolate espeso.

  2. Nos hemos criado en una sociedad que desde pequeñas nos ha dictado lo que está bien y lo que no. De una forma u otra nos han inculcado cuál es la manera «correcta y moral» de vivir. Y esas «enseñanzas», esos perjuicios, se quedan grabados en nosotras. No todo el mundo es capaz de deshacerse por completo de ellos y puede que aunque crean que lo han hecho por completo y decidan dedicarse al sexo de pago, les quede siempre grabada esa idea de lo que está bien hacer y lo que no.
    Es posible que el no llamarlo por su nombre les ayude a deshacerse de esa «culpa» inconsciente por romper esas reglas de «moralidad» que la sociedad nos inculca.
    También es cierto, que a veces, las palabras están dotadas de connotaciones dadas por los hablantes y por esas connotaciones a veces se trata de evitar una palabra.
    No es lo mismo decir cerdo hablando de la granja de tu tío. Que decir cerdo hablando de tu jefe.
    Habría que empezar por reeducar a toda la sociedad para conseguir que a las cosas se las llamara por su nombre. El primer paso es que nosotras, las putas (esta sí que está dotada de una connotación muy fea) llamemos a las cosas por su nombre. Las primeras en deshacernos de los perjuicios debemos ser nosotras y enseñar después a la sociedad que dedicarse al sexo de pago no es ser la lacra de la sociedad.

  3. Ike, yo hablo de la dignidad que perdí durante mi matrimonio, perdida como mujer, como trabajadora, como esposa y como madre. Me sentía nada, ni siquiera era nadie, sólo nada.
    No puedes pagar el cole de tu hijo, ni la comida (que te la fían en el barrio, porque siempre has sido buena nena), ni la Comunidad de Propietarios que se preguntan qué le pasará a la nena esa tan maja del primero. Cuando abres la nevera y no queda nada para prepararle el bocata del desayuno a tu hijo. Todo perdido tras tanto esfuerzo y trabajo por un mal marido. malas decisiones que traen consecuencias nefastas. Ahí, en esa época de mi vida, mi dignidad era inexistente.

    Me la devolvió mi trabajo, no por ser prostituta, sino porque me dió la oportunidad de pagar las deudas más acuciantes, de no perder lo que ya tenía y recuperar el valor y la fuerza para decir -No, querido, no. Hasta aquí-.

  4. Alejandra dice: «El primer paso es que nosotras, las putas (esta sí que está dotada de una connotación muy fea) llamemos a las cosas por su nombre. Las primeras en deshacernos de los perjuicios debemos ser nosotras y enseñar después a la sociedad que dedicarse al sexo de pago no es ser la lacra de la sociedad.»

    A eso me refiero, Alejandra, precisamente a querer a aquello que haces, a respetarlo, respetándote a quererte queriéndole. No puedes trabajar en aquello que desprecias o que crees que te hace peor persona.
    Para una buena higiene mental de las trabajadoras sexuales, lo primero es que sepan, deben saber que, el nuestro es un trabajo como otro cualquiera. No estamos por debajo de nadie por ejercerlo y tenemos en nuestra mano el poder para transmitirlo de ese modo a las nuevas incorporaciones y a la sociedad.

  5. Mi querida amiga ni cuando pensastes que la habías perdido la perdiste, porque la tenías dentro de ti para salir adelante y porque cuando saliste adelante esa dignidad que atesoras ayudo y ayuda a otras mujeres.
    Mil abrazos con denominación de origen.

  6. La dignidad es fácil de perder. Simplemente se te cae al suelo de tanto dar la cara y…desaparece! Alguien que no la merece la esconde en su bolsillo.

  7. La dignidad es una actitud vital. Se crea desde pequeñito; crece con nosotros y la cultiva mos. Psteor lo que conozco de ti no la perdiste, sino que la hiciste florecer. Envidia asquerosa que te tengo por eso; yo mismo que soy un cobarde irredento. Mis mejores deseos y muchos besos muchas caricias y muchos mimos…………… AUPA….

  8. A veces cuando la persona con la que compartimos la vida no te mira como siempre, no se molesta en saber que ha sido de tu día, además de darte complicaciones, mentiras y un sin fin de dolores de cabeza, cuando no te toca en meses, y solo existen reproches….
    Quizá no hemos perdido la dignidad, pero tampoco sabemos donde se escondió, simplemente tenemos la cabeza y el corazón tan heridos que sentimos que no lo hemos hecho bien (hasta el día que logramos abrir los ojos un poco más y darnos cuenta que no hemos fallado totalmente)
    Saludos, moog

  9. Estimada,
    a mi manera de ver su caso es bastante excepcional y poco o muy poco representativo de las mujeres que están en este oficio. Usted está en la prostitución de lujo, trabaja como independiente y selecciona todo lo que puede a su cliente, y esto supongo que debe marcar una diferencia entre las experiencias con hombres que usted pueda tener y las que pueden tener la mayoría de las mujeres que se ocupan en esto.
    Además, creo que es muy lógico que esas mujeres que le escriben a usted se refieran al ejercicio de la prostitución con esa palabra que denota tanta indefinición, pues se sabe que los hombres clientes demandan según sus más íntimos deseos, según les dicta su subjetividad, y por tanto los «servicios» que han de darles las prostitutas muchas veces no están nada claros; no son labores comparables a las que están definidas en otros trabajos como los que usted menciona –medicina, arquitectura, derecho, limpieza doméstica.

  10. 1. No soy una prostituta de lujo. Su retribución es diez veces mayor.
    2. En absoluto, soy un caso poco representativo, lo cual significa que, usted y disculpe que se lo diga de este modo, opina de oídas. Compañeras que cobran el triple que yo o que cobran veinte euros en una rotonda, cuentan las mismas experiencias.
    3. Vuelve a errar al decir que los servicios ofertados no son claros. Es lo primero que tenemos muy claro. Qué hacemos y qué no.

    Un saludo

  11. Pues claro que no eres una protituta de lujo, lo que eres es, un lujazo de mujer.

    Me apetecía escribirlo.

    (No me riñas que no puedo huir).

  12. Estimada,
    permítame decirle que para el rango tarifario de prostitución que hay en su país (España) usted cobrando por una hora lo que indica en su web, lo que está realizando es una prostitución de lujo o de alto nivel.

    Por otro lado, aclararle que yo mismo he sido cliente de prostitución de nivel medio en el pasado y lo que he intentado decirle es que una cosa son los servicios con los que una mujer ejerciente se publicita y otra bien diferente lo que luego hay que ella debe realizar con sus clientes, pues cada uno de esos hombres es todo un mundo, y la mujer en la prostitución que pretende fidelizar a su clientela lo que intenta es adivinar y acomodarse a los deseos, fantasías o «necesidades» que detecta en esos hombres. Esto es lo que pretendía decirle: que me parece muy normal que las mujeres que nunca hayan estado en la prostitución hagan preguntas como esa que le han hecho a usted, pues el trabajo de «procurar cuidados» que tiene que hacer una mujer con los hombres estando en prostitución puede ser algo muy indeteminado: puede ser «eso».

  13. Desconozco cómo es usted como cliente. Lo que sí sé es que, cuando un cliente requiere y demanda un servicio especial, lo hace antes de que éste comience.
    Las cosas son como son y no como uno quiere que sean.
    Y la verdad, es que todo se pacta con naturalidad.
    Y, para ser totalmente sincera le diré, estimado amigo, que ellos cuidan más de nosotras que nosotras de ellos. ¿Por qué? Le dejo a usted la posibilidad de dar la respuesta, puesto que afirma haber sido cliente.

    Mis más cordiales saludos para usted, Eduardo

  14. Eduardo o debería decir asturiano…
    Sigues con tu obtusidad o tu cierre de mentes. Todo lo que no cuedra en tu realidad lo manipulas lo que haga falta
    En España la prostitución de lujo es a partir de los 1500€ h y está ofertada en la web al igual que la otro, lo que si es cierto es que es minoritaria. .
    Lo primero que hace un cliente cuando contrata unos servicios en todas las horquillas de precios y modalidades , pisos locales, calle etc es preguntar ¿que servicios haces? y el precio y a partir de ahí se negocia y es entonces cuando dependiendo de las circunstancias concretas de cada persona y no generales, puede o nio puede haber busas
    Si te vueves a leer el texto verás que te has ido por los cerros de Ubeda y que lo que comentas nada tiene que ver con el texto
    Tanto Paula como yo como otras mujeres que nos hemos mediatizado de una manera u otra recibimos un montón de correos de mujeres y de hombres que quieren ejercer la prostitución para pedirnos consejo y aclarar dudas que se tienen y la reflexión que hace Paula es que no hablan abiertamente diciendo que quieres ser putax o ejercer la prostitución, en vez de eso lo que hacen es denominarlo «eso» consecuencia directa de lo que representa el estigma social y si ya antes de ejercer ya se habla con tabu y prejuicios esto si que puede condicionar, a unas personas más y a otras menos, el ejercicio propiamente dicho. Finalmente estamos hablando de mujere sy hombres que son capaces de moverse, preguntar, consultar y pedir consejo antes de iniciarse NO DE PERSONAS QUE YA ESTAN EJERCIENDo Jolines!!!!!

  15. Marien, sólo una pregunta: ¿quiénes determinan si una determinada prostitución es de lujo o alto nivel o no lo es: los hombres que han de pagar esas elevadas cantidades por la relación sexual o sexo-afectiva o por la compañía de la mujer, o las mujeres (ya sea trabajando como independientes o dependiendo de agencias) que establecen u orientan esos precios? Pregunto esto porque es posible que «prostitución de alto nivel o lujo» signifique cosas diferentes según se esté en la posición de pagar o en la de cobrar. Honestamente creo que pagar por estar con alguien un precio a partir de 300 €/h es algo que está exclusivamente reservado a una minoría –muy minoritaria– de los hombres españoles.

    El resto de lo que me dice usted lo comprendo y acepto.

  16. Ambos dos. Economia pura y dura. oferta y demanda que se cruzan.

    En primer lugar te olvidas que en España no sólo consumen los hombres españoles sino extranjeros, sobre todo hombres que vienen de negocios y tiene muchísmo inero
    Así 200€ 300€ 400€ lo pagan muchos más hombres de lo que te crees. Hay mucho dinero negro y mucha profesion liberal que permiten gastarse ese dinero (profesores universitarios, abogados, políticos, futbolistas, artistas, directivos, empresarios varios, fontaneros, médicos de toda clase… Tampoco tienes en cuenta la asiduedad, que a lo mejor no se pueden gastar 500€ al mes pero si cada dos meses…
    Las tarifas de 1.500€ H para arriba si que están en una minoría –muy minoritaria– de los hombres españoles.

    Como te he dicho cientos de veces no tienes en cuenta la gran compejidad de factores que se dan en la prostitución.

  17. Siguiendo con el símil que ya te di de referncia alguna vez las mujeres se gastan mucho dinerito en tratamientos de estética o si no 200€ en bolsos o zapatos y más.. Por ejemplo 10sesiones de cavitación para reducir 3 cm. de volumen que se recupera en un mes está sobre los 600€. Y los centros de estética estan llenos….
    hala!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  18. Me he olvidado de otra cosa. Otra cosa muy importante que determina los precios son las características geoeconómicas de las diferentes localidades o Comunidades Autónomas. por su PIB
    Sevilla, Málaga, País Vasco, Madrid, Barcelona, Gerona, Valencia, Santander, Navarra …son localidades donde se puede ofrecer y demandar servicios con tarifas de todas las horquillas, en cambio en Asturias o Lugo no se te ocurra poner tarifas de más de 200€ que no te vas a comer un colín….

  19. Estimado Eduardo,
    Yo, como escort o prostituta (según preferencias) que cobra 250€ por una hora me considero «privilegiada» frente a otras compañeras.
    Para ir a mi casa paso todos los día por una rotonda en la que día tras día, llueva o nieve, haga frío o calor, veo a una chica siempre muy ligera de ropa ejerciendo el mismo trabajo que yo. La veo y pienso en lo duro que tiene que ser. Mientras que yo ejerzo mis servicios en cómodas habitaciones y hoteles de 5 estrellas, ellas probablemente tengan que ejercerlos en la parte trasera de un coche en cualquier descampado. Mientras yo espero tranquilamente haciendo mi vida (estudiando, en casa, en la oficina, en una cafetería con mis amigas…) a que mi móvil suene, ella pasa horas a la intemperie (a veces de pie bajo un simple paraguas) esperando a que algún cliente se acerque.
    No me voy a meter en qué es prostitución de lujo y que no, no me voy a meter en por qué unas tarifas y condiciones y otras. A donde quiero llegar con esto, es que a que para poder remediar esta situación. No la situación de las tarifas, si no la situación de las condiciones, las profesionales del sexo de pago debemos luchar por nuestro derecho de trabajar en unas condiciones decentes. El primer paso para ello, es admitir que eres prostituta, que esa es la forma en que pagas las facturas, das de comer a tu familia, etc.
    Para que otros consideren la prostitución un trabajo, las primeras en considerarlo como tal hemos de ser nosotras.
    Creo que Paula, lo que quería decir con su texto, es que si una mujer se ha decidido a trabajar en el sexo de pago, lo primero que bebe hacer es no avergonzarse de ello. Independientemente de los servicios que realices, es prostitución, ya sea de lujo, alto nivel o no. Prostitución es prostitución independientemente de lo que cobres y de los servicios que hagas o que te pidan.

  20. Alejandra dice:
    -…si una mujer se ha decidido a trabajar en el sexo de pago, lo primero que bebe hacer es no avergonzarse de ello. Independientemente de los servicios que realices, es prostitución, ya sea de lujo, alto nivel o no. Prostitución es prostitución independientemente de lo que cobres y de los servicios que hagas o que te pidan-.

    Una capacidad de síntesis envidiable. ¡Gracias!

  21. Estimada Alejandra, permítame darle mi opinión sobre algo de lo que me dice.
    Es sobre esto:
    «El primer paso para ello, es admitir que eres prostituta, que esa es la forma en que pagas las facturas, das de comer a tu familia, etc.
    Para que otros consideren la prostitución un trabajo, las primeras en considerarlo como tal hemos de ser nosotras.»

    -De acuerdo con que el problema del estigma asociado al ejercicio de la prostitución está ahí y condiciona de diferentes maneras a al conjunto de las mujeres que se dedican a dicha actividad. Esto lo sé desde hace bastante tiempo y es un tema con el que estoy sensibilizado.
    Pero además de ello, yo, personalmente, también veo otro problema que tiene que ver con que hay personas, tanto entre las que se dedican al ejercicio de la prostitución como entre los hombres que son clientes, que no conciben que tal actividad se merezca el mismo reconocimiento que tienen el resto de los trabajos en los que cualquiera puede pensar. Esas personas no se ven a sí mismas ni como trabajadoras ni como clientes de alguien que realiza un trabajo. No valoran ni piensan en la prostitución de la misma manera que esos trabajos que mencionaba Paula –arquitectura, trabajo doméstico… Y ello no tiene porqué deberse necesariamente o principalmente a que esas mujeres o esos hombres hayan «interiorizado » el estigma.
    Además de esto que le acabo de exponer, cada vez tengo más la certeza de que recurrir en exceso a los argumentos que se refieren al estigma de puta para defender el ejercicio de la prostitución (y no sólo la visibilización de esta actividad) puede tener un efecto contraproducente tanto en las personas que se dedican a ella como en las que pagan por ella, un efecto consistente en la «desactivación» de la posibilidad de una auto-crítica concerniente a lo que unas y otras de estas personas hacen con sus vidas y con las de los otros con los que se relacionan en este comercio. En este mismo sentido, considero que el llamado «feminismo abolicionista» ha podido tener nefastas consecuencias en las personas que han decidido permanecer ejerciendo prostitución de manera voluntaria, ya que habría hecho que estas personas se centraran y emplearan sus energías en dirigir todas sus defensas en justificarse ellas en su actividad frente a los ataques de carácter ideológico de esas feministas, dejando así completamente de lado una posible reflexión sobre lo que ellas hacen realmente en su ocupación como ‘prostitutas’ –o «trabajadoras del sexo–; en una verdadera reflexión crítica sobre esa su forma de obtener ingresos en la prostitución, en comparación con otros oficios o trabajos.
    Esto es un poco lo que pienso.

  22. Impresentable comportamiento el tuyo, Asturiano, usando otro nombre y mintiendo al personal.
    Hay una palabra para definir tu comportamiento y tus ataques frontales a quienes, en otro momento, te dieron tanto y a cambio sólo te pidieron dinero. Yo no la diré, dejaré que resuene en tu maltrecho cerebro.

    No vuelvas a mi casa. Quédate en la tuya. No eres bienvenido.

Deja un comentario