Los tres quioscos instalados por el Ayuntamiento no eliminan la prostitución del centro
Sylvain Cherkaoui Madrid
Se pensaron para reconquistar el terreno a la prostitución. Para empujar a las meretrices más allá de las calles traseras de la Gran Vía y frenar la degradación en general de tres céntricas plazas. Sin embargo, tras sus primeros días de funcionamiento, los “quioscos antiprotistución” sólo han añadido una terraza más a las plazas donde se ubican, mientras las meretrices siguen orbitando a su alrededor.
Los quioscos de hostelería ya ocupan su posición en las plazas de Vázquez de Mella y Jacinto Benavente, y a principios de junio comenzará a funcionar también la de la plaza de Santa María Soledad Torres Acosta, la conocida como plaza de la Luna, según señaló una portavoz del Ayuntamiento. En este último caso, el quiosco dedicado a la hostelería fue una petición expresa de los vecinos.
Los lugares elegidos no son aleatorios. Se trata de tres de los enclaves del Centro más castigados por la prostitución, el botellón, la marginalidad y otras actividades, como el trapicheo de drogas. Por encima de todo, el objetivo es aumentar el interés del turista.
En la plaza de Jacinto Benavente el quiosco se ubica casi en el mismo lugar donde hasta hace unos meses vivía acampada la familia Meño. Es el primero que empezó a funcionar, hace unos 20 días. A simple vista, parece una terraza de bar más.
“Tenemos esta zona saturada de terrazas, para mí se trata de un negocio más”, señala Martín, vecino de la zona. “Además, tampoco se acaba así con el problema de la prostitución, sólo se desplaza, y ni eso”, comenta apresurado el hombre mientras con la cabeza hace un ademán.
Detrás del quiosco se ve a tres meretrices, otro grupo se resguarda a la pequeña sombra que ofrece el ascensor de un garaje. En la esquina de la calle de Carretas se aposta otra y algunas más se sientan bajo el toldo de una librería. Aunque parece pronto para hacer un balance, la primera sensación es que el quiosco no las ha disuadido, como pretendía este proyecto de la Junta de Centro.
Los quioscos están pensados para seguir funcionando en invierno con una pequeña zona cubierta. Dentro de su vocación turística, tendrán también la función de potenciar distintos aspectos de la cultura madrileña.
Durante el periodo estival los beneficiarios de la concesión, a 10 años según el proyecto, tienen permiso para colocar alrededor de 100 m2 de mesas y sombrillas.
http://www.adn.es/local/madrid/20110529/NWS-0642-urbanismo-madrid-prostitucion.html









