Adicción a la masturbación

Adicción a la masturbación. Ante todo debemos dejar muy claro que la masturbación es una actividad sexual muy placentera y sana de la que no debemos avergonzarnos en ningún momento. Pero, como en cualquier otro caso, su adicción puede ser un problema importante al que debemos enfrentarnos.

Podemos definir la adicción a la masturbación como la necesidad compulsiva de masturbarse, hasta el punto de que el individuo pierde el control de sus actos. En el campo sexual se le podría equiparar con la adicción al porno, que hace que muchas personas no se puedan excitar sin visionar este material.

La adicción a la masturbación es muy diferente a lo que podría ser, por ejemplo, la dependencia de las drogas. Se trata de lo que se conoce como una adicción de ‘proceso’, es decir, la mente se acostumbra a que se liberen ciertos productos químicos fruto de la estimulación que produce este acto. De esta manera, cada vez necesitamos masturbarnos más.

Una de las principales consecuencias de la adicción a la masturbación es que se puede correr el peligro de que la actividad sexual normal no llegue a satisfacernos completamente y que nos acostumbremos a un tipo de placer demasiadocortoe intenso como para disfrutarlo en pareja.

La manera más fácil de saber si somos adictos a la masturbación es tratar de evitarla. Si no podemos dejar de masturbarnos ni siquiera un tiempo prudencial significa que nos movemos en este campo de manera compulsiva y que necesitamos recibir ayuda externa, principalmente por parte de un experto en temas de sexología.

Foto Vía 1: Todo Mujer Latina

Foto Vía 2: Netmona

Foto Vía 3: La patilla  

http://www.sexologia.net/31-08-2011/mujer/adiccion-a-la-masturbacion

 

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¿Qué es un gatillazo sexual?

Es una especie de impotencia sexual masculina y femenina, que no obedece a ninguna disfunción mayor ni a un problema realmente grave
Por: Nina | 31 de Agosto, 2011 | 10:25

Hay de gatillazos a gatillazos. Y nadie quiere que un buen día le propinen uno. Hay los gatillazos sexuales, esos que a nadie le gustaría que le ocurrieran en la vida, pero que, sin embargo, ocurren de manera más frecuente que lo que se piensa.

Estos, los gatillazos sexuales, no matan a nadie, por suerte, pero tampoco son del todo deseables. Una vez, a una amiga le tocó tener como compañero a alguien que no cesaba de ametrallarla con tanto gatillazo sexual.

Recuerdo que el resto de amigas, que poco o nada sabían sobre el tema, preguntaban insistentes de qué se trataba ese tan famoso gatillazo sexual. Ella tuvo que contarnos que se trata de una especie de impotencia sexual situacional, que no obedece a ninguna disfunción mayor ni a un problema realmente grave. Simplemente pasa y ya está. Casi de manera sorpresiva la erección se pierde, así de la nada.

Y es que es verdad, de este tema poco o nada se habla. Hay miedo y vergüenza alrededor de él ya que se trata de la pérdida súbita de la erección. Puede ser normal si no afecta a más del 50 por ciento de los coitos, pero incluso en ese porcentaje, es ya difícil de llevar y hablar sobre el tema al interior de la pareja. La comunicación entre ambos tiene que ser básica.

Se dice que las causas principales del gatillazo súbito son el descenso progresivo de la producción de una hormona masculina (andrógenos), al consumo de alcohol y tabaco, y algunas medicaciones como antidepresivos.

¿Y a quién no le ha pasado eso: que durante pleno acto sexual la erección de su hombre disminuya o definitivamente lo haga imposible de seguir? Nuestra amiga de inicio pensó que se trataba de ella, y eso pegó en su autoestima, pero una vez que se informó y se dio cuenta que la pérdida de erección no significa necesariamente falta de deseo, el tema cambió. Y ahora se lo toman con calma y tranquilidad cuando sucede.

En ocasiones un hombre puede estar plenamente excitado, pero tener un gatillazo sexual y seguir excitado igualmente, consternado sólo con la situación que le ocurre. Al mismo tiempo, es ello lo que puede hacerle sentir estresado: querer dar la talla y no poder hacerlo. A veces incluso ocurre cuando él se estresa demasiado por estar con una chica muy guapa y querer estar a la altura.

La buena noticia es, que el 90 por ciento de estos gatillazos son tratables. Y, aunque se supone que el gatillazo sexual, oficialmente son casos masculinos, también les ocurre a las mujeres que con el mismo tipo de causas pueden suspender súbitamente su actividad sexual: el consumo de tabaco, alcohol, medicaciones, estrés, cansancio, nervios o miedo al embarazo.

Sólo hay que saber que si ocurre no pasa nada, no se trata de algo realmente grave y que le ha ocurrido a un 90 por ciento de los hombres. Tampoco pasa nada con las mujeres, y ellas deben saber que no es su culpa ni una baja de deseo. Es casi tan natural como estornudar. Sólo si ocurre en un nivel superior al 50 por ciento de los coitos, entonces sí habría que visitar a un especialista.

 

¿Cuándo y cómo te ha ocurrido un gatillazo sexual?

¿Qué has hecho después?

http://de10.com.mx/12324.html

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