Trabajadoras del sexo clandestinas se resisten a chequeos médicos

TEGUCIGALPA.- Las trabajadoras del cada día asisten a los centros de salud para realizarse un control sanitario, sin embargo hay muchas que ponen en riesgo la vida de los hombres que atienden, según informe de las autoridades de salud.

Los frecuentes chequeos  han permitido que en los últimos años las autoridades sanitarias registren una significativa reducción de riesgos de infecciones y enfermedades por contagio .

Las trabajadoras del sexo de sectores no exclusivos acuden periódicamente a su control médico sin ningún problema.

Sin embargo el peligro lo representan las clandestinas quienes podrían estar infectadas pero se rehúsan a un chequeo médico porque no aceptan que son trabajadoras del sexo y se hacen pasar como trabajadoras de actividades especiales o exclusivas en el mundo de la prostitución.

Aunque en los centros de salud existen clínicas de Infección de Transmisión Sexual (ITS), en donde se establece que toda mujer que sostiene relaciones de forma remunerada, se reconoce como una trabajadora del sexo y representa riesgos de contagios.

El nombre en los últimos tiempos comenzó a desaparecer del ambiente donde se desempeñan las mujeres de la vida alegre, los también cambiaron de nombre.

Sin embargo las mujeres que se dedican a esa actividad de forma secreta y remunerada son las de mayor riesgo pues las otras trabajaderas del sexo ya no representan tanto peligro como antes, cuando no había regulación.

Muchas trabajadoras del sexo se autodenominan como cajeras de los bares, modelos, asesoras de restaurantes y hasta organizadoras de eventos para clientes exclusivos de algunas discotecas.

Uno de los tantos casos es el de una joven de 25 años de edad conocida como “Kani” labora en una institución gubernamental durante el día, pero en la noche se dedica a la atención de clientes en un bar de Tegucigalpa.

“Sólo con el trabajo que he tenido en el gobierno desde hace un año no puedo vivir, pero hace cinco meses trabajo en el negocio de un amigo y me va bastante bien porque él me paga y también los clientes”, confió la dama.

El centro de salud Las Crucitas es el principal sitio para atender a trabajadoras del sexo.

La atractiva mujer indicó que el salario de su empleo no le ajusta para cubrir sus necesidades domésticas, pero de jueves a sábado por las noches trabaja en el bar de su amigo y le han permitido resolver muchos problemas económicos de esa forma, pero el riesgo de contraer y multiplicar enfermedades de trasmisión sexual son inminentes.

Pero asegura que no es una prostituta, sino asesora del bar y atención especializada a los clientes. “Los clientes que llegan al negocio también me contratan para que les dé una atención especializada y privada”, relató la elegante joven.

Al igual que “Kani”, otras jóvenes son a domicilio, por catálogo, las que no son reguladas por autoridades sanitarias.

Asimismo se encuentran mujeres que hacen trabajos “especiales” en algunas casas de masajes.

El doctor Abraham Barahona encargado de la clínica ITS del centro de salud Las Crucitas en Comayagüela, manifestó que en la capital existe un importante número de mujeres que se dedican de forma permanente a esta actividad y lo reconocen.

“Nosotros atendemos un promedio de 20 pacientes ITS cada día, pero son mujeres que trabajan en bares de Comayagüela, frecuentadoras de la Calle Real de Comayagüela, de Sipile y del mercado, pero hay un alto porcentaje de trabajadoras del sexo que se dedican a esta actividad sin registro”, expresó Barahona.

Muchas de las mujeres y hombres que ofrecen sus servicios de forma clandestina en las calles no se realizan un chequeo.

El galeno indicó que las féminas llegan a los centros de salud porque otras compañeras las llevan o en ocasiones su madre porque también ella se dedica a esa práctica y afortunadamente en lo que va del año no han registrado un nuevo caso de VIH sida.

“Sabemos que muchas mujeres viven del sexo remunerado pero lo hacen de forma privada y quiere decir que son parte de la población en riesgo de contraer enfermedades venéreas como sífilis, gonorrea, condiloma y el VIH Sida en el peor de los casos, pero no visitan los centros de salud para un control sanitario”.

A estas pacientes les suministran condones de forma permanente para evitar contagios, y otros anticonceptivos para prevenir embarazos no deseados.

Además del centro Las Crucitas también se les atiente en el centro de Villa Adela de Comayagüela, Los Pinos en la salida al oriente de Tegucigalpa, no obstante a los transexuales sólo se entienden en el centro de salud “Alonso Suazo” del barrio Morazán y en el Manchén de Tegucigalpa.

Transgéneros son los más puntuales con los chequeos
Virgilio Madariaga

El jefe de la unidad de Infecciones de Transmisión Sexual del centro de salud “Alonso Suazo”, Virgilio Madariaga, manifestó que este centro asistencial es donde se recibe toda la información de atenciones de pacientes que se dedican a la prostitución.

“Nosotros recibimos la información de los demás centros de Tegucigalpa y tenemos un registro de unas 2,000 pacientes que se atienden periódicamente por estas causas, pero aquí apenas recibimos unas seis cada día que son de la zona de influencia del centro de Tegucigalpa, pero debería ser más”, expresó Madariaga.

El galeno indicó que nadie debe tener pena de buscar atención médica cuando se dedica al comercio sexual, porque es una forma de control sanitario que le permite no infectarse ni infectar a otros.

En este establecimiento de salud hay una particularidad que la mayor parte de personas trabajadoras del sexo que no pierden su chequeo médico son los homosexuales, en cambio las mujeres casi no se presentan aunque en esta zona hay bastante prostitución.

“Invitamos a las personas que se dedican a la actividad sexual que no es con su pareja a que vengan a un control sanitario, que su tratamiento es confidencial y eso le permite llevar una mejor vida sexual”, concluyó.

http://www.latribuna.hn/2011/08/29/trabajadoras-del-sexo-clandestinas-se-resisten-a-chequeos-medicos/

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Un comentario

  1. A ver, es que si están registradas tienen que pagar y eso es lo que no quieren. El ADN recogió el tesimonio de varias chicas que le confesaban al periodista que la policía tenía un REGISTRO de ellas, lo cual es manifiestamente ilegal… pero necesario para llevar el control fiscal y sanitario de las chicas.

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