Un francés condenado por no tener relaciones sexuales con su mujer en años

Un hombre de Niza (sureste de Francia) fue condenado a pagar a su mujer una indemnización de 10.000 euros al término de un proceso de divorcio por no haber mantenido relaciones sexuales con ella durante años, publica Le Parisien.

El dictamen del Tribunal de Apelación de Aix en Provence condenó a este hombre, que ahora tiene 51 años y del que el periódico sólo dio su nombre y la inicial de su apellido, Jean-Louis G., por «ausencia de relaciones sexuales durante varios años».

El tribunal no aceptó sus alegaciones en el sentido de que «las relaciones simplemente se habían espaciado con el paso del tiempo», tenía «problemas de salud» y sufría «una fatiga crónicagenerada por los horarios de trabajo».

«Jean-Louis G. no justifica los problemas de salud que le hacían totalmente incapaz de tener relaciones íntimas con su esposa», le respondieron los jueces en su dictamen.

La esposa, por su parte, había insistido en que la ausencia de sexo entre ambos estaba en el origen de su separación, y que eso mismo había contribuido en gran medida al deterioro de la relación de la pareja, ideas que se vieron refrendadas en el veredicto a su favor del Tribunal de Apelación, que data del mes de mayo.

Allí se recuerdan los «deberes del matrimonio», y más en concreto que «las relaciones sexuales entre esposos son en particular la expresión de la afección mutua que se tienen».

La mujer, que obtuvo que la justicia pronunciara el divorcio por culpa exclusiva de su ya ex marido, no cuantificó en cualquier caso con qué frecuencia hubiera querido tener sexo, señaló Le Parisien, que recordó que tampoco la normativa francesa ofrece precisiones sobre ese aspecto, lo que deja su apreciación en manos de los jueces.

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/09/03/internacional/1315043198.html

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Consejos para retardar el orgasmo en la mujer

Consejos para retardar elorgasmoen la mujer.En elsexolas prisas no son nunca nada bueno. Si queremos disfrutar de orgasmos largos e intensos debemos aprender a retrasar al máximo el momento del clímax. De esta manera descubriremos que nuestro placerno tiene límites.

Para aprender a controlar los orgasmos femeninos y retrasarlos lo suficiente como para gozar al máximo de las relaciones sexuales una mujer necesita tomar el control de sus sensacionesyjugarcon ellas. Para ello se puede recurrir a diversas cosas:

Una buena opción es usar juguetes sexuales, que ayudan a aumentar la excitación y, a la vez, hacen que este proceso se alargue. También es importante que se realicen periódicamente ejercicios del suelo pélvico y se pueden emplear geles ycremasde efecto retardante, que ayudan a que el momento del clímax llegue lo más tarde posible.

Pese a todo una de las cosas más importantes para conseguir retrasar elorgasmode unamujer es conocer su cuerpo. Los expertos en psicología indican que la mejor manera de lograrlo es conocer nuestro cuerpo y el de nuestra pareja y saber cuales son las partes que nos excitan más o menos para saber que zona debemos estimular para tener el máximo placer.

Y lo que es indispensable para que todo lo dicho hasta ahora sea posible es ser capaces derelajarnos mientras tenemos relaciones sexuales. De esta manera seremos capaces de centrarnos en la situación para disfrutar de la pasión al máximo, sabiendo que sentimos en cada momento. Una buena manera de hacerlo es con los preliminares del sexo, que nos permitirán disfrutar delsexoy no focalizar toda la atención en la consecución del orgasmo.

Foto Vía 1: El confidencial
Foto Vía 2: Pasiones
Foto Vía 3: Liberal

http://www.sexologia.net/05-09-2011/mujer/consejos-para-retardar-el-orgasmo-en-la-mujer

 

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Los secretos del masaje erótico

Getty Images. Pareja

¿Aburrida de lo mismo? ¿La rutina le quitó la magia a tus encuentros? Una especialista en erotismo nos propone una manera diferente de comenzar la relación y una forma súper sensual de entrar en sintonía y excitarse mutuamente. Seducilo, tocalo, hacé que te desee a más no poder y sentite una verdadera geisha.

Nosotras los acariciamos como nos gustaría que nos acariciaran. Y ellos nos acarician como les gustaría que los acariciáramos. Resultado: todos nos acariciamos mal. Las mujeres lo hacemos con movimientos largos y suaves, con la punta de los dedos, delicadamente… ¡Y ellos se duermen! No es para sorprenderse, eso es muy aburrido. Los hombres, en cambio, nos aprietan y nos amasan todo el cuerpo, algo que no nos excita para nada.

Lo más difícil es hacer realmente bien los movimientos con las manos para lograr que a ellos les guste, los relaje y erotice. Pero, por supuesto, se puede aprender. Es sólo cuestión de práctica… Y ganas, por supuesto.

Comencemos. Hay un tip básico que no debés olvidar: una mano hace una cosa y la otra mano hace otra cosa. Los movimientos nunca tienen que ser rítmicos, porque lo rítmico relaja pero no calienta. Hacé movimientos circulares, chiquitos y con “intención”; también “amasá”, como hacen los gatos con sus patas. Trabajá sobre su piel, con la yema de los dedos, la palma, el dorso y el antebrazo. Algo súper excitante, es pasar las uñas al revés y con suavidad.

Se siente muy bien cuando hacés cosas diferentes con cada una de las manos. Sin embargo, si al principio no te sale, no te preocupes, lo importante es que puedas entrar en clima, encender la pasión y provocarlo.

 

Paso a paso

– Él se acuesta boca abajo, en la cama o en el suelo, donde más les guste. Si eligen el piso, colocá toallas para que no resulte tan duro. Bajá las luces y poné música sensual.

– Acomodate a su lado y de rodillas, a la altura de sus caderas. Comenzá acariciándolo desde el tobillo hacia arriba, con movimientos circulares, no rítmicos.

– Subí hacia la espalda con una de tus manos y recorrela y luego dejala apoyada en la cintura, donde empieza la cola. Con tu otra mano, acariciale la entrepierna. Si le gusta (te vas a dar cuenta porque abre un poquito las piernas), acariciale la zona perianal suavemente y bien por el medio.

– Mientras seguís acariciándolo en la entrepierna, podés comenzar a pasarle tu boca, tu pelo o tus pechos por toda su espalda. De ese modo, vas a multiplicar los estímulos…

– Acomodate otra vez bien a su lado, tomá un gel íntimo o una buena crema  y repetí el masaje en la espalda. Detenete en el área perianal, frotá y acariciá suavemente. Si le gusta -y normalmente lo hacen- podés acercarte a su zona anal. Seguí hasta que notes que su trasero se levanta un poquito, ahí meté la mano y comenzá a acariciar su miembro.

 

Hasta acá las indicaciones. El resto, ya depende de ustedes. ¡Disfruten y gocen de a dos! ¿Normalmente lo masajeás para excitarlo? ¿Tenés algún secreto que quieras compartir con nosotras? ¡Comentá! 

 

Paola Kullock es autora del libro «Sexo, ¡ponele ganas!», de Ed. Aguilar, de donde se extrajo esta columna. Además, es directora de su escuela de erotismo: www.pkescueladesexo.com.ar

http://www.entremujeres.com/pareja-y-sexo/secretos-masaje-erotico_0_403159685.html

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La falta de fondos deja a las prostitutas sin programas sociales durante un año

Decenas de chicas ejercen en la ciudad sin que la administración haya prorrogado los proyectos que les intentaban ayudar a dejar la calle

M.A.RIVES Olvidadas por la crisis en una rotonda. Decenas de prostitutas ejercen de sol a sol en las calles de la ciudad de Torrevieja. Son chicas jóvenes, en su mayoría procedentes de países africanos y del este europeo, que esperan semidesnudas la llegada de clientes para ofrecer sus servicios sexuales. Hasta hace pocos meses contaban con la ayuda de programas desarrollados por trabajadoras sociales y psicólogas dirigidos exclusivamente a ellas, pero la crisis económica también ha pasado factura a uno de los colectivos más vulnerables y, hoy por hoy, ninguna administración financia programas que velen por la integridad de las meretrices.
La llegada de cualquier turista a la ciudad torrevejense está condicionada por la obligatoriedad de presenciar espectáculos no aptos para menores. Las rotondas de la CV-95 y de la Vía Parque se han convertido en auténticos escaparates en los que durante las 24 horas del día numerosas trabajadoras del sexo alquilan sus encantos carnales por un puñado de euros. Pueden verse en cualquier rincón de la ciudad. Por el día, resguardándose del sofocante calor bajo sombrillas o bronceándose en silletas de playa. Por la noche, erguidas sobre su par de tacones exagerando poses eróticas en un intento por llamar la atención de posibles clientes.

Proyectos abandonados
Hasta octubre del año pasado, la Asociación de Mujeres de la Noche Buscando el Día (AMUNOD), en colaboración con la Asociación Esperanza y Vida de Torrevieja, prestaban asesoramiento y atención social y laboral al colectivo de prostitutas que ejerce en la ciudad a través de un programa subvencionado por Caja Mediterráneo que llevaba por nombre «Acerca-T». El proyecto, presentado en 2008 desde la concejalía de Bienestar Social de la ciudad, ofrecía un servicio de atención al colectivo de prostitutas para ayudarles, si así lo decidían, a dejar la calle emprendiendo acciones para su reinserción social y laboral.
Asimismo, desde la Conselleria de Sanidad de la Generalitat Valenciana se desarrolló entre 2005 y 2009 el Programa de Reducción de Riesgos «Prevenbús» cuyo principal cometido fue la prevención de la transmisión del VIH y otras enfermedades infectocontagiosas mediante la distribución de preservativos y otros materiales preventivos entre el colectivo. En el marco de esta iniciativa, una unidad móvil se encargaba de recorrer varias veces por semana los principales puntos frecuentados por las personas que ejercen la prostitución en la calle. Así, una serie de trabajadores sociales se encargaba de realizar chequeos sanitarios a las prostitutas y, en colaboración con el Centro de Información y Prevención del Sida (CIPS), se les ofrecía la posibilidad de trasladarse en autobús cada cierto tiempo al centro del CIPS ubicado en Alicante para realizarles exámenes médicos.

Financiación
Con el estallido de la crisis económica, las administraciones públicas fueron cerrando poco a poco el grifo que financiaba este tipo de programas preventivos. Desde Cruz Roja o Amunod advierten hoy que en el municipio de Torrevieja no existe ningún programa dirigido a este colectivo por la falta de apoyo económico de las administraciones.
Una de las trabajadoras sociales de Amunod asegura que han propuesto al Ayuntamiento de Torrevieja subvencionar un proyecto para desarrollarlo en la ciudad del que ni tan siquiera han recibido contestación. «Si nos llama una chica de este municipio tratamos de acercarnos para ayudarla, pero al no estar presentes allí no podemos llevar a cabo un seguimiento continuado», subraya.
«Nuestra experiencia nos dice que son chicas que no tienen recursos económicos, y es muy raro que se desplacen hasta Alicante para pedirnos ayuda, por eso es muy importante acercarles este tipo de ayuda». Así las cosas, mientras los políticos miren hacia otro lado, las meretrices seguirán a su suerte ejerciendo en las carreteras.

http://www.diarioinformacion.com/vega-baja/2011/09/05/falta-fondos-deja-prostitutas-programas-sociales-durante/1164570.html?utm_source=rss

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Trastornos del orgasmo en la mujer

Trastornos delorgasmoen la mujer.Los principales trastornos delorgasmoen la mujer se centran en la inhibición del placer o en el dolor que algunas sufren cuando tienen el orgasmo.

La inhibición del placer se denomina anorgasmia y es un trastorno persistente que puede darseen formade ausencia o retraso del orgasmo, después de una excitación completamente normal. Esta incapacidad para llegar a tener un orgasmo, pese a recibir la estimulación adecuada y encontrarse en las condiciones oportunas para que se de, tiene especial incidencia en las mujeres, aunque pueden sufrirla también algunos hombres.

Se habla de anorgasmia primaria (la más frecuente), cuando la mujer no ha conseguido nunca un orgasmo, y de secundaria cuando el problema aparece después de un tiempo de respuesta normal. También se puede hablar de anorgasmia situacional, cuando elorgasmose alcanza en determinadas situaciones, como con una pareja concreta. Hay que tener en cuenta que el sufrir de anorgasmia puede provocar alteraciones psicológicas en la mujer, como la distorsión de su imagen corporal y la disminución de su autoestima .

Otros de los trastornos delorgasmoen la mujer están relacionados con el dolor y son ladispaurenia (relación sexual dolorosa producida en buena parte por falta de lubrificación vaginal) y el vaginismo, un espasmo involuntario que se produce en la vagina y que interfiere en la relación sexual. No se sabe bien cual es la causa de este problema, pero los expertos señalan que puede deberse a un trauma sexual previo, como haber sufrido una violación o malos tratos.

Foto Vía 1: Lo que busca ella
Foto Vía 2: Psicología Udima
Foto Vía 3: Madrid mas.

http://www.sexologia.net/02-09-2011/mujer/trastornos-del-orgasmo-en-la-mujer

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´Reparto preservativos a las prostitutas porque me debo a ellas y a su salud´

Alicia Martel, en su casa, durante la entrevista. i SANTI BLANCO

Alicia Martel, en su casa, durante la entrevista. i SANTI BLANCO

Alicia Martel (Jinámar, 1947) es una mujer excepcional. Religiosa y comprometida, trabaja desde hace más de diez años con las prostitutas del mar de plástico de Almería

CIRA MOROTE MEDINA
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
– ¿Cómo va a parar usted a Almería?

– Llevo allí más de diez años… ¡Cómo pasa el tiempo! Mi congregación, las Religiosas Oblatas del Santísimo Redentor, nació en 1968 para dar apoyo a las mujeres en situación de exclusión, sobre todo en el mundo de la prostitución y todo lo que eso conlleva. En aquel momento tuvieron mucha visión de futuro, porque si no se educa a las mujeres, éstas no salen adelante. He estado en otros destinos, siempre con este tipo de tarea, y me destinaron a Almería. Cuando llegué, mis compañeras ya estaban trabajando allí con una academia de peluquería, cursos, etc; pero en 2002, Almería dio un vuelco. Comenzó un desarrollo económico espectacular gracias a la agricultura intensiva y eso produjo un efecto llamada de la población extranjera. El 90% de los trabajadores eran de otros países. De Nigeria, de Ghana, de Guinea Ecuatorial, pero también de países del Este, sobre todo, rumanos. Entonces, articulamos un nuevo proyecto dirigido a las mujeres que llegaron con ellos y que muchas veces acaban en la prostitución.

– ¿En qué consiste ese proyecto?

– Se llama Encuentro y lo llevamos a cabo con otra congregación, las Adoratrices, y con voluntarios. La diferencia con los programas anteriores estriba en que hacemos un acercamiento directo a las mujeres en su lugar de trabajo. Visitamos 35 clubes, 54 cortijos…

– ¿Cortijos?

– Sí, son las antiguas casas que han quedado en medio de kilómetros de invernaderos y que se usan como prostíbulos improvisados, desprovistos por completo de higiene y seguridad. Pero, sobre todo, donde trabajamos es en la calle, con las chicas que están en la calle, que son las que están en peores condiciones.

– ¿Cómo se acercan a ellas?

– Vamos tres en una unidad móvil, que tiene habilitada la parte de atrás como una especie de salón de estar. Allí hacemos tertulia, les ofrecemos un café con leche calentito, información, preservativos… Son encuentros informativos que redundan, sobre todo, en los riesgos que su trabajo puede acarrear a su salud. También les explicamos las opciones que les ofrece la ciudad donde viven, les planteamos alternativas de vivienda, recursos sociales… Les damos nuestra tarjeta para que nos llamen si necesitan algo y por si quieren salir de la prostitución, tenemos pisos de acogida temporal, donde pueden vivir mientras se forman y buscan otro trabajo. Es acompañamiento, información y seguridad.

– ¿Es cierto que muchas de ellas están extorsionadas con ritos de vudú?

– Sí, tienen muy arraigadas esas creencias y las temen muchísimo. Luego empiezas a hablar con ellas y te das cuenta de cómo han sido sus vidas y de que no han tenido posibilidad de recibir una educación. Sus países de origen están muy poco desarrollados y eso se nota. Si en occidente todavía no hemos logrado la igualdad entre hombres y mujeres, imagínese allí.

– ¿Muchas llegan a España siguiendo a sus parejas?

– Sí, más o menos engañadas, con promesas falsas, que, al final, acaban en la prostitución. Eso que se ve en la televisión, esas vidas duras, truncadas, todo eso existe. Si no lo ves, crees que eso sólo pasa en las películas. Las acompañas a hacer una denuncia y sigues todo el proceso y te das cuenta de cómo ha sido su vida, cómo ha sido utilizada, cómo se han incumplido todas las promesas que le hicieron. Una me decía que, en seis meses, sólo le habían dado 600 euros y había generado 30.000 euros.

– ¿Recuerda algún caso especial?

– Pues sí, el de una chica que había venido totalmente engañada y se plantó en el club y les dijo que ella no se prostituía. La encerraban, no le daban de comer… Pero ella no se achantó en ningún momento. Se puso en la puerta y dijo: «O me matas o me mato, pero yo salgo de aquí». Y lo consiguió. Ahora no tiene ningún problema de aparecer en televisión y denunciar lo que viven muchas mujeres.

– ¿Cómo reaccionan ellas cuando ustedes se les acercan?

– En un principio se extrañan de que vayamos por allí. Nosotras también usamos estrategias. Sabemos que hay una entre el grupo que está para vigilar, que suele ser la compañera del proxeneta. Lo que les ofrecemos es ayuda, pero ellas viven en un mundo de sospecha e intervienen muchos factores y personas, incluidos los clientes, por llamarles de alguna manera.

– ¿Qué opinión tiene de los hombres que pagan por el sexo?

– Pues que si hay prostitución es porque hay demanda. Todo esto habría que regularlo, porque ellas mismas te dicen que es una alternativa laboral, con estas palabras, y eso debería tener sus normas, sus derechos y sus obligaciones. Hay mucha hipocresía entre los llamados abolicionistas. Intentaron en un ayuntamiento de por allí quitarlas de la calle, pero no pudieron, porque nos opusimos las ONG. Lo que querían era que no se las viera, no protegerlas. Mi experiencia me dice que si una mujer tiene otra alternativa, no quiere ser prostituta. Es la sociedad que tenemos, la sexualidad mal entendida, por eso nosotras les intentamos dar una salida.

– ¿En los pisos de acogida?

– Sí, ellas nos llaman cuando están más desesperadas, porque es un mundo violento, hay palizas, hay problemas. Quedamos con ellas en un punto y les proporcionamos refugio y formación. Luego vuelan solas, porque no se puede estar siempre viviendo de los servicios sociales.

– ¿Qué le parecen medidas como la de Bonn, donde les cobran seis euros por usar la calle? ¿No es esto criminalizar a la víctima?

– No emplee ese término. Hay algunas que son víctimas, hay otras que no. El lenguaje es muy importante. El lenguaje inclusivo, por ejemplo, debe estar en todas partes, en las escuelas, en las iglesias, porque todo esto viene de una educación patriarcal y machista que hace a las mujeres dependientes emocionalmente. El hombre cree que puede hacer uso de la mujer a su antojo, que le pertenece. Yo les digo siempre que piensen con la cabeza, no sólo con el corazón.

– ¿Cómo es que usted reparte preservativos cuando el Papa ha hablado en contra de su uso?

– Porque yo me debo a estas mujeres y a su salud. Están expuestas a enfermedades, no sólo ellas, sino los clientes, y yo estoy en un programa de salud. La Iglesia católica no es sólo su jerarquía, que quizá no está acorde con los tiempos. Hay muchos que estamos en la base y trabajamos cada día. Ahora, también hay que implicarse si uno quiere criticarla.

http://www.laprovincia.es/sociedad/2011/09/05/reparto-preservativos-prostitutas-debo-salud/397936.html

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¿Por qué algunas mujeres no llegan al orgasmo?

Se dice que, a la hora del placer, las mujeres tienen mucha más sensibilidad física que sus compañeros. Sin embargo, muchas veces esto no es suficiente para llegar al orgasmo

 

Se ha dicho y se ha escrito mucho sobre la impotencia sexual masculina. ¿Y ellas? Las relaciones sexuales son de a dos y lo ideal es que ambos disfruten por igual. Sin embargo, así como a veces los hombres tienen problemas para lograr la eyaculación, las mujeres también tienen problemas para llegar al orgasmo, aún cuando están excitadas.

Esto se conoce como disfunción orgásmica y es más común de lo que crees, sólo que muchas veces por vergüenza o prejuicio, no se habla del tema. Si te cuesta trabajo creerlo, he aquí más datos que te ayudarán a entender que no eres la única con dudas y problemas a la hora de la intimidad con esa persona que tanto te atrae o con el compañero al que amas.

Se estima que alrededor del 66% de las mujeres tiene trastornos sexuales. Entre ellos, el 33% tiene falta de deseo, el 20% no siente placer durante el contacto sexual, el 15% tiene dolor durante la penetración vaginal, entre el 18 y el 48% tiene problemas para excitarse, al 46% le cuesta alcanzar el clímax y entre un 15 y un 24% no logra llegar al orgasmo.

Todos estos problemas pueden tener diferentes causas, ya que el comportamiento y la respuesta sexual dependen de una relación entre el ambiente, la condición física y de salud y otros factores psicológicos que no siempre es sencilla. En particular, como las mujeres con incapacidad de lograr el orgasmo o disfunción orgásmica sí sienten placer y logran excitarse, se considera que existen factores más allá de lo físico que las afectan a la hora del placer. Recuerda que el sexo es mucho más que una cuestión física y, posiblemente, tu pareja no logre satisfacer tus necesidades en distintos niveles, no sólo sexuales.

Por eso, la comunicación con tu compañero sobre tus deseos es muy importante y constituye el primer paso para resolver el problema. Tener una pareja comprensiva y dispuesta a colaborar es de gran ayuda en esta tarea. Frecuentemente, para que puedas comunicarte mejor y detectar y expresar tus deseos, la terapia psicológica también te puede ayudar.

Paralelamente, existen otros motivos que pueden atentar contra tu placer, muchos de los cuales se relacionan con situaciones emocionales cotidianas. Por ejemplo:

Estar bajo una situación de mucho estrés.

Tener problemas con tu pareja o aburrimiento y monotonía en la actividad sexual.

Timidez a la hora de solicitar cualquier tipo de estimulación.

Haber tenido alguna experiencia sexual traumática.

Haber crecido en una familia con muchos prejuicios sobre el sexo.

Tener autoestima baja o problemas con tu imagen física.

Tener temor de quedar embarazada o de contagiarte de una enfermedad de transmisión sexual.

Tener desordenes de ansiedad o estar deprimida.

Del mismo modo, también puedes tener algún problema físico que afecte tu sexualidad, como sufrir trastornos o cambios hormonales (debido a la menopausia o enfermedades crónicas, por ejemplo) o tener algún trastorno médico que afecte a la pelvis (como la esclerosis múltiple, neuropatía diabética o lesión de la médula espinal).

Por último, cuando de placer se trata, algunas sustancias y medicamentos tampoco ayudan a llegar al orgasmo. Es el caso del alcohol, algunas medicinas para tratar la hipertensión, algunas medicinas para el dolor (los calmantes), algunos antidepresivos y algunos anti-psicóticos, entre otros. No suspendas ninguno sin consultar con tu médico antes.

Lo bueno de todo esto es que hay muchas cosas que puedes hacer para mejorar tu vida sexual. Si crees que el motivo es físico, habla con tu médico sin pena para que te asesore. Si no es una cuestión física, no te avergüences en pedir ayuda psicológica de un profesional calificado. Ten en cuenta que cuando se trata del sexo no hay algo normal o anormal. Lo importante es lo que tú disfrutas, y no hay reglas establecidas.

Tú misma debes descubrir qué es lo que deseas y qué cosas son las que más te gustan, así como si tienes problemas para alcanzarlas o no. Algunas mujeres no se excitan ni tienen orgasmos, pero eso no les preocupa ni constituye un problema para ellas.

Sin embargo, ten cuidado con la resignación. Una cosa es que no te importe no lograr un orgasmo y otra muy distinta es que por costumbre, temor o la razón que fuere termines resignándote a una situación que no es la que realmente deseas.

Para descubrirlo, puedes comenzar reflexionando sobre una pregunta muy sencilla pero que puede ser muy difícil de responder: ¿Qué significado tiene el sexo en tu vida?, ¿se relaciona con la imagen que tienes de ti misma, es una expresión de amor y una forma de sentirte amada y aceptada, te hace sentir poderosa o tienen que ver con relaciones de poder? Nuevamente, ¿qué significa el sexo para ti?

Como ves, la respuesta puede ser tan amplia y variada como cada mujer. Lo importante es que, en principio, descubras cuál es tu relación con el sexo y el placer. Luego, si tienes una pareja estable, es igualmente importante que lo involucres y lo hagas parte de la solución. Al fin de cuentas, como ya mencionamos, el sexo es algo que se comparte entre dos y lo importante es que ambos lo disfruten: dar placer al otro también es una forma de gozar. Entra en acción ya mismo para que puedas disfrutar plenamente de tu relación en el plano sexual.

Fuente: vidaysalud.com

http://www.analitica.com/va/medicinaysalud/opinion/2863072.asp

 

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Cuando el vibrador se inventó para tratar la Histeria femenina

Seguro que más de un@ tiene en su casa, además del móvil, del MP3 y del ordenador, otro electrodoméstico no menos importante para ella. Me refiero al vibrador. Pero… ¿Algun@ de vosotr@s conoce la historia de este invento? ¿No? Pues es realmente interesante. Empecemos por los antecedentes de este maravilloso invento:

La prehistoria, los primeros consoladores

Hace un par de años, científicos alemanes de la universidad de Tubinga descubrieron lo que, hasta ahora, puede considerarse el consolador más antiguo de la historia. Se trata de un falo de unos veinte centímetros de largo por tres de ancho, esculpido en légamo o piedra cenagosa y perfectamente pulido. Su creación −según los expertos− data de hace unos 28 mil años.

La pieza fue descubierta por un equipo de la Universidad en la cueva Hohle Fels, cerca de Suabia. El hallazgo fue paulatino y la última pieza rescatada ha hecho posible su reconstrucción a partir de los catorce fragmentos que la forman.

Posteriormente en la Antigua Grecia, las mujeres solteras usaban el «olisbos», un sustituto del pene hecho de madera lubricado con aceite de oliva. En Oriente Medio, usaban falos fabricados con boñiga seca de camello recubierta por una resina, mientras que en algunas culturas precolombinas se valían de un hongo oriundo de Cuzco, cuya forma era similar a la de un falo.

Del s.XV d.C. hay manuscritos chinos que describen las bolas vaginales con las que se efectuaban movimientos en el interior de la vagina produciendo estimulación sexual y ejercitando la musculatura pélvica para así producir más placer durante el acto.

En occidente, en los siglos venideros desde el siglo I a. C. al XVIII todos o gran parte de los registros escritos de que se disponen tachaban de inmoral y pernicioso todo aquello referente a la masturbación siendo unos pecadores todos aquellos que la practicaran, lo que no significa que dejaran de hacerlo, incluso dentro de los conventos (o al menos eso dicen los escritos).

Karlheinz Deschener es un historiador y crítico alemán nacido en 1924. En su obra «Opus Diaboli» (Catorce ensayos irreconcilliables sobre el trabajo de la viña del señor) el autor dice:

«A falta de hombres y no permitiéndoles a las monjas ni siquiera un padre confesor, estas tenían que conformarse a menudo con niños, cuadrúpedos o aparatos completamente inanimados pero causantes de placer, de factura muy primitiva, a veces, pero también falos artificiales con sus bolsas testiculares llenas de leche que, simulando una eyaculación, derramaban en el momento de máxima tensión, fría o caliente, en la vagina más o menos virginal. No sin razón llamaban en Francia «Bijoux de religieuse» (Joya de religiosa) a estos substitutivos.»

Por supuesto, las clases más humildes que no tenían acceso a «Bolas» u «Olisbos», no dejaban por ello de disfrutar, ya que utilizaban como substitutos lo que tenían más a mano: Cirios y velas, maderas talladas, hortalizas diversas, etc.

Edad moderna, El Vibrador

El consolador moderno o vibrador, no aparece sino hasta que el uso de la electricidad se extendió a finales del siglo XIX. Curiosamente, su aparición original fue como instrumento médico, el cual se usó por casi 30 años.

Los vibradores se usaron en la década de 1870 para tratar por consejo médico la “Histeria” femenina una supuesta enfermedad que, desde la antigüedad, pensaban que atacaba a la mujer cuando esta estaba irritable. El origen de la Histeria, que según las creencias solo sufrían las mujeres, se remonta a la antigüedad clásica, se habla de ella en papiros egipcios y ya fue descrita por Platón y por Hipócrates. Un mito de la antigua Grecia cuenta que el útero no está estático sino que deambula por el cuerpo de la mujer, causando enfermedades a la víctima cuando llega al pecho. Esta teoría da origen al nombre, pues la raíz proviene de la palabra griega para útero: hystera.

En la medicina medieval se le llamó “sofocación de la matriz” y se seguía creyendo que la causa era la abstinencia sexual, matizando que la retención de fluidos sexuales de la mujer era el origen del mal. Los remedios recomendados eran variados, desde mantener sexo si estaba casada, el matrimonio si estaba soltera y un masaje como último recurso.

De este peculiar masaje ya se hablaba en al año 653 y consistía en que un médico se impregnaba un dedo en aceite de flores, generalmente lirios o nardos, y masajeaba con vigor la zona genital de la mujer hasta que esta llegara al clímax, y aliviando de esa manera su “histeria”.

En el siglo II, Galeno, un importante médico, escribió que la histeria era una enfermedad causada por la privación sexual en mujeres particularmente pasionales. Se diagnosticaba frecuentemente en vírgenes, monjas, viudas y en menos ocasiones en mujeres casadas.

Así que aunque el masaje de vulva se había utilizado como terapia contra dicha histeria desde los tiempos de Hipócrates, durante milenios las mujeres habían tenido que conformarse con los dedos masculinos para “consolarse”. Sí, masculinos, porque hasta tiempos muy recientes, la autoestimulación femenina estaba muy mal vista y se reprimía física y psíquicamente. Como dijo Avicenna, otro de los fundadores de la medicina moderna, “las mujeres con histeria no deben tocarse: ese es un trabajo para los maridos y los doctores”. 

Y así llegamos al siglo XIX, donde esta supuesta enfermedad que los griegos habían descrito el “útero ardiente”, se convierte en una especie de plaga entre las mujeres de la época. Cualquier comportamiento extraño – ansiedad, irritabilidad, fantasías sexuales – es considerado como un claro síntoma y la paciente es enviada inmediatamente a recibir un masaje relajante. Y es que a pesar del paso de los siglos, aún no se consideraba a las mujeres seres sexuales y se creía que los desórdenes psiquiátricos femeninos provenían del útero.

Los médicos seguían combatiendo la histeria femenina acariciando manualmente el clítoris y la vulva de las pacientes hasta que pudieran alcanzar lo que en aquella época era conocido como “paroxismo histérico”, que en realidad era un orgasmo. Como en aquella época era mal visto que una mujer acudiera sola a la consulta, era frecuente que maridos o madres esperasen sentadas junto a la paciente mientras el medico tranquilamente las masturbaba.

En 1859 un doctor aseguró que una de cada cuatro mujeres estaba aquejada de histeria, y reunió decenas de páginas de posibles síntomas, con lo que casi cualquier dolencia leve podía servir para diagnosticarla. Los médicos pensaban que la tensión de la vida moderna hacía a las mujeres más susceptibles a desórdenes nerviosos. Rachael P. Maines, autor de “The Technology of Orgasm: Hysteria, the Vibrator, and Women’s Sexual Satisfaction,” dijo que estos casos eran muy ventajosos para los médicos, dado que no había ningún riesgo de que la paciente muriese pero necesitaba tratamiento constante, lo cual era una notable y fácil fuente de ingresos. El único problema era que los médicos no disfrutaban con la tediosa tarea del masaje. La técnica era difícil de dominar para un médico y podía tomar horas llegar al “paroxismo histérico”.

Derivarlas a las comadronas, una práctica por otra parte habitual, era una pérdida de oportunidades de negocio para el médico, así que los médicos, a pesar de tener las manos cansadas de tanto “masaje”, comenzaron a plantearse otro tipo de soluciones para mantener los ingresos y a las pacientes.

Pero hasta los doctores más mujeriegos estaban hartos de “darle al botón” durante horas, días y años, así que inventaron la hidroterapia íntima, es decir, estimular el sexo femenino con un potente chorro de agua procedente de una gran manguera. El método se puso en marcha en 1860 en numerosos balnearios y fue un éxito (un orgasmo en unos cuatro o cinco minutos), aunque era un sistema caro y poco práctico. Hacía falta algo más manejable y económico.

Bautizado con el explícito nombre de «Manipulator», el primer Vibrador se fabricó en Inglaterra a mediados de 1870. Era, básicamente, una tosca mesa de madera con un agujero en medio para encajar la pelvis femenina, a la que se aplicaba una esfera vibrante conectada a una máquina de vapor. Pero, aunque funcionaba, seguía siendo un aparato costoso y engorroso. También se desarrollaron sillas especiales para masajes pélvicos.

En la década de 1880, un médico inglés llamado Joseph Mortimer Granville desarrolló el primer vibrador con forma fálica, una máquina de efectos milagrosos, cuyo único problema era su tamaño industrial, ya que funcionaba a vapor. La paciente se tumbaba en un diván y el doctor le aplicaba el vibrador electromecánico en la entrepierna, consiguiendo un orgasmo en unos 10 minutos, más o menos.

La empresa Weiss no tardó en fabricar en serie estos instrumentos, reduciendo su tamaño y modificando sus «tripas» para ponerlos en marcha mediante baterías, pedales, manivelas y, finalmente, corriente eléctrica. La vibración, que iba de 1.000 a 7.000 pulsaciones por minuto, “curaba” hasta a las «histéricas» más recalcitrantes. Los aparatos se fabricaban en serie y se vendían como churros a través de revistas o por prescripción médica.

Varios modelos comienzan a comercializarse a través de todo tipo de publicaciones, e incluso periódicos de tirada nacional. “La vibración es la vida” – se publicaba en algunos anuncios – “Porque tú, mujer, tienes derecho a no estar enferma”.

Con el cambio de siglo, las nuevas necesidades, unidas a la invención del motor eléctrico de pequeño tamaño, propiciaron la aparición del primer vibrador doméstico, que fue patentado en 1902 por la empresa estadounidense Hamilton Beach of Racine. De esta forma, el vibrador vaginal se convirtió en el quinto gadget eléctrico en invadir los hogares, justo después de la máquina de coser y mucho antes que, por ejemplo, la plancha eléctrica. Además venia en un estuche lujoso y con accesorios incluidos.

Poco a poco, los vibradores se fueron haciendo más asequibles y empezaron a ser comprados por particulares para tratar problemas de «histeria» especialmente persistentes. Modelos como el Miracle Ball-Grip Massager o el Gyro-Lator se hicieron muy célebres e incluso se publicitaron en periódicos con frases como “La vibración que proporciona vida, vigor, fuerza y belleza” o “Instrumentos para la tensión y la ansiedad femenina”. Su comercialización llega a tal extremo que algunos modelos incluyen un recambio adaptable que convierte el vibrador en una batidora.

La difusión de la electricidad en el hogar facilitó la llegada del vibrador al mercado de consumo. El atractivo de un tratamiento en la intimidad del propio hogar hizo que el vibrador alcanzase una cierta popularidad. De hecho, llegó al mercado mucho antes que otros dispositivos eléctricos: nueve años antes del aspirador y diez años antes de la plancha.

En 1917, en los hogares norteamericanos había más vibradores que tostadoras; aunque desaparecieron de las consultas de los médicos, seguían considerándose aparatos clínicos para proporcionar relax a las mujeres más inquietas. En la primera mitad del siglo XX, el mercado de este tipo de artefactos estaba en alza, y docenas de prototipos fueron patentados.

Pese a lo que nos pueda parecer hoy por el concepto sexual que tenemos de un vibrador, en aquellos años la aplicación del vibrador sobre el clítoris era tenida por una práctica exclusivamente médica. En la concepción machista de la época, al no haber contacto con el interior de la vagina, se considera que no hay contacto sexual, y no por tanto no existía ningún tabú alrededor de este objeto, solo se consideraban artículos de masaje anti-estresante y era común verlo en todo tipo de catálogos y revistas.

El cine porno, el origen de la mala fama de los vibradores

Pero a partir de 1920, los vibradores aparecen en las primeras películas pornográficas, y empiezan a perder su imagen de instrumento médico. Esto, unido a que a principios de los 50 la “Asociación americana de psiquiatría” declaró que la Histeria no era una enfermedad, hizo que el vibrador fuera visto como un juguete sexual y considerado instrumento de perversión, comenzando poco a poco a ser un tabú, connotación que casi continua teniendo hoy en día en muchos lugares.

Aun así, el consolador se siguió vendiendo como “tecnología camuflada”, con imaginativos diseños de las más variopintas formas y colores. Los catálogos de venta por correo y las revistas femeninas anunciaban consoladores disfrazándolos de aspiradoras, rizadores de pelo, máquinas contra la jaqueca, masajeadores de cuello o limpiadores de uñas, entre otras cosas. Vamos, que no era raro que en una reunión de Tupperware organizada por amas de casa sacaran, de pronto, un vibrador.

De instrumento médico a instrumento de placer

Como una evolución radical de dichas reuniones, en 1973, en plena explosión del feminismo, la sexóloga Betty Dodson empezó a dirigir sesiones masturbatorias en grupo para mujeres, divulgando la utilización sexual del Hitachi Magic Wand, un masajeador corporal con forma de gran micrófono que, según ella, era capaz de espabilar hasta el clítoris más atrofiado. Ese mismo año, Eve’s Garden, un sex shop sólo para mujeres, se inauguró en Nueva York. Cinco años después, Good Vibrations de San Francisco fue la segunda tienda erótica femenina de América.

En 1981, Jacqueline Gold, del sex shop Ann Summers, hizo una reunión femenina en una casa para vender y demostrar el funcionamiento de vibradores. Era la explosión de un gran negocio orientado al placer femenino.

En pleno siglo XXI, el vibrador es algo socialmente aceptado, un complemento del sexo solitario o en pareja que aparece en la prensa de tendencias y se vende en boutiques eróticas «mixtas» y que todo tipo de mujeres atesoran en sus mesillas o conectan a sus iPod, para alcanzar el clímax a ritmo de sus canciones favoritas. Incluso los hay realizados a partir de moldes de los miembros de actores porno como Rocco Sifreddi, o el español Nacho Vidal.

Ni las celebrities ocultan hoy su afición a las «buenas vibraciones»: desde Angelina Jolie y su tampón vibrante con mando a distancia hasta Victoria Beckham y su vibrador de platino y diamantes valorado en dos millones de dólares. Eso por no hablar del Rabbit, el archifamoso vibrador con estimulador de clítoris popularizado por las protagonistas de Sexo en Nueva York.

Fuentes: tejiendoelmundolamazmorradelogrotesco 

http://www.sexomail.com/boletin/articulo.php?id=255

 

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