Porno y voyeurismo: conocé todo lo que puedes encontrar en Internet

Ver no es un pecado y tampoco es algo de pervertidos. Pero sí hay ciertos fetiches con los que vale la pena tener alguna reserva.

Porno y voyeurismo conoce todo lo que puedes encontrar en Internet

Está comprobado que la red es una ventana de placer. Es, tal vez, la mayor confidente de las personas que se sientan frente a una pantalla en busca de algo específico, algo particular como el porno. Internet es el patio de juegos ideal para cualquier individuo que busca darle rienda suelta a su , a sus fetiches y a todo aquello que lo pone caliente. Y lo es porque ofrece privacidad y todo lo contrario, lo es porque es un espacio versátil en donde el usuario tiene el poder. Si quiere exposición o intimidad, él es quien decide.

Pero también es porque aquí se encuentra de todo. Desde lo que tiene claro y quiere «consumir», hasta lo que no conoce y por curiosidad o morbo termina investigando. Todo lo que podría denominarse como pornografía ocupa un pedazo enorme en la torta del tráfico mundial, con un estimado del 40% del total de Internet. Eso indica que es la principal fuente de contenidos de este tipo en el mundo. Y su popularidad se refleja en transacciones monetarias con cifras exorbitantes cada día, así como en el valor de sus dominios. «sex.com» ha sido en un par de ocasiones el dominio más caro de la historia, tras venderse en 2006 por 11,5 millones de dólares y cuatro años más tarde por un total de 13 millones.

Internet puede ser el termómetro idóneo para ver lo que le gusta a la gente. Si bien las estrellas del porno profesional y sus grandes producciones se mantienen, ya no están a la cabeza en el consumo del entretenimiento adulto. Las películas en las que el jardinero era el héroe y formatos afines, son superados en demanda por las webcams, conocidas también como videochats, que ofrecen contenido explícito en tiempo real y generan además un diálogo de doble vía.

Juan Bustos, empresario del en la red con portales como tulatina.com y juanax.com, hace énfasis en la fuerza de la interacción en la popularidad del videochat. «Lo que tienen con la modelo es algo que no podrían tener con una película o una fotografía. La pasión que despiertan los visitantes por chatear con una modelo está intrincado en el imaginario del usuario de que está hablando con una mujer real, que quizás algún día podrá conocer, quizás enamorarla. Y la particularidad de este suceso emerge porque en muchos casos realmente las modelos despiertan sincera amistad con los clientes, algunas se enamoran y, claro, muchas de ellas cuando están en la línea sexual se excitan y disfrutan de todo su cuerpo hasta alcanzar un orgasmo. Chatear es algo virtual pero en muchos casos termina convirtiéndose en una relación real, llena de afectos y con cargas de emociones fuertes tanto para clientes como modelos».

En las webcams la dinámica la pone el usuario. Todo surge al ritmo del cliente, que en muchos casos, contrario a lo que se creería, no acuden estrictamente por un encuentro . En palabras de Bustos: «llegan primero buscando sexo. Pero el sexo se desplaza para abrir camino a las relaciones de amistad o amorosas; el 80% de las conexiones de los clientes y modelos no son sexuales, mucho de ese tiempo se va en conversaciones triviales, amenas, tertulias de amistad o charlas de enamoramiento».

La veracidad y ese aspecto natural de este tipo de formatos es lo que cautiva a las personas. No sería descabellado decir entonces que los hombres prefieren ver a su compañera de trabajo buenona, mientras se cambia la ropa, que a una súper estrella del porno haciendo lo mismo. Ese encanto cotidiano es, según Hugh Hefner, lo principal que debe tener una fotografía de Playboy. En entrevista exclusiva para DONJUAN en 2009 dijo lo siguiente: «lo más importante es que la modelo sea como una vecina, la del girl next door. Mi idea no es buscar ni glamour, ni sofisticación. El mensaje principal es que la gente vea en la portada a alguien común, la secretaria, la compañera de universidad, la mujer que vio en el bus, la odontóloga o la que trabaja en la tienda».

Entre tantos fetiches, y necesidades que tienen respuesta en el mundo del porno, es imposible saber qué hace feliz a las personas. Nacho Vidal, el famoso actor XXX, le contó a esta misma publicación que no se considera un fan del género, y que cuando quiere masturbarse busca videos de reguetón o escenas caseras de mujeres bailando y moviendo el culo en YouTube. De situaciones como esta, en la que no hay ningún vínculo con alguna página de pornografía para obtener casi el mismo resultado, es que está plagada la web.

¿Cree que el tipo de personas que consume porno en Internet es honesta con su sexualidad, que la disfruta plenamente, o es más reservada y mojigata? Esta es la pregunta que respondieron dos empresarios del medio, con puntos de vista diferentes. Karen, quien administra el sitio web lasdivasonline.com, cree que en su mayoría es gente abierta, que gozan de su sexualidad y buscan variedad y fantasear. Algo más complementario a su vida sexual. Juan Bustos, quien además de hacer industria con el sexo virtual estudió filosofía y psicoanálisis, tiene un punto de vista opuesto.

«Considero que la gran mayoría de personas que asiste a este tipo de sitios lo hacen porque no pueden expresarse abiertamente ante su pareja o la sociedad que les enseñó a reprimirse. La actitud mojigata no es más que la respuesta instintiva de un sujeto que no puede ser él y que de alguna manera debe lidiar con todo lo que lleva dentro pero no puede expresar», afirmó. Y agrega que una de las grandes ideas erróneas es pensar que los hombres que asisten a estos espacios son unos pervertidos que deben estar en el reformatorio. «Muchos de estos hombres son caballeros, personas comunes y corrientes que algunas veces dejan salir su sexualidad operante y que, al hacerlo, no dejan de ser lo que son: personas», concluye Bustos.

Ana Toro, una de las duras del videochat erótico en esta parte del continente, le confesó a DONJUAN que se masturba tres veces al día, pensando siempre en «todas esas veces que se habrán venido por mí». Ella pasó de los desnudos a la masturbación y aseguró que se viene material más fuerte. Y es que cuando el contenido se pone más «fuerte», bien valdría tener algún tipo de reserva.

Hay empresas como kink.com que se dedican a elaborar piezas más específicas de porno, todas con unas temáticas hardcore que para muchos podrían «pasarse de la raya». Entre ellas están varios tipos de bondage o sometimiento de mujeres: atadas con artefactos de metal, con sogas, humilladas en público y atacadas en manada, sesiones de asfixia, golpes y palmadas contundentes, groping y más.

Asimismo, otros fetiches como la lucha de mujeres -y la que pierde es follada- y los que tienen el acto de orinar como protagonista, no se quedan atrás. Existe un tipo de porno en auge con cierta dosis de «ciencia» y es el del las fucking machines, máquinas folladoras elaboradas con ingeniería electromecánica que tienen como función penetrar con movimiento siempre continuo.

Hay contenidos que van más allá y son los de encuentros con animales, en donde los perros y caballos son los más buscados en la red. Para Bustos, que conoce las temáticas que hay en el porno actual, una de las cosas extremas que se pueden identificar en la web son las escenas de mujeres que lo hacen con una culebra, penetrándose con ella por la cola o con anguilas vivas, como sucede en Asia.

Fuente: revistadonjuan.com

http://www.diariopanorama.com/seccion/el-mundo_17/porno-y-voyeurismo-conoce-todo-lo-que-puedes-encontrar-en-internet_a_100600

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