Prostitutas por Rosa Regás

Es evidente que la tiene vía libre en los pueblos y ciudades españolas. También lo es que una gran mayoría de hombres acude a las para satisfacer ciertas necesidades o caprichos que no pueden solucionar de otro modo, de lo contrario no veríamos los periódicos inundados de publicidad que con todo detalle nos informa del tipo de que se ofrece con precios, horarios, técnicas y lugares de encuentro.

La sociedad, apoyada por la cobardía de todos los gobiernos que hemos conocidos en democracia igual que en la dictadura franquista, ignoran el problema a no ser en campaña electoral que entonces los candidatos prometen lo que haga falta.

Al margen de los políticos y de la sociedad que aceptan la prostitución pero no hablan de ella a no ser que la se instale en su barrio o en su propio edificio, existen grupos apasionados de defensores o detractores del reconocimiento de sus derechos que reclama una parte importante de las prostitutas desde hace años. Unos quieren que se sometan a inspecciones de salud regulares y permitirles estar en la seguridad social. Otros, con el pretexto de que están esclavizadas y que es una profesión inmoral, les niegan todos los derechos.Tanto unos como otros consideran primordial erradicar la trata de mujeres por parte de las mafias y darles a ellas la opción de integrarse por otros medios más razonables y ’decentes’ en la sociedad a la que dicen pertenecer.

Pero ¿quién hace caso a una parte importante de prostitutas voluntarias que, reunidas en Asociaciones legales como HETAIRA, defienden sus derechos como trabajadoras del ? Nadie.

HETAIRA exige los mismos derechos que los demás trabajadores del país y esgrimen que si las Naciones Unidas cifran que en Europa una de cada siete prostitutas es víctima de la trata de mujeres no es lógico que las autoridades españolas aumenten esta cifra a nueve de cada diez sin explicar de dónde procede esta información. Con esto no se hace más que negar la existencia de las que ejercen la prostitución voluntariamente.

Imagen de archivo de una manifestación de protitutas. | F. Alvarado

Dice además que tras más de dos años de puesta en práctica del Plan Nacional contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual, las víctimas de trata continúan sin ser bien atendidas, en muchos casos se las considera inmigrantes sin papeles y se las devuelve sin más a sus países.

En cuanto a las normativas municipales que están aprobando los ayuntamientos de muchas ciudades y pueblos criminalizan la prostitución, las hace a ellas más vulnerables e incrementan el estigma social en su contra llevando a que cualquiera se siente con derecho a insultarlas, agredirlas o atacarlas.

Defiende el derecho a anunciarse en la prensa y abandonar la calle contrariamente a la trata que por ser delito penado en el Código Penal no lo hace. Las anunciantes suelen ser trabajadoras del sexo voluntarias y autónomas. Su prohibición supondría trabajar en la calle o en clubes, en condiciones de esclavitud, donde nadie interviene para evitarlo.

Tendrán o no tendrán razón pero es cierto que no existen desde el punto de seres humanos con derechos. Lo que piden es que las instituciones las oigan y las consideren interlocutoras válidas, si alguien en algún momento decide aceptar la existencia de este colectivo. También se las ignora en debates sociales sobre prostitución. Una forma de solucionar los problemas a la que cada vez son más aficionados nuestros políticos para los que no existimos, o en el mejor de los casos somos menores de edad.

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/previsualizaciones/post.html

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Un comentario

  1. Es un artículo de cabecera éste de Rosa Regàs.
    Una mujer lúcida y sin pelos en la lengua que sabe lo que dice y lo expresa con
    claridad meridiana.
    Se puede decir más alto, pero más claro, imposible!

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