Refleja tu sexo en los espejos

Uno de los objetos que puede dar más juego durante las puede ser un simple espejo en el que vernos

Desde su invención, hace miles de años por las civilizaciones antiguas, el espejo ha sido un objeto envuelto de cierta aura de misticismo y productor de una atracción sin igual. A todos nos parece casi mágico aún hoy en día poder ver nuestra propia imagen reflejada de una forma tan nítida, mostrando toda la esencia de nuestro ser. Mil historias románticas se han ido tejiendo alrededor de la gran arma de Narciso, que tanto puede provocar el horror por revelarnos una verdad que no nos satisface, como encantarnos por lo que observamos hasta el punto de dejarnos sin razón.

Los espejos pueden revelarnos la auténtica entrada al

Sea como fuere, no hay duda de que el espejo resulta una herramienta ideal para las prácticas eróticas. Cargado como hemos dicho de cierto romanticismo, el juego que puede dar cuando estamos disfrutando de una sesión de sexo es incomparable. Pero el espejo no sólo puede ser un objeto fetichista más que nos provoque excitación, sino que también puede resultar muy útil para mejorar en la disciplina del sexo, gracias a la capacidad que presenta de demostrarnos cómo lo estamos haciendo, y en caso que no vayamos por el buen camino, nosotros mismos podremos verlo a través de su superficie lisa y pulida.

Introducir los espejos en las relaciones puede hacerse de muchas maneras y con distintos tipos de ellos. En primer lugar, se puede usar de forma puntual un pequeño espejo que nosotros mismos manejemos para ir destapando a nuestros ojos partes ocultas que no vemos a simple vista (o cuando estamos en ciertas posturas sexuales) de nuestro cuerpo y del ajeno.

También podemos hacer el amor en una sala o habitación con espejos, de esa forma captaremos a la perfección los gestos y movimientos de nuestra pareja, convirtiéndose en una experiencia muy excitante, y aportando un elemento de voyeurismo sin que nadie más esté presente.

Además podemos imaginar, gracias a un gran espejo de pared, que estamos actuando frente al público, lo que por la misma razón de cierto exhibicionismo puede excitarnos enormemente. Las posibilidades son maravillosas para los/las más dados a disfrutar con la idea de ser vistos practicando sexo, a la vez que para los que puedan sentir excitación y atracción por su propia persona.

Pero los espejos no están reservados sólo para los más abiertos o expresivos en público, ya que los tímidos también pueden ir cogiéndole el gusto a lo de los espejos. Así, si ves que te cuesta verte en plena acción frente al espejo, puedes probar a ponerte una máscara, de esta forma el anonimato te permitirá alcanzar nuevas sensaciones de erotismo.

Foto: VolaVale

http://www.educasexo.com/juguetes/refleja-tu-sexo-en-los-espejos.html

 

 

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