Afrontan 21 años por tirotear a dos mossos cuando atracaban un burdel

Barcelona, 16 oct.- La Fiscalía ha pedido 21 años de cárcel para cada uno de los dos presuntos atracadores acusados de herir a dos mossos d’esquadra a los que tirotearon cuando huían del asalto a un prostíbulo de mujeres asiáticas del barrio barcelonés de la Sagrada Familia.

En su escrito de conclusiones provisionales, al que ha tenido acceso Efe, el ministerio público acusa a los supuestos atracadores de los delitos de robo con intimidación, intento de asesinato y tenencia ilícita de armas y pide que indemnicen a los dos agentes heridos con 20.090 y 23.700 euros por las lesiones y las secuelas que arrastran.

Aunque ya están en activo, los dos mossos d’esquadra tienen todavía en el cuerpo, respectivamente, 53 y 6 perdigonazos debido a los disparos recibidos, lo que podría haberse evitado de haber llevado bajo la camisa chalecos antibalas ligeros, según mantiene la acusación particular ejercida por los agentes, a los que representa la Asociación para la Integración Laboral-Mossos d’Esquadra con Discapacidad AIL-MED.

A instancias de esa acusación particular, la sección séptima de la Audiencia de Barcelona ha obligado a la Generalitat a personarse en la causa como posible responsable civil subsidiaria por no haber dotado a los agentes heridos de chalecos que garantizaran su protección, aunque la Fiscalía ha evitado sumarse a la petición de los agentes heridos.

El tiroteo ocurrió la noche del 25 de febrero de 2010, cuando los dos supuestos asaltantes, O.B. y D.E., de nacionalidad rumana, irrumpieron en un prostíbulo de mujeres asiáticas situado en un piso de la calle Aragón de Barcelona armados con sendas escopetas recortadas capaces de disparar cartuchos de caza sin interrupción.

Los acusados, que lograron acceder al burdel haciéndose pasar por policías, obligaron a prostitutas y clientes a entregarles sus objetos de valor, con lo que consiguieron varios teléfonos móviles y unos 400 euros en efectivo como botín, añade la calificación de la Fiscalía.

Alertados por algunos vecinos del edificio, que oían gritos y lloros procedentes del burdel, se presentó en el prostíbulo una patrulla integrada por dos agentes de la policía autonómica, lo que motivó que los atracadores se dieran a la fuga, saltando por un patio interior del inmueble.

Perseguidos por los dos agentes, los atracadores se agazaparon tras una tapia desde la que dispararon con las escopetas que llevaban, «con la intención de quitarles la vida, dado que apuntaron directamente al pecho de los agentes» y cada uno de ellos hirió a un policía, añade el ministerio público.

A consecuencia del tiroteo, los agentes sufrieron heridas en el tórax, el abdomen, los brazos y la cara de las que, según la Fiscalía, tardaron cerca de 200 días en curar.

En declaraciones a Efe, el presidente de la asociación de Mossos d’Esquadra AIL-MED, Ángel Gómez-Quintero, ha expresado su desacuerdo con la calificación del fiscal por no plantear la responsabilidad civil de la Generalitat y por valorar en poco más de 20.000 euros los daños sufridos por los agentes, pese a que de por vida deberán controlar la evolución de los perdigones de plomo que llevan en el cuerpo.

Según Gómez-Quintero, el agente que sufrió las heridas más graves tiene todavía 53 perdigones en su cuerpo, algunos de ellos en órganos vitales como el hígado o el riñón, y 41 de los 64 disparos que recibió le alcanzaron en el tórax, una parte del cuerpo del que le habría protegido un chaleco ligero como el que históricamente reivindican los agentes del cuerpo.

Para el presidente de AIL-MED -que aún no ha presentado su escrito de calificación-, en su petición de indemnización el fiscal ha valorado «en muy poco la vida» de los agentes heridos y no ha tenido en cuenta el riesgo crónico que supone para su salud el plomo de los perdigones que siguen alojados en su cuerpo.

Por su parte, el sindicato de la policía autonómica Colectivo Autónomo de Trabajadores de Mossos d’Esquadra CATME, que ejerce la acusación popular en la causa, ha pedido penas de 22 años y once meses de prisión para cada uno de los dos supuestos atracadores.

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=962689

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Un sindicato policial pide regular la prostitución y endurecer las penas a proxenetas

La Confederación Española de Policía (CEP) ha reclamado que para acabar con la prostitución callejera en Cataluña se regule la actividad y se endurezcan las penas impuestas a los proxenetas, además de multar a los clientes.

En un comunicado, el sindicato de la Policía Nacional lamenta que pese a convertir La Rambla de Barcelona en un lugar «parapolicial», no se acabe con este fenómeno, porque finalmente lo que ocurre es que se desplaza a zonas con menos presencia policial.

«La solución a la prostitución no hay que buscarla en la acción policial, tal vez ni siquiera exista una solución total, pero sí ayudaría una regulación de esta actividad y su prohibición de realizarla en lugares públicos», reflexionan.

Desde la CEP aseguran que no regular la prostitución como actividad económica «se debe más a un dilema moral que legal», pero la situación actual, a su entender, no es sostenible.

Además, recalcan que la Ley de Extranjería no es capaz de acabar con la prostitución porque muchas mujeres no pueden ser expulsadas porque son ciudadanas de la UE o porque carecen de cualquier tipo de documentación que permita iniciar los trámites de expulsión.

http://www.canarias7.es/articulo.cfm?Id=233869

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Portugal «Crisis lanza mujeres a la prostitución».

La problemática económica y financiera que afecta a Portugal lleva a muchas mujeres a la desesperación, obligándolas a un último y extremo recurso para sustentar a sus familias, como es la prostitución.

Optar por vender el cuerpo no es una decisión que se pueda tomar de ánimo leve. Sin embargo, para muchas madres la alternativa es condenar a sus hijos al hambre y, por eso, «hay cada vez más mujeres de entre 30 y 40 anos, víctimas de la crisis, que recurren a la prostitución», sostiene Inês Fontinha, directora de la Associação O Ninho (Asociación El Nido).
Fontinha, quien ha dedicado los últimos 40 años de su vida a apoyar a las prostitutas, aseveró que nunca antes se había registrado una situación tan grave en el país. Añadió que a este drama, se une el del miedo, natural en personas inexpertas en esa actividad, muchas de ellas divorciadas o hasta casadas, que practican la actividad a escondidas de sus maridos.
«Hace unos días, una de ellas me decía: cuando llaman a la puerta de mi apartamento, tiemblo al pensar que puede ser alguien que conozco y, en ese caso, ¿qué puedo hacer?».
Asimismo, entre estas inexpertas mujeres, existe el temor cotidiano de ser víctimas de las redes de tráfico de mujeres, muchas veces controladas por las llamadas «mafias del Este», que en comparación con ellos, los «chulos» (proxenetas) locales parecen casi inofensivos.
En Europa en general, estas redes son principalmente de kosovares, albaneses, rusos, ucranianos y rumanos, que para combatir a «la competencia» utilizan métodos brutales, tales como marcar a las mujeres con cortes de navaja y hasta asesinar ostentosamente a sus «protectores» para dar un claro mensaje y marcar el terreno.
Hasta 2010, según organizaciones no gubernamentales lusas, se contabilizaban 28.000 prostitutas en todo el país. La mitad de ellas portuguesas y el resto dividido principalmente entre brasileñas, rumanas, búlgaras y nigerianas, normalmente víctimas de las mafias de tráfico humano.
Fontinha, en declaraciones a la radio lisboeta TSF y al canal de televisión privada SIC, aseguró que, «en una angustia permanente, la crisis está llevando a cada vez más mujeres y también a hombres a la prostitución. Por ejemplo en Coimbra, ubicada 190 kilómetros al norte de Lisboa y capital de la Región Centro de Portugal, se cuentan 400 nuevos casos este año.»
Por su parte, la investigadora Alexandra Oliveira, que el jueves 13 hoy lanzó el libro «Caminar en la vida: la prostitución callejera y reacción social», sostiene en su trabajo que esa actividad es una opción que generalmente surge después de un acontecimiento traumático.
Oliveira, investigadora de la Facultad de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad de Oporto, dedicó su tesis de doctorado al estudio del mundo de la prostitución en esa ciudad, la segunda del país, ubicada 330 kilómetros al norte de Lisboa y capital de la Región Norte.
«La prostitución debería ser legal para ser socialmente aceptada», opina la investigadora, que califica esta práctica de «una actividad todavía muy estigmatizada».
Para su doctorado, Oliveira estudió la prostitución en las calles de Oporto durante seis años, recurriendo al método etnográfico, en el cual el propio investigador se torna el principal instrumento de trabajo.
Sus estudios indican que la mayoría de las prostitutas, sobre todo de calle, provienen de niveles socioeconómicos bajos, poco escolarizadas, con escasa formación profesional y de medios pobres o empobrecidos.
Las adicciones son también una presencia frecuente, con cerca de 30 por ciento de prostitutas cuyo propósito central es conseguir dinero para comprar droga. Una realidad que al parecer, registró un cambio notorio desde 2009 cuando los efectos de la crisis global nacida en Estados Unidos comenzaron a invadir Portugal.
Para combatir la crisis se han operado drásticos cortes de las inversiones públicas y en los subsidios sociales, en un panorama económico que se adivina poco promisorio en una economía anémica.
El plan de consolidación del presupuesto fiscal incluye el mayor corte de gasto público de los últimos 50 años, cuyo costo social es el aumento del desempleo y el regreso de la pobreza, una situación desterrada tras la caída de la dictadura corporativista (1926-1974) del llamado O Estado Novo.
¿Qué lleva a una mujer a ejercer la prostitución?, fue la pregunta hecha por IPS a dos mujeres que la crisis obligó a debutar en esta actividad.
Pamela y Xana (nombres de trabajo) coinciden en que lo hacen solo por dinero, pero subrayan que «no es nada fácil desempeñar esta actividad», como enfatiza la primera de ellas.
«Mucha gente, en forma errada, dice que las mujeres que practicamos la prostitución somos perversas, que lo hacemos por placer sexual, sin tener idea alguna de porqué realizamos esta actividad», señaló Xana, una lisboeta divorciada de 29 años y con dos hijos «que debo alimentar, vestir y educar».
Pamela también se separó de su compañero, con el que nunca fue legalmente casada. «De un día para otro, despareció de casa y, cuando una mujer se queda sola con dos hijos y los gastos aumentando cada día, la vida se pone negra», apuntó la mujer, quien hasta el año pasado trabajó en la industria textil.
Tras varios intentos de buscar trabajo, Pamela confiesa que «nada resultó» en un país donde la desocupación afecta a 13 por ciento de la población económicamente activa, según datos oficiales, y de entre 17 y 18 por ciento, según cálculos de los sindicatos. «Por ello acabé por recurrir a la prostitución», indicó.
Tanto los familiares de Xana como los de Pamela ignoran sus actividades. La mayoría de las prostitutas tienen una doble vida que sus familiares ignoran, pero cuando toman conocimiento.
IPS consultó si conocían otros casos de reacción de familiares de prostitutas al saber lo que hacían. «Por lo que yo sé por algunas mujeres que he conocido, las reacciones varían», sostuvo Xana, exempleada de una oficina en Lisboa.
Xana narró que una «le confesó a sus padres lo que hacía y ellos se pusieron furiosos y dijeron que nunca aceptarían esto, pero en otros casos, que conozco, los familiares aceptaron la idea, porque ellos también tienen algún interés y acaban por aprovecharse y recibir algún dinero».
Sobre la práctica sexual en sí, ambas aseguran que son ellas las que dictan las reglas, definiendo muy claramente lo que aceptan y lo que no están dispuestas a hacer. «Nuestras relaciones son siempre con preservativo. El cliente no saca nada con ofrecer más dinero para no usarlo», asegura Pamela.
¿Se puede ser feliz con esta vida?, consultó IPS al concluir el diálogo.
Xana respondió por ambas, con Pamela siempre asintiendo. «Para quien lleva una vida siempre juzgada y rechazada, es natural que una persona no se sienta muy bien». «Si lo nuestro fuese una actividad profesional vista como todas las demás, pienso que nos sentiríamos mejor con lo que hacemos», añadió.
Por Mario Queiroz
Fuente: IPS

http://laciudaddelasdiosas.blogspot.com/2011/10/portugal-crisis-lanza-mujeres-la.html

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Huyen antes del juicio siete miembros de una red de proxenetismo del Raval

Imagen de la macrorredada llevada a cabo en el Raval en 2006. | EfeImagen de la macrorredada llevada a cabo en el Raval en 2006.

Siete de los 45 acusados por su presunta implicación con la red de proxenetismo desmantelada en el año 2006 en el barrio barcelonés del Raval no han comparecido hoy en la sesión previa al macrojuicio que se celebrará en la Audiencia de Barcelona contra la banda.

La sección octava de la Audiencia de Barcelona había convocado a todos los acusados en la operación contra la red de prostitución, en una sesión destinada a comprobar cuántos de los imputados están huidos de la justicia de cara al juicio, que comenzará el próximo 8 de noviembre.

A esa sesión previa se han presentado sólo 38 de los 45 acusados, cinco de los cuales ya habían sido declarados en rebeldía por no comparecer a las citaciones judiciales del proceso, mientras que a otros dos de los ausentes se les ha dictado una orden de búsqueda, captura e ingreso en prisión.

La declaración de rebeldía de los acusados fugados en esta causa, iniciada en 2006 y por la que ningún implicado permanece en prisión preventiva, es obligada para celebrar el juicio contra el resto de procesados, hombres y mujeres, la mayoría de origen rumano, que supuestamente explotaban a prostitutas en la ronda Sant Antoni de Barcelona y sus alrededores.

Los supuestos integrantes de la red, acusados de numerosos delitos relativos a la prostitución, afrontan penas de hasta 14 años de prisión por explotar sexualmente a decenas de jóvenes, algunas menores de edad, que eran captadas en Rumanía, a menudo con engaños.

Según el escrito de acusación de la Fiscalía, una vez en Barcelona, las mujeres eran alojadas en pisos del barrio del Raval con sus propios proxenetas, que las obligaban a entregarles todo el dinero que consiguieran prostituyéndose, con amenazas verbales y en ocasiones recurriendo a «la violencia física e incluso sexual».

Las mujeres eran obligadas a ejercer la prostitución en la calle, donde siempre estaban bajo el control de los proxenetas y sus colaboradores, y recibían instrucciones sobre los pisos-prostíbulos donde debían acudir, así como las tarifas y el tiempo a dedicar a cada cliente.

En ocasiones, añade el Ministerio Público, las meretrices eran maltratadas físicamente cuando a lo largo de su jornada laboral no obtenían las ganancias que sus explotadores esperaban.

La Fiscalía considera que no está suficientemente acreditado que los 45 imputados vinculados a esa red dedicada al proxenetismo «coactivo, abusivo o meramente lucrativo» constituyeran una organización con estructura estable y jerarquización de funciones, por lo que descarta acusarlos de un delito de asociación ilícita.

No obstante, según el ministerio público, los acusados mantenían «vínculos de parentesco, comunes intereses ilícitos y/o colaboraciones o acuerdos», a veces puntuales o esporádicos, para la distribución de las prostitutas en la vía pública, el intercambio de mujeres o las necesidades de vigilancia o residencia.

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/10/18/barcelona/1318948324.html

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Policía Municipal identifica a 1.970 personas cerca de la colonia Marconi, detiene a dos y requisa otras tantas armas

Policía Municipal identifica a 1.970 personas cerca de la colonia Marconi, detiene a dos y requisa otras tantas armas

Madrid | 18/10/2011

IU denuncia que las calles del polígono «se han convertido en un gran burdel» mientras que los vecinos de Marconi ven cómo se ejerce la prostitución «a poco más de 10 metros de sus casas»

MADRID, 18 (EUROPA PRESS)

Los 195 policías municipales que, distribuidos en tres turnos, actúan en el entorno de la colonia Marconi, un núcleo duro de la prostitución en Madrid, han identificado entre enero y septiembre a 1.970 personas, detenido e imputado a dos por tenencia de drogas, requisado dos armas y controlados 2.472 vehículos.

Asimismo, los agentes han impulsado 166 cacheos, 14 minutas en comisaría y han apagado seis hogueras mientras que Madrid Movilidad ha retirado de las calles del entorno de Marconi hasta nueve vehículos, como ha detallado el coordinador general de Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento de Madrid, Javier Conde, en la comisión ordinaria del ramo celebrada este martes.

Conde ha dado a conocer una orden especial aprobada en la pasada primavera tras la reunión entre representantes del Consistorio y de asociaciones de vecinos y comerciantes, de modo que la colonia Marconi y los polígonos industriales de La Resina y El Gato, en Villaverde, cuentan con presencia policial en tres turnos para denunciar infracciones a la ordenanza de circulación, controlar la zona para evitar altercados o evitar que se actúe contra la higiene, cuando por ejemplo se arrojan preservativos en la vía pública.

Los policías también velan para evitar que se enciendan hogueras o haya prostitución de menores, algo que, en palabras de Conde, «hasta el momento no se ha encontrado en el entorno». El objetivo de esta orden especial, en definitiva, es alejar la prostitución de las viviendas.

Sin embargo, la portavoz de Seguridad de IU, María del Prado de la Mata, cree que no se ha conseguido por el momento ese objetivo ya que la avenida Real de Pinto «tiene desde hace cuatro años como única luz la de las hogueras» que encienden las prostitutas para calentarse y con la basura campando por los aledaños de los polígonos, con «condones, botellas vacías y otras con agua, que utilizan las prostitutas para limpiarse después de un servicio».

De la Mata ha remarcado además la situación de los dos polígonos, con un total de más de un millón de metros cuadrados de suelo industrial, donde la actividad económica se ve mermada porque «es difícil ir a trabajar allí», cuando los automóviles que circulan por sus calles «se paran constantemente para preguntar a cualquiera hora por las tarifas». La situación se complica todavía más en las paradas de la línea 79 de autobús.

«Las calles del polígono se han convertido en un gran burdel», algo que sufren los trabajadores y los residentes en las casi 900 viviendas de la colonia Marconi, que tienen que ver cómo se ejerce la prostitución «a poco más de 10 metros de sus casas», ha asegurado la concejala de IU.

http://www.lavanguardia.com/local/madrid/20111018/54232171531/policia-municipal-identifica-a-1-970-personas-cerca-de-la-colonia-marconi-detiene-a-dos-y-requisa-ot.html

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