Cómo provocar orgasmos a tu pareja

Cómo provocar orgasmos a tu pareja

Cómo provocar orgasmos a tu pareja. A todos nos gusta tener orgasmos y provocarlos en nuestra pareja cuando estamos teniendo relaciones sexuales. Pero no tenemos porque conformarnos con un solo momento de placer. Si exploramos un poco nuestra sexualidad aprenderemos a descubrir nuevas opciones para dar y recibir orgasmos.

Para empezar, es importante que el hombre haga un esfuerzo por retardar al máximo su orgasmo. Si aprende a controlar su eyaculación, conseguirá que las sensaciones delorgasmosean mucho más intensas para los dos.

orgasmos pareja
En cuanto a la mujer, una de las cosas más interesantes es que contraiga sus músculos vaginales durante la penetración, para ayudar a mejorar la intensidad del coito y el orgasmo. Para conseguirlo, es esencial que realice cada día sus ejercicios de Kegel.

Practicad al máximo elsexooral. Ya sabemos que la mayoría de orgasmos femeninos no vienen de la penetración vaginal, sino de la estimulación del clítoris. Por eso, elsexooral se convierte en la mejor manera de provocar unorgasmoa tu pareja.

provocar orgasmos
Otro consejo interesante para provocar orgasmos en la pareja es la creatividad, centrada sobretodo en buscar la mayor variedad de posturas sexuales. Muévete, varia tus posiciones  en la cama y sorprende a tu pareja para conseguir encontrar los puntos erógenos de cada uno y disfrutar de los mayores orgasmos.

Finalmente, no olvides relajarte. Tu pareja puede esforzarse en provocarte orgasmos, pero si tu no estás relajado y receptivo será muy difícil que tenga éxito. Las sensaciones que se viven en elsexoson, en buena parte, fruto del cerebro, así que si conseguimos olvidar nuestros problemas podremos disfrutar realmente de un buen orgasmo.

Fuente imagen 1:  Son cosas de mujeres

Fuente imagen 2:  Tu rankeo

Fuente imagen 3:  Todos Chile

http://www.sexologia.net/30-11-2011/pareja/como-provocar-orgasmos-a-tu-pareja

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Al fin y al cabo también yo soy persona

  • La prostitución mueve al año en Valladolid 30 millones de euros
  • De éstos, medio millón llega a la prensa a través de anuncios de contactos
  • En ocasiones es una forma de ganarse la vida elegida libremente

Por lo que sabemos, en la ciudad de Valladolid la prostitución afecta directamente a unos pocos centenares de mujeres que la ejercen, algunas decenas de hombres y travestis, los empresarios y proxenetas y unos pocos miles de clientes.

Indirectamente también afecta en ocasiones a sus familias (cuando viven de los ingresos obtenidos), a los vecinos de pisos, clubes y calles ‘marcadas’. Y también, no lo olvidemos, a los medios de comunicación donde se anuncian ‘contactos’.

Porque se ha calculado que la prostitución mueve anualmente, sólo en Valladolid capital, una cifra anual cercana a los 30 millones de euros, de los que en torno a medio millón llega a la prensa.

Todos hemos oído hablar de los asuntos relacionados con esta actividad: la trata de personas, la esclavización y el proxenetismo; la inmigración irregular, las mafias, la violencia contra las mujeres; la inseguridad, los problemas sanitarios, la drogadicción, los aspectos laborales o fiscales, los educativos, los distintos lugares donde se ejerce (en la calle, en clubs, en pisos); las molestias a los vecinos y la degradación del espacio urbano; la mujer como mercancía, la soledad y la autoestima personal (¿cuál es el mayor insulto que se le puede hacer a una mujer?)

Pero también, no lo olvidemos, es una forma de ganarse la vida (no siempre bajo coacción o engaño, a veces como una opción económica de urgencia), que se decide con libertad.

Demasiados asuntos para un solo tema, que además se debate siempre con pasión.

Se discute la posible legalización o su contrario, la abolición; el posible reconocimiento jurídico de la profesión, el reconocimiento fiscal, zonas donde -según algunos- explícitamente debería prohibirse, el régimen de sanciones, la cobertura social, las garantías sanitarias, el papel y las ayudas de algunas ONGs, la información, el asesoramiento, la sensibilización.

Desde el punto de vista legal cada país es un mundo y hay ejemplos de lo más diverso. Las regulaciones se establecen desde leyes estatales (como en Dinamarca), autonómicas (como en los Länder alemanes), o en las mismas ordenanzas municipales (como en Holanda). Hay de todo.

¿Cómo enfocar el asunto? Ante la duda, lo mejor es acudir a los clásicos. Es decir, mirar a los derechos. Lo que significa ponernos en la piel de la última ciudadana que ejerce la profesión. No la de perfil más común (mujer –un 90%-, inmigrante –otro tanto-, con poco más de 30 años, que ha decidido libremente ejercer esta actividad y está orgullosa de poder ayudar a su familia, que trabaja en pisos y vive «con iguales»). Sino la última: una mujer ya mayor (algunas tienen más de 60 años), española, que por muy pocos euros trabaja en la calle (en Valladolid son pocas: apenas un par de decenas), drogadicta y aislada de su familia; que, doliente, afirma haber sufrido agresiones físicas y psicológicas por parte de clientes, compañeras, de su pareja y de la policía. Que bien podría repetirnos aquella frase (tremenda, de puro elemental) de la Canción de la prostituta de Bertolt Brecht: «Al fin y al cabo también yo soy persona».


Manuel Saravia es portavoz del Grupo Municipal de Izquierda Unida en Valladolid

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/11/27/valladolid/1322412087.html

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El rostro de la esclavitud

EN LOS BURDELES DE CAMBOYA

Sry Leak, de siete años. La vendió su madre a un burdel.- ISABEL MUÑOZ

Con esta historia vivimos una de las experiencias más impactantes de estos 35 años. Viajamos hasta uno de los países más vulnerables al tráfico de menores. Allí convivimos con mujeres y niñas prostituidas, madames y proxenetas.

En Camboya, el nombre del nacimiento no permanece para siempre. Se modifica tantas veces como uno quiera cambiar de vida; cuando la que llevas no te satisface o cuando la enfermedad o la mala suerte se ceban sobre ti. Sok Ly, de 12 años, dejará de ser Sok Ly muy pronto. Debe dejar de serlo. Porque es imposible asumir tanta adversidad con tan corta edad. A esta niña la encontraron hace un mes encerrada en una jaula en un burdel de su propia familia, inmundo, tal y como suele ser el común de los burdeles en este país del sureste asiático, que vive por vez primera en tres décadas ocho años consecutivos de paz.

Tal y como es, por ejemplo, uno cualquiera de los muchos abiertos en una calle del distrito de O Chrony, en Poipet, noroeste del país, frontera con Tailandia: un porche con sillas para cuando, como hoy, el monzón y el calor aprietan; una sala donde la chicas descansan y se exhiben, donde el cliente contempla el género, acuerda el precio y elige -menor o mayor, virgen o no-, para perderse luego con ella por un pasillo decorado con pósteres de cantantes y actrices asiáticas famosas maquilladas de colores chillones, con sonrisa exagerada y pose feliz. Un espejo para retocarse, una tinaja con agua, un hueco para la letrina que evacua directamente a la calle y un par de habitáculos con un camastro dentro donde culminar el encuentro. Es todo. Un servicio, unos minutos, dos dólares. (…)

Según la ONU, cuatro millones de mujeres y dos de menores son traficados o explotados en negocios sexuales de todo el mundo. La trata de personas es un negocio boyante: mueve 40.000 millones de dólares. El tercero tras el de armas y droga. Y va en aumento en Camboya a pesar del tímido crecimiento económico último y la estabilidad política (siempre frágil). Según Unicef, «entre un 30% y un 35% de todos los trabajadores sexuales en la subregión del Mekong tienen de 12 a 17 años». Solo en la capital, Phnom Penh, se calcula que hay 8.000 menores en la industria del sexo y 28.000 siervos domésticos. (…)

Ahí, en el burdel común camboyano de Poipet están (estarán en este instante, si es que aún sobreviven) esperando clientes seis mujeres que, ante la historia triste de Sok Ly y de otras como ella, se encogerían de hombros. «Sabemos bien lo que es», dirían Yorchi Hong, Oeun Ka, Srey Mao, Heng Chinda, Phank Sothea, Srey Neth, de entre 15 y 25 años. También lo sabe la dueña del negocio, Hok Horn, de unos cincuenta, que sonríe campechana mientras explica el quién es quién de las fotos de familia en las paredes mientras atiende a los clientes y distribuye el trabajo. Ahí se ve también el altarcito budista rojo kitsch que se coloca en cualquier morada, por si resulta necesario orar en un país donde el 90% de su población de 14 millones es budista y jemer; la mitad, menor de 18 años; donde el 35% sobrevive con menos de un dólar al día; el 66% no tiene acceso a agua potable, y la esperanza de vida no llega a los 57 años. Un país de los 50 menos desarrollados del mundo que en los sesenta fue la Suiza de Indochina, según recuerdan muchos, y que los intereses de norteamericanos, comunistas y vietnamitas, primero, y de los propios políticos camboyanos, después, se empeñaron en destrozar.

Sok Ly malvivió dos años en uno de esos tugurios, sometida al proceso de seasoning (de condimentación), como llaman los traficantes al periodo de adaptación de una niña, adolescente o adulta a su nueva situación, hasta que, tras las violaciones y torturas, acaba bien cocinada, convencida de que su única opción para sobrevivir es la que tiene a la vista: prostituirse, trabajar para ellos de por vida, estarles agradecida. Nataschas Kampusch hay muchas en Asia. Anónimas y olvidadas.

«Llega un momento en que tocas fondo y te sometes por completo», cuenta Somaly Mam, la presidenta de Afesip (Acción por las Mujeres en Situación Precaria, en sus siglas en francés), una ONG creada para paliar el sufrimiento de muchas de estas menores. La fotógrafa Isabel Muñoz, verdadera apasionada de Camboya, adonde regresa una y otra vez, ha retratado a muchas de las niñas acogidas en los centros Afesip y a otras en los burdeles en un intento, dice, «de ponerle rostro a un crimen que se comete a la vista de todos». (…)

Somaly Mam (1970) fue esclava sexual en su infancia. Madre, guapa, enérgica, dura y occidentalizada hoy, se rebeló y resistió entonces. Consiguió salir con vida de aquel infierno, «pero no indemne», asegura. «Una experiencia así es muy difícil de superar; yo ya no confío en la gente, no lo puedo evitar». Las secuelas psíquicas permanecen hasta en su pituitaria: «Los recuerdos que más me trastornan aún son los de las violaciones y el del olor del esperma, el hedor de los prostíbulos», dice. También las físicas: «Y en lo más íntimo no puedo sentir el contacto con un hombre igual que una mujer libre, normal, como si nada hubiera pasado; es imposible». En 1998 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional junto a otras mujeres como Emma Bonino o Rigoberta Menchú; un año antes había fundado Afesip (ver www.afesip.org). Hasta ahora -y en gran parte gracias a la ayuda de la Agencia Española de Cooperación Internacional-, su ONG ha conseguido atender a unas 3.500 menores rescatadas de burdeles, de redes de tráfico o de situaciones de riesgo. Hoy, muchas de ellas están rehabilitadas, han regresado con sus familias, trabajan o se han casado. (…)

Las chicas del burdel de Poipet, si pudieran leer, que no pueden, se sentirían identificadas con lo que Somaly dice en su libro. «Tenía la sensación de que mi cuerpo ya no me pertenecía, que estaba muerta desde el día que el chino me había violado…». Son todas hijas de campesinos. Son dulces». (…)

«En Camboya, en más de la mitad de los casos de estas víctimas menores de la industria del sexo, la persona que las convenció o vendió era alguien a quien conocían», apunta Unicef. Un pariente, un amigo, la madre. «Las mafias buscan niños por las aldeas, prometen a los padres dinero que luego nunca llega y los pequeños se pierden para siempre», dice el padre Rodas. «La pobreza moral también es tremenda. Los hijos son una simple fuente de ingresos. Y se ve a los hombres bebiendo, durmiendo, mientras mujeres y niños trabajan sin parar. El camboyano no es solidario. Quizá no pueda serlo».

Chheing Vathy, varón de 16 años, se sienta a su lado en el centro Don Bosco de Poipet. «Hace dos años se intentó quitar la vida», cuenta Rodas sobre él. Y Chheing narra su historia. «Mi padre me llevó a Bangkok…», empieza. «Pero muchos no quieren recordar. Como si hubieran corrido una cortina sobre el pasado», sigue Rodas. Luego, Chheing y Manium, un compañero, se quedan perplejos al escuchar que existen países donde el trabajo infantil está prohibido hasta los 16 años; donde se estudia hasta los veintitantos. En Camboya, solo un 1% llega a la universidad. Otros niños y niñas del centro se acercan y hablan de su experiencia.

Sarey Pan, niña, siete años: «Pedía dinero por Bangkok con mi mamá, a veces trabajábamos en la construcción; ella murió».

Triwan, niño, 15 años: «Me arrestó la poli en Bangkok, estuve en una cárcel junto con muchos adultos; vendía dulces que me daban los dueños». (…)

El negocio de la prostitución ha vivido tres periodos de desarrollo en este país: la colonización francesa, la llegada de militares americanos y otros extranjeros durante la guerra de Vietnam y, posteriormente, del personal de la UNTAC (United Nations Transitional Authority) a principios de los noventa. Y ahora, la del florecimiento del turismo occidental. (…) Que el turismo crece en Camboya es un hecho (más de millón y medio de visitantes gracias al imán de los templos de Angkor). También la demanda de pornografía infantil en Internet, dicen en una red de ONG llamada ECPAT que intenta combatir el turismo sexual. Y los pedófilos. Solo en agosto, la policía de Phnom Penh detuvo a dos alemanes con un arsenal de material videográfico y a un americano residente. El diario Cambodia Daily lo recogía así: «En el apartamento [de uno de los alemanes], la policía encontró a cuatro menores vietnamitas de 10 a 14 años y confiscó 20 videocasetes en los que se les veía practicar sexo con ellas». El detenido, de 61 años, saltó por la ventana al ser descubierto. (…)

Uno de los cinco centros de Afesip está situado en Kampong Cham, hermosa aldea en las llanuras del río Mekong, a dos horas y media de la capital tras recorrer en 4×4 una pista de tierra pespunteada de baches, agua, casas, campesinos, vacas y pollos vagabundos. Allí fue donde Somaly sufrió lo peor del cautiverio. «Deseaba abrirlo aquí, por lo simbólico», dice mientras las 40 chicas del centro la rodean entusiasmadas con la visita. Allí está Sok Ly. Es verla y adivinar su sufrimiento. Basta mirarla. Basta rozarle el hombro y encendérsele en el rostro un gesto de dolor. Imposible hacerle fotos como a las demás, imposible enseñarle su imagen en la cámara digital. Morena, preciosa, el pelo corto, los ojos huidizos, tristísimos. Apenas habla. «Lo hacía cuando la encontramos, luego enmudeció, y ahora a veces murmura».

Ella no lo sabe, pero ha tenido suerte. Algunas chicas son rescatadas por las ONG durante las redadas de la policía en los prostíbulos (muchas frustradas, ya que son avisados antes), pero otras mueren por los malos tratos. «Hace poco se quemó el burdel de Neak Luong y aparecieron cuerpos carbonizados de mujeres encadenadas. Pero nadie se escandaliza. La ley solo conoce un artículo: si te violan, guarda silencio». Lo contarían también los salesianos en Poipet: «Un policía violó a una niña del centro. ‘Le tocó’, es la filosofía de la gente. Nadie habló». La corrupción es otro campo de minas en Camboya. Estalla en cualquier rincón. «En algunos sitios, la policía no molesta a los traficantes ni a propietarios de burdeles. Porque ellos son los traficantes y dueños». (…)

El tanto por ciento de fracasos en Afesip, es decir, de las que regresan a los burdeles, es del 40%. Algunas de ellas trabajan en la calle Sothearos, de Phnom Penh, en un edificio que llaman simplemente «Building». Para llegar es necesario atravesar una galaxia entera de edificios coloniales, calles sin asfaltar hacinadas de peatones y tuk tuks, mirar a los niños esnifando pegamento por las aceras, oler los mercados, admirar los talleres de reparación de motos y evitar la imagen de las ratas comiendo de la basura a la luz del día. Es necesario sortear miles de motocicletas cargadas con tres, cuatro o cinco pasajeros: con dos y un cerdo vivo bien sujeto en medio; con uno y una montaña de cajas detrás; con tres y dos fardos de ropas; con cuatro, una maleta y una jaula de gallinas… Las combinaciones motorizadas y existenciales en Phnom Penh son infinitas. (…)

Somaly saca del cajón, en su despacho de Phnom Penh, fotografías de algunas de las niñas. Se las toman cuando llegan a la ONG como testimonio de su estado. Ahí están, golpeadas, heridas, muchas de ellas; rostros hinchados, manos quemadas; escenas de hospital con protagonistas que Somaly Mam e Isabel Muñoz conocen de largo: «¡Esta, esta es Keo Sophea!». «Sí, ha regresado a su aldea, está enferma de sida y recibe tratamiento de Médicos Sin Fronteras en Takeo». «¿Y ella?». «Ella murió…». «De esta no sabemos…». Una tras otra. Somaly cree que el maltrato ahora ha cambiado de tono. «En mis tiempos se nos aterrorizaba con elementos naturales -insectos, serpientes-. Luego se pasó a los golpes… Hoy es más violento. Por ejemplo, ¡les clavan clavos en la cabeza! Sí, es increíble, tenemos fotos. O emplean electricidad. Quizá sea por esas películas chinas llenas de sadismo. O cosen a las más jóvenes y al rato las obligan a recibir clientes… Porque los asiáticos aún creen que si durante el acto sexual la mujer sangra y grita, es que la desfloran, y con una virgen podrán alcanzar la inmortalidad». No hay fin para esta historia.

¿Y Sok Ly? Al marchar de Kampong Cham, las pequeñas quieren despedirse con música. Se sientan en el suelo. Chanry, de 13 años, canta primero con esa voz aguda, acuática, tan asiática. Luego se encarama a la silla Sry Leak, de siete años, la niña de nuestra portada, seropositiva, vendida a un burdel por su madre prostituta. Interpreta un tema que habla de sueños, de tiempos pasados muy difíciles y tiempos mejores que vendrán. Sok Ly escucha. Y Somaly dice que Sry Leak ya no se va a llamar más así, que ahora tiene otra vida, que es otra persona. Será Mout Éta, que significa «protegida de los dioses». Sok Ly, muda, la mira. Ella, seguramente, no aspira a tanto. Le basta, le habría bastado con la protección de la justicia.

Un mercado humano

¿Ha mejorado la situación? No. Según la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, unos 2,5 millones de personas en el mundo «son captados, atrapados, transportados y explotados». La trata de seres humanos es el negocio más lucrativo junto al de drogas y armas. «España no solo es Estado de tránsito, sino también de destino de la trata».

Factores. Varios favorecen la expansión última de la trata: su vinculación con la poderosa delincuencia organizada transnacional, que muchas personas implicadas se muevan con documentos y visados, lo que dificulta su detección en frontera, y la actitud titubeante de los Estados a la hora de reprimir estos delitos.

Datos. La red ECPAT tiene bases de datos sobre explotación sexual por países. Realiza campañas contra la prostitución infantil focalizadas en lo local (la más usual en Asia; en un estudio de 2010, más del 90% de los niños prostituidos en la capital de Camboya atribuyeron los abusos a personas de su área) y en el turismo. Trabajan con la industria de viajes para sensibilizar al sector y firman alianzas con hoteles…

Informe ‘Trafficking in person’. El Departamento de Estado de EE UU presentó en junio el informe de 2011, que incluye, bajo mando de Hillary Clinton, el análisis en su propio país (www.state.gov/g/tip/).

Congreso. «La trata de personas con fines de explotación sexual» es el tema del II Congreso Nacional de Extranjería y Nacionalidad a celebrar en Granada (15 y 16 de diciembre).

Legislación. En 2009, España ratificó el Convenio Europeo de lucha contra la trata de seres humanos.

http://www.elpais.com/articulo/portada/rostro/esclavitud/elpepusoceps/20111127elpepspor_30/Tes

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La historia de ‘Cabeza de Cerdo’

Entre 2000 y 2004 Ioan Clamparu más conocido como ‘Cabeza de Cerdo’ obligó aejercer la prostitución a centenares de mujeres, en su mayoría rumanas. Vestía trajes elegantes, conducía coches de alta gama y se comportaba como un auténtico empresario. Nunca tuvo contacto directo con toda la trama.

Con la red de prostitución que controlaba en la Casa de Campo o en la Colonia Marconi, en Madrid. Un negocio multimillonario que le convirtió durante años en uno de losfugitivos más buscados por la Interpol y por la Policía española.

Doce años de intensa búsqueda con un final inusual. El pasado 22 de septiembre ‘Cabeza de Cerdo’ se entregaba a la Policía. Cansado de huir, de vivir en la clandestinidad. La historia de este empresario criminal, esta noche en Equipo de Investigación. ‘Cabeza de Cerdo: el hombre que odia a las mujeres’.

http://www.antena3.com/noticias/sociedad/historia-cabeza-cerdo_2011111800105.html

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Los hombres españoles puntúan con un 6,3 su vida sexual

  • Las consultas por disfunción eréctil han aumentado un 20%
  • Cuatro de cada 10 hombres han puesto excusas para evitar encuentros sexuales
  • Los problemas de erección pueden ser signo de otros trastornos de salud

El hombre español no está satisfecho con su vida sexual. Una encuesta a 1.531 varones de entre 35 y 70 años de todas las comunidades autónomas recoge que sólo le dan un bien raspado a sus relaciones íntimas. En una escala del 1 al 10, la nota media que otorgan a su sexualidad es de 6,3. Y hay una relación inversa con la edad del individuo: mayor satisfacción cuanto más joven.

El estudio señala también que el promedio de relaciones sexuales es de 1,3 a la semana, aunque este factor también varía con la edad. Los entrevistados más jóvenes (entre los 35 y los 54 años) mencionan con diferencias significativas mantener relaciones sexuales más de dos veces por semana, mientras que el grupo de más edad (de 55 a 70 años) asegura mantenerlas una vez al mes o menos (21%).

Esta frecuencia se sitúa dentro de la media internacional, por debajo de países como Portugal, México o Rumanía y por encima de otros como Estados Unidos o Reino Unido.

La doctora Ana Puigvert, presidenta de la Asociación Española para la Salud Sexual (AESS), ha señalado que tener una vida sexual sana implica tener sexo una vez por semana, incluso en personas mayores de 65 años. Una vez al mes, significaría que existe una patología que habría que consultar. «Cuanto mayor frecuencia, mayor nivel de satisfacción, mejor calidad de vida», ha destacado esta experta, para quien la actividad sexual comporta«múltiples beneficios» a nivel cerebral: más memoria y menos índices de cuadros depresivos y de ansiedad en las personas mayores.

Además, aumenta la autoestima y mejora «muchísimo» la sociabilidad, incluso en el trabajo.

Respecto al día preferido, a los españoles les gusta el fin de semana, especialmente el sábado y por la noche para mantener encuentros sexuales. Y si dan a elegir época del año, se escoge más la primavera y el verano frente a otras estaciones más frías. También les gusta aprovechar fechas especiales, como los cumpleaños, o la alegría tras una fiesta. No obstante, la realidad es que 9 de cada 10 no planifica sus encuentros sexuales.

La crisis, enemiga del sexo

La Asociación Española para la Salud Sexual (AESS), la Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva (ASESA) y Lilly han impulsado este Informe sobre hábitos sexuales de los hombres españoles, que revela datos como que cuatro de cada 10 encuestados afirma haber puesto excusas en alguna ocasión para evitar tener una relación sexual. De manera espontánea, la excusa más mencionada es el cansancio y agotamiento, el estrés o sentirse mal. Los mismos motivos que se dan para justificar los problemas de erección.

Síntomas, todos ellos, que han aumentado con la crisis económica y, como consecuencia de ellos, se han incrementado alrededor de un 20% las consultas médicas por disfunción eréctil, un trastorno que sufre uno de cada cinco hombres, a pesar de que los españoles aún son reacios a pedir ayuda cuando surgen problemas sexuales.

Las consecuencias de las crisis económicas generan en la población estrés y todos los casos de disfunción eréctil tienen un trasfondo psicológico, explican la doctora Puigvert e Ignacio Moncada, presidente de la Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva (ASESA). El estudio muestra que el 70% de los españoles que asegura haber sufrido alguna vez problemas de erección no ha buscado ayuda para solucionarlos.

Una gran mayoría (un 85%) prefiere que su médico pregunte sobre su salud sexual durante una consulta habitual, incluso de manera abierta y directa, antes que ser él quien inicie la conversación.

La disfunción eréctil, un síntoma centinela

El doctor Moncada ha asegurado que aunque esta disfunción aumenta con la edad, no se debe considerar normal ni siquiera entre la gente mayor, sino que debe verse como una enfermedad que hay que tratar. Para ello, el primer paso es reconocerlo. «Los médicos disponemos de soluciones y tratamientos para recuperar la normalidad sexual», ha subrayado.

Además de los problemas que pueden surgir en la pareja, la disfunción eréctil es un «síntoma centinela» sobre problemas de salud, especialmente cardiovasculares. Por las características vasculares del pene, las patologías cardiovasculares se manifiestan antes en el fallo de este órgano que en el corazón, ha explicado el doctor Moncada.

Nueve de cada diez entrevistados asegura que no ha tomado tratamiento alguno para los problemas de erección.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/11/28/noticias/1322498965.html


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Cierra un prostíbulo que abrió como un club de fumadores

La ‘madame’ y las prostitutas abandonan el local y devuelven la llave a la dueña de la planta baja tras la presión vecinal y policial

VALENCIA. Un club de fumadores era la tapadera de un prostíbulo en el centro de Valencia. Con el pretexto de fumar en un local y ver un partido de fútbol en la tele en compañía de unos amigos, un grupo de hombres satisfacía sus deseos sexuales con varias prostitutas en el barrio de Velluters.
Pero el trasiego de individuos en la planta baja había levantado las sospechas de los vecinos de la calle Maldonado. Además, la presencia de meretrices en las inmediaciones del club motivó las protestas de la asociación de vecinos El Palleter.
«La verdad es que la Policía Local ha actuado con gran rapidez después de que denunciáramos que estaban ejerciendo la prostitución en el local», asevera María José Volta, secretaria de la asociación El Palleter.
Tras la presión vecinal y policial, el prostíbulo apenas estuvo abierto un mes. En una primera inspección, la Policía Local solicitó las licencias administrativas de actividades y apertura a la mujer que había alquilado el local. Horas antes, varios agentes habían comprobado cómo salían y entraban varias prostitutas y hombres.
El supuesto club de fumadores no cumplía los requisitos legales. Los policías del retén del Carmen le impusieron varias denuncias «por el alquiler de habitaciones por fracción de tiempo», según informaron fuentes municipales. Asimismo, los agentes iniciaron el correspondiente expediente administrativo y dieron diez días de plazo a la presunta ‘madame’ para que presentara alegaciones. El cierre del prostíbulo era cuestión de días.
Al mismo tiempo, la comunidad de vecinos acordó en una reunión exigir a la dueña de la planta baja que rescindiera el contrato de alquiler. La mujer no puso ningún impedimento. «Al contrario, nos explicó que la habían engañado y que nunca le dijeron que iban a utilizar el local para el alterne», afirma María José Volta.
El conflicto terminó el pasado jueves cuando la presunta ‘madame’ y las prostitutas abandonaron la antigua fonda El Jerezano y devolvieron la llave a su propietaria. La tranquilidad volvió a la finca. «Los vecinos vamos a exigir a la Policía Local un máximo control de todas las plantas bajas en Velluters para frenar la prostitución callejera», anuncia la secretaria de la asociación El Palleter. «No vamos a permitir que los proxenetas se lucren con negocios ilegales delante de nuestras narices», añade.
http://www.lasprovincias.es/20111126/mas-actualidad/sucesos/prostibulo-valencia-club-fumadores-201111261413.html
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A un burdel con la Visa del Ayuntamiento

Dimite un alto cargo de Griñán por pagar a prostitutas con dinero público

El ex alcalde de Valverde y actual delegado provincial de la Junta, Miguel Ángel Domínguez

El ex alcalde de Valverde y actual delegado provincial de la Junta, Miguel Ángel Domínguez

La Junta de Andalucía suma otro escándalo cuando apenas quedan cuatro meses para las elecciones autonómicas. El ex alcalde socialista de Valverde del Camino y actual delegado provincial de Obras Públicas y Vivienda de la Junta, Miguel Ángel Domínguez, renunció ayer a los cargos que ostenta en el PSOE y en la Administración andaluza, tras hacerse público  que pagó con una tarjeta de crédito del Ayuntamiento varios servicios en un prostíbulo de Sevilla cuando aún era alcalde del municipio onubense. Los trabajadores tenían ya desde esa fecha problemas de cobro de sus nóminas ante la difícil situación económica de las arcas públicas.

Domínguez gobernaba el municipio de Valverde antes de las elecciones de mayo. Tras los comicios, el PP se hizo con la mayoría absoluta por primera vez en la historia de la democracia. El ex alcalde pasó entonces a ocupar un cargo en la Junta de Andalucía –algo habitual dentro del PSOE andaluz–, como delegado en Huelva de Obras Públicas. La noticia salta ahora, pero se refiere a su anterior etapa. La secuencia de hechos fue llamativa. Por la mañana aseguró que tenía la conciencia «muy tranquila» y que no pensaba dimitir. Luego cambió de opinión y emitió un comunicado en el que anunció que dejaba la política tras una decisión «personal y con el fin de poder defenderme sin poner en riesgo la imagen de mi partido ni la de la Junta de Andalucía».
El alto cargo señaló que se trata de «una información falsa, que atenta contra mi honor personal y por la que voy a iniciar acciones legales contra los que me acusan falsamente».

Antes, el portavoz del PSOE-A y secretario provincial del PSOE de Huelva, Mario Jiménez –persona de confianza de José Antonio Griñán–, defendió que «ni un solo céntimo de los recursos del Ayuntamiento de Valverde se ha gastado indebidamente». La excusa reside en que luego devolvió el dinero.

Ésa es la defensa que esgrime Domínguez. De hecho, entregó una certificación del interventor municipal del consistorio que desglosa los gastos derivados de la tarjeta Visa Platinum durante su mandato, pero no aparecen los del club de alterne.

 

3.685 euros en 7 servicios
Pese a que él lo niega, las operaciones de la tarjeta Visa Platinum, de uso exclusivo del alcalde, desvelan gastos por 3.685 en un burdel de la localidad sevillana de Camas. Constan siete apuntes con cargo al erario público en una misma jornada. Posteriormente, el regidor reintegró el dinero a las arcas del Ayuntamiento onubense en varios plazos.

http://www.larazon.es/noticia/5360-a-un-burdel-con-la-visa-del-ayuntamiento

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…Y habrá paz para las descarriadas

Una de las mujeres 'acogidas' realiza una ofrenda a Tagore durante una visita a la Casa de la India. | Web del centro AlborUna de las mujeres ‘acogidas’ realiza una ofrenda a Tagore durante una visita a la Casa de la India. | Web del centro Albor

  • El Centro Albor, gestionado por monjas, nació en Valladolid en 1998
  • Su labor es ayudar a mujeres prostitutas
  • También atiende otros tipos de exclusión social

Carmen X. se hizo invisible. Su entierro fue tan triste como su vida. La soledad del cementerio acompañó su cuerpo dañado. Nadie más que las trabajadoras de Albor al lado de su nombre para ese adiós con apenas flores, hasta nunca a esa vida que la arrastró por las charcas donde cambiaba sexo sin gusto por cuatro perras.

Ni siquiera sonaban de fondo, tras los panteones del camposanto, que no es santo, los versos de Brecht: «Transformar el placer en calderilla/ nunca resulta fácil. Pero, bien, se consigue./ Aunque también envejeces mientras tanto/ (al fin y al cabo no siempre se tienen diecisiete.) Gracias a Dios todo pasa deprisa,/ la pena incluso; también el amor».

Y totalmente sola marcharía hacia el descanso si no hubiera contactado meses antes con el Centro Albor, donde llegó tragando lágrimas y pudo sonreír, y ponerse guapa en la peluquería, y arreglarse sus uñas llenas de vivencias y saber que sus años negros eran los años negros de tantas otras. Y entre ellas se reflejaron.

Albor, puesto en marcha por las Hermanas Oblatas, funciona en Valladolid desde el año 1998 como centro de acogida de mujeres prostituidas o en riesgo de exclusión social. Como Carmen, que se ha muerto para siempre.

Algunas trabajadoras y voluntarias del centro Albor. | L. LeonardoAlgunas trabajadoras y voluntarias del centro Albor. | L. Leonardo

Otras quedan y, ante el desamparo, acuden a las manos de las monjas cuyo objetivo con las prostitutas es posibilitar una mejora en su estilo de vida, «teniendo en cuenta que ellas son las protagonistas de su propio cambio».

Ciudad de servicios en miniatura

No es de extrañar, por tanto que la propia sede funcione como una pequeña ‘ciudad de servicios’ donde hay lavandería, cafetería, peluquería, salas de informática, de cultura general, de yoga, de costura, de…

Con un total de 30 voluntarios y cinco trabajadoras, las monjas han creado un espacio para las mujeres peor tratadas. Educadoras sociales, psicólogas, orientadoras laborales… todo un servicio a su disposición para poder acceder a una vida más digna.

Y de camino a ella, nada mejor que una ducha que arrastre por el desagüe desasosiegos y se lleve durante unas horas huellas que nunca dan caricias. La ropa limpia para olvidar olores, y planchada con mimo, para corregir los renglones torcidos que marcan con sangre los dioses en infinitas mujeres.

La historia

La Congregación de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor nació en el año 1864. Sus fundadores fueron José Benito Serra y Antonia de Oviedo y Schonthal y su objetivo era acoger, educar y promocionar a la mujer inserta en contextos de prostitución.

Desde aquel momento, tanto sus trabajadores como los voluntarios, tratan de responder a las urgencias y desafíos que demanda la situación de la mujer víctima de estructuras injustas e insolidarias.

Ausencia de apoyos positivos

Belén y Patricia (psicóloga y asistente social) son dos de las trabajadoras de Albor. Ellas conocen bien cada caso y cada lágrima e insisten en que las bases de inicio de la prostitución no son tanto económicas como de «falta de apoyos positivos». Y resumen una situación cualquiera: «Un gran revés, las dificultades, la toma de decisiones erróneas…»

Tienen muy claro que ejercer la prostitución desestabiliza mucho la vida. Algunas de las mujeres que acuden al centro, continúan ejerciéndola. Si es su única fuente de ingresos, ¿qué decir entonces? «Al menos que tengan el centro como referencia. Con su presencia se establecen lazos».

«¿Legalizar la prostitución?» «No tenemos una opinión clara y formada sobre qué sería lo mejor. Lo único que queremos es que mejoren las condiciones de las chicas».

Mientras me enseñan las instalaciones del centro, ubicado provisionalmente en la Calle Santuario, comienzan a llegar las voluntarias. Las mujeres que fueron olvidadas se han tomado un café caliente tras una ducha reconfortante y van pasando al aula. Esta mañana aprenderán, quizá, a que transformar el placer en calderilla es otra opción. La indignidad no tiene por qué estar presente en sus camas.

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/11/27/valladolid/1322390056.html

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«Las hetairas eran las mujeres más libres de la Grecia clásica»

Isabel Martín, autora de ‘La curandera de Atenas’, repasa la vida de estas mujeres refinadas y cultas

«Las hetairas eran las mujeres más libres de la Grecia clásica»

Isabel Martín, una conocedora de la cultura griega. / RC
«Las hetairas eran quizás las mujeres más libres de la Grecia clásica». Quien así habla es Isabel Martín, autora de ‘La curandera de Atenas’, novela que acaba de aparecer en bolsillo a cargo del sello Booket. En su libro, Martín recrea la historia de una mujer que, por diversos avatares, llega a ser curandera y hetaira. Su libro es una buena ocasión para hablar de la mujer y el sexo en la Grecia del Pericles.
Les debemos a los griegos las matemáticas, la astronomía, el pensamiento filosófico, el teatro, la democracia y un largo etcétera de logros sociales y científicos. Pero también les debemos la cultura del hedonismo, del disfrute de la vida, del gusto por la fiesta, la juerga y el sexo, un legado que Occidente ha conseguido mantener a pesar de los múltiples y reiterados intentos del poder civil y religioso por reprimirlo. «En el fondo, todos seguimos siendo griegos, todos compartimos unos valores que nacieron hace más de dos mil quinientos años en una pequeña ciudad de apenas trescientos mil habitantes. Atenas desarrolló una sociedad sorprendente que brilló como una supernova para consumirse después dejando un legado que ha perdurado a lo largo de los siglos», explica Martín.
En esa ciudad, en la que solo cuarenta y cinco mil de sus habitantes eran considerados ciudadanos, la clase alta vivía por y para el disfrute, tanto intelectual como físico. Pero, para ver la situación en su conjunto, hay que tener en cuenta que Grecia era, y eso es también un legado que se ha perpetuado hasta nuestros días, una sociedad profundamente misógina. «No hay más que leer a Platón, para quien las mujeres son una degeneración física del ser humano, o a Aristóteles, que habla de las mujeres como «varones estériles» incapaces de preparar su fluido menstrual con el refinamiento suficiente para que se convierta en semen (en semilla)», apunta la autora.
En Atenas las mujeres acomodadas no podían tener propiedades, ellas mismas eran propiedad de su marido, vivían recluidas en los gineceos y no se relacionaban socialmente con su esposo, demasiado ocupado con sus múltiples actividades sociales, políticas e intelectuales y lúdicas.
Excepciones
Esta realidad, sin embargo, tenía asombrosas excepciones. Es el caso de las sacerdotisas, mujeres con un poder indiscutible, dada la gran importancia de la religión en la vida griega. Las curanderas y las hetairas eran, quizá, las únicas mujeres que gozaban de cierta libertad y estatus, al ser elementos fundamentales para esa vida de fiestas y jarana a la que tan aficionados eran los griegos. «Tenemos las hetairas para el placer; las concubinas para el uso diario y las esposas de nuestra misma clase para criar a los hijos y cuidar la casa», decía Demóstenes con gran pragmatismo.
«Las hetairas acompañaban a sus clientes a los lugares públicos y estos competían por conseguir a la hetaira más bella y famosa, pues su posesión era un signo de estatus indiscutible», señala la autora. Solían estar unidas a un solo amante durante meses e incluso años y los hombres les dedicaban atenciones que nunca hubieran soñado con brindar a sus esposas.
Pero no era solo sexo lo que las hetairas ofrecían a sus clientes. Eran cultas, algo poco habitual entre las mujeres griegas, educadas únicamente para atender las labores domésticas; eran indiscutibles árbitros de la moda; eran refinadas, sabían tocar instrumentos, hablar de política y filosofía, y, por supuesto, preparar las mejores fiestas en las que se bebía y se comía hasta la extenuación, se discutía de lo divino y lo humano, se cantaba, se escuchaba música y se dejaba vía libre a los instintos más primarios.
Es difícil para una persona del siglo XXI entender lo que podía significar en la sociedad griega el personaje de la hetaira, cuyo nombre, femenino de hetairos, «compañero», ya muestra su condición especial. Algunas de las hetairas más famosas llegaron a alcanzar una posición social muy elevada, sobre todo en ciudades prósperas como Corinto o Atenas, tanto que el nombre de alguna de estas mujeres ha llegado hasta nuestros días por su talento, su belleza o su codicia. Es el caso, por ejemplo de Hoia, a quien sus clientes apodaban ‘Heléboro’ porque esta planta se creía remedio contra la locura, o Rodopis, esclava que, tras comprar su libertad, llegó a ser rica y famosa. O la pobre Lais de Hicara, que fue linchada por un grupo de esposas en el santuario de Afrodita.
Aspasia de Mileto
Aunque quizá el ejemplo perfecto de la fama e influencia que podían alcanzar estas mujeres se encuentra en Aspasia de Mileto, la amante de Pericles, autocrator de Atenas en su época de mayor esplendor. Aspasia y Pericles mantuvieron una estrecha relación durante años; Pericles se divorció de su mujer, aunque no pudo casarse con Aspasia por una ley dictada por él mismo; tuvieron hijos y vivieron juntos hasta la muerte del estadista.
«Aspasia era una mujer sorprendente. Era de familia acomodada, pero huyó de su Mileto natal hacia Atenas por negarse a vivir la vida de ama de casa que su condición le auguraba», dice Isabel Martín. «Aspasia era una mujer muy culta, tanto que hasta el propio Sócrates alababa su inteligencia». Su belleza era legendaria y su hospitalidad: a sus salones acudían los más insignes filósofos y artistas del momento, lo que no era poco, y dirigió una escuela para niñas en la que no solo se enseñaba música o costura.
Como toda personalidad fuera de lo común, Aspasia fue víctima de la envidia y la maledicencia de sus conciudadanos. Fue acusada de impiedad (‘asebeia’), algo muy común y peligroso en la época, por atreverse a hablar de los dioses en términos poco piadosos, y el propio Pericles tuvo que llorar ante la asamblea de ciudadanos implorando por su vida, lo que refleja el grado de democracia participativa que se llegó a alcanzar en la Atenas clásica, aunque esta democracia fuera ejercida solamente por cuarenta y cinco mil ciudadanos.
http://www.elcorreo.com/vizcaya/rc/20111127/cultura/hetairas-eran-quizas-mujeres-201111252323.html
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