¿Existe algo así como el pene perfecto? Y al hombre perfecto ¿acaso lo define su propio pene, personal e intransferible?…Estas y otras cuestiones de la mitología fálica se plantean, sin tapujos, con verbo, gracia y cierta dosis de irreverencia este martes, 13 de octubre, en “Documentos TV”, en el documental “Locos por el pene” que recopila testimonios de urólogos, profesores de sexo tántrico, cirujanos plásticos, diseñadores de consoladores y por, supuesto, de los usuarios del pene.
Se sabe, que el pene tiene tres funciones: orinar, procrear y dar placer. Y es ésta última la que realmente preocupa sobre todo si se sospecha que no tiene el tamaño o el grosor adecuado. Y es que parece que la longitud y la circunferencia sí importan y por eso hay quien está dispuesto casi a cualquier cosa con tal de lograr las medidas de la ansiada perfección. Para alargar o engrosar existen bombas y otros artilugios, pero también cirugía para quien esté dispuesto a someterse a semejante sacrificio.
Pero hoy por hoy no sólo importa el aspecto infalible del falo, sino también su belleza estética. Por eso hay quien se depila con regularidad y también quien se practica “piercings” en los sitios más recónditos del aparato viril.
Al llegar a los sesenta años de edad, un hombre medio habrá eyaculado entre 30 y 50 litros de semen con un contenido de entre trescientos cincuenta y quinientos mil millones de espermatozoides. Ello, supuestamente, garantiza la continuación de la especie humana. Pero la fertilidad de cada cual también está en tela de juicio. Y que conste que la elección de calzoncillos, sean los amplios boxers o los ajustados slips, es irrelevante. Más dañinos son, por ejemplo, los baños calientes en vez de la ducha cotidiana.
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