PSEUDOS, PSEUDO-LUMIS, AFICIONADAS, ASPIRANTES…

Para mí y en nuestra profesión, estas palabras, siempre me han parecido muy despreciativas.

Intentaré explicaros mis por qués.

1.- Porque nadie somos pseudo-nada en nuestros trabajos. No somos pseudo médicos. Tampoco pseudo maestras, ni pseudo empresarias, ni pseudo dependientas, ni pseudo arquitectas, ni pseudo biólogas (bueno, tal vez Ana Obregón sí).

Entonces, ¿por qué permitimos que algunos nombren a nuestras compañeras o colegas, como aficionadas o pseudo ? O mucho peor, ¿por qué lo permiten ellas mismas y además les parece un halago cuando, en realidad, es un desprecio?

Los hombres alegan que lo hacen porque, de ese modo, las distinguen de aquellas que, están full time en el negocio de la prostitución.

Pero, lo que realmente se busca es ese desconocimiento, no del , pero sí del negocio. De ese modo, las inculcan que, como novatas no “pueden” cobrar lo mismo que una profesional. Deben cobrar mucho menos. Y las manipulan tanto como pueden.

2.- Éste es el punto más problemático con el que se encuentra la supuesta pseudo. Los mismos clientes, se encargan de mantenerlas alejadas de otras compañeras, alegando argumentos peregrinos, tales cómo, -no debes mezclarte con ellas, tú vales más-, de esta manera coartan toda posibilidad de contacto y crecimiento personal y profesional en el sector.

A ellas las aíslan del entorno y así es más sencillo manejar y mangonear a su antojo. Y ellas se sienten cada vez más, en inferioridad de condiciones. Aunque, no son conscientes de ello, precisamente por su lejanía en apoyos.

3.- Sobreviene de todo ello, los abusadores de servicios. Ésos que, contratan varias horas para ir a comer, cenar, pasear o ver las estrellas, pero sólo pagan una hora de sexo. El resto no lo abonan, alegando que –ya te he invitado a todo lo demás, ¿qué más quieres, si tú eres una pseudo? Y, oye, ¡que no lo pagan! Como están seguros de que, ellas no denunciarán porque carecen de apoyo, están más estigmatizadas que las profesionales y no saben dónde dirigirse y sobre todo no tienen apoyo de una compañera,  se sienten fuertes y seguros. Unos chulo-putas de tomo y lomo.

4.- El último punto, aunque no es el menos importante, ni de lejos, es el juego más peligroso de todos los que éstos sujetos practican.

Todo parte de la misma premisa de “no profesionalidad”. Muchas de mis colegas y compañeras lo han sufrido en propias carnes. Hace años que lucho contra estos abusos descomunales. Y no es otro que, el –como tú eres una pseudo y apenas follas, no como esas putas que están todo el día ahí dale que te pego, y yo estoy sano, podemos hacerlo sin preservativo, sin ningún problema.

Intentan alejarlas de nuevo del mundo de la supuesta profesionalización del sexo de pago, a la vez que, sin duda las menosprecian en su integridad, inteligencia y seguridad.

Poco les importa, si en ese tránsito ellos son los que puedan contagiarse,-porque, precisamente las que más descuidan su salud ginecológica son las aficionadas, sólo piensan en conseguir lo que desean. A cualquier precio. Siempre que sea económico hablando de euros. Si a ellos no les importa su salud, ¿cómo creer que les preocupa la de una pseudo-puta, pseudo-lumi, pesudo-…nada?

Si eso, que vaya y se queje al…¡maestro armero!

5.- Otro de los grandes inconvenientes de estar alejadas de la profesionalización, es la supuesta confianza que el “cliente-amigo”, genera alrededor de la pseudo.

La lleva hasta su casa, como si fuese su novio, para que no tenga que coger el metro – si será cutre el tipo que no le paga ni un taxi-, y así se entera de dónde vive y con quién. Si la pseudo tiene coche, no perderá la oportunidad de acompañarla, para tomar buena nota de su matrícula. En poco tiempo, la pseudo habrá desvelado su vida personal y profesional a un tipo de cliente de los más devastadores que existen.

El personaje sabrá dónde trabaja la pseudo, si sus padres están en la ciudad o viven fuera, si tiene hermanos, si sale con un chico o está casada, si tiene hijos… Cada uno de esos datos, puede ser usado por el cazador para someterla a sus antojos y abusos, más adelante.

Chicas, estéis en este trabajo por unos días, unas semanas, un par de meses, pensad que, no debéis tomarlo como un juego. Informaos, aprended, preguntad. Confiad en vuestras colegas de profesión y no dejéis que os cuenten milongas.

Las únicas que pueden aconsejaros sobre cómo trabajar son vuestras compañeras.

Las únicas que sabrán daros unas pautas y os acompañarán en los buenos y malos tragos, serán tus amigas.

Escucharás mil veces que, todas somos unas víboras y que nos mordemos las unas a las otras y que la envidia nos corroe y que somos lo peor.

Bien y puede ser que, algunas sean así, pero pregúntate una cosa a ti misma.

-¿Yo soy así?…

¿Entonces por qué iban a serlo ellas?

Puedes ser novata, pero tu objetivo no debe ser el que serlo toda tu vida.

En éste, como en cualquier otro trabajo, se mejora y se profesionaliza y se aprende y se lleva ese aprendizaje a tu vida personal, como mejor amante, como mejor persona.

No permitas que nadie te manipule y degrade sólo porque eres principiante.

Apóyate en tus compañeras y todo irá mejor. Estés el tiempo que estés en este trabajo, dedícale tu esfuerzo y atención a aquello que realices en tu día a día.

No todas consiguen ser profesionales del sexo de pago, pero aprende de las mejores consejeras que están a tu disposición ahora y siempre.

Los clientes, los supuestos novios, los fingidos amigos, van y viene.

Tus compañeras, siempre estarán ahí para ti.

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3 comentarios

  1. Tienes toda la razón. Desde que una persona ofrece un servicio a cambio de un dinero u otro favor, es una profesional! Y llamarlo de otra manera, es denigrarse así misma y facilitar que otros lo hagan.
    Creo que estás haciendo una gran labor para unir y defender los derechos de las mujeres que se dedican a la profesión más antigua del mundo y para la cual, desde luego, no todo el mundo es válido. No es en absoluto fácil, quizá sí rápido; pero por ingente que sea esa cantidad, resulta extremadamente duro de ganar si no tienes una «actitud» y una autoconfianza especial… Nadie puede imaginar estas situaciones hasta que lo necesita y lo vive.
    Mil besos,

  2. De veras que desde DeseosDiarios apoyamos y admiramos tu punto de vista y es que en este negocio nunca se aprende del todo, pero desde luego lo mas importante creemos que es no dejar de ser la persona que eras antes de ejercer la prostitucion, preguntarse a uno mismo quien es y que haria si una situacion parecida se diera en otro ambiente laboral, son preguntas importantes que hacerse una misma ante cualquier problema que pueda seguir en este trabajo.

  3. Jejejeje, bueno, esto me ha traído recuerdos, precisamente de una «pseudo» a la que yo ayudé hace algunos años en una ocasión y algún tiempo más tarde, cuando supe las artimañas que estaba realizando con el pobre cliente, decidí que de ese momento en adelante sólo llamaría a profesionales para cualquier trabajo de colaboración.

    Se trata de una mujer que me conoce (desde que era niña, y de hecho, era una de mis mejores amigas (hasta esas fechas lo fue, pues ahora ya no la tengo en tan alta estima). Es todo lo contrario que yo, sociable a tope, una vamp que cuando tiene un novio es capaz de desestabilizarlo emocionalmente, le gusta ligar (cosa que a mí no porque para estar haciendo teatrillo gratis con un tío que me aburre pues paso), y siempre está saliendo con alguien, no está sola durante mucho tiempo cuando rompe. Es mayor que yo también. En fin, que la tipa tenía problemas económicos (sigue igual hoy día), y bueno, como me surgió un trabajo importante y ella me pidió de por favor, si tengo algo, aunque sea follar de puta, que la llame, pues la llamé. Organicé todo para que ella se llevara la mayor parte diciéndole a los clientes lo mal que lo pasaba y que no era profesional, etc. Pues bien, la cosa salió perfecta, un fin de semana entero, nos divertimos a tope el primer día, pero en medio de la cita me di cuenta de que estaba ligándose adrede al cliente que era como «el jefe» de todos, el que tenía más dinero, y era el que me había llamado siempre a mí. Se había dado cuenta de que ese era el pez gordo y empezaba a hacer como si algo muy especial hubiera entre ellos. Me marché en medio de la cita, con la excusa de que me habían llamado urgentemente de casa y bla bla bla, en fin, que no soporté su actitud pero tampoco se lo comuniqué.

    Unos meses más adelante me entero de que no sólo ha estado llamando al cliente por teléfono, sino que le había pedido que le enviara 2000 eur «prestados», para sus apuros económicos. Que ya se los devolverá. El tío, posiblemente muy asustado (casado y buena gente), le envió 1000 sin compromiso. Cuando el trato había sido explícitamente «no nos llaméis nunca pues somos muy discretos», la tía había logrado, en el barco, que el cliente cambiara las condiciones y cediera un poco para mantener el contacto… Obviamente, yo no le solté un sermón pero jamás de jamases la volví a llamar para nada ni le volví a mencionar nunca ningún buen trabajo mío. Es una envidiosa y se ha aprovechado de la situación a tope. Y encima el cliente nunca más nos volvió a llamar, conmigo no quiso hablar (la única vez que le llamé yo, ya más adelante para intentar aclarar qué había sucedido, me colgó, seguramente pensando que yo estaría detrás de toda la extorsión, y eso que hasta entonces sólo se había comunicado con ella… algo muy raro).

    Es decir, no todas las «no profesionales» son unas inocentes. No hay que generalizar. Muchas mujeres están acostumbradas a sacar al novio de todo, coche, dinero, viajes… y salen más caras a la larga que nosotras.

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