Todo el mundo ha soñado alguna vez con una compañera que fuera una sabia conocedora del arte amatorio. Como ya os comentábamos, son conocimientos que se pueden aprender y entrenar.
Pero no es algo que sólo anhelen las mujeres, también los caballeros tienen su derecho a buscar esperanzados a la dama que pueda considerarse digna de ser llamada, en el mejor de los sentidos, “la amante ideal“.
Para ello, dejamos atrás la imagen distorsionada de la fémina que quiere sexo a todas horas. Tampoco vamos a recurrir a esos mitos eróticos de las portadas de las revistas, pues hablamos de mujeres en movimiento, que van más allá de una fachada sensual de atributos pagados a base de bisturí. A continuación os recopilamos algunas de las características que los hombres valoran en sus compañeras de juegos amatorios:
- La amante ideal no es una mujer que espera pasiva a que sea su pareja siempre el que comience el contacto. Le gusta que se alternen los papeles, y llevar a veces la iniciativa, porque sabe que no es algo que esté adjudicado a uno de los sexos únicamente y de forma rígida. Se le queda caducado el cliché de señora que no se cuestiona si le apetece o no tener relaciones íntimas, porque cree que es algo que le corresponde decidir al hombre.
- Propone fantasías sexuales, dado que vive con libertad su sexualidad, sin miedos ni culpabilidad. Se ha desmarcado de tabúes, y entiende que expresar sus gustos y preferencias sexuales no sólo no rebaja, como le han hecho creer los sectores machistas de las generaciones anteriores, sino que la dignifica como persona con derechos sexuales legítimos.
- Le gusta sentirse admirada, sensual y femenina, sin pensar que su único valor es el atractivo físico. Cuida su imagen y su cuerpo, como parte de la estética y la salud, sin tener que sentirse una mujer objeto por ello. También, es seductora y disfruta empleando el lenguaje no verbal de su cuerpo como un elemento erótico más.
- No aguarda escondida en el coche a que sea su pareja el que entre en la farmacia a comprar los preservativos. Se responsabiliza de forma equitativa en el uso y adquisición de los métodos anticonceptivos.
- No espera resignadamente a que él adivine sus zonas erógenas o lo que le gusta, opta por comunicarse y hablar abiertamente de sexo con su pareja. Hace caso omiso a la creencia de que expresar los gustos, en lugar de adivinarlos, es perder el romanticismo.
- Comprende que el deseo sexual es algo que se trabaja, y que no es necesario tener ganas de 10 para compartir unos instantes de afectos y sexo con la pareja, basta con cierta disposición a la intimidad o a la sensualidad del momento.
- Es asertiva y sabe decir “no” cuando no le apetece tener relaciones sexuales, sin tener que mentir, poner excusas, o evitar acostarse al mismo tiempo que su pareja. No necesita fingir un orgasmo, porque sabe explicarle que requiere de más estimulación para conseguirlo, y de todas formas, no quiere hacer de ello el objetivo por excelencia durante los encuentros.
- No se violenta cuando su compañero le expresa en voz baja en un sitio público que quiere hacer el amor con ella cuando lleguen a casa, o que está especialmente atractiva. Sabe traducir algunas expresiones de él en este sentido, sin incomodarse con falsas poses puritanas y retrógradas.
- No se muestra distante, fría o apática si él tiene un problema de erección, sino que intenta desdramatizarlo con humor, mostrarse comprensiva y ayudarle a relajarse para que se convierta tan sólo en una dificultad a superar entre ambos.
- Ayuda a su compañero a través de la masturbación controlada a entrenarse para prolongar el tiempo del coito, sin que se produzca una eyaculación precoz indeseada. Los reproches y el mutismo no están en su repertorio, ya que es algo que pueden solventar entre los dos.
- Separa la sexualidad que ofrecen las películas románticas de la vida real, y no se frustra cuando no se dan al 100% los orgasmos simultáneos de la gran pantalla.
- No asocia la práctica del sexo oral a algo negativo. Si no se encuentra cómoda sabe decir que “no” sin miedo al rechazo, pero está abierta a propuestas y sugerencias sobre cambios sexuales de posturas, juegos, etc, pues le gusta informarse y explorar.
- Además de comprar en las tiendas de ropa, es capaz de visitar un sexshop y adquirir artículos curiosos con los que enriquecer su vida y juegos sexuales.
- Bajo ningún concepto menciona las palabras “mis padres” o “los niños” mientras está en la cama. Sabe concederse su espacio de intimidad y reservarse momentos de privacidad con la pareja, separándolos de sus otras áreas personales.
- Cuando está embarazada no se deja invadir por falsas ideas sobre el daño al feto que las relaciones sexuales pueden causar. Tiene una actitud crítica y acude asesorarse a fuentes médicas fiables.Disfruta del sexo durante la gestación, y explora de mutuo acuerdo con su compañero las posturas más recomendables para su estado.
- No se asusta si encuentra películas pornográficas de él, tal vez se decida a ver alguna juntos, aunque sea para criticarla o sacar temas a debatir, y así aproveche la ocasión para intercambiar con él algún relato erótico que ella andaba leyendo.
- Concibe el autoerotismo como una expresión normal de la sexualidad, que no es incompatible con desear plenamente al otro.
La sexualidad de hombres y mujeres es distinta, y como tal hay que aceptarla, conocerla y expresarla. Habría menos decepciones en las alcobas si entendiéramos que igual que la anatomía es diferente, cada género tiene preferencias y ritmos peculiares a la hora de vivir su sexualidad.
Nadie es perfecto, y estamos en continuo aprendizaje, pero si combináramos este perfil de amante perfecta con el de su análogo masculino, el resultado sería más que explosivo:amantes que se cuidan y ejercitan en el arte milenario del sexo y del amor.
Fuente:educasexo.com
http://www.sexomail.com/boletin/articulo.php?id=109








