PAJAS NO MENTALES Ó COMO SENTIR EL PLACER DEL AMOR PROPIO

Si bien el sexo compartido o pluricompartido,  puede ser –y de hecho es-, absolutamente fascinante, siempre una gusta de gozar con el sentir de su propio cuerpo entre sus brazos y sus dedos. Volar en la imaginación de la novedad o recrearse en lo vivido, o tal vez, pura y llanamente, sea algo físico, puramente estremecedor y animal.

Esta mañana me encontraba yo regalándome con uno de los momentos más placenteros de día, remolonear un ratito en la cama tras despertarme y desperezarme con unos pequeños bostezos y el cuerpo arqueado hacia atrás.

Como sea que fuere que ocurriese, yo gusto de dormir con una almohada entre las rodillas y al doblar la columna vertebral hacia atrás, así como las piernas, hasta que los talones rozaran mis glúteos, la almohada se ha desplazo desde las rodillas hasta lo más alto de mis muslos donde ha quedado aprisionada por la fuerza de mi remoloneo, apretada fuertemente contra mi clítoris hinchadito y calentito de toda la noche . El roce apenas ha durado unos segundos en los que, he rozado el cielo, el contacto ha sido potente. Brutal. Sincero. Desgarrador. Intenso. Breve.

Ha sido un orgasmo  tan vehemente y profundo que, tras recuperarme,  juro haber olido a café en la casa. No tomo café desde hace varios años…jajaja. Pero aún tras un polvo mañanero, aunque sea un polvo de granero…siguen apeteciéndome las tostadas con café.

Me viene a la memoria alguna que caía en mi despacho en la oficina, algunos sábados que iba por la tarde a adelantar trabajo. Alguna cayó leyendo un relato en internet y me encantaba cómo olía después mi despacho. A mujer caliente. A hembra sensual. A sexo en estado puro.

En la ducha con mucho jabón o mejor aún, mientras me doy un maravilloso baño de espuma y aceites. Sólo hay que dejar que las manos recorran suavemente tu propio cuerpo, que se anuden los dedos en los rincones que, bien sabes te encantan. Un roce en el cuello, una mano que te acaricia la cara, más con pasión que con amor, caricias apretadas, sensaciones conocidas

¿Alguna paji que recordéis con más cariño?

También valen las compartidas, pero con preferencia hacia los solitarios.

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