¿El amante ideal existe? Digamos que está naciendo en estas últimas generaciones. Y no es por menospreciar las habilidades amatorias de los señores mayores, pero la realidad es que hace décadas el papel del hombre en la cama y en el hogar con respecto a la mujer era de lo más machista, y no daba lugar a que la mujer se mostrara activa o expresara sus apetencias.
Por eso, con la defensa de los derechos de la mujer, aparece paralelamente la reivindicación de su rol activo en la vida íntima, y las peticiones a sus compañeros en materia sexual.
Las sugerencias de las féminas empiezan a tenerse en consideración, algunos ya se están dando por aludidos, y están dejando de hacer oídos sordos a quejas como vas directo al grano, o no me he enterado de nada. El sexo se aprende, y el mejor amante del mundo es un eterno aprendiz que no teme al cambio.
A continuación os recopilamos algunas de esas características del perfecto amante, que no son ni mucho menos utópicas, sino alcanzables y posibles, pero que tienen que ser verbalizadas por labios femeninos, y no esperar a que sean adivinadas por ellos:
- El amante ideal, contrariamente a lo que se cree, no es el que tiene un deseo sexual alto, y lo hace siete veces a la semana, es aquel que sabe adaptarse y negociar la frecuencia de las relaciones sexuales con su pareja.
- Se cuida físicamente, quiere sentirse a gusto con su cuerpo y lo cuida , sin hacer de ello una obsesión o un ritual rígido. Le gusta sentirse atractivo para su pareja, y procura cuidar su olor, su ropa íntima, el ambiente del dormitorio, su estética, etc.; pero también es capaz de excitarse haciendo uso de las fantasías, aunque ella esté en chándal o con ojeras recién levantada.
- Le gusta hablar de sexo con su amante, expresar lo que le ha gustado, las fantasías que le gustaría llevar a cabo, lo que cambiaría, etc. Es atento, receptivo, y está abierto a las preferencias de su pareja. Se interesa por saber lo que al otro le excita más, pide feedback (¿te has sentido bien?; ¿te ha gustado?), acepta de buen grado las nuevas propuestas (¡por probar, no se pierde nada!), pero también es asertivo y capaz de decir NO si algún juego no le convence.
- Sabe que el sexo no comienza en la cama, se inicia la seducción horas antes: con mensajes, con miradas, con llamadas de teléfono, notas sorpresa, o cenas románticas.
- Lleva en su repertorio de amante besos, juegos, palabras, abrazos, masajes, estimulación en zonas erógenas, etc. No se conforma con sota, caballo, rey: sexo oral, coito y cigarro de después.
- Siempre está dispuesto a aprender en el arte amatorio, le gusta leer libros de sexualidad femenina, está abierto a informarse sobre sexo tántrico, y a acudir a un sexólogo para aumentar sus conocimientos.
- Ha aprendido a controlar su eyaculación con la relajación y entrenamiento, sin acudir a trucos inadecuados o fallidos como pensar en la lista de la compra. Entiende que la relación ha de ser satisfactoria para ambos, y que ésta no se detiene cuando él eyacula, pues puede seguir estimulando a su compañera.
- Es un caballero, y no describe con detalle a sus amigos lasintimidades de su alcoba, a modo de chiste o con vulgaridad, narrando sus hazañas sexuales con distorsión o evidenciando a las mujeres. No es sexista, y respeta a la mujer, a quien valora como una compañera con la que caminar a su lado, no por delante o detrás de ella.
- Muestra paciencia e interés por comprender el cuerpo y la anatomía íntima de la mujer. La trata con cuidado, y parece interesado en aprender qué tipo de estimulación y a qué ritmo le provoca más placer.
- Comprende que el sexo oral no es sólo algo que se recibe, sino que también se da.
- No se asusta o evita relacionarse con la mujer cuando ésta tiene la menstruación. Sabe tratar más afectuosamente a su compañera durante los días en que ésta tiene el síndrome premenstrual.
- No la rechaza sexualmente cuando ella queda embarazada, colgando un cartel de vuelvo en 9 meses a reincorporarme a la vida sexual. Disculpen las molestias. Se informa médica y sexológicamente para cuestionar tabúes acerca de la prohibición del sexo en la gestación, e intenta dialogar para encontrar juntos las posturas más adecuadas al nuevo estado.
- Acaricia y besa el pecho de una mujer con cuidado, con tacto y sensualidad. Pero no es lo primero que saluda con un pellizco o mirada, nada más llegar a casa o verla.
- Es responsable y no delega en la mujer siempre para ocuparse de los métodos anticonceptivos. Sabe que un embarazo no deseado no es cosa de mujeres, sino cosa de dos, y que estará implicado de principio a fin, se decida lo que se decida conjuntamente.
- No se siente menospreciado o se enfada si su amante se autoestimula el clítoris durante el coito, o en solitario, porque entiende que la sexualidad también puede vivirse en soledad, y además ella puede necesitar una estimulación extra y específica en esa zona para alcanzar el orgasmo.
- Tiene en cuenta que el deseo sexual es algo que oscila y depende de multitud de variables. No asume con resignación que al llegar a una determinada edad la asexualidad es lo normal, sino que intenta afrontar la apatía sexual, como una época de habituación en la vida íntima, que puede revocarse con comunicación, confianza y creatividad.
Si después de lo leído, sigues pensando que dicho ejemplar no existe, tal vez sea hora de que comiences a pedir, o al menos a invitarle a leer este listado para que tome nota. No hablamos de sexo con el príncipe azul y frases cursis de fondo, simplemente de un hombre que quiere compartir placer y afectos, en lugar de sentirlos únicamente.
Fuente:educasexo.com
http://www.sexomail.com/boletin/articulo.php?id=106









Sigo leyendo tu blog. Me encanta este artículo, si muchos hombres y mujeres lo aplicaran el compartir el sexo sería algo más maravilloso de lo que es y no habría tantos problemas y equívocos. Un besote.