Aunque para hablar del gremio de la prostitución debería recabarse el auxilio de algunos dirigentes del PP que, según ha quedado demostrado, mantienen estrecha relación con este colectivo, lo cierto es que las afilaciones de prostitutas no son, como se ha querido hacer ver, un hecho anecdótico o pintoresco ni es lo mismo que hablar de afiliaciones de fontaneros, delineantes o comerciantes. Para empezar, ¿qué es una prostituta? Aunque es imposible generalizar y ofrecer una definición común, no hace falta ser un experto en la materia para saber que estas personas suelen ser mujeres que llegan a España y a Eivissa desde países extranjeros y pasan aquí apenas unas semanas antes de dirigirse a otros lugares. No suelen tener, por tanto, un arraigo en Eivissa ni, por tanto, conocen lo más mínimo sobre la isla y mucho menos sobre una cosa llamada Partido Popular.
Estas mujeres son a menudo –no siempre, pero de manera muy frecuente– víctimas de redes de tratas de blancas, son forzadas a ejercer un ´trabajo´ que nunca harían en otras condiciones, son explotadas y humilladas por los delincuentes que previamente las han engañado ofreciéndoles una ocupación digna. No tienen, en estas condiciones, posibilidades de elegir ni de rechazar la actividad que le imponen las mafias en cuyas redes han caído. Si permanecen ejerciendo la prostitución es por pura necesidad de supervivencia –en el mejor de los casos– y por coacción, amenaza directa e incluso peligro para la vida propia en el peor de los supuestos.
Por ello, resulta descorazonador escuchar a algunos dirigentes del PP tratar con tanta superficialidad y ligereza una cuestión que esconde un drama humano de primer orden y oculta actuaciones criminales de muy diversas y peligrosas ramificaciones. «A nadie se le pregunta su profesión». «Las prostitutas también tienen derecho a afiliarse» y otras zarandajas parecidas han salido con frecuencia en las últimas semanas de los labios de personas que se supone deberían estar especialmente sensibilizadas por un problema público de esta magnitud.
Podría darse el caso de que una o dos prostitutas que, de forma voluntaria y libre ejercen esta actividad, se afiliaran al PP. De forma esporádica, puede pasar. Pero ¿14 de una sola vez? ¿Y en plenas vísperas de un congreso totalmente reñido entre dos facciones rivales?
El partido está obligado a investigar de forma exhaustiva en qué circunstancias se produjeron estos hechos y debe averiguar si quienes llevaron a cabo estas afiliaciones lo hicieron con ánimo de alterar el resultado del próximo congreso del PP del 29 de julio. Sea como sea, es evidente que lo sucedido no puede ser despachado como una travesura graciosa de algunos dirigentes del partido y disculparla simplemente con una sonrisa condescendiente y algún chiste machista en voz baja. Flota en el aire la sospecha de que pueda haberse jugado con la voluntad de unas personas carentes de libertad de elección, con el objeto de inclinar la balanza de una pugna política.
Si así fuera, ello demostraría una bajeza moral impropia de un partido tan importante como el PP. Puede ser tolerable que se engatuse a personas libres y dueñas de su propio destino para afiliarlas a un partido del que lo desconocen todo, pero hacerlo con mujeres que pertenecen a un ambiente plagado de injusticias, abusos, mafias y chantajes solo demuestra hasta dónde pueden llegar algunas personas para hacerse con el poder en un partido político. Estas personas son las que, con traje y corbata, salen luego en las fotos de los periódicos, hablando de decencia.
http://www.diariodeibiza.es/opinion/2012/06/23/afiliacion-prostitutas-pp/561620.html







Jajaja, cómo le reconcome el odio hacia la derecha, tanto como a la prostitución. El día que las prostitutas se organicen no me cabe la menor duda de que sabrán devolver las atenciones que partidos como IU y el PSOE, y ciertos dirigentes del PP, les han brindado.