Asociaciones gallegas tachan de “hipócrita” la prohibición desde ayer de esta práctica en las calles catalanas con multas de hasta 3.000 euros
AMAIA MAULEÓN Una medida “hipócrita” que solo va a servir para “invisibilizar” el negocio y dejar aún más indefensas a las mujeres que se dedican a la prostitución. Este es el veredicto que las asociaciones gallegas que luchan por la abolición de la prostitución dan a la entrada en vigor, ayer en Barcelona, de la ordenanza de civismo que prohibe la prostitución callejera con multas que van hasta los 3.000 euros para los clientes y hasta 750 para las prostitutas.
Durante estas primeras semanas, trabajadores de la Agencia por el Abordaje Integral del Trabajo Sexual (Abits) informarán a las meretrices sobre la normativa y la Guardia Urbana avisará a quien solicite servicios sexuales de que esta práctica será sancionada.
Aunque el principal cambio en la ordenanza es que las sanciones serán mayores para los clientes –a los que se podrá multar aún siendo ´clientes potenciales´– que para las prostitutas, y oscilarán entre los 100 euros y los 3.000, las asociaciones gallegas, –que ya han estudiado la puesta en marcha de la normativa en Barcelona– aseguran que “las multas solo están afectando a las mujeres, nunca a los clientes cuando lo que hay que conseguir es que se les visibilice a ellos”, critica Nieves Turienzo, presidenta de Médicos del Mundo Galicia. “Esta medida prohibicionista no va a producir ningún cambio y solo sirve para proteger al cliente; es una medida que invisibiliza el negocio que hay detrás de la prostitución y deja a las mujeres aún más indefensas”, apunta Turienzo, al tiempo que asegura que, en realidad, “se trata simplemente de una medida turística para sacar el feísmo de la ciudad condal”.
Médicos del Mundo destaca además que el perfil de las mujeres que actualmente ejercen la prostitución –en Galicia hay actualmente 17.000 plazas donde se ejerce– es el de emigrantes sin papeles que no pueden ni siquiera pagar esas multas y que “se están quedando ya sin asistencia sanitaria”.
En Vigo, la prostitución callejera se centra en la zona de Beiramar y A Ferrería. “Especialmente se concentra en pisos y clubes”, apunta Carmen Lago, presidenta de la asociación Faraxa pola abolición da prostitución, creada en Vigo en 2009. Lago tacha de “gran hipocresía” esta nueva normativa ya que “lo que busca es ocultar en guettos a las mujeres y dar una imagen bonita de la ciudad, pero no sacar a estas mujeres de la prostitución” que, apunta, en el 95% de los casos se trata de mujeres que no la ejercen de manera voluntaria. “Está muy vinculada a la pobreza y a la emigración y son mujeres que necesitan ese dinero para enviar a sus familias y que no se les ofrece otra alternativa de trabajo, más aún en estos tiempos actuales tan difíciles”. De esta manera, para Lago, las medidas deberían ir por “ofrecer alternativas a las mujeres e invertir en campañas de educación desde la cuna”. Además, desde Faraxa apuestan por la necesidad de que las medidas busquen disuadir a los clientes ya que, “si no hay demanda no hay oferta” y que se intensifique la lucha contra las mafias y redes de explotación.
Sanciones
Para las prostitutas barcelonesas, la sanción será de 100 a 300 euros por ofrecer o aceptar prestar servicios sexuales retribuidos en la calle, y de 300,01 a 750 si se hace a menos de 200 metros de una escuela. Por su parte, para los clientes que pidan o negocien, y cualquier conducta que promueva la prostitución callejera, la multa será de 1.000 a 1.200 euros, y de 1.200,01 a 1.500 si a menos de 200 metros de una escuela; si se mantienen relaciones sexuales retribuidas en la calle, será de 1.500,01 a 3.000 euros.
La ordenanza incluye que las prostitutas puedan conmutar la multa si participan en un curso de inserción de la Agencia por el Abordaje Integral del Trabajo Sexual, lo que llevará a desarrollar un reglamento para garantizar su buena aplicación.
http://www.farodevigo.es/sociedad-cultura/2012/08/02/barcelona-borra-prostitucion/670830.html






