Las investigaciones demuestran que las prostitutas se sienten más seguras trabajando en las calles que en los clubs de alterne

Mujeres dedicadas a la prostitución, merodeando por los alrededores de una zona de aparcamiento en la Jonquera esta semana Inma Sainz de Baranda
La profesión más antigua del mundo o así es conocida, sigue ofreciendo mucha controversia alrededor del mundo. Afecta a muchas mujeres y familias, donde la cultura, el marco legal y la sociedad en general, marcan una clara diferencia en la situación de estas mujeres en cada país.
Desde hace unos meses trabajo en una organización nacional irlandesa conocida como Ruhama, desde aquí se trabaja con y para mujeres que han sido traficadas para ejercer la prostitución, mujeres que continúan ejerciendo o que la prostitución forma parte de su pasado. Sea cual sea su situación, el principal objetivo de esta organización es ofrecer apoyo sin ningún tipo de enjuiciamiento.
Ruhama, siguiendo la corriente Sueca, criminaliza a los proxenetas, a aquellos que paguen por estos servicios, además de a todo aquel que esté involucrado en este negocio. Sin embargo, se enfatiza la exclusión de las mujeres como criminales, debido a su vulnerabilidad y falta de una elección real. Esta corriente por lo tanto, rechaza la idea de legalizar la prostitución, ya que consideran que este acto seria legalizar un crimen.
Este pensamiento no está conectado con mi experiencia personal vivida y desarrollada en España, donde la prostitución es algo que se ve diariamente por las calles y se expone a debate público frecuentemente en los medios. Por lo que esta organización ha creado una revolución en mi cabeza, cuestionándome la realidad de mi pasado con la realidad que estoy viviendo en el presente.
Tal caos ha llevado a preguntarme diferentes cuestiones que no han hecho más que entender la complejidad de este y la simplicidad con la que muchos intentan abordar esta situación. Una de las primeras cuestiones que me planteé fue la de quién sería el verdadero beneficiario de la legalización de la prostitución, ya que los proxenetas se convertirían en trabajadores legales así como todo aquel que este involucrado en el negocio. Pero, ¿estarían las chicas realmente protegidas? ¿Quiénes serían los encargados de velar por su seguridad? ¿Quiénes impondrían los perfiles requeridos para estas chicas? ¿Cuáles serían? El tener un buen trasero, unos pechos grandes, flexibilidad, una apertura mental donde “disfrutara” con nuevas experiencias, edades entre 16-26 años… ¿Estudios?, con entusiasmo y motivación, con ambiciones a progresar dentro de la empresa…
Por otro lado, en Irlanda, las investigaciones demuestran que las chicas se sienten más seguras en las calles que en los club, ya que una vez que la puerta se cierra se convierte la habitación en jaulas para ellas. Por lo que mi segunda cuestión fue ¿quiénes realmente se benefician de eliminar a las prostitutas de la calle?” Podríamos pensar que lo que realmente conseguiríamos sería correr un tupido velo a unos de los muchos problemas que España afronta a diario, además de crear una sociedad ignorante y apartada de la realidad. La nueva ley aprobada en Barcelona penaliza tanto al cliente como a la prostituta, dándoles la opción a ellas de poder conseguir un rembolso de ese dinero si participan en cursos educativos, ¿pero quién va a pagarles el dinero que necesitan para vivir? ¿Quién mantendría a sus familias? ¿Es ésta una solución real para ellas? Esta nueva ley la consideraría más una forma de atajar el problema sin remordimiento de conciencia. Por ello, considero que girar la cara al problema o cubrirlos, no significa eliminarlo, afrontarlo y combatirlo, significaría libertad para muchas mujeres y sus familias.
Un ejemplo claro de esta controversia es la de una chica alemana, que fue llevada a juicio por negarse a aceptar un trabajo. La legalización de la prostitución en Alemania conllevó a incluir esta profesión en las listas de las oficinas de empleo. Una chica en su búsqueda de empleo, reunía los requisitos demandados (me gustaría saber cuales eran estos) para esta oferta, por lo que fue llamada para aceptar este empleo. Su negación y rechazo a esta “oferta de trabajo” la llevó a las cortes. Creo que este ejemplo no necesita aclaración y dice mucho de todos los contras que esta ley puede acarrear.
Los abusos físicos, psíquicos y sexuales a los que se enfrentan estas personas diariamente no están justificados. La situación de España está incrementando el número de mujeres que encuentran como salida la prostitución. ¿Qué pasaría si esta mujer fuese tu madre, tu tía, tu prima, tu hermana o tu amiga?… ¿Se lo permitirías, le aconsejarías este puesto de trabajo? Esto es un problema social, un problema de todos, algo que no deberíamos permitir. El apoyo diario, el ofrecimiento de una elección real, así como su preparación a largo plazo es lo que realmente necesitan. ¿Quién entonces podría aceptar esta situación con tanta simplicidad como legalidad o ilegalidad?







