La remodelación de la ley y el endurecimiento de las penas por la prostitución callejera en Barcelona, crea controversia. ¿Cuál es el resultado de esconder la miseria? Quizá, que se miserice aún más

Fotogalería
Sexo en plena calle (Boquería de Barcelona)
El pasado 1 de agosto entraba en vigor la ordenanza de civismo que endurece y prohíbe la prostitución callejera, que se aprobó días antes (25 de julio) en el pleno del Ayuntamiento de Barcelona, con los votos a favor de CiU y PP.
Para las trabajadoras sexuales de la ciudad condal la sanción será de 100 a 300 euros por ofrecer o aceptar servicios sexuales retribuidos en la calle y de 300,01 a 750 si se hace a menos de 200 metros de una escuela. A los clientes también les saldrá más caro. Quien pida, negocie o tenga cualquier conducta que promueva la prostitución callejera será sancionado con 1.000-1.200 euros, y de 1.200,01 a 1.500 si lo hace a menos de 200 metros de una escuela. Si mantiene relaciones sexuales retribuidas en la calle, la multa ascenderá hasta los 3.000 euros.
“Me parece muy mal. Su único objetivo es que no se vea a las <prostitutas> en la calle. No hay una perspectiva de derechos humanos y no les ofrecen alternativas mejores”.
Montserrat Neira ha publicado recientemente Una mala mujer: La prostitución al descubierto, el libro autobiográfico de una trabajadora sexual que lleva 22 años ejerciendo y conviviendo con la realidad social que más prejuicios acarrea. Además, es investigadora social de la prostitución en España y licenciada en ciencias Políticas y Administración. Dice que esta medida creará “más vulnerabilidad, y estar abocadas a condiciones más duras como las que imponen en los clubs (horarios, no poder elegir clientes, compartir la facturación…)”. Además, añade: “Ahora, las ongs las tienen controladas. Si están relegadas a ir a pisos o club, es muy difícil el acceso”.
Según los informes de Guardia Civil y Policía de 2009/2010 “no hay muchas más de 150.000″ trabajadoras sexuales, dice Montse Neira. También nos remite algunos datos de interés, “según informes oficiales de los Balances del Abordaje de la Trata de Seres Humanos con fines de explotación sexual, se han identificado como víctimas oficiales a un 15% del total de mujeres identificadas”. Asegura que “la mayoría lo hace como mejor alternativa laboral, ya que permite ganar más dinero de manera mucho más rápida que miles de oficios que tampoco gustan y no son vocacionales”.
“Lo prioritario es terminar con la estigmatización hacia las personas que ejercemos. La mejor vía que hay, es reconocer el intercambio de sexo por dinero como trabajo ya que muchas personas lo viven así”- dice Montse- “Todo ser humano tiene derecho a ser reconocido jurídicamente. Vivimos en una sociedad en que la identidad y el reconocimiento vienen por el trabajo”.
A pesar de ello, esta trabajadora sexual, cree que la prostitución “no se puede legalizar de cualquier manera. En el trabajo sexual, ha de ser la propia persona la que ha de decidir y poner sus condiciones, jamás terceros. Sólo así, tiene sentido el trabajo autónomo o en régimen de cooperativas”.
Crisis: Aumenta la prostitución, reduce los servicios
Muchas mujeres han tenido que rebajar el precio de los servicios y algunas, incluso se han visto obligadas a practicar sexo sin preservativo por la presión de los clientes. A pesar de no haber datos oficiales fiables de la situación actual, la Unidad Central contra las Redes de Inmigración y Falsedades Documentales (UCRIF) de la Policía aseguran que “el fenómeno se ha agudizado”. Esto se debe a que muchas mujeres que habían conseguido insertarse en el mercado laboral, han perdido su trabajo por la crisis volviendo a la prostitución.
Según datos del Comité de Apoyo a las Trabajadoras Sexuales el precio se ha rebajado a la mitad desde 2008. La crisis “aumenta las mujeres y hombres que se inician o vuelven a la prostitución. Por el contrario, la demanda ha caído muchísimo. Lo que también conlleva a que se bajen precios”, dice Montse Neira, “por lo que no resulta rentable”.
El diario New York Times publicó hace ya unos meses un reportaje que llevaba por título: “In Spain, Women Enslaved by a Boom in Brothel Tourism” (En España, Mujeres esclavizadas por el auge del turismo de burdel). En el que se pueden encontrar detalles como: “El número de víctimas está creciendo. Miles de mujeres se ven obligadas a trabajar, a menudo por un salario más bajo, debido a la crisis económica”.
Cursos de inserción social
La ordenanza incluye que aquellas trabajadoras sexuales que hayan sido multadas, puedan conmutar la sanción participando en un curso de inserción de la Agencia por el Abordaje Integral del Trabajo Sexual (Abits). Esto llevará a la activación de un reglamento que garantice la buena aplicación de estos cursos de inserción.
En el primer semestre de 2012 Barcelona impuso 143 sanciones a prostitutas y 160 a clientes, según datos de la agencia de noticias Europa Press. Desde el comienzo de la ordenanza aún no se ha puesto ninguna multa, ya que durante las primeras semanas la Agencia por el Abordaje Integral del Trabajo Sexual (Abits) explicará los cambios a las trabajadoras sexuales, y la Guardia Urbana avisará a quien solicite estos servicios de que esta práctica será duramente sancionada.
Fuentes municipales del ayuntamiento de Barcelona, del que depende la agencia Abits, aseguran que a pesar de que la prostitución “no es un fenómeno muy habitual en las calles” la modificación de ley se ha realizado “pensando básicamente en los cliente. Y para atender mejor y con más recursos a las mujeres que son la parte más vulnerable”, que podrán asistir “todas las que quieran”, tengan sanción pendiente o no. Además, la cosa va en serio, afirman que “a pesar de los tiempos de crisis que corren” se ha incrementado el presupuesto en un 67 %.
Medidas; En boca del sector
Montse Neira expone a Estrella Digital cuales son las medidas que, en su opinión, se deben tomar al respecto de este escabroso tema:
“La primera medida es dejar de criminalizar a la persona que se prostituye y a los clientes. Fundamental. Segundo, que las alternativas sean mucho más ambiciosas y no se ofrezcan solamente cursos de costura, de limpieza industrial, de camarera de hoteles o atención a personas mayores. Potenciar las Formación Profesional o Grados. Buscar el perfil potencial de cada persona. Dar verdaderas oportunidades“.

Fotogalería







