Cómo utilizar una ducha anal

La ducha anal es una práctica muy recomendada, por no decir obligatoria, a la hora de practicar sodomía, fist, besos negros o cualquier otra práctica sexual donde se vea involucrado el recto. Las duchas anales o enemas se vienen practicando desde hace siglos, bien con fines médicos o bien para lo que hoy nos ocupa: las relaciones sexuales.

Básicamente consiste en introducir agua limpia en el recto, que a continuación expulsaremos, de manera que eliminemos todos los posibles restos de excremento que puedan haber para así evitar sorpresas durante el sexo.

No es recomendable emplear jabones, ya que aun siendo neutros pueden irritar la zona, y destruir la mucosa que lo protege de manera natural.

Uno de los métodos más sencillos y económicos que puedes encontrar son las peras para ducha anal. Consisten en un pequeño depósito de agua y una jeringa plástica que debes lubricar para facilitar el acceso.

La ducha anal es diferente a un enema, por lo tanto su utilización es diferente. Los primero que hay que hacer es sacar la pera-ducha anal de su caja y proporcionarle un enjuague inicial. Esto es solo para asegurarnos de que está limpio. Se debe llenar el bulbo con agua tibia. Para hacerlo, deberemos quitar la punta y meterla debajo del grifo. También se puede introducir directamente bajo el agua y apretar.

Se debe lubricar el extremo de la ducha y la abertura del anopara luego insertar suavemente la boquilla. Se aconseja hacer esto sobre el inodoro ya que el ángulo que se forma es perfecto para una mejor inserción. Una vez insertado, oprime el bulbo de la ducha que se traducirá en agua que se dispensa por el recto. Suavemente te limpiará, eliminado así cualquier material de desecho.

Apriete suavemente el bulbo para que el flujo de agua sea más lento. Siempre se debe comenzar lentamente y prestar atención a cómo reacciona el cuerpo. Una vez terminado el proceso se debe retire la ducha suavemente y mantener presionada el agua hasta que se sienta el impulso natural de expulsarla. Se aconseja que repitas esto varias veces hasta que el agua que sale al exterior es completamente clara.

No te olvides de que no debes usar nada más que agua limpia en tus duchas. La temperatura del agua debe ser tibia y probada de antemano para garantizar la seguridad. Utiliza tus duchas anales alrededor de 45 minutos antes del juego analpara una limpieza óptima. Sé paciente y asegúrate de que tu cuerpo no sufre ninguna reacción adversa.

Fuente: foro3ksexólogos.net

http://www.sexomail.com/boletin/articulo.php?id=295

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Nuevo golpe catalán a la prostitución de carretera

http://www.abc.es/videos-espana/20121005/nuevo-golpe-catalan-prostitucion-1879235847001.html

Por si las multas no son suficientes, la Generalitat propone ahora inmovilizar los coches de los clientes. Así, pretende atacar todos los flancos posibles para acabar con la prostitución de la carretera. Para ello, el Gobierno catalán pide cambiar el código de circulación y que incluya como sanción pararse en el arcén de la carretera. Así, los agentes podrían bloquear con cepos el vehículo de los clientes que pillen in fraganti. Ellos son extranjeros, como muchos clientes que encontramos en la zona de la Junquera. Según el consejero de Interior, en estos casos parece que la multa administrativa no les disuade. Muchos piensan que volverán a casa y podrán escabullirse de la multa. Bloqueándoles el coche se lo pensarán más antes de pararse con las chicas. En los tres o cuatro meses que los mossos llevan multando a chicas y clientes, el número de prostitutas ha disminuido a la mitad. 

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La Defensora del Pueblo recibió quejas de prostitutas por supuestos excesos policiales

La institución estatal dirigida por Soledad Becerril indagó en 2011 los hechos, pero no determinó ninguna responsabilidad de los agentes

El fenómeno de la prostitución callejera de Calvià se concentra sobre todo en Magaluf.

El fenómeno de la prostitución callejera de Calvià se concentra sobre todo en Magaluf.  m. mielniezuk

I. MOURE La Defensora del Pueblo a nivel estatal, Soledad Becerril, tramitó el año pasado una queja relativa a los presuntos excesos policiales sufridos por prostitutas durante redadas en el municipio de Calvià. Sin embargo, tras realizar unas indagaciones en el ámbito municipal y judicial, no llegó a determinar ninguna responsabilidad negativa para los intereses de la Policía, según se puede comprobar en su memoria de actividades correspondiente a 2011 y presentada este año.
El caso concreto que se le planteó a la Defensora era el siguiente. Una meretriz había denunciado que, cuando estaba en una calle de Magaluf, los agentes se presentaron ante ella y le quitaron todas sus pertenencias. Según se relataba en la queja, los agentes le ordenaron subir al vehículo, conduciéndola a un lugar alejado, donde presuntamente «la sacaron violentamente, le tiraron del pelo, le rociaron la cara con un spray tóxico, debiendo desplazarse al hospital donde le realizaron un reconocimiento y le entregaron un parte de lesiones», apunta el informe de la Defensora.
Además, en otras ocasiones, se les conducía a las dependencias de la Guardia Civil o de la Policía Local, donde se les procedía a registrar e identificar. El departamento de la Defensora del Pueblo contrastó estas quejas a través de diferentes vías. En primer lugar, mediante un informe de la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil, que hablaba de las diferentes actitudes de las prostitutas cuando son requeridas por los agentes.

Actitudes ante la Policía
Actitudes que, según el informe, van «desde la negativa a colaborar, a atentar contra los agentes de la autoridad, pasando por situaciones de lo más variopinto buscando llamar la atención y presentarse como víctimas ante la actuación policial, tales como emprender la huida, tirarse por los suelos, fingir agresiones, simular ataques de ansiedad o gritar de forma incontrolada». Y todo ello, «con la finalidad de dificultar y desprestigiar la labor de los citados agentes (tanto Guardia Civil como Policía Local)». La Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil señalaba además que el fenómeno de la prostitución callejera en Calvià, que se concentra sobre todo en Magaluf y en menor medida en Santa Ponça, crea una «gran alarma social», puesto que lleva aparejadas «actividades ilícitas, como son los hurtos y robos con violencia e intimidación de los que son objeto los turistas en estado ebrio que circulan a altas horas de las madrugadas estivales», se puede leer en el documento de la Defensora del Pueblo.
En la referencia a este caso de Calvià, el informe de la institución estatal alude al hecho de que las mujeres detenidas son sometidas a un proceso de identificación en las dependencias de la Guardia Civil, con el objetivo de «comprobar la verdadera identidad de la persona» y determinar «si se encuentra en estancia regular en España». Durante el análisis de la queja, el departamento del Defensor del Pueblo pudo constatar asimismo que un juzgado de Palma desestimó las diligencias abiertas por la denuncia de unos presuntos excesos policiales contra una prostituta «al no poderse determinar responsabilidad alguna de los agentes.

http://www.diariodemallorca.es/part-forana/2012/10/05/defensora-pueblo-recibio-quejas-prostitutas-supuestos-excesos-policiales/798693.html

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Porno para mujeres en los centros comerciales

[foto de la noticia]

Fuera la oscuridad de los Sex Shops tradicionales: «Cabaret Desire», de Erika Lust, es la primera película adulta que se puede adquirir en una gran superficie. De la mano de Cameo, distribuidora de cine independiente, y a partir del 10 de Octubre, este filme erótico, sofisticado y con argumento, estará muy a la vista en comercios como FNAC, El Corte Inglés, Media Markt o Carrefour. «Mi intención es crear una nueva corriente en el cine adulto», ha declarado la conocida cineasta especializada en porno, «en el que se muestre toda la pasión, intimidad, amor y lujuria que hay en el sexo y donde el punto de vista femenino sea vital y la estética, un placer para todos los sentidos.» Para llegar a un público general, se han rodado dos versiones diferentes: una suave, sugerente, para DVD, y otra más explícita a la que se accede través de un código que se encuentra en el mismo DVD.

El interés de las mujeres por la erótica ha llegado para quedarse y tiene todos los visos de que perdurará más allá de «50 sombras de Grey». La obra de Erika Lust es el equivalente, en cine adulto, a lo que la trilogía de Erika L. James es a la literatura erótica para mujeres, un paso definitivo hacía la normalización de la visión de la sexualidad femenina. Si una novela erótica puede convertirse en un best seller, el cine de Erika, con sexo explícito de buen gusto, es considerado cine con mayúsculas, de autor para una inmensa minoría.

Erika Lust estudió Ciencias Políticas en la universidad de Lund y se especializó en Derechos Humanos y Feminismo. Después de su graduación, en el año 2000, se trasladó a Barcelona. Tras haber trabajo en diferentes proyectos audiovisuales, fundó su propia compañía, la Productora Lust Films, especializada en el género de cine pornográfico feminista, en el que desempeña su labor como guionista, directora y productora.

Su primer trabajo dirigido y escrito por ella misma fue cortometraje ‘The Good Girl’, realizado en 2004. Este cortometraje poco después formó parte del largometraje ‘Cinco historias para ellas’, una antología de cinco historias porno, que fue galardonada con varios premios internacionales, mejor guión en el festival internacional de cine de 2007 en Barcelona (FICEB Award), el Venus-Eroticline-Award 2007 en Berlin, así como el premio a la mejor película del año, en los Feminist porn awards en Toronto (2008). Además, su libro «Porno para mujeres» fue publicado en 2009 por Melusina.

http://www.elmundo.es/yodona/2012/10/05/lifestyle/1349428959.html

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Nuevas medidas para frenar la prostitución

El Govern pide cambios legales para retener el vehículo de los clientes

BARCELONA- Ya lo dejó claro poco después de asumir la cartera de Interior en el gobierno catalán: la lucha contra la prostitución seria un estandarte de la conselleria que lidera Felip Puig. El departamento lleva toda la legislatura  ideando iniciativas para frenar la venta de sexo en la vía pública.

El conseller esbozó sus intenciones en abril del año pasado, cuando anunció que iba a homogeneizar las ordenanzas de civismo municipales en torno a la prostitución. Cuatro meses más tarde, propuso modificar varios artículos de un decreto de la Ley de Carreteras, para poner coto y prohibir con la ley en la mano la venta de sexo en las carreteras de titularidad municipal, comarcal y autonómica. Unas sanciones a las que dio luz verde el Parlament en diciembre. Las multas (tanto a clientes como a prostitutas) llegaron a partir de junio, con sanciones que pueden ascender hasta los 30.000 euros.

La Generalitat se propone ahora frenar el turismo sexual en la frontera francesa, ya que muchos de los multados son de origen galo y muchas de las sanciones no surgen el efecto deseado. Para tratar de revertir esta tendencia, Puig desveló ayer que el Govern aboga por un cambio del código de circulación que permita inmovilizar los vehículos de los clientes de prostitutas de carretera. Interior entiende que si bien la multa no puede, a priori, representar un problema para el turista sexual; quedarse sin coche porque se lo ha inmovilizado la Policía sí podría suponer un freno a la tentativa de acometer un delito de prostitución.

Según explicó el conseller en la Junta Local de Seguridad celebrada en La Jonquera (Girona) , la inmovilización del vehículo podría suponer un avance en el objetivo de que la venta de sexo se acote únicamente a establecimientos y casas particulares. En este sentido, reclamó un cambio en el Código Penal para prohibir el ejercicio de la prostitución en espacios públicos y facilitar el trabajo de la Policía, tal y como sucede en Francia.

http://www.larazon.es/noticia/6029-nuevas-medidas-para-frenar-la-prostitucion

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«Equipo de investigación» indaga hoy en la prostitución

Antena 3 emite hoy, después del espacio «Te lo mereces», el reportaje «Los amos de la prostitución», un trabajo periodístico realizado por «Equipo de investigación», que conduce la periodista Gloria Serra. El programa se adentra en la guerra entre bandas por hacerse por el control del madrileño polígono Marconi, donde se ubica el mayor prostíbulo a cielo abierto que existe en Europa.

«Equipo de investigación» parte de una imagen que dispara todas las alarmas: la policía graba a tres adolescentes en el citado polígono que un peligroso delincuente, «Cabeza de cerdo» -ya condenado y entre rejas-, convierte durante años en una multinacional de la prostitución. El programa revela el trabajo de al menos 100 agentes que luchan contra los proxenetas y el objetivo de una cámara se ha convertido en el mejor arma de los investigadores contra la explotación de mujeres.

http://eldia.es/2012-10-05/TV/5-Equipo-investigacion-indaga-hoy-prostitucion.htm

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El número de prostitutas de carretera se ha reducido a la mitad en Girona desde que se multa

El conseller de Interior, Felip Puig, ha afirmado este jueves en una visita a La Jonquera (Girona) que, desde que el pasado mes de junio los Mossos d’Esquadra empezaron a multar a las prostitutas de carretera y a sus clientes, el número de meretrices que hay en las carreteras de la provincia de Girona se ha reducido a la mitad.

Hace cuatro meses había un centenar de prostitutas y ahora esta cifra se ha reducido a más de la mitad, ha manifestado Puig.

Aún así, el conseller ha afirmado que lo mejor sería que el Código Penal prohibiera la prostitución en la vía pública o bien que pudiera sancionarse tanto la petición como ofrecimiento de servicios sexuales en todas lascarreteras, también las estatales –actualmente, la Generalitat solamente multa en las vías que son de su titularidad–.

Y es que si el Código de Circulación, por ejemplo, incluyera como infracción el ofrecimiento o petición de prostitución en las carreteras, también serviría como efecto disuasorio, ha alegado.

En opinión de Puig, si se pudiera inmovilizar los vehículos de los clientes, muchos de ellos no se pararían, y también serviría para disuadir a los clientes que provienen de Francia, que cuando se les sanciona, no le dan importancia porqué piensan que a su país no les llegará la multa.

http://noticias.terra.es/2012/local/girona/1004/actualidad/el-numero-de-prostitutas-de-carretera-se-ha-reducido-a-la-mitad-en-girona-desde-que-se-multa.aspx

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La prostitución, veneno y alimento de un oficio antiguo

ABRAHAM, ANTEPASADO DE JESÚS, NO ENCONTRABA REPUGNANTE EL COMERCIO SEXUAL, HOY CALIFICADO DE INDIGNO Y DESHONROSO

Víctor Montoya

Si en la antigua Grecia y Mesopotamia la prostitución formaba parte de las tareas del templo, y todas las mujeres participaban en ellas antes del matrimonio como un tipo de ritual religioso, en la cultura incaica existían doncellas que, a tiempo de adorar a los dioses, satisfacían los impulsos sexuales del Inca. También se admitió la existencia de “pampayrunas” (prostitutas), quienes vivían aisladas en el campo y dedicadas al comercio sexual. Entre los mayas estaba permitido que los varones llevaran prostitutas a sus casas.

La prostitución de la mujer es tan antigua como la mercancía, con valor de uso y de cambio, una profesión ejercida generalmente por las mujeres provenientes de los esta­mentos sociales más bajos, una de las manifestaciones del desplome aterrador de la dignidad humana y los valores morales.

Los hombres, en el pasado, no consideraban indecente el oficio de la prostitución, porque ya entonces, como en la actualidad, eran ellos quienes controlaban la superestruc­tura social, donde las mujeres no tenían acceso sino como hetairas o amantes. Por ejemplo, en los países orientales, la prostitución pública de una mujer estaba admitida por todos.

En Babilonia, la orgullosa ciudad de la Mesopotamia, se permitía que las jóvenes fuesen en peregrinación, por lo menos una vez, al templo de la diosa Milita, para pros­tituirse en su honor, al capricho de los hombres que acu­dían a raudales, con la intención de descubrir los misterios del amor a través del contacto con una “profesional del placer”. Se consideraba una virtud pertenecer a la orden de las sacerdotisas del templo Istar -diosa de la fertilidad y la guerra-, y los propios reyes dedicaban sus hijas a la vo­cación sacerdotal, cuya principal función era servir de prostitutas sagradas en las grandes festividades.

Las hetairas, mujeres que elevan la práctica del amor a la categoría de arte, fueron autoras propias de tratados sobre dichas prácticas, pudiéndose enunciar los tratados de Artyanassa, vieja servidora de Helena, de Filenis de Samos y los de Elefantis. []No en pocas ocasiones, el erotismo literario va asociado a la comedia o se asocia con la sátira y la crítica social.

En las religiones y sistemas de creencias siempre está presente el erotismo, aunque se lo puede encontrar en dos facetas aparentemente muy opuestas: por ejemplo en el cristianismo católico los textos místicos de san Juan de la Cruz y “Las Moradas” de santa Teresa de Ávila poseen una retórica llena de un sublimado erotismo dirigido a la deidad, mientras que en otras religiones (como las de los fenicios, mesopotámicos etc.) existía una prostituta sagrada que llegó a la Grecia clásica, en la Roma Antigua se hace notorio el contraste entre la «lujuria» con abundante arte erótico o, más que entre los griegos, directamente pornográfico y la severa castidad y virginidad impuesta a las vestales. Tales antinomias dentro de un mismo sistema religioso se evidencian asimismo en el hinduismo donde existen movimientos promotores de las más rigurosasascesis opuestas a lo libidinoso junto a exaltaciones de la sexualidad como ocurre con el conocido texto del “kama Sutra” o las imágenes de templos como los de Suria y Khajuraho.

August Bebel, basándose en los relatos del “Antiguo Testamento”, demostró que los judíos no eran ajenos a este tipo de culto y al oficio de la prostitución. En su libro, “La mujer”, apunta: «Abraham cedía, sin escrúpulos, las gracias de Sara a otros hombres, sobre todo a los jefes de tribus (reyes) que iban a visitarle y le retribuían espléndidamente. El patriarca de Israel, antepasado de Jesús, no encontraba repugnante este comercio que hoy calificamos de indigno y deshonroso. Es notable que aún hoy, en las escuelas, se enseña a las niñas el mayor respeto hacia aquel hombre. Como es sabido y hemos dicho ya, Jacob se casó con dos hermanas, Lía y Raquel, las cuales también le entregaban sus siervas; y los reyes hebreos David, Salomón y otros disponían de numerosas harenes, sin que frunciese el ceño Javeh. Era costumbre, y las mujeres la aceptaban» (Bebel, A., 1976, p. 34).

En la antigua Grecia se establecieron también casas públicas, con mujeres que vivían del comercio sexual. Solón las introdujo en Atenas el año 592 antes de la Era cristiana, como apéndice de las instituciones del Estado; hecho que fue elogiado por sus contemporáneos en los siguientes términos: «¡Loor a Solón por haber comprado mujeres públicas para la depuración de las costumbres y sosiego de una ciudad poblada de jóvenes robustos, que sin tan sabia fundación perseguirían con sus galanteos descarados a las mujeres de las clases principales!». En Lidia, Cartago y Chipre, las jóvenes tenían, por su parte, el derecho a prostituirse para ganarse la dote.

La prostitución de las doncellas, «entre los fenicios y los lidios, se imponía a título de deber religioso, y en esto se funda, evidentemente, la costumbre, frecuente en la anti­guedad y en las comunidades de mujeres, de conservar la virginidad para hacer con ella una especie de ofrenda reli­giosa al primero que llegara y pagara su precio a los sacerdotes. Costumbres análogas existen aún hoy, como relata Bachofer, en muchas tribus indias, en Arabia del Sur, en Madagascar, en Nueva Zelandia, donde la prometida es prostituida por la tribu antes del matrimonio. En Malabar paga el marido un tanto al que desflore a su mujer (…) Semejante institución y costumbres sentaban admirablemente a un clero libidinoso, sostenido por hombres de no mayor valía moral; así la prostitución de la mujer soltera se hizo una regla establecida para el cumplimiento de los deberes religiosos (…) El sacrificio público de la virginidad simbolizaba la concepción y la fertilidad de la tierra pro­ductora, y se cumplía en honor de la diosa de la fecundidad, venerada en todos los pueblos de la antigüedad bajo los diferentes nombres de Aschera-Astarté, Milita, Afrodita, Venus y Cibeles. Se elevaban en su honor templos especiales, provistos de altares de toda clase, donde se hacían sacrificios a las diosas, según ritos determinados. La ofrenda en dinero, que los hombres depositaban, caía en la bolsa de los sacerdotes» (Bebel, A., 1976, pp. 31-32).

En la cuenca del Mar Mediterráneo, ya fuera en el Antiguo Egipto o entre los pueblos semíticos solía considerarse ya como una desnudez el hecho que las mujeres mostraran en público su cabellera; la ocultación de la cabellera femenina también existió aunque más moderada en la antigua Grecia y la antigua Roma, en la Roma clásica se distinguía a la mujer que no era “lupa” (lupa = «loba» = prostituta) porque llevaba en público sus cabellos o bien cubiertos o recogidos en un rodete; en el Antiguo Egipto se consideró un acto de desnudez femenino el hecho que la mujer exhibiera su cabellera natural, pero como era común que los egipcios y las egipcias se decalvaran por cuestiones de higiene extrema (por ejemplo evitar piojos) el uso de pelucas por parte de las mujeres era altamente erótico y las mujeres semidesnudas con peluca excitaban como si estuvieran desnudas.

La semidesnudez erótica entre los antiguos egipcios ha sido común en pinturas y estatuaria en la que aparecen representadas bellas mujeres vestidas con tules u otras ropas sutiles de hilado con lino cuyas trasparencias permitían observar gran parte del cuerpo femenino, para el egipcio común como para otros pueblos, la mujer saliendo vestida de las aguas, aunque con sus ropas mojadas ciñéndole el cuerpo y mostrando la mayor parte de sus curvas, ha sido una semidesnudez (semidesnudez que se reiteró más de tres mil años después entre cierta élite francesa en tiempos previos al Imperio Bonapartista: la moda estilo imperio precedió al mismo Napoleón I entre las mujeres, las cuales para evidenciar su belleza corporal llegaron a humedecer sus ropas en el bastante poco apacible clima parisino, lo cual dio lugar a un síndrome de resfríos, gripes, neumonías etc. que fue llamado «enfermedad de las muiselinas” o, recordando a la promiscua emperatriz romana, de las Mesalinas.

Si en la antigua Grecia y Mesopotamia, la prostitución formaba parte de las tareas del templo, y todas las mujeres participaban en ellas antes del matrimonio como un tipo de ritual religioso, en la cultura incaica existían doncellas que, a tiempo de adorar a los dioses, satisfacían los impulsos sexuales del Inca. También se admitió la existencia de “pampayrunas” (prostitutas), quienes vivían aisladas en el campo y dedicadas al comercio sexual. Además, como las costumbres sexuales americanas eran más libres y variadas antes de la llegada de los conquistadores, entre los mayas estaba permitido que los varones llevaran prostitutas a sus casas; en Panamá habían incluso tribus en las que se practicó el homosexualismo de manera natural, hasta cuando la moral cristiana se impuso a sangre y fuego y restringió estas costumbres sexuales.

En Nicaragua, la prostitución «era considerado un traba­jo tan respetable como cualquier otro; era corriente que una joven se ganara la vida con amantes de paso y acumulara así su dote. Los padres estaban no sólo de acuerdo, sino que guardaban con ella un entendimiento perfecto: seguía viviendo con ellos -su actividad se verificaba en un lugar especial del mercado-, los sostenía en caso de necesidad y cuando quería casarse su padre le cedía una parcela de su terreno. La aceptación social implicada en estas relaciones está corroborada por la actitud de los jóvenes hacia la que vendía su cuerpo (diez granos de cacao era el precio ofi­cial). Igual que si se tratara de una obrera o una empleada, los muchachos del barrio la rodeaban, la querían, la acompañaban a su trabajo o la iban a buscar. Oviedo insiste repetidas veces en que esos hombres, a los que no sabe dar otro nombre que el de ‘rufianes’, no recibían ni dinero ni favores especiales. Cuando la mujer anunciaba su deseo de casarse, sin revelar el nombre del elegido, pedía a los galanes que le construyesen una casa» (Séjourné, L., 1976, pp. 128-129).

En Bolivia, después de descubierto del “cerro que manaba plata”, en 1545, se concentraron en Potosí, junto a virreyes y capitanes generales, cientos de tahúres pro­fesionales y prostitutas célebres, a cuyos salones lujosos concurrían los conquistadores que no sabían en qué despilfarrar los lingotes de oro y plata.

«Otro fenómeno –señala Bebel–, que tiene por causa la supremacía del hombre sobre la mujer, y que persiste y se agrava a cada paso, es la ‘prostitución’. Si en los pueblos más civilizados de la tierra el hombre exigía a su mujer rigurosa reserva sexual respecto de los demás hombres, y si con frecuencia castigaba una falta con penas muy crueles, por ser mujer de su propiedad, su esclava, y por tener, en caso de infidelidad, derecho de vida y muerte sobre ella, no estaba, en manera alguna, dispuesto a someterse a la misma obligación. El hombre podía, ciertamente, comprar va­rias mujeres, y, vencedor de batallas, quitárselas al vecino. Pero esto implicaba la necesidad de mantenerlas, lo cual sólo pudo realizar una exigua minoría, dadas la desigual­dad de las fortunas y el corto número de mujeres hermosas, cuyo precio aumentó. Mas como el hombre iba a la guerra, viajaba continuamente y ansiaba, sobre todo, el cambio y la diversidad de los placeres amorosos, sucedió que sol­teras, viudas, mujeres repudiadas o esposas pobres se ofre­cían al hombre por dinero y éste las compraba para sus placeres superfluos» (Bebel, A., 1976, pp. 30-31).

En la Europa medieval, la prostitución gozaba de una organización gremial, como cualquier otro oficio, y en cada ciudad existía una casa de mujeres bajo el control de las parroquias, en cuyas cajas ingresaban las ganancias de la prostitución. Además, en ese tiempo, las mujeres pobres del campo acudían a las grandes urbes en busca de mejores condiciones de vida. «Si no lo conseguían con su propio trabajo se les presentaba otro camino: vender sus cuerpos. Esta forma de ganar dinero estaba tan difundida que las mujeres venales organizaron sus propios gremios en mu­chas ciudades. Estos gremios los legalizaban los regidores de la ciudad (es decir, los habitantes que poseían carta de vecindad), y las prostitutas organizadas perseguían encar­nizadamente a toda mujer que se atrevía a prostituirse sin pertenecer a las organizaciones legales aceptadas por los honorables consejeros de la ciudad. Por eso era muy difícil ganar dinero como mujer libre ‘callejera’, fuera de las casas de muchachas, es decir, de los burdeles» (Kollontai, A., 1976, p. 73).

Esto no implicaba que las prostitutas estuviesen a salvo de las represalias desencadenadas por el clero. En los tene­brosos días de la Inquisición y la Reforma fueron cientos, acaso miles, las que ardieron en las hogueras, a pesar de que este acto de doble moral se había ya experimentado a principios de la Edad Media, cuando Carlomagno dispuso que toda mujer prostituta fuese paseada desnuda y a latigazos por las calles, mientras él mismo, como empe­rador y rey cristianísimo, poseía nada menos que seis mujeres a la vez.

A mediados del siglo XIX, los países que más se dedicaron a la trata de esclavas blancas fueron Alemania y Austria. Desde el puerto de Hamburgo se exportó la mayor cantidad de mercancía viviente hacia América del Sur, Bahía y Río de Janeiro, pero el lote más importante era destinado a Montevideo y Buenos Aires, mientras una pequeña parte iba rumbo a Valparaíso, a través del estrecho de Magallanes. Otra corriente dirigíase, sea por Inglaterra o por vía directa, a América del Norte, donde competían con las prostitutas indígenas, y donde se dividía, dirigiéndose, sea hacia el Oeste y California. Desde aquí seguían la costa hasta Panamá, mientras Cuba, las Indias occidentales y México eran abastecidas por Nueva Orleáns. Bajo el nom­bre de bohemias, otras jóvenes alemanas eran exportadas, a través de los Alpes, a Italia, y de allí, más al sur, a Alejandría, Suez, Bombay, Calcuta, hasta Singapur y aun hasta Hong-Kong y Shangai. Las Indias holandesas, el Asia oriental y, sobre todo, el Japón, eran malos mercados, porque Holanda no toleraba en sus colonias jóvenes blancas de este género, y en Japón las muchachas del país eran demasiado hermosas y muy baratas. La concurrencia americana por San Francisco contribuía igualmente a hacer muy difíciles los negocios por dicho lado, mientras San Petersburgo y Moscú se proveían de los mercados de Riga y otras ciudades del Báltico.

El comercio de esclavas blancas y el establecimiento de casas públicas fueron cada vez más ascendentes, a pesar del sistema de reglamentación que se introdujo en varios estados europeos, con el propósito de registrar a las prostitutas y así evitar la proliferación de la sífilis y otras enfermedades venéreas. Esta reglamentación, a pesar de todos los esfuerzos y recursos, fracasó en todas partes, debido a que ningún hombre se sometió a dicho control.

En cuanto al número de mujeres que ejercían la prostitución en algunas ciudades europeas del siglo XIX, cabe destacar los siguientes datos: en Londres habían entre 80.000 y 90.000 prostitutas en 1869; en París, la cifra de mujeres registradas por la policía es sólo de 4.000, pero el de las prostitutas asciende a 60.000, y, según ciertos autores, hasta 100.000; en Berlín habían alrededor de 15.065 en 1871. Y como sólo en el año 1876 hubo 16.198 arrestos por infracción de los reglamentos de policía de las costumbres, puede deducirse que no exageran quienes estimaban de 25.000 a 30.000 el número de prostitutas berlinesas. En Hamburgo, en 1860, contábase una “mujer pública” por cada nueve mayores de quince años, y en Leipzig había en la misma época 504 mujeres inscritas, pero se calculaban en 2.000 las que vivían esencial o exclusivamente de la crá­pula.

En el presente siglo, las mujeres del llamado Tercer Mundo, además de sufrir diversos grados de explotación social, son explotadas sexualmente, ya sea con sistemas del tipo “alquile una esposa”, a través de las compañías financieras internacionales, los grupos bancarios que manejan los hotel-burdeles y con la promoción del turismo mediante anuncios sexistas, donde el cliente puede hacer el amor a crédito o pagar con tarjeta.

La pornografía infantil, impresa o audiovisual, es otra de las manifestaciones de la prostitución y un mercado lucrativo, una industria que se vale del cine, el video, la fotografía y el cómic, para comercializar con el sexo de “mujeres-niñas”.

En Japón, donde la industria pornográfica ha superado en beneficios al poderoso sector del automóvil, existen medio centenar de revistas que publican reportajes con fotografías de adolescentes en trajes de baño o vestidas de colegialas en posturas ligeramente eróticas. Los expertos deducen que el hombre japonés siente una gran fascinación por la “mujer-niña”, y los comerciantes del sexo sacan partido de ello.

En EE.UU., la prostitución infantil es consecuencia directa de la pobreza y el consumo de drogas. Los cálculos sobre el número de prostitutas menores de edad sitúan la cifra de más de un millón. Si se añade a quienes se dedican al “sexo de supervivencia” (encuentros ocasionales con el fin de conseguir dinero para comida o droga), el número as­ciende al doble o triple. Además, existe medio millón de menores que son usadas en la producción pornográfica, de las cuales muchas han sido importadas por la mafia desde Puerto Rico, Jamaica o México.

En Tailandia, el paraíso sexual del turismo occidental, los traficantes ofrecen un préstamo a los padres de las niñas de nueve y diez años de edad, en tanto a las de doce y trece les ofrecen un trabajo como camareras en res­taurantes o como “bailarinas folklóricas”. Pero, una vez en manos de los proxenetas, que controlan el mercado del sexo, son vendidas a los burdeles de Bangkok, Pattaya y otras ciudades del interior, mientras a las más hermosas las venden al extranjero, a Japón, EE.UU., Europa y Canadá, burlando el control de las autoridades que rastrean la pista de los tratantes que miserablemente engañan a campesinos tailandeses y compran a sus hijas por adelantado para comerciar después con ellas en lugar de proporcionarles el “trabajo decente” que se prometió a la familia. En los pueblos del norte, junto a la frontera con Birmania, no queda ni una sola niña, porque han sido vendidas por sus padres o maridos con un contrato como sirvientas a propietarios de burdeles. Pero los traficantes de niñas, tras agotar las reservas tailandesas, han extendido sus zonas de reclutamiento a Birmania, Laos y China. Y, aunque se sabe que el gobierno birmano encierra en prisiones, o incluso asesina, a las prostitutas que vuelven infectadas con el sida de Tailandia, los proxenetas siguen dedicados a su pro­fesión lucrativa: vender servicios sexuales de niños y ofrecer a buen precio la virginidad y el pánico de una niña birmana o laosiana.

La prostitución infantil no sólo está cons­tituida por las niñas que son vendidas ilegalmente, sino también por aquéllas que huyen de sus hogares o aban­donan sus aldeas en busca de mejores condiciones de vida. Algunas caen en la prostitución víctimas del secuestro o el engaño. Presas fáciles, se convierten en propiedad de los mercaderes del sexo.

En Filipinas, las niñas pobres acaban en la prostitución, en esos recintos a media luz de las grandes urbes, donde el precio del servicio de las niñas es tres o cinco veces más que el de las prostitutas mayores de edad; en Tailandia, un país de más de 64 millones de habitantes, 800.000 de sus con-nacionales frecuentan alguna de las miles de casas de citas registradas en los archivos policiales, sobre todo en la capital, conocida como el burdel más grande de Asia. Aquí, en el “país de las sonrisas”, se venden cada año aproximadamente 2.000 niñas a los burdeles para el disfru­te de millones de turistas europeos, americanos y japone­ses. El gobierno reconoce una plantilla de 800.000 prosti­tutas, pero otras organizaciones no gubernamentales hablan de más de un millón, distribuidas en casas de masajes, peluquerías, bares o ejerciendo la actividad en las calles de las princi­pales ciudades.

En Sri Lanka se ha constatado que la industria del sexo afecta más a las niñas que a las prostitutas adultas. Se calcula que existen unos 50.000 niñas controladas por el sindicato de proxenetas, y otras tantas ejerciendo su oficio en las playas de Maratuwe y en las calles de Colombo; en Filipinas 90.000; en la India, considerado el país que tiene mayor incidencia de prostitución, más de 800.000 niñas venden su cuerpo; en Brasil, las menores que viven de la prostitución alcanzan la cifra de 600.000; en Colombia, el número de prostitutas entre ocho y dieciocho años se ha quintuplicado en los últimos años. Los nuevos centros mundiales de la prostitución infantil son Vietnam, Cam­boya, Laos, China, México, Puerto Rico, Brasil, la República Dominicana y los países del antiguo bloque soviético. Pocos rincones del mundo son inmunes a la irrupción del co­mercio del sexo. En los pueblos del Himalaya nepalí, cada año se venden unas 12.000 adolescentes que van a parar en los burdeles de Bombay, mientras las africanas, que aprenden a hablar una babel de idiomas para vender su sexo, acuden en grupos a Bolonia y al Sur de Europa. Asimismo, después del desplome de los países del Este, se ha producido un éxodo de mujeres que acuden a Occidente, con la esperanza de salvarse de la pobreza y obtener bene­ficios. La policía dice que una cuarta parte de las 500.000 prostitutas que existen en Alemania proceden del antiguo bloque del Este. Incluso en el puritano Oriente próximo todas las semanas aterrizan vuelos chárter de mujeres rusas, polacas y checas en el aeropuerto de Dubai, donde se ofrecen como azafatas rubias y de ojos azules, mientras duran sus visados de 14 días.

Aparte del comercio con mujeres extranjeras, que llegan a Europa engañadas por los traficantes que controlan la prostitución organizada, se han creado agencias para promover los llamados “matrimonios de compra”, en las cuales los hombres occidentales “encargan” una mujer de algún país del llamado Tercer Mundo, con el fin de someterla a una especie de semiesclavitud.

Por otro lado, para los capitalistas, las mujeres no sólo ocupan un lugar secundario, sino que, al mismo tiempo, las usan como objetos sin alma ni cerebro, junto a los productos que ofrecen al consumidor. Los burdeles de Amsterdan, París, Berlín, Bangkok o Manila, las exhiben en escaparates lujosos para que el cliente pueda elegir la que más le agrada, como si fuese un vestido, una botella de whisky o un pedazo de jamón. En los anuncios comerciales, donde se muestran jóvenes esbeltas y semidesnudas decorando un coche o un artefacto electrodoméstico, son un detalle más para vender el producto al usuario.

Bibliografía:

1. Bebel, August: La mujer. Ed. Fontamara, España, 1976.

2. Kollontai, Alexandra: La mujer en el desarrollo social. Ed. Guadarrama, Madrid, 1976.

Víctor Montoya

Víctor MontoyaNació en La Paz, en 1958. Escritor, periodista cultural y pedagogo. Vivió en las poblaciones mineras de Siglo XX y Llallagua. En 1976, como consecuencia de sus actividades políticas, fue perseguido, torturado y encarcelado. Estando en el Panóptico Nacional de San Pedro y en el campo de concentración de Chonchocoro-Viacha, escribió su libro de testimonio ?Huelga y represión?, hasta que en 1977, tras ser liberado de la prisión por una campaña de Amnistía Internacional, llegó exiliado a Suecia.

Cursó estudios de pedagogía en la Escuela Superior de Profesores, en Estocolmo. Dictó lecciones de quechua en institutos, coordinó proyectos culturales en una biblioteca y ejerció la docencia durante varios años. Ha publicado: ?Días y noches de angustia? (premio nacional de cuento, UTO, 1984), ?Cuentos Violentos? (1991), ?El laberinto del pecado? (1993), ?El eco de la conciencia? (1994), ?Antología del cuento latinoamericano en Suecia? (1995), ?Palabra encendida? (1996), ?El niño en el cuento boliviano? (1999), ?Cuentos de la mina? (2000), ?Entre tumbas y pesadillas? (2002) y ?Fugas y socavones? (2002). Dirigió las revistas literarias ?PuertAbierta? y ?Contraluz?. Escribe para una veintena de publicaciones en América Latina y Europa.

 

Es miembro de la Asociación de Escritores Suecos y del PEN-Club Internacional. Participó en el Primer Encuentro Hispanoamericano de Jóvenes Creadores, Madrid, 1985, y fue uno de los principales organizadores del Primer Encuentro de Poetas y Narradores Bolivianos en Europa, Estocolmo, 1991.

 

Su obra mereció premios y becas literarias. Tiene cuentos traducidos y publicados en antologías internacionales. Es redactor responsable de la edición digital de Narradores Latinoamericanos en Suecia: http://www.narradores.cjb.net

http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2012100502

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