Mata Hari: ‘Cortesana sí, espía de Alemania nunca’

Mata Hari, ‘ojo del amanecer’ fue una mujer única. Impúdica bailarina exótica, cortesana de talento, entre su cohorte de amantes se contaban políticos, aristócratas y sobre todo militares. Su debilidad por estos últimos la convirtió en espía, condenándola a muerte a los 41 años

Mata Hari: 'Cortesana sí, espía de Alemania nunca'

Margarete Geertruida Zelle (1876 – 1917) más conocida como Mata Hari. Retrato de la que fuere famosa bailarina de striptease, especializada en la ejecución de la danza de los siete velos.Gettyimages

Madrugada del 15 de marzo de 1917, Margaretha (Gretha) Zelle se despierta en su lóbrega celda de la prisión de Saint-Lazare, Vincennes, en las afueras de París. Decidida, viste sus mejores galas: traje de dos piezas, blusa escotada y medias. Con sobria elegancia, enfunda sus manos en unos guantes de cabritilla y se cubre con un abrigo azul a modo de capa. Uno de sus últimos arranques de coquetería le lleva a cubrir su larga cabellera antaño oscura y lustrosa, cubierta ahora por las canas, con un sombrero de tres picos.

Pocas horas después, a las 5.30 de la mañana, Margaretha se encuentra sola. Es la hora de morir. Frente al pelotón de fusilamiento, con gran dignidad, se niega a ser atada al poste y rechaza el ofrecimiento de vendar sus ojos. Mira al frente y lanza un beso al sacerdote que la atendió en sus últimas horas y otro a su abogado, uno de sus ex amantes. Amanece cuando los fusiles descargan una ráfaga sobre ella. Una de las balas alcanza su corazón, provocando su muerte instantánea. No obstante, el oficial al cargo se acerca y dispara una bala en su cabeza, el tiro de gracia.

El cuerpo de la que fuere una de las mujeres más sexy y famosa de la época yace sobre el barro. Tras el fusilamiento, su cuerpo se destina a la facultad de medicina. Su cabeza le es amputada y enviada al Museo de Anatomía de París, del que años después será robada, se dice, por un admirador.

Ella era Mata-Hari. Había nacido la leyenda.

Todo había empezado cuarenta y un años antes. Margaretha era hija de un sombrerero holandés padre de otros tres hijos varones. Tras perder prematuramente a su esposa, el imprudente padre volcó toda su atención en su benjamina, haciéndola egocéntrica y consentida. Margaretha poseía además una exótica belleza, herencia de su madre, de ascendencia asiática. A muy temprana edad la joven tomó conciencia de la misma y del poder que podía reportarle. A los 16 años, no sabemos si accidental o consentidamente, se convierte en amante del director del centro en el que estudia. El escándalo es mayúsculo y la joven es expulsada. Su vida ya no volverá a ser la misma.

Tan solo tres años después, asfixiada por su entorno familiar y la encorsetada sociedad holandesa, decide contraer matrimonio. A través de un anuncio matrimonial publicado en la prensa, contacta con el capitán Rudolf Mac Leod, un apuesto aunque talludo militar, treinta años más mayor que ella. Su primera cita es un auténtico coup de foudre. El sensual magnetismo de Margaretha conquista al oficial, al tiempo que ella sucumbe ante el atractivo del uniformado. Siempre confesaría su debilidad por los militares.

El matrimonio es un fracaso, Rudolf resulta ser un intransigente esposo, bebedor, mujeriego y derrochador. Además padece la sífilis, consecuencia directa de sus correrías. Es destinado a una de las colonias holandesas en Indonesia. La joven esposa, que, como confesaría, jamás tuvo vocación de ama de casa, busca consuelo fuera del hogar. Pese a ello concibe dos hijos. Todo se complica cuando el primogénito, Norman fallece en extrañas circunstancias. La hija menor sobrevive pero Rudolf, alerta, aprovecha para atacar a su esposa acusándola de abandono de sus responsabilidades.

El matrimonio, conturbado, vuelve a Holanda, donde se separan. Corre el año 1902. La niña queda bajo la custodia de su padre, quien acusa a su esposa de conducta licenciosa y llega a publicar anuncios en la prensa anunciando que no se hace cargo de su manutención, condenando así a Margaretha a la miseria.

Con gran determinación, la joven se dirige a París. Allí prueba fortuna como modelo y actriz sin éxito, hasta que su natural inclinación exhibicionista aflora y decide, en un alarde de ingenio, centrarse en la danza. Su talento para la misma es dudoso pero su inusitado impudor y su gran intuición la conducirán a la fama. Evocando los bailes de iniciación de las vírgenes javanesas, emula sus pasos. Convertida ya en Mata Hari, solo sus pequeños senos se ocultan al público, cubiertos por  dos conchas metálicas. El resto de su cuerpo se envuelve únicamente por transparentes velos. El erotismo que desprende es mayestático. Mata Hari es la más sexy, descarada y atrevida, puro erotismo. La encorsetada y reprimida sociedad europea sujeta a los convencionalismos de la época, recibe con los brazos abiertos a la artista. Su habilidad para transformar lo que no era sino un simple striptease en una danza pseudorreligiosa la encumbran. Pero el tiempo no pasa en balde y Mata va marchitándose, a la par que sus imitadores surgen por doquier. Confesa lujuriosa, contaba con numerosos amantes: aristócratas, militares, corredores de bolsa y hasta destacados políticos desfilan por su lecho.

Su vida se complica cuando estalla la I Guerra Mundial. En mayo de 1914 consigue un contrato para bailar en el Metropol berlinés.

Sin embargo la situación política no le permite mantenerse al margen. Alemania y Francia se disputan sus favores. Su condición de artista facilita la posibilidad de actuar como espía. Inconsciente, acaba involucrada en una de las redes de espionaje de la contienda. Alemania en primer lugar y Francia, después, la incorporan en sus filas. Pero Le Deuxième Bureau –el servicio de información del ejército francés– le tiende una trampa. Francia precisa de culpables, y el 13 de febrero es detenida en París, acusada de espionaje a favor de Alemania. Aún hoy su infortunado destino es cuestionado. ¿Fue Margaretha una víctima propiciatoria, cabeza de turco de la contienda? Toda guerra precisa de combatientes, culpables y mártires. ¿Cortesana, espía, o simplemente víctima de un complot bélico? Mata Hari, mujer fatal condenada a un fatal destino.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/gente/20121015/54352806252/mata-hari-i-guerra-mundial-mujeres-espionaje-espias.html#ixzz29MJTSq00
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10 tipos de sexo… ¡Que tienes que probar alguna vez en tu vida!

Karezza, acuático, quickie, gourmet, outdoor… ¿Qué es todo eso? Si quieres evitar que la rutina te apague, nada como innovar en prácticas, lugares y posiciones para mejorar los encuentros. Revisamos la lista preparada porentremujeres.com para descubrir otras formas de gozar.

1. Sexo Karezza.

El término proviene del italiano “carezza”, que significa caricia. Y de eso se trata: de tener relaciones de una forma cariñosa y suave privilegiando el placer por sobre el clímax. Para ponerlo en práctica, sonríe manteniendo el contacto visual, miralo fijamente a los ojos lo más posible, sincronicen la respiración, agárrense y tóquense mutuamente (por lo menos veinte minutos), coloca suavemente la mano en sus genitales, emitesonidos de satisfacción o placer (pero no palabras), acaricia, abraza, masajea y pon el oído en la zona del corazón de tu pareja para escuchar sus latidos.

2. Sexo Quickie. 

Es un “rapidito”, sin preparativos y con la ropa semi puesta. ¿El lugar? Para las parejas más clásicas, las distintas habitaciones de la casa, el coche o el baño de un bar. Si son más arriesgados, las posibilidades aumentan: el ascensor, las escaleras o los pasillos del edificio, la última fila del cine y, el mejor de todos, el probador de un local de ropa. ¿El momento? Como corresponde, cuanto menos planeado más efectivo. ¿Las reglas? Discreción por sobre todas las cosas: aquí no valen los jadeos, los gemidos o los gritos. Disfruta en silencio, es parte del encanto.

3. Sexo Acuático. 

“El baño es un complemento ideal en la pareja. Los sexólogos recomendamos este juego para darle primacía al erotismo”, cuenta la licenciada Sandra Lustgarten, psicóloga y sexóloga. Puede ser de inmersión (ideal para hacerse caricias, porque los músculos logran relajarse y la textura de la piel está suave al tacto) o en la ducha (en los sex shops venden asas que se colocan en la pared para facilitar las posturas sexuales). “Es delicado colocar el preservativo en ese momento”, reconoce Sandra. Por eso, recomienda extremar los cuidados.

4: Sexo Outdoor.

Consiste en salir de nuestras cuatro paredes y tener sexo al aire libre, aunque sea en el jardín de casa. “Es muy placentero, tanto de día como de noche. Se convierte en fuente de goce por la amplitud del espacio, la vivencia de libertad y las sensaciones que provocan los estímulos naturales cuando actúan sobre los cuerpos desnudos”, contó a Entremujeres el doctor Walter Ghedin, médico psiquiatra y psicoterapeuta.

5. Role-Playing. 

El cambio de roles es muy divertido y consiste, básicamente, en jugar a ser otros. La idea es transformarse en médicos, electricistas, cowboys, maestros, policías, strippers… O lo que su imaginación les ofrezca. Permite a ambos tener esa emoción de “estar con otra persona”. ¿Cómo arrancar? Simula que no lo conoces, preguntale quién es y dale lugar para que invente su propio personaje.

6. Sexo Guormet.

“Comer con la mano una costilla de cordero y convidarle a nuestro acompañante un bocado es, sin dudas, algo muy sensual. También lo es saborear los frutos de mar que, con su aroma, nos recuerdan los sudores femeninos”, sugiere Carlos Di Césare, dueño del restaurante Te Mataré Ramírez. “Comidas donde se utilicen los dedos, se incluyan alimentos coloridos y que se puedan compartir tendrán mayores oportunidades de lograr cierto clímax”, agrega el chef Maximiliano Pettit, dueño del restaurante Pájaro que comió. De la mesa a la cama… ¡Sin escalas!

7. Sexing o Fitness Erótico. 

“Si pensamos en los beneficios del sexo para la salud podemos compararlos con asistir frecuentemente al gimnasio”, nos alienta el personal trainer Fede Delpiano. Besar quema de 120 a 135 calorías por hora (2 a 5 calorías por minuto), lo que significa que si besas durante 20 minutos todos los días en un año habrás quemado 36.500 calorías y habrás perdido 5 kilos. El juego previo te ayuda a gastar 25 calorías, por lo tanto, cuanto más lo prolongues mayor será el gasto calórico. Durante el acto sexual se queman de 50 a 100 calorías en promedio. En cada orgasmo eliminamos entre 60 y 100 calorías.

8. Sexo Voyeur. 

Es encontrar la satisfacción o el placer sexual observando la intimidad de los otros. “En el ámbito terapéutico, muchas veces los especialistas fomentamos el voyeurismo cuando invitamos a observar la sexualidad ajena, como en el caso de mirar videos que muestran escenas sexuales que sirven como estimuladores del deseo o como modelo de aprendizaje y de evaluación de la propia sexualidad”, explicó Sandra Lustgarten, psicóloga y sexóloga.

9. Sexo Exhibicionista. 

Es la contratara del voyeurismo y consiste en mostrarnos con la intención (o la fantasía) de que alguien nos vea. Sin caer en extremos podemos, por ejemplo, dejar una ventana entreabierta o tener un encuentro fogoso en el coche, para vivir la sensación de riesgo. “Muchas escenas son verdaderos estímulos a la hora de tener sexo. No estoy en contra de estos estímulos que enriquecen y son motivadores del deseo, pero creo que todo debe darse dentro de los cánones -en cierto modo- lógicos, sin exponer los aspectos vulnerables o susceptibles de los otros”, compartió Sandra Lustgarten, psicóloga y sexóloga, en una nota de Entremujeres.

10. Sexo Tántrico. 

“Con la práctica del tantra se busca disfrutar con todo el cuerpo,disfrutar con cada poro, con cada caricia”, explican en Escuelatantrica.com. Cuanto menos, mejor: los seguidores del tantra recomiendan hacer el amor una sola vez al mes para acumular energía sexual. Los encuentros son sin sexo genital y sin eyaculación. La base está en los preparativos, el poder de la mirada, las caricias, los masajes y en el control de la respiración. Y, por último, un largo y profundo orgasmo, que no es el final de la fiesta sino el principio de la celebración.

Fuente: Entremujeres

http://www.sexomail.com/boletin/articulo.php?id=296

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Nosotras somos putas, y vosotras ¿qué sois?

 

Nosotras somos putas, y vosotras ¿qué sois?

 

 por Morgane Merteuil[1] – Domingo 26 de agosto de 2012

http://www.minorites.org/index.php/2-la-revue/1352-on-est-des-putes-et-vous-etes-quoi.html

Los “debates” sobre el trabajo sexual son a menudo pretextos para un desencadenamiento de violencia por parte de aquellas y aquellos que han comprendido que para hacer desaparecer a una categoría de población hay que comenzar por hallar los medios de hacerla callar, de desacreditar su palabra. En efecto, desde que nosotras, putas, reivindicamos el derecho de serlo, el derecho a ejercer nuestra profesión con toda legalidad, con toda seguridad, nos vemos tachadas de “minoría”, como si sólo por serlo debieran desacreditarse nuestras reivindicaciones.

Sí, las personas que luchan por sus derechos han sido siempre grupos minoritarios. Más exactamente, es a causa de nuestra pertenencia a una minoría, a un estatus que “no desearíamos para nuestros hijos”, que debemos batirnos contra discriminaciones perpetuas, no solamente “oficiosas” sino también “oficiales”: no contentxs con estigmatizarnos por el uso que hacemos de nuestra sexualidad, el arsenal legislativo que promovéis nos priva por esta razón de nuestros derechos más fundamentales (derecho de asociación, derecho a la vivienda, derecho a una vida privada…).

Somos putas, pues, y en tanto que tales, minoritarias. De acuerdo. Esta pertenencia a una minoría no es suficiente, sin embargo, para convertir nuestras voces en ilegítimas. Si tal fuera el caso, habría que considerar entonces bastantes combates como ilegítimos: 343 mujeres que reclamaban el derecho al aborto, ¿no eran una minoría? ¿Los LGBT representan más del 50% de la población? ¿Si las minorías raciales no representaran más que una ínfima minoría de la población, sería ello una razón para no reconocer el racismo? Somos putas que reclamamos nuestros derechos; minoritarias, igual que todos los sindicatos son minoritarios en su sector de actividad; e, igual que toda organización autogestionaria, criticamos la noción de “representatividad” y no pretendemos nunca hablar en nombre de nadie más que de nosotras mismas.

Somos putas, lo que para vosotras significa necesariamente víctimas, de un sistema económico que nos mercantiliza a todxs, de un proxeneta mal intencionado o incluso de nuestra propia alienación. Sin embargo, somos mujeres conscientes de las derivas que existen en el seno de la industria en la que trabajamos. Para luchar contra estas derivas, para luchar por nuestro reconocimiento, contra los atentados contra nuestros derechos, nos organizamos. Sin vosotras, cierto, queridxs salvadorxs de las mujeres: estamos por la autogestión. A esta organización de putas en defensa de sus derechos y sus intereses de trabajadorxs, la acusáis directamente de no pensar más que en sí misma, de ser cómplices del patriarcado, del neoliberalismo y de la explotación intrínseca a estos sistemas. Entre “víctima suprema de la explotación” y “cómplice del sistema que ha preferido el dinero fácil”, rehusáis la diversidad de nuestras situaciones y no nos dejáis elección más que entre estas dos etiquetas, hábil manera de volver nuestra situación irresoluble, y de hacer de nuestra lucha una imposibilidad teórica.

Nosotras somos putas, y vosotras ¿qué sois? 

Vosotras os reivindicáis de izquierdas y, por esta (honorable) razón, participáis en la lucha contra la explotación de lxs más oprimidxs, de lxs más explotadxs, frente a un sistema neoliberal fundado sobre la ley del libre mercado, del desprecio de la vida de aquellas y aquellos que lo hacen funcionar en provecho de aquellas y aquellos que obtienen todos los beneficios. Desde esta óptica, sois solidarias con las luchas sindicales: tenéis conciencia de que sólo organizándose podrán lxs explotadxs, si no llevar a cabo de forma efectiva la deseada desaparición de este sistema económico, al menos poner límites a nuestra propia explotación.

Vosotras os reivindicáis de izquierdas y con este título os mostráis solidarias EN las luchas de lxs trabajadorxs, sin hacer distinción entre lxs explotadxs que trabajan en una rama “respetable” (educación, sanidad) o “dañina” (industrias contaminantes, nucleares). No les juzgáis en función de la industria a la que ellas y ellos pertenecen, no les exigís que cambien de oficio y se pasen a una industria que estiméis más honorable, no pedís su “reinserción” sino, eventualmente, su “reciclaje”. En otros términos, no pretendéis saber mejor que ellas y ellos lo que es mejor para ellas y ellos: les apoyáis EN sus reivindicaciones. Habláis, en la medida de lo posible, CON ellas y ellos, y no POR ellas y ellos.

Vosotras os decís, con justicia, “de izquierdas”, pues: sin embargo, de cara a lxs trabajadorxs del sexo, todos vuestros buenos reflejos militantes se desvanecen: la solidaridad de la que sabéis hacer prueba con otrxs trabajadorxs se convierte con nosotras en condescendencia y piedad. Porque somos consideradas pobres chicas que no saben lo que hacen y a las que vuestro orgullo lleno de humanismo querría salvar, despreciáis nuestra autoorganización, como si se mezclasen la lucha por nuestros derechos EN EL INTERIOR de una industria en la que las derivas son en efecto numerosas y la lucha por que esta industria perdure en tanto que tal. Aún reconociendo de buen grado vuestra propia explotación, estimáis que la vuestra sigue siendo sin embargo siempre preferible a la nuestra. Y cuando tenemos el atrevimiento de deciros que nosotras somos, cuando somos independientes, bastante menos explotadas que en muchas actividades asalariadas, reivindicáis entonces orgullosamente vuestro historial de combatientes en el mundo laboral, para hacernos comprender que se habría podido, se habría DEBIDO hacer las cosas de otra manera, y nos reprocháis entonces estar menos explotadas que vosotras, haber preferido el “dinero fácil”, en resumen, no ser más que pequeñas patronas que hemos escogido el campo malo en la lucha de clases, incluso a pesar de que hemos preferido explotarnos a nosotras mismas que explotar a otro.

Y ahí está lo que os plantea un problema y explica las incoherencias de vuestro “izquierdismo”, a mi parecer: hemos elegido explotarnos a nosotras mismas y no usar más que SOLO nuestro cuerpo para trabajar. Porque es sólo nuestro cuerpo lo que se explota, su explotación no es forzosamente peor, sino más visible que en otras industrias en las que todo un decorado llega a hacer olvidar que, a fin de cuentas, es siempre nuestro cuerpo el que es explotado. Desde luego, vosotras veis en nuestra propia explotación de nuestro propio cuerpo un resumen de la explotación del cuerpo de las mujeres: a partir de ahora, no será sólo en nombre de la explotación económica que habrá que combatir la prostitución, sino también en nombre del feminismo.

Y ¿vosotras sois feministas? 

Vosotras sois feministas y, en verdad, lucháis por que nosotras, mujeres, no seamos reducidas a lo que el patriarcado querría que fuéramos: reducidas a satisfacer los deseos de los hombres, deseos sexuales, deseos de una casa bien llevada y buenas comidas para que recupere fuerzas el valiente trabajador, deseos de niños bien educados a fin de enriquecer el patrimonio familiar. Lucháis, en tanto que mujeres, por que nos sea posible realizar nuestras elecciones de vida, por que nos sea posible ser independientes, por que sea reconocido nuestro valor en tanto que seres humanos, independientemente de las que nos puedan conceder los hombres en función de los servicios (sexuales, domésticos, reproductivos) que les prestemos.

Vosotras sois feministas y como tales lucháis porque cese la estigmatización de las mujeres, sobre todo de aquellas que se atreven a salir de su “rol social”, porque hayan escogido no tener hijos, no casarse, amar a otra mujer, ponerse pantalones y jerseys anchos, acostarse con quien quieran, quejarse de que su “no” no haya sido tenido en cuenta… Lucháis porque las mujeres puedan disponer de su vida, de sus sentimientos, de su cuerpo.

Tomáis la palabra en tanto que feministas, en tanto que mujeres, que no tienen necesidad de que nadie hable “por” ellas, que son responsables, que no tienen necesidad de tutor, ya que saben mejor que nadie lo que es mejor para ellas. Frente a aquellas y aquellos que pretenden que si somos lesbianas es que no sabemos lo que es bueno, que si hemos abortado debemos forzosamente aborrecernos, vosotras afirmáis alto y claro que esas declaraciones que no tienen por fin más que estigmatizarnos son una prueba del machismo de quienes las enuncian; que no tenemos por qué rendir cuentas a los guardianes del patriarcado: “Estamos bien, gracias”, “No nos liberéis, ya nos encargamos nosotras”.

Tomáis la palabra en tanto que feministas, pues; sin embargo, frente a lxs trabajadorxs del sexo que os aseguran que nadie les fuerza a ejercer su oficio, que lo han elegido con todo conocimiento de causa, plenamente conscientes de que su elección está evidentemente guiada por imperativos económicos, por la situación actual del mundo del trabajo que les abre demasiadas pocas puertas, rehusáis admitir que nosotras sabemos mejor que nadie lo que es bueno para nosotras. A pesar de que os repetimos que “estamos bien, gracias” (o que si estamos mal, es menos debido a nuestro oficio que a vuestros discursos), continuáis queriendo hacer de nuestras decisiones el síntoma de un malestar, queréis “comprender” por qué actuamos así, nos disecáis, exponéis nuestras vidas, nuestros pasados, los instrumentalizáis para hacerlos coincidir con vuestra ideología. Así, a menudo hacéis de nuestra elección la consecuencia de una infancia maltratada, como si los traumas que hayamos podido vivir (o no) justificaran que se nos considere hoy como irresponsables a las que hay que salvar de sí mismas.

En tanto que feministas, lucháis por que las mujeres dejen de ser estigmatizadas por el uso que hacen de su sexualidad: sin embargo, queréis prohibir la sexualidad tarifada bajo el pretexto de que “la sexualidad debe basarse en el deseo y el placer compartidos”. Amalgamáis relación tarifada y violación, no dándoos cuenta con ello de la violencia que inflingís a aquellas a las que, a pesar de su “no”, se les ha impuesto una relación, cuando las comparáis a las que tienen la posibilidad de decir “si mis condiciones no te convienen, largo”. Vosotras redefinís lo que debe ser la sexualidad “aceptable”, negando la palabra de numerosas mujeres, para imponer vuestra propia concepción de las cosas: “la sexualidad debe basarse en el deseo y el placer compartidos”. Para vosotras, las cosas son aparentemente sencillas; para muchos otros, la sexualidad es algo complejo, cuya exploración es parte de la construcción de nuestra identidad. Vuestros “deseos y placeres compartidos” no son algo en lo que nos reconozcamos necesariamente; más exactamente, muchas de nuestras experiencias no pueden resumirse sólo con esos dos términos; ¿quiere eso decir que nuestras sexualidades son patológicas? ¿Queréis proponer que se adjunte (si no lo está ya) la patología “prostitución” al DSM? Según vuestros razonamientos, eso sería sin embargo un buen avance feminista, ¿no? En nombre del feminismo, adoptáis pues una posición que estigmatiza a ciertas mujeres, una posición paternalista y autoritaria.

Vuestro feminismo es, pues, tan incoherente como vuestro izquierdismo: pretendéis salvarnos y para ello vuestras medidas estrella son de orden represivo; usando el método empleado siempre por las clases privilegiadas para proteger su orden cada vez que se siente amenazado, nos enviáis las fuerzas del Estado; no las del Estado-Providencia, no, sino las del Estado-Proxeneta, que hace dinero con nuestros pases, del Estado-Racista, que se sirve de vuestros discursos sobre la trata para reforzar sus políticas migratorias, del Estado-Violador que, porque considera como vosotras que “nuestro curro consiste en hacernos violar”, rehusa atender nuestras denuncias y se otorga pases gratuitos en las comisarías. A este Estado que ha rehusado siempre considerarnos como ciudadanas iguales, vosotras no hacéis más que reforzar su legitimidad para excluirnos.

Vosotras no estáis ni verdaderamente por el respeto a TODAS las mujeres, ni verdaderamente en el ejercicio de la lucha de clases. Vuestro feminismo es burgués: consiste en permitir a las mujeres acceder a los privilegios de clase. Nuestro feminismo es revolucionario: consiste en abolir las clases. Os dirigís a nosotras desde un islote privilegiado (o que, al menos, estimáis como tal) diciéndoos que nosotras nos alegraríamos de unirnos a vosotras: pero la verdad, sin embargo, es que hemos preferido hacernos putas antes que hacernos como vosotras.


[1] Morgane Merteuil, de 25 años, es trabajadora del sexo desde hace 3 años y milita en el STRASS (Syndicat du Travail Sexuel). Considerando que la lucha de las putas es un combate profundamente feminista, ha denunciado remarcablemente el feminismo institucional anti-prostitución en un ensayo-manifiesto, Libérez le féminisme ! (publicación en septiembre de 2012).

http://elestantedelaciti.wordpress.com/2012/09/02/nosotras-somos-putas-y-vosotras-que-sois/

 

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La Jonquera no frena la prostitución ni publicando los nombres de los clientes

Los Mossos d’Esquadra han aumentado la presión policial en las carreteras para ahuyentar a las prostitutas que ofrecen sus servicios sexuales, una veintena en la Jonquera. En esta localidad, como medida disuasoria, optaron por hacer públicos los nombres de los clientes enbandos municipales en el tablón de anuncios, pero ni esto ha sido efectivo.

De esta forma, el Ayuntamiento cuelga entre los anuncios los nombres de aquellos hombres que han sido multados por comprar servicios sexuales en la vía pública y no han pagado las sanciones.

La Jonquera publica los nombres de las chicas y de los clientes que han sido multados por tener relaciones sexuales en la vía pública una vez se ha resuelto el expediente sancionador y no les han localizado para notificarles la resolución. Con este procedimiento tampoco han conseguido disminuir esta problemática.

El Consistorio de esta localidad fronteriza fue de los pioneros en adoptar medidas para intentar acabar con la prostitución en la carretera,y en el 2009 ya incluyó esta infracción en sus ordenanzas municipales. En estos tres años, se han puesto medio millar de multas, la mayoría a ciudadanos franceses y sólo unos 50 clientes pagaron la multa allí mismo.

Según fuentes municipales, cuando la Policía Local levanta un acta de la infracción, el cliente puede optar por dejar en depósito entre 100 y 300 euros para pagar la posterior sanción, que se establece al finalizar el procedimiento administrativo. La ley obliga a notificarle la resolución al perjudicado y, si no se puede por el motivo que sea, hay que publicarlo.

Con el paso de los años han ido abriendo expedientes por esta infracción, de los 300 del primer año a los 24 de este. A pesar de la cantidad de expedientes abiertos, no se han podido ni cobrar las multas, ni ha actuado de efecto disuasorio, que era el objetivo de esta ordenanza, que según la alcaldesa Sonia Martínez, no era recaudatorio.

Por este motivo desde el Consistorio se optó por destinar menos recursos policiales y así los agentes que se habían destinado a este cometido, se pueden dedicar a hacer otras tareas en esta localidad, de unos 3.000 habitantes.

Los que si han aumentado su patrullaje son los ‘mossos’ y parece que están consiguiendo un tímido efecto disuasorio en su operativo específico. Pasan por los puntos donde están ubicadas las trabajadores y las sancionan tanto a ellas como a sus clientes con multas de hasta 2.000 euros.

Según la policía, los únicos clientes que pagan son aquellos que abonan el dinero en el momento para evitar que así les llegue la sanción a sus domicilios.

Las patrullas policiales hacen ruta por los puntos de la carretera N-II donde se sitúan las chicas, pero mayoritariamente, al percatarse de la presencia policial, se van a ofrecer los servicios sexuales en sus domicilios.

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/10/11/barcelona/1349962944.html

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El Consistorio elabora una ordenanza para regular la prostitución callejera

El PP prometió instalar cámaras en el Río de la Miel aunque ahora lo descarta · La presencia en la zona baja continúa y el problema se ha derivado a otros lugares como Pérez Arriete y Mirador de la Bahía

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Una mujer en el Río de la Miel, epicentro de la prostitución callejera, el viernes por la noche.

La prostitución callejera tiene difícil solución. En Algeciras la mayoría de las meretrices se concentran en el Río de la Miel aunque este verano de forma esporádica algunas han hecho acto de presencia en la avenida Pérez Arriete y más recientemente en la urbanización Mirador de la Bahía.

Las prostitutas suelen esconderse cuando se percatan de la presencia policial aunque luego vuelven a salir. De hecho, no se les puede detener por estar en la calle apoyadas en una esquina ni se les puede poner una sanción administrativa. El tipo penal solo se fija en la inducción.

La prostitución en sí no está penada en el Código Penal. Por este motivo muchos municipios han elaborado ordenanzas que ponen el acento en multar a los clientes debido al vacío legal existente.

En este sentido, el Ayuntamiento de Algeciras ya trabaja en la elaboración de una ordenanza.

El delegado de Seguridad Ciudadana, Jacinto Muñoz, confirmó a Europa Sur que los técnicos municipales están redactando una ordenanza para regular la prostitución, aunque no facilitó detalles de la misma.

Su predecesora en el cargo, Cristina Garrido (PSOE), anunció una ordenanza de convivencia para regular entre otras cosas la prostitución aunque cayó en saco roto. La responsable defendió entonces que se trataba de una norma «avanzada y progresista» que perseguiría a las personas que explotaban a estas mujeres para que la prostitución no se ejerciera ocasionando peligros o controversias. A colación, las asociaciones de vecinos y los partidos en la oposición, entre ellos el PP, vieron con escepticismo la ordenanza que no llegó a ver la luz.

La esperada reforma del Río de la Miel tampoco significó ningún cambio en el tema y la profesión de estas mujeres se hizo más visible. Desde entonces ampliaron su horario y los servicios en Segismundo Moret se ofrecen a plena luz del día.

La presencia de patrullas policiales de poco o nada sirven. Incomodan pero sin una ordenanza municipal en la mano no hay nada que hacer. No faltan ejemplos en el epicentro de la prostitución callejera en Algeciras, el Río de la Miel, que sirve de conexión entre la estación marítima, la estación de autobuses y la de ferrocarriles por lo que al ser lugar de paso se convierte en el mejor sitio para su ejercicio. El delegado de Seguridad, Jacinto Muñoz (PP), defiende desde que tomó posesión del cargo que la Policía Local está actuando contra el desarrollo de la prostitución en la ciudad en la medida que la legislación lo permite. En este sentido, Muñoz siempre ha reconocido que este problema no se erradica fácilmente. El edil confió no obstante en acabar con la prostitución callejera en los cuatro años de mandato tal y como afirmó en una entrevista en este diario. Asimismo, el Partido Popular propuso en su programa electoral instalar cámaras de vigilancia para luchar contra la prostitución subrayando como prioridad el Río de la Miel. Sin embargo, esta medida no se ha hecho efectiva y el propio equipo de gobierno justifica que este desembolso económico no es asumible en estos momentos tal y como están las arcas municipales.

La pequeña dispersión que estos meses atrás se ha visto en la avenida Pérez Arriete no ha sido fruto de que las prostitutas de la zona baja hayan decidido buscar otros puntos en la ciudad. Simplemente son otras mujeres que han llegado para buscarse la vida.

Las quejas por la prostitución callejera y la inseguridad que produce tampoco desaparece. Los vecinos del barrio del Carmen ya están cansados de un problema que todos los grupos políticos han prometido solucionar pero que se perpetúa. Por otro lado, el PA alertó en agosto de la presencia de meretrices en Pérez Arriete y en las inmediaciones del polígono del Rosario que algunos relacionaron con el verano. Esta semana los vecinos de la calle trasera al centro comercial Puerta de Europa denunciaron que la falta de iluminación y el abandono de la zona también han atraído a prostitutas.

http://www.europasur.es/article/algeciras/1374515/consistorio/elabora/una/ordenanza/para/regular/la/prostitucion/callejera.html

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112 mujeres provenientes de la prostitución encuentran empleo en Barcelona con programas de inserción

Esta cifra es un 50% superior a la del año 2011 gracias a los programas de la agencia municipal Abits

Barcelona. (EUROPA PRESS).- Un total de 112 mujeres provenientes del mundo de la prostitución y otras situaciones de riesgo de exclusión han encontrado empleo este año gracias a los programas de inserción laboral promovidos por la Agencia para el Abordaje Integral del Trabajo Sexual (Abits) del Ayuntamiento de Barcelona, lo que significa un 50% más que en 2011.

Según ha informado este domingo el consistorio en un comunicado, en este mandato se han puesto en marcha cinco nuevos programas, que, junto a la continuación del programa ‘DIR-TS’, han dado empleo a 38 mujeres, y, además, otras 74 han conseguido trabajo a través de proyectos que ya estaban en funcionamiento.

La agencia Abits cuenta con un 67% más de presupuesto que el año anterior, y ha impulsado estos programas en coordinación con las entidades del tercer sector que trabajan en tareas vinculadas a líneas de acompañamiento, asistencia social e inserción laboral.

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Detenida una red que enamoraba a mujeres rumanas para prostituírlas en España

La organización captaba a mujeres rumanas y les ofrecían trabajos en el sector de la hostelería en España. Posteriormente, eran explotadas sexualmente para saldar la deuda contraída por los gastos del viaje.

 

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La Policía Nacional ha desarticulado en Málaga una organización que supuestamente captaba a mujeres rumanas simulando una falsa relación sentimental para posteriormente explotarlas sexualmente en España. En la operación policial han sido detenidas seis personas y los agentes han liberado a siete mujeres, tres de ellas menores.

Las primeras investigaciones indican que la banda se aprovechaba del estado de necesidad de las mujeres en su país de origen y les prometían una vida mejor enEspaña. Posteriormente, eran obligadas a ejercer la prostitución callejera en el Polígono Guadalhorce de Málaga con la excusa de saldar la deuda contraída por los gastos del viaje y le exigían jornadas de hasta catorce horas.

La red criminal estaba dirigida y compuesta principalmente por una familia de ciudadanos rumanos conocidos como los «Turcu». Los miembros de este grupo se trasladaban hasta su país de origen para la captación de mujeres en situación de precariedad, principalmente en zonas rurales, y tras entablar una falsa relación sentimental con ellas les ofrecían trabajos en el sector de la hostelería. Después, las trasladaban en avión o autobús siempre acompañadas por algún miembro de la organización. Una vez en España daban documentación falsa a las menores de edad y con la excusa de saldar la deuda contraída por los gastos del viaje las obligaban a ejercer la prostitución en condiciones infrahumanas y antihigiénicas.

La banda ejercía «un férreo control» sobre las mujeres y les exigían jornadas de trabajo de catorce horas sin posibilidad de descanso. Parte del sistema de control sobre ellas consistía en amenazar, coaccionar e incluso lesionar tanto a las mujeres como a sus familiares en Rumanía.

http://www.antena3.com/noticias/sociedad/policia-nacional-desarticula-red-criminal-dedicada-prostitucion-malaga_2012101400030.html

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Cada vez más mujeres se prostituyen para tener ingresos, sobre todo universitarias

‘Escort’ Laia, joven que compagina su vida de estudiante y su trabajo como Escort (acompañante remunerada). (HUGO)

Laia Ramos, Escort

Laia, joven que compagina su vida de estudiante y su trabajo como scort (acompañante remunerada). (HUGO FERNÁNDEZ)

  • Amas de casa, camareras, administrativas, licenciadas, etc., todo tipo de mujeres optan por este recurso para lograr dinero para ayudar a sus familias o estudiar.
  • La crisis ha hecho aumentar el número de meretrices un 15% solo en Madrid.

JUANMA LÓPEZ GUILLÉN

Es un secreto a voces entre las profesionales del sexo de pago y las ONG que las asisten en la calle. Cada vez más mujeres se ven forzadas a ganarse la vida prostituyéndose. Un recurso por el que optan desde las amas de casa a todo tipo de profesionales como camareras, administrativas o licenciadasMédicos del Mundo explica que la crisis ha hecho crecer el número de meretrices un 15% solo en Madrid.

La prostitución se ha convertido también en la vía de escape de muchas universitarias que no tienen dinero para costearse los estudios. «Hace tiempo que recibo bastantes consultas de jovencitas que quieren introducirse en este mundo porque sus padres ya no pueden ayudarlas. Otras, incluso lo hacen para mantener a sus familias», señala a 20 minutos Concha Borrel, presidenta de la Asociación de Profesionales del Sexo. «Tenemos entre 20 y 30 universitarias apuntadas. Hace unos años apenas eran dos o tres», señaló una popular agencias de meretrices online.

Sofía, Ana y Laia

Llevaba seis meses en la universidad cuando se enteró que habían despedido a su padre. «En realidad llevaba casi dos años sin trabajo. Me lo contaron porque no podían pagarme el alquiler del piso«, explica Sofía, una joven madrileña de 25 años. La noticia la obligó a buscar  una solución: «Trabajé de camarera, repartidora, dando clases… Yo necesitaba más dinero. Tenía que pagar matrícula, piso, libros, comida, ayudar a mis padres y la casera no me fiaba un mes más».

Sin consultarlo con nadie, una noche se decidió a dar el paso. «Me acerqué a una agencia y me hicieron unas fotos. A los dos días me llamaron para decirme que si quería hacer un servicio y dije que sí», recuerda esta joven de 25 años. A partir de entonces, y de eso hace ya casi un año, hace entre cuatro y cinco servicios a la semana. Unos 3.000 euros mensuales. «Me permite estudiar y pagar la hipoteca de la casa de mi familia». Sofía confiesa que ese no es su nombre. «Mi familia piensa que trabajo en una discoteca cara de Madrid. La verdad es que si se huelen algo prefieren no preguntar. Yo también prefiero que sea así. Cuando termine la carrera y encuentre trabajo haré como si no hubiera ocurrido».

«Me llaman destrozados»

Una realidad muy similar a la de Ana, una joven sevillana. Ella también ejerce la prostitución a espaldas de su familia. Sus padres le recortaron la asignación mensual porque las cosas no les iban bien y optó por prostituirse. Antes estuvo en varios trabajos, pero los terminó dejando. «Estaba cansada de pagar matrícula, piso… y suspender porque no tenía tiempo para estudiar».

Ana lleva ya casi dos años prostituyéndose y cree que cuando termine la carrera le costará mucho dejarlo. Dice que con la crisis que hay los trabajos están muy mal pagados y que ellagana 2.000 euros sin mucho esfuerzo. Lo que más miedo le da es que se enteren sus padres. «No creo que me lo perdonaran. Ellos me llaman de vez en cuando para preguntar si necesito algo y yo les miento. Les digo que voy tirando, que me han subido un poquito el sueldo o que he dado unas clases particulares extra».

Laia Ramos no teme dar la cara. Esta joven de Barcelona  lleva más de un año trabajando de scort (acompañante remunerada). Cansada de vivir ahogada con el sueldo que cobraba como cajera decidió prostituirse. «Al principio compaginé el trabajo en el súper y el de scort, pero pronto me di cuenta que no compensaba». Laia quiere acabar sus estudios, aunque reconoce que no cree que deje la prostitución.

No sólo las mujeres se han visto obligadas a recurrir a la prostitución por la crisis. También algunos hombres. «Es una pena. A la mayoría de ellos no les gustan los hombres y lo hacen porque tienen que ayudar a su familia. Me llaman destrozados. Se desahogan conmigo porque no se lo cuentan a nadie», confiesa Concha Borrel.

¿Cuántas meretrices hay?

La respuesta es complicada. Varios estudios hablan de un horquilla que oscila entre las 300.000 y las 400.000 prostitutas. Las primeras informaciones con estas cifras datan ya de 1997. Ahora es difícil saber el número real y diferenciar entre mujeres que ejercen forzadas la prostitución y las que lo hacen obligatoriamente. La Guardia Civil realiza estudios de mujeres que trabajan en clubes de carretera, entre 15.000 y 20.000; y el último informe del Defensor del Pueblo (presentado hace una semanas) cifra en 14.000 las mujeres forzadas. En cuando a los grupos organizados que se dedican a la prostitución, en 2010 se desarticularon 17 y en 2011, 35.

http://www.20minutos.es/noticia/1617075/0/mujeres/prostitucion/crisis/

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