¿Quiénes son los amos de la prostitución en España?

Les buscamos en la carretera donde nacen los primeros macroprostíbulos. La ruta del sexo, en Cuenca, tiene 7 prostibulos en 20 kilómetros.

 

 

 

A pocos metros del Paradise 40 autocares descargan cada día a cientos de franceses con las carteras llenas. Parece que ni el atentado ni las amenazas asustan a los franceses. Llegan y gastan en la Junquera del Paradise. Como si estuviéramos en otra España, aquí, no hay crisis.

Para ver por dentro el gran prostíbulo de Europa tenemos que retroceder dos años. El día de su inauguración, Moreno recibe encantado a los medios. Es el primer dueño de un prostíbulo que se publicita, que da la cara.

Un coche bomba en la frontera con Francia con un kilo de dinamita y dos bombonas de butano en su interior. Lo colocan cinco personas armadas y encapuchadas. Encienden la mecha en la puerta del mayor club de prostitución de Europa: El Paradise.

‘La guerra del sexo’ es el título del nuevo reportaje de Equipo de Investigación que emitirá laSexta. El equipo del programa viaja a La Junquera. Ahora, con el AVE recién inaugurado, el mayor supermercado de la prostitución está sólo a cuatro horas de Madrid.

Buscamos al dueño de varios locales, el gran competidor de Moreno. Descubrimos que laInterpol de Paraguay también va tras él. Marcos Montoya, un hombre sin cara, pero con muchas acusaciones: tráfico de menores, trata de personas, inmigración ilegal, secuestro, y explotación sexual. La fiscalía de Paraguay le caza con una cámara oculta. Le acusan de traficar con cinco mujeres por semana para prostituirlas en la ruta del sexo manchega.

Localizamos a Marcos Montoya en España. En su perfil de una red social cuelga fotos de vacaciones con la familia  y con toreros. Sus amigos incluso bromean con el hecho de que la justicia paraguaya lo busque. “Miren un pez gordo”, “ese es el pez que quieren en Paraguay”, escriben.

Con Montoya desaparecido de la ruta del sexo,  ¿qué empresario maneja ahora los prostíbulos? La policía asegura que es Florencio García, al que localizamos en uno de los restaurantes de la zona.La Guardia Civil entra en el local pero no lo va a detener. Aunque tiene asuntos pendientes con la justicia por tráfico de mujeres.

Los agentes le descubren cuando entran a uno de sus locales y se encuentran unos diplomas colgados en la pared. Florencio García, un ex policía que presume de sus méritos en el despacho de su prostíbulo.Seguimos al expolicía gerente de prostíbulos hacia su local. Es el mayor de la zona y aunque ha sido intervenido, sigue abierto.

http://www.lasexta.com/programas/equipo-investigacion/noticias/quienes-son-amos-prostitucion-espana_2013032200229.html

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Prostitutas indignadas y precarias, un año después de la prohibición de la prostitución callejera en Barcelona

El colectivo lucha por combatir el estigma social y lograr que se reconozca jurídicamente el trabajo sexual

Muchas trabajadoras sexuales están haciendo las maletas: Alemania, Suiza y Holanda son los destinos «más potentes»

Una prostituta negocia con un cliente / Getty

ALICIA RODRÍGUEZ

La prostituta, una mujer independiente e influyente, con una privilegiada educación y nivel social, digna de casarse con los más respetados y poderosos ciudadanos. Esto ocurría en lugares donde prestar servicios sexuales a cambio de dinero no estaba mal visto, como en la Grecia clásica, donde la estigmatización del oficio todavía quedaba lejos.

Hoy, muchos años después, Prostitutas Indignadas está en constante lucha para evitar la abolición de su trabajo. Hace ahora un año, las trabajadoras sexuales de Barcelona salían a la calle para manifestarseen contra de la nueva ordenanza de civismo impulsada por el Ayuntamiento, con el favor de CiU y el Partido Popular, que conllevaba sanciones más altas por ejercer en la calle. Hasta 300 euros por una negociación entre prostituta y cliente en la vía pública, 750 si ésta tiene lugar a menos de 200 metros de una escuela y hasta 3.000 si las relaciones sexuales se mantienen en la calle.

Pese a la movilización, organizada por la Plataforma de Prostitutas Indignadas, la ordenanza acabó aprobándose y aplicándose en verano. “Tan sólo mantener un diálogo es sospecha suficiente para ser multados. Los clientes, que también son sancionados por ello, están atemorizados”, cuenta un año después Julieta Vartabedian, antropóloga vinculada al Observatorio del Sistema Penal y Derechos Humanos de la Universidad de Barcelona.

“Si lo que buscaban era hacer desaparecer la profesión, mal. Si lo que querían era acabar con la trata con fines de prostitución forzada, peor”, agrega Vartabedian, que asegura que no es posible eliminar el oficio. La antropóloga, que firma el informe Una aproximación a la vulneración de los derechos humanos de las trabajadoras sexuales en la ciudad de Barcelona, señala que con el aumento de prohibiciones, la prostituta busca nuevos recursos y su trabajo se precariza. “Una consecuencia clara de esta ordenanza es el empoderamiento de los empresarios del sector. A la mujer se le niega la opción de ser autónoma en la calle, pero sí se permite que la controlen otros en locales de alterne o pisos privados”, explica Vartabedian, añadiendo que, lejos de luchar contra las redes criminales, de este modo se les favorece.

Cristina Garaizabal, psicóloga clínica y portavoz de Hetaira, un colectivo de mujeres en defensa de los derechos de las prostitutas, advierte que el acoso y la persecución que provocan este tipo de normativas, sólo lleva a que se ejerza de modo clandestino, con todo lo que ello conlleva. Peores condiciones laborales y más abusos. “La situación de las trabajadoras sexuales que captan sus clientes en la calle está cada vez peor”, lamenta Garaizabal, que critica el corte abolicionista de las últimas medidas adoptadas.

Otra alternativa tras abandonar la calle es acudir a la Agencia para el Abordaje Integral del Trabajo Sexual (ABITS). “Se supone que allí les van a encontrar otro trabajo, pero son pocas las mujeres que se acogen a estos programas de inserción laboral”, cuenta Montse Neira, que lleva 22 años ejerciendo la prostitución y es licenciada en Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Barcelona y autora del libro Una mala mujer. La prostitución al descubierto.

Un año después de la redacción de esta ordenanza en la Ciudad Condal, Neira asegura que hay menos mujeres ejerciendo en la calle, “porque las están multando arbitrariamente y, para ellas, es imposible ejercer”. “Las más emprendedoras se montan un piso entre tres o cuatro y se van allí, pero la mayoría sigue en la calle jugando al ratón y al gato con la policía”, apunta.

Mujeres sin derechos, mujeres invisibles

La lucha del colectivo se centra ahora en combatir el estigma social y lograr que se reconozca jurídicamente el trabajo sexual. “Tal y como están redactadas las leyes, las prostitutas no tienen derechos, ya que están reconocidas como objeto de derecho, pero no como sujeto soberano de derecho”, explica Neira.

Las trabas que desde las instituciones se ponen al colectivo y los difíciles momentos económicos que atraviesa el país, han empujado a muchas de ellas a hacer las maletas. “Se están yendo mucho a Alemania, Suiza y Holanda. Son los tres países más potentes, donde pese al control hay mayor tolerancia y donde hay más trabajo, sobre todo en espacios cerrados, como en pisos”, señala Julieta Vartabedian.

Muchas no pueden emigrar por problemas de papeles y se quedan en España, un país donde Vartabedian no cree que haya aumentado el estigma social pero donde Montse Neira asegura que cada ordenanza que se aprueba en este sentido contribuye a aumentar la intolerancia. “Las normativas están enfocadas a luchar contra la prostitución en la calle, y no contra la que se ejerce en clubs y pisos, porque no quieren que se vea. Y este tipo de ordenanzas sirven como herramienta para reforzar la falsa idea de que la prostitución en la calle trae inseguridad, robos y droga”, lamenta Neira.

“La victimización de estas trabajadoras forma parte del estigma social”, apunta Cristina Garaizabal. “No se tiene en cuenta la capacidad de decisión de la mujer a la hora de elegir este oficio y eso hace mucho daño, porque las autoridades adoptan un papel ultraproteccionista que les lleva a querer prohibirla sin preguntarlas primero a ellas”, cuenta la portavoz de Hetaira.

http://www.zoomnews.es/43050/actualidad/sociedad/prostitutas-indignadas-y-precarias-ano-despues-prohibicion-prostitucion-ca

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Cae un clan de proxenetas que obligaba a ejercer la prostitución a chicas menores de edad

Prostitutas

Los proxenetas encerraban a las jóvenes en el domicilio durante días enteros. Llegaron a simular secuestros para exigir un rescate a sus familiares en Rumanía. Amenazaban a las chicas con armas de fuego, coaccionbes y agresiones físicas.

Agentes de la Policía Nacional han desarticulado en Barcelona un clan familiar presuntamente dedicado a la explotación sexual de mujeres que, en algunos casos, las obligaban a prostituirse siendo menores de edad. Según ha informado el Cuerpo Nacional de Policía, los capos de esta banda de proxenetas obligaban a prostituirse a las chicas mediante coacciones, amenazas con armas de fuego y agresiones físicas. Las mismas fuentes han indicado que los proxenetas encerraban a las mujeres durante días enteros en el inmueble dónde residían para poder controlarlas mejor y atemorizarlas. Según la Policía, los proxenetas llegaron incluso a ejecutar o simular los secuestros de estas jóvenes para pedir un rescate de hasta 2.000 euros a sus familiares en Rumanía. Por el momento, en la operación policial hay cuatro personas detenidas y se han realizado tres registros en domicilios de la capital catalana.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1875292/0/desarticulada-banda/proxenetas-obligaba/prostituirse-menores/#xtor=AD-15&xts=467263

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El estigma de ser mujer, inmigrante y prostituta

Más del 90% de las mujeres que ejercen la prostitución en España son inmigrantes

Vanesa Vera, ecuatoriana transexual, y Lucía hablan de su experiencia como trabajadoras del sexo

Retirada de una campaña favorable a las prostitutas opone al Gobierno brasileño y una ONG

Empezar de cero. Vivir en una ciudad donde nadie sepa quién eres. Hace poco más de seis meses, Lucía –nombre ficticio- decidió establecerse en Alicante para intentar, una vez más, salir de la prostitución. “Cuando vine por primera vez me pareció hermoso y me dije: aquí voy a empezar una nueva vida”, cuenta a Desalambre. Buscó trabajo, empapeló la ciudad de currículums, pero el tiempo pasaba y la oportunidad no acababa de llegar. “Una persona me prometió que me iba ayudar pero cuando se enteró de que era prostituta me dijo que aunque para él yo seguía siendo la misma persona agradable, para el trabajo ya no podía ayudarme porque si se enteraban se iba a armar un escándalo, que no lo iban a entender”, recuerda. Y le tocó, como ella misma dice, con la resignación del desengaño, “volver a lo mismo”. Una vez más.

Más del 90 por ciento de las mujeres que ejercen la prostitución en España son extranjeras y de ellas, el 95 por ciento lo hacen forzadas por las circunstancias, según datos del Instituto Andaluz de la Mujer . “ Nadie está en la calle por gusto, la prostitución es una salida de necesidad. Es la necesidad lo que te lleva a probar, lo ves como una vía fácil pero en realidad no lo es”, sostiene la vicepresidenta de CATS  (Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo), Vanesa Vera, quien ha vivido en carne propia el estigma que supone ser inmigrante, prostituta y transexual.

Vanesa salió de Ecuador hace 18 años junto con otras compañeras decidida a continuar, en mejores condiciones, su proceso de cambio de sexo. Viajó por toda Europa, vivió y ejerció la prostitución en distintos países, Holanda, Francia, Italia, Bélgica… y hace 13 años recaló en España donde hoy, desde Murcia, trabaja por el reconocimiento de los derechos laborales de las prostitutas.

“Nosotras [las transexuales] somos un colectivo especialmente rechazado, la gente no nos respeta del todo, los gays y las lesbianas pueden conseguir trabajo en cualquier parte, pero a nosotros prácticamente nos lanzan a la prostitución como forma de conseguir dinero”, explica en conversación telefónica. “Además, se nos están cerrando cada vez más puertas, se están aprobando normas municipales muy estrictas, por ejemplo, aquí en Murcia, próximamente van a aplicar una ley por la que no nos van a dejar prostituirnos en las calles”, añade en referencia a la“Ordenanza para luchar contra la prostitución en el municipio de Murcia”, aprobada el pasado 27 de mayo en Junta de Gobierno, siguiendo la polémica estela marcada por otras ciudades como Barcelona, Málaga, Valencia o Alicante.

Para Fuensanta Gual, presidenta de CATS, este tipo de normativas no son más que una de las múltiples formas de violencia a las que se enfrentan diariamente estas mujeres en España. A la criminalización por parte de los poderes locales se añaden las redadas a clubes y detenciones preventivas, el estigma social, las mafias, la desprotección por parte de las instituciones públicas o las condiciones abusivas en los lugares de trabajo, explicó esta médico de familia el pasado miércoles en Alicante, donde participó en un coloquio organizado por Entrepobles . Por todo ello, desde esta asociación reclaman que se respete en Estatuto de los Trabajadores también para las prostitutas, “simplemente con eso ya sería suficiente, avanzaríamos mucho”, asegura Gual.

Tanto Lucía como Vanesa coinciden a la hora de señalar lo duras que pueden llegar a ser las condiciones de trabajo, especialmente ahora, en un contexto de crisis. “Antes trabajaba en pisos para otras mujeres que se llevaban un 50 por ciento. Tenía que cumplir horarios, no tenía derecho a enfermarme, sólo podía librar cuando a ellas les parecía, nunca un sábado o un domingo y me cansé de eso”, explica Lucía, que ahora ejerce por su cuenta en su propia casa. “Así puedes hacerte los horarios tú misma, sacar tiempo para pasear… Eso sí, no te puedes dar el lujo de dejar de trabajar, porque un día que no trabajas es un día que dejas de ganar. Pero cada vez se hace más difícil… Antes, cuando el trabajo era bueno se hacían un promedio de 20, 25 ó 28 pasesdiarios, pero ahora… hacer un pase al día, qué problema”.

La situación actual determina que cada vez sea más complicado para esta colombiana de 48 años reunir los 650 euros que envía mensualmente a su país para mantener a su familia. En Bogotá viven su madre y sus dos hijos. “Mi niña está estudiando en la universidad, le quedan dos años para acabar Medicina, y mi niño termina el bachillerato este curso, a veces lloro y me enfermo por las ganas de regresar pero si me voy, ¿de dónde saco para pagar si cada semestre me vale 2.000 euros y allá el sueldo mínimo es de 150?».

 

El negocio en España

Pese a la crisis, España es el país con mayor número de consumidores de prostitución dentro de la Unión Europea. Un 39 por ciento de los hombres españoles ha pagado por servicios sexuales según la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida  (APRAMP). Al no ser una actividad regulada, es difícil encontrar documentos o informes oficiales con carácter regular sobre el mercado de la prostitución en nuestro país. En la propia web de ANELA  (la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne) se toman como referencia los datos esgrimidos en el Informe de la Ponencia sobre la Prostitución  de la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer de las Cortes Generales, aprobado en 2007. Según este texto, el gasto diario en prostitución en España ronda los 50 millones de euros, más de 18.000 millones de euros al año, un negocio muy lucrativo que reporta a los empresarios del sector unos ingresos de alrededor de 45.000 euros al año por prostituta.

Es cierto que la actual coyuntura económica ha empujado a más mujeres a la calle, también españolas, aunque en un porcentaje mucho menor. « El tipo de prostitución de la mujer española ha estado siempre más oculto, normalmente en sus pisos, una prostitución de más alto standing comparada con las trabajadoras de la calle, a las españolas no se las ve. Pero ahora hay mucha más competencia de pisos y muchas se están viendo obligadas a salir también a las calles», apunta Vanesa.

Lucía asegura conocer a muchas mujeres casadas que solían trabajar como limpiadoras y ahora se prostituyen. “ Es prostituirse y sacar una familia adelante o aguantar hambre”, sentencia. “Precisamente son esas mujeres y las chicas más jóvenes las que están cobrando 10 ó 15 euros por un pase, cómo es posible, eso ya es denigrarse uno demasiado”, lamenta. Para ella, que sigue intentando salir de ese mundo y “llevar una vida normal, no tener que esconderse”, no todo es cuestión de dinero. “Hace dos años conseguí trabajo en un colegio británico, y estaba feliz limpiando baños y ganando por una hora 6 euros cuando antes me sacaba 80, pero cuando fui a firmar el contrato un cliente que trabaja allí me reconoció y le dijo a los de recursos humanos que yo era prostituta, así que me ‘botaron’. Yo no entiendo por qué la gente no lo comprende. Si yo estoy cobrando por una hora 80 euros y prefiero ganar 6 es porque quiero salirme, quiero superarme y, además, ese hombre era cliente y era él quien me buscaba a mí, entonces, ¿quién es más culpable, él o yo?”.

http://www.eldiario.es/desalambre/inmigracion/prostitucion-inmigracion-mujeres-discriminacion-explotacion_sexual_0_152934716.html

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Liberada una mujer rumana obligada a ejercer la prostitución en varios clubes de Málaga

Una mujer ejerciendo la prostitución

Imagen de archivo de una mujer ejerciendo la prostitución. (ARCHIVO)   Sus dos supuestos proxenetas eran una madre y su hijo, ya detenidos. La joven logró escapar de un club y acudir a la comisaría con una nota escrita en su móvil y traducida por una compatriota en la que denunciaba su situación. «Sus explotadores le exigían la mitad de los beneficios que obtenía y la sometían a continuas coacciones para evitar su huida», según la Policía Nacional

Sus dos supuestos proxenetas eran una madre y su hijo, ya detenidos. La joven logró escapar de un club y acudir a la comisaría con una nota escrita en su móvil y traducida por una compatriota en la que denunciaba su situación. «Sus explotadores le exigían la mitad de los beneficios que obtenía y la sometían a continuas coacciones para evitar su huida», según la Policía Nacional.

Una joven de nacionalidad rumana ha sido liberada de sus dos supuestos proxenetas, una madre y su hijo, que han sido detenidos y que presuntamente la obligaban a ejercer la prostitución en clubes de alterne de la provincia de Málaga.   En concreto, la chica, que no habla español, logró escapar de uno de estos clubes, situado en el municipio de Vélez-Málaga, y acudir a la comisaría con una nota escrita en su móvil y traducida por una compatriota en la que denunciaba la explotación a la que estaba siendo sometida. Los agentes de la citada comisaría adoptaron de forma inmediata las medidas de protección necesarias en el marco del Protocolo de Protección de la Víctimas de Trata de Seres Humanos, según ha informado la Policía Nacional en un comunicado. En su declaración la víctima manifestó que había conocido en su país a un compatriota que le ofreció trabajo legal en España, que ella aceptó. Ese hombre se encargó de todos los trámites para el traslado de la mujer a España y, una vez aquí, fue recogida por la madre de este hombre y trasladada a un piso de San Pedro Alcántara, en Marbella (Málaga), desde donde a diario la trasladaban a diversos clubes donde, al parecer, era obligaba a ejercer la prostitución. Los investigadores localizaron el local del que escapó la chica y averiguaron que, para controlarla en todo momento y evitar que contactara con sus familiares, habían cambiado la tarjeta SIM de su teléfono. «Sus explotadores le exigían la mitad de los beneficios que obtenía y la sometían a continuas coacciones para mantenerla sometida y evitar su huida», han precisado desde la Policía Nacional.   Incluso, estando bajo la protección de la Policía, la joven recibió varios mensajes de texto amenazadores por parte de su proxeneta en los que le exigía el pago de una supuesta deuda y que, en caso de no ser subsanada, sería transferida a sus familiares en Rumanía y cobrada por otro grupo criminal. Tras las pesquisas realizadas, los investigadores llegaron hasta los proxenetas, que fueron arrestados como presuntos autores de los delitos de trata de seres humanos y de amenazas. Ante esto, desde la Policía han recordado a la ciudadanía que existe un teléfono de información sobre la explotación sexual (900 10 50 90) y un correo electrónico (trata@policia.es).

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1868814/0/policia-nacional/liberada-joven/prostitucion/#xtor=AD-15&xts=467263

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Las trabajadoras sexuales hablan claro a Xavier Trias

Para las autoras, bajo los argumentos de “luchar contra la explotación sexual”, Barcelona persigue a las mujeres que dice querer proteger.

ASOCIACIÓN GENERA. Genera es una organización especializada en prostitución y trata, desde una perspectiva de género y Derechos Humanos.

Cada miércoles a las ocho de la tarde, desde hace varias semanas, resuenan las cacerolas por las estrechas calles del Raval. Barcelona vuelve a ser lugar de las reivindicaciones de las trabajadoras del sexo después de la reunión mantenida el pasado 26 de abril con el alcalde Xavier Trias por las portavoces del colectivo, elegidas en asamblea por más de cien mujeres.

Durante ese encuentro, no solamente denunciaron la arbitrariedad y el maltrato por parte de la Guardia Urbana; fueron más lejos y propusieron iniciar un proceso realista de mejora de sus condiciones de trabajo y de la convivencia en sus barrios como vecinas. Las portavoces pidieron a Trias que diferenciara claramente trata de prostitución. En este sentido, enfatizaron dos aspectos. Por una parte, la presión policial que afecta de forma creciente a las mujeres que puedan encontrarse en situación de prostitución forzada. Por otra, respecto a aquellas que lo consideran una opción laboral, pidieron que se tenga en cuenta que no todas quieren ser parte de los planes de “recolocación” para engrosar las filas del SEPE.

Esta reunión y la posición de las mujeres puede resultar
insólita porque confronta con el imaginario colectivo más habitual que las sitúa como víctimas y criminales. Pero el proceso de organización de las trabajadoras del sexo a lo largo de los últimos años, y principalmente en estos últimos meses, las coloca en un lugar distinto.

La política municipal, basada en la mezcla de mecanismos fundamentalmente represivos combinados con políticas de beneficencia y supuesta reinserción, ha tenido como respuesta el desarrollo y la visibilización de reivindicaciones que no pasan por ninguna de las “alternativas” propuestas por el propio Ayuntamiento.

La movilización actual nace de la desesperación cotidiana ante la constante presión policial y el cerco a los derechos de ciudadanía a través de la aplicación de la famosa ordenanza de convivencia, en vigor desde 2006. Bajo los extraños argumentos de “luchar contra la explotación sexual”, Barcelona persigue a las mujeres que dice querer proteger. Un acto de incoherencia que se ha extendido desgraciadamente por varias ciudades del Estado pese a su evidente ineficacia incluso para sus propios fines: invisibilizar la prostitución cueste a quien le cueste.

La marca Barcelona y sus ordenanzas for export se luce, brilla para el turismo y la especulación inmobiliaria, ciega los espacios de visibilidad pública de la ciudadanía.

Un silencio prolongado

Desde la reunión con el alcalde, las mujeres trabajadoras del sexo del Raval esperaron pacientemente. Más de un mes de silencio antes de comprender que era más sencillo para el Ayuntamiento seguir victimizándolas como incapaces y persiguiéndolas como delincuentes que reconocerlas como interlocutoras.

“Esperamos, pero ya no podemos seguir calladas: buscamos
soluciones reales
. Aquí todas tenemos obligaciones, también queremos tener derechos, no nos parece una locura”, dice Tania, que trabaja hace varios años en la calle Robador, epicentro de las caceroladas; cuenta que probablemente cambien pronto de estrategia pero no de lucha y explica la importancia de las alianzas entre movimientos: “Vamos juntando ideas y fuerzas con otra gente, es importante. Hay que buscar formas de hacernos ver, de que nos puedan escuchar, llevamos semanas de caceroladas pero parece que a los políticos no les importa lo que pasa en las calles. Si son sordos, cada vez hablaremos más claro y más alto porque creemos en lo que decimos.”

Cada miércoles, la puta olla en el Raval

Cansadas “de no ser consideradas vecinas de nuestro barrio” y de “esperar respuestas institucionales que no vulneren nuestros derechos”, de la invisibilización y del acoso policial, trabajadoras del sexo y vecinas del barrio se concentran cada miércoles en la calle Robador del barrio del Raval. El objetivo, según La Campaña Prostitutas Indignadas, es que les dejen trabajar.

http://www.diagonalperiodico.net/libertades/trabajadoras-sexuales-hablan-claro-xavier-trias.html

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Cuba: la prostitución masculina

La Habana Cuba

La Habana Cuba

Los llamados «pingueros» han proliferado en Cuba tras la debacle económica y social de los años 90’s, luego de que la isla entrara en ese estado de letargo eterno y casi inamovible, llamado «Período especial» por la jerga de Fidel Castro.

Un «pinguero» es un hombre dedicado abiertamente a la prostitución con turistas a cambio de «dinero, bienes materiales u otros beneficios», tal y como explica el artículo «Cuerpos en venta: Pinguerismo y masculinidad», que publica la página de asuntos cubanos«Diario de Cuba «.

En el mencionado artículo se expone la experiencia de Reinier, un joven «pinguero» cubano que se define  a si mismo como un «luchador», y que niega ser un antosocial. Según el artículo, Reinier solo es alguien que tiene «aspiraciones en la vida», y que hace lo que hace para tratar de «ser alguien en la vida».

Interesante visión de un joven que se acuesta con extranjeros hombres noche a noche para sobrevivir en un país que se ha convertido en una jungla en la que solo sale a flote el más fuerte, que muchas veces resulta el más amoral. Aunque en una sociedad donde se han perdido los valores más elementales, la moralidad ya no se sabe a ciencia cierta qué es, extraviada en una maraña de controversiales comportamientos sociales que se han convertido en cotidianos.

Cuerpos en venta: Pinguerismo y masculinidad

(INTERVIU.ES)

Muchos jóvenes descapitalizados, económica y culturalmente, recurren al sexo para satisfacer sus necesidades básicas y acceder a otros bienes y servicios. En La Habana, entre 2008 y 2009, el autor realizó de manera independiente una investigación sobre el tema. Hablan algunos de sus testimoniantes.

En la jerga del mercado sexual cubano, pinguero es el sujeto masculino insertado dentro de la economía informal de placeres ligada al turismo, que se involucra en relaciones sexuales —fundamentalmente con extranjeros— por dinero, bienes materiales u otros beneficios.

En cierta medida, el término es correlativo al de jinetera, que se utiliza para la negociación del estigma del término prostituta.

Los pingueros aparecieron en la Isla durante los años noventa, cuando la crisis económica generada en Cuba luego de la caída del bloque socialista provocó una apertura al capital extranjero y al desarrollo del sector turístico. Con una situación «excepcional» en que funcionan dos economías —una en dólares estadounidenses o pesos convertibles (CUC), en la que se encuentran los bienes y servicios más importantes, y otra en pesos cubanos de poco poder adquisitivo—, los sectores populares han tenido que poner en práctica otras estrategias de sobrevivencia que muchas veces están en la delgada frontera de la ilegalidad.

De esta manera, surgió el término «lucha». La expresión, utilizada recurrentemente por el discurso oficial, fue resemantizada por amplios sectores populares con exiguos salarios en pesos cubanos, para referirse a sus estrategias cotidianas de sobrevivencia. Estar en la «lucha» le otorga al sujeto social cubano contemporáneo una cierta libertad para moverse en un amplio campo de acciones, más allá de las leyes y de valores éticos y morales. El término «luchador» o «luchadora» sirve para negociar el estigma y la censura que adquieren sus prácticas en el discurso social.

Así se define Reinier, un joven pinguero: «Yo soy un luchador. Eso significa que tengo una meta y voy a hacer todo lo que pueda para alcanzarlo, es no tenerle miedo a nada ni a nadie. Yo sé que hay muchas personas que ven mal lo que yo hago, que me ven como un antisocial, como un delincuente, pero me gustaría que me vieran como lo que realmente soy, como una persona que tiene aspiraciones en la vida y que lo hago por ser alguien. Yo vivo sin pena ni remordimiento de ningún tipo, lo único que siempre me ha dado vergüenza es no tener un peso en el bolsillo».

Aunque se acueste con hombres todas las noches, Reinier no se piensa a sí mismo como pinguero o «prostituto», sino como un sujeto «al que le ha tocado vivir momentos difíciles». La metáfora de la lucha tiene una función instrumental y sirve para negociar la masculinidad y para tomar distancia del estigma que implica involucrarse sexualmente con hombres.

Hombre nuevo y pingueros

El sujeto social cubano ha estado muy interpelado por el discurso de la guerra durante los últimos cincuenta años. El Gobierno articuló una retórica nacionalista que tuvo en el discurso de la guerra uno de sus anclajes fundamentales para el control social y el desarrollo de las políticas. En medio de la Guerra Fría, con un modelo de plaza sitiada a partir sus diferendos con EEUU, la Isla se vio inmersa en un proceso transnacional de construcción del socialismo —liderado por la URSS y el bloque socialista del Este— que descansó en muchos sentidos en el discurso de la guerra y, especialmente, en el concepto de hombre nuevo.

Popularizado en Cuba por Ernesto Guevara en 1965, el concepto de hombre nuevo formaba parte de un proyecto político que planeaba, entre otras cosas, barrer a la burguesía como clase para poder construir un nuevo tipo de sujeto social, «superior», con una nueva mentalidad y nuevos valores. Asimismo, lo conectaba a la vez con un modelo de masculinidad tradicional y una ideología política proveniente de la teoría de la revolución y la construcción del socialismo en el bloque soviético, que llegó a ser central en la retórica revolucionaria.

Las lógicas que se implantaron en Cuba a partir de los años 90, se alejaron cada vez más del marco político y los valores del socialismo, y fomentaron la emergencia de otros más ligados al consumo y a expectativas que nada tienen que ver con la retórica política actual. En ese sentido, el pinguero constituye un correlato que desmiente en gran medida el proyecto revolucionario y su aspiración de crear al hombre nuevo.

El sistema político cubano, en virtud del control ideológico, provocó por mucho tiempo que la familia se vaciara de contenido, y que la educación y socialización de niños y jóvenes fuera gestionada fundamentalmente por el Estado. Con la crisis, la función de un Estado paternalista se vio bastante resquebrajada. A partir de ese momento, y con la creciente desigualdad social creada por la economía dolarizada, se puede apreciar un resquebrajamiento también en el terreno de los valores.

Ante la crisis, muchas familias, sobre todo las más pobres, tuvieron que readecuar sus expectativas educacionales y formativas y «hacerse de la vista gorda» sobre las acciones de sus hijos, porque ellos mismos tuvieron que involucrarse en las dinámicas de la lucha para poder sobrevivir.

Al respecto, Alejandro, un pinguero de veinte años, comenta: «Mis padres no saben nada de esto, no saben en lo que ando, mi mamá sospecha pero no me dice nada, parece que siente vergüenza. Y tampoco le dice nada a mi padre para no disgustarlo. Él piensa que yo vengo a La Habana a hacer negocios, a traer queso y carne para vender, y que estoy enamorado por acá, pero yo creo que es porque no quiere saber, no quiere ni enterarse, porque el queso no da para tanto y yo cuando voy llevo bastante dinero y con ropa nueva y cara».

Para algunos pingueros, el discurso de la lucha no solo es un instrumento de (des)identificación homoerótica y de negociación de la masculinidad, en ocasiones es también un modo de evitar la categoría de trabajador sexual. Entre mis entrevistados no encontré consenso respecto a los términos que sirven para describir sus prácticas. Algunos no se sienten cómodos dentro de la categoría de trabajador sexual, porque ven la «lucha» como algo temporal y alternan con otros oficios y actividades. En cambio, otros sí quisieran ser considerados trabajadores «normales».

Tal es el caso de Roberto: «Esto es un trabajo como otro cualquiera; lo que pasa es que para la sociedad yo soy otra cosa. Si algunos trabajan en la agricultura y otros en la construcción yo no sé por qué yo no puedo pinguear, yo ni sé sembrar ni poner un ladrillo, hago lo que sé hacer para salir adelante y no le hago daño a nadie. Después de todo cada quien hace con su cuerpo lo que quiere y a mí nadie me da un plato de comida. En mi pueblo no hay casi trabajo para los jóvenes, sólo me queda ir pa’ la agricultura, la construcción o meterme a policía, y eso ni muerto, prefiero seguir así».

Para el discurso revolucionario, las prácticas y las dinámicas que acontecen dentro del fenómeno del sexo transaccional constituyen un reto y un desafío al proyecto y a la moral socialistas. Si durante muchos años la erradicación de la prostitución se ostentaba como uno de los logros y conquistas revolucionarias, con su resurgimiento se evidencia que ese marco ha quedado sin respuestas a la crisis y sin herramientas para entender las múltiples intersecciones y variables que se conjugan con este fenómeno.

Los pingueros no solo son mirados con reservas por el discurso oficial, sino también por muchos homosexuales, que los ven como jóvenes a los que no les gusta trabajar, sin una configuración homoerótica genuina y sin una clara definición de identidad basada en la sexualidad (Abel Sierra, Del otro lado del espejo. La sexualidad en la construcción de la nación cubana, Casa de las Américas, La Habana, 2006; Noelle Stout, «Feminists, Queers and Critics: Debating Cuban Sex Trade», Journal of Latin American Studies, Vol. 40, No. 4, 2008).

El pinguero está siempre bajo sospecha, no solo por su ambigüedad y opacidad identitaria, sino también porque significa un reto a la estabilidad de las categorías de trabajo, deseo, placer e identidad con las cuales la cultura ha operado tradicionalmente.

La Habana: capital de todos los cubanos.

La mayoría de los itinerarios y rutinas de estos sujetos están marcados por su relación con la policía. Esto va a incidir no solo en sus modos de actuar, de moverse, sino también en cómo negocian su masculinidad con los clientes. Muchos prefieren permanecer tiempos largos con sus clientes para estar menos expuestos a redadas e interpelación policial y para ganar más dinero. Si bien es cierto que no existe ningún reglamento legal que regule explícitamente la actividad de los pingueros, las autoridades, amparadas en otras leyes —al igual que sucede con las jineteras—, establecen un férreo control sobre los sitios de alta circulación turística.

Así, el Decreto 217 de 22 de abril de 1997 sobre las regulaciones migratorias internas para La Habana ha servido de cobertura para multar, encarcelar y deportar a aquellos pingueros y jineteras que no poseen «residencia legal» en la capital. Este decreto, además de imponer una serie de requisitos burocráticos para las personas con interés en residir en esta ciudad —independientemente del lazo de parentesco que hubiera entre el interesado y el propietario de la vivienda—, proponía una especial vigilancia en aquellas «zonas especiales o declaradas de alta signiicación para el turismo».

La ley estipulaba que para todo aquel que “proveniente de otros territorios del país se domicilie, resida o conviva con carácter permanente en Ciudad de La Habana, sin que se le haya reconocido ese derecho, 300 pesos y la obligación de retornar de inmediato al lugar de origen».

Yamel comenta al respecto: «Siempre tengo una reservita de dinero para la policía […]. Ellos se cuidan bastante, aunque nos extorsionan se cuidan de no recibir ni un peso de la mano nuestra. Están en combinación con los dependientes de los lugares como el BimBom y me han dicho que el dinero se los deje con ellos, que después van a buscarlo. Te amenazan constantemente para llegar a un arreglo y se hacen los difíciles para que uno les suba la parada».

Un sistema altamente burocratizado como el cubano, en el que los funcionarios públicos son muy mal pagados, es propenso a la corrupción y a la informalidad. Existe un mercado informal donde por 30 CUC pueden comprarse los permisos de residencia temporal y renovarse cada 3 meses.

Y no solo el Decreto 217 otorgó legitimidad a la policía para realizar detenciones, existen además otras figuras delictivas sancionadas por el Código Penal cubano: «asedio al turismo», «peligrosidad, etc.

La ‘mecánica’ y la negociación de la masculinidad

Existen algunas metáforas populares que recrean las interacciones de los pingueros con los extranjeros. Entre las más interesantes se encuentra «la mecánica», advertida por la investigadora Gisela Fosado («The Exchange of Sex for Money in Contemporary Cuba. Masculinity, Ambiguity and Love», tesis de doctorado, University of Michigan, 2004) durante su trabajo de campo a fines de los años 90. La mecánica conjuga una serie de estrategias que hacen que muchas veces, los pingueros no pidan dinero de antemano a los turistas, sino que desarrollen narrativas que los hagan parecer ante ellos como víctimas del sistema, con proyectos de emigrar o encontrar el amor verdadero.

Asimismo, la mecánica influye en las relaciones sexuales y servirá también para negociar la masculinidad. En ese sentido, los pingueros utilizan la penetración como un capital para pedir más dinero o para obtener mejores beneficios. El consentimiento a ser penetrado por el otro foráneo, tiende a empoderar al extranjero de turno, y al mismo tiempo es una estrategia «para ablandarlo y sacarle más dinero».

Sobre esto comenta Andrés: «Yo siempre digo que soy activo y cuando dejo que me penetren les invento una película… que es la primera vez y que lo hago porque de verdad es importante, que es una prueba del afecto. Finjo estar nervioso y hasta los rechazo, me doy un poco de lija para tenerlos ahí. Si no, todo es muy fácil y pierden el interés. La idea es mecanicearlos pa’ que te paguen más y sean más espléndidos. Les hago saber que es que son especiales y que han sido los primeros, que yo nunca lo había hecho antes y así los voy ablandando. Y al final ellos piensan que están acabando».

Resulta interesante la noción de ablandamiento que utiliza este sujeto: un acto que pudiera ser leído desde la subalternidad, se traduce en empoderamiento y «control» sobre el otro. En ese sentido, se describe una acción consciente en la cual la penetración tiene un valor de uso y la masculinidad es «cedida» en virtud de intereses concretos.

Insertarse en una relación de «amistad» en la que el dinero no sea el centro de las mediaciones, aseguran algunos, genera mejores dividendos porque los turistas son más «espléndidos». Según Amalia Cabezas, esto se debe a que una transacción comercial directa cerraría otras posibilidades como matrimonio, viajes, regalos, y confirmaría una identidad como prostitutos que ellos no desean (Amalia Cabezas, «Between Love and Money: Sex, Tourism, and Citizenship in Cuba and the Dominican Republic», Journal of Women in Culture and Society, Vol. 29, No. 4, 2004, pp. 987-1015).

Si bien es cierto que el discurso de la penetración funciona muchas veces como resorte y herramienta de distinción entre los pingueros, y la clasificación a partir de roles sexuales apegados al marco binario de penetrador/penetrado influye en las prácticas y en las interacciones con los extranjeros, la sexualidad de estos sujetos es más fluida y compleja de lo que parece a simple vista. Al respecto, resulta interesante lo que dice Andrés: «En esta vida he aprendido mucho de este mundo y de la calle y también de mí mismo. Antes yo me creía más macho que nadie y me apartaba de todo lo que me oliera a homosexuales, pero para sobrevivir hay que relacionarse con travestis, gais, lesbianas porque los yumas  van a buscarnos en esos lugares, donde está ese ambiente. Por mucho que los discriminé tuve que evolucionar para poder sobrevivir».

El testimonio de René, un joven holguinero con una configuración genérico-sexual adscrita a una masculinidad más tradicional, contrasta con la idea sobre los pingueros como sujetos activos, «penetradores» de cuerpos extranjeros. Señala: «Todos quieren penetrarme, hasta la más loca quiere penetrarme, no sé por qué. Los pingueros aunque se dejen penetrar dicen que son activos, siempre buscan una justificación para no decir que son pasivos, aceptar eso es decir que son homosexuales. A veces me canso de esto porque ellos vienen a mí a penetrarme o a que yo los penetre, todo se basa en eso».

René es un mulato de veinte años que nació en Santiago de Cuba. Asegura que el color de su piel ha sido una ventaja en el giro de la lucha: «Ellos vienen con el morbo de estar con los negros y los mulatos, porque dicen que somos más bonitos y calientes que los blanquitos y que un mulato como yo no se encuentra en Europa. Uno me dijo a la cara que quería tener la experiencia de penetrar a un negro cubano».

El testimonio de René se enlaza con una serie de prejuicios que conectan la raza con procesos de “exotización” y mitologización de la masculinidad caribeña (Jafari Allen, «Means of Desire’s Production: Male Sex Labor in Cuba», Identities: Global Studies in Culture and Power, Vol. 14, No. 1, 2007, pp. 18-202; Deborah Pruitt y Suzanne LaFont, «For Love and Money. Romance Tourism in Jamaica», Annals of Tourism Research, Vol. 22, No. 2, 1995, pp. 422-440). Los procesos de endogamia social que tienen lugar en otros países determinan que, efectivamente, mucha gente no tenga relaciones con personas fuera de sus círculos de clase. Sin embargo, en contextos de turismo, estos sujetos experimentan un cambio de actitud. Amalia Cabezas señala que -aunque la industria turística esté montada a partir de hoteles, comidas, entretenimiento, souvenirs,  entre otras cosas- los turistas pagan sobre todo por una “experiencia”, por un juego de sentimientos. El turismo, dice, es la mercantilización de la experiencia que permite a las personas ejercitar sus fantasías y dejarse llevar en muchos casos por los placeres corporales (Amalia Cabezas, Economies of Desire. Sex and Tourism in Cuba and the Dominican Republic, Temple University Press, Philadelphia, 2009, p. 93).

‘Hay pingueros y pingueros’

Los pingueros no conforman una unidad homogénea, sino que existen diferentes tipos de experiencias y gradaciones que influirán notablemente en los modos de interacción con los extranjeros. El tipo de relación dependerá, en gran medida, de la situación económica por la que estén atravesando en cada momento, de los proyectos de vida que tenga cada sujeto, del modo de encarar la sexualidad y de la procedencia social.

Para estos jóvenes,  la llegada a La Habana parece ser un momento difícil, como le sucedió a Mario: «Yo vine para acá sin nada, tenía sesenta pesos cubanos nada más. Vine en la parte de atrás en un camión como si fuera un animal, llegué negro de churre, vine con unos zapatos prestados y directo pal’ Malecón. Ahí hice treinta dólares y ya empecé a respirar, pero tuve que ahorrar mucho, dejaba de comer, alternaba, si almorzaba hoy no comía, si comía no almorzaba, para tratar de ahorrar un poco y no estar tan presionado».

Estos muchachos, sin redes de amistad creadas, debido a la necesidad de dinero rápido, instauran relaciones más comerciales y tienen tarifas más bajas que perjudican «el negocio». Andrés explica la diferencia del siguiente modo: «Hay pingueros y pingueros. Están los baratos, los que se van con cualquier cosa, hasta por tres dólares se acuestan con cualquiera, pero esos son mayormente los palestinos[1] que en su vida han visto treinta dólares juntos. No se dan su lugar y nos afectan a nosotros, porque los yumas después quieren coger mangos bajitos, quieren pasar una noche de lujo y pagar una miseria. Pero también los entiendo porque hay quien llega a La Habana sin un medio en el bolsillo y necesita dinero rápido, eso también me pasó a mí. Eso depende mucho del momento que esté viviendo, si debo una semana de alquiler, si debo dinero, me voy por lo que sea con tal de saldar todas las deudas».

Otros, en cambio, aseguran que casi siempre establecen una tarifa previa para interactuar con turistas y que el romance lleva implícita una incertidumbre que ellos no están dispuestos a correr. Algunos, como Ramón, no son tan estrictos en sus demandas y se contentan con determinados artículos, a los que atribuyen un gran valor: «A veces negocio con la ropa que tienen los extranjeros, les cobro algún dinero y les pido alguna ropa. La ropa también tiene su valor, si es de marca yo lo veo como una inversión, y cuando esté atacado la vendo, si es de Dolce & Gabbana o de Diesel o Levi’s aquí esas marcas tienen mucha demanda y más pal campo, cuando yo llego a Camagüey con esos trapos los guajiros se vuelven locos, y a lo mejor no saben si es o no una imitación, yo se las vendo como si se los estuvieran comprando en una Boutique exclusiva».

El modelo de éxito creado a partir de los altos niveles de consumo y de acceso a bienes y servicios, vedados en gran medida a la mayoría de la población, despierta en muchos jóvenes el deseo de imitar a aquellos que, involucrados en este tipo de actividades, hacen ostentación de su poder adquisitivo.  Así lo confiesa Alejandro: «Llegué a La Habana en el 2000, tenía diecisiete años. No había estudiado, solo italiano con la ilusión de poder trabajar en el turismo. Mis padres eran obreros y no podían darme lo que yo necesitaba. Como todo joven quería salir, divertirme. Conocía a socios míos que estaban en el mundo del jineteo, los veía con dinero, comprándose motos, ropa buena, manteniendo varias mujeres y yo quería ser como ellos, tener lo que ellos tenían».

Al tiempo que los pingueros participan activamente en una economía de placeres ligada al turismo, también forman parte de la venta de ropa y otros artículos electrónicos como celulares que les dejan los turistas, y luego ellos los llevan a sus pueblos para venderlos en momentos de apuros. Los pingueros son jóvenes con un marcado interés en las marcas y tienen un culto al cuerpo a partir de referentes transnacionales difundidos por estrellas globales del mundo del espectáculo.

El impacto de la globalización en la Isla no solo se ha traducido en el desarrollo de una economía emergente ligada al turismo que aporta grandes dividendos a algunas elites y estratos sociales, en complejos procesos de desigualdad social y descapitalización de la mayoría de la población cubana, sino también ha generado una economía de placeres para turistas gays, ajustada a diferentes posibilidades económicas. Paralelamente a la existencia de un mercado sexual barato y callejero en La Habana Vieja y en El Vedado, se ha desarrollado uno exclusivo de pingueros que asisten a fiestas privadas y aparecen en catálogos clandestinos para un público gay internacional con mayor poder adquisitivo.

Ángel es un joven capitalino que no «hace la calle». Su actividad es personalizada y restringida a una reducida clientela de empresarios, intelectuales o artistas extranjeros que desean una experiencia homoerótica con jóvenes cubanos. Sobre estas dinámicas comenta: «Mi tarifa empieza a partir de cien dólares y en un mes puedo llegar a ganar mucho dinero. A veces hay temporadas flojas pero con lo que gano no necesito marcarme en El Vedado ni en ningún lugar. Eso es mejor porque en mi barrio nadie sabe que yo estoy en esto. Yo voy a esas reuniones o fiestas privadas de empresarios y de personajes que no te puedo ni contar. Me llaman al móvil y ya está».

‘Yo soy un hombre independientemente de lo que haga en la cama’

Muchos de los pingueros se consideran heterosexuales y ostentan la masculinidad como una entidad inmutable y estática sobre la que no habría ningún cuestionamiento, a partir de establecer una dicotomía en entre la conducta sexual en la «lucha» y el deseo sexual. De hecho, algunos vinieron primeramente a La Habana como chulos de sus propias novias, antes de establecer ellos mismos relaciones sexuales con turistas, mujeres u hombres. Luego, las cosas no funcionaron como esperaban y las novias se fueron de la Isla casadas con extranjeros o bien los dejaron solos en «la lucha».

Esta es la experiencia de Reinier: «Nunca imaginé que tendría que acostarme con hombres y mucho menos que iba a vivir de eso. Para mí todo era muy extraño, los hombres besándose, yo no estaba adaptado a esa vida ni a esas formas, fue un impacto muy fuerte, hasta que me acostumbré. Si la homosexualidad no existiera yo me muriera de hambre».

Asegura Reinier que el sexo con hombres no cambió en nada su modo de concebir la homosexualidad, porque la ve como algo ajeno a sus deseos y sentimientos más íntimos, pero, sobre todo, porque sus ideas sobre la homosexualidad están asociadas con la adquisición de una identidad y no con el terreno exclusivo de lo sexual. Esto sugiere otra lectura más allá de lo genital como punto nodal para calificar la experiencia y las prácticas. Para él, la adquisición de una identidad homoerótica lleva implícito un rechazo al sexo con mujeres y está asociada con un proyecto común con un hombre: «Para mí ser homosexual es otra cosa, hay que tener una relación, vivir con un hombre ¿me entiendes? Me acuesto con hombres por necesidad; no por eso soy homosexual porque a mí me gustan las mujeres y en algún momento quisiera formar una familia y tener hijos. Hay amigos míos que sí, que descubrieron en la lucha esa parte y tienen sus compromisos, pero yo no».

Las percepciones que tienen sobre la homosexualidad varían entre estos sujetos. Para algunos, los prejuicios no solo están expresados en términos de género, sino también de competencia económica. Yamel siente una especial aversión hacia los travestis:

«A los travestis sí no los soporto, yo pienso que son unos payasos, eso no lo entiendo. Se puede ser homosexual, pero no loca. En este mundo hay mucha competencia y no sé qué le ven a los travestis los yumas, pero lo cierto es que levantan un montón de extranjeros».

El rechazo a lo femenino parece estructurar los discursos de algunos pingueros. Lo femenino parece constituir un sitio de diferenciación y de cotejo de la masculinidad. Yamel afirma: «Yo vine aquí a luchar, no a estar con mujeres como hacen otros; las mujeres son unas chupadoras, te quitan todo el dinero y cuando se te acaba, te la dejan en los callos».

Para algunos, el significado del término hombre está más adscrito a una ética que a la sexualidad en sí misma. Por tal motivo, tratan de distanciarse de los pingueros y establecer otras redes y conexiones. «Muchos homosexuales son más hombres que muchos pingueros», señala Ángel.

«Yo soy un hombre independientemente de lo que haga en la cama, no me gustan esas definiciones, eso me parece cheo, anticuado», señala Arturo. Y reflexiones similares han sido recogidas por Carlos Ulises Decena (Tacit Subjects: Belongin and Same-Sex among Dominican Immigrant Men, Duke University Press, Durham, 2011) en su trabajo con inmigrantes dominicanos en EEUU, para quienes el macho no solo significa una falta de modernidad y representa relaciones menos equitativas en lo sexual, sino que es visto sobre todo como un obstáculo para la movilidad social.

De acuerdo con algunos testimonios recogidos por mí, el contacto con extranjeros, así como la socialización dentro del «ambiente», han influido en que las nociones de estos sujetos sobre la sexualidad sean más abiertas y modernas. Sin embargo, aunque traten de distanciarse de la configuración del macho, reproducen un modelo «feminizado» de dependencia económica, anclada a una visión del hombre como proveedor. Para algunos, la idea del triunfo se traduce básicamente en ser mantenidos por extranjeros desde el exterior, o salir del país a través de ellos. Otros, en cambio, aspiran a reunir lo más pronto posible el dinero suficiente para montar un negocio que les permita salir de la «lucha». Sin embargo, la mayoría son jóvenes anclados al presente, con altos niveles de consumo y sin planificación, lo que hace que no puedan subvertir los procesos de subalternidad en los que se encuentran inmersos, porque los resultados económicos de «la lucha» rara vez se traducen en proyectos de vida que puedan cerrar los ciclos de pobreza e inmovilidad social.

Epílogo

El contexto cubano contemporáneo se ha convertido en un escenario postsocialista neoliberal muy a tono con las políticas globales de recortes de presupuestos en el sector estatal, incluso en sectores como salud pública y la educación, que han sido pilares fundamentales de legitimación política. Con la intención de «actualizar» el modelo económico para preservar la continuidad del socialismo en Cuba, el Estado comenzó «un reordenamiento laboral», eufemismo estratégico para designar la política de despidos masivos. Aparejado a esto, se ha promovido la emergencia del sector privado en el área de los servicios y la legalización de determinados oficios fuera del mercado de trabajo estatal. Sin embargo, la mayoría de los negocios no están en manos de los sectores excedentes del sector estatal, sino de determinadas élites asociadas con el turismo o con personas que han recibido el capital de sus familiares emigrados. El salario medio, de 450 pesos cubanos, alrededor de 20 dólares, no ha variado en años y se estima que el costo de la vida ha subido en un 20% en los últimos tiempos.

En un panorama donde el turismo se ha convertido en un sector económico clave, y se fomentan políticas internas  de desarrollo limitado, no es de extrañar que muchos de los jóvenes más descapitalizados, económica y culturalmente, sigan recurriendo al sexo no solo como un modo de satisfacer sus necesidades básicas, sino de acceder a otros bienes y servicios.


[1] Definición racista que se utiliza en Cuba para referirse a las personas que provienen de la región oriental del país.


Este texto es una versión reducida de «Cuerpos en venta: pinguerismo y masculinidad negociada en la Cuba contemporánea«, publicado en la revista Nómadas, Universidad Central de Colombia No. 38, abril de 2013.

Abel Sierra Madero es Doctor en Ciencias Históricas por la Universidad de La Habana (Cuba). Especialista en estudios de género, sexualidad y procesos de construcción de la nación, en 2012 recibió el premio Martin Duberman otorgado por City University de Nueva York, en reconocimiento a su trabajo en el campo de los estudios de género y sexualidad. Actualmente trabaja de manera independiente en Cuba.

http://www.diariodecuba.com/cultura/1373417121_4154.html

http://www.telemundo51.com/mi-pais/cuba/noticias/Pingueros-la-prostitucion-masculina-en-Cuba-215692031.html

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Desarticulan una red que obligaba a prostituirse a mujeres

Desarticulan una red que obligaba a prostituirse a mujeres

La Policía Nacional ha desarticulado un grupo organizado dirigido por un clan familiar que captaba a chicas jóvenes en Brasil y en Venezuela a las que ofrecía trabajo en España, en donde las obligaban a ejercer la prostitución para saldar la deuda contraída con la organización.

 

Según ha informado el Ministerio del Interior en un comunicado, el clan mantenía vínculos incluso familiares con Brasil, país en el que el líder habría regentado algún club de alterne en el pasado. La red explotaba a mujeres entre 20 y 30 años y regentaba varios clubes de alterne en las provincias de Orense y Pontevedra.

 

La operación, en la que también ha colaborado la Policía brasileña, se ha saldado con la detención de diez personas: seis en España, los máximos responsables, y otras cuatro en Brasil, encargadas de las labores de captación de víctimas.

 

Los agentes han registrado dos clubes de alterne y tres domicilios particulares, uno de ellos, un chalet anexo a uno de los clubes, en el que eran alojadas algunas de las mujeres. Además se han intervenido material informático y electrónico, varios móviles, relojes de marca, 9.000 euros en efectivo, diversa documentación y seis vehículos. Una primera estimación permite valorar los bienes de la organización (locales, chalets, pisos y vehículos) en más de tres millones de euros.

 

La investigación se inició el pasado mes de marzo por agentes de la UCRIF de la Comisaría de Vigo, a raíz de la denuncia presentada por dos mujeres que estaban siendo víctimas de esta organización y las posteriores pesquisas policiales permitieron averiguar el funcionamiento de la misma.

 

El núcleo básico del grupo estaba compuesto por un clan familiar cuyo cabecilla, de nacionalidad española, estaba casado con una brasileña. Ellos dos, su hija, su hijo y la esposa de este último, dirigían la actividad del grupo en España. Las funciones de los diferentes miembros del clan estaban claramente establecidas, siendo el padre el principal líder de la organización, el hijo administrador de uno de los clubes y la hija encargada y administradora de otro.

 

EXIGÍAN DEUDA DE UNOS 3.000 EUROS A CADA MUJER

 

La organización exigía a las mujeres deudas que ascendía a unos 3.000 euros por su traslado a España. Para obligarlas a ejercer la prostitución, la red las sometía a continuas amenazas y presiones que recaían, no solo sobre las propias mujeres, sino sobre sus familias en Brasil o Venezuela.

 

Las investigaciones permitieron a la Policía averiguar que el líder de la organización tenía antecedentes en Brasil por delitos relacionados con la prostitución y la trata de seres humanos, por lo que se contactó con la Policía de la República Federativa de Brasil que, de manera coordinada y simultánea con la Policía española, continuó las investigaciones en aquél país.

 

Según avanzó la investigación, los agentes de la Policía averiguaron los nexos de unión existentes entre el clan que operaba en España y otros miembros del grupo que trabajaban para dicho clan en labores fundamentalmente de captación de víctimas tanto allí, como en Venezuela.

 

La operación ha sido encabezada por los Grupos I y V de la Brigada Central de Trata de Seres Humanos de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras y la UCRIF de la Comisaría de Vigo (Pontevedra), con la colaboración de las Brigadas Provinciales de Extranjería y Fronteras y de Policía Científica de Orense, la Unidad de Extranjería de Verin (Orense), Guías Caninos de la Jefatura Superior de Policía de Galicia, así como de la Policía de la República Federativa de Brasil.

http://www.telemadrid.es/node/201463/

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Los Hells Angels operaban a las prostitutas «para hacer más atractivo el producto»

Decenas de mujeres trabajaban a su servicio en Mallorca; las colocaban como titulares de bienes y hacían de correos para llevar dinero

Los Hells Angels operaban a las prostitutas «para hacer más atractivo el producto»

EFE

Sometimiento y lucro. Numerosas mujeres de varias nacionalidades ejercían la prostitución de alto nivel en Mallorca para los «Ángeles del Infierno», ahora detenidos por orden de la Fiscalía Anticorrupción. El negocio lo controlaban de forma directa los hermanos Youssafi, de nacionalidad alemana, que han amasado una fortuna como proxenetas.Por sistema sometían a las chicas a operaciones de cirugía estética para «hacer más atractivo el producto», lo que les proporcionaba ingresos aún más elevados. Las mujeres debían ganar unas cantidades prefijadas antes de poder cogerse algún día libre. Se refieren como «días» a esas cifras (un día equivale a 1.000 euros). Abdelghani Youssafi captaba a las mujeres a través de otras chicas que ya trabajaban para él; la organización criminal utilizaba a las prostitutas como personas interpuestas en empresas o titularidades.

Un ejemplo de cómo usaban a las mujeres para encubrir el origen del dinero y la titularidad de los bienes aparece en las investigaciones. Los agentes de la Policía y de la Guardia Civil comprobaron como Abdelghani Youssafi hizo las gestiones necesarias para poner a nombre de una de las chicas que trabajaba como prostituta para él en Alemania nada menos que un Porsche Boxter, que antes figuraba a nombre de otra de sus empleadas.

Durante las investigaciones los agentes detectaron como la organización, en concreto Khalil Youssafi, como intermediario, negoció para comprar un famoso burdel de Palma llamado «El Globo Rojo»,cuyo propietario pretendía venderlo o traspasarlo por una enorme cantidad. Pero este individuo, que pasó de ser un mero aspirante a vicepresidente del capítulo de Mallorca de los «Ángeles del Infierno», ya se había hecho con dos locales «dedicados en principio a la prostitución» junto a otro de los investigados: se trata del Music Laden y el llamado Club 97. Pero no son los únicos. El negocio de las mujeres era el más lucrativo y no paraba de extenderse. Tanto, que hasta uno de los detenidos que ahora trabajaba como portero de un burdel de los «ángeles» ya planeaba montar el suyo propio.

Los hermanos, a las órdenes del jefe del capítulo Frank Hanebuth,manejaban con mano dura su próspera industria del sexo y se ocupaban de todos los detalles: captar mujeres, alquilar las viviendas, controlar su modo de vida, pagarles las operaciones, como se ha dicho, y buscarles a personas de su confianza que las acompañaran como el dominicanoLuis Francisco del Rosario, un auténtico hombre para todo.

http://www.abc.es/espana/20130724/abci-hell-angels-operaban-prostitutas-201307231859.html

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Prostitución masculina aumenta por crisis económica

Prostitución masculina aumenta en España.

El oficio más antiguo del mundo se ha vuelto muy rentable  durante la crisis económica que sufre  España, ya que se ha triplicado el número de hombres dedicados a laindustria de los servicios sexuales en ese páis, convirtiéndose además en foco de propagación de enfermedades sexuales.

De acuerdo a los datos recobrados por un programa de atención de salud, la prostitución masculina y transexual de la capital de Madrid ha aumentado de forma alarmante, reveló el sitio web RT.

Según el coordinador de este programa, Iván Zaro, señaló que el perfil de estostrabajadores que se dedican al oficio «más antiguo del mundo», es el de un hombre de entre 25 y 35 años. Se dedica a ese tipo de servicios de forma voluntaria, los ofrece principalmente en saunas o pisos alquilados y solo una minoría en la calle.

En las vísperas de la crisis mundial, cuando se llevó a cabo el último sondeo representativo entre el gremio, el 22,8% de sus miembros se declaraban homosexuales,el 30,7% heterosexuales y el 46,5% bisexuales. Pero desde que la economía se encuentra en declive, se ha triplicado el número de españoles que optaron por la prostitución como actividad profesional.

De igual manera, cada 15 minutos en la página milanuncios.com aparece un anuncionuevo de otro «chico de compañía«. Los que los publican suelen tener un buen nivel de estudios: el bachillerato o grado universitario. Son pocos los que buscan sus clientes en la calle y no a través de Internet.

http://www.elpopular.pe/actualidad-y-policiales/2013-07-17-espana-prostitucion-masculina-aumenta-por-crisis-economica

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