RECUERDOS EXCITANTES DE UN VERANO CALUROSO

RECUERDOS EXCITANTES DE UN VERANO CALUROSO

 

Este mes de julio me perdí durante dos semanas por la bella Madrid.

Dos semanas es un tiempo considerable y la verdad es que cunde.

Vi a viejos amigos e hice otros nuevos.

Tuve tiempo de hacer un relaxing cup of gin tonic in la Plaza Mayor e incluso de disfrutar

de algunos romantic dinner en el Madrid de los Austrias…y en otros lugares, que Madrid da para mucho!

Vamos que me lo pasé teta, no sé si se me nota mucho…ejem

Si algo me llevo de estos días, es el sorprendente vuelco que dieron a mi carrera como escort.

Y es que, desde mis inicios, no había vuelto a ver en mi cama a hombres no maduros. Es decir, por debajo de los 45 años.

En parte porque es un tipo de amante que me gusta más y en parte porque el filtro económico manda muy mucho sobre la criba de los posibles jugadores a los que me enfrento cada día, con retos apasionantes y con mucha destreza y experiencia sexual.

Pero también con muchas ganas de aprender nuevas técnicas y de ser mejores amantes para sus parejas. Es un auténtico placer atender a este tipo de jugador, digamos “técnico”. Con grandes habilidades y muy abierto a nuevas experiencias.

Así pues, los treintañeros dejaron de interesarme. Sin más. Me volqué por completo en mis amantes con mayor predisposición a juegos que comienzan urdiéndose en el cerebro. Experiencias muy excitantes las que hemos vivido y compartido juntos. Muchas y muy buenas.

Sin embargo y sin ningún tipo de aviso por su parte, llegaron hasta mí, nuevos compañeros de juego que incluso no llegaban a la treintena. Me sentía un poco asalta cunas, francamente.

El primero de estos chicos, acababa de cumplir los 29 añitos y yo iba a ser su regalo de cumple…(Nota Mental: Preguntarme de manera muy seria por qué mis padres, jamás me regalaron unos billetes tan suculentos como para que yo me diera un caprichito así. -Fin de la Nota Mental-.).

Contra todo pronóstico, ése no fue ni de lejos, el único cliente de esa franja de edad al que atendería en esos días. Fue un reto. Porque, mi manera de hacer tuvo que cambiar de manera radical.

Fue más salvaje, más ávida, más animal. Y además, tuve la suerte de que, aceptaran de muy buena gana, importantes directrices para aguantar más y mejor y disfrutar de ese modo, de unas sesiones de sexo más satisfactorias por las sensaciones vividas aguantando un orgasmo hasta casi reventar de placer.

La maravillosa sensación que te embarga, al dejar hecho polvo (literalmente) a un chaval de treinta años es…¡ppuuffff casi indescriptible! Pero lo lograba, ¡vaya qué si!

La mayoría de ellos tenían un trabajo con el que se ganaban bien la vida y repitieron escenas de sexo, pasión, lujuria y desenfreno conmigo. Como todo mejora con el conocimiento del cuerpo del otro, los siguientes encuentros fueron más que mágicos, simplemente sublimes.

Claro que también tuve ocasión de disfrutar con mis incondicionales amantes más maduros, con los que todo era más suave, más fantasioso, más mental y más sereno. Y la sensación de ese sexo completamente distinto de un día para otro, esa ambivalencia entre un sexo extremo en fuerza física y potencia, contrastando con la pasión y la entrega de la experiencia, es algo que me llevo de recuerdo en este maravilloso verano de 2013.

Un lujo y un regalo para los sentidos y para la vida porque…ahora me he comenzado a dar cuenta de que, no sólo les llamo a la atención a los posibles compañeros de juego, si no que a nivel particular los treintañeros me miran de un modo especial…¡Qué excitante!!

Paula

 

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