También hay hombres “prepago”

El mundo de la prostitución no es exclusivo de las mujeres, ya que también hay hombres que se dedican a servir de compañía a féminas que se quejan por la falta de amor de parte de sus parejas.

La prostitución también alcanza a los hombres, quienes se ofrecen a señoras de todas las edades.

La industria del sexo es un mercado amplio y ahora es común ver a muchachos en los gimnasios y centros comerciales en busca de damas dispuestas a contratarles, aunque otras los contactan vía celular y a través de las redes sociales, igual que sucede con jovencitas que se ofrecen a los hombres.

Los calificativos para los hombres que ejercen la prostitución son: gigoló, prostituto o “chico de compañía” y a los que salen con homosexuales les denominan “chaperos”.

Por lo general, sus clientas son mujeres insatisfechas por diversos factores, como la falta de belleza, edad avanzada y ser obesas, entre otras características que no les permiten establecer una relación con algún hombre.

Pero en ese ámbito también se involucran mujeres casadas insatisfechas con sus maridos, pero que no se atreven a destruir su matrimonio. Igualmente, las divorciadas que no quieren otro compromiso, así como las viudas y otras que les gustan las aventuras.

MÁS LIBERTAD

Las mujeres los buscan por tener la sensación de compañía o por insatisfacción en su vida amorosa.

La forma de operar de los hombres es más libre en comparación con las mujeres, ya que ellos por sí solos se crean sus contactos, que generalmente son señoras potentadas con edades entre los 35, 50 y hasta 70 años.

Algunos de estos jóvenes, en pláticas con LA TRIBUNA, expresaron que las mujeres son más discretas para buscar a alguien que las satisfaga y se contactan recomendadas por otras amigas o en lugares privilegiados, como hoteles de lujo en la capital y otras ciudades importantes.

Ellos se promocionan a través de las redes sociales o páginas de internet con mensajes como este: “soy un chavo guapo, doy placer por dinero, no hay límite de tiempo, mi número es…, espero sus llamadas solo para mujeres de cualquier edad”.

Cuando el contacto inicia vía celular comienza a interactuar mediante mensajitos, donde se ponen de acuerdo en el precio y algunas dicen que solo buscan una amistad, porque se sienten apenadas, pero al final se consuma la relación sexual.

Anthony es un joven de 20 años de edad, quien todas las mañanas asiste a un gimnasio capitalino para mantenerse en forma y aseguró que la mayoría de mujeres que lo buscan son casadas y expresan que han tenido problemas con sus esposos.

“La mayoría de las mujeres, aparte de tener relaciones sexuales con uno, se desahogan contando intimidades, como que nunca lograron sentir el placer que buscaban con su esposo, quedando insatisfechas sexualmente”, precisó.

PAGAN BIEN

Solo por tenerlos a su lado, las mujeres le ofrecen ostentosos regalos o cuantiosas sumas de dinero.

Por su naturaleza de mujer y con el único fin de sentirse amadas, ellas son las que mejor pagan, aseguran quienes se dedican a este negocio, porque además del precio por el momento de éxtasis, también suelen hacer regalitos.

Anthony es bachiller en Ciencias y Letras, pero el desempleo, según expresó, lo llevó a tomar ese camino que en algunas ocasiones se torna peligroso por las enfermedades y porque en cualquier momento pueden ser víctimas de un hombre celoso.

Confió que cuando ingresó a la universidad un amigo lo metió al negocio y le comenzó a conseguir mujeres. “Al principio me gustó, porque aparte de tener sexo me pagaban, pero el problema fue cuando empezaron a salir clientas no muy bonitas, gorditas y de edad avanzada, ahí sí se tiene que cobrar bien”, explicó.

Algunos hasta se promocionan en redes sociales para conseguir clientas.

Los precios van de acuerdo a las fantasías de la dama. En algunos casos se cobran 2,000 lempiras por tres o cuatro horas de compañía, mientras otros que por sus atributos tienen clientela llegan a cobrarle hasta 6,000 lempiras a una mujer.

La mayoría de estos hombres no tiene necesidad de trabajar en otra cosa, gracias a que de forma frecuente atienden hasta a dos mujeres y cada encuentro les deja cantidades de dinero para vivir de una forma cómoda.

Pero en otros casos, las mujeres les pagan apartamento, alimentación, los visten, les dan celular con plan y en ciertos casos hasta automóviles para que las vayan a traer a lugares estratégicos, con el propósito de despistar sobre sus encuentros indecentes.

Confesión: El peligro son las mujeres posesivas
Igual que las mujeres, enfrentan muchos riesgos.

Igual que las mujeres, enfrentan muchos riesgos.

“A la mayoría de las mujeres les gusta entablar relaciones duraderas y para mantenernos a su lado nos llevan a lujosos hoteles, hacemos viajes repentinos de fin de semana, nos pagan y nos dan otros regalos”, afirmó Roberto, un gigoló de la capital.

“El problema es que algunas se vuelven adictas y lo quieren hacer todos los días, por ello son permanentes los regalos costosos, una pensión mensual que no baja de 15 a 20 mil lempiras, aunque algunas solo nos ocupan esporádicamente”, detalló.

Según Roberto, las señoras y otras jovencitas en la cama muestran las insatisfacciones que tienen en el matrimonio y se dejan llevar por el placer y llega un momento que no quieren separarse del hombre a quien le pagan hasta las tarjetas de crédito.

“A uno lo dominan, le chequean cada minuto del día, preguntándole qué está haciendo, por qué no contesta el celular, si lo apagan se molestan, algunas son tan posesivas que hasta nos amenazan y mejor nos alejamos definitivamente”, indicó.

Así, añadió que prefieren trabajar con las damas que llevan una doble vida, ellas siempre tienen el contacto del hombre al que le pagan por mantener una relación sexual, pero solo lo llaman cuando tienen la necesidad de experimentar un momento de placer.

Revelación: Las de alta sociedad son las que más pagan
Ellos afirman que algunas mujeres se creen sus dueñas.

Ellos afirman que algunas mujeres se creen sus dueñas.

“Las que más pagan son las mujeres de alta sociedad, que tienen buenos puestos en sus trabajos, la mayoría casadas, pero se mueren de deseos por jóvenes que las hagan felices”, comentó un jovencito identificado como “Chico”.

“El problema es que algunas mujeres son bastante posesivas y cuando a uno le pagan por estar con ellas se creen las dueñas de uno, que solo les sirvamos para sus fantasías sexuales, pero es difícil mantener una exclusividad, esto no es un matrimonio, es un negocio”, expresó.

“Muchas nos pagan solo por sentirse amadas, que alguien las abrace, les diga cosas bonitas y por tener un hombre al lado con quien poder platicar y estarlo acariciando por largo momento”, detalló.

Comentó que algunas no son muy atractivas y no despiertan el deseo de sostener una relación sexual, por lo cual se recurre a medicamentos para poder cumplirles y ganarse el dinero, ya que al final es su trabajo.

“El dinero que me gano al final rinde poco, porque lo disfruto con amigos, con la mujer que en realidad me gusta, con ella salgo frecuentemente, pero siempre tengo el cuidado que no sea en lugares donde me pueda encontrar a alguna de mis clientes”, indicó.

Según “Chico”, por las exigencias de las mujeres, deben mantenerse bien físicamente y a veces tomar estimulantes sexuales.

http://www.latribuna.hn/2013/09/30/tambien-hay-hombres-prepago-2/

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