Masajes con «final feliz» en las peluquerías del barrio, en Madrid

En la capital aún no se ha practicado ninguna gran operación centrada en este tipo de negocios-tapadera

Masajes con «final feliz» en las peluquerías del barrio, en Madrid

I. BAUCELLS

En el submundo del hampa asiática, casi nada es lo que parece. Por eso, si usted pasa por una peluquería, digamos de la plaza de los Mostenses o de la calle de Gabriel Usera, no se extrañe si el ir y venir de hombres españoles es demasiado habitual para tratarse de un negocio regentado por chinas.

Las peluquerías con «final feliz» han tomado Madrid. Tan sólo hay que echarle un vistazo a los foros de usuarios de  en internet, que los hay. Son, junto con los anuncios en prensa española y china, algunos de los elementos en los que puede comenzar una investigación policial, según fuentes expertas en estos asuntos.

En Madrid aún no se ha practicado ninguna gran operación centrada en este tipo de negocios-tapadera. Sí hubo una reciente llevada a cabo en Barcelona por los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana de la Ciudad Condal.

Los policías catalanes realizaron una macroredada en unas cuarenta peluquerías de origen chino, en busca de pistas e indicios sobre supuestas actividades ilícitas, como la oferta de servicios sexuales. El dispositivo policial arrancó a las seis de la tarde y en él participaron unos260 agentes, además de 18 inspectores de trabajo, así como traductores e intérpretes del idioma chino. Al final, hubo cerca de 200 personas identificadas.

El «modus operandi» de este tipo de modalidad de prostitución es el siguiente. En apariencia, el negocio oferta los servicios típicos de una peluquería y salón de belleza: cortes de pelo, manicura, depilación y masajes. Ahí es donde entra la parte oscura. Porque hay casos en los que cuando una mujer se acerca a pedir un servicio de estos, prácticamente le dan con la puerta en las narices. En otros casos son más sutiles.

Por 15 o 30 euros

Sin embargo, si es un hombre el que pide un masaje, la cosa cambia. Los llevan a una sala aparte, que incluso puede encontrarse en una planta superior, y sin decir ni una sola palabra en español le comienzan a practicar el masaje, por unos 15 euros el cuarto de hora o, incluso, por los 30 minutos.

Cuando está finalizando el masaje, la chica asiática le ofrece, por otros 15 o 30 más, el conocido como «final feliz», una suerte de práctica oral o manual, que no suele acabar en coito.

http://www.abc.es/madrid/20131210/abcp-masajes-final-feliz-peluqueria-20131209.html

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