¿Existe realmente el orgasmo vaginal?

(Foto: Shutterstock)

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PERE ESTUPINYÀ

El sexólogo italiano Vicenzo Puppo copaba titulares semanas atrás asegurando que los orgasmos vaginales no existen. Una afirmación demasiado irresistible para arriesgarse a perder la noticia contrastándola con otros sexólogos. Quienes lo hubieran hecho habrían descubierto que el trabajo de Puppo es muy discutido entre los especialistas, que la revista donde publicó sus resultados tiene un índice de impacto bajo, que su informe habla más de terminología que de anatomía y, sobre todo, que obvia información científica mucho más concluyente y que demuestra que el orgasmo vaginal… ¡claro que existe!

Puppo argumenta algo que ya decían Masters & Johnson: el único órgano del placer femenino es el clítoris y la vagina no tiene suficientes terminaciones nerviosas como para provocar un orgasmo. Esto es en parte verdad, y se apoya en el hecho de que este segundo es muy similar al pene, con la diferencia de que solo el glande es externo y el resto está dentro del cuerpo. El clítoris interno también se llena de sangre durante la excitación y, cuando está plenamente erecto, queda cercano a la vagina, de manera que puede ser estimulado indirectamente durante la penetración. Así, los orgasmos vaginales no existirían, pues todos serían en realidad clitorianos.

Si bien hay algo de cierto en este razonamiento, dos matices importantes lo invalidan. El primero es que muchas mujeres sienten de forma muy diferente cuando se estimula directamente el glande externo del clítoris (orgasmo más intenso y localizado), respecto a los que se producen por penetración o punto G (más largos, corporales o profundos).

A veces es un cóctel

Cierto que durante el coito pueden estimularse ambas áreas a la vez y producirse un ‘blended orgasm‘, o combinado, no tan fácil de distinguir. Pero, de nuevo, algunas mujeres sienten un tipo de orgasmo clitoriano externo muy diferente al que se produce por estimulación del interior de la vagina con dedos, juguetes o posiciones sexuales determinadas. Este, que no requiere contacto directo con el glande del clítoris, es el orgasmo vaginal o de punto G, cuya existencia, a pesar de ser menos frecuente, resulta innegable para todas aquellas que lo hayan sentido.

Quizá la sensación no procede propiamente de terminaciones nerviosas en la vagina sino de estructuras internas relacionadas con el clítoris. Pero son claramente diferentes y, fuera del mundo académico, a la mayoría de mujeres les sirve esta distinción entreorgasmo clitoriano, refiriéndose al que llega por estimulación externa, y vaginal, el que se incita desde dentro de la vagina. Además, algunos datos científicos obviados por Vicenzo Puppo demuestran la existencia de orgasmos propiamente vaginales.

En el laboratorio

La primera prueba son los experimentos de Barry Komisaruk en la Rutgers University, realizados con mujeres que se masturbaban dentro de escáneres mientras se registraba su actividad cerebral. Komisaruk les pedía que en unas ocasiones estimularan exclusivamente el clítoris, y en otras, solo el interior de la vagina, evitando cualquier contacto con el glande clitoriano.

En el ensayo, si ambos orgasmos hubieran sido idénticos y producidos solo por estimulación directa o indirecta del clítoris, se habría observado actividad en la misma área del córtex sensorial. Sin embargo, en los escáneres se comprobó que se iluminaban dos zonas cerebrales claramente diferentes.

La segunda prueba resulta todavía más definitiva: hay mujeres en silla de ruedas que no mantienen absolutamente ningunasensibilidad en el clítoris porque su lesión medular está por encima de la salida desde la columna de sus nervios pélvico y pudendo, pero que cuando son estimuladas vaginalmente sienten placer, y algunas incluso llegan al orgasmo. Se explica porque el nervio hipogástrico sale de más arriba de la columna y puede transmitir información al cerebro desde la vagina, e incluso interviene el nervio vago, que conecta el cuello del cérvix y el cerebro.

En este caso el clítoris no juega ningún papel, y son otras zonas y nervios los que transmiten una información erógena cualitativamente diferente al cerebro. Estos sí se podrían denominar orgasmos vaginales, y sin duda muchas no discapacitadas los sienten también.

«El orgasmo no es patrimonio genital. Información sensorial procedente de muchas zonas del cuerpo, la espalda, el cuello… pueden producirlo».

Éxtasis no genital

No debemos olvidar que quien en última instancia da la orden de activar la respuesta orgasmática no es el aparato genital, sino elcerebro, por mucho que la información sensorial venga de diversos lados.

Los orgasmos no genitales más clásicos son los que resultan de estimular los pezones. También existen casos publicados en revistas científicas de mujeres que los tienen mediante presiones en puntos concretos de la espalda, otras con caricias en el cuello, o incluso una cepillándose los dientes. No son mitos, y se explican porque los nervios envían información a la zona del cerebro responsable delplacer sexual. De hecho, en experimentos anteriores a los años 50, cuando era más común poner electrodos en el interior del cerebro humano, en ocasiones se originaban orgasmos.

Por haber, incluso puede haberlos sin contacto físico. Producidos por ejercicio, meditación, durante el sueño, a través de la estimulación de los pezones, los lóbulos de la oreja, o la espalda… La excitación sexual y la respuesta orgasmática femenina es muy diversa, y limitarlo todo al clítoris es caer en el falocentrismo masculino.

http://www.elmundo.es/yodona/2014/11/15/5464d23622601d8a2b8b4572.html

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