TE ODIO, PUTA!

En estas últimas semanas en las que, el trabajo en equipo ha sido una constante,
me doy cuenta de lo mucho que necesito a mis amigas putas.
Sea porque pasé días sin verlas, sea porque viajaron, o porque viajé yo, o porque la vida atropella día tras día tu vida, sin consideración alguna, no puedo vivir sin mis amigas putas.

Claro que tengo a mis amigas de toda la vida, ésas que han estado a tu lado, aún cuando no lo deseaban, aún cuando te maldecían los huesos. Pero siempre se han mantenido firmes y a tu vera. Y las amo con toda mi alma, porque son los puntales de mi vida, pero las putiamigas son ésas zorras que te comprenden sin hablar,
que te ven sin mirarte, que te escuchan sin oírte y que, cuando te dan un abrazo, sientes su fuerza, su energía, su fuerza y su unión contigo.

-Te odio-, me ha dicho una de ellas esta misma tarde.
Y he sido feliz, porque no podía haber más amor en esa pequeña frase.

Supongo que moriré de viejita junto a mis putiamigas, que nos sentaremos a tomarnos un jerez o un tequila y nos reiremos del mundo, de las abos que pretendían jugar a que nos amargaban la vida, de los clientes que creían que eran los mejores amantes o los más guapos del universo, o de esa vez que… Sí, nos reiremos, porque la vida nos la pone dura y nosotras se la mamamos hasta que quede exhausta y resultemos triunfadoras.

Mi vidaputa y mis putiamigas a mi lado.
Francamente, necesito muy poco más para ser feliz.

amigas

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Legalizar la prostitución

Pasadas las elecciones nos olvidaremos del tema y las cosas seguirán como siempre


Enrique Arias Vega

Uno de cada cuatro españoles reconoce que alguna vez ha ido de putas; tantos, al menos, como han acudido a un estadio de fútbol.

Ya ven si el tema resulta sociológicamente importante. Aun así, nuestros dirigentes le dedican a la prostitución un silencio como si no existiera, escandalizándose sólo esporádicamente ante la trata de blancas y otros crímenes conexos con el comercio carnal.

Sin embargo, ha bastado con que el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, proponga legalizar la prostitución para que se alcen una serie de voces hipócritas diciendo que eso envilecería la situación de la mujer: ¿es que no existe la prostitución masculina?, ¿o acaso ésta enaltece a los chaperos y gigolós en vez de degradarlos?

Para rebatir esa propuesta -aunque no sé si de verdad se trata de combatir a la prostitución en sí misma- surgen otras ideas, como la del socialista Antonio Miguel Carmona, de castigar a los clientes que soliciten trato carnal en las calles. No sé si el hombre se habrá parado a pensar que ésa es una manera de condenar a los pobres, ya que los otros disfrutan de salones privados, hoteles y servicio a domicilio con tarjetas de crédito.

Y es que nuestros políticos piensan poco, tanto sobre este asunto como sobre cualquier otro. A lo mejor, si se regulase el sector habría más higiene, sus trabajadores tendrían más derechos, mejores salarios y prestaciones sociales, desaparecerían chulos y macarras, se evitaría el secuestro de personas y hasta se cobrarían más impuestos, sí: también a Al Capone se le detuvo por evasión fiscal, así que ojo al parche.

Lo malo es que pasadas las elecciones volveremos a olvidarnos del tema y las cosas seguirán como siempre: existiendo, pero como si no existieran, ni legales, ni ilegales. O sea, la caraba.

http://www.diaridetarragona.com/opinion-&-blogs/41194/legalizar-la-prostitucion

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