La Policía detecta un 25% más de prostitutas en un año y alerta del auge de las mafias nigerianas

Prostitución

Imagen de archivo de una operación de la Policía Nacional contra la prostitución. (ARCHIVO)

El año pasado fueron identificadas 16.200, frente a las 13.000 registradas en 2013.

Aunque la Policía cree que hay un tercio más de sin identificar.

Las mafias nigerianas son ahora las mejor organizadas: captan en Nigeria, controlan el transporte por África, el cruce a España y la explotación aquí.

Interior hace balance del primer plan contra la trata de seres humanos, y anuncia que en el segundo se perseguirá al cliente de la prostitución.

 

Osaro James Bush, alias ‘Mister Bush’, es un esclavista del siglo XXI. Trafica con mujeres, jóvenes sobre todo, a las que capta en Nigeria mediante engaños para que viajen a España, al paraíso europeo, donde podrán trabajar, por ejemplo, limpiando casas o en una peluquería. Las chicas, que no tienen mucho futuro en la ciudad de Benin City, de donde salen la mayoría, aceptan, sin saber que contraen una deuda de unos 50.000 euros con la organización que consigue que lleguen a España. Faith y Mercy hicieron ese viaje cuando eran unas niñas. En agosto de 2014, con 16 años, lograron llegar a nuestro país en patera, cruzando el Estrecho. Tras pasar unos días con una ONG, la red que había pagado por ellas en Nigeria consiguió que hicieran lo que habían venido a hacer: . Las enviaron a la ciudad almeriense de Vícar, donde había una especie de montado y oculto entre los miles de invernaderos que inundan la ciudad. El 27 de marzo la Policía anunciaba su liberación. Su proxeneta las había ocultado en una cámara frigorífica. Con un que vale 15 euros como mucho, las dos menores podían tardar años y años en saldar la deuda contraída con la mafia que las explotaba. En los últimos seis años (2009-2014), el Ministerio del Interior ha detectado a 77.000 posibles víctimas de explotación sexual, 16.000 de ellas en 2014. En los cuatro primeros meses de 2015 se han identificado otras 4.900 víctimas, lo que eleva la cifra total a 81.900 víctimas. La inmensa mayoría mujeres obligadas a prostituirse en locales de , polígonos industriales, casas de cita, carreteras… Interior lleva ya años trabajando en un mapa de la explotación sexual en España, un trabajo complicado en el que muchas de las víctimas repiten cuando la Policía Nacional o la Guardia Civil realizan una nueva inspección en un local donde se ejerce la prostitución. ¿Cuántas mujeres son contra su voluntad? Es la pregunta del millón. “Si en 2014 detectamos 16.200 víctimas, la experiencia nos dice que puede haber en total un tercio más, es decir, unas 48.000 personas”, explica José Nieto, Jefe del Centro de Inteligencia de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal (UCRIF) de la Policía Nacional, seguramente el mayor experto policial en la materia. Solo el 10% de las víctimas acepta colaborar con la Justicia y la Policía Los datos también demuestran que la lacra de la explotación no se detiene con el paso de los años, dentro de un ‘negocio’ que genera cinco millones de euros al día: 6.100 víctimas en 2009; 15.000 en 2010; 14.300 en 2011; 12.300 en 2012; 13.000 en 2013 y 16.200 en 2014. Solo el 10% acepta colaborar con la Justicia. En abril de 2013, la Policía Nacional puso en marcha el primer Plan contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual. Los resultados, presentados el jueves 14 de mayo, hablan de más de 460 operaciones policiales y 1.450 detenidos. En breve comenzará la segunda fase del plan, que destacará por aumentar la presión sobre los clientes de servicios de prostitución “hasta hacerla insoportable”. La Ley de Seguridad Ciudadana permitirá a los policías sancionar administrativamente a los clientes que soliciten en las proximidades de lugares frecuentados por menores, como colegios o parques infantiles. También se multará a quienes reclamen estos servicios en las carreteras. Al margen del plan, la UCRIF ha detectado que las mafias nigerianas son en este momento las más peligrosas, por la violencia e intimidación que generan hacia las mujeres, “el vudú les ayuda mucho”; tanto por la estructura que poseen, capaces de captar a las chicas en Nigeria, transportarlas por medio África hasta Marruecos, pasarlas a España y controlarlas en nuestro país para que ejerzan la prostitución. De hecho, la Audiencia Provincial de Madrid acaba de dictar una sentencia pionera contra una red nigeriana que traía chicas a nuestro país bajo la amenaza del vudú: Les quitaban pelo, les cortaban vello púbico y les arrancaban uñas para realizar con todo ello un rito que ataba emocionalmente a las chicas con la organización. La Audiencia ha condenado a dos mujeres, dos hermanas, a 18 años de prisión, las encargadas de controlar a las chicas en Madrid. Lo pionero de esta sentencia es que además de la condena por prostitución coactiva también se las considera culpables de inmigración ilegal, lo que abre el camino para que las condenas a estas mafias sean mucho mayores y se castigue no solo la explotación, sino también la infraestructura que trae estas víctimas a España. De hecho, agentes de la Policía Nacional han viajado recientemente a Nigeria para colaborar con EEUU e Israel para ayudar en los secuestros de niñas perpetrados por el grupo terrorista Boko Haram. Los policías españoles han enseñado a sus colegas extranjeros las rutas más frecuentes utilizadas por las redes de trata de seres humanos. El objetivo era que las niñas secuestradas por los terroristas acabaran en los esclavistas, y que estos las llevaran a Europa a prostituirse. De momento no se ha detectado ningún caso. La ruta dura y la ruta cara José Nieto explica que las mafias nigerianas utilizan dos rutas para llegar a España; la dura y la cara. La primera supone un infierno para las chicas. Pueden tardar entre 7 meses y año y medio en llegar a España. Deben cruzar zonas controladas por grupos ‘yihadistas’ y compartir rutas que utilizan los narcotraficantes de cocaína y los traficantes de armas. Zonas controladas que requieren un peaje para pasar. A falta de dinero, solo pueden ofrecer sexo. Ya empiezan a ser por el camino. “Por eso ya es normal ver en las pateras que cruzan el Estrecho a mujeres embarazadas o con niños pequeños”, señala Nieto. Una importante parada en el camino Tamanrasse, ciudad del sur de Argelia, “donde confluyen varias rutas”. Ahí el camino se bifurca para Libia (para saltar a Italia) o para Marruecos (para saltar a España). En Marruecos las mujeres nigerianas también trabajan prostituyéndose para conseguir dinero o incluso para quedarse embarazadas. “Las mujeres embarazadas o con hijos pequeños no son expulsadas. Si llegan a nuestro país en patera, pasan a ser atendidas por ONG. Entonces no es difícil para las redes que las captaron en su país de origen recurrir a la amenaza del vudú y hacer que dejen la ONG para empezar a prostituirse. Generalmente empiezan en el sur de Andalucía”. La otra ruta, la cara, supone que la organización las lleva en avión de Lagos (Nigeria) a Casablanca, una especie de ‘Bruselas’ marroquí. Marruecos no exige visado. Luego las mafias les proporcionan documentación falsa no para volar a aeropuertos españoles, donde el control es mayor, sino para viajar a países de Europa del Este que pertenecen a la UE. Luego, con la libertad de las fronteras europeas, bajan a España. Entonces las chicas, hayan llegado a través de una ruta u otra, saben que tienen que empezar a saldar una deuda media de 50.000 euros con la mafia. Empieza su calvario en nuestro país. La red de ‘Mister Bush’ elegía la ruta cara, en avión. Una vez en Madrid, recluía a las chicas en pisos y les quitaba la documentación. Ahora pertenecían a ‘Mister Bush’. Si el vudú no era suficiente, las palizas les recordaba la deuda contraída con la organización. Las chicas de ‘Mister Bush’, controladas en todo momento, solían solicitar asilo político en Madrid, ya que el Gobierno español concede un permiso provisional de residencia de seis meses mientras se resuelve su expediente. Seis meses que permite una regularización temporal que evita contratiempos. Luego las chicas, en grupos pequeños, eran distribuidas por locales de alterne o en pisos. Nuevamente el vudú y el dolor físico hacían el resto. Controladas por ‘mamis’, su deuda difícilmente baja, ya que las mafias van sumando castigos y nuevos gastos (ropa, alquileres, preservativos…) para que la chica siga siendo esclava hasta que ‘Mister Bush’ decida. Su red colocó a las chicas en Madrid, Córdoba, Málaga, Tarragona, A Coruña e incluso Suiza, una red que llevaba 16 años engañando y explotando a nigerianas. Si tienen niños, es mucho peor. En el argot policial se llaman ‘niños ancla’, ya que al ser retenidos por la organización, la madre se ve obligada a seguir fielmente las instrucciones del grupo. Rumanas: de grandes redes al ‘lover boy’ En los dos años que ha durado la primera fase del plan, Policía Nacional y Guardia Civil han inspeccionado 2.900 lugares donde se ejercía la prostitución. Un alto porcentaje de mujeres son inmigrantes, sobre todo rumanas, chinas, brasileñas y nigerianas. Por su proximidad geográfica a España y porque Rumanía pertenece a la Unión Europa, las rumanas encabezan el ranking. Con el paso del tiempo las redes rumanas han ido cambiando de fisionomía. Antes de 2007 (cuando el país no pertenecía a la UE), las chicas llegaban a España gracias a las grandes redes que tenían infraestructura y documentación falsa para ello. Era la época en la que Ioan Clamparu, alias ‘cabeza de cerdo’ se instaló en España, convirtiéndose en el gran proxeneta de nuestro país, donde se hizo con un harén de esclavas de más de 600 mujeres. La violencia era su manual (en el juicio contra él una chica le acusó de descuartizar a otra) y no consentía embarazos. Las que se quedaban debían abortar. Cayó en septiembre de 2011 y fue condenado a 30 años de prisión. Sus herederos intentaron rehacer el ‘imperio’ en España, pero la Policía les detuvo en febrero de este año. ‘Cabeza de cerdo’ es tan peligroso que cada cierto tiempo es cambiado de prisión (ahora está en una gallega) para que no pueda ‘comprar’ a funcionarios o crear pequeñas estructuras mafiosas dentro de la cárcel. También se han detectado en nuestro país redes búlgaras y rusas de explotación sexual. El perfil que más predomina entre la víctimas es el de chica rumana, de 23 a 27 años Detrás de una rumana siempre hay un proxeneta, señalan desde la UCRIF. La verdad es que el perfil que más se repite entre las víctimas de la explotación sexual en España es la de una mujer de nacionalidad rumana, de 23 a 27 años. De una manera u otra, las chicas rumanas siempre son controladas. Ya sea por grandes organizaciones o por lo que se ha bautizado como ‘lover boy’. En abril de este año, la denuncia de una madre desde Rumanía permitió a la Policía Nacional desarticular una red rumana que obligaba a siete compatriotas a prostituirse en un local de alterne de Tarazona de la Mancha (Albacete). Una de las víctimas tenía incluso una niña de seis meses. Engañadas con un trabajo falso en España, eran forzadas a estar con clientes mediante palizas. Todo el dinero que conseguían se lo quedaba la organización (hubo seis detenidos). Las chicas eran además obligadas a transportar pequeñas cantidades de droga en sus vaginas. “Estos grupos organizados siguen actuando en nuestro país, pero también se está produciendo el fenómeno de hombres rumanos que engañan a amigas o novias con falsas ofertas de trabajo en España y luego las ponen a prostituirse, ‘el lover boy’. Un chico controlando a una chica, o dos a lo sumo”, explica Nieto. En marzo, la Policía detenía a un hombre que obligaba a una joven rumana, a la que había dejado embarazada, a ejercer la prostitución en el polígono Marconi de Madrid. En enero, dos hermanos rumanos eran detenidos también en Madrid por forzar a prostituirse a la novia de uno de ellos en el polígono Marconi. La amenazaban con quemaduras de cigarrillos y la castigaban sin comer. En febrero, la Policía detenía en Málaga a otro rumano que trajo a una chica compatriota, discapacitada psíquica, con la promesa de trabajar como empleada del hogar. La prostituía en un local. Nuevo fase del plan contra la trata La primera fase del Plan contra la Trata (2013-2015) ha permitido el incremento de operaciones policiales y la colaboración ciudadana a la hora de denunciar casos de explotación. Se puede denunciar a través de un teléfono gratuito, el 900.10.50.90, atendido las 24 horas por policías especializados, o a través del correo electrónico trata@policia.es. Ambos medios preservan la confidencialidad de sus usuarios. Además, este plan creó también un espacio propio dentro de la página web oficial de la Policía Nacional: www.policia.es/trata , que sirve de canal adicional de información sobre este delito. Este jueves 14 de mayo la Policía lanzó la segunda fase del plan con el lema “Con la trata, no hay trato. Denúncialo”. Interior va a poner en marcha la mayor campaña de concienciación en redes sociales y medios de comunicación contra esta lacra. Además, como gran novedad, y en virtud de un acuerdo de colaboración entre la Policía Nacional y Google, cuando un internauta introduzca términos de servicios sexuales, le aparecerá destacado en el buscador un mensaje de la Policía, que alertará contra la trata de personas.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2457810/0/prostitucion-espana/plan-trata-explotacion/policia-mafias-nigerianas/#xtor=AD-15&xts=467263

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