China y el fenómeno de la prostitución 2.0

TRABAJADORAS DEL SEXO A TIEMPO PARCIAL

China y el fenómeno de la prostitución 2.0

Donghua es una estudiante de enfermería que, cuando cae la tarde, se convierte en prostituta. Forma parte de una nueva generación de trabajadoras del sexo que crece sin freno en China
Foto: Una prostituta charla con un hombre a las puertas de un hotel del distrito de Geylang, en Singapur. (Reuters)
Una prostituta charla con un hombre a las puertas de un hotel del distrito de Geylang, en Singapur. (Reuters)

Donghua tiene prisa. Esta estudiante de enfermería, de 21 años, ha recibido un mensaje en el móvil y debe volver a casa, en plena hora punta de Pekín, arreglarse y esperar a su cliente. La joven, procedente de la provincia de Sichuan, en el centro de China, estudia por las mañanas y cuando cae la tarde se convierte en prostituta; forma parte de una nueva generación de trabajadoras del sexo que, atraídas por las facilidades de las nuevas tecnologías y por el dinero rápido han decidido dedicarse, al menos a tiempo parcial, al oficio más viejo del mundo.

[Fotos: Así es la prostitución en Dongguan, China]

¿Por qué lo hago? Con lo que gano trabajando unas horas a la semana me pago lo que quiero. Puedo vivir sola y tener dinero para comprarme lo que me apetezca. Es muy fácil”, asegura Donghua a El Confidencial.

La aparente facilidad con la que crece el número de nuevas prostitutas en el país contrasta con una legislación que castiga, de forma cada vez más dura, los delitos relacionados con esta práctica. En China, la prostitución no fue tipificada como delito hasta finales de la década de los 80, cuando “vender sexo” o “tener relaciones ilícitas con una prostituta” aparecieron en las regulaciones provinciales, aunque no en el Código Penal de la República Popular China de 1979, vigente en aquel momento.

A principios de los años 90, la compra y venta de sexo quedó expresamente prohibida y, en posteriores revisiones, se añadieron las penas a cumplir por los infractores, cuyos delitos, normalmente regulados por el Derecho Administrativo, pueden incluso acarrear la pena de muerte en los casos de redes organizadas o prostitución asociada a otros crímenes.

Las marchas de la vergüenza

Más allá de las penas impuestas, la prostitución en China se hizo tristemente famosa con las llamadas “marchas de la vergüenza”, en las cuales la policía hacia desfilar a las sospechosas por las calles para, según afirmaban, “disuadir a otros de seguir el mismo camino”, una práctica que fue prohibida por el Ejecutivo en 2010.

Esta persecución ha dejado casos como el ocurrido en Pekín en 2012, cuando más de un centenar de personas, entre prostitutas y clientes, fueron detenidas y condenadas a penas de cárcel en la considerada como la mayor operación contra la prostitución en el país. A finales del pasado año, una operación conjunta en cuatro provincias desmantelaba otra red que, además de los servicios sexuales, ofrecía “amamantar” al cliente con mujeres en período de lactancia.

Prostitutas buscan clientes en un centro comercial dentro de un hotel de Macao (Reuters).
Prostitutas buscan clientes en un centro comercial dentro de un hotel de Macao (Reuters).

Los golpes, a pequeña o gran escala, que ha sufrido la prostitución en China han llevado a muchas de las trabajadoras “tradicionales” a dejar las casas de masajes y karaokes para trasladarse a un entorno, en teoría, más seguro, las redes sociales. “Llegué a Pekín en 2013 y comencé a trabajar como masajista, pero el sueldo no era suficiente para vivir y mantener a mi hijo en Wuhan (ciudad del sur de China). Comencé a ofrecer otros servicios a los clientes pero vivía con miedo a que alguien me delatara, así que el año pasado dejé el trabajo y ahora hago lo mismo pero en casa y contactando con los hombres a través del móvil”, comenta a este diario Jingfei, de 29 años.

El gran número de redes sociales disponibles, la igualmente numerosa demanda de estos servicios y la incapacidad de las autoridades y las compañías de controlar todos y cada uno de los perfiles han hecho que la prostitución 2.0 crezca de manera exponencial.

“Estoy registrada en seis redes sociales y, aunque no podemos emplear términos muy explícitos, es fácil saber dónde buscar. Alguna vez me han cerrado alguna de las cuentas, pero es sencillo abrir una nueva. Las redes sociales son muy cómodas; negocias el precio, lo que haces y no haces y cuándo hacerlo. Ellos saben lo que quieren y yo lo que estoy dispuesta a darles”, afirma Donghua.

A pesar de la confianza de Donghua, compartida por muchas de las que, como ella, utilizan este medio para captar clientes, las fuerzas de seguridad, junto con las desarrolladoras de los software, intentan estrechar el cerco en torno a este fenómeno. En junio del año pasado, el Ejecutivo, en colaboración con el gigante tecnológico Tencent, cerró 20 millones de cuentas relacionadas con la prostitución en Wechat, la aplicación de mensajería más popular del país. Esta campaña, que persigue, según el Gobierno, “un internet sano”, extendió su campo de acción a Hong Kong y Macao, donde más de 200 personas fueron detenidas por organizar “grupos de prostitución” en la citada red social.

Imagen de una redada contra la prostitución en Dongguan (Reuters).
Imagen de una redada contra la prostitución en Dongguan (Reuters).

“Los grupos de prostitución son aquellos en los que varios hombres van invitando a prostitutas. Si alguno se queja, se la expulsa del grupo. Son entornos cerrados en los que se negocian precios, se presenta a nuevos miembros… y son muy complicados de controlar ya que sin una orden de las autoridades no podemos acceder a las conversaciones, por lo que si no hay una denuncia o una filtración, pueden pasar meses o años antes de que se descubra”, reconocen a El Confidencial desde Yujian, otra de las redes sociales chinas utilizadas para llevar a cabo este tipo de prácticas.

A pesar de las aparentes ventajas que las redes sociales ofrecen, también puede haber problemas. “Normalmente no hay, pero a veces hay clientes que no quieren pagar, que intentan salirse de lo acordado… En esos casos hay que evitar la confrontación ya que no tenemos a nadie que nos defienda, aunque es cierto que casi nunca ocurre”, asegura Donghua.

Ye Haiyan, activista reconocida, entre otras cosas, por su defensa de los derechos de las prostitutas en China, asegura que el número supera los cinco millones. Con el tema de la legalización aparcado pese a las presiones de diferentes ONG y de varios analistas del país asiático, la lucha entre las autoridades y las nuevas formas de prostitución parece que continuará.

“Les doy lo que quieren y me dan lo que quiero. Si todos estamos de acuerdo, ¿qué problema hay?”, concluye Donghua. Acaba de cerrar una última cita para esa noche.

http://www.elconfidencial.com/mundo/2015-06-18/china-y-el-fenomeno-de-la-prostitucion-2-0_890356/

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Samanta Villar: “Si algún día me va mal, me prostituiré”

SAMANTA VILLAR / ESCRITORA

“Si algún día me va mal, me prostituiré”

CTXT entrevista a la periodista Samanta Villar, que publica ‘Nadie avisa a una puta’ en la editorial independiente Libros del K.O.
DAVID GRANDA

<p>La periodista, Samanta Villar.</p>

La periodista, Samanta Villar.

LAFOTOGRÀFICA

17 DE JUNIO DE 2015

No lo duda: podría dedicarse a la prostitución. Lo dice con los ojos azules de Elizabeth Taylor y las ganas de polémica de Edna Buchanan, la mítica corresponsal de sucesos americana. Samanta Villar (Barcelona, 1975) se pone en la acera de las prostitutas para subrayar la idea que acompaña su primer libro, la necesidad de normalizar el oficio.

En Nadie avisa a una puta (Libros del K.O.) desinfecta de estereotipos groseros la cultura subterránea de la prostitución. Lo hace en un ejemplo de periodismo narrativo muy alejado del docudrama televisivo a tiempo real. En cada una de las historias de siete prostitutas hay un inteligente distanciamiento donde su voz no es un selfie de cámara sino el testigo de primera mano que vertebra el relato.

Así aparecen la joven que rota por pisos de citas en donde nunca entra la luz, la anciana del barrio chino de Barcelona que aún ejerce porque la administración no reconoce su trabajo o la emigrante nigeriana capturada por las redes de trata de personas. También la escort especializada en personas con discapacidad que defiende su profesión y que lamenta, como cuando falleció uno de sus clientes con los que sumaba casi 800 encuentros, que nadie avisa a una puta.

La entrevista tiene lugar en un café de La Latina. Samanta Villar viene de grabar un reportaje de la nueva temporada de Conexión Samanta, que se estrenará en septiembre. Llueve en Madrid.

¿Has avisado ya a la puta de que publicas su historia?

(Risas) Sí, claro, además es la única que aparece con su nombre real. Pidió que no saliera su apellido, pero es bastante conocida.

Es Montse Neira –prostituta, activista, politóloga–, ¿por qué no quiso mostrar su apellido?

Cuando empecé a preparar el libro, hace cinco años, Montse no estaba tan afianzada en su idea de proyectarse públicamente como ahora. Es que no es fácil, ¿eh? Hay mucha lucha detrás.

“Este es el primer libro que escribe en su vida”, se lee en la cubierta. Parece una sentencia epitáfica.

Es verdad, muy solemne, como si fueran a venir 25 más. 

¿A tus editores en Libros del K.O., que siguen una línea muy independiente de literatura de no ficción, les preocupa cómo se va a reaccionar ante una figura mediática, televisiva, en su catálogo?

A mí me preocupa más lo que les pueda pasar a ellos que lo que me pueda pasar a mí por haber publicado en una editorial indie. Cuando rechacé la oferta de una casa importante y me puse en contacto con ellos lo hice por dos motivos: porque admiro su trabajo y porque ellos, precisamente, lo primero que me dijeron fue: “Nosotros no publicamos estrellas porque sean estrellas”. Y esto me gustó. Me propusieron un trabajo de edición con el que he aprendido mucho. Una editorial más grande perseguiría más el tirón comercial del nombre, que si sales en la tele… Sí que es verdad que tengo miedo a que gente muy fiel a Libros del K.O. diga Ahora estos tíos se han vendido y publican una mierda de esta chica que hace esos reportajes en televisión.

Pero no dudaron cuando leyeron el libro.

Fue lo que me convenció de que iba por el buen camino. Sí que es verdad que tenemos prejuicios. También es una prevención. ¿Nos va a contaminar esto la marca? Hay muchos autores mediáticos que les publican cualquier cosa porque son mediáticos.

¿Pensaste en prostituirte?

Cuando hacíamos 21 días uno de los temas que enseguida nos planteamos fue el de la prostitución. Éramos muy puristas, la vivencia tenía que ser una vivencia real. No puedes vestirte como una prostituta pero no prostituirte. Ese no es el pacto con el espectador. Sin embargo, no me lo llegué a plantear porque el estigma tiene mucho peso. Conociendo este mundo como lo he conocido y una vez que lo he desmitificado –he visto clientes bastante normales y relaciones muy dignas y humanas y exquisitas: esto es, que me podría sentir cómoda–, sigo rechazando esa posibilidad por un estigma que me habría obligado a justificarme el resto de mi vida profesional. Pero te digo una cosa, si algún día me van mal las cosas en la vida, yo sé que tengo esas habilidades sexuales y que con eso me puedo ganar la vida. Y lo defenderé a muerte.

¿Pero para escribir el libro era necesario ejercer la prostitución?

Sí que tiene sentido periodístico hacer un gonzo. Es un punto de vista único. Esa vivencia solo la tienen ellas. He recreado situaciones por lo que ellas me han descrito, pero cuando eres tú quien lo hace, lo que voy a contar tiene otros matices. ¿En una corrida de toros te interesa el punto de vista del toro?

En el libro hablan las prostitutas. Después de leerlo, ¿los abolicionistas seguirán pensando que la prostitución debería desaparecer? ¿Los regulacionistas seguirán pensando que la prostitución debería reglamentarse?

Sin duda. Los abolicionistas, por ejemplo, ya conocen estas historias. No parten de la ignorancia. Las que llegan desde el feminismo consideran que aunque tú quieras hacer este trabajo de forma voluntaria, te estás sumando al concepto patriarcal de sumisión.

También es la manera de dinamitar ese patriarcado: mi sexualidad es mía.

Claro. Si tu ves el mundo como un sistema de sumisión y consideras que todo el género femenino está sumiso, pues no entiendes que una mujer se empodere y domine la escena sexual y elija a sus clientes. Para una abolicionista eso será una ilusión de empoderamiento porque en el fondo estarás contribuyendo a ese sistema patriarcal.

Resulta curiosa esta coalición entre conservadores religiosos y algunos sectores del feminismo.

Creo que las feministas radicales deben de sentirse muy incómodas cuando coinciden con las ultracatólicas en esto. 

¿Y las prostitutas qué opinan? Porque muchas también rechazan la legalización.

Tienen más cara que espalda. Yo muchas veces se lo digo. “¿Tendrías que pagar impuestos?”, me responden muchas de ellas; “¿sí?, entonces prefiero que no se legalice. ¿Que el Estado sea mi chulo? No, gracias”. 

Una juez se dio de alta como prostituta en la Seguridad Social para demostrar que el proceso para legalizar la prostitución existe.

Sí, el problema es que la inmensa mayoría se ahorra los impuestos. ¿Tú sabes lo que es ganar tres mil euros al mes libres de impuestos?

La ONU afirma que una de cada siete mujeres de las que trabajan en la prostitución es víctima de las redes de trata de personas. El libro sigue ese esquema: siete capítulos y uno de ellos describe la trata de mujeres. Esas estadísticas son globales, ¿se mantienen también en España?

Es imposible saberlo. No hay un censo regulado y las cifras son muy dispares. Todo es muy opaco. Incluso el INE, que ha incluido el sector de la prostitución para calcular el PIB, trabaja con números ficticios. A mí me contaban las prostitutas que las llamaban para preguntarles cuánto ingresaban al mes. Todas declaraban la cuarta parte de lo que ingresan, por si acaso. No vaya a ser que si daban cifras altas, tres o cuatro mil euros, les pasaba factura. 

La economía sumergida debe ser enorme.

Lo más desconocido son los pisos. Quizá se sepa dónde se encuentra uno por el botón rojo del portero automático, pero no lo que se mueve dentro. Sin orden judicial no puede entrar la policía. Y solo bajo sospecha de un delito flagrante, lo que no suele ocurrir. El gran proxenetismo se da en los pisos, donde la tarifa se reparte al 50 por ciento entre la prostituta y el proxeneta, que normalmente es una ex prostituta. El gran problema está ahí y nadie habla de eso. Los clubes están tan a la vista que no se pueden permitir el riesgo. Los dueños saben que no pueden cobrar el servicio sexual. Saben que irían directamente a la cárcel.

Hay una marcada ambigüedad legal en torno al proxenetismo.

Sí, una inseguridad jurídica tremenda. El dueño de un prostíbulo sabe que no puede cobrar de una prostituta, por lo tanto no la puede contratar ni pagar su Seguridad Social. Muchas prostitutas, cuando se enfadan con el dueño de un club o tienen un problema, les denuncian en magistratura. Trabajaban para él y han sido despedidas sin finiquito ni nada, denuncian. Las sentencias han acabado diferenciando la actividad de prostitución de la de alterne (unaalternadora es la que capta clientes para que consuman copas, como una relaciones públicas: su trabajo sí que tiene que estar cubierto por la Seguridad Social). Pero no me extrañaría que alguna vez un empresario contrate a las chicas como relaciones públicas y acabe en la cárcel por proxeneta.

¿Qué va a pasar en Barcelona con la prostitución? Ada Colau se ha mostrado cercana a la Asamblea de Activistas Pro-Derechos sobre el Trabajo Sexual de Cataluña.

Yo no soy optimista. Animé a las prostitutas que conozco a que se unieran a Barcelona en Comú desde que se gestó la plataforma, desde Guanyem, para que se escucharan sus reivindicaciones ya en el origen. La experiencia no ha sido buena. A alguna de las prostitutas le han pedido que no siga yendo a las charlas de la plataforma porque “tienen un debate interno que está por solucionar”. Como los círculos de género no se ponen de acuerdo –que si el feminismo es esto o lo otro–, las han vuelto a excluir. Estoy muy defraudada.

Describes las rutinas de un club, la cotidianidad de un apartamento. ¿Salías de allí con sensación de alivio?

No, mi perspectiva es diferente. Si me quedo es porque cada día se me ocurren ideas nuevas, tengo nuevas experiencias, la vivencia se enriquece. Y cuando tienes una alternativa todo cambia. 

El ciclo de muchas prostitutas en un club es curiosamente de 21 días. Lo tuviste en bandeja.

(Risas) Tengo la intuición, sin fundamento alguno, de que el 21 es un número cabalístico. Responde al ciclo menstrual de las prostitutas. También está el asunto de las rotaciones. Muchos clubes quieren cambiar de chicas continuamente para tener nuevo género. Y a ellas les parece bien este sistema. Cuando una es nueva en un sitio, trabaja más. La clientela busca la novedad. 

¿La plena regularización ayudaría a mitigar el estigma?

Qué duda cabe. Uno de los títulos que barajaba para el libro era De profesión, puta. Pero son varios flancos. Uno es el legal, pero el más importante es el mediático. Cuanto más conozcamos la normalidad de sus vidas, más fácil será normalizar su situación.

Los medios de comunicación tienden a mezclar prostitución y trata de mujeres.

Es un problema. Está ligado porque es la misma actividad, pero seguir uniéndolos solo cimienta la confusión. Cuando hablamos de industria textil no lo emparejamos con la esclavitud de un taller de chinos en Badalona. Con la prostitución no ocurre lo mismo. La única presencia mediática de la prostitución es en el contexto de la explotación sexual. La prostitución voluntaria se cubre con pinceladas anecdóticas. De vez en cuando se leen historias como la de la prostituta que estudia una carrera universitaria… ¡Pues claro! Como cualquier otra mujer.

La antropóloga Dolores Juliano destaca que la prostitución es el único trabajo que no se considera una estrategia de supervivencia. Tú puedes ser temporera y estar mal pagada y será una estrategia de supervivencia hasta que encuentres algo mejor. En cambio, con la prostitución nunca se maneja la misma interpretación.

Retratas con crudeza la trata de esclavas sexuales en la historia de la emigrante nigeriana.

Lo que más me duele de ese episodio es que ella, voluntariamente, porque no le queda más remedio, ya con papeles en regla, tiene que volver a la prostitución. Esa es la gran derrota. Ella intenta permanentemente salir de allí. A pesar de la explotación, de la violación y del secuestro, cuando consigue salir de todo eso se queda sin trabajo por la crisis y tiene que volver a la calle para subsistir. Deberíamos tener un sistema que protegiera a las mujeres que no quieren prostituirse, a aquellas que se ven obligadas a hacerlo por razones económicas. Yo creo que la prostitución no es para todas las mujeres. Es muy duro. Tienes que estar preparada psicológicamente y que te guste el sexo.

Para luchar contra la trata de mujeres, ¿no se debería incidir en la regularización de las prostitutas al mismo tiempo que se penaliza a los clientes que tratan con prostitutas sin papeles?

Si se regulasen los prostíbulos tendrían unos controles administrativos que garantizarían al cliente que en el local no hay explotación sexual. Pero luego está el estigma: imagínate que se expiden licencias de prostituta. El problema es que muchas de ellas no quieren que conste en su vida laboral. Simplemente lo consideran una estrategia de supervivencia y no quieren que deje huella. Tenemos que acabar con el estigma. A veces me dan explicaciones contradictorias y yo lo explico por el estigma.

-“Yo quiero dejar este trabajo”, me cuentan.

-“¿Y por qué no lo dejas”, les pregunto.

-“Porque si me voy de camarera cobro 30€ al día y con esto cobro 30€ en media hora”. Entonces no debe de estar tan mal. Hay un ejercicio de cálculo por su parte.

-“¿Por qué lo quieres dejar, entonces, por los clientes?”

-“No, si los clientes son majos”, me responden.

Lo quieren dejar porque viven en la clandestinidad. No lo pueden compartir ni sentirse orgullosas de su trabajo. Viven en un continuo rechazo social. 

¿Cómo lo lleva Brenda, la escort de lujo que gana 2.000€ en una noche en Madrid?

A escondidas. Ella, que es una tía que lo disfruta a lo bestia, que es puro sexo, que flirtea hasta con los vecinos de mesa en un restaurante, que le encanta su trabajo, ella, Brenda, lo lleva en secreto. Se metió porque tenía amigas que conocían el mundillo, vio que se ganaba muchísimo dinero y lo hizo sin obligación alguna. ¿Por qué lo lleva en secreto? Por la presión social.

Si la prostitución fuera una profesión mayoritariamente masculina, ¿estaría regularizada?

Seguro. Y no habría estigma. La prueba está en los gigolós.

¿De qué va a tratar tu próximo libro?

Me gustaría escribir uno sobre el tráfico de speed. Con la crisis ha subido mogollón su consumo, que es más barato. Pero es solo una idea muy loca porque tengo un contacto que es narco de speed y debería contar su vida. Veremos. Si me ha costado este cinco años de trabajo, no sé lo que me puede suponer otro.

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Los principales secretos sexuales que las mujeres ocultan a los hombres

Si los expertos en relaciones de pareja insisten en la importancia de hablar por algo será. Mientras ellas se callen sus deseos y fantasías ocultas, a ellos les costará entender qué es lo que necesitan
Foto: No son para tanto, de verdad. Aprende a hablar con tu pareja y disfrutarás más de tu relación y del sexo. (iStock)
No son para tanto, de verdad. Aprende a hablar con tu pareja y disfrutarás más de tu relación y del sexo.

Aunque suene a tópico anticuado, en la mayor parte de los casos los hombres y las mujeres piensan de manera diferente sobre el sexo. No siempre les excitan las mismas cosas, ni todas las posturas son igual de placenteras para ambos ni alcanzan los orgasmos a la misma velocidad (de hecho ellas apenas lo consiguen 6 de cada 10 veces).

Es más, según diferentes estudios científicos ni siquiera coinciden en la hora a la que más les apetece mantener relaciones: ellos prefieren por las mañanas, en la franja de 6 a 9 es cuando tienen las hormonas sexuales más disparadas, mientras que la libido femenina alcanza su máximo apogeo por la noche. Pero no hay problema: siempre nos quedará la siesta, la mejor hora para hacer el amor (y la más propicia para ser infiel) según contaba a El Confidencial la doctora Francisca Molero, vicepresidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología.

Ya sea por tapujos socialmente interiorizados, por mera vergüenza o porque vean conveniente satisfacer a sus hombres en la cama, las mujeres suelen ceder bastante a las necesidades de sus parejas y son muchas las que ven frustradas sus fantasías sexuales por no verbalizar sus verdaderos deseos. Mientras deciden compartirlos con sus parejas, Trina Boice recoge en NewsOkalgunos de los secretos que, en su opinión, las mujeres se callan y podrían animar las relaciones sexuales. Tranquilidad, son mucho más sencillos y banales de lo que podríamos imaginar.

No es tanto tener un tipo como este haciendo el desayuno como que lo preparen ellos (aunque está claro que este físico ayuda). (iStock)
No es tanto tener un tipo como este haciendo el desayuno como que lo preparen ellos (aunque está claro que este físico ayuda). (iStock)

1. El papel del pornochacho

En opinión de Boice, lo primero que los hombres deberían aprender es que los juegos sexuales comienzan mucho antes de llegar al dormitorio, incluso mientras hacéis tareas tan sencillas como fregar los platos antes de iros a la cama. “Es uno de los misterios más desconocidos sobre las mujeres: no hay nada más sexy para una madre exhausta que ver a su marido cambiando los pañales”, asegura la autora de más de 20 libros relacionados con la vida familiar, el matrimonio y la educación de los hijos.

En su opinión, el hecho de que el hombre participe activamente en el mantenimiento de la casa sin que la mujer tenga que pedírselo es un deseo que enciende la pasión femenina (‘¡Oh sí! ¡Baja la basura cariño!’).

Esta creencia puede estar bastante más relacionada con el hecho de que les guste sentirse mimadas, compartir responsabilidades con sus parejas y no sentirse unas esclavas. Por mucho que 50 sombras de Grey haya podido influir en las preferencias y apetencias sexuales femeninas, no es lo mismo estar sometida en la cama –que, normalmente, se entiende como un juego– que a las tareas del hogar.

2. La importancia de ponerse a tono

Aunque en sus fantasías sexuales las mujeres se planteen practicar sexo improvisado con un completo desconocido, en la vida real los comúnmente conocidos como ‘aquí te pillo, aquí te mato’ no suelen triunfar tanto. Los estreses del día a día, la intensa jornada laboral o los quehaceres hogareños –especialmente cuando hay niños de por medio– dificultan esos encuentros sexuales fugaces y hacen que el momento del coito sea casi más planeado que otra cosa. Esta presión obliga a que muchas mujeres necesiten alicientes para meterse en situación como encender unas velas, un poco de música suave, un masaje erótico o unos susurros sensuales para animarse. “A las mujeres generalmente les gusta el sexo porque les hace sentir una conexión más cercana a sus maridos. Los hombres simplemente porque es sexo”, opina la autora, que defiende que ellas buscan una experiencia amorosa mientras que para ellos es una liberación física.

No hay nada más sexy para una madre exhausta que ver a su marido cambiando los pañales

Sin embargo, generalizar en estos casos es bastante arriesgado: ni para todos los hombres el sexo es solo una necesidad biológica ni todas las mujeres necesitan retozar con su príncipe azul. Lo que sí está claro es que hay una sencillísima pauta para mejorar las relaciones sexuales que ciertamente pocas féminas solicitan a sus amantes: cuidar los preliminares. Son muchos los sexólogos que defienden que son más importantes que el acto sexual en sí ya que ayudan a excitar a la otra parte, mejorar la lubricación, hacer que el sexo sea menos doloroso y que resulte más fácil alcanzar el orgasmo.

3. Mejor las luces apagadas

“Los hombres se sienten atraídos por las formas femeninas. Son muy visuales y quieren ver a la mujer desnuda”, comenta Boice. El problema es que muchas féminas aseguran que preferirían hacerlo en la oscuridad porque no se sienten a gusto con su cuerpo, pero no lo van a decir.

Las clásicas quejas de ‘jo, estoy súper gorda’ no se llevan al dormitorio para evitar que el hombre se fije en lo que ella pueda considerar un defecto físicopoco sexy –desde celulitis hasta vello púbico en exceso pasando por las cartucheras o el tamaño y caída de sus pechos– y se corte la pasión. El problema es que para ellas esas imperfecciones siguen ahí y no se sienten lo suficientemente atractivas como para disfrutar en la cama si ellos pueden verlas.

La autora recomienda a los hombres que digan a sus mujeres lo sexys que son, por ejemplo, regalándolas de vez algo de lencería o un vestido atrevido que pueda resaltar sus mejores atributos. No hará falta hablar del tema de los complejos abiertamente y será una forma discreta de incentivar que ella se sienta atractiva en la cama.

Cuando la veas rara y te preguntes '¿en qué estará pensando?', puede ser que en alguna de estas cosas. O no. (iStock)
Cuando la veas rara y te preguntes ‘¿en qué estará pensando?’, puede ser que en alguna de estas cosas. O no. (iStock)

4. Odian el sexo por compromiso

“Los hombres a menudo disfrutan más del sexo que las mujeres”, explica Boice: “Es un hecho triste y frustrante, pero, anatómicamente hablando, los hombres están diseñados para alcanzar los orgasmos con más facilidad”. Para ellas requiere más esfuerzo mental y físico. De hecho, los nervios y la tensión incluso pueden hacer que sea doloroso, cosa que rara vez le ocurre a un hombre.

“Emocionalmente hablando”, continua la experta, “las mujeres tienden a pensar en la posibilidad de quedarse embarazadas antes y después de cada acto. Toda su vida puede verse alterada por un solo encuentro, y lo saben”. Esto hace que se preocupen por tomar medidas anticonceptivas (incluso a diario) que, en ocasiones, puede influir en que se sientan inapetentes.

Sin embargo, pese a que puedan no tener ganas y prefieran echarse a dormir que practicar sexo, muchas acaban cediendo como “regalo de amor hacia sus parejas”. “Su falta de pasión o que no lleguen al orgasmo no significa que no te quiera”, opina Boice, quien recomienda no ser codicioso pidiendo sexo para que sean ellas mismas quienes lo demanden.

5. Los piropos nunca sobran

El mencionado truco del ‘estoy gorda’ que suele buscar un ‘qué va, cari, no digas tonterías’ como réplica, es de los más usados por las mujeres para conseguir que sus parejas les recuerden lo guapas que son o lo mucho que les gustan respecto a otras mujeres. O sí, también puede ser que hayan engordado unos kilos en los últimos meses y te estén pidiendo sinceridad. Deja de mentir, aunque coméntalo con tacto y sacando el lado positivo: ‘es que antes estabas demasiado delgada’.

Es un hecho triste y frustrante, pero, anatómicamente hablando, los hombres están diseñados para alcanzar los orgasmos con más facilidad

Ahora que, como comenta la autora, también es cierto que las mujeres suelen criticar a los hombres que solo alaban el físico de las féminas como si no les importase nada más. Una de cal y otra de arena. Que quede claro también que es atractiva por su forma de ser y recuerda comentarle gracias a qué rasgos de su personalidad te enamoraste de ella.

Boice compara este refuerzo positivo con cuando al escuchar el jingle de un anuncio se nos pega y no podemos dejar de cantar la melodía: “El poder de la sugestión nos puede afectar cuando viene de una fuente que realmente no nos importa, imaginen lo mucho que nos puede influir si estos mensajes repetitivos los dice alguien a quien queremos”.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-06-15/los-principales-secretos-sexuales-que-las-mujeres-ocultan-a-los-hombres_878007/

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Detenido el encargado de un local por favorecer la prostitución

Prostitución en Castellón

  • Ninguna de las once mujeres presentes en la sala tenía contrato de trabajo

La Policía Nacional ha detenido a un hombre colombiano de 55 años como presunto autor de un delito relativo a la prostitución y contra los derechos de los trabajadores, como administrador y encargado de un local en el que se ejercía la prostitución.

Según ha informado la comisaría provincial de Castellón en un comunicado, los agentes inspeccionaron un bar de carretera de Benicarló en el marco del Plan Integral de lucha contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual y averiguaron que su responsable favorecía el ejercicio de la prostitución y se estaba lucrando de ello.

Había alquilado habitaciones a las mujeres con un coste de hasta 50 euros al día, pagando además una comisión por las consumiciones realizadas por el cliente y cobrándoles hasta 120 euros por salidas con clientes fuera del local.

Las mujeres, que no tenían contrato ni alta en la Seguridad Social pero sí un horario de trabajo, realizaban jornadas de más de 12 horas diarias los fines de semana y de 10 el resto de la semana, tiempo durante el cual prestaban sus servicios sexuales y favorecían el consumo de bebidas en el bar, por lo que recibían una comisión.

En el interior del establecimiento ninguna de las once mujeres presentes en la sala tenía contrato de trabajo y la mayoría de ellastampoco tenían autorización válida para trabajar en España. Además, dos mujeres de nacionalidades nigeriana y macedonia se encontraban ilegalmente en el país.

Ante estos hechos, los agentes procedieron a la detención del hombre como presunto autor de un delito relativo a la prostitución y contra los derechos de los trabajadores. El arrestado ha sido puesto en libertad con cargos, con la obligación de presentarse ante el juez cuando sea citado.

http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2015/06/14/557d997a268e3e68258b4576.html

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Me dejé violar por amor

Paula Vip

Una vez más, el mito del amor romántico ha llevado a una mujer a ser víctima de una agresión sexual.
¿Es que los tíos no aprenderán nunca a qué no somos algo de su propiedad?
¿En qué época de la humanidad dejarán de existir los tipejos y comenzaremos a ver hombres de verdad?

Las mujeres tampoco es que aprendamos mucho, ni demasiado rápido. Aún nos pesa esa gilipollez del príncipe azul y eso…

Cuando agreden a una mujer, nos agreden a todas, pero si además ella es compañera, es conocida, es amiga, es alguien cercana a ti, te llena el alma de pena, de desesperación y de desconsuelo.

Montse Neira, admiro tu coraje, tu valentía, tu arrojo y tu valor a la hora de contar un suceso que no sólo te dañó a nivel físico, que pudo haber puesto en riesgo tu salud -gracias a Dios no ha sido así-, si no que a nivel psicológico, sentimental, y afectivo debe haber sido brutal para ti.

Luego nos vienen a contar historietas las abos sobre lo malísimos que son los clientes del sexo de pago.

Absolutamente deplorable que este tipejo, se haga llamar a sí mismo HOMBRE.

En momentos como éste, se agradece el cariño y la amistad de las compas que, a pesar de todo, seguimos en pie de guerra, defendiendo a las nuestras.

No te diré -ánimo, que tú puedes con todo-, porque ambas sabemos que llega un momento en el que NO podemos NI queremos poder con todo.
Pero ya sabes dónde encontrar una mano amiga, un abrazo real y a una compañera de fatigas que odia a los abusones, se hagan llamar como quiera Dios que se les ocurra.

Un beso, un abrazo, una caricia…

http://www.pikaramagazine.com/2015/06/me-deje-violar-por-amor/

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‘Sexoterapia’ para la discapacidad

  • ‘Marc Xander’ mantiene relaciones por dinero con hombres y mujeres discapacitados

  • Proliferan las asociaciones en defensa de esta terapia sexual

'Marc Xander', asistente sexual en Barcelona.

‘Marc Xander’, asistente sexual en Barcelona. ANTONIO MORENO

LUCAS DE LA CAL

Jordi se acostó por primera vez con una chica en silla de ruedas cuando estaba haciendo el último curso de Ciencias Sociales en Barcelona. Necesitaba dinero para pagarse la universidad y recurrió al sexo de pago para ello. Unos amigos le presentaron a una mujer minusválida que buscaba a alguien que le estimulara sexualmente y jugase con su cuerpo.

¿Por qué con una discapacitada? “Estas personas no pueden acceder a una vida sexual satisfactoria y necesitan de este tipo de servicios”, dice Jordi, aunque prefiere que le llamemos Marc Xander. Este es su alias laboral, el personaje que crea cada vez que le suena el teléfono reclamando su cuerpo. Tiene 33 años, mide 1,77, es moreno de ojos marrones y afirma ser asistente sexual desde hace cuatro años. Su voz calmada y tenue le gusta mucho a David, uno de sus clientes invidentes, que paga a Marc 300 euros por una hora de servicio en la que dice que el sexo es lo menos importante. “Me hace sentir deseado y eso me da seguridad y confianza“, comenta David.

Porque el trabajo del asistente es en ocasiones muy terapéutico. “Estas personas tienen una hipersensibilidad increíble. Me piden caricias, masajes, que les duche y haga cosquillas. Necesitan este cariño carnal y yo me siento bien con ellos”, explica Marc. Sus clientes son hombres y mujeres con algún tipo de minusvalía y reconoce que para trabajar con estas personas es fundamental una buena preparación previa. “Antes de quedar con ellos tengo que saber qué tipo de disfuncionalidad tienen y en qué les puedo ayudar. Algunos no quieren sexo, sólo necesitan sentir el cuerpo de otra persona apretando el suyo y que demos forma a sus deseos más íntimos”.

Marc suele tener clientes fijos como un chico sordomudo, otro en silla de ruedas y una mujer ciega. “Me gusta quedar con ellos en los hoteles, pero muchos no disponen de instalaciones adecuadas para minusválidos y entonces voy directamente a sus domicilios”, cuenta. Contactan con él a través de su página web o de alguna asociación, con las que está al pie del cañón levantando la voz por la dignidad y la regularización de este tipo de trabajo sexual.

Porque en España cada vez hay más personas que luchan por los derechos sexuales de las personas discapacitadas. El problema es encontrar un marco legal para ello. En Europa, países como Suiza, Alemania, Holanda o Bélgica consideran la asistencia sexual como un servicio del sistema sanitario. Pero sólo Suiza lo tiene regulado de forma oficial, incluso está subvencionado.

Ese es el objetivo de varias asociaciones que han puesto en marcha en Barcelona sus servicios para poner en contacto a las personas discapacitadas con los asistentes sexuales. Aunque Francesc Granja prefiere llamarles “acompañantes”. Francesc es el presidente de Tandem Team, una asociación que nació hace un año en la ciudad condal para hacer de puente en este encuentro íntimo.

“Empezamos un proyecto para ayudar a las personas con diversidad funcional y vimos que la parte que estaba más desatendida era la sexual. Entonces decidimos hacer entrevistas para ver qué tipo de público teníamos y al principio nos sorprendió que hubiera más personas que querían ofrecerse como acompañante de las que querían solicitar el servicio”, cuenta Francesc. Su asociación trabaja normalmente con 10 asistentes y ya han organizado 180 encuentros sexuales. “No es un trabajo sencillo. Es importante el tema de la higiene, que les vista y atienda a la perfección. Para nosotros eso es más fundamental que el sexo, por eso buscamos sobre todo a gente que venga del mundo de la enfermería o de la asistencia social”.

Cuando Sandra, asturiana de 38 años, era adolescente, estuvo de voluntaria en centros de atención a discapacitados psíquicos. Aunque dice que no lo hace por dinero, esta mujer lleva tres años teniendo varias citas al mes con dos chicos con Síndrome de Down y otro minusválido.

“Puedo decir que el 70% de las veces que quedo con ellos no tenemos ninguna relación sexual plena. Muchos solo quieren ver mi cuerpo desnudo y acariciarlo. Es cierto que me lucro con ello, yo no se lo pido, pero los chicos me dan siempre algo de dinero. Quiero que quede claro que lo hago por una motivación social aunque la gente no se lo crea”, afirma Sandra que insiste en que para hacer este trabajo se necesita una buena preparación.

Por ello, en Barcelona, la Asociación Sex Asistent organiza cursos de formación para asistentes sexuales. En 2012, el colectivo formado por terapeutas y psicólogos fueron los pioneros en España en hablar abiertamente de la necesidad de acceder a una sexualidad satisfactoria de personas con discapacidad. “Entendemos la asistencia sexual como un espacio de empoderamiento para estas personas que, encasilladas como asexuales, pertenecen a un colectivo que tiene los mismos derechos sexuales que cualquiera”, afirma Rafael Reoyo, coordinador de Sex Asistent en España.

El último curso que organizaron, para el que alquilaron un aula en Barcelona, duró ocho horas y acudieron 10 personas. “No solo viene gente que se quiere dedicar a la asistencia sexual. Hemos tenido a sexólogos y chicos que trabajan en centros para discapacitados que quieren conocer mejor este tema. Les hablamos de la ética profesional, de la importancia de entender la realidad humana de estas personas y conocer las diferentes diversidades funcionales que puedan tener”, cuenta Rafael. Su asociación cuenta con el apoyo de la mayoría de los colectivos de discapacitados, que representan a 3,8 millones de personas en España, un 58% mujeres.

Como Carmen, 43 años, que lleva cinco en una silla de ruedas a causa de la esclerosis múltiple que padece. Todas las semanas recibe en su casa de Girona a un asistente personal que le ayuda a comer, vestirse, ir al baño, pero… ¿qué pasa con el sexo?

“Yo no puedo ir a una discoteca y ligar con un chico. He estado seis años sin tener ninguna relación y me sentía muy deprimida”, comenta Carmen que añade que desde que se enteró de esta posibilidad le ha cambiado la vida. “Pago por acostarme con hombres. Sí, y no me avergüenza reconocerlo. Me hace disfrutar muchísimo, no solo en el sexo. También está la afectividad, los abrazos y los mimos. Me siento más positiva y completa. He descubierto sensaciones que pensé que en la vida podría tener”.

http://www.elmundo.es/espana/2015/06/14/557c5bc9268e3e75338b458d.html

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11 cosas de un hombre que me ponen cachonda a la primera

Erica Jagger Headshot

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Foto: Inez Lewis

Hace poco, alguien que me sigue en Instagram publicó esta pregunta en una de mis fotos:

“Cuando ves a un hombre, ¿en qué te fijas primero?”

Estuve un momento pensándolo. ¿En los ojos? ¿El pelo? ¿La sonrisa? ¿Los hombros? No, ninguna de estas respuestas me encajaba. Cuando era más joven, me solían gustar los hombres altos, delgados y con el pelo oscuro. Pero ahora, a mis 52 años, no tengo un tipo de hombre concreto. Al menos, no un tipo de físico. Me atraen los hombres con una sensualidad palpable. Pero, entonces, me pregunté: ¿qué es lo que da a un hombre ese atractivo que se percibe cuando pasa?

Le estuve dando vueltas a la cabeza para recopilar imágenes de hombres que, a lo largo de mi vida, me han dejado sin aliento y me han hecho estremecer sólo con su presencia. A veces me acordaba de cómo se le pegaba una camiseta a los hombros, o de cómo me sostenía la mirada a través de una copa de vino. Pero, sobre todo, pensaba en las cosas intangibles –cualidades, valores, rasgos del carácter– que un hombre tiene que poseer para que yo quiera tirar los platos al suelo y subirme encima de la mesa para llegar gateando hasta su regazo.

Y estas son las 11 cosas que se me ocurrieron:

1. Fuerza. No me refiero a cuánto peso puede levantar tumbado, aunque unos buenos pectorales no hacen daño. Me refiero a la fortaleza interior. Una fuerza arraigada en un hombre que sabe quién es. No hay nada más sexy que un hombre con los pies en el suelo, consciente de los impulsos y la rabia que pueden haberle descarrilado de joven, y con una seguridad en sí mismo que expresa, sin arrogancia, que no tiene nada que demostrar.

2. Vulnerabilidad. Un hombre no puede ser fuerte si no es también vulnerable. Esto significa que es capaz de contarte lo que quiere, lo que teme, la forma en que le haces sentir, lo que ha cambiado, lo que ha superado, lo que puede con él. Sin transparencia, no hay verdadera intimidad, ese ingrediente que hace que el sexo siga siendo sensual cuando empieza a disiparse el subidón inicial de deseo.

3. Integridad. Este ingrediente distingue a los chicos de los hombres. Aunque al principio puedan encandilarte, los mujeriegos, canallas y narcisistas utilizan las mentiras, los trucos baratos, el humo y los espejos para su beneficio personal. No hay nada sexy en un hombre que finge ser algo que no es, que carece de toda profundidad de sentimientos, y al que no le importa el daño que va haciendo por el camino. Si tuviera que elegir entre acostarme con Don Draper, de Mad men, o Atticus Finch, deMatar a un ruiseñor, preferiría sin dudar un instante al dulce abogado Finch.

4. Inteligencia. Una buena mente es sexy. El cociente intelectual está bien, pero sólo es una parte de la inteligencia. El pensamiento crítico, una sed insaciable de aprendizaje y un don para expresarse de forma original son rasgos ante los que no puedo resistirme. No me importa lo guapo que sea un hombre; si no puede seducirme con su mente, no habrá química sexual.

5. Sentido del humor. Un hombre sin sentido del humor es como una ducha fría en las piernas. Para mí es imposible conectar con alguien superliteral, hiperserio y que apenas se ríe. Para mí, la inteligencia y el humor son compañeros de cama inseparables. La gente inteligente lee los matices y ve el humor en las situaciones. Y elestilo del humor es imprescindible. Aunque un hombre sea sexy, si su tipo de gracia no encaja con la mía, la sensualidad no durará mucho.

6. Cercanía. Resulta agotador intentar contectar con alguien aislado por muros. La compasión, la empatía, la sonrisa y la risa fácil son rasgos y gestos que desarman en el mejor sentido de la palabra. La amabilidad es sexy. Así de sencillo.

7. Generosidad. La tacañería me echa para atrás. Y no sólo con el dinero, sino también con los sentimientos. Aunque despilfarrar el dinero y las emociones indica una falta de control o de autoestima, el gusto por contar los céntimos y toquetear el dinero sugiere una preferencia por las cosas antes que por las personas. También he descubierto que los hombres tacaños no son tan buenos amantes como sus homólogos más generosos. No es sexy dormir con alguien se reprime física o emocionalmente en la cama.

8. Cariño. El cariño es la cercanía en acción. Un beso suave en la nuca cuando pasa. Un dedo que se cuela por el agujero de mis vaqueros para tocarme la rodilla. Que apoye la cabeza en mi pecho porque es uno de sus lugares favoritos. Un hombre al que le gusta tocar por el hecho del contacto, ya sea o no con fines sexuales, resulta sexy.

9. Capacidad de concentración. Hace no mucho tiempo, me sentía atraída por hombres tan ambiciosos que parecía que funcionaban a motor. Lo que he aprendido es que ese tipo de ambición suele esconder inseguridad, avaricia y hostilidad, cualidades que no seducen en absoluto. La consciencia plena —mindfulness en inglés– o la capacidad de estar presente en el momento aunque sea amargo es la mejor forma de ambición, porque requiere un compromiso con el crecimiento personal que no es apto para cardíacos. Un hombre que irradia seguridad en sí mismo, que es capaz de mantener la calma y la concentración de cara a los retos, consigue ponerme el vello de punta.

10. Compañerismo. El único lugar en el que quiero que me dominen es en la cama, y hasta ahí se necesita mi consentimiento. En los demás contextos, quiero a un hombre que no trate de dominarme, que entienda la necesidad del compromiso, la reciprocidad, la comunicación y el respeto. No tengo ni tiempo ni paciencia para hombres que juegan y controlan a las mujeres para sentirse más hombres.

11. Seguridad en la cama. La verdadera confianza sexual no tiene nada que ver con el tamaño del pene, los movimientos fluidos y el número de ligues que hayas tenido. Es un ambiente que destila una suave firmeza, una capacidad para leer mi cuerpo y mi respiración, una perseverancia sensual en un momento en que puede mirarme o no a los ojos, pero en el que se requiere un deseo de mostrarse vulnerable y presente. Un hombre con mucha carga sexual, consciente de sus necesidades y centrado en su expresión sexual me dejará sin aliento y hará de mí una sumisa alfa totalmente excitada en un abrir y cerrar de ojos.

He de decir que muchas de estas 11 cosas no aparecían en la lista que tenía a los 20. En aquella época, me atraían hombres de negocios engominados con coches flamantes y que solían ir en manada. No pasa nada por encajar en esta descripción, pero la excitación se agota rápidamente si dentro no hay sustancia que la alimente. Una de las ventajas de tener 52 años es que por fin he aprendido qué debo buscar en un hombre.

Este post fue originalmente publicado en la edición estadounidense de ‘The Huffington Post’ y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano.

http://www.huffingtonpost.es/erica-jagger/11-cosas-que-hacen-a-un-hombre_b_6901064.html?ncid=fcbklnkeshpmg00000001

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La prostitución mueve 5 millones de euros al día en España

Prostitución

 

Los clubes de alterne y la prostitución callejera mueven en España unos cinco millones de euros diarios, un enorme negocio que en buena parte de los casos revierte en las mafias que han convertido el tráfico de personas para la explotación sexual en «la esclavitud del siglo XXI».

Los clubes de alterne y la prostitución callejera mueven en España unoscinco millones de euros diarios, un enorme negocio que en buena parte de los casos revierte en las mafias que han convertido el tráfico de personas para la explotación sexual en «la esclavitud del siglo XXI».

El Cuerpo Nacional de Policía ha celebrado este lunes en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria unas jornadas en las que ha presentado el balance de sus dos últimos años de lucha contra la explotación sexual, con un objetivo claro: concienciar al ciudadano de que, si recurre a la prostitución, es muy probable que esté ayudando a las mafias internacionales que trafican con seres humanos.

«En España no hay restricción legal alguna sobre la prostitución, pero sí queremos llevar al ánimo de los clientes que no pueden ser cómplices de la trata de seres humanos, de una explotación sexual de mujeres», ha advertido hoy el director del cuerpo, Ignacio Cosidó.

La cifras que ofrece la Policía son claras: desde que en 2013 comenzó la actual campaña contra las mafias de la explotación sexual, se han realizado más de 500 investigaciones, 1.600 personas han sido detenidas, se ha identificado a 20.000 víctimas de estos delitos y se ha conseguido que un millar de mujeres hayan rehecho su vida fuera de la prostitución con la ayuda de varias ONG.

Las redes que investiga la Policía trafican con mujeres españolas, pero sobre todo con inmigrantes traídas en la mayoría de los casos de Europa del Este, Iberoamérica y Asia, en algunas ocasiones menores de edad. De hecho, en los dos últimos años, la Policía española ha librado de la explotación sexual a 131 menores.

«Esta es una forma clara de criminalidad organizada. Según Naciones Unidas, después del narcotráfico, en este momento la trata de seres humanos y las redes de inmigración ilegal son el principal negocio que tiene el crimen organizado», ha apuntado Cosidó.

El director general de la Policía ha trasladado a su auditorio estas cifras de la ONU: la explotación sexual mueve cada año 25.000 millones de euros en todo el mundo (6.500 millones solo en los países de la UE) y afecta a 12 millones de mujeres.

En España, se calcula que hay unos 1.500 clubes de alterne repartidos por todo el país, que junto a la prostitución callejera y la que se ejerce en domicilios facturan cinco millones de euros, ha apuntado en las jornadas el comisario principal de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal (UCRIF), José María Moreno.

Este alto responsable policial ha subrayado en su intervención que los cuerpos de seguridad españoles hacen grandes esfuerzos para luchar contra este tipo de delitos, pero no ha ocultado su diagnóstico: «En el tema de trata de personas para la explotación sexual estamos en una posición muy mala, malísima».

«El cliente es la clave», ha reconocido Moreno, que por eso considera tan importante hacer ver a quienes «consumen» prostitución que, sin saberlo, están ayudando a la «esclavitud del siglo XXI».

La Policía subraya que las redes que están detrás de buena parte del negocio de la prostitución someten a sus víctimas «con enorme crueldad», empleando todo tipo de técnicas, que van desde la violencia física y las amenazas dirigidas contra la propia mujer, hasta la toma de sus hijos como rehenes en sus países de origen.

El jefe de la UCRIF ha explicado que, entre las mafias de la prostitución, las «más herméticas» son las que trafican con mujeres chinas. Estas solían trabajar solo con clientes asiáticos, pero van ampliando su radio de alcance en España, sin perder secretismo.

«De hecho, casi no recuerdo ninguna actuación de todos nuestros grupos operativos en la que hayamos conseguido una declaración firmada de una víctima china», ha apuntado José María Moreno.

Para vencer las reticencias de algunas mujeres a denunciar, la Policía dispone en el caso de las víctimas inmigrantes en situación irregular de nuevas herramientas legales, como el artículo 59 bis de la Ley de Extranjería, que establece cauces de protección a quienes colaboren en las investigaciones.

Desde que comenzó el actual plan contra el tráfico de personas, la Policía ha ofrecido el amparo de ese artículo a 1.167 mujeres y, en 323 casos, les ha otorgado el estatus de testigos protegidas.

http://ultimahora.es/noticias/nacional/2015/06/08/153758/prostitucion-mueve-millones-euros-dia-espana.html

 

 

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Así es ser gigoló

por Raquel Graña

Esteban, escort masculino retirado.

Todos hemos oído hablar alguna vez de la profesión de escort masculino, pero casi nadie sabe lo que implica. Es realmente sorprendente lo poco que se conoce de ellos, el gran secretismo del mundo masculino, pero lo mucho que se habla sobre el de las mujeres escorts. Por eso, decidí ponerme a investigar sobre este tema, para proporcionarte información de primera mano sobre su día a día. ¡Comencemos!

¿Qué función cumple realmente este profesional? Pues bien, un escort masculino es el encargado de dar placer a una mujer, pero no solo en el aspecto sexual, también en el emocional. La característica principal de este tipo de amantes es que además de ser guapos y estar bien dotados, cuentan con una gran educación. Saben mantener una conversación con su clienta sobre algún tema de actualidad o de interés mutuo. En alguna agencia establecen una cita previa entre el escort y la clienta para ver si son compatibles para un encuentro más prolongado en el tiempo y, por supuesto, mucho más cercano. En esta cita solo mantienen una conversación, acompañada en algunas veces de una cena o una comida. Si todo va bien, establecen un segundo encuentro en el que habrá algo más que palabras.

¿Qué es lo que busca una mujer cuando acude a un escort masculino? Algunas de las usuarias solo quieren divertirse, eligen a uno de los apuestos escorts entre la lista de la agencia que solicitan y pasan un buen rato con él. Sin embargo, esta no es la regla general. En la mayoría de los casos la mujer busca ser comprendida, que se la admire y que se le eleve su autoestima. Muchas de las clientas que acuden en búsqueda de un escort, de manera totalmente anónima, son personas de alto standing, directoras de empresas o con mucho poder económico, que lo que quieren es sentirse bien consigo mismas. Solicitan estos servicios con el fin de sentirse valoradas e idolatradas por alguien. Algunas incluso son vírgenes a sus 40 años. Esto es fruto de una educación retrógrada o una sociedad que no les ha dejado ser libres. Por ello, buscan una solución y la mejor alternativa que se pueden encontrar es contratando a un profesional que las haga sentir cómodas y no una persona de la calle, que incluso se pueda burlar de su condición.

Algunas de las usuarias solo quieren divertirse. Sin embargo, esta no es la regla general.

Esta es la gran diferencia, lo que separa a las escorts femeninas del profesional masculino. Una mujer cuando se dedica a este mundo no tiene necesidad, en la mayoría de los casos, de mantener una conversación con su clienta, ni de tranquilizarlo y mostrarle su comprensión. Esto se debe a que el mundo de las escorts femeninas se ve como algo “normal”, los hombres no se sienten culpables de contratar sus servicios y disfrutan con el hecho de hacerlo. Todo lo contrario sucede en el caso de las mujeres. Ninguna admite pagar a un escort, ni quiere que se sepa, para ellas al igual que para la sociedad es un tema tabú el que una mujer solicite a un profesional del sexo para satisfacer sus necesidades. Este es el gran problema y la razón principal por la que los escorts masculinos están envueltos en un mar de tinieblas y misterio.

Esteban Fernández escort retirado, en la actualidad se dedica a los masajes eróticos, Shiva, en la ciudad de Barcelona. Nos comenta que en un principio parece muy sencillo dedicarse a este mundo, hasta que te das cuenta que si no es a través de una agencia, es muy complicado que contacten las clientas contigo. Las listas fijas de clientas no aparecen de un día para otro. “Las mujeres buscan una seguridad, un anonimato, no quieren que salga a la luz lo que están solicitando, por lo que contactan con la agencia que menos declaraciones públicas ha realizado sobre su servicio”, comenta un profesional de este ámbito.

Sin embargo, a pesar de estar envuelta en tanto secretismo siempre hay historias divertidas a tener en cuenta que cuentan otros profesionales del sector (que quieren permanecer en el anonimato). Os contaremos varias para que podáis haceros una idea de lo que se encuentran:

La primera trata sobre dos chicas jóvenes, de 25-30 años. “Me llamaron solicitando el servicio de un escort de raza negra, alto, con cuerpo atlético y bien dotado. La cuestión es que no tenían dinero para pagar a dos chicos, por lo que me preguntaban si era posible contratar a uno de ellos y que pasara una hora con una y la siguiente con la otra chica. Yo se lo comenté al escort y este divertido me dijo ‘¡Claro que me veo capaz!’ El chico llegó al hotel de las chicas, que nerviosas echaron a cara o cruz quién sería la primera. Molesta, la segunda, salió al balcón para no escuchar los gritos de su amiga. Lo mejor de todo es que era invierno, hacía un frío que pelaba y se quedó fuera completamente entumecida hasta que su compañera acabó la faena con el escort contratado. Cuando acabaron, la segunda chica entró y al ponerle las manos sobre las nalgas al profesional se le bajó la erección. ‘Estaba tan fría que no quería ni que me tocara’, comentaba él. Al final se metieron en la cama y él, como buen profesional, la abrazó hasta que entraron en calor y cumplió su misión. Lo irónico es que la compañera que había tenido el encuentro primero no tuvo la valentía de salir al balcón ¡y se quedó en medio de la habitación presenciando la escenita!”

“Me llamaron solicitando el servicio de un escort de raza negra, alto, con cuerpo atlético y bien dotado”.

Otra de las anécdotas divertidas le sucedió a Lucho, un escort masculino que se dedica al mundo porno. Eso sí, no debemos confundir escorts con actores, son algo muy diferente, pero en este caso, se da la casualidad de que van de la mano en esta persona. “La historia sucedió en uno de mis viajes al extranjero con una de mis clientas, a Marrakech. Íbamos caminando por la ciudad cuando a ella le apeteció entrar en una teteria típica de la zona. Por casualidades de la vida en el interior, ¡había una clienta mía habitual de Barcelona! Y por si esto no fuera poco, ¡estaba acompañada de su marido! Me tuve que hacer el sueco, como si no la conociera para que ni mi clienta ni su acompañante se enteraran de que nos conocíamos. El caso es que a la noche me mandó un mensaje comentándome la buena jugada que habíamos hecho. Resultó excitante y divertido para ambos”.

La tercera anécdota le sucedió a un escort que ya no se dedica a esta profesión. Unas amigas habían comprado una tarjeta SIM nueva para mandarle mensajes a otra que vivía sumida en un matrimonio desde los 17 años. Tenía sobre 30 y nunca había estado con ninguna otra persona, por lo que sus amigas decidieron darle un empujoncito para que tuviera una aventura. Llamaron a este escort para comentarle la jugada. Ellas hablarían a través de mensajes con la clienta haciéndose pasar por él hasta que terminaran concretando un encuentro. El juego al final fue como ellas habían pensado. Tras un par de meses hablando a través de mensajes, quedaron en verse una sola vez, en un hotel, con escasa iluminación. El trato era que se acostarían ese día y todo se acabaría, para siempre. Ambos aceptaron, y nunca más volvieron a mantener contacto. Por su parte, el escort sí tuvo noticias de las amigas, que le comentaron que ¡era otra mujer! Mucho más simpática, extrovertida y que incluso su relación de pareja había mejorado.

Como veis hay anécdotas de todo tipo y mujeres de 20, 30, 40 o 50 que deciden disfrutar de su sexualidad a través de la contratación de un profesional que las pueda comprender y hacer sentir bien, sin juzgarlas ni criticarlas. El problema quizá es que la sociedad parece no estar todavía preparada para admitir esta necesidad, por lo que este trabajo sigue pareciendo a veces el juego del escondite. En nuestra sociedad los hombres pueden conseguir sexo cuando le apetece pero la mujer tiene que esconderse y ser discreta. ¿Hasta cuándo vamos a seguir así?

http://www.vice.com/es/read/la-prostitucion-de-lujo-para-mujeres-asi-es-ser-escort-masculino-452

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Exigen que se deje de «estigmatizar» la prostitución

  • CATS reclama hoy, en el Día Internacional de las Trabajadoras del Sexo, que se reconozca este oficio y sus derechos

El Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo (CATS) conmemora hoy el Día Internacional de las Trabajadoras del Sexo reivindicando la importancia de que se deje de «criminalizar» y «estigmatizar» la práctica de la prostitución. Esta asociación murciana se une hoy a la celebración mundial de la efeméride, una jornada en la que las meretrices «alzan su voz para pedir una vez más el reconocimiento del trabajo sexual y los derechos de ciudadanía que cualquier persona tiene por el hecho de serlo y trabajar dignamente».

El 2 de junio se instituyó como Día Internacional de las Trabajadoras del Sexo en 1975, hace exactamente 40 años. Esa jornada alrededor de 150 prostitutas ocuparon la Iglesia de St. Nizier en la localidad francesa de Lyon para protestar por la situación de violencia y hostigamiento policial que sufrían. CATS explicó que «el reclamo surgió ya que se sucedían los asesinatos de prostitutas y la Policía, lejos de perseguir eficazmente a los agresores, las reprimía con más dureza, poniéndoles multas y deteniéndolas con el pretexto de que luchaban contra el proxenetismo».

Gente de la ciudad y algunos políticos llegaron hasta la iglesia para demostrar su solidaridad y apoyo. La ocupación llamó la atención de todos los medios de comunicación, tanto de Francia como de otros países. La movilización se extendió por otras ciudades como Marsella, Montpellier, Grenoble y París. Estas prostitutas, que días después fueron reprimidas por la Policía e incluso lesionadas, lograron que su voz fuera escuchada por el conjunto de la sociedad.

«Invisibilidad del colectivo»

El Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo recordó que ésta no es la única lucha histórica de este colectivo. «Hay que recordar los primeros días de febrero de 1922, cuando un grupo de prostitutas de Veracruz (México) protestaron por los altos costes de la renta; o las que, en 1921, en la Patagonia Argentina, se negaron a atender a soldados que regresaban de masacrar a 1.500 obreros y los llamaron asesinos», explicó la asociación. CATS recordó, además, «a otras muchas más en varias partes del mundo de las que algunas la población se acuerda y otras, la mayoría, quedan olvidadas por la invisibilidad del colectivo».

En Francia y en España, recalcó, las prostitutas «se están organizando y levantando contra las ordenanzas municipales que criminalizan a quienes trabajan en las calles».

http://www.laverdad.es/murcia/ciudad-murcia/201506/02/exigen-deje-estigmatizar-prostitucion-20150602010708-v.html

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