Las mujeres españolas: notable en vida sexual

MARÍA CORISCO

Hubo una española que, cuando besaba, besaba de verdad; también hubo otra que quemó su sostén junto a un bistró parisino, y otra que jamás confesó ante nadie -tal vez ni ante sí misma- que su virginidad voló por los aires al mismo tiempo que los fuegos artificiales de una verbena de verano. Las hijas de estas españolas del franquismo recibieron una tibia educación escolar, se atiborraron de píldoras anticonceptivas, reivindicaron -o no- su derecho al orgasmo y, aunque algunas se desmelenaron en las despedidas con los ‘boys’ y descubrieron el ‘tuppersex’, también otras muchas fueron carne de cañón de los laboratorios, empeñados en medicalizar su apatía sexual. Estas mujeres han sido madres a su vez, y ven cómo sus hijas viven en una sociedad donde las relaciones se inician en el botellón o en la red, donde las revistas para adolescentes imponen la genitalidad como mandamiento y en la que los mensajes explícitos, por su omnipresencia, son ruido de fondo, mero runrún ya. En este puchero nos movemos. Si queremos plantearnos cómo son las españolas ante el , vayámonos a Perogrullo: “No se puede generalizar”. Está claro. Cada una somos de nuestra madre y de nuestro padre. Ahora bien, cabe preguntarse si, más allá de nuestras evidentes individualidades, compartimos una cierta historia sexual; sí, al vivir en sociedad se ‘contagian’ intereses, frustraciones, … “Seguramente hay unas vivencias comunes a cada época y, del mismo modo que la vida sexual de nuestras madres tuvo mucho que ver con el momento histórico-político, la de nuestras hijas estará quizá ligada a la tecnología”, nos sugiere Rosa Collado Carrascosa, psicóloga y sexóloga del Centro de Psicología Álava Reyes. Joan Vílchez, vocal de la Federación Española de Sociedades de Sexología, aporta un nuevo matiz: “Estamos en la era de la complejidad: en oposición a los talibanes, al fanatismo y al pensamiento único, hay un sinfín de contextos y circunstancias. Es importante tener esto en cuenta si queremos aproximarnos a cómo es la relación de las españolas con el ”.

Las mujeres españolas piensan más en las vacaciones 81,75 veces al día) que en el sexo (1,23 veces al día)

Esta complejidad la podemos observar si acudimos al oráculo de nuestro tiempo, las encuestas: la variabilidad es enorme, y hay datos para todos los gustos. Por ejemplo, el ‘Estudio sobre los hábitos sexuales de la población española’ (HRA Pharma), tras preguntar a mujeres de entre 16 y 35 años de edad, señala que más de la mitad (el 57%) afirma haber tenido su primera entre los 17 y los 20 años. Si nos vamos a un segmento más joven -entre los 18 y los 26- una encuesta realizada por Nielsen y Sanofi Pasteur MSD revela que la edad promedio para el inicio de las se sitúa en torno a los 15-16 años. En cualquier caso, la tendencia clara es el adelanto en el despertar sexual. José Ramón Serrano, presidente de la Sociedad Española de Contracepción, corrobora este adelanto: “Las jóvenes de ahora comienzan a los 16 años de media, mientras que sus madres, que ahora tienen entre 40 y 50, las iniciaron a los 20. En una generación, hay cuatro años de diferencia”.

Un dato curioso que se desprende de diferentes encuestas es el asunto de la autoestima. La tenemos bastante alta, sí, y calificamos con un notable alto nuestra vida sexual. Por ejemplo, la encuesta ‘Habits’ (hábitos sexuales entre las mujeres y las profesionales sanitarias en España 2012), realizada mediante entrevistas a 3.200 mujeres de 23 a 49 años, revela que la inmensa mayoría (un 95%) se encuentra satisfecha con sus experiencias sexuales; con respecto a la calidad de sus relaciones, la puntuación media es de un 8,1. También la macroencuesta del instituto Opina nos muestra a una española ‘notablemente satisfecha’ con su vida sexual.

Prefieren hablar sobre con sus amigas (90%), su pareja (80%), su madre (76%) y su ginecólogo (75%)

Siguiendo con las encuestas, algo que puede resultar sorprendente es que el 68% de las españolas mantiene relaciones sexuales al menos una vez por semana, y que el 80% desearía tenerlas con mayor frecuencia. El dato, obtenido del ‘Informe europeo sobre hábitos sexuales’ -con una muestra de 2.500 mujeres de Alemania, Austria, Portugal, Suecia y España-, contradice la idea de la apatía sexual, de la falta de deseo en la mujer. “No es, desde luego, lo que nosotros solemos ver en consulta”, indica Vicente Bataller, director del Instituto Valenciano de Sexología. Ciertamente, en los últimos años se ha hablado hasta la extenuación del ‘trastorno de deseo hipoactivo’ en la mujer. Vamos, el socorrido y conyugal “me duele la cabeza” de toda la vida. Sexólogos y psicólogos nos han contado que los temas que más se consultan en el gabinete son la apatía, la indiferencia, la insatisfacción. Luego, rascando, rascando, se llega a otros matices. Así, el mencionado informe europeo nos habla de que las mujeres justifican esa negativa a mantener relaciones sexuales en el egocentrismo masculino (un 22%), la pereza (16%) y la arrogancia de su pareja (15%). Pero, atentas, la principal causa de inhibición femenina ante el sexo es, ‘tachán’, la halitosis (un 29%). La española sigue queriendo besar de verdad y el mal aliento le baja todo el rubor.

Bien, eso es lo que nos tira para atrás, pero, ¿qué es lo que nos ‘pone’? Georgina Burgos, sexóloga y autora del libro ‘Proyecto Tabú. Todas nuestras fantasías sexuales al descubierto’ (Ed. Fundamento), apunta que “las fantasías de las españolas -como en el resto de las mujeres de la cultura occidental- están muy acorde a nuestras vivencias de la sexualidad. Estamos en un marco social y, a veces, por un deseo de transgresión de esa norma, gusta fantasear con algo que se considera prohibido”. Esta experta advierte también de que se están lanzando mensajes equivocados: “Se nos está diciendo que las mujeres fantasean sobre todo con el sadomasoquismo y la violencia. Eso es falso. Hay estudios específicos que demuestran que, si te preguntan si alguna vez has fantaseado con una violación, lo más probable es que digas que sí; de ahí no se puede extraer la conclusión de que sea nuestra principal ”.

Un 16% no practica sexo nunca, un 34,1% ha fingido alguna vez un orgasmo y el 5% practica el sexo por internet

En todo este asunto de las fantasías sadomaso hay que hablar del antes y el después que supuso la publicación de ’50 sombras de Grey’. Una encuesta de la consultora TNS asegura que el 60% de las lectoras españolas afirma haber aprendido sobre sexo, el 45% tener una mentalidad más abierta, el 35% ser más exigente en sus relaciones sexuales y el 30% haber realizado nuevas prácticas. La fantasía se hizo realidad, pero Joan Vílchez nos advierte: “Está muy bien que se abran las mentalidades, pero no olvidemos que el entorno, en el fondo, es machista. El mundo de las fantasías, los juguetes sexuales, la exaltación del … entra todo dentro de una cultura absolutamente sexista”.

En este sentido, Rosa Collado señala que “las mujeres españolas han tenido que ir rompiendo ese patriarcado tan potente que regulaba desde las normas sexuales a la forma de vestir o relacionarse. Esos cambios, que en otros países han ido sucediendo en seis o siete décadas, en España han ocurrido en los últimos 30 años. Y se ha ido evolucionando de la represión sexual a la promiscuidad, copiando el patrón masculino como una forma de manifestar el derecho a la igualdad. Esto ha llevado a la mujer a extremismos que han ido regulándose con posterioridad”.

Valoran más su vida sexual (7,2%) que su salud (7,18&%), su trabajo (6,6%) o su situación económica (5,95%) pero dan más valor a su vida familiar (8,2%) y sus amistades (7,98%)

Así, por ejemplo, “se ha ido pasando de la visión genital de la sexualidad a la percepción del placer sexual del cuerpo en general; de las relaciones sexuales que buscaban engendrar al control de la natalidad por la propia mujer; de vivir, ver y entender el sexo como pecado a cubrir una parte de la autoestima femenina”. Se ha pasado, también, a hablar con naturalidad de la femenina, aunque, matiza Georgina Burgos, “es un tema del que todavía se sabe poco. Hay encuestas que dicen que se masturba el 13% de las españolas; otras suben el listón al 98%. No hay investigaciones concluyentes”. Sí parece evidente, no obstante, que ya no se considera una práctica reservada solo a los varones: “Siempre se consideró que las mujeres eran menos sexuales que los hombres y se asumió que no tenían necesidad de masturbarse y que podían esperar perfectamente a que llegara su vida sexual adulta. Ahora se habla abiertamente de la femenina. Incluso parece que apetece que exista”.

Ese es, desde luego, el mensaje que continuamente lanzan las revistas y portales para preadolescentes, asegura la experta. “Vivimos en una época en la que la sexualidad y la masturbación son un imperativo. Si antes todo era represión, ahora parece que si no te masturbas tienes un problema de salud. Lo mismo que si sigues siendo virgen a los 16. Creo que estamos perdiendo la capacidad de dejar que la gente, y en especial las jóvenes, elija con tranquilidad cómo quiere vivir su sexualidad”.

http://www.elmundo.es/yodona/2015/08/30/55df34e5268e3eb2338b4587.html

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Un comentario

  1. Las mujeres españolas piensan más en las vacaciones 81,75 veces al día) que en el sexo (1,23 veces al día)

    Algo setese ha no trascrito correctamente
    y,
    justo con la última frase estoy de acuerdo

    Kisss

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