Asistimos a la primera orgía de lujo de Madrid en la que mandan las mujeres y los hombres obedecen

Killing Kittens es una fiesta erótica, exclusiva y elitista, que acaba de llegar a España. Las mujeres deciden si hay sexo; los hombres no tienen voz ni voto. 

En las fiestas eróticas de Killing Kittens, son las mujeres las que llevan el control

En las fiestas eróticas de Killing Kittens, son las mujeres las que llevan el control Cedida

La fiesta se celebra en una una mansión de tres plantas que está escondida en una calle de chalets del norte de Madrid. Es difícil localizarla porque la entrada no está a pie de calle, sino escondida en un callejón. La ubicación es secreta. Los invitados han recibido la dirección en un mail a última hora.

Atravesar la verja de entrada significa estar en la antesala de Killing Kittens, la orgía más original de cuantas se celebran hoy día en nuestro país: una bacanal en la que las mujeres mandan y los hombres obedecen.

Una vez franqueado el patio, el filtro definitivo se encuentra en la puerta de la casa. Allí espera Faith, la organizadora de este evento en España. “Bienvenida a Killing Kittens. ¿Cuál es tu nombre para buscarte en la lista?”, saluda a las recién llegadas. La fórmula es siempre la misma: ‘bienvenida’ o ‘bienvenidos’. Jamás ‘bienvenido’, porque esta es la condición sine qua non para acceder a esta fiesta: la entrada está prohibida a los hombres que van solos. Sólo pueden entrar si van acompañados por una mujer.

Flyer de la fiesta que tendrá lugar en Madrid.

FIESTA PRIVADA Y EXCLUSIVA

La organizadora comprueba en la entrada si los visitantes están en la lista. No es una evento abierto a todo el mundo. Se trata de una fiesta privada y exclusiva, reservada a unos pocos elegidos. En el caso de Madrid, el aforo ha sido limitado a 60 personas. Todas ellas han tenido que superar una dura criba: para asistir tienen que registrarse previamente en la web de Killing Kittens y luego esperar a que el resto de la comunidad dé el beneplácito para su ingreso. Hace falta enviar foto, peso, estatura, datos relativos al nivel académico y otras cuestiones que garantizan que los asistentes cumplen un perfil determinado. Sin la aceptación del resto de miembros, estás fuera.

Una de las asistentes a Killing Kittens en Londres

Una de las asistentes a Killing Kittens en Londres Cedida

Por la casa desfilan hombres y mujeres imponentes. Porque el físico aquí sí que importa. “No queremos, por ejemplo, hombres gordos y calvos mayores de 45 años”, se vanaglorian desde la organización. ¿Discriminación? En el staff saben que sí y se enorgullecen de ello. “En el fondo es como cualquier bar que tiene reservado el derecho de admisión, ¿no? Tú en tu casa sólo dejas entrar a quien te dé la gana y esto es lo mismo”, argumenta una chica que asiste por primera vez a una fiesta sexual y que está ataviada con una máscara.

MÁSCARAS PARA EL ANONIMATO

Esa es otra de las características de Killing Kittens: la intimidad y el anonimato absoluto. En la entrada, tras confirmar que los asistentes están en lista y previo pago de la entrada (70 euros para chicas solas, 140 para parejas), la anfitriona les proporciona una máscara para que su identidad quede a buen recaudo. No en vano, la clientela que asiste a estas fiestas suele ser gente de alto poder adquisitivo a la que no le interesa que su imagen pública se relacione con este tipo de prácticas. Hay gente que ya trae la lección aprendida de casa y aparece en la mansión con su propia máscara o disfraz. El escenario recuerda mucho al de la película “Eyes wide shut”, de Tom Cruise y Nicole Kidman.

 
 

También se aseguran de que nadie tome imágenes de lo que suceda allí dentro. Los asistentes están obligados a dejar sus teléfonos móviles en la taquilla de la puerta, para evitar que alguien tome fotos comprometidas. Lo que pasa en Killing Kittens, se queda en Killing Kittens

Una mujer practica una felación a un hombre en una fiesta de Londres.

Una mujer practica una felación a un hombre en una fiesta de Londres. Cedida

Una vez dentro, un camarero ofrece una copa de bienvenida a los asistentes, que empiezan a intimar entre penumbras. En la enorme mansión hay grandes camas, sofás, duchas… «Habíamos previsto celebrarlo en otro chalet, pero al final tuvimos que cambiar porque se nos quedaba corto para tanta gente y porque no era tan glamouroso», cuenta Faith.

La decisión parece acertada, máxime cuando la ubicación original se encontraba casi al lado del Congreso de los Diputados, justo el día de la investidura y las protestas ciudadanas. «Hubiese estado curioso cruzarnos con los manifestantes. Ellos con sus pancartas y nosotros con nuestros disfraces», ríe una de las asistentes.

LA RUTA INTERNACIONAL

Las conversaciones oscilan entre el español y en inglés, porque hay numerosos asistentes que han venido expresamente desde el Reino Unido para acudir a esta fiesta. Una pareja de irlandeses presume de hacer la ruta de Killing Kittens y haber asistido a fiestas en Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá. “Aquí mando yo”, asevera la mujer. El corpulento acompañante, que mide cerca de dos metros y lleva una máscara de conejo, escucha, asiente y calla.

La fundadora, Emma Sayle (sentada) es la mejor amiga de Kate Middleton (de pie)

La fundadora, Emma Sayle (sentada) es la mejor amiga de Kate Middleton (de pie) Cedida

Killing Kittens es un club liberal fundado en 2005 por Emma Sayle, una londinense íntima amiga de Kate Middleton (Duquesa de Cambridge y futura reina consorte de Gran Bretaña). Cuentan que la inspiración le llegó a Emma en una despedida de soltera a la que asistió en Ibiza. Durante un momento de desinhibición absoluta de las asistentes y en evidente superioridad numérica respecto a los hombres que había en la sala, a ella se le encendió la bombilla: ¿por qué no montar fiestas sexuales en el que las mujeres tengan el control absoluto?

DIOS MATA UN GATITO

El nombre también tiene una explicación: Killing Kittens significa «matando gatitos». Esto se debe a una frase satírica acuñada en 1996 en la Universidad de Georgetown: «Cada vez que te masturbas, Dios mata un gatito». Así, el nombre va en consonancia con el espíritu de desenfreno sexual que se propone en cada fiesta: más gatitos muertos significa más diversión.

Este evento erótico (a la organización no le gusta calificarlo de orgía) lleva once años celebrándose con éxito en Inglaterra. El proyecto arrancó siendo una fiesta minoritaria para un público muy selecto y determinado. Pero la demanda se ha desbordado. El éxito ha sido tal, que Killing Kittens ha extendido sus tentáculos por todo el planeta: Nueva York, Sidney, Toronto, Londres o Hong Kong son algunas de las ciudades que ya han ‘matado gatitos’. 

Una de las imágenes promocionales de Killing Kittens

Una de las imágenes promocionales de Killing Kittens Cedida

Ahora acaba de llegar a España, siendo el único país de Europa que alberga estas fiestas (sin contar el Reino Unido, origen de la fiesta). Montaron algún evento similar este verano en Ibiza, aunque la organización fue compartida con otras entidades. En septiembre se programó un Killing Kittens en Barcelona, pero no se pudo llevar a cabo por cuestiones logísticas. Ahora, coincidiendo con la fiesta de Halloween, Killing Kittens se ha estrenado en Madrid.

«NO SÉ LO QUE ME ESPERA»

Entre el público, numerosos habituales de otras fiestas swingers (intercambio de parejas). Otros son nuevos en estas lides. Javi, un canario que acude con una ‘amiga muy íntima’, reconoce que «nunca he ido a una fiesta sexual; en cuanto escuché hablar de esta fiesta me inscribí, pero ahora estoy un poco nervioso porque no sé lo que me espera».

Lo que le espera es, ni más ni menos, cederle el control absoluto a las mujeres. «Durante la fiesta, los hombres no pueden hablar», explica Lola, una ibicenca que colabora con la organización. Por ‘hablar’ se refiere a que los hombres no tienen voz ni voto. La iniciativa es de las mujeres y ellos no pueden ‘entrarle’ a nadie. Es ella la que decide si empieza una conversación, si pasan a mayores, si practican sexo o si se acaba la charla.

Quiero cerciorarme de que eso realmente funciona así y le pregunto a Faith, la organizadora, que me lo confirma sin titubear: «Aquí manda la mujer». Yo recelo y le planteo distintas hipótesis. «¿Y si el hombre percibe una actitud receptiva? ¿Y si sólo quiere charlar? ¿Y si rompe el hielo y propone…?». Faith me corta: «Aquí manda la mujer», me repite. No hay más que hablar.

La máscara es la principal seña identitaria de estas fiestas.

La máscara es la principal seña identitaria de estas fiestas. Cedida

Son cerca de las 11 de la noche y el aforo está casi completo. Cuerpos esculturales ataviados con máscaras y vestidos muy sugerentes se deslizan por las estancias, copa en mano, y empiezan a intimar. La luz es muy tenue y ambienta a la perfección. El alcohol y los preservativos están al alcance de cualquiera. La gente empieza a desinhibirse y ese es el momento en el que la prensa empieza a sobrar: Faith, con muy buenos modales, me indica la puerta y me invita a salir.

Por el camino me cruzo con un chico disfrazado de diablo que me espeta con desconfianza: «¿Tú por qué no llevas máscara?». Le cuento que yo no participo, que soy periodista y he venido a hacer un reportaje. No me deja acabar: cuando oye la palabra periodista se mete en la casa. No quiere testigos.

REIVINDICACIÓN FEMINISTA

Antes de salir me despido de Javier (el chico que debuta hoy en las fiestas sexuales) y Adriana (su pareja). Ella parece entusiasmada con lo que le espera dentro de la mansión. No sólo por la bacanal de sexo en la que participará, sino por una cuestión ideológica: «No es un evento feminista, pero sí que tiene cierto toque reivindicativo en ese sentido. Ya era hora de que se planteasen situaciones en las que mande la mujer y el hombre se someta». Él protesta. «Como si eso fuese nuevo. ¿Cuándo no ha mandado la mujer?».

Intercambiamos un par de bromas pero ahí tenemos que abandonar la conversación porque de repente les hacen un par de comentarios desde dentro de la casa: él ensombrece la cara. Le pregunto si es que se lo ha pensado mejor y no le parece bien el planteamiento de la fiesta. Él sonríe y responde: «No, no… a mí lo que me jode es que se acabe a las dos de la mañana». 

http://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20161030/166983317_0.html

 

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Orgías y elitismo: llegan a España las fiestas sexuales más exclusivas

Killing Kittens prepara fiestas para mujeres con alto poder adquisitivo

No se permiten hombres solteros y son las mujeres las que deciden en todo momento

Flyer de la fiesta que tendrá lugar en Madrid. KK

  • ESTHER MUCIENTES
  • Madrid

Suenan acordes de piano reproduciendo una melodía fantasmagórica. Alrededor decenas de hombres con máscaras venecianas, capas negras, cubiertos por luces suaves y cálidas. Junto a ellos mujeres desnudas protegidas únicamente por antifaces que guardan su identidad.

La escena le sonará a muchos. Es ‘Eyes wide shut’, la película de Stanley Kubrick, protagonizada por Tom Cruise y Nicole Kidman, que visualizó lo que muchos siempre reprodujeron en su imaginación: bacanales sexuales, elitistas y exclusivas, donde el sexo es la culminación de un proceso, de una selección, de una búsqueda.

El filme colocó en el primer plano estas particulares orgías. No era nada nuevo, pero sí fue la primera vez que se hicieron tangibles. Una ficción muy real que trascendió más allá de la última película del director neoyorquino. Las fiestas sexuales elitistas estaban ahí. 17 años después lo que sólo se veía en la gran pantalla es una realidad muy presente entre la ‘jet’ estadounidense y británica gracias a empresas como la de Emma Sayle, amiga íntima de la duquesa de Cambridge.

‘Killing Kittens’ es la compañía que ha visto en estos encuentros un filón de oro. Se trata de fiestas eróticas para mujeres con alto poder adquisitivo. Efectivamente, son ellas las que deciden, las que tienen la sartén por mango. Un éxito asegurado que tras 12 años implantadas en Reino Unido y ampliadas a otros lugares como Nueva York, llegan a Madrid.

Sin confusiones. No son bacanales al uso, ni orgías desenfrenadas. En realidad, son fiestas liberales que cuidan todos los detalles para que la mujer sea la única poseedora de las decisiones que quiere tomar. No se deja asistir a hombres solteros, sólo pueden ir en pareja, y previamente se hace una selección de todos los asistentes. Son ellas las que una vez allí eligen lo qué quieren hacer, con quién lo quieren hacer y hasta dónde quieren llegar.

La primera fiesta en Madrid

«La red mundial para la élite sexual en la búsqueda del placer femenino lanza en Madrid con esta exclusiva fiesta de Halloween», anuncia el cartel informativo de esta primera fiesta ibérica. Sí, el ‘Día de los muertos’ ha sido el elegido por ‘Killing Kittens’ para estrenarse en la capital. El morbo que no falte. «Acompáñenos en una noche de puro placer mientras le transportamos en un viaje lleno de sorpresas hedonistas». Una frase que ya avisa de lo que te ofrecen y a lo que te expones.

La exclusividad y la privacidad son requisitos fundamentales. Nadie que no sea miembro de Killing Kittens (sólo parejas y mujeres) puede solicitar acudir a la fiesta. Incluso registrarte en la red de KK pasa por un filtro previo. Creas un perfil, pero no estará activo hasta que la administradora de cada zona lo revise y apruebe.

Una vez se haya pasado el primer filtro, donde se pide edad, estudios, fotografía y otros datos secundarios y opcionales como altura, color de pelo, peso, etc se entra directamente en un mundo sicalíptico donde puedes buscar a otros miembros, mandarles ‘kisses’, mensajes, conectar con ellos, participar en los chats (uno general y otro ‘dirty’ (sucio) y, por supuesto, elegir alguno de los eventos, dícese, alguna de las bacanales.

Las hay de muchos tipos (para solter@s y parejas; para mujeres y parejas; para sólo parejas) , en muchas partes del mundo (Londres, Nueva York, Chelsea, Liverpool y ahora también Madrid), de muchas temáticas (Halloween, de época, por Acción de Gracias, tipo Moulin Rouge…), y desde muchos precios (50 euros, 100, 300 y hasta 500).

En la que se celebrará en Madrid este sábado sólo pueden acudir parejas y chicas solteras, acompañadas de una amiga cuya entrada será gratis. Los precios oscilan desde los 50 euros para las chicas solteras hasta los 140 euros que pagan las parejas. Nadie sabrá quién o quiénes son las personas que acudirán, ni siquiera una vez dentro. La privacidad está asegurada no sólo por la organización sino por el proceso de selección que hay que pasar previamente para poder acudir.

Selectivo

No es una bacanal de todo con todos. Acuden de 30 a 50 personas que mantienen relaciones sexuales, si surgen, o miran simplemente. Son las mujeres las que eligen con quién mantendrán los encuentros: con una pareja, con una mujer, con el novio o marido de otra mujer, con la novia o esposa de un hombre

La selección la realiza Killing Kittens a través de las fotografías de los posibles asistentes. Una vez se permita formar parte de este selecto club hay que unirse al evento. En ese momento se abre una página en la que seleccionas si eres una chica soltera o una pareja, si quieres donar 1,2 ó 5 euros a la caridad y darle a comprar ticket.

Una vez se ha realizado la reserva para asistir al evento, KK realiza una selección de los participantes. No hace falta ser modelo, dicen, pero se buscan mujeres que se cuiden, se arreglen, sin importar la edad, aunque la media suele ser de entre 25 y 40 años.

No admiten ni hombres «mayores de 45, ni calvos, ni gordos», según han especificado en más de una ocasión desde la organización. La fiesta es para y por las mujeres y la selección debe ser de primera calidad. Pata negra. Algo similar sucede con la parte femenina.

Si eres una de las agraciadas, el misterio se mantendrá hasta poco antes de que dé comienzo la orgía. Las fiestas, por norma, se suelen celebrar en casas de los sociosy tienen que estar acondicionada para lo que allí se va a hacer.

En Madrid, sólo se sabe que se trata de «un lugar secreto en el centro» de la capital. Hasta pocas horas antes del evento, que comienza a las 22 horas con una recepción y champán, nadie de los participantes sabrá dónde tiene que acudir.

El código de vestimenta también está marcado: calaveras y ropa elegante. Lo que después sucederá dentro sólo los que estén allí lo sabrán, aunque Killing Kittens no deja nada a la improvisación. Los invitados llegaran escondidos tras sus máscaras. Ninguna mujer hará nada que no quiera hacer. Ellas son las que deciden, las que vetan, las que eligen qué hacer y con quién y delante de quién.

Seguridad y privacidad

La seguridad está garantizada y avalada por la década que llevan haciéndolo en Reino Unido, donde de sobra es conocida la participación de políticos y modelos. Los móviles se tienen que dejar a la entrada. No puede quedar ningún documento gráfico de lo que allí ocurra.

Aunque todos saben lo que va a pasar. El objetivo de KK es que sus socios y participantes, especialmente las mujeres, se deleiten con el sexo en grupo, con desconocidos, sin compromisos, sin etiquetas, sin prolegómenos. El sexo por el sexo, pero sólo para los elegidos. Ya se lo digo Nicole Kidman a Tom Cruise:

«- Will. Yo te quiero, ¿Y sabes? Hay algo muy importante que debemos hacer lo antes posible.

– ¿Y qué es?

– Follar»

 

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/10/27/58105ec8268e3ea0108b46be.html

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‘El escort masculino número uno del mundo’ lo cuenta todo: así se triunfa

‘JUST A GIGOLO’

Es el sueño húmedo de muchos hombres: ser tan atractivo y tan buen amante que las mujeres paguen por estar entre sus brazos. Pero todo trabajo tiene sus gajes
Foto: Imagínemoslo, por ejemplo, así. (iStock)
Imagínemoslo, por ejemplo, así. (iStock)

RAQUEL MÁRQUEZ

Es relativamente fácil documentarse sobre prostitución femenina. Es más numerosa, vende más y preocupa a los activistas, tanto a favor como en contra. Hay testimonios en primera persona de todo tipo: desde los discursos complacientes que dicen lo que la mayoría de clientes potenciales quiere oír («Siempre me encantó el sexo y es fantástico vivir de ello y hacerme rica sin trabajar») hasta venganzas dolidas de prostitutas que se consideran víctimas de su situación.

¿Qué pasa con los hombres? ¿Realmente son esos seres elegantes, poderosos y chulescos que hemos visto en las películas? ¿Viven tan bien como parece, subvencionados por ricas decadentes que invariablemente se enamoran de ellos? ¿O su vida se parece más a la de esas curtidas mujeres de la calle con ‘piel de pantera’ y ‘vírgenes del miedo’ de las que hablaba Javier Álvarez?

En ‘Reddit‘, el foro ‘online’ de los testimonios anónimos, uno de los hilos estrella de estos días ha sido el inaugurado por un usuario que se hace llamar ‘AussieMaleEscort’ y dice ser «el escort masculino número uno del mundo», porque es, asegura, el primer resultado independiente que aparece al teclear «male escort» en Google. Ha dejado que los internautas le pregunten «todo lo que quieran saber», sin tapujos, y ha tenido que vérselas con más de 100 comentarios sobre todo tipo de detalles relacionados con su día a día. Él es bisexual, castaño y australiano, aunque vive en Londres, y a sus 29 años dice que tiene siete de experiencia, en los que ha llegado a dominar la materia. Dice que es atractivo y atlético (así que hay excusa para nuestra foto) y esto es lo que ha compartido con el mundo, siempre bajo pseudónimo.

¿Acompañar? Sobre todo en la cama

Aunque ‘escort‘ significa «acompañante», o «escolta», «no es más que un eufemismo para hablar de prostitución», confiesa. «A veces voy a cenar con clientes, a espectáculos, casinos, e incluso a veces a sus yates, aviones privados, etc., pero normalmente vienen a mi apartamento, voy a su casa o quedamos en un hotel». No imaginemos pues una vida emocionante las 24 horas, aunque dice que ha ejercido en Tailandia, Shanghái, Dubai, Australia y últimamente en EEUU.

Explica la diferencia con lo que sucede en Estados Unidos, ya que muchos usuarios de ‘Reddit’ son norteamericanos: «Aquí en Londres la prostitución es legal, EEUU es de los pocos países en los que no. Es una pena, porque la ilegalidad dificulta que los trabajadores sexuales puedan pedir ayuda a las fuerzas del orden cuando son víctimas de delitos de verdad, como la violación, el robo, el asalto… También complica la posibilidad de anunciarse como autónomo y funcionar según reglas propias, lo que pone más control en manos de chulos, burdeles, etc».

El primer chasco para las fantasías heterosexuales medias sobre ser un ‘gigolo’ llega cuando le preguntan si, al recibir dinero por sexo, ha cambiado su forma de verlo fuera, como un cocinero que no lo hace en su casa: «Casi todos mis clientes son hombres, pero yo estoy más en el extremo heterosexual de la bisexualidad, así que prefiero a mujeres y transexuales cuando lo hago por diversión. No es que me disguste el sexo con mis clientes hombres, lo disfruto, pero es una parte pequeña de mi sexualidad y si solo me acostara con hombres por trabajo no estaría satisfecho. Si alguna vez perdiera interés en el sexo por diversión, fuera de mi agenda profesional, haría un paréntesis largo o quizá lo dejaría».

La vida de nuestro protagonista es como 'American Gigolo', pero con patadas en los testículos.
La vida de nuestro protagonista es como ‘American Gigolo’, pero con patadas en los testículos.

¿Y sus clientes, cómo son? «La mayoría son solteros, pero también veo a parejas, hago dúos con ‘escorts’ femeninas y dominación a dos bandas, fantasías de infidelidad… Los hombres a veces son gais pero lo más habitual es que sean bisexuales o curiosos. Muchos tienen mujeres o novias«.

Probablemente los menos afortunados no tienen tanto tiempo ni ganas de hablar en ‘Reddit’ de su experiencia pero, por lo que a él respecta, no encuentra nada degradante en su trabajo, ni se siente explotado de ninguna forma: «Me sentía explotado trabajando en atención al cliente para grandes empresas, porque sabía que estaban beneficiándose de mi empleo mucho más que yo, les importaba una mierda y me trataban como a un perro. Ahora soy mi propio jefe, completamente libre para elegir mis horarios, los servicios que ofrezco y los que no y a quién ofrecérselos».

Uno de los participantes del foro le dice que, si fuera millonario, le pagaría para acompañar a su perrito al parque, por puro capricho. ¿Tienes muchos encargos de este tipo? AussieMaleEscort se ríe: «Suena genial. Ahora tengo una novia escort que a veces me pide que baje a su perro cuando está ocupada. Es genial, toda la diversión de ir por ahí con un perro (y montones de atención por parte de las mujeres del parque) sin la responsabilidad de que sea tuyo. Pero no, casi todas mis citas pasan por algún tipo de contacto sexual. No todo el mundo quiere una experiencia sexual completa. Tengo muchos clientes fetichistas que piden todo tipo de cosas sin penetración. Pero casi todos quieren terminar con un orgasmo».

¿Y qué le piden? «Sobre todo masajes desnudos con aceite, sexo oral y sexo«. Le preguntan también cuál es su momento favorito trabajando como ‘escort’: «Si tengo que elegir solo uno, me encanta cuando un cliente reserva cita conmigo y una ‘escort’ femenina a la vez, o cuando un cliente pide varias ‘escorts’ femeninas y a mí». Habla de una en concreto con la que trabaja y que describe como una «sumisa profesional»: «Nuestros trabajos a dúo y sesiones de vídeo son siempre muy intensas. Hace poco, un caballero holandés nos contrató para una sesión con doble penetración y resultó que él pesaba lo mismo que yo y su pene era casi del mismo tamaño que el mío, 22 cm, y encajaba perfectamente. Jugamos por turnos a que forzábamos a mi compañera a hacer una doble garganta profunda».

También hubo doble penetración vaginal y anal. Intensa es la palabra, desde luego, si fue tal como lo cuenta: «Ella es realmente sumisa, así que ser dominada y forzada sin sensibilidad por dos hombres grandes y fuertes es su idea del paraíso. Le dimos como nunca, y estuvo gritando de orgasmo en orgasmo la hora entera. ¡Ha habido momentos muy especiales en mi trabajo!». Desde luego, no es lo que la mayoría contamos cuando llegamos a casa cansados tras la jornada laboral.

Lo que el dinero puede comprar

Dice que cobra más de 250 euros por las salidas de una hora y que tiene muchos clientes regulares. «A veces alguno ‘se enamora’ de mí. En el mejor de los casos es incómodo. Significa que me dicen que me quieren y tengo que salir con alguna respuesta que no sea ‘yo también te quiero’ pero que no hiera sus sentimientos. Lo mejor que puedo decir es algo tipo: ‘Ohhh, eso es muy dulce, me encanta pasar tiempo contigo’. Así he perdido a muchos habituales, cuando no podían evitar sentir cosas por mí y sabían que nunca sería recíproco. La peor conclusión posible es que el cliente se convierta en acosador. A mí no me ha pasado, pero a las chicas que ofrecen experiencias que simulan noviazgos les ocurre constantemente».

No puede contárselo a su familia porque dice que se preocuparían, «viven mejor sin esa información». Entendemos bien esa discreción, por ejemplo cuando le preguntan qué es lo más raro que le han pedido. «Un cliente habitual, tras un intercambio de palabras muy corto, se quitaba los vaqueros pero se dejaba puestos los calzoncillos», explica. «Abría las piernas y yo, totalmente vestido y calzado, tenía que darle patadas en los testículos. He hecho artes marciales desde niño y he luchado profesionalmente, puedo patear duro. Él lo aguantaba. Cuando estaba listo, se tumbaba en el suelo y se masturbaba dentro del calzoncillo. Lo grabamos una vez y tengo un vídeo que se puede ver en mi blog, por si os interesa».

Y si te interesa ya sabes, nosotros no te juzgamos.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-10-26/escort-masculino-gigolo-cuenta-como-es-su-trabajo-que-le-piden-ellas_1279580/

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España, destino de turismo sexual

La falta de legislación, la gran oferta de prostitutas, prostíbulos y webs que ofrecen chicas sitúan a España en el tercer lugar preferido para buscar sexo

Prostitución en la calle Montera JAVIER BARBANCHO

  • IRENE HDEZ. VELASCO

Existe un país en el que, según cálculos de su Gobierno, ejercen como prostitutas unas 45.000 mujeres, aunque hay expertos que estiman que la cifra real podría ser mucho mayor. Donde cientos y cientos de puticlubs y locales de sexo de pago salpican su geografía, algunos de ellos tan enormes que son como parques temáticos en los que prestan servicios sexuales hasta 200 mujeres.

En ese país, la oferta de prostitutas es tan amplia que no sólo se puede elegir entre búlgaras, rumanas, dominicanas, rusas, brasileñas o nigerianas, por citar algunas nacionalidades, sino que los precios son extremadamente competitivos. Por cinco euros, lo que cuesta un par de docenas de huevos, le pueden hacer a uno sexo oral. Y por 60 euros, un completo en una habitación de hotel con sábanas limpias y luces psicodélicas. Según el Instituto Nacional de Estadística de ese país, la prostitución representa el 0,35% del total de su Producto Interior Bruto. Es una de las inversiones más rentables, hasta el punto de que según su Ministerio del Interior genera unos cinco millones de euros al día.

Ese país tiene, además, una legislación sobre prostitución extremadamente laxaen la que en ningún caso se persigue ni condena a quien paga por sexo ni a los locales donde tiene lugar el mismo. Y una cultura social en la que no suele estar mal visto ir a un burdel. Ese país goza de buen clima, playas maravillosas y gente amable. Por todo eso, es uno de los principales destinos de turismo sexual del mundo y a él acuden cada año hordas de personas atraídas por su amplia red de mujeres en prostitución y sus más de 1.500 burdeles, según estimaciones de la Policía.

¿Camboya? ¿Tailandia? No.

¿República Dominicana? ¿Brasil?

Frío, frío. Ese país es España.

España se ha convertido en una de las principales metas de quienes viajan en busca de sexo de pago. Está, y bastante arriba, en la lista de los 10 países más populares para el turismo sexual, junto a destinos clásicos como Tailandia, Brasil, Indonesia, Colombia, Camboya, Kenia, Filipinas, República Dominicana u Holanda. La mayoría de las clasificaciones ya sitúan a España en la tercera posición. «Y algunas incluso en la segunda», advierte Asunción Miura, representante de la Comisión para la investigación de malos tratos a mujeres y de la Coalición internacional Contra el Tráfico de Mujeres.

«Por supuesto que hay turismo sexual en España, sin duda. Los propios cuerpos de Seguridad del Estado nos lo han confirmado. Sólo hay que ver cómo la mayoría de los clubes de alterne se concentra en las zonas turísticas. En Andalucía, el grueso de burdeles se agrupa en las provincias costeras, no en las del interior. Y en temporada alta, Canarias y Mallorca se llenan de mujeres que ejercen la prostitución y que, en cuanto acaba el periodo turístico, son trasladadas por las mafias a otros lugares», sostiene Jorge Uroz Olivares, profesor del Departamento de Sociología y Trabajo Social de la Universidad de Comillas y, quien hace dos años, realizó junto a su equipo un estudio sobre prostitución y trata de mujeres para el Ministerio del Interior que ahora está ampliando. «Hasta existen agencias de viajes extranjeras que publicitan España como destino de turismo sexual. Al paso que vamos nos convertiremos en la Tailandia de Europa».

Foros y ránkings de burdeles en Internet

Internet está repleto de páginas que recomiendan España a todo el que esté interesado en sexo de pago. «España se está convirtiendo en uno de los destinos de turismo sexual más populares del mundo», subraya la llamada wikisexguide, una web con pretensiones de ser una Wikipedia del sexo, al tiempo que explica algunos atractivos patrios: «La prostitución es como si fuera legal en España, existe un vacío legal. Las trabajadoras sexuales no están penalizadas, mientras que los proxenetas sí. El 90% de las prostitutas son inmigrantes ilegales (muchas procedentes de América del Sur) e introducidas en España a través del tráfico ilegal de seres humanos, lo que deja a muchas en un limbo legal», destaca.

«España es el país número uno de Europa en turismo sexual, habiéndole tomado la delantera a Ámsterdam. La prostitución es completamente legal, así que montones de colegas acuden allí cada año», dicen en la web de ocioladsholidayguide.

Hay hasta foros donde los usuarios dan su opinión sobre burdeles. Una especie deTripadvisor que, en lugar de calificar hoteles y restaurantes, valora y puntúa la calidad de los burdeles y sus mujeres (procedencia, características físicas, servicios sexuales…). «Es como un burdel de lujo. Llamas, entras y te da la bienvenida una madam que te ofrece bebida. Luego hace entrar una selección de mujeres jóvenes. Su aspecto varía de medio (6-7) a guapas/sexy (9). Tras elegir a una chica te retiras al dormitorio y acuerdas el precio con ella (media hora, 60 euros; 1 hora, 120 euros). Mientras ella va a por sábanas limpias, tú te puedes duchar. Todo está limpio y ordenado. Las chicas suelen ser simpáticas. Merece la pena una visita». Según este usuario, «es el mejor de Valencia». Es la valoración que un talPirateHasLanded hace de EvenOnce, un conocido puticlub de Valencia. «Sí, casi la mitad de nuestro clientes son extranjeros. Algunos vienen en grupo, otros solos. Hay de todo», nos confirma una empleada de ese local.

En Flowers, un burdel en la autovía Madrid-A Coruña, es frecuente ver extranjeros. Hace unos días vimos allí a un grupo de orientales que había aprovechado un viaje de negocios a la capital española para probar también sus reputados burdeles.

La gran oferta de mujeres en prostitución y lo baratos que son sus servicios son indicados reiteradamente como puntos fuertes de España. Según el listado de precios que incluye la wikisex, por 35 dólares (30 euros) se puede obtener un servicio sexual de una prostituta negra en Madrid.

«Tiene todo el sentido que España sea uno de los mayores destinos del mundo de turismo sexual. Y no me extrañaría que fuera el número uno en turismo de burdeles. Tenemos los dos principales ingredientes: somos un país con una gran oferta de mujeres en situación de prostitución y locales de pago por sexo y uno de los países del mundo que más turistas recibe. Tenemos las dos cosas necesarias: muchísimos potenciales prostituidores -varones que pagan por sexo- y una oferta variada de prostitución», sostiene María José Barahona, profesora de Trabajo Social en la Universidad Complutense y autora de varios estudios sobre prostitución.

Sin castigo en España

España cuenta con una legislación muy permisiva, que únicamente castiga al proxeneta y sólo en los pocos casos en que se demuestra que lo es. En Suecia o Noruega el cliente es perseguido y corre riesgo de cárcel.

«Tenemos una red gigantesca de burdeles, unos 1.500, a los que sumar montones de pisos privados que ocultan mujeres que ejercen la prostitución y que se publicitan en anuncios de contactos u octavillas por la calle. La oferta es enorme y, como la prostitución no está prohibida ni penada ni quienes pagan por sexo están perseguidos, España es un destino atractivo para el turismo sexual. Por haber hay hasta menores, no es necesario viajar a Tailandia, están aquí. La prostitución mueve más dinero en España que el tráfico de drogas», subraya Uroz Olivares.

El municipio catalán de La Junquera, fronterizo con Francia, está inundado de puticlubs y macroburdeles como Paradise, que con sus 200 mujeres como oferta, lleva a gala ser el más grande de Europa. Y otro tanto sucede en zonas lindantes con Portugal. Incluso el Plan de Acción para la Erradicación de la Trata, la Prostitución y otras formas de Explotación Sexual (2010-2015) realizado por el Ayuntamiento de Sevilla sostiene que en esa ciudad «hallamos todas las variantes posibles de la prostitución», incluyendo entre las nuevas formas el «turismo sexual».

«No tenemos constancia de que existan paquetes turísticos sexuales con destino a España, pero sí la sospecha de que podría haberlos. Y si aún no los hay, al paso que vamos no tardará mucho en haberlos, encontrándonos como nos encontramos dentro de las rutas de turismo de burdel», pronostica Barahona.

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/10/13/57fe88b2e5fdea63208b4583.html

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