Cansada del “egoísmo machista” del derecho, esta abogada brasileña decidió cambiar de oficio a Cortesana de lujo

Claudia de Marchi, de 34 años, se mudó a Brasilia para “liberarse” de los hombres del mundo jurídico y ganó cerca de USD 125.000 en un año, mucho más que con su salario como defensora de las leyes brasileñas

Una abogada brasileña contó que ha encontrado satisfacción en su nuevo trabajo, y un mejor salario, después de dejar su carrera en el derecho y convertirse en prostituta. La respetada abogada Claudia de Marchi, experta en derecho constitucional, sorprendió a sus clientes y colegas el año pasado cuando de repente decidió dejar su alta posición en un bufete de abogados y empezó a anunciar sus servicios como una “cortesana de lujo”.

La joven de 34 años se trasladó a Brasilia, la capital del país, donde, en lugar de ampliar su conocimiento de las leyes de Brasil, comenzó a prestar servicios sexuales a empresarios y políticos ricos por USD 185 la hora.

 

Irónicamente, una de las razones de su drástico cambio de dirección fue que ya no podía tolerar el “egoísmo machista y la auto-indulgencia” que había encontrado en el mundo jurídico.

En lugar de eso, la autoproclamada feminista decidió que sólo trataría con hombres dispuestos a pagar por su compañía, alegando que ella prefiere “el orgasmo y el pago” que tener que soportar vivir con “defectos masculinos” todo el día.

 

Ahora, ella afirma que el cambio de oficio fue la “mejor decisión que tomó” después de encontrarse “liberada” de los hombres y ganar cerca de USD 125.000 en un año, mucho más que su salario como abogada.

Y aunque la mayoría de las prostitutas usan un seudónimo para proteger su verdadera identidad, Claudia ha insistido en que se enorgullece de lo que ha logrado e incluso escribe un blog con su nombre real sobre sus encuentros sexuales que ahora obtiene más de 8.000 visitas un día.

 

El blog incluye tutoriales para hombres sobre temas como cómo deben comportarse con las mujeres, cómo ser un “hombre real” y cómo “madurar correctamente”, así como consejos sobre cómo realizar sexo oral a una mujer.

Por otra parte, su madre de 64 años apoya tanto su nueva profesión que recientemente se mudó de su propia ciudad natal a la capital, y ahora vive con su hija en su casa cerca del parlamento brasileño.

 

Cláudia, de Sorriso, en el centro de Brasil, se licenció en derecho en 2005 y trabajó como abogada en la ciudad durante 11 años, especializada en la interpretación de la compleja constitución de Brasil después de completar estudios de postgrado.

Más tarde comenzó a dar conferencias sobre derecho constitucional en la universidad Unic Sorriso local.

 

De Marchi, en la universidad

De Marchi, en la universidad

Pero ella afirma que se cansó de trabajar en el mundo de un hombre, así como una sucesión de relaciones fallidas, incluyendo un matrimonio que duró sólo un año, y cuando fue despedida de su posición en la universidad “por el ego de alguien” en febrero. El año pasado, Claudia decidió repensar cómo quería vivir su vida.

 
http://www.infobae.com/america/america-latina/2017/02/25/cansada-del-egoismo-machista-del-derecho-esta-abogada-brasilena-decidio-cambiar-de-oficio/
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Así pasé una hora con una muñeca por 80 euros en el prostíbulo de las sex dolls de Barcelona

Un club de Barcelona es el pionero en Europa. Oferta 4 figuras para practicar sexo: una caucásica, una africana, una asiática y un personaje manga. Son de silicona y pesan 40 kilos. Un reportero de EL ESPAÑOL acudió el día de la inauguración.

Lily, asiática, 1,61 de altura y 40 kilos de peso, es una sex doll.

Lily, asiática, 1,61 de altura y 40 kilos de peso, es una sex doll.

 

Me cuentan en la redacción que está a punto de abrir en Barcelona el primer burdel de Europa de muñecas hinchables. En efecto, aún no lo habíamos visto todo en esta vida. Llamo al teléfono que sale en la web para pedir un reportaje y me atiende Gina, la chica de prensa. “No daremos entrevistas hasta que pase un mes. Ya hay un par de medios más interesados”, se disculpa. 

Se lo explico a mi jefe y le advierto de que, si esperamos, se nos pueden adelantar otros medios, pero que lo que yo no pienso hacer es ir de cliente y zumbarme a una muñeca de plástico. “Yo nunca me he metido en la vida sexual de mis redactores. Tú sabrás qué haces con ella. Pero vas, te haces pasar un cliente y lo cuentas”, me contesta.

De izquierda a derecha: Aki, personaje de manga, Niky, la muñeca caucásica y Lily, la asiática

De izquierda a derecha: Aki, personaje de manga, Niky, la muñeca caucásica y Lily, la asiática

Lumidolls es el nombre del club en cuestión. El nombre ya lo resume todo: lumi (prostituta) y doll (muñeca). Para ir hace falta pedir cita previa con una de las 4 figuras disponibles: Niky, la caucásica, Leyza, la africana, Lily, la asiática estándar y Aki, la asiática de pelo verde que imita a un personaje de manga. En realidad no son muñecas hinchables, sino réplicas humanas hiperrealistas de silicona. Una especie de maniquís articulados con rasgos muy exuberantes. El precio de cada unidad ronda los 5.000 euros. Pasar una hora con una de ellas en Lumidolls, 120 euros.80 estos días, por la promoción inaugural.

CONCERTAR UNA CITA

Escribo un mail pidiendo cita con Aki, porque dado lo bizarro del reportaje, prefiero elegir a la más rara. Me contestan a los pocos minutos. Vuelve a ser Gina, la chica de prensa, que también se encarga de concertar las citas y no sabe que soy yo. Ahora también se disculpa: la única muñeca disponible para el fin de semana es Lily, la asiática estándar. Inauguran el viernes y ya tienen el fin de semana completo. Me maravilla que, sin haber hecho publicidad, ya haya tantísima gente esperando a pagar 80 euros por tirarse a un muñeco.

Leiza es la muñeca africana de Lumidolls

Leiza es la muñeca africana de Lumidolls

Contesto que Lily estará bien. Total, no voy a tener sexo con ella. Mi decisión me enfrenta a las presiones de los sectores más radicales de la redacción de EL ESPAÑOL, que consideran que tengo que consumar por el bien del periodismo. El tema provoca debate, cachondeo y muchas preguntas: ¿Cómo la limpian? ¿Sexo con una muñeca son cuernos?, ¿Cómo desinfectan los orificios?, ¿Hemos tocado fondo como especie?, ¿Seguro que los desinfectan?

PRIMER PERCANCE

Me dan hora con Lily el viernes a las 7 de la tarde. Los problemas empiezan a las 6. Gina me escribe un Whatsapp para decirme que hay un contratiempo y que tendremos que suspender la cita. La llamo para que me lo aclare: “El anterior cliente se ha debido de emocionar mucho, porque le ha roto una teta. Y mira que esta silicona es dura, eh. Pero la ha agujereado. Igual le ha pegado un bocado”, se disculpa. Es la tercera vez que tiene que disculparse y aún no he llegado. Yo no me lo puedo creer y le contesto: “¿Cómo que le han agujereado una teta? ¿Pero me va a poder recibir o no? ¡Porque yo he venido desde Madrid sólo para estar con ella!”. Todo eso lo digo casi a voces en mitad de la calle Ferran de Barcelona, un eje comercial muy transitado. No he medido bien.

El cliente puede elegir con qué ropa y en qué posición espera la muñeca

El cliente puede elegir con qué ropa y en qué posición espera la muñeca

Gina me asegura que sus jefes la están reparando, y que si estoy dispuesto a esperar un ratito más, podré pasar una hora con mi muñeca asiática. Yo doy el OK y llego a Lumidolls con media hora de retraso. El club está en el entresuelo de un viejo edificio, en una callejuela estrecha del centro de Barcelona, muy cerca de la Rambla. Comparte planta con un hostal. Me abre la puerta Gina, que además de atender a la prensa y concertar citas, también se encarga de recibir, cobrar, vestir a la muñeca y proporcionar al cliente preservativos y lubricante.

LILY Y LA GANGRENA

El club en realidad es una casa compuesta por un comedor y varias estancias aparte. Llegamos a la habitación y ahí está Lily. Me espera sentada en la cama y vestida con un camisón rosa. En realidad, el parecido con un ser humano es asombroso. Tanto, que creo ver gangrena en sus brazos. “Oh no, eso es porque el anterior cliente ha pedido que se la vistan de negro y parece que la ropa ha desteñido”, se disculpa (de nuevo) Gina. “¿Y la teta rota?”, le pregunto yo. Ella me la enseña: “Nada, como nueva. Tiene como una pequeña cicatriz. Era un cliente muy alto y muy grande. Creo que le ha pegado una paliza”. También me fijo que cuando la construyeron no calibraron bien las retinas y es estrábica.

El vestido negro que pidió el cliente anterior destiñó en la piel de Lily

El vestido negro que pidió el cliente anterior destiñó en la piel de Lily

Gina me pregunta cómo he conocido Lumidolls. Yo no sé muy bien qué contestarle e improviso que ya está viendo mi barba y mi camisa de cuadros; que soy un hípster, y como somos medio idiotas, nos gusta hacer cosas que no hace el resto de la gente, comprarnos el Iphone el día que sale y esas tonterías. Que yo en realidad esto lo hago para fardar luego. Y que por eso me gustaría que me explicase más cosas sobre las muñecas. Es la única forma que encuentro de sacarle información sin que sepa que soy el periodista que la llamó el día anterior. Y ella me lo cuenta.

ORIFICIOS DE 17 CENTÍMETROS

Las sex dolls son, como su propio nombre indica, muñecas diseñadas para practicar sexo. Están hechas de silicona quirúrgica. Son piezas únicas y no se fabrican en serie. Miden entre 1,60 y 1,70 metros, pesan 40 kilos y sus rasgos son hiperreales. El esqueleto contiene unas varillas metálicas flexibles que le permiten articularse y ponerse en posturas realmente curiosas. Cada muñeca tiene 3 orificios de 17 centímetros de profundidad:boca, vagina y ano. Cuatro en el caso de Lily, que tiene un seno agujereado. Son juguetes que tienen mucho éxito en Japón, la meca de este tipo de fetiches sexuales, aunque estas en concreto están fabricadas en Estados Unidos. El pelo no es natural, pero en Lumidolls ya han programado la compra de pelucas para customizarlas.

“¿Y esto es higiénico?”. Gina, que también es (cómo no) la persona encargada de limpiarlas, me responde que las lavan antes y después de cada uso “con un jabón que se usa en los hospitales. Para los orificios uso una de esas pistolas de presión, tipo Karcher”. Con eso se asegura, me dice, que queden totalmente desinfectadas. No obstante, siempre recomiendan al cliente utilizar un condón; ella misma lo facilita junto al lubricante.

Aunque es una muñeca de silicona, Lily celebra los goles haciendo el arquero, como Kiko Narváez.

Aunque es una muñeca de silicona, Lily celebra los goles haciendo el arquero, como Kiko Narváez.

En la habitación también hay unas velitas para ambientar, toallas, una (sola) copa de cava (no han tenido el detalle de ponerle una a Lily), un bol con fresas, un hilo musical en el que suena algo muy romántico que me recuerda a Michael Bolton y una televisión en la que sólo ponen porno. Elementos más que suficientes para tener el mejor polvo de tu vida con un objeto inanimado.

Gina cierra la puerta y me deja a solas con la muñeca. “Pobre Lily. Qué te han hecho”, le pregunto. Lily no me responde. Tampoco se queja cuando le aprieto la teta, pero la cicatriz se abre y sale una burbuja; como una pompa de chicle de fresa. Eso provoca un desequilibrio dentro del seno y se le queda un agujero encima del pezón, como si la hubiesen apuñalado. Casi tengo el reflejo de pedirle disculpas.

El anterior cliente no controló su fuerza y le destrozó un pecho a Lily

EL ANTERIOR CLIENTE NO CONTROLÓ SU FUERZA Y LE DESTROZÓ UN PECHO A LILY

Lily huele muy bien porque además de lavarla le han puesto colonia. El tacto es bastante curioso. Es mullida pero firme, como esas pelotas antiestrés que se aprietan fuerte con las manos. Está bastante más fría que un ser humano y, sobre todo, pesa mucho. Muchísimo. Me doy cuenta al levantarla para examinarla. Aunque es la más bajita de las cuatro muñecas (mide 1,61), es difícil maniobrar con ella. En uno de esos meneos se le cae la peluca. Lo que le faltaba a Lily. Por detrás se le da un aire a Iván De la Peña. Yo ya había tomado la decisión de respetarla como muñeca y no tener sexo, pero así ya es imposible. Con el brazo engangrenado, la teta pinchada, calva y con un ojo mirando a Tokio, no puede haber nada de libido y sí mucho de compasión.

Lily, contrariada porque es calva y no le gusta que le hagan fotos sin peluca

Lily, contrariada porque es calva y no le gusta que le hagan fotos sin peluca

Como he decidido no probarla sexualmente, paso un buen rato colocándola en posiciones graciosas. La pongo a hacer el saludo surfero de Ronaldinho, o la celebración del arquero de Kiko Narváez. Cuando me canso de símiles futbolísticos la pongo a imitar a un egipcio, a un italiano gesticulando, a un heavy y a Chiquito de la Calzada. Sus 40 kilos de peso me desgastan mucho la espalda y su gangrena me pringa las manos. En cada movimiento, ella queda más maltrecha. El pecho empeora por momentos y cada vez es más difícil recolocarle la peluca, porque los cabellos se le enganchan al cuerpo. Ella me observa impasible con su ojo a la virulé.

SAYONARA LILY

Gina me dijo que me avisaría cuando hubiese pasado una hora. No da lugar. Cuando me he cansado de hacer el imbécil abandono la habitación, advirtiendo de que la buena de Lily ha tenido un debut muy duro y la van a tener que retirar un tiempo, porque está muy lesionada. El seno izquierdo está destrozado. Gina me cobra los 80 euros y se la lleva a lavar con la Karcher, que Lumidolls abre de 10 de la mañana a 10 de la noche (como un Carrefour) y seguro que ya hay otros clientes esperando.

Apretando el pecho de Lily le sale la silicona quirúrgica por la herida

Apretando el pecho de Lily le sale la silicona quirúrgica por la herida

Yo me despido y me marcho repasando las fotos que le he hecho con el teléfono móvil. No es un ser vivo, pero me genera compasión. Eso me permite comprender que haya gente a la que le suscite otro tipo de sentimientos y pague por pasar una hora con estas muñecas. Vuelvo a mirar la foto de la teta pinchada. Pobre muñeca. Qué debut más duro. Sayonara Lily; mañana será otro día.

http://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20170225/196480602_0.html

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La estrategia para vender servicios de prostitución

EXPLOTACIÓN SEXUAL

‘Flyers’ y anuncios para publicitar el sexo de pago

Folletos sobre servicios de prostitución en coches de una calle de Madrid. JAVIER BARBANCHO 

Un estudio analiza los significados y valores que transmiten los folletos que publicitan sexo de pago

Se encuentran sobre todo en los parabrisas de los coches. O tirados por el suelo, alfombrando las aceras. Son folletos promocionales que, en lugar de electrodomésticos en rebajas o saldos de zapatillas deportivas, anuncian cosas como esta: Chicas nuevas en tu zona. Económico. Se trata de impresos con fotos de mujeres de alto contenido erótico y mensajes comerciales del tipo: Chicas. Servicio 24 horas. Salida a hoteles y domicilios. Al fin y al cabo, se trata de vender sexo.

Hablamos de las octavillas, una forma de publicidad que en los últimos años ha irrumpido con fuerza en España para promocionar la prostitución. Porque mientras la publicidad de sexo de pago está prohibida en Estados Unidos y limitada en Alemania, mientras en Francia y en Portugal los folletos comerciales de esas actividades son ilícitos, en España son perfectamente legales. Con el resultado de que esos volantes publicitarios (los flyers, como los llaman algunos ahora) inundan las calles del país y se han convertido en el principal vehículo con el que se anuncian los pisos privados en los que se ejerce la prostitución, las casas de citas.

Pero, como cualquier publicidad, esas octavillas que buscan vender sexo de pago son también una forma de comunicación que transmite significados, valores, modelos, actitudes y comportamientos. Y eso es justo lo que se analiza en un estudio que acaba de ver la luz, que lleva por título Flyers y anuncios de servicios sexuales en Madrid, que pertenece a un proyecto de investigación de I+D+I sobre trata de mujeres con fines de explotación sexual y que han realizado Carmen Meneses, Jorge Uroz y Antonio Rúa, todos ellos profesores e investigadores de la Universidad de Comillas ICAI-ICADE.

220 folletos analizados

Ese equipo ha desvelado las estrategias publicitarias que se emplean para vender sexo tras examinar con lupa 220 folletos de servicios de prostitución recogidos por las calles de Madrid. Se trata de anuncios que tienen a los hombres como claros destinatarios: de esas 220 octavillas, sólo unas pocas incluían también a parejas y únicamente una de ellas ofrecía servicios a mujeres. Pero cuando los investigadores se pusieron en contacto con el publicista, descubrieron que en realidad su clientela estaba compuesta por varones.

Para empezar, el estudio revela que esos folletos transmiten la idea de que los servicios sexuales de pago son un producto más de la sociedad de consumo, que gastarse el dinero en una casa de citas no es muy distinto de irse una tarde de tiendas y que las mujeres prostituidas son en ese sentido similares a objetos. De hecho, la investigación muestra que la palabra más frecuente en todos esos folletos es ‘euros’, lo que subraya su carácter comercial y consumista. Pero también palabras como ‘chicas, ‘años’, ‘añitos’, ‘recibo’, ‘independiente’ o ‘masajes’ son habituales.

Ya entrando en el detalle, en aquellos folletos de personas que se anunciaban como autónomas o independientes sobresalían las palabras ‘zona’,’ independiente’, ‘sola’, ‘años’, ‘discreta’, ‘foto (real)’… Cuando las que se anunciaban eran sin embargo un grupo de mujeres, las palabras más recurrentes eran ‘años’, ‘chicas’, ‘copa gratis’, ‘nuevas’, ‘hoteles’ y ‘domicilios’, para destacar que tenían ‘material’ recién llegado, mercancía nueva. Por su parte, en las octavillas en las que era una empresa o corporación la que ofrecía los servicios sexuales se enfatizan vocablos como ‘masajes’, ‘hoteles’, ‘copa’ y ‘relax’. Y en los flyers agrupados por los investigadores como ‘anuncios asiáticos’, las palabras más repetidas eran minutos y orientales. La referencia al tiempo es importante, ya que el precio varía según el tiempo que el cliente esté con la mujer prostituida.

La iconografía también es fundamental en este tipo de anuncios. Y como una imagen vende más que mil palabras, los volantes que publicitan sexo de pago recurren casi siempre a imágenes con una fuerte carga erótica. Hay tres tipos fundamentales de imágenes de mujeres en los folletos de prostitución: la mujer voluminosa y curvilínea (representada generalmente por mujeres de origen latinoamericano y asociada en la mayoría de los casos a quienes se anunciaban como prostitutas autónomas o independientes), las asiáticas (caracterizadas por sus rasgos aniñados) y las mujeres esbeltas, delgadas, con aspecto de modelos (típicas de los folletos publicitarios con empresas detrás).

“Los mensajes que se desprenden de los anuncios presentan la prostitución como algo voluntario, autónomo y recreativo, una imagen muy diferente a la de los mensajes institucionales, que la muestran como una actividad forzada, involuntaria o fruto de la trata de seres humanos”, concluye el estudio, en el que también se subraya como esos anuncios “contribuyen a una normalización y tolerancia de la oferta de servicios sexuales de pago”.

Explotación sexual

Sin embargo los autores de esta investigación sospechan que detrás de varios de esos anuncios hay explotación sexual o trata de mujeres. Es más: intuyen que es justo en los pisos y casa de citas que se anuncian a través de esas octavillas donde se concentra gran parte de la prostitución coaccionada que se produce en España. “Nos planteamos este estudio investigando sobre trata de mujeres y porque mientras en los clubes de alterne la policía puede llevar a cabo inspecciones y controles al ser locales públicos, en los pisos no puede hacerlo sin la preceptiva orden judicial al ser espacios privados. Sin embargo, quizás estos pisos deberían poder registrarse, como los turísticos, sobre todo para que no se produzca explotación sexual, coacción o trata”, afirma la antropóloga Carmen Meneses, una de las autoras del estudio.

Los investigadores empezaron a pensar que detrás de algunos de esos flyers podría haber coacción, explotación sexual o trata de mujeres cuando cotejaron la información del anuncio de la calle con la de las páginas de internet, los foros de puteros (sí, existen, y se dedican a valorar las prestaciones de las distintas mujeres prostituidas) y las llamadas telefónicas. Porque los autores del estudio llamaron a todos y cada uno de los 153 números de teléfono que en total aparecían en los 220 folletos que analizaron, aunque sólo lograron contactar con 58 de los anunciantes.

Aun así, descubrieron que el sexo oral se ofrece sin ningún tipo de protección siempre que, claro está, se esté dispuesto a pagar más por ello. “Sólo en dos casos nos indicaron explícitamente que todos los servicios se ofrecían con preservativo, para el resto el sexo oral era sin protección”, señala el estudio. Respecto a la penetración, en todos los casos se indicaba que era necesario el uso de condón. En todos… excepto en tres, y esos tres coincidían con anuncios de chicas asiáticas. Y el sexo de pago sin preservativo en algunos casos puede ser un claro indicio de que la prostitución es forzada.

http://www.elmundo.es/sociedad/2017/02/22/58ac80dfe5fdea96148b46a6.html

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En el interior de una escuela para prostitutas

 

Puta escuela II

Esta no es una escuela común. No es un lugar de los que escuchas hablar en las conversaciones sociales ni el tipo de curso que te recomiendan para salir de la monotonía. No es una clase para mojigatos ni tímidos. Esto es Aprosex, una ONG que realiza un curso para trabajadoras sexuales. 

Algunos la llaman la profesión más antigua del mundo. Es un trabajo del que todas las personas han oído hablar, al que muchos recurren para satisfacer sus necesidades físicas o emocionales y muchas otras lo ejercen, inicialmente, para solventar un problema económico. Sin embargo, la prostitución, a pesar de los grandes avances en derechos e igualdad de la mujer, no ha dejado de ser una profesión llena de estigmas. Para eso es esta universidad. Una de sus fundadoras habló con KienyKe.com.

“Mitos hay muchos, como que somos mujeres, adictas, alcohólicas, madres despreocupadas, que somos violadas y vejadas por nuestros clientes de forma sistemática. La realidad es que somos mujeres como usted, con nuestras familias, padres, madres, hermanas, hijas e hijos a los que llevamos y recogemos del colegio. No somos una raza extraña de mujeres, e incluso, lo más probable es que en su red más cercana de amigas o familiares, haya alguna trabajadora sexual que vive escondiendo cómo gana su dinero, por temor a ser juzgadas”, aseguró Paula VIP, una de las creadoras de este curso.

Esto precisamente es lo que busca Aprosex, luchar por los derechos y la reivindicación de las trabajadoras sexuales. Esta asociación fue creada en el año 2012 como la primera asociación gestionada por profesionales del sexo en España, entre ellos, gigolós, transexuales, lesbianas. 

Lea también: La historia de dos putas, una pobre y una rica

Durante los últimos cinco años se ha consolidado como el único colectivo en España que llevan a cabo un proyecto de estas características y que solo busca lo mismo que todos los colectivos de trabajadores del mundo: “Reclamamos nuestros derechos sociales, civiles y laborales, que a lo largo de la historia se nos viene negando por pura moralina. Las putas precisamos de los mismos derechos que el resto de mujeres. No queremos más, pero exigimos no tener ni uno menos”.

Un curso de estas características indudablemente ha de generar múltiples reacciones. Por un lado, las mujeres que se ven beneficiadas por el curso les han manifestado a las creadoras un alto grado de satisfacción no sólo porque les ha permitido adquirir conocimientos, sino también porque ha permitido generar una red de compañeras en las que pueden confiar; “Y eso siempre viene muy bien en este trabajo, que en muchos casos obliga a una soledad extrema, de nuevo, provocada por el estigma puta”.

Sin embargo, fuera del círculo de trabajadores sexuales, muchos otros se han opuesto con vehemencia. “Es evidente que los grupos abolicionistas han puesto el grito en el cielo”. El estigma las persigue, sin embargo, esto no es ni un límite ni un obstáculo para ellas “proteger y cuidar de nuestras compañeras es nuestra obligación, que se sientan seguras, fuertes, que actúen sin miedos y sin complejos, es nuestra prioridad”.

Partiendo de la primicia de que el trabajo sexual es igual a cualquier otra profesión, estas mujeres, prostitutas veteranas, han decidido compartir los conocimientos y estrategias que han aprendido con el tiempo y la experiencia. Para ellas, ser putas es un trabajo voluntario, que como cualquier otro, se puede aprender y mejorar.

Los cursos de Empoderamiento y Formación se dictan a las nuevas profesionales del sexo para que las mujeres y hombres que los tomen puedan trabajar de forma autónoma y, de esta forma, que sus ingresos les pertenezcan a ellos y no a un tercero; los temas que se abordan en la clase son amplios y variados: desde el estigma que alcanza a todas las mujeres que ejercen la prostitución, hasta cómo promocionarse en las redes sociales para obtener mayores rendimientos económicos.

Además: La prostituta intelectual

Según el temario del curso “Prostitución: Empoderamiento y Formación Básica para Nuevas Profesionales” publicado en la página web de Aprosex, los enfoques del curso son diez, y cuatro de ellos están enfocados en cuestionarse si están preparadas para ejercer este trabajo, mientras los demás buscan darles herramientas y trucos a las mujeres para poder ejercer esta labor: 1. ¿Por qué quiero dedicarme a la prostitución?; 2. Insistiendo…¿De verdad deseo ser prostituta?; 3. ¿Pensaste en los inconvenientes?; 4. Me siento preparada para ejercer esta profesión?; 5. Pequeños y no “tan pequeños” Trucos sobre Sexo; 6. Introducción al Estigma Puta y sus consecuencias anímicas; 7. La Profesionalización de las Trabajadoras del Sexo; 8. Fondos y Planes de Ahorro; 9. Hacienda y Seguridad Social; 10. Marketing para Trabajadoras Sexuales.

Los cursos tienen una duración de cuatro horas, se llevan a cabo los sábados y tienen un costo de 90 euros. Las clases se dan en grupos reducidos para permitirles a los participantes expresar sus dudas y necesidades y así adecuar la lección para ellos.

Aprosex

“Nuestra labor consiste, en gran parte, en formarlas en el aspecto de empoderamiento feminista, comprendiendo de este modo, que el poder lo ejerce siempre la trabajadora sexual y las pautas que debe seguir para evitar que el cliente intente una rebaja o que pretenda quedarse más tiempo del pagado”

Usualmente, las mujeres que deciden comenzar a ejercer como prostitutas se enfrentan a un panorama incierto: tienen que empezar un trabajo nuevo, en el que usualmente no pueden recurrir a ningún asesoramiento, no saben cómo deben actuar y se enfrentan a la desconfianza, temor, estigmas y  secretismo solas.

“Nuestras alumnas tienen mucho miedo a ser descubiertas por sus seres queridos, en primer lugar, y el segundo tema que más les preocupa es la seguridad. En cualquier caso, el acompañamiento es esencial y no termina cuando finaliza el curso, si no que se extiende en el tiempo para que las dudas y consultas que vayan surgiendo al comenzar el trabajo, puedan ir siendo resueltas desde la dirección de Aprosex”, dice VIP en diálogo con este medio. 

Sin embargo, este trabajo, además de las dudas y el miedo, también genera satisfacción. Sobre todo, al estar trabajando en lo que ellas decidieron de manera que no solo subsisten, sino también pueden llevar una vida digna, pagar sus facturas y alimentar a sus familias.

“No hay que ser de ninguna forma especial. Lo que sí es absolutamente necesario, es la formación específica, como en cualquier otra profesión. Porque esto es lo que somos, profesionales del sexo de pago”

Aprosex y Paula VIP defienden la dignidad de este trabajo. Afirman que la única diferencia que existe entre la prostitución y todos los demás trabajos es la moral “Se lleva a cabo un trabajo y se cobra por él. Fin del drama”. Según lo explica, las mujeres deciden qué servicios realizan y filtran los clientes que no les son gratos. Ellas deciden los tiempos y el precio. “Así que no es diferente de cualquier otro trabajo autónomo, a diferencia de que en el nuestro se cobra por adelantado. No hay impagos, algo muy habitual y poco castigado en España”.

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En España, el ejercicio de la prostitución no es ilegal, así que ellas pueden ejercerlo con tranquilidad. Sin embargo, se vulneran muchos derechos, como no tener baja por maternidad o que poder cobrar una baja si están enfermas. Paula VIP asegura que la moral de los políticos y las políticas no debería interferir en los derechos humanos, sociales, civiles y laborales de un colectivo de mujeres marcadas por el estigma de una sociedad que prefiere mirar hacia otro lado, antes que legislar con sentido común, justicia y sabiduría. Sin embargo, hay casos de casos.

Los juicios y agresiones están presentes en la vida de estas mujeres constantemente. En la vida personal es difícil comunicarle a sus seres queridos cómo se ganan la vida, terminan inventando historias y mentiras para justificar el dinero que consiguen y el tiempo que le invierten. Se inventan una vida con la que tienen que cargar y revelar la verdad puede ser quitarse una cruz de encima o recibir un rechazo que las hiere profundamente.

Sin embargo, también aseguran que ser prostitutas ayuda a mejorar su vida: su situación económica mejora notablemente, son más independientes y disponen de más tiempo libre, regularizan sus pagos atrasados, pueden acceder a viviendas de alquiler o compra al poder darse de alta como trabajadoras autónomas. No existe ninguna diferencia con cualquier otra trabajadora; “a excepción del maldito estigma, ése que hace que deban mentir acerca de en qué trabajan, para que su círculo cercano no las juzguen, las intenten “salvar”, las discriminen o las avergüencen en público”.

Socialmente, hasta el mismo título que las caracteriza lo utilizan para insultar, pero a ellas no les importa.

“Somos putas, nos autodenominamos putas, porque puta es sólo una palabra. Quien la intenta usar como insulto, se encuentra al otro lado con una mujer que se reafirma como mujer disidente a la sociedad, con una luchadora por sus derechos y los de sus hermanas. Con una feminista convencida y valiente. Puta es una palabra sonora, radical, contundente que nos representa y nos honra”.

“Prostitutas y feministas”

Paula VIP solía ser contadora antes de darle otro rumbo a su vida. Lleva diez años trabajando como prostituta y tras todo este tiempo, no sólo afirma que le gusta su trabajo sino que también lo desarrolla “con mimo” hacía ella misma, sus clientes y compañeras.

Afirma que ser puta ha cambiado su vida a mejor: “He conocido a mujeres increíbles, empoderadas completamente que me han abierto los ojos en lo que al feminismo se refiere y puedo, desde mi posición de profesional del sexo, hacer mucho bien a otras compañeras menos empoderadas, a las novatas, a las que siempre trabajaron para terceras personas, a que por fin se queden con el 100% del dinero que ganan. Este trabajo me llevo a estudiar terapias sexuales, que es mi otra profesión y dejar definitivamente mi antiguo trabajo en contabilidad”.

Para ella, la prostitución es el trabajo donde el patriarcado tiene menos que decir. Ellas mandan y toman las decisiones mientras el cliente asiente y paga; “Así es como las putas han trabajado  a lo largo de toda la historia”. El referente social y cultural de las putas son las cortesanas y hetairas; ellas, como profesionales, dicen declararse muy por encima del sometimiento masculino. “Ellos saben quién manda”.

En su opinión, la institución que mejor vela por el patriarcado es el matrimonio, mientras que la trabajadora sexual define que desea hacer, cobra por adelantado y los pacta por adelantado, “despojamos al hombre de ropa, lo dejamos reducido a su mínima expresión y le instamos a irse cuando pasó el tiempo acordado”.

“Las putas somos feministas en defensa propia contra los grupos abolicionistas a los que tanto les molesta que nos ganemos la vida. Obviando que nosotras deberíamos tener todos y cada uno de los derechos que ellas ostentan y que a nosotras, nos deniegan sistemáticamente”. Además, cuestionan que tan feministas pueden ser quienes las critican y arremeten entre ellas en vez de luchar a su lado para mejorar sus condiciones laborales.

Finalmente, sobre cómo esta profesión ha cambiado su vida y la de las mujeres que la ejercen, sobre como su vida ha evolucionado, afirma: “Ya no somos tan “normales”, ya nos desprendimos de las casposas reminiscencias que la sociedad nos hace creer si ejercemos trabajo sexual. Somos más fuertes que antes, somos mujeres libres, feministas, compañeras en la lucha, madres, hijas, hermanas.

Tal vez seamos menos “normales” porque las abolicionistas nos han hecho crecernos ante la adversidad de sus críticas feroces, de sus moralinas de tercera regional, de su concepción de una sexualidad monógama y concéntrica, de un mito del amor romántico enfermizo y que refuerza la figura del macho sobre una mujer dominada”.

http://www.kienyke.com/historias/prostitutas-feministas-y-una-escuela/

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Y las llaman maternidades subversivas…

Está a la orden del día hablar sobre maternidad subrogada, pero no me apetece nada comentar el tema hoy, a excepción de dejar clara mi postura de que cada mujer tiene que poder hacer con su cuerpo lo que le de la real gana. Y punto. Así, sin más, porque de eso va el feminismo. ¡De los derechos de TODAS!

Pero no, hoy quiero hablar de lo difícil que es ser madre en estos tiempos de tecnologías, de cursos vía skype, de chats y de teléfonos más inteligentes que algunas personas que conozco. Dicen que lo personal es político y es cierto. Porque la maternidad se ha politizado desde la noche de los tiempos, no hay cursos para poder ser madre, ni buena ni mala, y para ser una de esas bendecidas por la varita del hada madrina, hay que estar atenta a los cambios de la sociedad y a los tips de algunas tipas super guays que nos enseñan los placeres de ser madre. Ajá.

Pero la realidad es que la mayoría de madres criamos a nuestros hijos solas, aún teniendo pareja. Nosotras, tan feministas y emancipadas, trabajamos como lobas fuera de casa por un sueldo de mierda, nos acosan nuestros compañeros de trabajo, nuestros jefes se nos insinúan constantemente, tenemos suerte si de camino al trabajo, no nos han dicho  demasiadas guarradas dignas de Torrente y cuando salimos ya exhaustas porque además del trabajo, el acoso genera un alto nivel de estrés, vamos a por nuestros peques a la guardería o al cole y les llevamos al parque o a la placita cercana para que socialicen con otros niños que no sean los de su clase y expandan su mente y aprendan a interaccionar con otras niñas y niños e incluso a lidiar con sus odiosos padres y madres.

Llegas a casa, por fin, pero tu jornada continúa, deberes, repaso de la agenda escolar, baños, lavadoras, biberones, papillas, cenas, friega los platos, recoge la cocina, encárgate de la comida y la cena del día siguiente, los bocadillos de los niños y sí, siéntete una mamá plena y orgullosa, no te enfades ni  pongas mala cara (lxs niñxs saben leer nuestros gestos), sonríe a la pareja que llega agotada y se tira en el sofá, seguro que al límite de sus fuerzas. Pobre…

Eso si tienes pareja, porque si además no la tienes ni se la espera, ni siquiera puedes compaginar con ella, las visitas al pediatra del peque con los entrenamientos de fútbol, o de baloncesto o las clases de natación o de chino. Ser madre es un trabajo a tiempo completo y ser una buena madre es un acto de responsabilidad, pero ser una madre adecuada, ya es un cantar distinto. Es tener que cumplir con requisitos especiales, máxime si tus retoños asisten a una escuela pública o has tenido la osadía de ir a servicios sociales a pedir alguna ayuda para poder criarles mejor. Que digo yo, que si los sueldos fueran los adecuados, tal vez y sólo tal vez, no habría que rebajarse a pedir dinero a la administración, que no debe ser un trago de gusto. Porque padres yendo a pedir ayuda económica para sus hijos, no sé yo…sólo las mujeres tiene ese honor.

Ser madre no es un chollo. Y cansa, cansa mucho. Es poco gratificante en general y caro, muy caro. Pero nosotras podemos decidir, casi siempre en esta sociedad europea, cómo, cuándo y con quién (aunque tampoco es que haga mucho tiempo que gozamos (¿?) de estos derechos). Lo que no está en nuestras manos decidir, es cómo nos va a tratar la vida, una lucha hasta donde puede, hasta el límite. Y lo cruza, una y mil veces por sus hijas e hijos. Y se siente orgullosa de hacerlo, de quedarse sin cenar para que ellos puedan hacerlo, de tragarse el orgullo y seguir con una pareja odiosa porque sólo con su sueldo no podría salir adelante. 

Es bonito ser madre y algunas siempre hemos deseado serlo y cuidar de nuestrxs hijxs cada día, pero no nos pidan que siempre seamos las mejores, que siempre seamos perfectas, que siempre estemos a punto de que nos revisen. No somos perfectas, las que dicen que lo son, lo son menos aún y las que evalúan…habría que verlas en sus casa y tal, a ver cómo lidian con los bebés, con los niños, los adolescentes y los jóvenes que nunca se van de casa.

Hoy quiero romper una lanza por esas madres de verdad, las que nos equivocamos, las que sufrimos y hacemos sufrir, las que nos levantamos tras cada tropiezo, las que tienen siempre un remedio a mano, las que saben cómo curar una gastroenteritis y unas paperas, las que se preocupan de que no haya piojos en las cabezas de sus hijos, las que enseñan a leer y a hacer raíces cuadradas, las que se lanzan con el dibujo técnico a la vez que preparan unas deliciosas hamburguesas veganas…

Pero ya está, hay un momento en el que una mujer es sólo una mujer. ¡Asúmanlo y déjennos vivir en paz de una jodida vez, coño! 

 

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Nuevo diccionario de la sexualidad

Foto: fotograma de ‘Kiki, el amor se hace’

  • CARLOS ALCELAY

Se precisa más talento para tener sexo que para dirigir ejércitos”. Esta afirmación de la escritora Ninon de Lenclos es compartida por cualquier experto en asuntos de cama. La sexualidad vive de la imaginación mucho más que de los genitales, por eso puede asegurarse que en este universo de lo erótico siempre hay margen para la inventiva. Lo prueban algunas prácticas de moda, para gustos variados, con las que hemos elaborado el nuevo diccionario de la sexualidad.

  • Abdorgasmos. Algunas mujeres tiene la asombrosa cualidad de alcanzar el clima sexual haciendo ejercicio (bicicleta, yoga, pesas…). Según un estudio realizado por la investigadora de la Universidad de Indiana Debby Herbenick, al menos un 5% de la población femenina ha logrado alguna vez hacer que el deporte sea realmente apasionante.
  • ‘Chemsex’. Se buscan experiencias más intensas y prolongadas utilizando drogas de diseño (mefedrona, cristal, GHB…) que reducen las inhibiciones e incrementan la satisfacción. El término empezó como una definición de las fiestas homosexuales non-stop, aunque ya se ha hecho extensivo a encuentros ‘heteros’ múltiples. Los riesgos son graves: adicciones, daños cognitivos, más probabilidad de infecciones…
  • ‘Cuckholding’. El placer llega rompiendo tabúes masculinos, y cuál mayor que compartir a su pareja. El juego consiste en observar cómo ella disfruta con otro.
  • ‘Dogging’. La práctica de tener sexo en lugares públicos y ser observados se globaliza. Las redes sociales han mejorado la experiencia al facilitar encuentros con desconocidos tanto para que sean la parte activa como para ser el mirón.
  • ‘King Out’. Es un regreso a los primeros encuentros sexuales de la adolescencia, cuando los besos, el roce y las caricias conducían al orgasmo sin existir penetración. Ahora esa emoción ansiosa puede servir para recuperar la pasión en las relaciones largas.
  • ‘Kabe-don’. El término japonés procede del manga y describe una imagen: la mujer apoyada contra una pared, indefensa, frente al hombre que la controla. Una fantasía de dominación que provoca, dicen, una gran tensión sexual y que suele concluir en esa misma posición.
  • El muelle. Parece que se ha convertido en un peligroso juego de adolescentes. Varios chicos se sientan en sillas formando un círculo y las chicas se van colocando sobre ellos, forzando la penetración y cambiando de pareja cada 30 segundos. Pierde el primero que eyacula.
  • Poliamor ‘kink’. Al igual que los ‘poliamorosos’ defienden que los sentimientos no tienen por qué ser exclusivos, los ‘kinks’ sostienen que es imposible que una sola pareja pueda satisfacer todas nuestras fantasías. Se trata de seleccionar una para cada experiencia: de la más clásica a los intercambios, el fetichismo, el voyerismo…
  • ‘Sexetarianos’. Se puede ser vegetariano o vegano también en la cama. Quienes lo hacen tan solo mantienen relaciones con otras personas que sigan su misma dieta ya que los omnívoros pueden transmitirles sustancias animales a través de los fluidos. Además, aseguran que esas parejas son mucho más vigorosas y mejores amantes.
  • ‘Sexting’. El whatsapp puede ser una fuente inesperada de placer si eres lo bastante ingenioso para mandar comentarios, imágenes y archivos de audio que exciten a tu pareja. Puede servir de prólogo o dar lugar a un agradable desenlace.
  • ‘Teledildonic’. La conectividad tecnológica ha dado nuevas posibilidades a los vibradores, que ahora pueden activarse a distancia. Él lo controla y ella lo disfruta a veces en situaciones comprometidas (el trabajo, una comida…), lo que alimenta el morbo.
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El Supremo delimita la diferencia entre alterne y prostitución: si hay sexo no hay relación laboral

En una sentencia reciente obliga a un empresario a reconocer como trabajadoras a varias mujeres que ejercían el alterne en un local

Son varios los fallos que definen el alterne como la captación y acompañamiento de clientes y constatan que se trata de una actividad laboral

 
Las trabajadores de los clubes que no ofrezcan sexo deben cotizar a la Seguridad SocialLas trabajadores de los clubes que no ofrezcan sexo deben cotizar a la Seguridad Social

Alternar y prostituirse no es lo mismo y no tienen las mismas consecuencias, tampoco en términos de derechos laborales. El Tribunal Supremo dictó hace unas semanas una sentencia en la que marca la diferencia entre una actividad y otra: si hay sexo no es posible reconocer una relación laboral, es decir, esa persona no es una trabajadora. Si no hay sexo y solo alterne, esto es, captación de clientes, acompañamiento y consumo de copas, sí existe relación laboral entre quien ejerce la actividad y quien regenta el local donde se produce.

La sentencia, de la ponente María Luisa Segoviano, de la Sala de lo Social, resuelve un recurso de casación para unificar doctrina. El origen del conflicto es una inspección de trabajo llevada a cabo en club. Fruto de esa visita, la inspección obligó al empresario a reconocer la relación laboral que le unía a doce mujeres que realizaban “la denominada actividad de alterne” en el local. El empresario recurrió y el asunto llegó al Supremo, pues la defensa aseguraba que una sentencia anterior no reconocía la laboralidad a varias mujeres que ejercían la misma actividad y existía, por tanto, una contradicción que resolver.

El Supremo no ve contradicción alguna. En una sentencia anterior, de 2008, se desestimaba la relación laboral de 14 mujeres extranjeras que ejercían la prostitución en un local que también fue visitado por la inspección. La magistrada subraya que en ese caso la actividad principal de esas mujeres era la prostitución “siendo, por lo tanto, de imposible calificación dicha relación como laboral”.

En este caso, sin embargo, las mujeres ejercían el alterne –”consistente en en captación y entretenimiento de clientes, induciéndoles a realizar consumiciones y obteniendo por ello una contraprestación económica”–, pero no la prostitución. Es decir, son trabajadoras que deben estar dadas de alta en la Seguridad Social. 

Es decir, si hay sexo, no puede reconocerse que existe una actividad laboral y, por tanto, el empresario no tiene que dar de alta en la Seguridad Social, algo que sí sucede con el alterne. “La frontera entre alterne y prostitución es muy tibia. Los jueces parten de los hechos que se pueden probar, en este caso que hay alterne, pero no prostitución”, resume el catedrático de Derecho del Trabajo Eduardo Rojo.

La magistrada de lo social y presidenta de la Asociación de Mujeres Juezas, Glòria Poyatos, va más allá: “El alterne es inescindible de la prostitución, forma parte de ella”. La vía de conceder derechos laborales a las trabajadoras del alterne es, dice Poyatos, una forma de proteger de facto a mujeres que ejercen la prostitución, puesto que el ordenamiento actual impide dar de alta a mujeres como prostitutas y reconocer su ejercicio como una actividad laboral. 

Esta no es la primera sentencia ni el primer pronunciamiento del Tribunal Supremo al respecto. Desde los años ochenta existen fallos que definen el alterne como una actividad que anima el baile e incita a la consumición y que la consideran una actividad laboral. Sentencia a sentencia, el límite se ha marcado en el acceso carnal. 

Para que el alterne se reconozca como actividad laboral por cuenta ajena, las sentencias marcan ciertos requisitos, como la existencia de un horario aproximado o adaptado al del local, y que exista una contraprestación económica, aunque esta proceda de la consumición de las bebidas.

http://www.eldiario.es/economia/Supremo-delimita-diferencia-prostitucion-relacion_0_610339227.html

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