Nuevo diccionario de la sexualidad

Foto: fotograma de ‘Kiki, el amor se hace’

  • CARLOS ALCELAY

Se precisa más talento para tener sexo que para dirigir ejércitos”. Esta afirmación de la escritora Ninon de Lenclos es compartida por cualquier experto en asuntos de cama. La sexualidad vive de la imaginación mucho más que de los genitales, por eso puede asegurarse que en este universo de lo erótico siempre hay margen para la inventiva. Lo prueban algunas prácticas de moda, para gustos variados, con las que hemos elaborado el nuevo diccionario de la sexualidad.

  • Abdorgasmos. Algunas mujeres tiene la asombrosa cualidad de alcanzar el clima sexual haciendo ejercicio (bicicleta, yoga, pesas…). Según un estudio realizado por la investigadora de la Universidad de Indiana Debby Herbenick, al menos un 5% de la población femenina ha logrado alguna vez hacer que el deporte sea realmente apasionante.
  • ‘Chemsex’. Se buscan experiencias más intensas y prolongadas utilizando drogas de diseño (mefedrona, cristal, GHB…) que reducen las inhibiciones e incrementan la satisfacción. El término empezó como una definición de las fiestas homosexuales non-stop, aunque ya se ha hecho extensivo a encuentros ‘heteros’ múltiples. Los riesgos son graves: adicciones, daños cognitivos, más probabilidad de infecciones…
  • ‘Cuckholding’. El placer llega rompiendo tabúes masculinos, y cuál mayor que compartir a su pareja. El juego consiste en observar cómo ella disfruta con otro.
  • ‘Dogging’. La práctica de tener sexo en lugares públicos y ser observados se globaliza. Las redes sociales han mejorado la experiencia al facilitar encuentros con desconocidos tanto para que sean la parte activa como para ser el mirón.
  • ‘King Out’. Es un regreso a los primeros encuentros sexuales de la adolescencia, cuando los besos, el roce y las caricias conducían al orgasmo sin existir penetración. Ahora esa emoción ansiosa puede servir para recuperar la pasión en las relaciones largas.
  • ‘Kabe-don’. El término japonés procede del manga y describe una imagen: la mujer apoyada contra una pared, indefensa, frente al hombre que la controla. Una fantasía de dominación que provoca, dicen, una gran tensión sexual y que suele concluir en esa misma posición.
  • El muelle. Parece que se ha convertido en un peligroso juego de adolescentes. Varios chicos se sientan en sillas formando un círculo y las chicas se van colocando sobre ellos, forzando la penetración y cambiando de pareja cada 30 segundos. Pierde el primero que eyacula.
  • Poliamor ‘kink’. Al igual que los ‘poliamorosos’ defienden que los sentimientos no tienen por qué ser exclusivos, los ‘kinks’ sostienen que es imposible que una sola pareja pueda satisfacer todas nuestras fantasías. Se trata de seleccionar una para cada experiencia: de la más clásica a los intercambios, el fetichismo, el voyerismo…
  • ‘Sexetarianos’. Se puede ser vegetariano o vegano también en la cama. Quienes lo hacen tan solo mantienen relaciones con otras personas que sigan su misma dieta ya que los omnívoros pueden transmitirles sustancias animales a través de los fluidos. Además, aseguran que esas parejas son mucho más vigorosas y mejores amantes.
  • ‘Sexting’. El whatsapp puede ser una fuente inesperada de placer si eres lo bastante ingenioso para mandar comentarios, imágenes y archivos de audio que exciten a tu pareja. Puede servir de prólogo o dar lugar a un agradable desenlace.
  • ‘Teledildonic’. La conectividad tecnológica ha dado nuevas posibilidades a los vibradores, que ahora pueden activarse a distancia. Él lo controla y ella lo disfruta a veces en situaciones comprometidas (el trabajo, una comida…), lo que alimenta el morbo.
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