Desde la tristeza

Desde hace algún tiempo se puede tocar la violencia en las redes sociales de unas compañeras sobre otres. Insultos, desprecio hacia comentarios de otres trabajadores, menosprecio a las mayores, a las jóvenes, a las listas, a las ciegas y a las sordas. Cualesquiera que no comulguen con sus ataques reiterados a diestra y siniestra.

Será porque estoy de vuelta de muchas cosas, porque sí, ya tengo una edad y hasta cuatro, tal vez sea porque prefiero construir a romper, hablar a insultar, debatir a discutir, debatir a gritar, pero echo de menos cierto grado de afectividad, de asertividad y de moderación con respecto a las limitaciones de otres personas. 

Las veteranas hemos aprendido a respetarnos, a admirarnos, a sacar lo bueno de nosotras mismas y de las demás. Claro que cuando éramos más jóvenes también peleábamos, pero dentro de un cierto respeto para no romper la dignidad de la compañera. Y ahora, no lo veo, lamento decirlo, pero en estos dos últimos años leo amargura, agresión, violencia e incomprensión hacia aquelles que no nos bailan el agua. Tal vez, este período vacacional pueda servir para reflexionar sobre el por qué de esta necesidad de agredir y por qué se usa tanto la violencia en lugar de hablar desde la tranquilidad de saber que llevas razón y debatir con calma.

Ninguna nacimos enseñadas, tuvimos que aprender a golpe de error, quizá se acerca el momento de guiar a quienes saben menos y tienen y demuestran ganas de aprender. Si las enseñamos violencia, violencia tendremos. Sería una pena.

Personalmente, amo mi trabajo. Para mí no es sólo una fuente de ingresos, es un estilo de vida, un arte, una pasión. No puedo, ni deseo, que todes lo vean así, cada una trabaja como puta porque le da la gana y tiene sus razones y motives que no interesan a nadie, salvo a esa persona. Pero entre todas, podemos hacer que sea más llevadero para las que peor lo pasan, o para las nuevas en rrss, o para las que no saben expresarse tan bien frente a un teclado, para las que no nos conocen y tocan una tecla mal…

O haced lo que os salga del coño.

 

 

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