De Violencia y Dignidad

Llevo un tiempo pensando mucho en este tema tan manido de que el trabajo sexual es violencia y he llegado a la conclusión de que sí, lo es. Trabajar para una empresa es una acción siempre violenta, donde la mayoría de tus derechos son pisoteados y tus quejas
se acallan con una amenaza de despido. Trabajar para una misma es un acto de valentía e inconsciencia a partes iguales. Todo son obligaciones para las autónomas, pero ciertamente, derechos no existen para este colectivo.

Cuando me preguntan, constantemente, sobre el por qué de escoger un trabajo tan sumamente violento me devuelven a un punto de mi vida que quisiera no tener que rememorar. Pero la carroña quiere saber, la basura necesita alimentarse para crecer y seguir avanzando sobre sus propias heces extendiéndose en las mentes no pensantes, ésas que viven frente a un televisor lleno de cuéntames y viceversas. Si estupidizas a la sociedad, si la sumes en la ignorancia, si le enseñas que tras una carrera de medicina, tu futuro puede estar tras la barra de una cadena de hamburguesas, pero si eres tronista con cuerpo de croissant, puedes llenar tu cuenta corriente de cifras de cinco ceros, tienes todo el trabajo hecho. Es algo lento, pero constante. Y en realidad tampoco ha sido tan lento, en apenas treinta años, los conocimientos, la educación y la cultura han ido perdiendo fuerza y han ganado terreno la vulgaridad, los gritos y la exhibición de la ignorancia, que algunos se empeñan en exaltar y reflejar como una virtud.

Violencia, es una palabra que se usa con mucha ligereza últimamente, tanto como del término dignidad y al final pierden un poco el significado. Puede que una mirada te haga sentir intimidada o amenazada, pero no es violencia. Las mujeres que hemos sufrido violencia sabemos que la mirada no es violenta, la violencia viene con los puñetazos tras la mirada. O tal vez ni siquiera te miró o estabas de espaldas y la que no mirabas eras tú. Éso es violencia. Violencia es que tu pareja entre en ti a la fuerza, aunque no lo busques, ni lo desees, ni lo animes. La violación es violencia.

El intercambio de sexo por dinero no es violencia, por mucho que a ti, amiga abolicionista, puede violentarte en tu mente y tal vez incluso en tu cuerpo, con imágenes de traumas ajenos a mi profesión.

Mi profesión no es violenta en tanto que no hay maltrato físico ni psicológico por parte de los clientes. Si lo hubiera, lo denunciaría.
De hecho, las cifras son tozudas y en lo que va de año se puede comprobar con ojo objetivo cuántas mujeres han sido agredidas y asesinadas por sus parejas y cuántas por sus clientes. 
Y créeme, como mujer que ha sobrevivido al maltrato dentro del matrimonio, sé que es más fácil poner una denuncia al putero que al marido.

En cambio sí sufrimos violencia verbal, física y psicológica por vuestra parte, queridas abolicionistas y sois tan sororas que ni siquiera os disculpáis cuando os decimos que nos habéis ofendido gravemente. Nos tratáis de carne, de mercancía, de depósitos de semen y otros apelativos que personalmente y me consta que a todo el colectivo, nos remueven las tripas, pero vosotras seguís sordas a nuestra llamada de socorro en cuanto a la falta de derechos frente a unas instituciones que nos agreden, victimizan criminalizan, persiguen, multan y estigmatizan…aún más. eso no os preocupa. Porque de la realidad no queréis salvarnos, preferís la lucha imaginaria del país de las piruletas donde los puteros no son vuestros padres, hermanos, maridos e hijos. 

En cuanto a la dignidad se me ocurre así, a bote pronto que, a mí me parece más digno luchar por conseguir los derechos de un colectivo de mujeres precarizadas pero muy valientes, con mucho coraje y con un orgullo para salir adelante que ya lo quisieran muchas, que dedicarme a calentarle el sillón a no sé quién para lograr cinco minutillos de fama en twitter, un vídeo estereotipado y más falso de que un anochecer a las seis de la mañana en el Cabo de Gata o un silloncito de un despachito cutre en un ayuntamiento a asesora de alguna listilla en Madrid.

Que se os ve el plumero, sois violentas y no sois dignas.
Repetidlo mil veces…que en eso tenéis mucha experiencia

Paula Vip

 

 

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