La cosa va de coños

Es curioso cómo se desarrolla el pensamiento abolicionista sobre lo que las Trabajadoras Sexuales necesitamos. Es decir, habréis visto que, desde el pasado viernes día 6 de septiembre, las redes están revolucionadas porque un grupo de mujeres putas, hemos organizado unas jornadas sobre trabajo sexual en la Universidad de A Coruña.
Y digo que es curioso cómo se desarrolla el pensamiento abolicionista porque, esta corriente suele presentarnos como mujeres que no tenemos voluntad, que estamos alienadas por el sistema prostituyente y que no sabemos (?) que estamos siendo violadas a diario. No lo sabemos. Tal vez nunca han sido violadas y no comprenden el dolor que siente una mujer violada, pero nosotras, las mujeres que ejercemos trabajo sexual, sabemos poner nuestras condiciones y hacer que los y las clientas las cumplan a rajatabla.
También digo que es curioso cómo se desarrolla el pensamiento abolicionista porque, estas pobres mujeres alienadas, violadas, sometidas y vejadas, resulta que tal vez no lo somos tanto y levantamos nuestra voz para que se nos escuche como mujeres inteligentes y adultas que somos para tomar nuestras propias decisiones. Cuando las TS nos revolvemos, nos levantamos y nos hacemos escuchar en una plaza, en una manifestación o en cualquier espacio disponible, incluido el académico, entonces se intenta manipular a la sociedad diciéndole a grito pelado y con los pelos de punta, que las que damos la cara, formamos parte del sistema prostituyente, que somos proxenetas, explotadoras de mujeres y cualquier otra sandez que se les ocurra, porque desde la dignidad de su coño-no-pago, creen que pueden decidir y saber a ciencia cierta quién es quién en cada momento.

El proxenetismo es un delito penal. Se castiga con penas de cárcel de 2 a 5 años. A esta servidora, los coños-no-pago, la han llamado proxeneta desde hace varios años ya y la realidad, es que jamás han podido probar que esa afirmación sea verdadera. En realidad, es una de tantas falacias que cuenta el sector abolicionista. Son listas, pero no lo suficiente como para darse cuenta de que nos difaman y un día se nos llenará nuestro coño-de-pago de tanta soberbia y la impunidad se les terminará de forma dramática para estas mujeres que demuestran no tener ningún escrúpulo ni ninguna vergüenza, ni propia, ni ajena.

Las Ts no nos callamos ya por nada ni por nadie. Las TS somos mujeres sin derechos y queremos que esa condición cambie. Las TS somos leídas como mujeres enfermas, rastreras, malas madres, drogadictas, infantiles y estúpidas. Gran parte de esta lectura social, se la debemos a estos coños-no-pago y a su idealismo del cuerpo de la mujer. 
Y cuando salimos a romperles su básico y obsoleto discurso, ven peligrar sus próximas charlas por las que ellas sí cobran unos emolumentos considerables. Pero también les rompemos ese esquema que han querido construir sobre nosotras, aprovechándose del estigma puta que nos ha mantenido en la oscuridad y el silencio durante décadas enteras, durante siglos enteros. 
Somos malas mujeres y además ahora, somos mujeres malas, porque no les permitimos que hablen ya más por nosotras,porque tenemos pensamientos y voz propios y sabemos expresarlos mejor que ellas, puesto que es nuestra vida, nuestra experiencia, nuestro día a día lo que le contamos a la sociedad.

Hay un mucho de clasismo en el coño-no-pago. Que las putas pretendamos ser consideradas trabajadoras, que podamos acceder a contratos, vacaciones, paro, bajas por enfermedad o por maternidad, es decir, que las putas pretendamos ser consideradas mujeres al mismo nivel que ellas, es algo que las sobrepasa en su moral judeo-cristiana de Barbie con delirios de grandeza feminista.
Que tengamos derechos, lo consideran una aberración y no están dispuestas a compartir privilegios con estos trozos de carne con tres agujeros follables por 30 pollas diarias.

Cuando una cree que la igualdad entre mujeres es posible, cuando una cree a pies juntillas en la sororidad y piensa que el feminismo es la solución de gran parte de nuestros problemas, resulta que estas mujeres de coño-no-pago, usan el feminismo institucional indiferente, inamovible y homogéneo para intentar frenar nuestros avances, que son pocos y vamos despacio, pero son avances y seguiremos ganando terreno.

Compañeras Trabajadoras Sexuales, aliadas, simpatizantes y otras especies de malas mujeres, os esperamos los días 19 y 20 de septiembre en la Universidad de A Coruña.

JUNTAS SOMOS IMPARABLES!

 

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Hasta Siempre Hetairas

Hay cosas que nunca se olvidan, como la primera vez que alguien que te gusta, te da un beso en la mejilla, o tu primer beso a la luz de la luna, o la primera vez que haces el amor (o lo intentas) o la primera vez que le mientes a tu madre, porque en lugar de quedarte a dormir en casa de tu amiga Montse, quedas con quien crees será tu pareja para siempre.

Hace ya más de una década, cuando descubrí el activismo puta, me hablaron del Colectivo Hetaira. No entendía muy bien por qué era necesario formar una asociación donde las trabajadoras sexuales fueran a reunirse, a consultar, a recoger información…Mi estigma no me permitía comprender cómo otras compañeras se sentían cómodas compartiendo tiempo y espacio con otras mujeres, a las que tal vez, podían conocer y que podían destapar su preciada tapadera.

Recuerdo mi primera vez en Hetaira, la calidez de Concha, el cariño y el cuidado de todas las mujeres que había allí y cómo cada vez que iba a Madrid me acercaba a ver a mis amigas Las Hetairas.

Fue por ellas, por sus Jornadas sobre Prostitución allá por el 2010, que me animo a salir del armario y dar mi primera ponencia en El Círculo de Bellas Artes de Madrid. El amor de Karolina (cuando estés muy nerviosa, mira a un punto fijo…mira esa luz de emergencia verde!!) Mamen y Cristina ese día me acompañarán siempre.  

Estoy segura de que, sin las hetairas, nunca me hubiera decidido a dar el gran salto dentro del activismo. Ellas me enseñaron lealtad, compañerismo, serenidad, amor incondicional, amistad gratuita, activismo desinteresado. Una lucha contra el capitalismo desde el ejemplo diario.

La calidez de Elisa y Silvia en estos últimos años han sido muy reconfortantes. La experiencia de Flor, Mari Carmen y Teresa. La sabiduría de Empar, las llevaré siempre en mi corazón

Habéis sido, sois y seréis mis HERMANAS. En todos los proyectos en los que participo, cuando me surge una duda la despejo preguntándome, ¿qué harían las hetairas en esta situación? Y sigo esa voz de la razón, de la calma, de la seguridad de mis HERMANAS.

Hoy el mundo es un lugar más triste, pero sobre todo, es un lugar peor porque nos faltará vuestra presencia, vuestro apoyo, vuestro amor, vuestra sede, vuestro café, vuestro abrazo. 

OS AMO!

 

 

 

 

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Año Impar, Año PUTA

AÑO IMPAR, AÑO PUTA

Dice el calendario que hoy es el último día del año y debe ser cierto porque todo el mundo se desea lo mejor aunque, en realidad, no congeniemos en nada con la persona a la que estamos dándole esos buenos deseos de paz, amor, armonía y dinero para el 2019.

El 18 no ha sido un mal año, en mi caso se ha caracterizado por grandes cambios en mi vida familiar, pero todos han sido buenos, así que por ese lado todo está ok.
En tema trabajo, una toca tantos palos que no le da el año más que para el 20% de los proyectos que tenía en mente.
Mi trabajo como profesional del sexo sigue siendo mi mayor fuente de ingresos, también se estabiliza Aprosex como una ONG de referencia en el ámbito internacional y eso me da mucha fuerza para seguir tirando proyectos hacia adelante, sin complejos ni miedos.
Desde que comencé a hacer activismo pro-sex, allá por el 2007, se me ha atacado de una forma visceral y sin medida llamándome proxeneta, negando mi existencia como profesional del sexo de pago, poniendo en duda mi credibilidad como mujer autónoma que decide hacer con su cuerpo lo que mejor le viene en gana.
Este año, una becaria se ha atrevido a publicar tantas difamaciones sobre mí que las ha gastado todas, cosas de la juventud estúpida que vive esta tipa.

Sin embargo, lo que no publican es que mi relación con mis dos parejas se ha estabilizado y ha crecido y madurado- manteniéndome en una relación poliamorosa de primer orden-, que el grupo activista al que pertenezco se ha internacionalizado y ha estado presente en toda Europa, pero también en Tailandia, Estados Unidos, Argentina y México.
Lo que los grupos abolicionistas no dicen, ni publican es que, gracias a la fuerza y credibilidad de Aprosex, hemos podido crear el Sindicato OTRAS, con el consabido malestar que éste ha traído al gobierno “más feminista”. Tan feminista, que se congratula de pretender ilegalizar nuestro Sindicato, sin haberlo conseguido.
Gracias a las Diosas, las leyes permiten que las trabajadoras sexuales se organicen y creen sus propios espacios donde poder crecer como grupo y luchar por nuestros derechos, que nos niegan sistemáticamente las mujeres abolicionistas, a las que les damos más miedo nosOTRAS, unas simples trabajadoras precarizadas y abandonadas a su suerte, que la ignonimia de reconocer que sus teorías son falaces y sus prácticas atentan contra la supervivencia de millones de mujeres.

No hay que olvidar que, las trabajadoras sexuales, somos personas que nos sublevamos ante el sistema machista heteropatriarcal y lo hacemos de un modo innovador –pese a los siglos que llevamos plantando cara al sistema-.

Las feministas de bien, las salvadoras de las putas, las bien vistas y siempre tan prudentes con el patriarcado, han permitido que el sistema de los cuidados siga siendo gratuito o absolutamente precarizado, incluyendo el sexo.
Todas las mujeres y algunos hombres, principalmente gays, saben lo que es acabar cediendo a la presión de una pareja-permanente o volátil- para tener sexo gratuito con un hombre. Las trabajadoras sexuales hemos hecho de ese cuidado sexual un trabajo remunerado, lo hemos convertido en valor y nos hemos profesionalizado, haciendo que sea el patriarcado quien se arrodille ante un acto de pago, donde es la persona profesional la que manda y tiene el poder.
Sabemos que éste es un tema que erosiona las débiles teorías abolicionistas, porque quienes las defienden saben de forma interiorizada y por experiencias propias que tenemos el poder de la razón. Al fin y al cabo, ellas también han sido presionadas, violentadas y agredidas en diversas ocasiones a lo largo de su vida, por parejas masculinas.

 2018 termina dejándome un buen sabor de boca, el grupo al que pertenezco, ha sido capaz de poner en jaque a toda la administración del PSOE dejándoles en ridículo con sus conspiraciones paranoicas de unos peligros que sólo existen en sus fantasías más delirantes. A esa administración le deseo toda la serenidad posible para gobernar con justicia y equidad y su pronta salida del gobierno español. También les deseo que puedan volver a emplear las palabras obrera y socialista, sin sonrojarse, ni hacernos sentir a las feministas obreras y socialistas, vergüenza ajena.

Quiero agradecer a las personas que conforman los grupos de Aprosex y OTRAS su esfuerzo, su talento-tantas veces puesto al servicio del activismo-, su sororidad, su amistad, su fuerza de trabajo y tantas y tantas horas de trabajo no visto.

FELIZ 2019

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De Violencia y Dignidad

Llevo un tiempo pensando mucho en este tema tan manido de que el trabajo sexual es violencia y he llegado a la conclusión de que sí, lo es. Trabajar para una empresa es una acción siempre violenta, donde la mayoría de tus derechos son pisoteados y tus quejas
se acallan con una amenaza de despido. Trabajar para una misma es un acto de valentía e inconsciencia a partes iguales. Todo son obligaciones para las autónomas, pero ciertamente, derechos no existen para este colectivo.

Cuando me preguntan, constantemente, sobre el por qué de escoger un trabajo tan sumamente violento me devuelven a un punto de mi vida que quisiera no tener que rememorar. Pero la carroña quiere saber, la basura necesita alimentarse para crecer y seguir avanzando sobre sus propias heces extendiéndose en las mentes no pensantes, ésas que viven frente a un televisor lleno de cuéntames y viceversas. Si estupidizas a la sociedad, si la sumes en la ignorancia, si le enseñas que tras una carrera de medicina, tu futuro puede estar tras la barra de una cadena de hamburguesas, pero si eres tronista con cuerpo de croissant, puedes llenar tu cuenta corriente de cifras de cinco ceros, tienes todo el trabajo hecho. Es algo lento, pero constante. Y en realidad tampoco ha sido tan lento, en apenas treinta años, los conocimientos, la educación y la cultura han ido perdiendo fuerza y han ganado terreno la vulgaridad, los gritos y la exhibición de la ignorancia, que algunos se empeñan en exaltar y reflejar como una virtud.

Violencia, es una palabra que se usa con mucha ligereza últimamente, tanto como del término dignidad y al final pierden un poco el significado. Puede que una mirada te haga sentir intimidada o amenazada, pero no es violencia. Las mujeres que hemos sufrido violencia sabemos que la mirada no es violenta, la violencia viene con los puñetazos tras la mirada. O tal vez ni siquiera te miró o estabas de espaldas y la que no mirabas eras tú. Éso es violencia. Violencia es que tu pareja entre en ti a la fuerza, aunque no lo busques, ni lo desees, ni lo animes. La violación es violencia.

El intercambio de sexo por dinero no es violencia, por mucho que a ti, amiga abolicionista, puede violentarte en tu mente y tal vez incluso en tu cuerpo, con imágenes de traumas ajenos a mi profesión.

Mi profesión no es violenta en tanto que no hay maltrato físico ni psicológico por parte de los clientes. Si lo hubiera, lo denunciaría.
De hecho, las cifras son tozudas y en lo que va de año se puede comprobar con ojo objetivo cuántas mujeres han sido agredidas y asesinadas por sus parejas y cuántas por sus clientes. 
Y créeme, como mujer que ha sobrevivido al maltrato dentro del matrimonio, sé que es más fácil poner una denuncia al putero que al marido.

En cambio sí sufrimos violencia verbal, física y psicológica por vuestra parte, queridas abolicionistas y sois tan sororas que ni siquiera os disculpáis cuando os decimos que nos habéis ofendido gravemente. Nos tratáis de carne, de mercancía, de depósitos de semen y otros apelativos que personalmente y me consta que a todo el colectivo, nos remueven las tripas, pero vosotras seguís sordas a nuestra llamada de socorro en cuanto a la falta de derechos frente a unas instituciones que nos agreden, victimizan criminalizan, persiguen, multan y estigmatizan…aún más. eso no os preocupa. Porque de la realidad no queréis salvarnos, preferís la lucha imaginaria del país de las piruletas donde los puteros no son vuestros padres, hermanos, maridos e hijos. 

En cuanto a la dignidad se me ocurre así, a bote pronto que, a mí me parece más digno luchar por conseguir los derechos de un colectivo de mujeres precarizadas pero muy valientes, con mucho coraje y con un orgullo para salir adelante que ya lo quisieran muchas, que dedicarme a calentarle el sillón a no sé quién para lograr cinco minutillos de fama en twitter, un vídeo estereotipado y más falso de que un anochecer a las seis de la mañana en el Cabo de Gata o un silloncito de un despachito cutre en un ayuntamiento a asesora de alguna listilla en Madrid.

Que se os ve el plumero, sois violentas y no sois dignas.
Repetidlo mil veces…que en eso tenéis mucha experiencia

Paula Vip

 

 

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LA MANADA SOMOS NOSOTRAS

Ojalá La Manada fueran los cinco salvajes que agredieron a esa mujer de 18 años en un portal. Es más, ojalá La Manada fueran los 21 que estaban en el chat, riéndoles las gracias a los salvajes. Ojalá fueran feos y chungos y viejos y gordos, pero no. Son atractivos, jóvenes, buen aspecto y son guapetes. Son como tú y como tú.
La Manada sois todos, porque el mundo permite que esto suceda porque el mundo está estructurado y pensado por y para vosotros.
Las mujeres no somos de vuestra propiedad, no estamos aquí para satisfacer tu necesidad de poder y tus ansias destructivas.
No nos da la gana callarnos, ni bailaros más el agua, no nos da la puta gana ser vuestro juguete cuando salís de fiesta.

No sois hombres, sois onvres y los onvres sois hombres de mierda.

Pero hombres, ¿dónde estáis cuándo los onvres os pasan fotos y vídeos de sus novias o amigas? ¿Cuándo levantáis la voz por nosotras? ¿cuándo les decís -mira tío, hasta aquí-?
Todos los días las mujeres sufrimos agresiones, violaciones, maltrato psicológico y físico, palizas, abusos. Cada día de nuestra vida pensamos en qué nos vamos a poner, dependiendo de a la hora que vayamos a regresar y con quién, tenemos cuidado de llevar las llaves en la mano, un spray, un silbato, ir hablando por el móvil con alguien que sepa exactamente dónde estamos cuando regresamos de noche a casa solas. Vosotros sólo tenéis que volver a casa. Así de simple.
A las mujeres nos agreden por ser mujeres.
Los onvres nos agreden porque los hombres se lo permiten.

Nosotras ya no, que lo sepáis. 

 

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PUTAS ENTERAS Y MEDIOS DE DESINFORMACIÓN

 

Ser una puta mediática no sólo no compensa económica ni socialmente, si no que además sirve para que te quieran aleccionar, moralizar y asistir, como si fueras una mujer que sufre algún tipo de psicopatía de grave a severa.

En el último programa que he intervenido junto a mi amiga y compañera M. José, presidenta del Colectivo de Prostitutas de Sevilla, nos han tratado como si fuésemos sus esclavas.

Desde que llegamos a los estudios donde se emite –emitía, porque lo han cancelado- el programa Verde Blanca Verde de Canal Sur, todo fue un despropósito. Preguntas que se había dicho que se formularían de tipo político y de reivindicación de derechos y que se cambiaron por el amarillismo propio de los programas de la tv actual.

Mi compañera María José entró de pleno en un ataque de impotencia, que se acercaba a uno de ansiedad, por el nivel de acoso al que fue sometida para que no se echara atrás en su aparición, que rayaba el maltrato psicológico.

De la peluca y el distorsionador de voz que le prometieron, y que le negaron que hubiese pedido, no había atisbos. En plena crisis, ella estuvo buscando los mensajes de whatsapp donde claramente les exigía esas dos premisas para salir en directo por un estigma familiar que la atraviesa y que el equipo se pasó por el forro de la gabardina.

De las personas que nos dijeron que iban a estar en plató tampoco había ni sombra, Mabel Lozano fue sustituida por la vicepresidenta del Partido Feminista –cuánta gente se enteró de que existía ese partidazo- Valerie Tasso tampoco estaba, a pesar que nos aseguraron que su presencia estaba asegurada. Ambas enfermaron a pocas horas del programa. Venga.

La única pro derechos que quedó en el plató durante dos larguísimas horas, a expensas de todas las voces abolicionistas era una servidora, porque no podemos obviar que Cristina Seguí no defiende los derechos de las trabajadoras, si no de los empresarios.

A todo esto, desde las 21h hasta la 01 de la mañana que salimos de los estudios, lo único que nos ofrecieron fue…agua! Ni un tentempié, ni un zumo, nada!

Previamente les pedimos que hicieran una aportación voluntaria a nuestras asociaciones, de cualquier cantidad, vamos que 20 euros hubieran valido, ya que no nos pagaron ni un puto euro, por lo menos, aporten ustedes a las ONG´s que representamos. La callada fue su respuesta.

Y ahora díganme si no fuimos explotadas, vejadas, humilladas, maltratadas y expuestas, en una tv pública que se mantiene con dinero de todas las ciudadanas, pero que se vale de las putas para castigarlas por ser lo que más jode que se visibilice en esta sociedad represiva y putófoba,  DOS MUJERES LIBRES.

 

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NO ES ALIADA «la aliada» POR MUCHO QUE CREA QUE RELUCE

Cada nuevo día aparecen nuevas aliadas de las putas y de su colectivo prosex.

Con cada nuevo amanecer, un puñado de mujeres feministas se apuntan al carro de luchar por los derechos de las putas.

Y cada anochecer vemos cómo, con el mismo sol que aparecieron por la mañana, se marchan al ocaso. Duran horas, días, meses, depende de las ganas de petardeo que tengan y de lo astutas que seamos a la hora de desenmascararlas.

Porque todas las listillas son majas, simpáticas, han sufrido maltrato, sufren agorafobia o claustrofobia, o ambas. Y son veganas, animalistas, les gustan los niñes –a unas cuidarles y a otras con salsa de tomate-, tienen quince gatetes y postean sobre la anorexia, la gordofobia, son las eternas guerreras del mundo mundial.

Y claro, ahora que está de moda, ¿por qué no echarle unas migajas también a las pobrecillas putas?

Y ahí es donde se les ve el plumero. Cuando las putas no vamos de mujeres blandengues, si no de eternas luchadoras por nuestros derechos – nuestros inexistentes derechos- cuando nosotras nos dejamos la piel todos los días saliendo en medios, dando la cara, rompiendo con el estigma atenazante de la puta guarra que lleva enfermedades a los buenos maridos que cayeron en la tentación, cuando nos pasamos horas haciendo pedagogía gratuita en redes sociales y foros, defendiendo nuestra existencia, ellas, las salvadoras nos creen unas pobrecillas florecillas silvestres, maltratadas por “EL HOMBRE”.

Ya el año pasado, les dimos un repaso a algunas aliadas progres que se adueñaron del 2 de junio, en aras de nuestra lucha. Pues éste –y mira que llevamos poco de año- ya tenemos que plantarnos frente a una horda fétida de “aliadas libres” que pretenden salvarnos usando un tono condescendiente, maternal e infantilizado.

A ver si os enteráis queridas,

SOMOS PUTAS PORQUE QUEREMOS Y PORQUE PODEMOS

No necesitamos pedir permiso, ni perdón por existir, no necesitamos vuestro beneplácito ni vuestros ronroneos de salvadoras de almas perdidas.

Vosotras, que precisáis de una causa perdida cada día, sea intentar que no nieve en invierno o que no haga calor en verano, no sois aliadas de nada ni de nadie.

Y menos aún de las putas.

Os jode que escojamos un trabajo que vosotras no tenéis los ovarios de ejercer, os remueve la vida que nosotras les saquemos a vuestros hombres lo que vosotras no tenéis valor a pedirles y a nosotras nos regalan, os condena al infierno de vuestra vileza que seamos LIBRES en lugar de “libres”.

Dicen que son aliadas, pero en realidad son “aliadas”. Ya no engañáis a nadie, queridas.

Y aún así, seguimos caminando con mujeres feministas que nos apoyan de forma desinteresada, que se parten la boca por nosotras en redes, en publicaciones, que nos dan voz siempre que se les presenta la oportunidad y que se llevan disgustos por nuestra causa.

A vosotras, a las aliadas de la vieja guardia, a las jóvenes promesas, a las adolescentes que gritaron con nosotras en el 8 de marzo por nuestras reivindicaciones, gracias por estar ahí, sean las dos de la tarde o de la madrugada. Gracias por querernos y apoyarnos.

Juntas seguiremos caminando por donde escojamos y seguiremos hasta el infinito.

Y más allá.

Paula Vip

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Putes Y Demonies

Comienza el 2018 con los tambores de fondo. Vamos a la guerra, las negociaciones de paz han terminado. A las putas se nos mean en la cara las diferentes administraciones de las distintas ciudades, tratándonos como a delincuentes. Y a nuestros clientes, ese servicio se lo cobramos el doble.

Los colectivos de putes se aúnan, aprenden a trabajar juntos para que las campañas sean efectivas y podamos hacer llegar nuestro mensaje de falta de derechos a la sociedad, infoxicada por unos medios de comunicación corruptos y vendidos, que siempre meten el trabajo sexual dentro de la trata de personas, como si fueran la misma cosa, a sabiendas de que es falso. Desinforman a la sociedad porque

1. El mensaje de que las putas debemos ser salvadas, implica que debe haber salvadoras (y les mola ser ellas quienes lo hagan)

2. Es más sencillo dar la razón que luchar por la verdad. El mundo es de las cobardes

No es sencillo pedir unidad, de hecho es casi una utopía, aunque es cierto que debemos pensar en que nuestra lucha es más importante que nosotras mismas. Que nadie se hará rica y famosa por ser activista prosex, que los puestos a dedo en las administraciones ni son la panacea, ni duran para siempre (si eso es a lo que se aspira). La lucha es nuestra y a nosotres nos pertenece. Ni a las aliadas -por mucho que se impliquen- ni a los empresarios -puaj-. A nosotras, que somos las que estamos al pie del cañón cada día, las que sufrimos estigma,  las que no podemos alquilar un piso o comprar un coche porque no podemos explicar de dónde viene nuestro dinero. Somos nosotras las que no sabemos qué va pasar cuando tengamos que jubilarnos, o ser madres, o simplemente coger una gripe y dejemos de generar dinero.

Durante décadas las aliadas han hecho un trabajo prodigioso por nosotres, por todas nosotres. Y algunas aliadas, merecen estar en los primeros puestos de esta lucha que parece no tener fin, pero ya no es necesario que la lideren, porque ahora estamos las putes, ahora tenemos nuestra propia, la alzamos, la hacemos visible y nos dejamos la vida para que se nos tenga en cuenta en espacios que ni siquiera podíamos soñar.

Cuando alguien como yo -a la que llaman privilegiada- empezó a ejercer activismo prosex, éramos cuatro, las mujeres que dábamos la cara en España. Montse Neira fue la primera a quien conocí y me impresionó su mensaje claro y contundente sobre la falta de derechos en nuestro colectivo. Luego me presentaron a otras compañeras, pero siempre sucedía lo mismo, todas éramos mujeres con cierto recorrido y necesitábamos a las jóvenes, sangre nueva, aire fresco, mujeres que aún no estuviesen quemadas por la decepcionante lucha en la que nos habíamos embarcado las más veteranas. 

¡Y llegaron! ¡Mujeres en la veintena, en la treintena, preparadas, fuertes, duras, con argumentario y con ganas de pelea! 

Ahora que somos las suficientes, ha llegado la hora que tanto hemos estado esperando. La de luchar sin descanso pudiendo aunar la fuerza de la juventud con la experiencia de la veteranía. Ha llegado nuestra hora, la de la batalla, la de la lucha sin cuartel. 

¡Que tiemble el mismísimo infiernos porque las PUTES nos hemos levantado!

Paula Vip

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Reseña del libro que nunca leí y jamás leeré

Jueves 26 de octubre de 2017

Presentación de un libro sobre Chaperos, y Precariedad. Que una ya piensa, ¡genial!, porque lo habrá escrito un compañero chapero.

 Primer error, el libro lo habían escrito dos hombres, por lo menos eran gays o eso aseguraron, el que habló en primer lugar un tal Òscar que en primero nos situó hablándonos un «poquito del prusés» y de su estupendo trabajo como profe de uni en Tarragona y que nos deleitó con una confesión confusa. Nos dijo en petit comité, así sin que se enterase nadie que, de joven (?) él soñaba con ser alguna de las tres pés. Profe, Poli o Prostituto. Palabras textuales.

Risas en la sala. Como policía tuvo una pareja, él acabó siendo profe y romantizó (sic) la profesión de puto como ése hombre que vive su sexualidad sin represión y vive de ella. Es decir, ni puta idea de lo que es el trabajo sexual.

Òscar da paso a Eduardo, el otro autor del libro. Un crack el tipo, economista según recuerdo. Eduardo nos habla del estigma que como no puto no puede conocer, pero es irrelevante porque, los economistas son muy dados a saber de todo, incluso de avisar cuándo se avecina una crisis y tal. El bueno de Edu nos habla de la modelización de la subcultura gay que sirve (a él, suponemos) para centrar el estudio en el post-feminismo. Sí, os lo juro.

Acto seguido nos regala con una frase épica que, sin duda pasará a los anales de la «historia subcultúrea de los economistas gayses». Edu nos confiesa en tono bajo de confesionario que Él, siempre vió a los chaperos «fundamentalmente como personas». Os lo juro. Y la audiencia calladita como si estuviesen de acuerdo, aunque cuando mirabas en derredor veías cómo los morros se arrugaban.

Hablaron de Síndrome de Ulises, de la Pirámide de Maslow, del dinero fácil, de la politoxicomanía, el consumismo exacerbado, la depresión y la desesperanza que sufren los chaperos. Y sí, de nuevo, el comentario es textual. Los chaperos parecen felices pero todo es fachada, en el fondo son unos pobrecillos de la vida.

Nos cuentan que ganan mucho dinero pero que nadan en la precariedad económica, emocional y de salud. También nos cuentan que entre el 80 y el 85% de los chaperos son migrantes, pero ese dato no viene corroborado por su investigación. han tirado de datos en la red. Ok. 

Sólo se salvarían esos cuatro «putos privilegiados» que hacen un Circuito Lúdico Global. De nuevo este dato se extrae de internet.

Esta pobre e inculta y precaria puta les formuló algunas inocentes preguntas cómo a cuántos trabajadores habían entrevistado para hacer este libro. Me respondió el bueno de Edu haciendo como que intentaba recordar…-a unos 120 más o menos- me respondió. Me quedé sin saber si unos 120 eran 50 o 3000, porque cuando entrevistas a quienes «-has visto fundamentalmente como a personas-«, digo yo que lo mínimo que podrías hacer es recordar el número, no te pedía que me cantaras sus nombres de memoria, Edu, pero coño..¡.no saber a cuántos seres humanos usaste para hacer un estudio me parece lamentable!..

Tres joyas que dijeron antes de que me levantase y me fuera, tras haber tenido paciencia dura una hora y veinticinco minutos muy larga, la primera es del bueno de Edu quien dijo, así como si nada, que en el estudio «Se separa al sujeto civilizado del otro». ¡Fantástico Edu! Las otras dos las profirió una tras otra el romántico Òscar quien preguntado por un asistente sobre la industria del porno, respondió aliviado en plan «ésta me la sé»: En el porno siempre se necesita carne fresca y cuerpos jóvenes.

Comprenderéis que me levantara, me despidiera de dos amigas que había en la sala y me pirara con viento fresco hacia mi casa, donde la carne sólo está en la nevera, todos somos personas y nos percibimos como tales y no «como si lo fuésemos» y donde la cordura se lleva estupendamente con el trabajo sexual

Paula Vip 

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Desde la tristeza

Desde hace algún tiempo se puede tocar la violencia en las redes sociales de unas compañeras sobre otres. Insultos, desprecio hacia comentarios de otres trabajadores, menosprecio a las mayores, a las jóvenes, a las listas, a las ciegas y a las sordas. Cualesquiera que no comulguen con sus ataques reiterados a diestra y siniestra.

Será porque estoy de vuelta de muchas cosas, porque sí, ya tengo una edad y hasta cuatro, tal vez sea porque prefiero construir a romper, hablar a insultar, debatir a discutir, debatir a gritar, pero echo de menos cierto grado de afectividad, de asertividad y de moderación con respecto a las limitaciones de otres personas. 

Las veteranas hemos aprendido a respetarnos, a admirarnos, a sacar lo bueno de nosotras mismas y de las demás. Claro que cuando éramos más jóvenes también peleábamos, pero dentro de un cierto respeto para no romper la dignidad de la compañera. Y ahora, no lo veo, lamento decirlo, pero en estos dos últimos años leo amargura, agresión, violencia e incomprensión hacia aquelles que no nos bailan el agua. Tal vez, este período vacacional pueda servir para reflexionar sobre el por qué de esta necesidad de agredir y por qué se usa tanto la violencia en lugar de hablar desde la tranquilidad de saber que llevas razón y debatir con calma.

Ninguna nacimos enseñadas, tuvimos que aprender a golpe de error, quizá se acerca el momento de guiar a quienes saben menos y tienen y demuestran ganas de aprender. Si las enseñamos violencia, violencia tendremos. Sería una pena.

Personalmente, amo mi trabajo. Para mí no es sólo una fuente de ingresos, es un estilo de vida, un arte, una pasión. No puedo, ni deseo, que todes lo vean así, cada una trabaja como puta porque le da la gana y tiene sus razones y motives que no interesan a nadie, salvo a esa persona. Pero entre todas, podemos hacer que sea más llevadero para las que peor lo pasan, o para las nuevas en rrss, o para las que no saben expresarse tan bien frente a un teclado, para las que no nos conocen y tocan una tecla mal…

O haced lo que os salga del coño.

 

 

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