Prostitución: Contra el vicio de pedir…

Las hipotecas han bajado. El IPC también. Compramos a precios más bajos. Pagamos, pues, menos por nuestras propiedades. Los sueldos no suben, pero se mantienen. Y sin embargo, en todos los foros de sexo de pago, se habla de la crisis. De que nosotras “deberíamos” bajar precios. Porque ahora ellos, no pueden pagar nuestros honorarios. Sonrío. Lo siento. Sonrío.
Hay sectores perjudicados. Seguro que sí. También los hay que han incrementado notablemente sus clientes, y por lo tanto, sus ingresos.
Es cierto que hay sectores francamente desfavorecidos, que indudablemente, son los que más notan la crisis.
Las profesionales que estaban cobrando 50€ dicen haber bajado hasta en 20€ sus tarifas. Mal asunto.
Sin embargo, algunas que nos salvamos de esa quema, seguimos adelante trabajando, como el año anterior y como en 2007. Para el 2006, en estas fechas, aún no sabía que trabajaría en esto.
Pero si comparamos los ingresos de estos dos años atrás por estas fechas…números cantan.
Curiosamente, no cobramos nuestros servicios a precios de 50€.
En cualquier foro que entres a echar un vistazo, encuentras fácilmente la pataleta por parte de algunos foreros por el hecho de que no bajamos precios.
Y yo, en mi infinita ignorancia, no lo comprendo.
En serio, no es por decir que sí, que si no, por llevar la contraria, o por fastidiar al personal.
De hecho no entro jamás a debatir esos temas. Me parece absurdo.
Porque, ¿no es absurdo pedirle a una profesional que reduzca sus ingresos, cuando tú no puedes pagar sus honorarios?
Nosotras no ofrecemos un producto de primera necesidad. Ni pan, ni leche, ni huevos, ni ternera, ni pollo. Ni calcetines de lana para el frío. Ni paragüas para cuando llueve. Ni gafas para cuando no ves más allá de tu mano.

Ofrecemos un producto erótico-festivo.
Qué bonito suena. Siempre me ha gustado unir esas dos palabras para definir nuestro trabajo.
Porque no hay duda, de que lo que nosotras ofrecemos y nuestros compis buscan, es un momento de relajo, de buen sexo, de tranquilidad, de compañía, de complicidad. Y eso, quizá esté equivocada, pero según creo que no se vende embotellado. Cada momento es único, irrepetible, intransferible y memorable.

Pues bien. Llegados a este punto, ¿no es de tener dos deditos de frente, que habiendo oferta suficiente, cada uno busque la profesional que se ajuste a su presupuesto?
Parecería que sí. Pero, para llegar a esa reflexión hay que pensar con la cabeza. Con esa nooooo!!! Está bien, definiré mejor la ubicación. Use el cerebro amigo. Sí. Eso es el cerebro. Exacto. Ya vamos mejorando en algo.

Una señorita que cobraba sus honorarios a 400€/h. decidió bajarlos a 300€ hace unos meses. Pasado este tiempo, ha decidido volver a reestablecer su precio habitual. Pues bien, no ha faltado quien la haya criticado por ello.
Y digo yo…¿Por qué? ¿Es que acaso, no sabe ella mejor que nadie, a qué precio quiere trabajar? Estos caballeros no la visitaban estando a 300, pero les fastidia que haya subido…En serio, para mí es inexplicable. Totalmente.
Es como intentar que el dentista baje sus precios porque tenemos que gastarnos una pasta en ortodoncias, endodoncias y más oncias.
Pues estaría bueno!! Seguro que le da la risa. Y repito, el nuestro es un “artículo de lujo”. No de primera necesidad.

¿Le decimos al panadero que baje el precio de la baguette? ¿Nos quejamos en el súper cuando sube la leche? Pagamos y callamos.
Si no alcanza nuestro presupuesto para un Porsche, nos compramos un Renault. Pero no vamos a la Porsche a decirles que bajen sus precios, equiparándolos a los de la Renault, porque nuestro presupuesto no alcanza para más. Pero es que… jopetas queremos un Porsche!!!!!
Sí, sí. Es triste la vida. Muy triste. En serio, si nos hacemos cargo.
Pero…lo que no puede ser, no puede ser. Y además es imposible.
Nosotras no solemos (y digo no solemos) pedir más dinero del acordado por el servicio y el tiempo contratados. Yo no lo he hecho jamás. Me parecería indigno y soez. Lo mismo me parece cuando lo miro, lo veo, y lo observo desde el otro lado.

Hace unos días, hablando con un compi de juegos, me preguntaba por la crisis.
Y le respondí mi verdad. Que yo no me había enterado aún. Que tocaba madera. Pero, que por ahora, ni me rozó. Y su respuesta fue contundente y rápida. -Cómo se nota las que habéis sabido sembrar bien…- (petonets de xoco amic)
No sé si supe sembrar. Ni si lo hice bien o mal. Soy de ciudad.
Lo que sí sé, es que siempre he procurado trabajar de la misma manera. Lo mejor que se. Intento ser cuidadosa y respetuosa para con el caballero que me contrata. Ofrecer lo que digo que voy a hacer y con una sonrisa. Y lo demás…fluye solo.
Claro está que ni se puede, ni se debe, agradar a todos los caballeros. Es imposible.

Me hubiese gustado poder exponer este tema desde un punto de vista más personal.
Pero, por suerte, hace mucho mucho tiempo, que nadie me pide rebajas.
Ni que le ofrezca más tiempo al mismo precio. Ni que le añada servicios especiales a igual tarifa que el servicio normal.
Es una situación estúpida. Si da ó no resultado, lo desconozco. Aunque lo dudo mucho.
Nosotras no podemos ir a nuestros peluqueros, esteticistas, manicuras y decirles que nos rebajen los precios porque nuestros clientes nos obligan a bajar tarifas. Tampoco nos bajan el precio en el gym, ni nos rebajan los periódicos que compramos en el kiosco, ni los cursos que realizamos.
Ni la ropa, calzado o complementos. Tampoco.
Cada una de nosotras paga lo que puede en cada momento. Sin más.
Entonces, parece sencillo.
Los señores no perderán el tiempo intentando que la chica que está, económicamente, fuera de su alcance, ceda a sus intenciones. y ellas agradecerán no tener que decirles que NO.

A cada presupuesto de cada caballero, una señorita que se ajuste a él.

Y en referencia a este texto, vuelvo a adjuntar en esta entrada, el vídeo “No te va a Doler“, para los que no lo hayan visionado aún. Creo que dice mucho en muy pocas palabras.

Paula

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El sorprendente caso de Jade Goody

Puede llegar a ser sorprendente lo que hacemos algunas (o todas?) las personas por dinero.
Como soy poco amiga de los realitys, no acierto a entender cómo alguien se “desnuda” de este modo ante las cámaras de tv para que les vean millones de personas.
Pero, a pesar de no comprenderlo, lo acepto por los enormes índices de audiencia.
Tanta gente no puede estar equivovada…
Jade no tuvo reparo alguno en mantener relaciones sexuales estando en GH. De nuevo millones de espectadores pudieron observar cómo y de qué manera.

A esta británica participante del GH en Inglaterra, le fue comunicado en riguroso directo
durante una de esas ya famosas charlas en el “confesionario” que estaba enferma de cáncer de cuello de útero.
Ahora, Jade está ya en una fase crítica de su enfermedad. Madre de dos hijos pequeños, decide que sea retransmitida por TV su enfermedad y posterior fallecimiento, para que el dinero llegue a sus hijos.
Ha vendido en el trayecto, su boda, que se celebrará este fin de semana.
También el bautizo de sus hijos de 4 y 5 años.
Su Vida. Lo que algunos, consideramos como Vida Privada.
Precio por el “paquete”: Un millón de libras.

Es una decisión cuanto menos sorprendente. Jade es ahora criticada por ello. También lo es la cadena de TV que ha comprado los derechos.
Pero, el dinero es el dinero.
Y las cadenas saben perfectamente que con ese tipo de programas rompen audiencias. LivingTV será la primera en mostrar la degradación física, psicológica y moral que va a ir minando la salud de Jade.

Y yo, me pregunto cuál es la diferencia entre la prostitución tal y como la define el diccionario y vender, no sólo tu vida, si no también la de tus hijos.
Estaría bueno que yo me pusiera moralista ahora. No. No es mi intención. Pero.. ¿de verdad sólo se puede ejercer la prostitución practicando sexo con otras personas?
¿Todo vale si es por el bienestar de tus hijos?
¿Incluso exponerles a ellos a cámaras fotográficas, a las de TV y revistas?
¿Traficar con el sufrimiento humano, con el tuyo propio, haciendo partícipe a tus hijos, es políticamente correcto? ¿Es moral?

Yo, celosa, muy celosa de mi intimidad, no acierto a comprender a las personas que van a la tele, a contar su vida, sus penurias, sus secretos.
Cuanto menos, aunque sea por la seguridad económica de sus hijos, a exponer a los mismos a ser carne de cañón para siempre.

No me siento con la capacidad para criticar la decisión de Jade. Porque nadie es capaz de predecir qué haría ante situaciones extremas.
El cáncer es una enfermedad que no conoce la piedad. Y la desesperación se apodera de uno, seguro que sí. Máxime si tienes 27 años y dos niños pequeños.

Oiremos y veremos a Jade, seguro que sí.
Ahora ya va en silla de ruedas.
Este fin de semana la boda. De blanco. Que es lo propio tras dos partos.

Jade, ojalá el dinero llegue a tus hijos, cuando sean mayores. Ojalá lo que hagas, esa decisión tan “original” sea buena para ellos. Ojalá no tuvieran que ver, dentro de algunos años en internet, la muerte televisada de su mamá.

A buen seguro, se desprende de este escrito, la ambivalencia que se apoderó de mí.
Quizá debiera haber dejado madurar y macerar la noticia.
No me agrada la idea de poner al frente, a dos niños pequeños.
Por otro lado, comprendo, o lo intento, la desesperación de una madre por dejar “situados” económicamente a sus hijos.
¿Qué haría cualquiera de nosotros?

Espero que nadie a mi alrededor tenga que descubrirlo. Espero no tener que pasar por un trago parecido yo misma.

Suerte Jade…

Paula

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Ya es San Valentín.

Quién más, quien menos, conoce la historia del santo católico que casaba a soldados con sus amadas, en contra de la opinión que reinaba en la Roma del Siglo III, contario a
tener casados en sus filas.
“Los solteros son más osados y menos apegados a sus familias”.
Uys, esta frase, me hace pensar. Será cierto?
En mi círculo empiezan a quedar pocos solteros. O, para ser más precisos, pocas solteras. Porque solteros ya no queda ninguno.
Los casados no son osados? Es cierto ese apego a sus familias?
Pues no sabría qué decir. Bueno, si. Sí tengo mi propia opinión, claro.

Antes, antes de ser escort quiero decir, tenía una opinión sobre el matrimonio, la fidelidad y la familia. Una concepción preconcebida, prefabricada y preinstalada en mi cerebro y mi corazón de cómo debía de ser mi vida matrimonial.
Supongo que lo que cuento, no sorprende a nadie. Nos educan para tener una sola pareja. Nada nuevo.
Pero…siempre hay un pero. Las cosas cambian. Las mujeres se emancipan y se “liberan” y se “sienten realizadas” (menudos palabros, que aún se usa por algunos “liberales”).
Se mueve el mundo muy aprisa. Nos incorporamos muy deprisa al mundo laboral,
y a puestos directivos. Ya somos ingenieras, abogadas economistas, cirujanas, e incluso ministras y vice-presidentas.
Hemos hecho mucho camino en poco tiempo. No sé si hemos podido asimilar cuanto hemos aprendido y caminado. Pero de lo que no me cabe la menor duda, es de que algunos hombres no han sido capaces de digerirlo del mismo modo.
Elementos pasivos en esta metamorfosis del rol de la mujer, han sido prácticamente un espectador. Y lógicamente, están fuera de escena.

El amor quizá esté magnificado. De veras es tan importante? Se puede vivir sin amor?
Cúanto tiempo? Para siempre? Nos perdemos algo importante si no nos enamoramos?
Somos peores pesonas si no tenemos un amor a nuestro lado? Y si un@ decide libremente darle la espalda al supuesto amor?
Las cenas en restaurantes, los viajes, las ofertas de hoteles, las entradas de cine…se venden de dos en dos. En pareja. La sociedad manda.
Ir sola al cine, o al teatro, o a cenar, es un reto. Todo un reto. La gente te mira y su mirada dice…pobrecilla, con lo maja que parece y está sola.
Y tú les sonríes entre burlona e irónica. Estoy sin pareja, que no sola.

Pero volviendo al comienzo de esta elucubración. Decían los romanos, que los casados son menos osados y quieren más a su familia.
Claro que todo depende de qué con que rasero se mida la osadía y con cuál el amor a la familia. Así como las mujeres hemos sido educadas, y seguimos educándolas, para tener UN hombre en nuestras vidas, el hombre es mucho más HOMBRE cuantas más mujeres se “chusca” (el otro día les oí a un grupo de adolescentes este término, refiriéndose claro está, a cómo uno de ellos se “chuscó” a una “guarra”).
Los hombres, algunos, están más anclados, más estacionados, más inmóviles e incluso inmovilistas con respecto a sus poderes, sus costumbres, sus trofeos.

El amor es algo maravilloso. O no. Depende de cómo se viva. Es decir, dependiendo de lo “atado” que el hombre se sienta, debido a ese amor.
Debido a mis dos trabajos, amén de amistades y familiares, trato con muchas parejas y tras varios años de matrimonio, te preguntas por qué. ¿Por qué, si ya no se aman siguen juntos? La mayoría responden que por los niños. Es gracioso. Dado que el niño, viendo ese modelo de “amor”, lo seguirá en su vida adulta.
Y ya tenemos la pescadilla que se muerde la cola. Nuetros hijos repetirán nuestros errores.

Si traslado la misma pregunta a mi vida laboral como escort, es otro cantar.
Mis “compis”, en su gran mayoría, aseguran amar a sus esposas. Pero, no se sienten satisfechos sexualmente. Mantienen, pues, de ese modo, un matrimonio aparente y que les hace sentir seguros, y no pierden ninguna oportunidad, sea o no, de pago.
No hubiese podido imaginar cuántos matrimonios se mantienen gracias a las escapadas que hacen, en este caso, los maridos.
Y de nuevo me pregunto…es eso amor?
Amor y sexo pueden, o deben, separarse?
Es lícito, mantener esa posición, de no perder ninguna ventaja?

Pues, francamente, hace tiempo que aprendí a no juzgar este tipo de comportamientos, puesto que cada uno podemos considerarnos supervivientes en este juego de la vida.
Aunque, sí puedo afirmar, que con el paso del tiempo, lo que yo creía, lo que me habían vendido como AMOR, no es real. No existe. No es ni mejor ni peor. Simplemente es distinto, diferente, pero tanto, tanto que es absolutamente irreconocible.

Pocas parejas sobreviven a los avatares de la vida conyugal. Pocas a los 20, 30 años de matrimonio, consiguen seguir sincerándose juntas.
Las que lo consiguen, pero de verdad, compartiendo su amor, sus fantasías, su sexualidad, sus miedos, sus errores, sus experiencias, sus sueños, ésas poquísimas parejas que sobreviven al matrimonio, son las que hoy por hoy, admiro más profundamente. Porque, sin su referencia, yo no creería ya en el amor.
Y debo decir, que si no estuviera en esta profesión, de ninguna manera sabría de su manera de quererse, de amarse y de respetarse. De cómo el amor puede llevarse a la cima y que te haga verdaderamente feliz. Haciendo feliz al otro. Compartiendo los momentos, siendo generosos, a la vez que egoístas.
Al final, somos aquello que hemos vivido. Y eso, con el tiempo, a veces, pesa.
En el amor también.
Pero sí, hay dedicación, hay tiempo para ello, hay paciencia, hay felicidad encontrada, hay esperanza, hay ganas, hay apetencias, .
Pero para ello es preciso que el amor lo sientas como verdadero.
Que se viva como tal. Que lo des y lo recibas de ese modo.
Y así, sí es incondicional.
El que tenga la inmensa suerte de encontrarlo,ó reencontralo, y sea valiente para vivirlo, sabe que es así.

Quiero decir: El amor es egoísmo en estado puro, que disfrazamos de generosidad, porque es más políticamente correcto.
Pero es egoísmo. El ser humano lo es. Somos egoístas. Por ende nuestros actos no son ajenos a él.

Muchos de nosotros tenemos hijos.
Nada hay más sacrificado en esta vida que críar y educar a unos niños.
Somos generosos con ellos, somos cariñosos, les damos nuestro amor incondicional.
Pero no podemos evitar caer en la tentación de concederles caprichos, antojos, deseos, que sabemos no debemos hacer, pero que intuímos que los van a recibir con tanta ilusión, que nos van a dar ese abrazo, ese beso, esa sonrisa, que tanto ansiamos.
Nosotros, como padres, anhelamos, deseamos ver esa reacción. Es interés puro.
Ellos quieren algo. Lo desean mucho.
Nosotros deseamos ver su reacción y recibir la recompensa.
Interés puro y duro.
Egoísmo.

Si lo extrapolamos a la pareja…acaso no es lo mismo?

¿No es cierto, que muchas veces, hacemos cosas, decimos cosas, sólo por el único placer de ver a la persona que amamos feliz, contenta, radiante?
De verdad, es generosidad? O es simple egoísmo?
NOSOTROS somos quienes queremos ver esa reacción y a la par disfrutar de los acontecimientos que de ella se deriven.
Claro que no es un egoísmo “malo”, tal como se puede entender ese vocablo.
Pero somos como somos. Mezquinos incluso para demostrar el más puro de los sentimientos.

En resumidas cuentas, que somos imperfectos. Somos humanos.
Y hoy nos amamos.

Que todo esto no es más que una excusa para desearos a tod@s un Feliz día de San Valentín!!!!!

Paula

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Somos Divinas

A veces, la sociedad de información, más que informar, confunde.
Y creo, honestamente, que tantas cutre-series, tanto reportaje sesgado sobre el mundo
del sexo de pago, (cuya finalidad es únicamente subir el share de la cadena), tantas super prostitutas de lujo, madames irreverentes, y otras especies, han conseguido el efecto contrario.

No hay duda que, si ésto hubiese servido para conseguir ayudas, y me refiero a ayudas importantes, para los colectivos más desfavorecidos, todo valdría la pena.
Pero no es así. Aún no. No perdemos las esperanzas.

Las independientes, tenemos menos que reivindicar.
Nuestras condiciones de trabajo, las ponemos nosotras.
Nuestra agenda la gestionamos nosotras.
Y nosotras somos quienes decidimos qué tipo de servicios vamos a realiazar, con quién, cuándo, cómo y de qué modo.
Y seguramente, también tenemos menos que perder.

Pero lo que hemos perdido, todas, ha sido el halo de misterio que envolvía este trabajo.
Cualquier papanatas de tercera, cree que sabe qué ocurre en cada servicio que realizamos.
Algunos se creen con derechos adquiridos, porque pagan.
Como si los demás clientes no pagasen.
Se conoce que sus euros están hechos con papel de mejor calidad.
En fín..
La sociedad, en general opina, recrimina, discrimina, no sólo el trabajo que realizamos, si no lo que es peor a la prostituta.

Y la verdad, señores/as, la verdad, es que al igual que nosotras no sabemos todos los entresijos de sus empleos, ustedes no pueden tener la menor idea de qué pensamos, por qué momentos pasamos en los diferentes servicios con los distintos caballeros.

Y es que aquí no se venden raquetas de tenis.
Es un poquito más complejo el material que nosotras ofrecemos.
Más frágil. Más sensible. No se olviden…estamos vivas.
Eso sí. No nos rompemos.

El respeto de nuevo, como hace unas semanas atrás, reclama de nuevo su puesto en primera fila.
Respeto por nuestra intimidad.
Que vale, por lo menos, por lo menos, tanto como la suya.
Que no se puede ir contando intimidades, por hacerse el chulito. A veces sólo consiguen parecer el “chulo”. Sin más.
Poner a una señorita en un compromiso, con el único fín de ser el gallito estrella del corral ese día…o ese ratillo.
Para “reivindicar” que uno es el AMOR de ella.
Los hay, que incluso, en el colmo de la honestidad (¿?) hacen gala de saber fehacientemente, qué días está esa chica con la regla…
A veces, en ocasiones, no sabe una si echarse a reir, o a llorar. Es patético, triste, esperpéntico. Y eso lo convirte, casi en irrisorio.

Hace unos días, una compañera me comentaba, que un amigo suyo le había ya preguntado en dos ocasiones, cosas sobre el tema de la prostitución. Que sus charlas siempre derivaban, por uno u otro motivo, en temas de sexo, concretamente el de pago.
No hace falta ser Holmes, para adivinar que el amigo sabe a qué se dedica ella, y no sabe cómo preguntárselo abiertamente.
Y es que, el tipo aún no se dió cuenta, que ella no tiene ninguna necesidad de confesarse con él.
De nuevo los caballeros andantes de brillante armadura corren a salvarnos!
O peor, si cabe. Simplemente a cotillear y fisgar.
Este mundo nuestro, da para crear tanto morbo, y debe incentivar la imaginación para hacerse alguna que otra paji, claro.

-Que el nuestro es un trabajo, (con sus particularidades, claro), como cualquier otro.
-Que no somos ni mejores ni peores personas por ser prostitutas.
-Que nada tienen que ver nuestros estudios. Hay analfabetas y licenciadas.
-Que no somos delincuentes.
-Que podríamos ser sus madres, esposas, hermanas, primas o hijas.
Porque nosotras también tenemos hijos, maridos, hermanos, primos, y por supuesto…padres!!
-Que no merecemos más respeto que nadie. Ni menos tampoco.
-Que no nos sentimos objetos sexuales. Sólo trabajadoras.
-Que sentimos, padecemos, gozamos y reímos lo mismito que el resto de humanos.

Por todas estas particularidades que vienen, o algunos quieren que vengan, implícitas en nuestro trabajo, desde aquí digo, grito a todas las prostitutas del mundo…
SOMOS DIVINAS!!!!

Paula

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Prostitución, Regulación e Hipocresía


A cuenta de las maravillosas campañas Desinformativas que desde el Ministerio de Igualdad (¿?) ha lanzado la ministra Bibiana Aído, se me ocurrió la idea de plantear en este blog una encuesta, para nada representativa, claro está, de qué porcentaje de la población, que lee mi blog, estaba a favor ó en contra de legalizar la prostitución.
Bien. Los porcentajes hablan por sí solos. Un 81% votó a favor de la legalización, contra un 18% que votó en contra.

Aún así, y el clamor está en la calle, no hay más que ver las asociaciones Hetaira y Genera, como salen a la calle a reivindicar un derecho, que sin duda, aportaría a las arcas, creo, según me han comentado en la propia Hacienda, vacías, vacías, un dinerito que no les iría, nos iría, nada mal.
Aún así, decía, algunos Ayuntamientos, el propio ministrio de Igualdad (je) se empeñan en criminalizar al cliente, y a la vez, por qué no, despojarle de su dignidad. Recordemos la campaña de la ciudad de Sevilla: “”¿Tan poco vales qué tienes que pagar?””

Así usan nuestros impuestos, ésos que tanto nos fastidia tener que pagar. Para que nos menosprecien.
Con nuestro dinero, el de todos, estas instituciones pretenden criminalizar a cliente y profesional del sexo por algo que NO es ILEGAL!!!
Sí señores, bien hecho!! Ah perdón… y señoras! La Igualdad, ya saben…

¿No sería más lógico, tomar nota de indicaciones y opiniones como las del Sr. Tardà?
“” http://mugakmed.efaber.net:3000/noticias/noticia/169221 (Joan Tardá. Portavoz (ERC)
1. No conocemos el Plan en todos sus términos, pero estamos de acuerdo en luchar contra la trata en todos sus aspectos. Además, creemos que se debería reforzar la línea policial y la política.
2. Si, es algo que ya defendimos en la anterior legislatura y que seguimos defendiendo. Si el actual plan sólo se centra en lo que de él conocemos, la ministra Aído ha perdido otra oportunidad para legislar asuntos como el de la prostitución voluntaria.
3. Estaríamos a favor siempre y cuando estuviera legislado.

Mientras, tal vez debería no hacerse. ERC apuesta por la regulación. Estamos en contra de la hipocresía política que, por un lado quiere limitar la prostitución y por otro la tolera.)””

Mi amiga Montse publicó esta entrada en su blog: http://prostitucion-visionobjetiva.blogspot.com/2008/11/el-ministerio-para-la-igualdad-obvia.html

Me parece sorprendente que un hombre, el Sr Tardà, pueda ver lo que no ha sido capaz de ver la Ministra de Igualdad. Y sus siempre afines clanes abolicionistas.

Hablan de la prostitución forzada. Hablan de trata de mujeres. Hablan de que no es posible que haya mujeres que ejerzan esta profesión por voluntad propia. Hablan de multar a prostitutas y clientes.
De hecho esta última medida ya se está aplicando en varias ciudades de nuestro país libre y democrático.
Donde los derechos fundamentales están salvaguardados.
Sí. Que sí. Que nos lo creemos todo, todo y todo.
A excepción de lo que no nos creemos, claro está!

Y a estas alturas del cuento, no nos creemos que esta labor profesional, no pueda ser regularizada. Y que sean mujeres las que quieran redimirnos de nuestro mal camino!!! Si es que es para llorar, pero no, que se me corre el rimmel. ¿Se puede decir “corre”? En este blog sí.

Ahora sí! Podemos ya darnos de alta en la Seguridad Social. Yuhuuu!!!
http://paulavipbcn.blogspot.com/2009/01/una-falsa-prostituta-logra-darse-de.html

Para pagar sí somos válidas. Pero seguimos siendo escoria para esos políticos…y “políticas” que nos gobiernan y administran.
Se empeñan en que necesitamos ser salvadas…(¿??)
Pues francamente, como no sea de los miembros y “miembras” de este maravilloso nuevo Ministerio de Igualdad, no se me ocurre de qué más podrían defendernos.
Pero vamos, que en cuanto tenga una idea al respecto, la expondré con prontitud.

En serio, señores y señoras, ¿no sería más lógico, perseguir el delito, a los que tratan con mujeres y hombres, a ésos que les obligan a consumir drogas y a prostituirse, a ésos que amenazan a sus familias, para tener una “plantilla” dócil y silenciosa, y permitir que las personas, hombres y mujeres, puedan ejercer la profesión que quieran, puedan, ó Dios les de a entender?

No seamos puristas. Seamos simplemente realistas.
Adaptémonos al mundo real. Ése que hay tras las paredes de sus despachos, señorías. Que para eso les votamos y les pagamos. Para que nos defiendan, en lugar de maltratarnos.
Queremos poder cotizar y poder tener bajas laborales, bajas por maternidad, vacaciones, y pagas dobles…lo mismito que ustedes!
Bueno, no, como ustedes no. Que a ustedes ya les queda un sueldazo para toda la vida…

Queremos formar parte de la vida laboral de este país. Tan nuestro como suyo.
Pero no sólo para pagar.
Queremos las ayudas que les pedimos para poder acceder a las mismas prestaciones que Cualquier Trabajador.

Ya…Que no hay presupuesto.
Que el Congreso votó en contra de las enmiendas presentadas por los grupos de la Oposición, para elaborar un Plan de Apoyo a la Maternidad y un Fondo de Atención a las prostitutas que ejercen de forma voluntaria esta actividad.
Ahá… Lo entendemos.

Señora Ministra, no creo que me lea. No lo creo.
Pero por si acaso, ya sabemos todos como es la red de redes, que todo acaba sabiéndose.

Pues, que le decía, por si acaso me lee, que en serio, la comprendemos.
De veras.
Si un día quiere, algunas amigas y yo misma podemos explicarle porqué nos dedicamos Libremente a la Prostitución.

Libremente quiere decir de forma voluntaria.
Libremente quiere decir sin chulos detrás.
Libremente quiere decir sin extorsiones ni palizas.
Libremente quiere decir sin coacciones.
Sí. Libremente.

En fin, gracias a este Gobierno, que no leerá los blogs de Prostitutas por cuenta propia, con obligaciones, pero sin derechos.
Hoy como ayer.
Progreso. Progreso? …Ahá. Lo entendemos.

Paula

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Descubriendo Placeres Insospechados


Nunca me habian gustado ni atraído sexualmente las mujeres.
Siempre me habia llamado la atención, sin embargo, alguna en especial que pasaba caminando muy derecha, elegante, un pecho erguido y precioso, una falda de tubo o un pantalón marcando traserito, una melena brillante al viento…
No, nunca antes me habian atraído sexualmente las mujeres.

Cuando empecé a trabajar como escort, lo que menos podía imaginar era que iba a tener clientas.
Qué sorpresas nos depara la vida!

Recuerdo la primera llamada y posterior experiencia con una pareja.
Pedro y Nuria. (Nombres ficticios)
Primero hablé con él. Y no me acababa de creer la historia.
¿Una pareja qué quería contratar a una profesional, para el goce de ella?
No me lo creía. Decididamente no me lo podía creer.
Y Pedro que lo notó, me dijo muy amable: ¿Quieres que mañana te llame Nuria y así hablais las dos?

Fué una gran idea, que después he trasladado a mis posteriores citas con parejas.

La charla transcurrió de manera muy agradable y espontánea.
Nos caímos bien. Nuria es simpática, alegre, un torbellino de energía.
Congeniamos de maravilla.
Hablamos, nos reímos y ya estuvo decidido.
Ibamos a quedar.

Yo estaba nerviosa, muy nerviosa. Máxime porque, les había dicho que por supuesto,
tenía una gran experiencia en mujeres…Me lo preguntaron varias veces, porque habían ya contratado
en otras ocasiones, a otras señoritas y no les había ido muy bien.
Yo no quería perder la oportunidad que se me presentaba por delante.
Y llegó el día.

Por supuesto esto no es un foro, y yo no voy a contar una experiencia, pero sí quisiera haceros partícipe
de lo que allí viví y pude apreciar en vivo y en directo.

Lo que sí recuerdo bien, lo que me llevé de ese rato, amén de una buena amistad y recuerdo, es el amor que reinaba entre esa pareja.

Nuria y Pedro. Pedro y Nuria.
Todo era dulzura entre ellos. Se miraban y destilaban amor.
El nunca la dejó de acariciar, ni besar. Le hablaba al oído, la mimaba.
Y yo…envidiosa como nunca, hice lo propio.
Todo transcurrió despacio, con tranquilidad.
Al principio, hacía calor. Mucho calor. Luego…hacía mucho más.

El acercamiento a ella, fué intenso, natural, como si nos conociéramos de toda la vida.

Recuerdo el tatoo que llevaba Nuria. El nombre de su amado, en grande, muy grande, como su amor.
Cómo se movían aquellas letras del tatoo, al ritmo de nuestros vaivenes.
Cómo conseguía que esa mujer, guapa, sexy, y tremendamente enamorada de su marido, se
deshiciera entre mis labios, mis dedos y mis piernas.
Cómo suspiraba y le arrancaba quejidos.

Y después, cuando ya pensé que todo había terminado, ella dijo: -Ahora me toca a mí-.

Y Nuria se esmeró conmigo, quería devolverme lo que había recibido.
Y lo consiguió. Todo se transformó en una gran vorágine, envuelta de dulzura.
Fueron momentos intensos, tiernos, llenos de emotividad y delirio.

Llegó el momento de la despedida.
Tres amigos.
Los ví irse juntos, abrazados, muy unidos, más enamorados si cabe, que cuando llegaron.

Y así, de este modo, me dieron, sin saberlo, el mejor de los regalos.
El saber que también podía sentir y disfrutar con una mujer.

Las vueltas que da la vida.
De no haber sido escort, dudo mucho que alguna vez,
yo hubiese tenido una experiencia como ésta y seguramente hoy diría…

“-Nunca me habian gustado ni atraído sexualmente las mujeres.
Siempre me habia llamado la atención, sin embargo, alguna en especial que pasaba caminando muy derecha, elegante, un pecho erguido y precioso, una falda de tubo o un pantalón marcando traserito una melena brillante al viento…-“

Paula

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FELIZ NAVIDAD A TOD@S


NAVIDADES 2008

Otro año, otra Navidad, nuevos proyectos e ilusiones, que quizá, queden, como otros años, en sólo eso…proyectos.

Y sin embargo, año tras año,

Deseamos cambiar de trabajo a uno que de verdad nos agrade y nos llene más.

Deseamos, no sólo pagar el gimnasio, si no además, acudir.

Deseamos tener más tiempo para nuestros amigos.

Deseamos poder jugar y atender más a nuestros hijos, a nuestros padres.

Deseamos dejar de fumar.

Deseamos vivir en una casita en las afueras, o quizá comprar ese apartamentito en la playa..o ambas cosas.

Y otro año más, la Navidad hace aflorar algo bueno en nosotros. Reminiscencias de nuestras creencias católicas quizá. O simplemente, emulamos a Dickens, viendo desfilar uno a uno a nuestros propios fantasmas.

Los humanos somos complicados. Pero simples. Muy simples. Somos como nos han enseñado a ser y como la vida nos ha transformado.

Somos mecánicos y rutinarios, y odiamos serlo. Pero bendita rutina. Cuando nos falta, la echamos de menos.

Somos cariñosos y ariscos. Más ariscos, cuanto más deseamos dar y recibir afecto.

Somos tacaños y generosos. Nos enternece una película, pero despreciamos al más desfavorecido…más fantasmas.

Parece que unas Navidades, no lo son en esencia, si no hay multitud de regalos que comprar, cantidad de comida que adquirir y preparar. Y con la que agasajar a aquellos seres que se suponen son los más amados, y sin embargo nos quejamos por el trabajo que ello supone.

Somos simples porque queremos ser iguales. Complicados porque cada individuo es distinto.

Ya no recibimos ni mandamos, tarjetas postales por Navidad. Está demodé. Mandamos postales digitales. Que tampoco personalizamos, demasiado trabajo. Una para todos los contactos de nuesto correo. Simples.

Recuerdo, con cariño, esas montañas de postales, cada una distinta, por supuesto, que mi mami me “obligaba” a escribir a TODOS los amigos y familiares. Y cuando digo montañas, es que lo eran. Montoncitos de postales. Y cuando digo todos, es que no se olvidaba a nadie. Y metódica y escrupulosa que ha sido, siempre, ella con el trabajo, yo debía medir cada postal, dividirla en renglones, echar unas líneas a lápiz, para que la escritura resultara recta y quedaran “bonitas”. Escribirlas en bolígrafo, y cuando la tinta estaba seca, borrar las líneas a lápiz.

Había tanto cariño en esas postales, que hoy, al recordarlo, se me corta la respiración.

Todo debía estar perfecto. Era Navidad!!

Es eso, sólo un recuerdo. Un matiz y nada más. Pero que me arranca una sonrisa y me retrotrae a una época en la que la Navidad era algo más que quemar una Visa.

Al final, todos queremos las mismas cosas. Esas que no pueden comprarse. Las que de verdad, de verdad, dan envidia.

El amor verdadero. El cariño incondicional a nuestros hijos. La mirada de nuestra mascota, llena de admiración. Un abrazo lleno de ternura. Un beso robado.

Una lágrima que se nos escapa, y que es enjugada por quien amamos.

Éste, ha sido un año curioso. Extraño. Un año lleno de cambios, a todos los niveles.

He crecido. Me siento más llena de vida. He tenido la oportunidad de conocer a personas verdaderamente infames como seres humanos. Que llegaron a hacerme creer que el mundo era un lugar tan despreciable como ellos mismos.

Pero, de repente, sin aviso previo, todo cambió.

Y me ví rodeada de grandes personas, de personas maravillosas, que han obrado el verdadero milagro de la Navidad, aunque aún faltasen meses para ello.

Estos últimos días he tenido la oportunidad de hablar con muchas de ellas. No soy muy expresiva. Ni me prodigo en halagos, ni me gustan. Ellos saben quienes son. Y lo más importante, yo también.

Aún existen personas altruistas (y no me refiero al dinero), que te regalan lo que precisas, en el justo momento que te hace falta. Una palabra, una llamada, un mensajito, una mirada, una caricia, una sonrisa.

Cosas verdaderamente importantes. Esas cosas que no se pueden adquirir.

Porque el dinero, sólo sirve para pagar cosas. Pero no las importantes.

Ésas, sencillamente, se regalan. Y se aceptan. Porque salen directamente de un corazón, y no hay más destino que otro corazón. Directo. Tren sin paradas.

Con el tiempo, aprendí a no desear nada. A aceptar lo que se me venía encima, que si hasta entonces era malo, lo siguiente era infinitamente peor.

Hoy, me siento extraña. Las cosas, poco a poco, van por buen camino, encauzadas, y se vislumbra un futuro. Sigo sin desear nada. Quizá, perdí la costumbre. Pero sí hay esperanza. Y certezas.

Poco a poco, este largo año, ha conseguido enseñarme mucho. Y me ha traído más, mucho más, de lo que podía haber imaginado.

Querido año 2008, voy despidiéndome de ti.

No volverás.

Pero te recordaré, sólo por lo bueno que has tenido a bien regalarme.

Por favor, una cosa sí te pido. Educadamente, por favor, faltaría más.

Háblale bien de mí al año 2009…

Paula

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Qué bonito es el AMOR!!!


Hace unos días, un compi de juegos, un hombre al que tengo enorme cariño, y gran respeto, sacó a colación un comentario mío en este blog, que me “obligó” a escribir este texto, que aquí transcribo, aumentado y corregido.
Gracias Gerundio!

Qué bonito es el amor.
En serio.
Creo que es, de todos los sentimientos que los humanos podemos experimentar, el más puro, el más tierno, y, puesto que nos quedamos como en un estado catatónico, de “mundo feliz”, puede llegar a ser, sin ninguna duda el más peligroso. Y hablo del amor dentro de este mundillo, en el que nos movemos.
Qué duda cabe, que el que más, el que menos, desea experimentar, una vez más con esas sensaciones inexplicables, pero vívidas que sólo el AMOR es capaz de hacernos sentir.
Todos estamos expuestos. Y a veces, no queremos salir huyendo cuando todas las señales indican “Evacuación del Personal por Peligro Inminente”. Las alarmas suenan y suenan. Y ni nos vamos a parte alguna, ni oímos sirenas, ni nada de nada…seguimos catatónicos, impertérritos. Escuchando a la otra persona, la amada. Sintiendo. Haciendo sentir. No hay droga más fuerte, más excitante y a la vez, más anestesiante que el AMOR.
Y esa mezcla, es lo que lo hace tan peligroso, para vosotros y para nosotras.
Porque sí, a vosotros os deja en una situación complicada. Y es por eso que yo siempre huyo de estos jardines.

Hay que reconocer que dentro del sexo-afecto, es sencillo confundir algunos sentimientos y sensibilidades con el AMOR. Y es nuestra misión, la de las escorts, jugar con honestidad e intentar en la medida de lo posible poner distancia física entre ese “cliente más que especial” y nosotras como profesionales.

Algunas personas, al leer este escrito han dicho: -Mira que lista es esta Paula…oye!!-

Lo siento, nada más lejos de la verdad. Tuve una gran y maravillosa experiencia, hace ya algún tiempo, con un señor al que veía de manera más que asidua, de 2 a 3 veces por semana. Siempre sin prisas, mas de 2h. una botella de cava que siempre nos acompañaba, y unos masajes para relajarle los músculos tras sus partidas de golf.

Un caballero educado, tierno, amable, culto, un gran y reconocido profesional.
Y una tarde, tras un par de buenas horas de juego, tras arreglarse y vestirse se acercó a mí, aún en la cama, remoloneando, y me dijo de pie, entristecido de repente:
-Ahora va a pasar bastante tiempo hasta que volvamos a vernos Pauli
Yo, medio boba que era y sigo siendo, no entendía nada. Pensé que no había estado cómodo conmigo esa tarde.
-¿Qué he hecho mal?
Y él, esbozando una media sonrisa, me miró y me dijo: -Paula, Paula… hoy estuve mejor que nunca. Por eso y porque cada vez estoy mejor contigo, debo dejar de verte hasta que se me pase.-
Entonces lo comprendí. Ciega y tonta no lo había visto. Yo disfrutaba de su compañía y sin embargo no fui capaz de comprender cuán mal lo pasaba él. Tan mal como bien. Tan bien como mal. Pero llegados a este punto, él ya no podía más.
No hablamos mucho más ese día.
Dejamos pasar el tiempo. Y aunque le echaba de menos, porque nos habíamos contado cosas el uno al otro y había cierta complicidad, nunca le llamé ni le escribí. Huelga decir que él a mí tampoco.
Y un día…reapareció!!

Espectacular sonrisa, mismo porte magnífico, cara relajada. Era el mismo hombre que yo había visto en nuestra primera cita. Nos contamos muchas cosas, hablamos de los viejos tiempos, de los nuevos, de los venideros, de lo perra que es la vida, ya sabéis. Y recuperé un amigo excepcional.

Y así aprendí que cuando un hombre se “encoña”, se enamora, de una escort, debemos alejarle como buenamente podamos, si somos capaces de verlo, y no se es tan torpe como lo fui yo, claro.
Hoy, esas señales me resultan más fáciles de distinguir que ayer.
Y siempre, procuro pensar en ese amigo, al que estuve a punto de hacerle mal sin quererlo, sin ni siquiera imaginarlo, sólo por inconsciencia, por no saber interpretar las señales recibidas.

Sólo espero y deseo, no ser yo la que me enamore porque…

…Y la escort que se enamora??

Nosotras vendemos momentos íntimos, fugaces, intensos, suaves, tiernos, apasionados.
Y eso no es difícil si tu corazón es, está libre. Es más, resulta muy muy gratificante.
Pero…qué ocurre cuando la escort se enamora?
Esos momentos la escort los comparte con su amado, con su novio, con su compi de juegos (cliente), pero el AMOR, el maldito AMOR, le puede llegar a hacer una muy mala pasada, en lo que a su trabajo se refiere.
¿Sabéis, podéis siquiera imaginar lo que se puede llegar a sufrir, trabajando en lo que trabajamos?. ¿Vendiendo ese rato, que nos han enseñado, a nosotras como a vosotros, que sólo hay que compartirlo con el ser amado?
Chicas, grandes profesionales, que eran la alegría de propios y extraños, y que en su trabajo eran unas auténticas diosas, tras enamorarse, han cambiado completamente.
Yo he visto a chicas llorar porque tenían un servicio.
-” ¿Cómo le voy a dar a este hombre lo que le doy a mi novio”?-
Es difícil, no imposible, realizar este trabajo, si tu corazón está ocupado.
Es difícil la lucha interna que se tiene con una misma, por la educación recibida básicamente.
Un falso concepto de infidelidad quizá.
Pero sobre todo, sobre todo, es porque es tremendamente difícil besar, acariciar, mesar cabellos, decir mimitos..Esos momentos especiales, que todos compartimos con nuestras parejas.
Y de repente, este trabajo adquiere otra dimensión.
Ya no es sólo diversión. De hecho, nada más lejos.
Hay que ser muy madura, o “nobleza obliga”, precisar mucho del dinero, para seguir adelante.
En serio, qué bonito es el AMOR. Pero en este trabajo, para nosotras, las escorts, no es la panacea.

Yo sólo tuve la oportunidad y la aproveché para poder hacer llegar un mensaje.
Y no, no es duro. Es como en cualquir otra profesión, por la cual dejas cosas en el camino, y sin embargo te permite disfrutar de otras.
Para mí, personalmente, que en esto no cabe generalizar, es rodear de algodón a quienes puedan estar en más peligro que nosotras mismas. Es procurar ejercer este trabajo con mimo, esmero, cuidado y respeto.

Y…un secreto vale?
Sin unos compis como los que tenido la suerte de compartir estas expes no habría aprendido cuanto sé del tema.
Como ese caballero, al que me refería anteriormente, que me dijo qué sucedía y la razón por la cuál se veía “obligado” a espaciar nuestros juegos.
Me pareció tan lógico, tan natural y con tanto acierto que no pude más que darle la razón, asentir…aprender.
Y pongo la teoría en práctica. Ojalá a algun@s pueda ayudarle y servirle como le servió a él, a mí misma y a nuestros posteriores encuentros.

Paula

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EL ORGULLO DE SER PUTA

¿Os parece extraño que una puta pueda sentirse orgullosa del trabajo que realiza?
¿Os suena insólito?

Los que ya sois usuarios del sexo de pago con independientes, con más o menos asiduidad, no os sorprenderá tanto.
Los que sois clientes de otros sectores, es lógico que sí os pueda parecer una afirmación surrealista. Es comprensible. Puesto que cuando trabajas para otra/s personas/s, todo cambia. No eres tú quién elige.

Está claro que las independientes somos unas privilegiadas. No tenemos que dar explicaciones a nadie de cómo manejamos nuestra agenda, de a cuánto cobramos nuestros servicios, de cuándo y en qué condiciones vamos a trabajar.
De qué servicios queremos, o no, realizar.
Somos unas auténticas freelance.

Pero, claro, eso también requiere de un esfuerzo personal, del estar ahí, día a día, de tener siempre una predisposición para realizar este trabajo, ni más duro, ni más costoso que cualquier otro.
Éste, más que cualquier otro menester, trabajo, ocupación, profesión u oficio, requiere esfuerzo, dedicación, tiempo, atención, respeto, educación, higiene, sanidad, buena presencia, cierta cultura, nociones básicas en política, religión, arte, cine, teatro, literatura, música…y un largo etc de conocimientos, que la independiente a través de sus lecturas, estudios, búsqueda, intuición, y curiosidad va adquiriendo día a día.

Hace algún tiempo, unos meses, escribí una pequeña reflexión, de cómo creía que sería mi clientela, antes de empezar. Os la copio aquí, por ser auténticamente cierto cuanto pensaba sobre el “otro lado” de la prostitución:

“-Así es. Cuando yo pensé en meterme en este mundillo, lo que más me asustaba era el “personal” con el que me iba a encontrar.Mis motivos? Al igual que el de muchas compañeras, una precaria situación económica, que obviamente, no viene al caso. Creía, falsamente ahora lo se, que el putero era el coco. Hombres sucios, maleducados, desaliñados, retrógrados, machistas, depravados, degenerados…pero niña al toro. Necesitas pasta y la necesitas YA!!
Y hasta que no pasas por ello, lo que más tienes, os lo aseguro, no es miedo, es simplememte pavor.

Y héte aquí que me encuentro a un hombre maravilloso, mis besitos más dulces para mi niño Jaguar, que nunca supo que fue el primero. Tan nerviosa e inexperta era que ni siquiera pensé en que necesitaría preservativos…sin comentarios, lo sé, lo sé. Todos tenemos un pasado.

Y tras este caballero, aparecieron otros, todos en la misma línea, siempre con la sensación de haber compartido un ratito con un buen amigo, o con un desconocido al que atacas sin compasión….pobres jejeje

Asi que…sí lo reconozco. Yo también he cambiado. Nuestros compis de juegos no son ese coco que yo había imaginado. Sólo hombres que buscan lo que nosotras ofrecemos. Nuestro tiempo, nuestros mimos, nuestra capacidad de escuchar, nuestra conversación, risas compartidas. Qué sería del sexo sin risas???

Me siento orgullosa de realizar este oficio, de volver a mi casa y saber que hice que alguien, durante un ratillo, estuviese a gusto y se fuese más feliz de lo que vino. El nuestro, la mayor parte de las veces, es un trabajo gratificante. Jamás hubiese imaginado cuando empecé a ejercerlo que dijera esto….pero así es.

En fin…cambiamos. Y en este caso, creo que tod@s lo hemos hecho para mejor. –“

Así. Con estos pensamientos, iba yo a mi primer encuentro. Y ya entonces, no sentía vergüenza por tener que prostituirme. Me asombraba que, tras todo lo pasado a lo largo de mi vida, puesto que no soy una jovencita de 20 años, me encontrara en semejante situación. Puta. Iba a ser puta. Qué cosas!!
Pero nunca lo ví de una manera vergonzante. Y menos aún, pasado el tiempo.
Hoy por hoy, diría que mi mayor desazón, es no poder gritarlo a los cuatro vientos, a la gente que me rodea. Sí, a padres, hermanos, amigos, hijos. Lo tenemos que esconder porque aún la sociedad no está preparada para una noticia de ese nivel.
Yo misma, no sé cómo hubiese reaccionado si una amiga mía me hubiera dicho que se dedicaba a la prostitución.
De hecho, sólo conozco un caso, de primera mano, el de estimada amiga Montse (Marien), que ha sido lo suficientemente valiente como para no callar. Ella da la cara, y no sólo por ella, si no por todo un colectivo. Fue mi mentora, mi guía sin saberlo, y de ella he aprendido mucho, muchísimo. Nunca podré agradecerle lo suficiente lo que su valor, su arrojo y su aplomo me ayudaron en momentos difíciles.
Hoy casi dos años y medio después de haber comenzado, me siento bien realizando este trabajo.
Me siento orgullosa de lo que doy y lo que recibo.
Ante todo, respeto. Puedo decir que mis compis de juego (hombres y mujeres), han sido siempre personas consideradas, educadas y respetuosas.

Lo sé, algunos aún estáis ojipláticos y boquiabiertos.
¿Orgullosa de ser puta?
¡¡Esta chica se ha vuelto majara!!
Pues no amigos.
Cuando estás con una persona, compartiendo, departiendo, jugando, riendo y disfrutando de un juego de adultos, el mayor y más complicado, por la cantidad de reglas no escritas que hay en él…no te sientes puta. Simplemente una mujer.
Cuando estás en esa situación, que siempre es distinta, siempre diferente, aún con el mismo compañero de juego, las situaciones, son únicas.
Y si entre ambos hay esa complicidad, absolutamente necesaria para que el juego acabe en tablas, te sientes bien. Tremendamente bien.
Porque esa persona, que se ha tomado la molestia de leer tu publi, de seguir tus xp´s, de contactarte, de llamarte, de ser galante y educado y que va a pagarte por ese rato estipulado. Ya no es un cliente. Es, durante ese rato, “EL COMPAÑERO DE JUEGO”.

Y de nuevo hablo de respeto, porque hay que ser respetuosa con los servicios que ofreces, con los que vas a compartir, con la imagen que das de ti misma, a nivel personal y a través de tus fotografías.

Los tópicos más típicos:

-No es un trabajo fácil.
Aunque, que yo recuerde, ninguno lo es.

-Se gana dinero.
Si eres constante y te labras un prestigio. Como en tantos otros.

-Te menosprecian.
Sólo si tienes la mala suerte de dar con algunos cafres. Por eso hay que usar la intuición femenina, y hacerte valer.

-Te sientes sucia.
Únicamente si tú lo vives de manera acomplejada y vergonzante.

-La trabajora sexual no disfruta del sexo.
Este trabajo, desde la independencia, nos da esa pequeña licencia. Disfrutamos, porque nuestros servicios son pocos y bien escogidos.
Lo que no puede estar más claro, es que si no te gusta el sexo, si vas a terminar una cita de dos horas en 20 min…tu credibilidad y prestigio se van al traste. Y para poder jugar, para disfrutar ambos del SEXO, debe gustarte. No hay más verdad que ésa.
Lo demás lo dejo para expertos en textos de corrillos, sabihondos del no se sabe qué.

– Las trabajadoras sexuales se vuelven insensibles al sexo
Sé que no es para reírse, pero cuanto menos me sonrío, cuando leo estas perlas.

Es un trabajo más. Que aún debemos llevar a escondidas, pero cada vez algo menos.
Pero lo más importante, es que…cuando te despides de un cliente, cuando le miras a los ojos, cuando le das el último beso y ves su cara de…sí demonios! ¡¡De satisfacción!!
Y te vas a casa. Y repasas mentalmente el encuentro.
¿Estaría bien realmente? ¿Acaso fingió?
Su risa era franca, sus manos buscaban terrenos inexplorados, deconocidos por él, su boca se perdía en tu cuerpo, sus labios sorbían, su pene mostraba alegrías varias…

Si duda, el encuentro más satisfactorio, es el compartido.
Está bien dejarse hacer por la profesional, pero sin temor a equivocarme, y desde mi exigua experiencia, diría que el hombre que más disfruta de estos encuentros, es el que sabe compartir generosamente el placer recibido.

Y sí.
Me siento orgullosa de ser PUTA.

Paula

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Video: “No te va a doler”

Metáfora de como los artistas se venden por dinero comparandolo con el mundo de la prostitución.

Los artistas y la prostitución tienen mucho en común, quizás porque muchos de ellos necesitan vivir de su obra y no siempre son libres de crear sin imposiciones de intermediarios. La generación de una idea y su posterior venta y puesta a disposición del mercado van de la mano. Crear para ganar dinero, poner el talento a disposición de los mecenas del arte, convertir al más sublime de los talentos humanos en una moneda de cambio. Chaperos y prostitutas vendiendo su arte para toda la vida, hablando en silencio, subtitulando sus pensamientos.

Es un cortometraje de menos de 8 minutos:

TÍTULO: No te va a doler

REALIZACIÓN: Raquel Meyers + José Morraja (2006)

MÚSICA: Toni Bélmez – Rubeck

ACTORES: Raquel Meyers, José Morraja, Ventura Garriga, Ramón Pujol, Marisol Simó, Pedro Luís Martínez

EXPO:
Do you want to? Antifashionsystem 2. Galería LaSanta
Barcelona (19 enero 2006 – 22 febrero 2006)

I Ciclo Internacional de Video Arte ALBIAC, Bienal Internacional de Arte Contemporáneo Parque Natural Cabo de Gata-Níjar (15 de julio al 15 de septiembre 2006)

Hace días que quería colgar este vídeo, y cómo no, comentarlo. Lo he traído hasta este apartado, porque a pesar de que el texto no es mío, viene muy a cuento con la primera entrada sobre el Respeto Debido. Son sólo 5 min…claro.

Y es que para algunas personas, con puntos de vista bastante planos, nuestro trabajo es…vender nuestro cuerpo. Y no es así. De ninguna de las maneras es de ese modo. Vendemos un servicio.

Con mayor o menor complicidad, dependiendo muy mucho del “otro lado”.
El cuerpo responde por sí solo. Y por supuesto, los estímulos deben ir en ambas direcciones.

Lo de poner límites a los precios, establecidos por el/la profesional, el regateo, parece últimamente, estar muy en boga, cuestionando así el caché establecido.

Pagar con prestigio…dice uno de los supuestos clientes.
El prestigio.
Está bien eso de estar considerado en tu trabajo.
Está bien tener prestigio.

Existen ciertos corillos, dónde algunos personajes de supuesto renombre, juegan a eso con las profesionales.
De ahí la frasecita… “Te pago con prestigio”.

Como si el prestigio te lo pudiese dar alguien que no seas tú misma, tu saber hacer, tu saber estar y tu profesionalidad.

Cierto es, que con lo que un compañero de juego es blanco, con otro es gris y quizá con otro sea verde, no se puede, ni se debe, conectar con todo el mundo. Es imposible.

Pero si ya de por sí es desagradable para cualquier profesional que le pidan una rebaja de sus honorarios, está claro que en esta profesión, en la que no vendemos pintura por litros precisamente, si no un contacto personal, íntimo e intransferible, no sea demasiado bienvenida una “oferta” de ese calibre.

Y lo reconozco. Lo sé. Lo he visto. Es sencillo caer en ese tipo de burdo ardid, sobretodo si eres nueva, o excesivamente joven, o no te valoras en tu justa medida, si te avergüenzas de lo que haces. Sí es fácil para algunos, pretender “pagar” con determinados trueques.

Pues bien, el respeto, no es un don divino con el cual todos nacemos, poseemos, sabemos devolverlo y mucho menos cualquiera pueda ser merecedor de él.

Y el respeto que la/el propio profesional se debe a sí mismo, es la mejor y más importante premisa que debe tener siempre a mano y jamás olvidar.
Porque eso es algo que se “huele”. Parece una memez dicho así, pero algunos indeseables, lo pueden oler, y con grandes halagos, buenas palabras, preciosos consejos de buen “amigo”, lo único que buscan es…lo siento, voy a decirlo tal cual. Echar un polvo por la cara!!

Hay que recordar siempre el porqué estamos realizando un trabajo. Éste en particular. Si es por dinero, que suele ser lo más habitual, simplemente hay que cobrar. Como en cualquier otro trabajo. No hay de qué avergonzarse. No hay que acoquinarse por el que dice que si cobras 50 es muy caro (…), ni por el que diga que si cobras 400 es muy caro. Si le parece caro el precio de una profesional en particular, simplemente que busque a otr@ cuyo caché esté a su alcance económico.
Parece sencillo y básico, pero en la práctica, esto está a la orden del día.
Y siempre hay que recordar que el primer respeto que merecemos es el nuestro propio.
El primero que nos debemos, es el nuestro.
Ninguno será tan fuerte.
Ninguno nos aportará tanta seguridad como el Respeto con el que nosotras nos tratemos.
Y será ese mismo respeto, el que infundaremos en nuestros compis de juego, con el que los trataremos a ellos, y con el que seremos correspondidas.

Y, desde la experiencia, la mía, (dos interesantes años), puedo decir que resulta todo mucho más cómodo, más natural, más íntimo, cuando respetas y te respetan.

Siempre ha de ser una vía de dos direcciones.

No podemos pedir, ni exigir, lo que no somos capaces de dar.

Paula

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